Capítulo 9
Tranquilidad
Un destello encegueció a todos. El cuerpo de Rin abandonó los brazos de Sesshoumaru y se elevó sobre el piso. De su pecho, salió un rayo hacia Leiko y una sombra se separó de su cuerpo, se escuchó un grito y la sombra se desvaneció. El resplandor disminuyó y finalmente sólo quedó el cuerpo de Rin que fue descendiendo lentamente hasta los brazos de Sesshoumaru.
-Preciosa...
-No te dejaré viajar solo, nunca más…
Sesshoumaru sonrió y la abrazó con fuerza.
-Mi preciosa!
Leiko se acercó a ellos.
-Sesshoumaru… hijo…
-NO TE ME ACERQUES!!
-Sesshoumaru, no… ella estaba dominada por un demonio… un marionetero…
Sesshoumaru se quedó viéndola fijamente.
-Ya lo vencí…
-Cuándo llegaste?
-No recuerda nada…
Rin se lo dijo al oído. Leiko escuchó sorprendida todo lo que había pasado.
-No puedo creerlo…
-Así pasó…
-Me pregunto si alguna vez serías capaz de perdonarme, hijo…
Sesshoumaru vio a Rin, ella le asintió.
-Antes, quisiera hacer algo con ustedes dos…
Rin tocó las frentes de cada uno, Sesshoumaru pudo ver lo que le pasó a Leiko y ella lo que le hizo a su hijo. Al romper el contacto, ambos estaban con las respiraciones descontroladas.
-Lo siento tanto, Sesshoumaru!
Rin se desmayó entre sus brazos, volviendo a su forma humana.
-Rin!
-Debes acostarla…
En la habitación, Rin despertó.
-Sessh…
-Ese aroma… tiene sangre humana…
Sesshoumaru se interpuso entre ella y Rin.
-Es humana…
Leiko sonrió.
-Siempre dije que te parecías demasiado a tu padre… también te enamoraste de una humana…
-Estás feliz?
-Y porqué no?
-Tú odias a los humanos… mi padre te engañó con una…
Leiko rió a carcajadas.
-Tu padre no me engañó! Inutaisho era tan recto, que prefería morir antes de cometer una falta como esa…
-No entiendo…
Leiko tomó una mano de Sesshoumaru y una de Rin y las unió.
-Tu padre y yo nos casamos por arreglo de nuestros padres… no nos queríamos, de hecho, nos odiábamos al principio… pero decidimos hacer el intento y hubo cariño… un gran cariño…
Leiko rió.
-Lo siento, hijo, pero tú eres producto de unas copas de más…
-Qué?!
-Nos queríamos mucho, pero como amigos, tu padre no se atrevía a tocarme… una noche, nos sentamos a disfrutar de unas copas de vino… y pues… no puedes negar que ambos te dimos lo mejor que pudimos… sin embargo, éramos muy diferentes, y en uno de sus viajes, tu padre se enamoró de Izayoi… yo, feliz por él, lo dejé libre para que viviera a su lado… lamentablemente, las cosas salieron muy mal… bueno, el resto lo conoces, estabas ahí…
Leiko vio a Rin cabizbaja.
-Si están juntos, y es por amor… es lo más maravilloso del mundo… qué pasa, humana?
-Rin… se llama Rin…
-Rin?
Rin levantó la mirada con los ojos llenos de lágrimas.
-Me di cuenta muy tarde de lo que pasaba… Sesshoumaru, cuando me interpuse entre el látigo y tú…
-Preciosa…
-No pensé en nuestro hijo…
-Rin…
Sesshoumaru vio lo que Rin veía. Una enorme mancha de sangre en las sábanas.
-Kami, preciosa…
Sesshoumaru la abrazó con fuerza.
-Lo siento, Sesshoumaru…
-Creo… que necesitan un rato a solas…
Leiko los dejó solos.
……………………
Rin lloró inconsolable entre los brazos de Sesshoumaru, él sin poder hacer nada y sintiendo el mismo dolor que ella, sólo la podía abrazar y retener su instinto animal que le pedía lamerla para eliminar su dolor.
Inuyasha, recostado de un árbol, veía la fotografía de Sasuke.
-Qué es eso?
-Una fotografía… en la época donde vivo… así es como hacen los retratos…
-Y ese pequeño?
-Es mi hijo… Sasuke… es algo que no le deseo ni al peor de mis enemigos… perder un hijo te puede destrozar la vida…
-Eso lo sé muy bien… después de Sesshoumaru, nunca pude volver a concebir…
Inuyasha vio a Leiko.
-Sasuke murió… Naraku lo mató… y ni siquiera el gran poder de Tensseiga lo pudo traer a la vida…
-Oh, cielos!
-Su alma fue capturada en un espejo de la nada…
-Lo siento mucho…
Inuyasha vio hacia el cielo.
-Pero gracias a Rin, mi hembra está esperando…
-Qué hizo Rin?
-Curó las lesiones que Naraku le había hecho a mi mujer…
-Háblame de ella, de Rin…
Inuyasha sonrió.
-Rin era la niña más dulce que jamás conocí… me sorprendía ver a una pequeña tan adorable con Sesshoumaru, pero cuando Rin se veía en peligro, Sesshoumaru movía cielo, mar y tierra por ella…
Inuyasha continuó hablando un buen rato. Sesshoumaru salió al jardín.
-Cómo está?
-Durmiendo… mañana nos iremos…
-No puede viajar en esas condiciones.
-Aquí no sobrevivirá…
……………………………
Varios días después.
Sesshoumaru le estaba preparando el baño, sintió un abrazo desde atrás y un beso en la mejilla.
-Preciosa…
-Gracias por cuidarme, mi amor…
Sesshoumaru se dio la vuelta y la abrazó, Rin lo besó con ternura.
-Te sientes bien?
-Sí, ya no siento dolor…
Sesshoumaru acarició su rostro.
-Todo va a estar bien, mi pequeña preciosa…
-Lo sé…
Ella se apoyó en su pecho.
-Sessh… agradezco mucho la hospitalidad de tu madre… pero ya quiero volver con Ryu…
-Será como desees, mi amor… mañana partiremos.
Luego del delicioso baño que Sesshoumaru aprovechó para masajearla toda, bajaron al comedor y acompañaron a los demás a desayunar.
-Rin, cómo te sientes?
-Mucho mejor, Leiko-sama…
-Me gustaría hablar contigo más tarde.
-Claro…
Después del desayuno, Rin se despidió de Sesshoumaru con un beso y salió al jardín con Leiko, notó que hacía pequeñas pausas al caminar.
-Leiko-sama… está usted bien?
-Sí… según los recuerdos que me transferiste, me enfrenté con Sesshoumaru…
-Sí…
-Parece que me lastimé más de lo esperado. Pero, ya sanará…
-Si quiere… yo puedo sanarla…
-Cómo?
-Sí…
Rin puso sus manos sobre sus hombros y el resplandor las rodeó, curando así las heridas de Leiko.
………………………
Rin iba sobre el lomo de Sesshoumaru, Inuyasha sobre A-un junto con Jaken, fueron directo al pozo y de allí, Jaken y A-un volvieron al castillo solos. Al momento en que llegaron a la era moderna, Rin se abrazó a él con más fuerzas aún.
-Te amo, Sesshoumaru…
Sintieron el olor a lluvia, fueron hasta la casa, donde Ryu brincó a los brazos de su madre.
-Mama!!!
-Hola, mi amor! Ryu! Kami, mi amor! Te extrañé tanto!!!
Rin lo llenó de besos y lo mantenía en un fuerte abrazo. Sesshoumaru lo tomó de sus brazos y abrazó a su cachorro de igual manera.
-Papa!
-Te quiero, Ryu…
El pequeño lo abrazó con fuerza. Sesshoumaru lo besó en la cabeza. Mientras, Inuyasha y Kagome, permanecían unidos en un abrazo y un beso sin fin aparente, se separaron sonriendo y sonrojados.
……………………………
Meses después. –
Tal y como lo habían acordado, Rin ayudó a Kagome en su parto. Inuyasha se paseaba impaciente fuera de la habitación, los gritos de Kagome le desgarraban el alma, hasta que finalmente, se escuchó el llanto de un bebé. Inuyasha entró de inmediato y vio que Rin le entregaba una pequeña y saludable bebita a Kagome.
-Kagome…
-Ven a ver, mi amor… es nuestra hija…
Inuyasha se acercó a ella y acarició sus mejillas.
-Es hermosa…
La pequeña de escaso pelo negro y orejitas de perro pegadas a su cabeza. Rin al verla, recordó a Ryu cuando nació.
-Muchas felicidades, Inuyasha, Kagome…
Inuyasha le sonrió y continuó junto a Kagome. Luego de que limpiaran todo, a Kagome la llevaron a su habitación y junto con su pequeña, las dejaron descansando. Rin se despidió de Inuyasha.
-Es hora de que me vaya…
-Muchas gracias, Rin…
-Es un placer, Inuyasha…
-Rin… queremos llamarla Rin…
Rin sonrió.
-Qué tal si mejor sugiero un hombre?
Inuyasha y Kagome cruzaron miradas.
-Aiko… significa la pequeña amada… y así será… amada por sus tíos y padres…
Kagome sonrió.
-Aiko… me gusta… y a ti, mi amor?
La pequeña hizo un ruidito y continuó dormida. Kagome la besó en la frente.
-Dulces sueños, Aiko…
Rin llegó a su casa y se encontró a Sesshoumaru dormido, con Ryu abrazado a él, sonrió y lo despertó con un beso.
-Pequeña…
-Hola, mi amor… llevaré a Ryu a su cuna…
Rin cargó al pequeño, al salir de la habitación, Sesshoumaru la abrazó. Tomados de la mano, bajaron al jardín, donde admirando la luna, Rin lo besó con ternura.
-Es una hermosa niña…
-Me alegro mucho por ellos…
-Sessh…
Rin entrelazó sus dedos, él bajó la mirada y sonrió al verla en su forma youkai.
-Quiero que me hagas el amor… como los youkais…
Sesshoumaru acarició sus labios.
-Nunca te he hecho el amor de ninguna otra manera…
Rin levantó las cejas. Sesshoumaru sonrió.
-Siempre pensé en hacerte mi mujer, Rin… por eso eran esos arduos entrenamientos… quería que tuvieras la resistencia… claro que cuando te di mi sangre, eso dejó de ser un problema…
Entraron a la casa y escucharon a Ryu llamando a Rin. Ella subió las escaleras, el pequeño la abrazó.
-Mama…
-Tranquilo, mi amor… mamá está aquí…
Sesshoumaru la dejó estar con Ryu todo lo que quiso, hasta que el pequeño se quedó dormido. Rin lo acostó nuevamente y salió de la habitación. Al entrar a la suya sonrió al verlo todo iluminado por velas y a Sesshoumaru esperándola en la cama.
-Hm! Te ves delicioso…
Rin se acercó a él y lo besó apasionadamente, al separarse, sonrieron, Sesshoumaru acarició su rostro apartando a la vez unos traviesos flequillos sobre sus ojos, notó que su mirada se opacaba.
-Rin, mi amor…
-Sessh… el bebé que perdí…
Sesshoumaru acarició sus mejillas y puso un dedo sobre sus labios.
-Intenté evitarlo… pero no se puede cambiar todo el destino…
-De qué hablas?
Sesshoumaru tendría que decirle la verdad.
-Inuyasha y yo buscamos en libros antiguos… teníamos curiosidad de cómo desaparecieron los youkais… encontramos historias… vampiros, inmortales, hombres lobos, magos poderosos…
-Mi amor, ésas son ficción…
-No, Rin… son documentos reales… los youkais siguen… pero se han tenido que mezclar con los humanos y prefieren, como nosotros, pasar desapercibidos.
-Sessh…
-Esto que hoy se conoce como Japón… mi padre me contaba que antes sólo era poblado por Youkais como nosotros, nada de monstruos de los que exterminábamos… esos llegaron expulsados de China. Después… un emperador en China, envió humanos en busca de la flor de la eternidad, pero condenándolos a nunca volver si no encontraban la flor. Envió tantos durante toda su dinastía, que pobló la isla…
-Y la flor existe?
Sesshoumaru sonrió.
-Ese secreto murió con mi padre…
Rin acarició el pecho desnudo de su esposo.
-No sé cómo ni porqué… tuve un sueño… donde ya eras una mujer y te ibas a ir del castillo porque yo no te decía que te amaba… ese sueño cambió cuando un oráculo dijo que serías la próxima guardiana de la perla de Shikon… por eso comencé a entrenarte…
-Pero dijiste que era para hacerme tu pareja…
Sesshoumaru asintió.
-El oráculo dijo que serías mi pareja y que sería capaz de dar mi vida por ti… ya lo hice, te di la mitad de mis años…
-Sessh…
-A la parte que más le temo de aquella profecía es que dijo que luego de la pérdida de un hijo, te consumirías en la tristeza…
Rin bajó la mirada.
-Me duele demasiado… no dejo de pensar que perdí a mi bebé por descuidada…
Sesshoumaru le levantó el rostro y la besó con ternura.
-Rin… si no te hubieras interpuesto, yo hubiera muerto…
-Sessh…
-Eres el primer youkai que sobrevive un ataque directo al corazón. Ya ves que ni el poderoso Naraku sobrevivió.
Rin se recostó de su pecho, escuchaba su corazón latir, Sesshoumaru desechó toda idea romántica y la rodeó con sus brazos.
-Será mejor que descanses, pequeña…
Sesshoumaru la escuchó llorar toda la noche, aferrada a su pecho y mojándolo con las saladas lágrimas, él sólo podía mantenerla contra su pecho y brindarle tiernas caricias que parecían darle calma a su alma.
A la mañana siguiente.
Rin despertó sintiendo que la cabeza le iba a estallar, tenía los ojos rojos e hinchados, levantó la mirada y se encontró con la tierna mirada ambarina que le brindaba confort. Él acarició sus mejillas.
-Cómo te sientes?
Por toda respuesta, Rin asintió, Sesshoumaru suspiró y acarició su frente, removiendo el cabello de su rostro.
-Te amo.
-Sessh…
-Te amo, Rin… no lo olvides…
Rin sonrió y acarició su rostro.
-Cómo puedo olvidar una cosa así?
-Mama!!! Papa!!!
-Qué tal si te lavas la cara mientras yo voy por el escandaloso?
Rin asintió y se levantó, Sesshoumaru entró con ella al baño y se limpió el pecho.
-Lo siento…
-Babeas mucho…
-Sessh!!!
Sesshoumaru rió y la abrazó con fuerza.
-Me fascina que te derrames en mí…
-Ecchi!
Sesshoumaru fue por el pequeño demonio que ya intentaba salirse de la cuna solo. Al llegar a la habitación, el pequeño brincó de los brazos de Sesshoumaru a los de su madre.
-Mama!!!
-Ryu, espera…
Rin se tuvo que apresurar para atraparlo, porque iba a caer al piso. Logró detener su caída, Ryu, entre sus brazos reía a carcajadas, pero dejó de reírse al ver la mirada de Rin.
-Mama…
-No vuelvas a hacerme eso nunca más!!
El pequeño se quedó viéndola, la abrazó y la besó en la mejilla.
-Gomen, mama… no lo vuelvo a haced…
Rin lo abrazó con fuerza y lo llenó de besos.
-Te amo tanto, mi amor, no quiero que nada malo te pase!
Sesshoumaru la abrazó y la besó en la cabeza.
Avanzada la mañana, el malestar de Rin pasó y cedió a la alegría de su pequeño que quería jugar, cuando Sesshoumaru llegó a la hora de la comida, el pequeño corrió a él para saludarlo. Sesshoumaru lo cargó, Ryu le dio un sonoro beso en la mejilla.
-Papa, mama te quiere dar una sorpresa…
-Sí?
El pequeño estaba colgado de él cual monito y así mismo bajó para correr a toda prisa escaleras arriba. Sesshoumaru sonrió, eran rasgos youkai. Subió siguiéndolo y al entrar en la habitación, vio a Rin y Ryu jugando, Rin le acariciaba las orejitas como cuando era bebé y él por reflejo se sacudía, Rin reía divertida al verlo.
-No lo tortures tanto…
-No es tortura… le gusta…
Sesshoumaru se acercó y la besó con ternura.
-El enano me dijo que me tienes una sorpresa…
-Más bien es un pedido…
-Qué cosa?
-Ya que soy youkai… y tengo poderes…
-Rin…
-Quiero volver al sengoku.
-No.
-Sesshoumaru…
-De ninguna manera!
-Sesshoumaru piensa en tu hijo!
Sesshoumaru se quedó viendo a Ryu.
-Ryu se merece la oportunidad de ser feliz! No puedo mandarlo a una escuela porque no se sabe controlar!
-Rin…
-Nadie se atreverá a enfrentarse a mí sabiendo que soy tu hembra…
-Hay quienes me atacan!
-Sesshoumaru… Kagome, Inuyasha y yo lo hemos estado hablando… no es posible criar nuestros hijos en ésta época.
-Pero…
-Onegai, Sesshoumaru… al César lo que es del César… nosotros no pertenecemos a ésta época!
-Rin…
Rin rodeó su cuello con sus brazos y lo besó con ternura.
-Sessh, mi amor… acepta que no eres feliz aquí… que te hace falta…
-Rin, es por tu seguridad…
-Yo no quiero que por mi, mis hijos sufran. Sessh, mi amor, ya comprendimos que no importa el hechizo, no podremos criar a nuestros hijos aquí…
-No, Rin… y es mi última palabra…
Rin bajó la mirada y vio a Ryu jugando con un peluche.
-Y así se repite la historia… Ryu, mi amor… es la hora de comer…
Rin bajó las escaleras con el pequeño y sirvió la comida de todos, después de comer, Rin cedió a los ruegos de su pequeño de llevarlo al parque y luego de cambiar su forma a humano, accedió.
-No! Mama! No me gusta!!!
-Así es como tenemos que salir, acaso ves gente con orejas de perro por la calle?
-No…
-Entonces?
-Está bien…
Salieron todos juntos de la casa, luego de despedirse con un tierno beso, cada quién tomó su rumbo. Rin llegó al parque con Ryu, ella se sentó en un banco y agudizando sus sentidos, dejó que el pequeño se fuera a los juegos, sonrió mientras sumergía la nariz en un libro, sentía a Sesshoumaru cerca, pero no dijo nada.
-Ten cuidado, cariño…
Un hombre se sentó en el mismo banco que Rin.
-Oh, disculpe, puedo?
-Sí, claro…
-Jackson…
-Rin…
Sesshoumaru ardía de los celos al ver a Rin hablando con un hombre, pero se tuvo que controlar. Rin, sin levantar la mirada, le llamó la atención a Ryu.
-Ryu, ni lo pienses…
El pequeño se acerco a ella.
-Mama! Onegai!
-No, estás muy pequeño.
-Mama!!!
-Te quieres ir a la casa?
-No…
Ryu volvió a los juegos.
-Cómo… pero si no despegó la mirada del libro…
-Sentido de madre.
-Ah… yo soy padre soltero…
-Sí?
-Sí… su madre y yo nos separamos hace mas o menos un año…
-Qué pena…
Rin sintió al hombre acercándose demasiado a ella.
-Qué hace?
-Y usted? Es madre soltera?
-No, soy casada…
-Pero… es feliz?
Rin bajó el libro y vio al pequeño jugando, sonrió.
-Muy feliz…
…………………………………
N/A: Hola!!! Soy libre! Soy libre! Al fin de vacaciones!!!!
Espero que les haya gustado el fic y sus reviews.
Besitos
Mizuho
