Capítulo 9: "Verdades"
Caminó decidido por las calles. Estaba cansado de esta situación. Llegó hasta la puerta de su casa y golpeó brutalmente. Esperó hasta que ella salió a atender, despreocupada, sin esperar a que fuera él quien estaba ahí parado. Lo miró sorprendida, sin poder creerlo. Él la tomó fuertemente de un brazo y la arrastró fuera de la casa.
- Inuyasha, ¿qué haces?, ¡suéltame!-
Él hizo caso omiso al pedido y ella y siguió caminando. Kagome forcejeó, aunque le fue inútil, Inuyasha era mucho más fuerte que ella y el agarre que mantenía sobre su brazo era demasiado. Finalmente se detuvo. Kagome alzó la vista y se encontró que estaba de espaldas al árbol sagrado. Frunció el ceño y levantó el dedo dispuesta a reprochar al chico por su actitud tan descuidada y grosera.
- No digas nada... no hoy... -
Inuyasha se dio vuelta y camino hasta ella. Puso ambos brazos encerrando a Kagome, atrapándola. Ella lo observó sin comprender y sus mejillas se ruborizaron terriblemente al notar la cercanía en la cual se encontraban en ese momento. Sus ojos castaños buscaban alguna explicación en los dorados del chico, pero lo único que obtenía era más confusión.
- I... Inuyasha-
- Shhh... solo... déjame... -
El joven acercó su rostro de forma suave, tranquila, lenta al de ella. Tenía el ceño fruncido, concentrado en lo que estaba haciendo, disfrutando de cada movimiento. La chica cerró sus ojos sintiéndose tonta, tomó aire y sentía que sus piernas temblaban terriblemente, parecía que iba a desmayarse en cualquier momento. Inuyasha suspiró muy cerca de su rostro, tanto que ella pudo sentirlo. La mano de Inuyasha se movió de forma casi imperceptible hasta su rostro. Tomó su mejilla suavemente, de manera tierna, dulce.
- No sabes cuanto... esperé por esto... no te imaginas como estoy ahora... lo único que quiero es decirte que no puedo evitar esto que pasa... no puedo evitar amarte con locura... desde el primer día que te vi, desde el primer segundo que escuché tu voz, no hice más que caer rendido ante tus pies... quería evitarlo, no quería volver a sufrir, ni tampoco me iba a permitir herirte, pero lo único que hice fue incrementar esto hasta la locura y ahora te juro que no... no puedo dejar de pensar en tí, no puedo dejar de querer estar contigo, Kagome- Sus ojos dorados se abrieron y se clavaron en los castaños de ella- no puedo dejar de amarte-
Sin dejarla decir algo, se acercó y rozó sus labios de forma suave. Ambos sintieron una corriente eléctrica en sus cuerpos. Kagome sintió que casi perdía la razón... ¿acaso eso era... real?. De todas formas, no le importaba. Cerró sus ojos y se dejó llevar por aquel cálido beso que el chico le estaba brindando. Inuyasha acercó su cuerpo al de ella, hasta quedar pegados y ahora su otra mano también se dirigió a la mejilla de la chica. Kagome llevó ambas manos a la espalda del chico y lo rodeó en un cálido abrazo. Era todo tan mágico. El chico sonrió complacido, estaba feliz, estaba en el cielo, definitivamente... no conocía nada mejor. Profundizó el beso de forma apasionada, sintiendo que necesitaba hacerlo. No podía separarse, estaban tan a gusto, era como un sueño hecho realidad. De pronto ambos levantaron la cabeza hacia el cielo. Lluvia. Se estaban mojando. Sonrieron como dos niños y él volvió a besarla. No podía evitarlo, no podía dejar de hacerlo. Finalmente ella puso sus dos manos en el pecho del chico alejándolo.
- ¿Qué sucede?- Preguntó asustado de que hubiera cometido un error.
- Déjame respirar... - Se burló la chica.
Inuyasha sonrió ampliamente y la abrazó con fuerza. Kagome acomodó su rostro en su hombro, sintiendo el calor de los brazos del chico. Suspiró de forma tonta, enamorada. El chico sintió de pronto el loco latir de su propio corazón, ella era capaz de despertar en él los más locos sentimientos.
- Te amo... - Musitó cerca de su oído.
Kagome abrió los ojos y se separó enseguida de él. Lo miró sorprendida ante las palabras del chico, él le devolvió la mirada, una mirada cálida, segura, sincera. Sin pensarlo se acercó a él y lo besó. Inuyasha se quedó inmóvil al darse cuenta que había sido ella la que lo había besado. Rió entre sus labios y correspondió feliz al cariño de la chica. Su mano esta vez se enredó en los cabellos negros de Kagome, mientras que la otra se ocupaba de darle pellizcos en la espalda. Kagome se quejó y él le besó el cuello.
- Eso dolió- Dijo molesta.
- Me encanta cuando te enojas tonta- Respondió Inuyasha acercándose a su oído- ¿me amas?- Preguntó casi suplicante mientras que se detenía y la observaba fijamente.
- ¿Qué pregunta tonta es esa?- Contrarrestó ella- por supuesto que te amo... yo... no lo sabía... hasta... hoy-
Inuyasha la miró sorprendido. A pesar de que estaban mojados y era de noche, sus ojos dorados seguían brillando como dos llamas de fuego capaz de abrigar en el día más frío.
- ¿No lo sabías hasta hoy?-
- Creo... que siempre lo supe, pero... no creía que tú fueras capaz de corresponderme, por eso... ocultaba ese sentimiento... -
- ¿De verdad pensaste que yo podría ser capaz de perderte?-
Ella levantó la vista y él le sonrió de forma seductora, burlona. Kagome rió y se abrazó a su cuello fuertemente. Inuyasha la sintió llorar en su hombro. La alejó preocupado y la miró, secó sus lágrimas y llevó una mano a su mentón para alzar su vista.
- ¿Qué... qué pasa?- El corazón se le oprimió al verla así.
- Es que... no puedo creer que me ames... es... tonto-
- ¿Tonto?... en todo caso es... irracional, ¿no crees?- Corrigió.
- Puede ser... -
Sonrió nuevamente y la abrazó con fuerza. No quería dejarla ir, no podía. Si ella se iba, su vida se iría con ella. Era increíble pensar que la amara de manera tan loca, de manera tan enferma, de una manera tan pura, tan hermosa. Suspiró feliz sintiéndola temblar debajo de sus brazos. Un amor que jamás se rompería, jamás. De eso estaba seguro, porque... podía jurar por su vida de que ellos irían más allá de todo, de los tiempos, de los problemas, de todo y de todos. Apoyó su cabeza en los cabellos de la chica y aspiró su dulce aroma. Dulce, como ella. ¿Sería posible amar tanto a una persona?, ¿sería posible?. Ahora no le cabía duda de que todo lo que había pasado antes fue solo un capricho, porque jamás, él estaba seguro de que jamás había sentido eso que sentía por Kagome con Kikyou.
- Kagome... no me dejes nunca-
Ella se sorprendió ante el pedido del chico. Lo miró a los ojos, ojos que en ese momento demostraban cierto temor a perderla, a ser abandonado. Sonrió dulcemente.
- Jamás, nunca... te lo juro-
- Gracias- Dijo él agradecido- di mi nombre- Rogó.
- Inuyasha-
Él cerró sus ojos. Cuando ella mencionaba su nombre, era capaz de todo, de recobrar fuerzas, de suprimir todo lo malo, era capaz de sonreír, de sentir que había esperanza, era capaz de todo.
- Otra vez-
- Inuyasha, Inuyasha, Inuyasha- Rió la chica mientras que enroscaba su dedo en uno de sus cabellos.
- Tonta- Murmuró sonriendo. Ambos rieron como dos niños bajo la lluvia. Inuyasha la tomó de la mano y la llevó fuera de la protección de las hojas del árbol sagrado- anda-
La tomó de ambas manos y comenzó a saltar con ella. Giraban y giraban en círculos, riendo, disfrutando del hecho de poder estar juntos. De pronto él la soltó e hizo una reverencia, Kagome le devolvió la formalidad y él se acercó poniendo una mano en su espalda y tomando una de ella. Kagome lo imitó, y comenzaron a dar vueltas. La chica se soltó y comenzó a correr huyendo de él, el chico comenzó a perseguirla alrededor del árbol sagrado. De pronto se resbaló y cayó al suelo mojándose completamente. Kagome estalló en carcajadas.
- ¡No te burles!- Se quejó el chico que intentó pararse y se volvió a caer.
- Jajajaja, es que... - No podía hablar, se reía tanto que le dolía la panza- ¿estás bien?- Preguntó acercándose.
- ¡Keh!... ¡claro que sí!- Contestó de forma orgullosa.
Kagome extendió su mano y él la tomó para luego jalarla y hacerla caer al suelo junto a él. Kagome le golpeó el pecho molesta y él rió fuertemente. La empujó y ella se mojó más de lo que estaba. Volvió a reír como un niño pequeño y se levantó rápidamente extendiendo ambos manos las cuales Kagome tomó. Él la levantó de un solo impulso hasta tenerla firme en su pecho. Ella se abrazó a él ocultando su rostro.
- Gracias... - Susurró.
- ¿Um?- Él escondió su rostro en el cuello de la chica.
Se quedaron así unos minutos hasta que Inuyasha la tomó en brazos. Ella pegó un grito y lo miró ofendida. Él rió burlonamente y comenzó saltar con ella. Kagome se abrazó a su cuello gritando a cada salto que el chico daba, por el contrario, él reía a carcajadas.
- ¡¡Inuyasha!!- Se quejó.
- Jajaja, que no te de miedo, no voy a soltarte tonta- Aseguró.
- Ya lo sé... ¡pero me mareo!-
- Vamos adentro, de lo contrario vas a enfermarte... y lo que menos quiero ahora es eso, quiero tenerte sana para que estés solo para mí- Dijo guiñándole un ojo.
- Pero... tengo amigos y familia además... - Respondió sarcásticamente.
- Cuando yo diga podrás dedicarles tiempo a ellos- Corrigió.
- Pero... -
- Shhh- Inuyasha colocó un dedo sobre los labios de la chica- ya tendremos tiempo para hablar de eso vida, ahora solo vamos adentro... hace frío y quiero comer... porque... me vas a invitar a cenar, ¿cierto?-
- Ehh... - Kagome lo observó. Vaya chico- de acuerdo, no hay nadie en casa y la verdad, no me gusta mucho estar sola... -
- Descuida, te haré compañía hasta que vuelva tu familia hermosa- Dijo robándole un beso y corriendo al interior de la casa.
- ¡¡Espera!!- Gritó la chica mientras que lo seguía.
Estaba feliz, al fina estaba feliz. Su vida estaba completa, sentía que todo tenía sentido y que de ahora en más, nada podría ser mejor que estar con ella todos los días de su vida. Rió de solo pensar en la idea de compartir el resto de su existencia con Kagome, eso era lo que más deseaba en este mundo. Ahora su existencia, tenía sentido.
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- ¿Lo filmaste?-
- ¡¡Claro!!... ¿no fue lo más tierno del mundo?-
- Si... claro... -
- Pero... ¡¡saca tu mano de ahí ahora mismo!!-
Cachetazo.
- Lo siento Sango, no pude contenerme... es que... -
- Es que nada... pervertido... -
Sango se levanta y se va. Miroku se queda sentado en el suelo con la filmadora y llorando.
- ¿Cuándo va a ser el día en que dejen que mi espíritu sea libre?-
Continuará...
N/A: Espero que les haya gustado amigas ^^ me pone muy feliz leer sus comentarios. Les recomiendo las canciones que me inspiraron a hacer este capítulo: "Hear You Me - Jimmy Eat World" , "This I Swear - Nick Lachey" y "Unbreakable - Westlife". Un saludo enorme amigas!! Las amo n.n
Kagome.
