Nota: ¡Yuju! Hemos superado las 3.000 visitas y los 60 reviews, ¿no es magnífico? :DDD Todo gracias a ustedes, por supuesto -^u^-
Capítulo 9
Aunque la primera lección de vuelo les fue dada por el señor Malfoy en una tarde veraniega, sería la señora Malfoy la que se encargaría de supervisarlos mientras volaban, con Draco pasando a su lado a velocidades de vértigo y Harry detrás de él, haciendo piruetas mientras Dudley trataba de cazarlos a ambos en una especie de pilla-pilla en escobas. Al final, la Cometa 260 había sido la opción adecuada: aunque sólo fuera por los soportes adicionales, se veía más firme y segura que la Nimbus 1.700 que Draco pedía.
Las lecciones de Harry y Dudley progresaban adecuadamente: Harry parecía captar los conceptos muy rápido, mientras que a Dudley le costaba entender lo más complejo que explicaba el señor Malfoy. Apenas hacía una semana que Harry y Dudley habían empezado a tomar lecciones separadas, lo que significaba que Dudley tenía mucho más tiempo libre que Harry, que pasaba largas horas en el despacho del señor Malfoy, escuchándole hablar y a veces discutiendo cierta información que Lucius le daba.
Lucius se sentía muy orgulloso de los tres muchachos. A pesar de que su opinión de los muggles no era completamente sincera cuando hablara en el juicio, hacía ya tres meses, en esos momentos creía firmemente en las palabras que había dicho: Dudley había demostrado ser un niño extrovertido pero también educado y serio cuando se le necesitaba de ese humor. Aunque aprendía lento y a Lucius no le gustaba para nada la alergia que le tenía a los libros, sabía que en el fondo se esforzaba tanto o más que Harry para entender todo.
Harry Potter tampoco le había defraudado: al principio había exigido su custodia porque no podía dejar que Dumbledore lo malograra y lo convirtiera en alguien tan repugnante como los Weasley. Y también porque Narcissa le había pedido que lo hiciera; era el único que podía pensar siquiera en desafiar a Dumbledore, que había sido capaz de tirar abajo cientos de peticiones en sólo un día. La suya, había sido incapaz de intentarlo siquiera; sus apoyos en el Ministerio eran demasiado sólidos.
En esos momentos en los que Lucius estaba sentado en el sillón de su despacho, esperando visita, era en los que se ponía a pensar en cosas como la que le venía a la mente en ese momento: el regreso del Señor Tenebroso. Los rumores eran claros, su regreso se avecinaba aunque no quisieran verlo en el Ministerio. Y, con su regreso, Lucius había creído al principio que volvería la diversión: torturar sangresucias y sacudir el mundo mágico de la cabeza a los pies.
Sí, Lucius Malfoy no se había arrepentido hasta hacía poco de todas sus acciones bajo el mandato del Lord. La parte en la que mataban y acosaban a los hijos de muggles le resultaba indiferente, pero cuando se trataba de ver el mundo en caos… A Lucius le gustaba la sensación que recibía al ver cómo la calma de sus enemigos se rompía y salían corriendo, gritando y suplicando por sus vidas. Pero eso había estado irremediablemente mal, se reprendió a sí mismo.
Narcissa temía por Draco. Lucius podía cuidarse él sólo y no parecía tener problemas de conciencia, y la propia Narcissa estaba familiarmente rodeada de mortífagos, así que no se sentía incómoda entre ellos; pero Draco… Draco era joven, apenas un niño, y si el Lord regresaba, él querría marcarlo como había hecho con los hijos de los demás mortífagos. Y Narcissa no quería eso: ella quería que su hijo eligiera la vida que quería llevar y librarlo de la mala influencia de los mortífagos y su segregacionismo.
Y la única forma de conseguir sus objetivos era aliarse con la Luz. Lucius sonrió astutamente: aliarse con la Luz, pero eso no significaba aliarse con Dumbledore, que era lo que él temía. Así que había optado por adoptar al famosísimo Niño-Que-Vivió, estableciendo un lazo con la Luz imposible de romper. Había obligado a Dumbledore a poner toda clase de encantamientos defensivos sobre Malfoy Manor, y sobre todo, le había obligado a aceptar a los Malfoy en su bando, sin peros ni condiciones.
La chimenea chisporroteó y una flama verde amenazó con mancharle el suelo de ceniza. Después, se escuchó una suave detonación y Severus Snape apareció en la chimenea de su despacho. Llevaba la misma túnica negra de siempre, el pelo grasiento y lacio y la nariz aguileña. Avanzó un par de pasos hacia el despacho, espolsándose la ropa con elegancia, y se sentó en la butaca frente a su escritorio, dejando la capa de viaje en el brazo del sillón. Afuera, había dejado de nevar. Era finales de octubre, y la primera nevada apenas había caído, congelando el ambiente, por si no fuera suficiente con el viento que hacía.
—Gracias por venir, Severus. —el hombre le miró con el ceño fruncido y se encogió de hombros:
—La excursión a Hogsmeade había sido cancelada por la nieve, así que no ha sido gran problema. —se excusó. Lucius le sonrió: era el padrino de Draco, por supuesto que no era problema para él el venir a ver a su ahijado.
—Draco quería verte, de todas formas. Los chicos disfrutan de tus visitas, aunque no hagas mucho más que darles un par de palmaditas en las cabezas. —la voz de Lucius sonó sorprendida.
—¿Qué tal estáis? —preguntó Severus. Lucius le miró, achicando los ojos mientras discernía si Severus deseaba saber o no en realidad. Al final decidió empezar a charlar; la próxima vez que no preguntara si no quería saber.
—Bien, Draco no deja de hablar de quidditch, Dudley le sigue la corriente y Harry devora libros. Narcissa se queja de ellos bastante, aunque yo sé que en realidad los adora.
—¿Quién podría haber pensado que Narcissa acabara cogiéndoles cariño? —Severus le lanzó una sonrisa torcida, enseñando los dientes amarilleados.
—Instinto maternal. Desde que los vio muertos de miedo en el juicio no ha podido dejar de hacerles ojitos. —Lucius suspiró, fingiéndose cansado. Se sirvió un vaso de Ogden para él y otro para su invitado. Se lo tendió y preguntó, —¿Qué tal por Hogwarts?
—Bien. Tenemos a esos dos muchachos, los gemelos Weasley. Me sacan de quicio, todo el día con bromas por aquí y por allá. Pensé que los alumnos de primero y segundo solían ser más tímidos, pero ellos parecen ser la excepción a la regla. —Lucius rió por lo bajo y luego le miró intensamente. Severus captó la mirada en seguida, —Dumbledore no parece muy contento contigo como tutor de los chicos, pero la gente está empezando a entrar en razón después de que cortaras lazos con el resto de… Mortífagos.
—Eso está bien, aunque espero que Dumbledore no les dé mucho problema a los muchachos cuando entren a Hogwarts.
—Todo dependerá de cómo se comporten. Espera que Harry entre en Gryffindor sin problema y se junte con… La buena gente. —Severus gruñó la última parte. Lucius murmuró, negando con la cabeza:
—Y pensar que alguna vez le creí un hombre inteligente y un buen estratega… Últimamente está cometiendo muchos fallos.
—Creo que simplemente teme que todo se vaya fuera de su control. —Lucius y Severus se miraron. —En la última guerra, por más caótico que fuera el plan de batalla del Señor Oscuro, él siempre se las apañaba para tomar el control.
—Viejo manipulador. —se quejó Lucius con un deje de asco en la voz.
—Yo no me preocuparía tanto por él, Lucius. Puede ladrar todo lo que quiera, pero ahora sois aliados y no va a hacer nada en tu contra hasta que no obtenga el control de Harry Potter.
—Supongo que podemos seguir poniéndole el cebo bajo las narices, si eso funciona. —dijo Lucius, sarcástico. —Sígueme, Severus. Vamos a ver la razón por la que estás aquí.
—Pensé que nunca ibas a empezar a hablar de eso.
Los dos hombres se levantaron, dejando los vasos vacíos en el escritorio de Lucius. Se acercaron a la puerta y Lucius, como buen anfitrión, la abrió, dejando pasar a Severus antes. Salieron al pasillo y caminaron en silencio, escuchando ruido en la biblioteca. Severus se limitó a inclinarse a un lado cuando pasaron junto a la puerta para poder ver mejor lo que pasaba. De espaldas a ellos, sentados en las butacas oscuras de la biblioteca, Dudley y Draco discutían animadamente sobre un libro, mientras, en medio de los dos, Harry seguía leyendo su libro, ajeno a la pelea.
—Parece haber madurado mucho desde que está contigo. —comentó Severus en voz baja, retomando su marcha.
—¿Te refieres a Harry? Sí, desde que empezamos las clases le he notado cambiado, más estudioso que antes. Pero después de contarle sobre el Señor Tenebroso… Simplemente se ha volcado en sus estudios.
—Eso es bueno. Estará preparado cuando llegue a Hogwarts. —Lucius le miró sesgadamente mientras bajaban las escaleras del primer piso. Sus zapatos resonaban en la lúgubre mansión, silenciosa y en calma como siempre.
—Creo que trata de volverse más fuerte para poder proteger a Dudley y a Draco. —Severus asintió con la cabeza, entendiendo. —Supongo que es porque no tiene a nadie más.
—Ha visto morir a sus tíos. Perdió a sus padres. Es normal que se aferre a los amigos. —dijo llanamente Severus.
Continuaron el camino en silencio, andando uno al lado del otro. Después de bajar al piso inferior, Lucius tocó uno de los muros bajo las escaleras y apareció una pequeña puerta, parecida a la de una alacena. La abrió y permitió el paso a Severus, que agachó la cabeza para entrar. Nada más poner un pie en la sala, todas las antorchas se encendieron, brillando con titilante luz azulada pálida. La habitación era un auténtico almacén de objetos de Magia Negra y eso se olía en el ambiente nada más entrar.
Había varios pasillos, separados por grandes estanterías. Lucius pasó por delante de su amigo, dirigiéndose hacia el final de la sala. Detrás de él, Severus caminaba con lentitud, observando a ambos lados todos los objetos que su vista alcanzaba a ver. Había algunos, la mayoría de ellos los reconocía tras un simple vistazo, pero los que a él le interesaban era aquellos que ni siquiera podía adivinar para qué servían. Alcanzó a Lucius al final de la habitación.
—Tendría que estar aquí, Severus. No está, ni aquí ni en ningún lado. —le aseguró, señalando con la mano un hueco en la estantería. Todavía no se había acumulado polvo en la superficie, así que el robo debía de haber sido reciente.
—¿Cuándo notaste que faltaba? —Severus examinó con ojo crítico el hueco en la estantería, aunque eso no le dio ninguna información extra. Lucius apretó los labios hasta formar una pequeña línea:
—Cuando entraron a robar. Poco antes de que colocáramos el hechizo Fidelio. —Severus le miró por el rabillo del ojo y continuó inspeccionando la habitación, moviendo su varita en círculos, a la altura de su cadera.
—No comentaste nada en la carta.
—Sabría que te entraría curiosidad y querrías venir. No necesitaba darte información extra entonces. —la sonrisa de Lucius se volvió ladina aunque irritante.
—Se distingue una magia distinta a la de cualquiera de tu familia, Lucius. Es… reciente. Aproximadamente tres semanas, o dos meses.
—Pusimos el Fidelio hace cuatro semanas. —le informó Lucius. Severus asintió, murmurando algo por lo bajo.
—¿Qué es lo que te falta, Lucius? Sin mentiras, si fuera uno de tus estúpidos cacharros de Artes Oscuras yo no estaría aquí. —le lanzó una mirada de advertencia a Lucius. Sus ojos negros le traspasaban cuando apartó la mirada y acabó confesando:
—Era un cuaderno. Me lo entregó el Señor Tenebroso, aproximadamente año y medio antes de su caída. Cuando vi que no estaba, pensé que era posible que fuera algo peligroso.
—¿No te dijo el Señor Oscuro para qué servía? ¿Qué debías hacer con él?
—Guardarlo, nada más. Sólo debía mantenerlo aquí hasta que él lo viniera a buscar.
—¿Notaste algo especial en el cuaderno, cualquier cosa? —preguntó Severus con tono preocupado.
—No era especial, sólo era un estúpido cuaderno que no hacía nada. Pero, por otro lado, había demasiada Magia Negra en él. Apestaba a Artes Oscuras.
—Voy a tener que decírselo a Dumbledore, Lucius. —Lucius dejó caer la cabeza, derrotado. Ese fallo que había cometido podía costarles mucho el repararlo. —Puede que quiera hablar contigo personalmente después de esto.
—Lo imagino. Volvamos arriba, ¿quieres? Este sitio me está amargando. —escupió. Severus rió entre dientes, saliendo de la habitación.
Cuando Lucius cerró la pequeña puerta tras de sí, volvió a fundirse con el muro y desaparecer mientras la piedra se ondulaba con la magia. Lucius volvió a guiar a su invitado hacia su despacho, y, de nuevo, caminaron con lentitud pasmosa. Los ruidos en la biblioteca continuaban, aunque en tono más apagado. Lucius suspiró con pesadez, queriendo por una vez no saber nada de Voldemort ni de Dumbledore. Que le dejaran en paz un rato para poder pasar el mal trago de no tener ese objeto tan importante a ojos del Señor Oscuro.
—¿Tienes ya lo que te pedí? —preguntó Lucius, sentándose en su butaca tras el escritorio. Severus sonrió torcidamente y, en la cabeza de Malfoy, empezó a sonar el canto de la victoria. No obstante, la respuesta de Severus le decepcionó:
—Todavía no, pero voy por el buen camino. Estas cosas necesitan madurar, Lucius, así que mantén la calma. —le reprendió suavemente. Lucius le levantó una ceja, pero sólo dijo:
—Cuando lo tengas, no dudes en interrumpir lo que sea que esté haciendo.
—Tranquilízate, Malfoy. Esto va a llevar su tiempo. Y recuerda: no es sólo para ti, sino también para mí.
—¿Vas a decepcionar a Dumbledore de esa manera? —preguntó Lucius, juguetón. Severus le sonrió con algo de nostalgia:
—Tú eres el que me mantenía en el grupo, ¿te acuerdas? Sin ti allí apoyándome, no tengo una base suficiente para volver y escupirle tantas mentiras de golpe al Señor Oscuro. Quizás ésa era una de las razones por las que Dumbledore te quería fuera de juego en lo relativo a Harry Potter.
—Es mezquino.
—Pragmático, aunque debería ser yo el que se queje. —Lucius soltó una carcajada fría.
Después de otro vaso de Ogden y un poco más de conversación, Lucius dejó que Severus fuera a la biblioteca a saludar a los muchachos antes de marcharse. Movió circularmente su vaso, todavía lleno, observando el líquido ambarino dar vueltas en el cristal: Severus siempre había sido correcto y formal con los tres muchachos, aunque a Lucius le había preocupado en su momento que guardara rencor a Harry por la antipatía que tenía hacia su padre.
La hostilidad velada había estado allí las dos primeras veces que había acudido a Malfoy Manor, pero el hombre se había relajado más tarde, viendo a Harry de forma más suave. Lucius suponía que Severus esperaba una copia en miniatura de James Potter, pero no había sido así. De hecho, Harry era el más serio de los tres. Sonrió cansadamente, antes de levantar la manga izquierda de su túnica negra. La Marca estaba allí, borrosa y difuminada, sin apenas relieve. Sonrió malignamente, apartando la vista de su piel mancillada. Dentro de poco, pensó mientras bebía el resto de su vaso de Ogden de un trago.
Nota: Em, bien, respecto a este capítulo, me gustaría señalar que, como seguramente habréis entendido al llegar hasta aquí, es una transición. No se preocupen, en seguida llegarán a Hogwarts. Con esto quería mostrar las razones de ser de los Malfoy, porque si pongo algo en boca de Lucius todos sabemos que bien puede ser mentira (Aish, qué mentiroso es este hombre).
Además, hay una pequeña subtrama, y espero que averiguen lo que está pasando entre Snape y Malfoy, porque no voy a decir nada. Aunque, a mi parecer (fui yo la que ideó esto, supongo que igual es cosa mía) es bastante obvio. O quizás no. Lo importante es que se ve cómo son los Malfoy en verdad y algo de la 'amabilidad' de Snape (¿Ese hombre gasta de eso? XD)
Me pareció interesante el dar una visión general del panorama, y ya de paso introducir el diario de Voldemort. De momento no me estoy mojando, pero aviso: no sé si habrá horrocruxes o no en un futuro. El diario bien puede ser un horrocrux o simplemente un arma del Señor Oscuro.
También quiero haceros notar la relación Malfoy-Dumbledore. Es bastante complicada, pero Malfoy no va a estar en el trasero de Dumbledore, intentando derrumbarlo a cada oportunidad que tiene, aunque bien que le gustaría. Dumbledore lo voy a caracterizar como un... Héroe de Guerra. Es incómodo hablar con él porque tiene a la opinión pública en el bolsillo, aunque si alguien se molestar en analizar sus decisiones en la guerra, seguramente no sería tan alabado. ¡Pero nadie se molesta! De todas formas, ni se les ocurra odiar a Dumbledore, él también va a ser gris.
La señora Malfoy está caracterizada absolutamente maternal... Aunque lo niegue. Me parece importante todavía la apariencia de los Malfoy y el 'me preocupo por ti, tú y yo lo sabemos, pero no tiene por qué saberlo el resto' respecto a los tres chavalines XD.
En fin, mejor contesto a los reviews que me estoy yendo por las ramas.
mar91: Gracias por comentar :D Bueno, aquí tienes un poco más de relación (harry y Dudley)-Malfoy's, espero que te agrade.
¡Gracias por leer!
Mary: ¡Gracias por comentar! :D No, la señora Malfoy no va a pasarles golosinas de contrabando, ella es mucho más elegante. Quizás... ¿Darles un estimulante en forma de golosinas? Jajajaja. Sí, el señor Malfoy seguramente saque el quidditch aquí y allá, a fin de cuentas, ¿a quién no le gusta el quidditch? XD
¡Gracias por leer!
Moon: ¡Aquí tienes tu capítulo! :DDD
mary2: No te creas. De momento, Harry no ha jugado nunca al quidditch y nunca ha visto un partido de quidditch. Aunque se muestre renuente y reticiente al principio, es como algunos deportes: si lo ves jugar no es emocionante, pero cuando estás en el campo, en mitad de una jugada o cosas así, entonces es el mejor deporte del mundo. Y eso Harry lo descubrirá con el a Ron, sinceramente va a ser un 'pendejo' al principio, aunque después verá la luz XD
Y en cuanto a la Selección, yo creo que antes de llegar incluso al tren, a los niños se les debería dejar una 'lectura obligatoria' o algo por el estilo que sea impersonal e imparcial y no menosprecie ninguna Casa. Si no, ya ves lo que ocurre, un niño te dice que Gryffindor es la mejor y Slytherin la peor y tú, como no has oído hablar del mundo mágico en tu vida, vas y te lo crees Ú_Ù
¡Gracias por leer!
Terminando con esta laaaarga nota de autora, he de decirles que estoy avanzando bastante en la trama (me gusta cómo está quedando) y estoy avanzando también en... La Pareja (en mayúsculas porque obviamente todos están pendientes de eso XD)
¡Gracias a todos por leer, darle al follow, favoritear y comentar! :D
Paladium
