Capítulo 9

Notas de la autora al final de la página

Placer y dolor

¿Y bien? ¿Hay alguna novedad sobre ellos dos?

No mi señora. Athena lleva dos semanas durmiendo sin lograr reponerse. Su cuerpo mortal es tan frágil que resulta patético.

¿Y has averiguado algo sobre sus caballeros? ¿Sí es cierto que ella tiene un favorito?

No he podido hacerlo dada su situación. Aunque si yo fuera usted, no me preocuparía. La mitad de ellos no sobrevivirá a pesar de que ella se está esforzando al máximo por curar sus cuerpos, eso también la tiene agotada.

Ay, la pobre, siempre tan sacrificada... ¿Y él?

Nada nuevo tampoco. La mortal sigue furiosa y no le dirige la palabra.

¡No sabes lo feliz que me hace oírte decir es! Molestar a Poseidón de esa manera es lo mejor que se te ha ocurrido en siglos. Se lo tiene merecido. Yo no entiendo que maldita obsesión tienen mis hermanos con las mortales. Siempre acostándose con ellas sin importarles absolutamente nada más... Bueno, y a todo esto, ¿él no se ha dado cuenta de quién eres?

No, mi señora. Aparentemente, esta última reencarnación de Poseidón resulto ligeramente fallida, como la de Athena. El alma del dios convive con la de el mortal de manera desproporcionada y cambiante, y eso lo confunde muchísimo. Pudo percibirme, pero no tiene la menor idea de quién soy.

¿Sabes que sería maravilloso? Que Athena y Poseidón se unieran, así acabaríamos de una vez por todas con tanto pleito. Juntos gobernarían la tierra, Poseidón se haría cargo de la malcriada de mi hijastra, y entre él y Zeus convencerían a Hades de acabar de una vez por todas con sus batallas. Y yo, disfrutaría con mi marido de todo el tiempo que esos tontos nos arrebatan con sus infantiles discusiones. Ya veremos si es posible... Perfecto Iris, es todo lo que quería saber. Puedes retirarte. Creo que por el momento no es necesario que vuelvas a la Tierra, y si así fuera, yo te lo haré saber

Gracias señora. Con permiso

La mensajera se marchó de la habitación dejando a Hera con una amplia sonrisa en los labios.


Shaina entró a la que Tatsumi le había asignado como habitación, y se sintió abrumada al verla. Le parecía un palacio. Un palacio con cama matrimonial, un armario grande y espacioso, un cuarto de baño, enormes ventanas y sobre todo, un tocador con taburete y un enorme espejo. Se sentó en el taburete y se miró. En realidad podría decirse que era la primera vez que en realidad le ponía atención a su rostro, pues la habían entrenado toda su vida para ignorar esa parte de su cuerpo. Y en las barracas de entrenamiento no había espejos. Sólo había visto su rostro un par de veces en el reflejo del agua, y obviamente no era lo mismo.

Lo primero que notó fueron los evidentes signos de cansancio; las bolsas alrededor de sus ojos, que lucían rojizos por tan pocas horas de sueño y tantas lágrimas vertidas. Se le notaba una palidez poco usual, y sin embargo, su blanca piel creaba un hermoso contraste con sus largos cabellos verdes y sus ojos del color del jade. Sus rasgos eran finos y delicados, como lo eran sus labios rosados, delgados y bien delineados. Sonrío al mirarse. Sí, era hermosa, cualquiera podría decirlo.

Y entonces la invadió una súbita tristeza. A Shaina no le importaba lo que los demás pensaran al mirarla, sólo la opinión de una persona le interesaba, y esa persona quizás no volvería a abrir los ojos nunca más.

Se levantó del tocador y se dirigió hacia el cuarto de baño. Necesitaba refrescarse y descansar. En dos semanas se había negado a dormir una sola noche fuera del hospital, había ido a la mansión sólo a cambiarse de ropa y tomar una rápida ducha. Pero ese día Geki la sacó prácticamente a rastras, la metió en el coche y se la llevó jurando que no la dejaría volver hasta que no hubiera dormido una noche entera en la mansión. Después de tantas noches en vela, comiendo muy poco, con heridas que no habían sanado apropiadamente y después del incidente con Shun, no pudo poner demasiada resistencia y se rindió.

Al prender la luz, se asombró de ver que en el baño de esa habitación había una tina, cuyo borde estaba repleto por productos que nunca había visto y mucho menos usado. Shampoos, acondicionadores, cremas corporales y sobre todo, espuma de baño. Shaina no pudo resistir la tentación de tomar un baño de burbujas. Abrió ambas llaves del agua, hasta que logró la temperatura perfecta y dejó que la tina se llenara hasta el borde. Se desnudó sin prisa y entonces se introdujo en ella, primero un pie, luego el otro, poco a poco hasta que su cuerpo se halló por completo inmerso en el agua. Un mar de sensaciones inundaron sus terminales nerviosas. El contacto con el agua la relajó inmediatamente, por lo que pudo notar cómo su espalda dolía, sobre todo el cuello y los hombros, seguramente por el estrés de los últimos días. Escogió la botella de shampoo que desprendía el aroma más hermoso a su juicio y con ella lavó sus cabellos, que quedaron suaves y sedosos. Usó una esponja para enjabonar su cuerpo delgado, mientras cerraba los ojos. Shaina podía recordar pocos eventos tan placenteros como el que estaba viviendo.

Y entonces vino a su mente el día en que había conocido a Seiya, y sobre todo, lo que había sentido cuando las manos de él habían tocado su piel y la habían curado de esa herida. Esa fue la primera vez en que Shaina experimentó la ternura, y el placer ,al mismo tiempo, tal y como en ese momento le parecía tan único e íntimo el contacto entre ella y el agua; así había sentido aquel día al sentir la piel de Seiya contra la suya. Seiya… no podía olvidar sus hermosos ojos café obscuro, que parecían dos enormes chocolates. Su cabello siempre revuelto y rebelde. Sus manos fuertes y suaves al mismo tiempo…

En ese momento Shaina se dió cuenta de que mientras lo recordaba con los ojos cerrados, sus manos habían comenzado a recorrer con suavidad su cuerpo, imaginando que eran las de él que la acariciaban. Sus dedos trazaban caminos sobre su piel, desde el borde del cuello hacia sus senos turgentes y redondos. Al llegar a los pezones que los coronaban, tuvo un pequeño sobresalto. No era la primera vez que tocaba su propio cuerpo pensando en él, pero esta vez era distinto. Nadie podía molestarla, esta vez gozaba de algo a lo que por fin podía llamar… intimidad… Así que continuó por su propia piel, bajando de su fuerte y muscular abdomen hasta llegar a su ombligo. Se entretuvo en él, gozando de la sensación suave del agua y el jabón mientras sus dedos trazaban círculos sobre la piel tersa y firme. Extendió entonces su brazo hasta que su mano llegó a la ingle. Acarició con la mano extendida sus muslos poderosos y entonces puso sus dedos en medio de sus piernas.

Comenzó a deslizarlos hacia su interior cuando se detuvo, sintiéndose culpable. Aquella no era la primera vez, pero esta ocasión no era como las otras. Seiya estaba en un hospital, muriendo. Las lágrimas inundaron sus ojos de nuevo. ¿En que momento había perdido el control de sus emociones? Pasaba del placer al dolor en un segundo sin que pudiera evitarlo. Se comportaba como una… sí.. sonrió socarronamente para sí misma… como una mujer enamorada….

Terminó de ducharse y se puso una bata después de secarse el cabello y el cuerpo con unas toallas rosas que encontró ahí mismo. Enfundada en la bata, se recostó entre las deliciosamente suaves sábanas de la cama más plácida en la que hubiera dormido jamás, y enseguida cayó profundamente dormida, rendida por el cansancio y la preocupación...


Estoy aburrido, llevo todo el día en esta cama y ya me encuentro harto. Si, la verdad es que me fallaron las fuerzas, pero no era tan grave como para que me hubieran internado.

En cuanto tengo la oportunidad, trato de escapar. Mi amiga Miho se da cuenta y terminan por atarme. Sin otra cosa mejor que hacer, caigo dormido.

Una presencia extraña me hace despertar, algo amenazante. Abro los ojos y alcanzo a ver unas largas y afiladas uñas dirigiéndose hacia mi . Me muevo con rapidez, salto de la cama y me lanzo por la ventana para correr hacia los bosques.

Ya te dije que no quiero pelear contigo

Y yo te dije que tienes que hacerlo

Pero si yo no tengo nada en tu contra

¡Tienes que pelear conmigo, Seiya!

No entiendo que quieres de mí, Shaina. Tú eres una mujer, y yo no levantaré mis puños contra una mujer nunca.

¡He venido a matarte! No me queda otro camino. Debo matarte o... amarte

Se quita la máscara. Miro sorprendido su rostro. Es verdaderamente hermosa. Sus ojos son verdes, enmarcados por unas largas y rizadas pestañas. Su boca es pequeña, con labios muy bien delineados, de un color rosa nacarado. Su nariz es fina y bien delineada.

Se acerca con pasos felinos hacia mí. Pero ya no hay amenaza en su andar, sólo... seducción...

Aunque si me dejas, yo podría amarte como nadie, Seiya...

Sin darme tiempo para reaccionar, me besa apasionadamente, robándome el aliento. Su lengua roza mis labios, mientras desabrocha con velocidad mi camisa, introduce sus manos y se aferra a mi pecho desnudo, arañándolo lentamente. Sin darme cuenta de cuándo, comienzo a jadear, y ella muerde mis labios mientras pongo mis manos en su breve cintura.

¿Shaina, qué haces?

Demostrarte lo bien que puedo amarte.

De pronto, ella se detiene y se aleja unos pasos de mí. Sin dejar de mirarme a los ojos, se despoja de su armadura, y después, de sus ropas. No puedo creerlo.

Su cuerpo es la mezcla perfecta de femineidad y fuerza. Es delgada y blanca como la leche. Sus piernas son largas y poderosas. Sus senos se yerguen ligeros y desafiantes ante mis ojos. Su cintura es estrecha y una curva se pronuncia para abrirse ante sus hermosas caderas.

Se acerca a mí de nuevo y sin timidez alguna, introduce sus manos bajo los hombros de mi chaqueta, y la hace deslizar por mi piel hasta que cae al suelo. Pasa sus manos por debajo de mis brazos y me abraza con fuerza, uniendo su cuerpo desnudo al mío.

Esto es demasiado. Nadie podría resistirse a una mujer como Shaina, con ese rostro precioso, ese cuerpo audaz y esa mezcla de descaro y soltura. Ella sabe como hacerme perder el juicio, pues mientras clava sus uñas con suavidad en mi espalda, comienza a mordisquear el lóbulo de uno de mis oídos.

Vamos Seiya. Yo sé que tú también me deseas...Hazlo, estoy aquí... sabes que soy tuya...

Sin dejar de besarme, baja una de sus manos y la introduce en mi pantalón, para poder acariciar mi trasero. Estoy perdiendo el control y mi erección va en aumento. Ella se da cuenta pues me abraza con más fuerza, para poder sentir mi miembro endurecido a través de la delgada tela del pantalón

Oír sus palabras me hace abandonarme a los deseos. Después de todo, soy un hombre, y ella una mujer, dispuesta a todo. Entonces la abrazo con fuerza y comienzo a besarla, con tantas fuerzas que es ella la que tiene que desprenderse en busca de aliento. Nuestras lenguas juegan veloces, deslizándose, tocándose, buscándose para luego ocultarse. Pongo mis manos en sus caderas y mientras acaricio sus glúteos, me aferro más a ella, que comienza a jadear cada vez más fuerte.

La tomo entre mis brazos y camino con ella internándome en el bosque, mientras ella me dice que se siente maravillada de sentirse por fin en ellos. Me detengo al pie de un árbol, me hinco y la deposito en la hierba. La miro, determinado a tenerla, mientras me despojo de mis ropas y ella no deja de devorar la desnudez de mi cuerpo con sus verdes ojos. Me recuesto a su lado para observarla, y comienzo a besarla, a saborearla toda, llego a sus senos, recorriéndolos con mi lengua hasta la punta, que mordisqueo suavemente haciendo que ella gima de nuevo. Mientras lo hago, ella no deja de acariciar y revolver mis cabellos, arquea su espalda de placer cuando yo succiono sus pechos, y froto mi miembro contra su vientre húmedo.

Siempre soñé con que esto pasaría entre nosotros, me dice con voz entrecortada

No puedo contenerme más y la abro las piernas para introducirme en ella. Con una de mis manos comienzo a recorrer su húmeda intimidad mientras pongo besos en su ombligo que hacen que ella se retuerza. Y entonces la penetro. Shaina clava sus uñas en mi trasero, invitándome a llegar hasta lo más profundo de su ser.

Sí, Seiya, sí

La miro mientras me introduzco a ella, y la beso con lentitud, a penas rozando sus labios con los míos. Sus ojos se llenan de lágrimas mientras me oye decir:

Te amo Shaina. Siempre te he amado

Comienzo a impulsar mi miembro dentro de ella, una y otra vez en un vaivén lento pero intenso. No dejo de besarla mientras me posesiono de su cuerpo. Ella muerde mis labios.

La lenta presión y el ritmo cadencioso de nuestras caderas, hacen que ella alcance un orgasmo, que reconozco por sus gritos. Pero no me detengo y al contrario, aumento la velocidad.

La deliciosa sensación de su interior envolviendo mi carne, su vientre, del roce de nuestras pieles, de los besos y el aroma de nuestros sexos mezclándose en medio de la hierba, me llevan cada vez más cerca del límite, y entonces, lo siento. La espada atravesando mi pecho desnudo. Abro los ojos y Shaina aún está ahí, bajo mi cuerpo húmedo de sudor. Rodea mis caderas con sus piernas y en sus manos, está la espada que empuña, mientras me sonríe

Mientes. Nunca me has amado y nunca lo harás. Prometí que te amaría o te mataría... Es perfecto, porque ahora he cumplido con las dos...


Seiya despertó en un grito. Se llevó las manos al pecho. El dolor era vago pero estaba presente. Podía introducir sus dedos en su propio cuerpo.

Había sido un sueño, pero tan real, que él aún podía sentir el sabor de los besos de Shaina. Pero lo único que era palpable en el calabozo, era aquella herida que le había robado la vida.

Seiya, ¿estás bien?

Diana. Yo... yo tuve un sueño terrible

¿Sigues soñando?

Si... y cada vez es peor. Sé que no es real, pero cuando estoy ahí, es... como si lo estuviera viviendo.

Cálmate –dijo ella abrazándolo con fuerza – fue sólo una pesadilla...


Shaina despertó sintiéndose extraña. Había soñado con él, estaba segura. No era la primera vez que tenía un sueño erótico con Seiya, pero algo había sido diferente esta vez. No podía asegurarlo, pero algo... malo había sucedido en el sueño. Tuvo una pesadilla...Pero no le dio demasiada importancia, en los pocos ratos de sueño que había tenido en el hospital había sucedido lo mismo; las pesadillas la asaltaban una y otra vez. Tenía que tratar de volver a dormir o Geki no la dejaría volver a su lado. Pero mientras viajaba de nuevo hacia un mundo imaginario, recordó que en su sueño, había un objeto en sus manos. Una espada...


¿Vas a decirme de una vez por todas que pasó entre Thetis y tú?

La pregunta tomó por sorpresa a Julián, que cenaba con Sorrento en su enorme penthouse.

No sé de que hablas

Mira, Julián, estas dos semanas no hemos estado solos casi ningún momento y todo ha sido muy extraño, pero no puedes negarme que algo está sucediendo. Thetis no está con nosotros desde que llegamos a Japón. Ella no me dice nada, tú finges demencia, y sería lindo que alguien me dijera qué es lo que está pasando

¿Ella no te ha dicho nada?

No.

Es... está bien. Voy a contártelo, pero antes necesito que tú me contestes una pregunta

De acuerdo

¿Estás enamorado de Thetis?

Claro que no- contestó él riendo – ella es mi mejor amiga y la adoro, pero nada más. Es como mi hermana

No sabes el peso que me quitas de encima... ¿Y Kanon?- Sorrento se inquietó al escuchar su nombre. ¿Se habría dado cuenta ya?

¿Qué sobre Kanon?

¿Tu sabes si a Thetis le gusta Kanon?

Julián, ¿de qué hablas? Estás desvariando. Thetis no tiene ninguna clase de sentimiento romántico hacia él.

Sorrento, tienes razón. Estoy volviéndome loco.

¿Qué rayos pasó entre ustedes?

La noche en que llegamos a Tokio, tú te quedaste en el hospital a vigilar a Kanon, y Thetis y yo vinimos al departamento a descansar un poco y cambiarnos de ropa, comer algo, lo que fuera. Ella estaba demasiado seria, comenzamos a hablar sobre todo lo que había sucedido y cuando yo mencioné a Saori, ella se enojó. Trató de disimular, pero eso me llenó de esperanza, y me atreví a decirle.

¿Le dijiste que la quieres?

¡Sí! Y nos besamos y todo fue fantástico. Estábamos en su recámara y nos acostamos y ella... ella me dijo que le hiciera el amor... y lo habríamos hecho justo en ese momento si no fuera porque...

¿Te detuviste?

Si. Oí una voz. Una voz que me dijo que una vez que la tuviera, ella no amaría jamás a otra persona.

Tranquilízate Julián. De acuerdo, aparte de lo extraño que suena eso de que oíste una voz, no veo que es lo malo de pensar en que una vez que estén juntos no habrá nadie más para ustedes

No, no dijo que para nosotros, dijo que para ella. Porque ella es una mortal y yo...

Oh, creo que comienzo a comprender. Pero la voz, ¿de dónde venía? ¿Quién era?

No lo sé muy bien. Era una persona, una mujer, o algo así. No pudE reconocerla pero creo que venía del Olimpo. Lo peor fue que lo que dijo me llenó de dudas. Dijo que si la poseo, la habré marcado y entonces ella ya jamás podrá amar a nadie más.

Eso suena muy serio

Es que me puso a pensar Sorrento. Tú sabes lo confundido que estuve con respecto a mis sentimientos por Saori. ¿Qué tal si me está sucediendo lo mismo con Thetis? ¿Qué tal que es sólo una obsesión? Yo la deseo, por supuesto que sí, pero no quiero hacerle daño. No quiero que ella me ame toda la vida sólo porque no pude resistir la tentación de acostarme con ella. A lo mejor en dos años ya la olvidé, como hice con Saori.

Julián, por favor. Es un caso totalmente distinto. Tú amas a Thetis. Soy tu mejor amigo, puedo decírtelo. En toda mi vida jamás te había visto tan mal como en estas dos semanas. No duermes bien por las noches, estás super irritable, te ves inseguro, escuchas canciones de enamorado... no pongas esa cara, a veces duermo aquí. Me doy cuenta de lo que pasa, pero esperaba a que fueras tú el que me dijera que había sucedido

¿Tú crees?

Claro que sí... Bueno, pero no me dijiste qué sucedió después de que oíste la voz de esa mujer

¿Qué pasó? Nada, simplemente salí huyendo de su habitación. Le dije que no podía continuar y me fui

Hombre, con razón estaba tan enojada. ¿No le dijiste nada?

¿Qué le iba a decir' ¿Qué oigo voces que me dicen que piense muy bien si es conveniente acostarme con una mortal?

Te concedo eso, pero salir huyendo no fue una buena salida.

Lo sé, es que no supe quÉ hacer. Entré en pánico

¿Y ya trataste de hablar con ella?

¡Claro que si, desde ese mismo día! Pero ella se ha negado rotundamente. Sorrento, estoy muy preocupado. ¿Dónde ha dormido todas estas noches? ¿En el hospital?

Mira Julián, no sé si yo sea la persona indicada en decirte esto... mejor pregúntale a Thetis

¿Cómo voy a hacer eso si no me habla? Si tú sabes, dímelo por favor

Está bien, está bien, pero prométeme que no vas a enloquecer.

Lo prometo

Pues si, estuvo una semana completa durmiendo en el hospital. Pero Shaina...

¿Qué tiene que ver la amazona en todo esto?

Pues ella... le ofreció a Thetis que se quedara en... la mansión Kido

¿Quéé?

Lo mismo dijo Thetis. Pero después de una semana en los sillones de la sala de espera, pues aceptó. Obviamente está ahí sólo lo indispensable, y aunque me parece que al principio fue un poco... extraña la situación, pues la han aceptado

¡No puedo creerlo! ¡Ella me dijo que con sólo oír el nombre de Saori se ponía celosísima!

Entonces eso nos da una muy buena idea de lo molesta que está contigo, que prefirió dormir en casa de la exenemiga antes que volver aquí.

Tienes toda la razón...

Bueno, ¿y qué piensas hacer ahora?

¿Respecto a qué?

¿Cómo que a qué? ¿Cómo vas a reconquistar a Thetis?

¿Reconquistar?

¿Sabes cuál es tu problema Julián? Que todo te ha sido muy fácil. Lo he visto, estás acostumbrado a que todo se te dé en bandeja de plata. Las mujeres, las oportunidades, el dinero. Pero si quieres a Thetis a tu lado, vas a tener que luchar por ella, vas a tener que recuperarla. Ella no es como las demás que se lanzan a tus abrazos apenas te ven o conocen la existencia de tus cuentas bancarias. Ella vale oro. Pero es muy orgullosa, así que hay que planear toda una estrategia para ablandar su corazón

¿Tu crees que de veras le importo? Por eso te pregunté si Kanon...

Julián, ¿eres ciego? Claro que le importas. Le importas tanto que por eso reaccionó así. Anda, hay que empezar la conquista de Thetis ahora mismo...


Sonó el timbre en la mansión Kido. Megumi abrió la puerta y abrió mucho los ojos al ver el gigantesco arreglo de tulipanes que un mensajero cargaba con muchos esfuerzos.

Buenos días. ¿Aquí vive la señorita Thetis?

Al menos en estos días, pensó la joven

La verdad es que en las últimas semanas, la mansión, regularmente tan tranquila, había sido convertida en algo parecido a una casa de huéspedes. Personas a las que Megumi no había visto jamás en su vida llegaban, dormían, comían, y se marchaban de ahí con total irregularidad. Todo el día entraban y salían chicos, chicas y hasta un niño muy simpático llamado Kiki. La última en llegar había sido precisamente la rubia a la que iban dirigidas las flores. Recordaba todavía la discusión que precedió a su llegada y que sin querer había escuchado entre dos señoritas, una pelirroja, una peliverde, y Tatsumi.

¿Acaso enloqueciste, Shaina? ¿Cómo pudiste ofrecerle eso?

Marin, sólo será por unos días

Pero podría ser una trampa

La vigilaremos si es necesario. Pero no son esas sus intenciones, lo sé

¿Cómo puedes estar tan segura?

Tu me conoces bien, Marin. No se lo habría ofrecido si no fuera porque está en una situación desesperada

¿Qué situación?

No puedo decírtelo... no aquí...

Para su información yo debo estar al tanto de absolutamente todo lo que sucede en esta casa. La seguridad de la señorita Kido...

No se trata de eso, Tatsumi. Es un asunto de... mujeres

¿Qué?

Marin, confía en mí. No tiene otro lugar a dónde ir.

...está bien... Pero no hay que perderla de vista ¿eh?

¡Me niego! ¡Yo no conozco en lo absoluto a esa señorita!

Tatsumi, cállate. Tampoco nos conoces a nosotras y aquí estamos, porque esa es la voluntad de Athena. Y estoy segura de que si ella estuviera despierta y conociera la situación de Thetis, haría lo mismo.

Pues no se discuta más entonces. Iré a avisarle.

Así había quedado decidido. La orgullosa Thetis había sido recibida en la mansión Kido. Y aunque los primeros días fueron bastante incómodos, poco a poco todos se fueron relajando al darse cuenta de que ella no hacía más que apoyar a Sorrento y preocuparse por el estado delicadísimo de Kanon. Además, no había mucho tiempo para socializar, todos estaban al pendiente de la salud de los caballeros.

Muy bien. ¿Podría firmarme de recibido?

Megumi firmó y el mensajero se marchó, mientras que en ese momento iba bajando Geki.

¿Quién era, Megumi?

Era un mensajero con eso - dijo señalando el enorme arreglo. – Dijo que es para la señorita Thetis

¿Qué? ¿Para mí? – respondió ella avanzando desde el fondo de la sala- ¿Qué me...?

La sirena se quedó sin palabras al notar las preciosas flores. Eran sus favoritas, tulipanes de todos los colores

Debe de ser un error, deben de ser para la señorita Kido. No conozco a nadie en Tokio que pudiera habérmelas enviado

Traen una tarjeta, señorita –le aclaró Megumi

La rubia se acercó y vió efectivamente, una tarjeta. Su corazón brincó al ver el sello de la familia Solo en el sobre. Lo abrió nerviosamente

Mi amada sirena:

Te envío estas flores que sé son tus favoritas. Si pudiera, te enviaría también un ramo de copos de nieve, pero todavía no averiguo cómo hacerlo. Espero que perdones mi estupidez, y si es posible, que aceptes verme. Necesito desesperadamente hablar contigo.

Accede, te lo ruego

Tuyo, Jule.


Seika acompañaba a Oyuki en su diaria ronda por los cuartos que ocupaban los caballeros de Athena.

Después de dos semanas, la pelirroja se hallaba desesperada. Las visitas que le podía hacer a su hermanito eran muy cortas y muy limitadas, y moría de ansiedad sentada en aquellos sillones. Estaba acostumbrada a ser una persona útil, y no se sentía así en lo absoluto en esos momentos, así que se voluntariaba para cualquier clase de actividad, desde las donaciones de sangre hasta la preparación de los desayunos en la mansión Kido (a pesar de las protestas del personal que trabajaba ahí), cuando llegaba a pasar al menos una parte de la noche ahí.

Debido a la solicitud de Tatsumi de absoluta discreción en cuanto a la permanencia y estado de la Señorita Kido y sus dieciocho protegidos, la dirección administrativa del hospital había decidido que el personal que originalmente les había atendido fuera únicamente el que los tratara durante toda su convalecencia, y ya que hubo una fuerte compensación de por medio, nadie objetó. Y de verdad que todos habían aceptado por razones ajenas al dinero. Por curiosidad médica, personal, y sobre todo, por compasión. Aquellos jóvenes no eran comunes y corrientes, podían percibirlo. No eran sólo sus heridas, o sus extraños altibajos y mejorías, era una cuestión de carácter, por así decirlo. Era como si irradiaran (si, esa era la palabra) una increíble fuerza de carácter. Algunos parecían muy frágiles, otros inspiraban una profunda paz, y la mayoría eran... milagrosos. No se podía llamar de otra manera a la recuperación de Shaka, que era lenta pero constante a pesar de las severas hemorragias internas que había sufrido en los más importantes órganos vitales y las varias operaciones a las que se le había sometido. Y su caso no era el único, cada uno era digno de distintas y variadas simpatías que experimentaban aquellos que se preocupaban día y noche por su bienestar.

Así las cosas, después de dos semanas ya todos estaban familiarizados con los chicos que se sentaban todos los días en aquellos sillones, llorando, durmiendo, hablando poco algunas veces, pero sobre todo, esperando.

Oyuki y Seika se fueron simpáticas desde el primer momento. A Oyuki la conmovía terriblemente siempre que encontraba a la chica al lado del que, supo después, era su hermano menor. Ella iba todos los días, durante todo el tiempo que le era permitido, tomaba su mano y le leía.

Un día, Seika tiró uno de los libros en medio del pasillo y Oyuki lo recogió, y pudo notar que era un libro de cuentos infantiles, y la pelirroja le contó con lágrimas en los ojos que cuando eran niños, solía leerle historias así. Desde ese momento comenzó a florecer la comunicación entre ellas. Y un día Seika le expresó a Oyuki sus deseos de ayudarla ,en lo poco o mucho que le fuera posible, y le dijo que había tomado algunos cursos de enfermería en el pueblo de Grecia donde había vivido. No era la gran cosa, pero parecía tan ansiosa de ayudar que Oyuki aceptó permitirle ayudarla de vez en cuando, únicamente con aquellos a los que ya hubieran transladado de la Unidad de Terapia Intensiva a una habitación. Así que hasta aquel día, sólo había tenido contacto con Shun, Dokho, Shyriu, Afrodita y por supuesto, Saori.

Pero ese día habían transladado a un joven de cabellos azules que era objeto de toda la curiosidad de Seika.

Por supuesto que la carcomía ese sentimiento. Su único pariente había pasado nueve años inmerso en un ambiente de la más absoluta de las fantasías. Seika sabía muy pocas cosas de él y de lo sucedido, así que recogía como pajarito hambriento las migajas de recuerdos o detalles que de pronto dejaban caer los compañeros de Seiya. Pero Seika, a diferencia de él, era muy paciente, y muy oportuna, y sabía que el momento no había llegado para comenzar a hacer preguntas. Pero se moría por saber cómo era él, a dónde había vivido, las cosas por las que pasó en su niñez y cómo era ahora que era un joven, quiénes eran sus mejores amigos y por qué, cómo lo percibían aquellos que la acompañaban durante la interminable espera. Y entre ellos, le intrigaba en sobremanera el joven de cabellos cortos azules que le había llevado en brazos al hospital, Ikki, así le habían dicho que se llamaba.

Lo consideraba como un ángel de la guarda que había ayudado a Seiya en el momento más crucial de toda su vida. Pero cada vez que ella sacaba a la plática su nombre, todos enmudecían, como si no quisieran hablar sobre de él, o no pudieran. Y ella estaba decidida a saberlo todo sobre él. Y por fin, se presentaba la oportunidad.

Ojalá él abriera los ojos y hablara conmigo...

¿Estás segura de que quiere entrar conmigo Seika? Esto puede ser muy difícil. Sus heridas son muy impactantes.

Lo sé. Pero no me importa. Quiero ser de alguna utilidad.

Está bien – Entraron y mientras Seika le observaba en silencio, Oyuki comenzó a abrir los paquetes esterilizados del instrumental. – Por favor, quita las gasas de su espalda, hay que reemplazarlas. Ten cuidado, que tiene un par de costillas rotas.

Claro

Seika se acercó hacia la cama. El joven que había ayudado a su hermano, tenía un cabello extraño de un increíble color azul. Su piel estaba bastante bronceada, como si hubiera vivido mucho tiempo en algún lugar tropical. Yacía acostado entre varias almohadas para mantener su cuerpo inclinado hacia su costado derecho y tenía una cicatriz en el rostro. Sin embargo, parecía estar mejorando. Seika retiró la sabana e inclinó su cuerpo para colocarlo más bien boca abajo. Con cuidado comenzó a retirar las gasas hasta que pudo ver por completo la espalda desnuda del Fénix. No pudo contener una expresión de asombro y horror.

Su espalda…

Lo sé.

Es como si… como si lo hubieran torturado. Esas son cicatrices muy antiguas, ¿no? – dijo mientras seguía con su dedo una línea imaginaria sobre sus heridas, sin atreverse a tocarlo.

Tienes razón. Son muy antiguas. Quizás sus padres lo golpeaban

No creo que pueda ser eso. Es huérfano.

Entonces no lo sé. Pero esas cicatrices se las hicieron seguramente cuando todavía era un niño.

¡Qué terrible!

Hay que limpiar las heridas para que no haya ninguna clase de infección – dijo Oyuki amablemente a Seika, mientras que Seika le pasaba los intrumentos.

Empapó una gasa en yodo y con ella procedió a limpiarle la herida más grande a Ikki, pero en cuanto la gasa rozó su piel, su cuerpo se estremeció.

Es terrible. Le debe de doler tanto que incluso inconsciente se queja.

Seika miró al rostro de aquel al que le estaba tan agradecida. Así, inconsciente y herido, parecía un niño pequeño sufriendo de una pesadilla. Su cuerpo hablaba de dolor, de un dolor que no podía ver en ningún otro de los caballeros a los que había visto. No era sólo por las cicatrices, había algo en él que le hacía pensar que había vivido cosas terribles. Él no dejó de quejarse todo el tiempo mientras Oyuki limpió sus heridas y cambió las gasas. Lo acomodaron de nuevo sobre su costado derecho, lo cual provocó que él se quejara aún más. Seika sentía que una angustia le oprimía el pecho al verlo así.

¿No hay nada que podamos hacer para calmar su dolor?

No lo sé. Quizás le pueda administrar un analgésico o un tranquilizante. Iré a preguntarle al doctor Sato. No es muy común que sufran estando inconscientes.

Está bien. Yo me quedaré con él

Oyuki salió y Seika se sentó junto al atormentado joven. Con mucho cuidado acarició su rostro, siguiendo la línea de su mejilla; entonces él sonrió mientras murmuraba

Esmeralda…

La sorpresa de la joven pelirroja fue aún mayor cuando se dio cuenta de que por las mejillas del muchacho corría una lágrima. Seika la enjugó con sus dedos mientras acariciaba sus cabellos azules.

Me pregunto quién será ella…


Hola hola, bueno, pues aquí les dejo el más reciente capítulo. Espero que les guste y que me dejen muchos reviews, jiji. Ahora si, avalancha de agradecimientos. Legendary, gracias por tus comentarios hacia mi redacción y el comentario que me haces con respecto a que te parece una peli, eres muy amable. Sorrento y Kanon, bueno, no te puedo adelantar nada pero en el próximo capítulo podrás ver que rumbo toma su historia, y tendrás más respuestas en cuanto a tu pregunta sobre la salud mental de Shun. Shadir, gracias, gracias, me dejas reviews de todos los capitulos, eres un amor. Pues si, estos capis están un poco melodramáticos, pero imaginate, después de tanta cosa que les ha ocurrido a los pobres creo que no puede ser de otra manera, pero voy a esforzarme porque les sucedan cosas muy buenas en el futuro, jijii. Miho, bueno, que te puedo decir tampoco ha sido de mi agrado nunca, pero pues está ahí y vamos a ver que se hace con ella. Y June, pues bueno, no te puedo decir que le va a ir muy bien, pero, si te puedo decir que le tengo preparadas varias sorpresas, porque ella siempre se me hizo un personaje muy interesante y creo que nunca lo desarrollaron, o por lo menos en el anime. Arkaham, pues si, June fue un poco cruel pero pues hay que recordar lo que Milo le hizo a la Isla de Andrómeda, es natural que no lo haya superado, pero creo que esa es la escencia de este fic, demostrar que no puedes pasar por tantas cosas y salir indemne, y que hay que vivir un proceso para superar las heridas, más las emocionales que las físicas, y bueno, June también va a pasar por eso. Arien Lautrec, gracias por escribir y por supuesto que me gustaría entrar en contacto contigo. En cuanto a Hilda y Flher, te comento que lo he pensado mucho mucho pero no estoy realmente segura porque ya tengo los planes muy avanzados así que la respuesta es... creo que todavía no estoy muy segura. Ya te haré saber.Y en cuanto a Seiya, pues confieso que siempre ha sido mi favorito, entiendo los razonamientos de algunos para no considerarlo interesante pero creo que no hay que desacreditar a nadie y como tu comentas hay muchos fics que lo retratan como un completo retrasado y pues... bueno, cada quién su vida. La verdad, a mi no hay ningún personaje que me parezca horrible o absurdo o al que piense usar como bufón. Si, hay algunos con los que no siento mucha afinidad, o que no conozco mucho pero también trabajo en eso para compenetrarme con ellos, llegar a comprenderlos y que a todos les suceda algo interesante y significativo. Y del Tenkai Hen, pues no sé si vaya a ser la intro a, creo que este fic va a irse a otro lugar, pero bueno, todo puede pasar...Aisha-ladimon, sobre Saori, bueno, no quiero adelantar mucho pero si puedo decir que la batalla se acerca...Y como dicen, last but not least, Tani, mil gracias por tus comentarios aquí y allá y júralo que no me voy a detener hasta que lo acabe, nomás ármense todos de paciencia porque me faltan muchísísimos capítulos y conforme los caballeros que sobrevivan (soy muy mala, jajaja) vayan despertando, las escenas serán más cortas porque son muuuchos personajes, o bueno, a lo mejor considero hacer los capis más largos, no sé. Opinen.

Besos y mil gracias a todos. Hasta pronto

Fuego