Capítulo 9

No muy lejos de la cabaña, Luffy y los demás estaban disfrutando de un delicioso picnic, pero no podían evitar sentirse algo frustrados.

-Yo propuse lo del picnic para animar a Robin-chwan…-decía Sanji cabizbajo.

-Ha debido ser un duro golpe para ella, pero si esa tal Luna no mentía, eso es lo que pensamos en el fondo… no puedo creerlo.-dijo Nami.

-Yo creo que hasta ella misma pensaba que es la que sobra, recordad por lo que ha pasado a lo largo de su vida…-hablaba ahora Ussop.-No podrá evitar ponerse a ella misma en el punto de mira.

-¿No será mejor que volvamos con ella?-preguntaba Chopper triste también.- Es aburrido si no está.

-No. Dejadla sola, ella no podrá recuperarse del golpe si estamos con ella.-dijo de repente Franky.

-Tiene razón.-corroboró Zoro.-Si vamos con ella fingirá estar bien. Debemos darle tiempo.

-Justamente no hablaba por ti. Tú eres el que debería ir.- le dijo el cyborg.- No hace falta que diga los motivos.

-¿Qué te crees, que no me muero por ir con ella? Pero ya lo has dicho, es mejor que…-no pudo acabar Zoro cuando se vio interrumpido.

-No, Zoro. Tienes que ir con ella ahora mismo.-ordenó Luffy.- Si yo estuviese así, me gustaría que la gente especial estuviese conmigo.

Robin seguía en la cabaña, intentando leer. Entre sus manos sostenía un tomo de historia del East Blue.

Ella procedía del West Blue, era la única de la tripulación que era de allí, y quería conocer más a fondo los hechos de los otras partes del mundo.

Aunque intentaba prestar atención a las páginas, no podía, no se quitaba de la cabeza lo que sus amigos supuestamente pensaban de ella, aunque ella creía que era inevitable. Nunca había hecho méritos ni logros para ser más confiable y cercana a ellos, pero los quería como a nadie.

De repente la puerta se abrió de un portazo y por ella entró Zoro, directo hacia Robin.

-Robin…-decía mientras daba pasos hacia ella.

Cuando llegó a su posición la atrapó entre sus fuertes brazos y acercó su cabeza a su torso.

-Todos te quieren. No eres la que sobra, nunca lo has sido y nunca lo serás.-decía el espadachín de una tirada.- ¿Tú crees que sobras? ¿Qué no nos haces falta? ¿Que yo no te necesito?

-Si sigues así, seguro que se me pasa enseguida el disgusto.-dijo ella mientras se reconfortaba entre los brazos de Zoro.

Entonces levantó la cabeza y posó su mano en el rostro de Zoro, recorriéndolo de arriba abajo. Por detrás de las orejas, pasando por sus tres pendientes, por su nariz, por la cicatriz que le travesaba el ojo, y terminó cogiéndole el mentón. Se miraron.

-Debería salir a disculparme con el resto…-dijo ella en voz baja.

-De eso nada, no te vas a mover de aquí… Porque ahora el que no te va a dejar soy yo.-dijo Zoro amenazante.

Entonces besó con fuerza a Robin, jugando con su lengua y sin parar de respirar agitadamente. El corazón les iba a estallar, siempre tenían la misma sensación cuando estaban juntos.

Él ahora recorrió la espalda de Robin con sus manos, acariciando por debajo de su ropa. Ella se dejaba hacer y se agarraba a los hombros de él.

-¿Me necesitas?-dijo Robin casi susurrando.

Se escuchó un gruñido afirmativo por parte de Zoro mientras besaba su cuello. No podía despegarse de ella.

Pronto la ropa empezó a sobrarles, y se la quitaron uno al otro, pero esta vez, Zoro daba el primer paso en todo, iba a llevar la iniciativa y a hacer que Robin volviera a sentirse bien.

Se dejaron caer en el único sofá que había en la cabaña, completamente desnudos mientras Robin aguantaba sobre ella el peso de Zoro, que seguía sin despegarse de ella.

-¿Me prometes que pase lo que pase no te volverás a poner triste?- dijo por fin Zoro incorporando su cabeza y mirándola directamente.

Los increíbles ojos de ella se humedecieron y brillaron. Entonces asintió.

-Lo prometo.

Zoro entró dentro de ella con mucha suavidad, sin prisas y calmadamente, y ella lo recibía mientras escondía su rostro en el torso de él.

No se dijeron ni media palabra mientras estaban haciendo el amor, sólo se miraban mientras se sacudían ligeramente a causa de las suaves embestidas del espadachín.

El clímax no tardó en llegar, pero a pesar de ello continuaron en la misma posición.

-¿Puedes seguir?-dijo Zoro entre suspiros de cansancio.

Como respuesta, Robin tomó impulso y se colocó encima de él.

-Déjame ahora a mí.

Se cogieron de las manos y ella empezó a moverse lentamente, aumentando progresivamente el ritmo.

Pasado el tiempo, pararon, pero no se deshicieron del abrazo.

-Espero que el cansancio desaparezca antes del tercer reto.-dijo Robin.

-¿Después de todo lo de hoy sigues entusiasmada con esa tontería?-se sorprendió Zoro.

-Creía que querías que me olvidase de lo de hoy. Así que una vez olvidado, sólo queda el entusiasmo.

-Eres una mujer muy extraña…

-No te hagas el digno ahora, deja de disimular. Sé que te mueres de ganas por vencer al equipo de Sanji.-reía ella ahora.

-Tsk, no me importaría vencerle, la verdad…

Sin decir nada, ella se levantó del sillón y empezó a volverse a vestir.

-Voy a ver a los chicos. ¿Me acompañas?-y le tendió la mano.

-Por supuesto.

En el picnic seguían decaídos y no había manera de animarse, o eso parecía, hasta que dos manos salieron de la cabeza de Luffy y unas risas se oían a lo lejos.

Eran Robin y Zoro.

-Siento haberos entristecido…-empezó a hablar ella.

-No no no, Robin.- hablaba Ussop.- Somos nosotros quienes lo sentimos.

Todos se levantaron y se acercaron a ella.

-Todos te queremos.-dijo Franky con una sonrisa.-Eres súper.

-No sé qué haríamos sin ti, pero seguramente estaríamos todos muertos… o peor.-decía Luffy.

-Yo no podría aguantar en este barco de idiotas si no fuese por ti, Robin.- dijo Nami mientras se le quebraba la voz.

-¡Además, eres tan fuerte y valiente como el trío de monstruos, yohohohohohoho!-dijo Brook.

-¡Y verte todos los días es como ver salir el sol, Robin-chwan! Deja al espadachín idiota y vente conmigo.-revoloteaba Sanji a su alrededor.

Chopper se limitó a saltar a sus brazos y abrazarla.

Entonces Robin, llevada por la emoción, hico florecer una multitud de brazos y rodeó a todos sus amigos hacia ella

-Moriría por vosotros.

-Y nosotros mataríamos por ti.-le contestó Luffy.