Capítulo 09: "Jugar sucio".

Con motivo de su cumpleaños, Laverne Cox invitó a Laura y Taylor —entre tantas otras personas— a su casa del campo. Allí pasarían el fin de semana celebrando el cumpleaños de Laverne hasta el domingo por la noche que cada quien regresaría a sus hogares.

Viernes. 21:00h. pm.

—He quedado maravillada con lo grande que es esta casa —Admitió Taylor sentada en los asientos del jardín.

—También yo —Dijo Natasha sentada junto a Taylor y Laverne—, y con el número de dormitorios que tiene… —Seis—. Es preciosa, me encanta.

—Gracias chicas. Y hablando de cosas que te encantan… Yael está a punto de llegar —Informó Laverne quien divertida miraba a Natasha.

—Lo sé, y estoy nerviosa. Tengo muchas ganas de convivir con ella hasta el domingo.

— ¿Lleváis sin hablar desde la cena en casa de Laura? —preguntó una sorprendida Laverne quien estaba al tanto de la situación.

—Solo nos saludamos de manera cordial cuando coincidimos en el trabajo. Yael necesita tiempo y no quiero agobiarla.

—Pero ha pasado una semana desde la cena —recordó Taylor.

—Lo sé, por eso estoy nerviosa. Después de nuestra conversación en casa de Laura hoy va a ser la primera vez que Yael y yo pasemos las veinticuatro horas en el mismo lugar. Ojala que la estancia aquí sirva para que Yael vuelva a estar cómoda conmigo.


21:30h. pm.

Laura vio como Taylor estaba sentada sola y alejada del resto de invitados y decidió aprovechar la ocasión. Caminó hasta ella y se sentó a horcajadas sobre las piernas de la rubia y luego rodeó con ambos brazos el cuello de Taylor.

— ¿Estás mimosa? —Preguntó Taylor al tiempo que rodeó la cintura de Laura con ambos brazos.

—Un poco —Respondió para luego cerrar los ojos y apoyar la cabeza en uno de los hombros de Taylor.

Con una mano acariciaba la cabeza de Laura y con la otra hacía lo mismo en la espalda de la morena.

—Me encanta cuando te muestras así —confesó Taylor.

—Y a mí me encanta cuando masajeas mi cabeza de esa manera.

Por sorpresa Laura atacó con traviesos besos el cuello de Taylor.

—No Laura…detente —pidió moviendo la cabeza para liberarse de los besos que le provocaban cosquillas y algo más.

Laura sonrió y lejos de detenerse continuó besando lentamente el cuello de la rubia.

— ¿Qué te pasa Tay? —preguntó con cierta maldad.

Ahora fue Taylor quien buscó el oído de Laura para hablar en susurro.

—Estamos delante de toda la gente. No juegues sucio porque prometo que te lo devolveré.

La sonrisa de Laura creció y sus manos se colaron bajo la blusa de Taylor para acariciar su espalda.

—Cariño, no estoy jugando sucio —mintió—, tan solo beso y acaricio sin ninguna maldad a mi querida novia. Además, nadie nos mira, están entretenidos bebiendo y bailando… —volvió a besar el cuello de Taylor depositando algún que otro provocador mordisco.

— ¿Sabes que tu travieso tono de voz te deja en evidencia? —intentó alejar su cuello de la juguetona boca de Laura.

Con ambas manos, Prepon agarró la cabeza de Taylor y cuidadosamente la inmovilizó para besarla en la boca.

—Tay. ¿No te gustan mis besos? —Sonrió con maldad para seguidamente morderse el labio inferior de manera sensual.

Taylor sintió un placentero cosquilleo en su entrepierna y de inmediato supo que estaba perdida…Laura había despertado su excitación.

—Te odio Laura —Taylor puso una mano tras la cabeza de su novia y la atrajo contra sí para besarla con frenesí.

—Vámonos a otra parte. Quiero intimidad para poder follarte —declaró en el oído de Taylor para seguidamente morderle el lóbulo de la oreja provocando un breve gemido en la rubia.

—Levántate, sé dónde podemos ir… —Informó Schilling entusiasmada con la idea.

Ambas mujeres caminaron hasta el interior de la casa. Bajaron unas escaleras y se adentraron en el sótano de la casa de Laverne.

— ¡Joder! —Exclamó Laura presa de la fascinación por lo que sus ojos vieron en aquel sótano— ¿Por qué yo no conocía la existencia de este sótano-sala de cine?

—Laverne me hizo una guía turística por aquí abajo cuando tú estabas cocinando —Informó al tiempo que contemplaba la cara de sorpresa de Laura.

— ¿Y a que esperabas para mostrármelo? ¿Sabes todo lo que se puede hacer aquí sin ser interrumpidas en horas? —Preguntó mientras echaba un vistazo a la sala.

Taylor sorprendió a Laura por la espalda cuando la besó en la nuca y rodeó su cintura con ambos brazos.

—Lo sé, por eso estamos aquí… —Susurró en su oreja derecha.

Un escalofrió recorrió la columna vertebral de Laura al sentir el cálido aliento de Taylor contra su oreja. Sin más dilación se giró para encontrarse de frente con Taylor y besarla.

Con ambas manos Laura atrapó la cintura de la rubia y caminando la dirigió hasta uno de los sillones en el que más tarde se tumbó llevándose con ella a Taylor consiguiendo tenerla sobre su cuerpo.

Entre besos Taylor llevó una mano a la entrepierna de Laura por encima del pantalón vaquero y masajeó su sexo. Segundos más tarde Taylor repitió la acción pero lo hizo bajo la ropa interior de la morena sin tan siquiera desabrochar la cremallera ni el botón del vaquero.

—Uhmmm —gimió Laura al sentir la mano de Taylor directamente con su sexo. Llevó una mano hasta el trasero de Schilling y le apretó una nalga mientras le besaba la boca.

Taylor frotó con tres dedos el clítoris de Laura para finalmente llevar la mano hasta la entrada del sexo de Prepon pero sin llegar a penetrarla.

Por falta de aire Laura no pudo corresponder los besos que Taylor le daba y se vio obligada a separar ambas bocas.

— ¿Qué pasa Laura? —Entonó con voz malvada al tiempo que movía los dedos alrededor de la entrada del sexo de Laura — ¿Todo bien? —mordió el cuello de Laura al terminar de hablar.

Laura contrajo los músculos de su vagina cuando Taylor vaciló nuevamente con penetrarla.

—No seas mala… Sabes perfectamente lo que me pasa —declaró Laura quien entre besos seguía a la espera de la deseada penetración por parte de su novia.

—Te falta el aire, si quieres podemos hacer una pausa —Sonrió dejando al descubierto su picardía.

— ¿Quieres jugar sucio? De ser así tienes las de perder, recuerda que soy buena a la hora de torturarte —Advirtió Laura.

— ¿Estás segura? —Retó Taylor y volvió a vacilar unos segundos más pero finalmente introdujo dos dedos en la vagina de Laura tomándola por sorpresa.

— ¡Mierda Tay! —Gimió roncamente.

Entre jadeos, Laura llevó sus manos al borde elástico del leggins de Taylor tirando de él —y del tanga— para poder introducir una mano en su entrepierna.

— ¡Uhmm Laura! —Gimió sintiendo el placer provocado por los dedos de Prepon jugando contra su clítoris.

Laura detuvo lo que estaba haciendo para girar y conseguir quedar sobre el cuerpo de Taylor cambiando posiciones. Con ambas manos Laura deslizó el leggins y el tanga de la rubia y tiró las prendas al suelo. Seguidamente buscó una mejor posición entre las piernas de Taylor y comenzó a besarla en el cuello.

—Si no recuerdo mal… —dijo Laura hablando entre besos—, alguien intentó retarme hace tan solo unos segundos… ¿Sigue en pie en tu jueguito que tanto odio?

—Para ser justas…empezaste tú sentándose a horcajadas sobre mí y besarme de manera provocativa delante de todo el mundo —Recordó para seguidamente deshacerse de la blusa de Laura y tirarla a cualquier parte.

Laura rio maliciosamente.

—Buen punto…

Prepon se deshizo de la blusa de Taylor y le bajó el sujetador dejando al descubierto sus pechos. A continuación aplanó la lengua contra el erecto pezón de Taylor para luego atraparlo con los diente. Taylor gime y se mueve bajo su boca. Sus gemidos no eran de dolor, eran placer. La espalda de Taylor se arqueó y su boca pidió más.

—Te necesito entre mis piernas —Declaró con deseo.

Sin más dilación, Laura depositó varios besos en la cara interna de uno de sus muslos y poco a poco llegó hasta su sexo.

Con los dedos, Laura, separó los labios y besó su clítoris, en ocasiones lo atrapó y succionó volviendo loca a Taylor quien gemía y contraía los músculos vaginales

— ¡Joder, sí! —Gimió Taylor cuando la lengua de Laura entró en contacto directo con su clítoris.

Introdujo dos dedos en la vagina de Taylor moviéndolos a un ritmo medio y sin descuidar el trabajo en el clítoris.

Taylor clavó las uñas contra el sillón intentado aferrarse a cualquier cosa.

Los minutos pasaban y el placer en Taylor se hizo más que evidente. Laura alternó los movimientos de la lengua para que el placer no se convirtiese en molestia.

— ¡Uhmmm Laura! Voy a correrme —declaró con voz entrecortada.

Taylor movió sus caderas hacia arriba y abajo e inmediatamente Laura aumentó la velocidad del movimiento de la lengua sobre su clítoris sabiendo que el orgasmo era inminente.

— ¡Por favor, Laura! —Pidió entre gemidos— ¡No te detengas ahora!

Taylor arqueó la espalda y lo siguiente que sintió fue un profundo orgasmo. Laura tuvo que sostener los muslos de Taylor con ambas manos para que esta última no entorpeciera lo que la lengua estaba consiguiendo.

Con la lengua, Laura limpió absolutamente todos los restos de flujos procedentes del interior de Taylor y besando su cuerpo se incorporó hasta quedar cara a cara con Schilling.

—Me encanta cuando te centras en mi clítoris… —Admitió entre besos— Ahora me toca a mí, no puedo esperar para devolvértelo…

Informó al tiempo que cambiaba de posiciones quedando sobre Laura.


22:15h. pm.

— ¿Habéis tenido sexo aquí? —Preguntó Laura— Mierda Tasho…a mí ni siquiera se me pasa por la cabeza tener sexo en una casa ajena… —dijo intentando sonrojar a su amiga.

Taylor arqueó ambas cejas presa de incredulidad.

— ¿En serio, Laura? —Preguntó Taylor dispuesta a recordarle lo que había pasado hacía escasa una hora en el la sala de cine situada en el sótano.

—Taylor, cariño mío…no interrumpas a Tasho…

—Fue sexo de reconciliación —Explicó Natasha—. Da igual donde se tenga —sonrió de manera picara—, lo que cuenta es que gracias a eso Yael y yo volvemos a estar bien. Y por cierto, estás mintiendo Prepon. Por si se te olvidó te recuerdo que Taylor y tú habéis tenido sexo en mi casa.

Laura sonrió recordando dicho momento.

—Hablemos de lo que realmente importa… —dijo Taylor cambiando de tema— ¿Yael y tú volvéis a ser amigas-novias?

—Sí —informó Natasha con una amplia sonrisa en sus labios.

— ¿¡Taylor!? —Preguntó un individuo mostrándose confuso y entusiasmado a partes iguales.

Taylor giró la cabeza y a menos de un metro de distancia vio a la persona de la cual procedía aquella voz tan familiar.

— ¡Randy! —Exclamó una contenta Taylor quien sin pensarlo avanzó y saltó sobre Randy para abrazarse a él.

Laura contempló la escena siendo sorprendida con la efusividad con la que Taylor y Randy se saludaron…