Disculpen por la tardanza, pero hasta ahora tengo un total de 15 historias xD todas llevan su tiempo y quiero tomarle el cariño a está también. Espero les guste este capitulo.

Feliz año mis amores

Los quiero


Gryffindor nunca más

Miradas y acercamientos

Hermione estaba acostada en uno de los sillones de su sala común, tenía una manta en sus pies que la resguardaba del frio, mientras leía uno de sus libros favoritos. Era sobre magia, algo antigua para su gusto, pero definitivamente le atraía centenares de hechizos, que moría por probar. No había nadie a su alrededor, pues era imposible ya que eran las seis de la mañana, pero no había conciliado el sueño desde las cuatro. No sabía porque, abrió sus ojos, espantando el poco sueño que tenía.

Ella había dejado de leer, solo por un momento, fijando su mirada en el techo. Todo de piedra y frio como todo el lugar, ¿que podía esperarse de las mazmorras? Parte de ella estaba bajo el agua y era lógica las bajas temperaturas. Dibujó una sonrisa y cubrió sus ojos con uno de sus brazos, estar allí era una locura, una completa y fascinante locura.

Al principio, sus relaciones sociales eran con sus hermanos y con Pansy, exclusivamente para aparentar. Sin embargo, ha pasado un buen tiempo desde que sentía ese malestar o incomodidad, en cambio, se sentía muy a gusto con ellos. Tenían sus personalidades explosivas y alocadas, pero al menos no eran unos hipócritas como sus antiguos amigos. Ante esos recuerdos, Hermione se mordía el labio con fuerza, odiaba hacerlo y los odiaba a ellos por juzgarla.

-Sabes que pensar en ellos no te hará llegar a ningún lado, Hermione –se dijo así misma antes de seguir con su dialogo interno.

Ella jamás espero ser compatible con las serpientes, ni mucho menos ser una de ellas, cosa que no le caía tan mal de todos modos. Se estiró mientras se levantaba del sillón, abandonaba su cálido abrigo por dos motivos, el primero eran las imágenes de los equipos de quidditch colgados en la pared; la segunda eran los trofeos, muy en el fondo amaba ese deporte.

Ya comenzaba a recorrer la hilera de imágenes, cuando escuchó un ruido a sus espaldas, algo parecido a un jadeo de sorpresa. Ella se giró y abrió los ojos sorprendida, justo al frente de ella se encontraba Draco Malfoy, que no apartaba la mirada de su cuerpo. Estuvo tentada a cruzar los brazos, pero se mantenía firme ante su mirada.

Draco por otro lado, tenía horas sin poder dormir, faltaban pocos días para que el Señor Tenebroso lo marcara y su vida se fuera a la mierda. El motivo de la salida, era muy simple, estaba aburrido y solo retozaría en su sala común hasta ver a alguien. Sin embargo, jamás pensó encontrarse con el nuevo motivo de sus desvelos, aunque no lo quería admitir. Ella tenía puesto una camisola de cuadros para dormir, muy al estilo muggle, pero más ceñida al cuerpo que de costumbre. Draco podía ver sus piernas e imaginarse que había más allá.

-Buenos días, Draco –dijo de pronto, ya no podía soportar su mirada.

-Para ti también –se limitó a responder.

El rubio caminó hasta uno de los sillones de cuero y se dejó caer, estaba notablemente cansado. Eso no paso por alto para la castaña y sin temor a una mala respuesta, le preguntó.

-¿Qué pasa contigo? Tienes mal aspecto y eso ya es raro –ella trataba de bromear para aligerar un poco el ambiente.

Él se encogió de hombros.

-En estas navidades, seré marcado como un maldito animal –susurraba amargamente. –Mi padre apareció en mi habitación, me lo dijo todo y lo peor es que está orgulloso de mí. Eso es excelente –eso último lo decía susurrante.

Hermione miraba fijamente al rubio, no se inmutaba a sus palabras y tampoco lo repudiaba, se podría decir que lo entendía. Tomó asiento donde estaba minutos atrás y suspiró abatida.

-Después de todo, Voldemort consigue lo que quiere –susurró con sorna y sonrió al notar la tensión del rubio. –Relájate, si algo bueno me enseño Potter, fue a no tenerle miedo.

-¡Qué gran ayuda, Hermione! –exclamó el rubio divertido antes de gruñir. –Que buena forma de pasarte un domingo, despierto en la madrugada… muerto de sueño y sin poder dormir.

-Tengo algo que puede ayudarte –dijo la castaña levantándose, tomó todas sus cosas y le hizo una seña para que lo siguiera.

Cuando llegaron a su habitación, lo hizo pasar mientras buscaba algo en su armario.

-Sé que te has convertido en toda una Slytherin, pero estas cosas pueden esperar –dijo el rubio arrastrando sus palabras.

-Ya quisieras tenerme en tu cama, Draco, pero tendrás que hacer más que eso para conseguirlo –respondió de forma tan natural que sorprendió al rubio. Le tendió una botellita que él aceptó sin desconfiar. –Es una poción para dormir sin sueños…

-Sé lo que es, lo he estado tomando desde que tengo nueve años –dijo con simpleza, él no sabía porque se le hacía tan cómodo y normal hablar de su vida con ella. –Tengo que irme, intentaré dormir…

Ella sonrió mientras giraba sus ojos, a veces un poco de amabilidad no estaba demás, pero eso sería mucha exigencia para él. Se dejó caer en su cama y, milagrosamente, logró dormir.

Dos horas más tarde, estaba lista para tomar el desayuno. De camino al gran comedor, escuchaba a muchas chicas hablar del gran baile, de los vestidos que usarían y sus parejas. Algo perturbador para ella, puesto que no deseaba ir; le parecía aburrido ahora que lo pensaba con detenimiento. Cuando llegó al gran comedor, sonrió ante las miradas de los Gryffindor, no se aburría de eso.

Se sentó en todo el medio de la mesa y se sirvió un poco de tostadas, huevos y tocino. Al rato vio el cotidiano descenso de las majestuosas aves, las lechuzas. Sonrió al ver la lechuza de Diane y extendió el brazo para que se posara en ella.

-Hola, preciosa… a ver, que traes para mí –susurraba mientras desenredaba el pergamino de su pata. –Ve a entregarle el resto a Sam –dijo dándole un poco de comida, la lechuza le agradeció con un picotazo suave y emprendió vuelo.

Hermione abrió el pergamino y comenzó a leer.

"Querida, Hermione.

Estoy muy emocionada por esa grata noticia, que te lleves mejor con Pansy y Draco, es excelente. Ya verás que son personas muy agradables, solo que han llevado una vida muy difícil. Por otro lado, recibí una carta de Pansy, que expresa su disgusto por tu decisión de no ir al baile. No te obligaré y tus razones tendrás, pero si te advierto que mi ahijada tiene sus métodos, terminaras por ceder.

Si decides asistir, dejamos un vestido en tu habitación, es un presente de tu padre y mío, por supuesto.

Espero saber más buenas noticias.

Te ama

Diane"

La castaña sonrió complacida, pero de pronto, unos brazos aparecieron asustándola. Estuvo a punto de gritar como niña, gracias al cielo no lo hizo.

-Sé que me quieres, primita, pero no demuestres tanta miel –Pansy sonrió complacida y le dijo.

-Ya quisieras, Evy, ya quisieras –ella hizo una mueca y comenzó a reír. ¿Por qué todo el mundo se empeñaba en llamarle así? -¿Y bien? Diane te envió una carta por lo que veo.

-Sí, también me comentó que eras peligrosa y lograrías tu cometido, a como dé lugar –la morena sonrió satisfecha antes de darle una mordida a su manzana.

-Es raro, ¿Eh? –comentó como si hablara del clima. –Todos estos años odiándonos, tratándonos mal y ni hablar de las bromas que les hacía a tu pequeño trió, y ahora estamos aquí…

-Hablando civilizadamente y dándonos cuenta que si tenemos cosas en común –completó la castaña de acuerdo. –Pero, no lograras que asista a ese baile, no estoy de ánimos.

-¡Oh vamos! Imagínate… -Pansy hizo un movimiento con sus manos, señalando una pantalla invisible. –Hermione Rosier, caminando como una reina que serás, de eso me encargo yo; para echarle en cara a esos gatitos, lo hermosa y valiosa que eres.

La castaña no paraba de reír, con el tiempo se había dado cuenta que la morena gozaba de este tipo de eventos y no solo eso. Le encantaba echarles en cara a las personas lo que habían perdido y más si se estaba encariñando con la misma, en este caso, era ella.

-¿Con quién iras tu? –preguntó interesada.

-No lo sé, Nott no se ha animado a invitarme –respondió la morena, encogiéndose de hombros. –Lo peor es que él lo da por sentado. Lo siento por él, pero tiene que invitarme si quiere que baile una pieza con él –sentenció con amargura. –Primero fue Draco, me olvido del chico y ahora me centro en Theo y él me ignora igual.

-Sé de lo que hablas –Hermione se giró solo un poco para observar a su antiguo amor. Estaba sentado con el ceño fruncido y su mirada fija en ella, no había notado que lo estaba mirando. –Míralo, tantos años tratando de llamar su atención y ahora lo logré. ¡Ja! ¡Qué idiota! –Volvió su mirada a su plato y sonrió-. Muy bien, Pansy, conviérteme en la reina que supones seré…

Por otro lado, Draco despertó sintiéndose tranquilo y nada angustiado. Sus ojos recorrieron su habitación oscura y supo, por la calidez de su habitación, que pasaban las dos de la tarde. Se levantó perezosamente de su cama y fue directo al baño, donde se aseó y tomó una ducha. Aun mojado, caminó hasta su armario y buscó un pantalón y una camisa, no estaba de ánimos para nada más. Luego secó su cuerpo y se vistió, faltaban treinta minutos para finalizar el almuerzo y moría de hambre, así que debía apurarse.

-Vaya, Bello Durmiente, has despertado –se burló Sam mientras caminaba a su lado.

-Estaba cansado, que te puedo decir –dijo el rubio indiferente. –Tu hermana me dio una poción de dormir sin sueños –explicó encogiéndose de hombros y el castaño asintió, ahora lo comprendía todo.

-Necesito un consejo… tú la conoces más y… y sabes –Sam balbuceaba sin sentido, pero el rubio conocía el porqué.

-Invítala a salir, no con flores y menos chocolates, regálale un collar o algo así. El romanticismo, para Pansy, es luego –respondió con simpleza ante la mirada sorprendida del castaño. –No sabes disimular, si eso es lo que piensas.

Draco dejó al castaño atrás, en su mente solo existía una cosa y eso era comida, tenía mucha hambre. Entró al gran comedor, estaba casi vacío lo que era una ventaja para él, se sirvió un poco de pollo y una que otra ensalada. A lo lejos vio a Nott charlando con Pansy, que tenía la mirada perdida, algo raro en ella. No vio a la castaña por ningún lado y se imaginó que estaría leyendo algún libro por allí. Cuando se disponía a comer, fue interrumpido de la forma más grotesca.

Todo su rostro estaba cubierto por una sustancia blanquecina, tenía un olor desagradable. Se giró furibundo hacia el grupo de leones, que reía a carcajadas, no tenía que imaginarse quienes eran los culpables. Él, sin pensarlo, lanzó un hechizo de contragolpe, multiplicándose al triple todo lo que le habían lanzado.

-Me la vas a pagar, Malfoy –gritó Harry a punto de lanzarle un hechizo.

En el otro lado del castillo, estaba Hermione esperando "pacientemente" por Pansy. Le pidió que no se moviera de ese lugar, que aun no había terminado con su maquillaje. Se miró en el espejo, necesitaba detallar su vestido. Era algo corto para su gusto y distaba de ser un vestido de gala, si no conociera a Diane, pensaría que se trataba de un vestido muggle. La parte superior era strapless, de color blanco con un cinturón marrón oscuro y la falda, pues no sabría identificar el estilo.

Era la primera vez que utilizaba tacones, al menos de ese alto. Sonrió ante la imagen que había en el espejo, no podía reconocerse, estaba realmente hermosa.

-Vaya, es la primera vez que me considero hermosa –susurró sin borrar la sonrisa de sus labios.

-Y vaya que deberías, estás exquisita –se giró con elegancia y arqueó una ceja al ver su estado.

-Ya sé que he hecho muchas preguntas hoy, pero… -Hermione suspiró frunciendo el ceño-, ¿Qué rayos paso contigo está vez?

-Lo mismo de siempre, Potter y su lame… -gruñó molesto mientras escuchaba las carcajadas de Hermione. –No es gracioso, no he tenido un buen día…

-Lo imaginé, tienes algo en tu habitación –la castaña le dijo mientras le guiñaba un ojo. –Tengo que buscar a Pansy, ya se ha tardado bastante y no soy un maniquí, yo siento…

-¿Un maniquí?

-Uff, se me olvidaba que ustedes no saben de eso –gruñó Hermione. –Después te explico. Que tengas una buena tarde, Draco.

Él la vio desaparecer por uno de los pasillos, ya nada quedaba de esa chica desaliñada, que correteaba tras ese par de idiotas. Ahora eran enemigos, pero sin razones ni motivos, para Draco, Potter resultó ser menos inteligente de lo que creía.

El rubio se quedó allí, sentado en la soledad del pasillo hasta que decidió conveniente volver a su habitación. Su padre le había arruinado este mes, el único que disfrutaba ya que compartía con su madre. Bajó las escaleras y buscó el pasillo que daba hacia las mazmorras, entró a su sala común e ignoro a las chicas que esperaban por sus parejas. Entró a su habitación, que estaba completamente a oscuras y cuando se iluminó lo vio.

Sobre su cama había un poco de comida y una nota: "Imaginó que no podrás comer, creo que es tu favorito. Te he visto lo suficiente para saberlo."

Dibujó una sonrisa en sus labios y caminó directo a su armario, buscó su túnica y pensó que tal vez no sería tan malo ir al dichoso baile.