Angst adelante, sólo advierto.

Forzado

Debió saber que, en el instante en que las cosas fueran demasiado bien, más temprano que tarde algo saldría horriblemente mal.

-¡Hey, Berenjena!-

También debió intuir que tendría que ver con Bakugou.

Abrió los ojos lentamente, saliendo de una de las tantas posiciones que su Dad le había ordenado practicar temprano por la mañana ("Ya que tantas ganas tienes de salir a la calle y pelear") cómo castigo por lo ocurrido con Shindeku. Creía haber salido más o menos indemne de ese accidente; en cambio el alma del Empático peliverde parecía haberlo abandonado después de hablar a solas con All Might, no quiso preguntar de qué se había tratado la conversación.

-Fusionémonos- exigió Bakugou, sacándolo de sus pensamientos, ofreciendo una mano que más parecía una garra.

Se dio un momento para analizar las revueltas emociones del ojirojo: furia, aprensión, negación, determinación y…prepotencia.

-Me niego- respondió con desinterés.

La expresión del rubio explosiva se frunció en algo asesino, pero no le importó, para él se veía como un niño haciendo un berrinche cuando se le negaba lo que quería.

-¿Qué?- le gruñó Bakugou.

-Me escuchaste perfectamente- contestó con calma- Tengo derecho a negarme y lo sabes, lo hice con Mineta.

La sola idea de fusionarse con Mineta hacía que sus tripas se retorcieran con náuseas, además de que el tipo no tenía ningún problema (no del tipo que él resolvía, al menos), sino que era un problema, la verdad, estaban mejor desde que había logrado que lo expulsaran.

-No me compares con esa mierda- escupió Bakugou pasando del enojo a la furia en dos segundos.

-"Al menos estamos de acuerdo en algo"- pensó, empero, no dijo nada, ya había dado por acabada la conversación y se preparó para reanudar sus ejercicios.

-¡No me ignores y dime por qué carajos no vas a fusionarte conmigo!- al parecer el rubio no podía mantener un intercambio de palabras sin gritar.

-Porque- comenzó con un suspiro y sabiendo cómo iban a ser tomadas sus palabras- sólo quieres hacerlo para estar al mismo "nivel" que Shouto e Izuku. No tienes ningún interés en arreglar tus tribulaciones, lo único que deseas es demostrar que puedes fusionarte y que tu fusión es más fuerte que la de ellos- explicó preparándose mentalmente.

La ola de caliente furia llegó tal como la esperaba, pero le sorprendió un poco el acompañamiento de una cantidad de celos igual de grande; un instante después, se dio cuenta que era porque había utilizado el nombre de pila de los otros dos.

-"En serio, este tipo es-"- se dijo con desespero.

No debió distraerse, porque Bakugou aprovechó el momentáneo descuido para atraparlo de una muñeca.

-Sólo hazlo- le ordenó el rubio explosivo con tono amenazador.

-Suéltame- exigió copiando el tono del otro.- No voy a hacerlo hasta que quieras arreglar tus problemas emocionales- soltó sin pensar.

-¡Yo no tengo ningún problema!- exclamó el ojirojo creando explosiones en su mano libre- ¡Que a ti te guste estar de asqueroso con Cara Flaca y Pikachu no quiere decir que yo sea igual!-

-No los metas en esto o voy a cerrarte la boca- amenazó con agresividad.

-Quiero ver que lo hagas- lo retó Bakugou con una sonrisa peligrosa.- Se supone que viniste a hacer un trabajo, pero a mí me parece que sólo estás haciendo el tonto por tus sentimientos.

-Al menos yo no soy un cobarde que tiene miedo a decirle la verdad a los dos chicos que quiero- contraatacó- ¡No creas que no puedo sentirlo cada vez que están los tres en una habitación! ¡Das pena!- no se suponía que hiciera conocer sus deducciones de esa manera, menos cuando no estaba seguro de que había de trasfondo, pero estaba colérico.

-¡CIERRA TU MALDITA BOCA! ¡YO ODIO A ESE PAR DE BASTARDOS!- el ojirojo era tal cúmulo de negación que le sorprendió no vomitar instantáneamente.

Hitoshi era consciente de lo mucho que le dolería a Izuku y a Shouto, dos chicos que se habían vuelto sus amigos rápidamente, oír aquello y se dejó llevar.

-¡¿QUIERES FUSIONARTE?! ¡BIEN!- gritó apretando la otra muñeca de Bakugou y haciendo algo que nunca había hecho:

Forzar su habilidad en otro.

La luz que los envolvió era de un rojo sangre y parpadeaba cómo un foco que estuviera haciendo cortocircuito.

Había un montón de gente alrededor de Katsuki, ninguno con un rostro definido.

-¿Dónde estoy?- la voz que salió de su garganta no era la suya, era la de un niño.

El círculo de personas comenzó a hablar: hacían preguntas, exclamaban cosas y comentaban otras; querían que respondiera, que hablara con ellos…

O bien, querían que "Shinsou" contestara.

-¡Kacchan!- la voz de un pequeño Izuku fue lo primero que escuchó.

Abrió sus ojos ante el sonido, notando casi instantáneamente que no había un escenario definido alrededor de ellos, pero desestimándolo en favor de admirar al sonriente niño enfrente de él.

-Deku- el apodo salió de su boca sin permiso y sin ser su voz.

-¡Vamos a jugar, Kacchan!- lo ánimo Deku tomándolo de la mano.

Respuestas salían de sus labios sin su permiso, su voz evolucionando poco a poco de la de un niño a una más madura, hasta que logró identificar la del Insomaníaco en ella.

También estaba pasando algo más, las personas alrededor de él habían dejado de responder, sólo se dedicaban a mirarlo con sus rostros cada vez más ensombrecidos; el silencio se estaba solidificando alrededor de él, pesado cómo un montón de ladrillos.

-¡HABLEN, POR FAVOR!- imploró con la voz de Shinsou.

Podía sentirlo, podía sentir su repugnancia y desprecio hacia él, nadie lo quería cerca, le tenían miedo porque podía controlar a otros, pero no era algo que él hubiera pedido, él no quería hacerle daño a nadie, por favor, por favor, alguien-

Pero estaba solo, completamente solo, no había nadie que le quisiera.

Se tapó la boca, decidido a tragarse sus sollozos, sus lágrimas, nadie tenía que ver, debía aprender a controlarse, a controlarlo, dejaría de hacer preguntas y…algo…encontraría algo que pudiera hacer… y…alguien…

Las emociones alrededor de él lo estaban asfixiando, no podía respirar, necesitaba...necesitaba…

Demasiadas voces, demasiado ruido, intentaba gritar que se callaran, pero los gritos no salían de su garganta.

Había perdido a Deku entre el mar de gente y desde ese momento un calor abrasador le estaba quemando el pecho.

También recordaba fugazmente a Todoroki ofreciendo una mano, una mano que quería aceptar y que, sin embargo, había rechazado con agresividad.

Las voces no se callaban, nada malo decían, al contrario, todas eran alabanzas y palabras sobre como sería el más fuerte, el más grande, el mejor, el-

Se tambaleó, las palabras parecían estar acumulándose encima de sus hombros.

Estaba mareado y costaba trabajo siquiera mantenerse en pie, pero debía hacerlo, tenía que ser fuerte, él… él era…él iba a ser…

Un gritó horrible y llenó de dolor le desgarró la garganta, sus ojos no veían nada más allá de los dos infiernos mentales a los que estaba siendo sometido.

Aun gritando se rompió, los dos seres que lo conformaban cayendo desmayados.

Abrió los ojos sólo para cerrarlos inmediatamente, cegado por la blancura de la habitación.

Sin embargo, el interior de sus párpados no estaba oscuro, sino lleno con lo que había visto en la mente de Bakugou.

Tuvo que suprimir un sollozo.

Oh, dios, ¿qué había hecho?

-Hey, Ber- Shinsou ¿estás despierto?- la voz del ojirojo era inusualmente mesurada, quizás parte del efecto de tener una cortina entre ellos.

-Sí…-contestó con un hilo de voz.

-Yo…- con sorpresa se dio cuenta que había vergüenza y remordimiento viniendo de Bakugou, que estaba intentando disculparse.

-Y-Yo también- dijo en voz baja- No debí abusar de mi habilidad de esa manera.

-Y yo no debí provocarte- contestó el rubio con voz tensa.

Pasaron unos momentos de silencio, mutuamente aceptando la no-dicha-del-todo disculpa.

-La gente exige mucho de los que tienen una Quirk fuerte- se atrevió a decir.

-Y dicen mierdas estúpidas de las que no comprenden- contestó el ojirojo.

Silencio.

-Tienes que hablar con Izuku y con Shouto-

Un gruñido fue su respuesta.

-¡No los odio ¿okay?!- fue lo que gritó Bakugou en cuanto tuvo cerca a los objetos de sus afectos- ¡Incluso los tolero ¿entienden?!-

-¿K-Kacchan?- Izuku parecía un poco asustado de las repentinas palabras "amables"

Shouto sólo parpadeó sorprendido.

-¡Lo que oyeron!- gruñó el rubio explosivo alejándose pisando fuerte y con el rostro rojo.

Hitoshi se pasó una mano por el rostro con frustración.

-"¿Por qué mi trabajo nunca puede ser fácil?"-

Canciones con las que escribí esto:

-Mientras están discutiendo: Nadie me va a dominar de Spirit

-En la mente del otro: Por siempre tu amistad de El Dorado