Para casos como estos, en que Mikoto y Natsuki se daban la mano y usaban el departamento de Natsuki para hacer sus guarrerías, tenían la tradición de sacar la llave de repuesto del departamento de Natsuki en su casillero del complejo de básquet. Luego de esperar por un rato a Mai a que saliera del club de cocina tomaron un taxi y fueron directamente a casa de Natsuki. Como Mikoto por supuesto también conocía la casa de su amiga lo suficiente incluso supo que debía dejar a Dhuran salir a hacer sus cosas y luego sentarse en el sofá.

Mai suspiró sonriendo. La mejor manera de romper la tensión y hacer que Mikoto se relajara era sin lugar a dudas cocinar algo de comer; así que ya ella también conociendo la casa de Natsuki pasó a la cocina y comenzó a revisar las alacenas.

-¿Esta mujer se alimenta a base de sopas instantáneas con mayonesa o qué?

-Básicamente, si… Y comida a domicilio- Contesto Mikoto

-Vaya, el toque hogareño grita por conquistar esta cocina… Pero algo lograré hacer con lo que tengo ahora; un buen cocinero sabe hacer algo rico con lo poco

-Como dice mi madre, ya estás lista para casarte

-Jajajaja basta

Luego de un rato en la cocina y de Mikoto levantarse a abrirle la puerta a Dhuran, la espera terminó. Un plato de ramen improvisado con pocas verduras, carne de tocino y fideos instantáneos es lo que había por comer y Mikoto lo probó gustosa; para su sorpresa aun con los pocos ingredientes sabía bastante bien. A la velocidad de una hambrienta deportista de sus buenos 1.75, Mikoto se devoró el plato de ramen. Mai tomó el tazón vacío poniéndolo en la poceta y luego se sentó en la mesa con ella.

-¿Mejor?

-Por supuesto- Mikoto suspiró –Comer tiene que ser el mejor placer que se puede conseguir con ropa

-Jajaja me dijiste eso la última vez que te invité a cenar a casa… Y luego tuvimos ese otro placer sin ropa, claro jajajaja

Mikoto miró pensativamente sus manos.

-Ya no va a ser lo mismo ¿verdad?

-¿Sobre qué?

-Hacerlo- Comenzó a tocar recurrentemente su dedo índice en la mesa -¿Y si apesto usando esa cosa? ¿Y si no te gusta?

-Jajajaja pues, después de tolerar el sexo con chicos ebrios creo que la resistencia de una deportista no me va a molestar

-¿Hombres ebrios?

-Ah pues… Los hombres ebrios tienden a perder el rendimiento más rápido por el efecto del alcohol, así que o terminan muy rápido o de plano no funcionan como deberían

-Ah cierto, con Yuuichi tuvieron algo

-Sí… -Mai recordó con pesadez esa época –Las chicas son más sensibles, incluso cuando no saben que lo son

-¿Cómo quién?

-Jajajaja Mikoto, baka- Mai agarró su mano sobre la mesa

Las dos se quedaron en silencio inmediatamente. Bajaron los ojos a esa leve unión de contacto entre las dos, que obviamente les mantuvo al borde del absoluto desconcierto sintiendo este calorcito, este deseo imperativo que antes no habían concebido. Una diferencia marcada entre esta pareja y Natsuki con Shizuru era que al menos ellas ya habían concretado una parte de su relación físicamente, así que descubrir esta nueva sensación era fascinante y sorprendente.

La mano de Mikoto se deslizó hasta agarrar el antebrazo de Mai y arrastrarla por sobre la mesa hacia ella; se levantó de la silla lo suficiente para darle un beso muy lento y profundo que por supuesto Mai correspondió.

-Impresionante… -Murmuró Mai sonriendo sin alejarse de sus labios

-¿Qué cosa?

-El calorcito, esa sensación que quema

-Jajaja ay Mai ¿No te habías dado cuenta como me haces sentir a mí?

-Y-yo no hablaba de eso- Mai se sonrojó –Pero quizás un poco, sí

-Vamos

Mikoto se puso de pie rápidamente agarrando a Mai de ambos brazos, retrocediendo en sus pasos fueron hasta la habitación de Natsuki rápidamente.

-¿Segura que podemos hacerlo aquí?

-Cambiaré las sábanas más tarde- Esbozó una sonrisa de medio lado volviendo a acercarse a ella –Dime si no lo quieres intentar y me detendré de inmediato

-Ay no seas tonta- Mai abrazó sus hombros –Además ya hicimos otras cosas, dicen que hacer algo nuevo siempre refuerza los vínculos

-Okey, me suena a aprobación

Mikoto la levantó de la cintura y la arrojó sobre la cama. Si bien en comparación Natsuki podía ser agresiva pero cuidadosa, a Mikoto estas cosas no le importaban demasiado. Y es que bien esa era una de las cosas a las que Mai se refería con ser una chica honesta y que no retiene en nada… En concepto de cuentas sexuales, esa agresividad hacía de Mikoto una pareja íntima perfecta para ella. Mai se incorporó comenzando a sacarse el chaleco del uniforme, luego los zapatos, los calcetines y finalmente la falda hasta quedar solo con su ropa interior y la camisa de mangas largas de la escuela; Mikoto esperó pacientemente luego de terminar de ella desvestirse hasta solo quedar con un par de shorts deportivos y su camisilla blanca que usaba bajo el uniforme.

Los ojos de Mai recorrieron la cara de Mikoto, su pecho y se detuvieron en ese irremediable nuevo lugar abultado que apuntaba hacia ella. Antes lo que había tocado con la mano era un bulto tubular grande bien escondido estratégicamente entre las piernas, lo que veía ahora era una especie de bat de béisbol muy apretado contra esos shorts.

-Okey, vamos a hacerlo bien… Ven aquí

Mai la llamó con su mano. Mikoto acató, estiró su mano ligeramente temblorosa y se dejó guiar camino a la cama; se sentó en el borde de la cama manteniendo la vista en ella, tímidos sus ojos subían y bajaban de sus labios a sus ojos, esos ojos color violeta irresistibles y cargados de una fogosa curiosidad. Mai extendió sus dos manos a las mejillas de Mikoto de ambos lados, le dio un beso corto en los labios notando que el rubor en las mejillas de la pelinegra frente a ella no era solo vergüenza, era la extraña mezcla del deseo y la incertidumbre. Sonrió.

En la poca experiencia que con Mikoto tenían explorando su desempeño en el sexo había descubierto que aun si Mikoto era toda una maestra dueña de la cancha en su propio terreno de juego, como pareja podía bien portarse como una niña a la que hay que guiar al terreno de permisividad. Luego de estar ahí y de dejarle rienda suelta se portaría a la altura y le complacería hasta incluso ella suplicar que se detuviera.

Volvió a besarla, este beso ya no era tan inocente, pronto de pequeños intercambios de posición pasaron a la etapa del beso en que se abrazan mutuamente buscando reducir la cercanía al mínimo; Mikoto se recostó en la cama manteniendo su espalda erguida mientras Mai se sentó a horcajadas sobre su cadera, poniendo su entrepierna justo por encima del prominente y duro bulto que se alzaba en la zona baja de la morena, quien ya se encontraba suficientemente ocupada sacando los botones de la camisa y desabrochando el sostén dejando exitosamente descubierto el pecho de Mai.

Su mano derecha tomó con seguridad su pecho izquierdo mientras directamente y hambrienta dirigió su boca y lengua al seno derecho, Mai gimoteó enredando los dedos de ambas manos en el cabello que caía salvajemente sobre el cuello de Mikoto. Al compás de cada lamida sobre su pezón erecto su cadera respondía frotándose contra la erección baja de Mikoto causando que ella a la vez contrajera el cuerpo encontrándose con los vaivenes que ella llevaba. Y mientras alternaba con la lengua trazando líneas de recorrido de un pezón a otro, jugando con su mano derecha o izquierda sujetando la enorme masa de ellos directo a sus labios o apretándolos con los dedos, no se dio cuenta del momento en que tanto el short deportivo como las bragas de ella ya se encontraban empapados y casi destilando los fluidos de ambas, resbalando en ellos.

-M-Mai… -Suspiró bajo contra su pecho

-¿Hai?...

-Duele…

-…Oh… C-claro, gomene

Mai levantó la cadera, Mikoto bajó los shorts deportivos junto con la ropa interior hasta dejarlos en sus rodillas revelando una erección prominente, firme y dura como roca de no menos de 25 centímetros, que curiosamente apuntaba al más cálido lugar donde quería ponerse. Mai levantó el muslo izquierdo sacando de aquel lado de su pierna sus bragas y dejándolas colgar de su pierna derecha, se inclinó contra Mikoto agarrando con su mano derecha su pene y frotándolo contra su intimidad; soltó un gemido que chocó contra el cuello de Mikoto, quien por instinto aferró ambas manos a las nalgas de Mai apretándolas con deseo y furia contenida.

Luego de muchos resbalones y de frotar su glande contra el clítoris lo suficiente para que ambas estuvieran incluso más mojadas y sobre estimuladas que antes, sujetó fuerte el tronco del miembro y lo hundió lentamente bajando la cadera al mismo tiempo que lo introducía.

Mikoto gimió, gruñó bajo arañando con fuerza los glúteos de Mai, ese reflejo de querer meterla adentro, profundo y fuerte la estaba volviendo loca; el calor y fogosidad que sentía al contacto con la piel de Mai eran una tortura, y la sensación de entrar en ella era un tipo de placer que estaba volviéndola loca; mordió tan fuerte su labio inferior que incluso llegó a sangrar, los labios de Mai recibieron su labio roto producto de sus intentos por contenerse y volvió a besarla con pasión aferrando los dos brazos a su cuello.

El tiempo prudente para Mikoto controlarse y acostumbrarse a la estrecha cavidad de Mai y que ella se habituara al gran y grueso nuevo inquilino en el cuerpo de Mikoto debía durar sin darle prisas, y cuando el deseo hizo de las suyas Mikoto comenzó a moverse. Separó las piernas sosteniendo en ellas el peso del cuerpo de Mai, quien se sujetó del espaldar de la cama manteniendo al ritmo su cadera.

Las primeras embestidas irremediablemente iban fuertes, lentas, pero con fuerza suficiente para que los gemidos de Mai salieran sin control de sus labios, esos gemidos genuinos acompañados de una extasiada expresión de placer al grado de estimulación que hasta las lágrimas brotaban de sus ojos. Mikoto sacó sus manos de los glúteos de Mai y abrazó con fuerza su espalda al mismo tiempo que sus movimientos se hacían más rápidos y frenéticos.

-M-Mikoto… aahh! … p-para… lento…

-¡Por qué!- Demandó sin detenerse

-Llegaré… ahhh m-muy rápido… ¡Las dos, recuérdalo!

La morena bajó las revoluciones y acató dando embestidas fuertes y lentas. Y es que, si bien Mikoto podía ser idiota en muchos aspectos, en lo sexual era el sueño de cualquier chica respecto a que le era imperativo y fundamental darle la mayor cantidad de placer posible a su pareja antes de ella pensar en acabar. Y Mai no disfrutaba del sexo "en vaca muerta", para ella el buen sexo debe disfrutarse de a dos, en igualdad de dosis de éxtasis, y lentamente le enseñaba a Mikoto como llegar a ese grado de perfección a su medida.

-A-algo no está bien- Murmuró Mikoto sin soltar su pecho

-¿Qué?

Hizo una leve pausa sin dejar de moverse, continuaba estrujando su pene adentro y afuera alternando entre muy rápido y lento, y con este ritmo tortuoso llegó esa sensación cálida y de cosquilleo desde su abdomen bajo a lo largo de todo su miembro en cada roce y fricción dentro de su novia.

-Se siente… más caliente… q-quiere salir algo

-¿Se siente bien?- Gimió la pelirroja a su oído

-Muchísimo- Mikoto mordió su cuello

-Déjalo salir

-¿Adentro?

-¡Calla y hazlo!

Mikoto acató, agarró de nuevo los glúteos de Mai separándolos con sus dos manos, aumentó drásticamente la fuerza y velocidad de sus estrujones y embestidas causando que incluso el mismo ruido de ellas superara los gemidos de ambas al unísono.

Las paredes del interior de Mai se contrajeron de una forma muy placentera y un tanto dolorosa al mismo tiempo que llegaba a la cúspide del placer, algo muy cálido y espeso manaba de su pene aun dentro de ella mientras ella, regodeándose en la sensación de estar siendo llenada por Mikoto llegaba a un orgasmo… y otro más, y otro nuevamente.

Mai se dejó caer a un lado de la cama suspirando agitadamente, Mikoto estiró las piernas relajando su cadera viendo como la gran erección de antes seguía otorgándole a su inquilino un tamaño más decente y menos intimidante.

-Mai… -Suspiró mirándola a su lado -¿Mai?

La pelirroja levantó la mano pidiéndole un momento para respirar. La sensación de placer debía tenerla al borde de un paro cardiaco para que no pudiera siquiera hilar palabra.

-Oye no me asustes- Mikoto se recostó a su lado

-Tranquila… -Habló con la voz quebrada –Es solo… que…

-¿Qué…?

-Es lo mejor que haya sentido jamás… -Jadeó secándose el sudor de la frente

-¿Lo dices en serio?- Mikoto la miró con ojos llenos de alegría

-Oh si… -Sonrió aun con los ojos cerrados

-Me alegra- Mikoto abrazó a Mai por el pecho –Que no te haya lastimado

-A decir verdad, si un poco… Pero es uno de esos dolores ricos

-¿Dolores ricos?

-Jajaja olvídalo- Mai acarició su cabello –Descansa…

Mikoto sonrió embobada contra el pecho de Mai frotando su cara en medio y aferrando las piernas cerca de las suyas; Mai sonrió acariciando continuamente su cabello.

-Gracias por prestarnos tu casa hoy, Natsuki

Mientras tanto en la residencia Fujino.

En el comedor Shizuru servía unas tazas de té para ambas, la peli azul soltó un estornudo que después calmó frotándose la nariz.

-Salud- Le dijo Shizuru

-No quiero pensar en qué momento están hablando de mi…

-¿Ellas dos?

-Bueno, no veo quien más

-Jajajaja Natsuki ¿Y si están haciéndolo en tu cama?

-Ya saben que deben cambiar todas las sábanas con todo y forros de almohada

-Eres una gran amiga Natsuki, hasta le promueves los gustos culposos a tus amigos

-Soy amiga, no madre para corregirlos

-Eso si te lo creo- Shizuru se sentó al lado de ella tomando su taza de te

Natsuki tomó la suya dando un sorbo.

-¿No hay nadie en tu casa hoy?

-Aparte de los conserjes, la ama de llaves y las mucamas, creo que no. Papá cuando está deja la puerta de su estudio abierta –Señaló dos puertas firmemente cerradas –Y Mamá revisa su laptop en la sala de lectura –Del otro lado de la sala cerrada había una sala chica abierta de grandes ventanas con una mesa de centro y una cómoda silla en medio

-Qué casa tan solitaria… Pero enorme

-Enorme en verdad- Sonrió la castaña tomando otro trago de té –Pero sobre todo… sola

-Hmmm- Natsuki miró su taza de té pensativamente

-Cuando vaya a la universidad ya no estaré aquí en todo caso

Luego de otra de esas sonrisas tristes, Shizuru soltó un suspiro y bebió otro gran trago de té.

-Shizuru

-¿Sí?- Volteó a verla

-Cuando te gradúes el otro año

Shizuru asintió incentivándola a hablar, Natsuki volvió a ver su taza pensativamente.

-Ven a vivir conmigo

Su cara cambió de la tranquilidad a la estupefacción.

-¡Buenas noches, familia Fujino!

Una voz masculina se escuchó en la entrada, luego unos pasos que entraban rápidamente y se detenían en el comedor.

-Ara, tienes visitas hermana

Natsuki se puso de pie. Esperó unos segundos, pero Shizuru no reaccionaba; se aclaró la voz y tampoco funcionó. Le dio un golpecito con el que ella finalmente reaccionó, la miró y se puso de pie al ver que miraba en otra dirección, donde su hermano mayor con los brazos abiertos reclamaba atención.

-Koharu-kun –Se acercó sonriendo a su hermano

Él sonrió con alegría esperando el abrazo de bienvenida haciéndolo durar por un par de minutos.

-Antes que salieras de tu trance dije, que tenías visita

-¡Oh!- Shizuru su ruborizó –Sí, lo siento… Koharu-kun, ella es Natsuki

Natsuki dio un paso al frente extendiendo la mano, Koharu le dio un gran y fuerte apretón que ella correspondió del mismo modo.

-Natsuki, él es Koharu, mi hermano mayor del que te hablé

-Un gusto conocerte Natsuki-san

El joven de al menos unos 5 centímetros más alto que ella, de piel mestiza, cabello castaño y ojos rojizos tal y como Shizuru le hizo una leve reverencia de saludo. Al parecer esos ojos penetrantes y el cabello castaño son el rasgo mejor heredado de los hermanos como distintivo de su familia.

-¿Tan pronto regresas de Tokio?

-Anunciaron una tormenta de nieve por el sur mañana, y si es verdad no podría regresar para el fin de semana así que preferí volver antes

-Muy sensato. Ookini, será lindo tenerte por aquí

-Alguien que llene la mesa jajajaja- Koharu retrocedió en sus pasos caminando la escalera –Cuídala bien, Natsuki-san

-¡Ah! S-sí, no hay problema- Contestó Natsuki

Koharu desapareció de la escena subiendo las escaleras.

-¿Sabe de mí?- Preguntó Natsuki en un murmullo

-Con mi hermano no tenemos secretos, Natsuki

-¿Y tus padres?

-Ellos jamás se preocupan demasiado por mis relaciones, y para cuando eso sea relevante yo estaré contigo así que ya no importará

-¿Eso es un sí?- Natsuki sonrió de lado

Shizuru sonrió mirándola de reojo.

-Es un "Convénceme de que funcionará"

-¡Ay vamos!

-Apenas llevamos unos días saliendo, ya veremos

Shizuru comenzó a caminar hacia la escalera, Natsuki la siguió deteniéndole el pasó en el primer escalón.

-Okey, haremos un trato… Si de aquí a tu graduación yo logro demostrar que soy un buen partido con el que vale la pena compartir un departamento… Aceptas

-¿Y si no lo haces?

-Me mudo yo contigo a Tokio

-¿Tú te mudarías a Tokio por estar más cerca de mí?- Shizuru la miró con una sonrisa incrédula

-Pues… si- Contestó con naturalidad –Cuando termine en Fuuka, si

-Wau… -Shizuru se cruzó de brazos sonriendo más incrédula

-Está bien, entonces empecemos por algo ¿Qué te parece una cita?

-¿Otra película en parejas?

-Ah no –Natsuki sonrió –Esta será a mi manera

-¿Y cuál es esa manera?

-Dime si aceptas y el sábado te cuento

-Okey, ya me dio curiosidad- Shizuru se cruzó de brazos mirando con los ojos entrecerrados –Muy bien, acepto.

-De acuerdo, vengo por ti el sábado a las 9

-¿De la noche?

-Correcto- Asintió confiada

-¿Adónde podemos ir un sábado a las 9 de la noche?

-Ya lo verás…

Shizuru caminó con ella hasta la puerta, la abrió manteniéndose en el umbral de ella mientras Natsuki la miraba en silencio.

-Voy a extrañarte

-Solo nos separaremos unas horas hasta mañana

-No, no me refiero a eso, me refiero… esto- Natsuki señaló el espacio entre ambas –En la escuela no podemos ir por ahí así de tranquilas ¿verdad?

-Tienes razón… -Shizuru recostó la cabeza de lado contra el marco de la puerta –Parece mentira que tú y yo seamos así de… naturales…

-¿Naturales?- Natsuki alzó una ceja

-Bueno, esto de hablar del todo y la nada sin esfuerzo… Mi concepto de las relaciones al ver años a mis padres es muy diferente que esto

-¿Compartir el silencio y las palabras solo cuando hace falta?- Mencionó en un tono burlón

-Algo así Jajaja

-Mis padres eran igual… Supongo que llegará el momento en que ya hayamos hecho tantas cosas que solo nos quede por compartir el silencio y la certeza de que seguimos vivas ¿no?

Shizuru suspiró viéndola con una sonrisa amañada.

-Toda la razón… Espero llegar a eso

-Pues consigámoslo y ya está. No hay metas imposibles, solo los fuertes que la consiguen y los débiles cobardes que no pueden llegar a ellas

-Llevas la filosofía de tu equipo a todo rincón y lugar ¿No crees?

-Me funcionó contigo

Natsuki apoyó el brazo en el marco de la puerta al lado de la cabeza de Shizuru, agachó la cara dándole un beso en la frente y luego solo permaneció allí mirándola.

-Te amo- Soltó la castaña de la nada

Los labios de Natsuki se fruncieron al mismo tiempo que suspiró; miró a Shizuru con los labios entreabiertos y temblorosos, como si las palabras quisieran salir, pero algo se lo impidiera. Shizuru suspiró esta vez un poco más decepcionada. Le dio un corto beso en los labios de despedida y volvió adentro.

Natsuki permaneció en silencio del otro lado de la puerta luego que Shizuru volvió al interior de la casa.

Sí, estaba segura de lo que sentía, pero cuando quería admitirlo un nudo en su garganta se formaba a tal grado que no podía ni hilar palabra o excusa. Caminó a su motocicleta recriminándose a cada paso que daba un poco más.

Mientras tanto en la habitación de Shizuru…

Terminando de cambiarse por una ropa más cómoda para estar en casa, alcanzó en su escritorio su celular que bailaba casi hasta llegar al borde; contestó la llamada de Natsuki luego de pensarlo unos segundos.

-Nats…-

-¡También yo!

-… ¿Cómo?

-T-también te… también… solo… ¡Asómate por tu ventana!

Shizuru aun con el celular en la mano caminó hacia su ventana y se asomó. Allí estaba Natsuki al lado de su motocicleta agitando el brazo para que la mirara. Shizuru abrió la ventana sin soltar el celular de su oreja.

-También… yo también…

Shizuru vio como Natsuki soltó un resoplo furioso que liberó una bocanada de vapor frente a ella; bajó su celular, miró sus pies agitando su pierna derecha nerviosamente. Volvió a mirar hacia su ventana agitando el brazo para que la mirara nuevamente.

-¡TAMBIÉN TE AMO!

Shizuru la miró impactada; Natsuki respiraba tan alto y con tal fuerza que nubes de vapor salían de su boca, sus piernas temblaban y su cara brillaba en la oscuridad de lo roja que estaba.

-¡Shizuru! ¡HE, FUJINO SHIZURU!

La miró de nuevo, esta vez sonriendo y sintiendo este taco en su pecho, un nudo en la garganta y calor en sus mejillas. Un grado de felicidad que jamás en su vida había sentido o experimentado respecto a nada ni nadie.

-¡Shizuru Fujino! ¡TE AMO!

Y allí estaban, sus primeras lágrimas de alegría de las que estuvo conscientes al cien por cien. Se llevó ambas manos a la cara limpiando el tímido torrente de ambos lados sin poder dejar de sonreír. Natsuki estaba allí parada en medio de la calle, como un cachorro desamparado haciendo su mejor esfuerzo por hablar sobre sus sentimientos, y estos sentimientos eran amor, amor hacia ELLA. Corrió fuera de su habitación rápidamente, bajando las escaleras a toda velocidad y atravesando la puerta como un rayo. Al verla salir Natsuki suspiró aliviada y sonriendo, también corrió un tramo del camino para encontrarse con ella y recibirla con un abrazo en el aire.

Shizuru la abrazaba con tal fuerza que casi le estaba arrancando el aire de los pulmones mientras Natsuki la levantaba del suelo asiéndola de la cintura y dándole una vuelta en su mismo lugar.

-Lo siento mucho- Murmuró Natsuki sin soltarla –Todavía no sé cómo… hacer todo esto…

-Está bien… -Shizuru chocó su frente contra la ajena sin dejar de acariciar sus dos mejillas –Todo está perfecto ahora

-Uff… menos mal… -Natsuki volvió a abrazarla más fuerte –Porque no quiero hacer nada que lo arruine otra vez

-Baka… estamos bien- Suspiró Shizuru sin soltar su abrazo

-Pero es de verdad… -Agregó viéndola –Lo que siento… Aunque todavía no lo entiendo, es… es verdad, es de verdad

-Ven… -Shizuru jaló sus dos brazos con gentileza –Quédate a dormir esta noche

-¿Segura?... Tus padres…

-No llegarán esta noche, claramente… Quédate conmigo

Natsuki sonrió, abrazó a Shizuru por los hombros volviendo a besar su frente para finalmente acompañarla adentro.

Al entrar a la habitación de Shizuru dejó su casco y llaves sobre el escritorio, se sacó la chaqueta y se sentó en la cama mientras Shizuru enviaba un par de e-mail y cerraba la laptop para acompañarla en la cama.

-¿Y tu hermano?

-No te preocupes por él

-Si tú lo dices…

Natsuki se sacó la camisa dejándola sobre el acolchado de la cama, ambas se metieron bajo las cobijas y, Shizuru dándole la espalda a Natsuki y ella abrazando levemente encorvada su espalda, permanecieron en silencio un momento en la oscuridad de la habitación.

-La ley de no acurrucarse… -Murmuró Natsuki

-¿Mmm?

-Nada, es que… Alguna vez cuando mi padre me daba las charlas sobre tener pareja, dijo… Que cuando te sientes incómoda con el abrazo de una persona, cuando al día siguiente la idea de un contacto desinteresado ya no es tan atractivo, entonces esa persona no tiene lo suficiente para ti; el lo llamaba la ley de NO acurrucarse

-¿Ajá?

-Y el día que prefieras acurrucarte con una chica a salir a tomar con tus amigos, a coger con ella incluso… Ese día sabrás que esa chica es la indicada

-Vaya ley… -Shizuru sonrió -¿Y te ha funcionado?

-No se equivocó contigo- Natsuki besó su cuello –Y me alegro que así haya sido

-Ara, estás diciéndome que es más atractivo dormir conmigo que hacer cosas sucias

-… No dije eso… Bueno, más o menos, pero…

El sonido de la risa de la castaña distrajo sus pensamientos a voz alta.

-¿Me engañaste de nuevo?

-Jajajaja no es difícil de lograr…

De esa manera, en los brazos de su chica dio una última exhalación muy tranquila y rápidamente cayó dormida. La sensación de soledad y frío en la cama a su lado la sacó del sueño profundo, tanteó con el brazo aun con los ojos cerrados encontrando que de hecho la cama estaba vacía… Se levantó mirando en todas direcciones encontrándose totalmente sola.

-Así que así se siente…

Desolación, frío, incertidumbre. Un nudo en la garganta… Así se sintieron cada una de las chicas con quien estuvo alguna vez al despertar y encontrar que no había nadie en la cama. Vaya ironía… Se levantó frotándose la espalda. La sensación de dormir con jeans y camisa era incómoda, y ahora toda su ropa estaba muy arrugada.

-Ya despertaste- Shizuru salía del baño

-Allá estabas…

-Ara, Natsuki me extrañó

-Baka… -Natsuki se levantó de la cama estirando la espalda -¿Por qué tan temprano? Recién son las 7:30

-Costumbre

Shizuru salía de la ducha apenas cubierta por una toalla en su torso, se acercó a su closet mirando de un lado su uniforme de Fuuka previamente listo en un colgador, lo agarró y tendió sobre la cama para luego empezar a peinar su cabello con un cepillo.

Natsuki seguía sentada a un borde de la cama mirándola a cada cepillada que daba… Hasta que finalmente su mirada fija terminó por distraer a la castaña, que detuvo lo que hacía.

-¿Nani?

-¿He? Nada- Natsuki giró la cara –Tengo que volver a casa

-Cierto… Saluda a Mikoto-chan y Mai-san de mi parte

-No hay problema

Natsuki se puso de pie y se acercó; otra vez se quedó viéndola un instante y luego sonrió.

-¿Vas a decirme qué te pasa?

-Nada, pensaba en que tuve mucha suerte… Y es todo- Le dio un corto beso en los labios y salió de la habitación

Natsuki dejo la gran casa Fujino, subió a su moto, se tomó el tiempo para encenderla, ponerse el casco y acomodarse la chaqueta, así finalmente se marchó de regreso a casa. Y ya allí, al abrir la puerta…

El horror. Zapatos sobre el mesón de la cocina, un calcetín dentro de una taza. Un par de bóxer negros en la puerta de la nevera, siguiendo el rastro una falda en el pasillo, hasta llegar a la puerta semi ajustada de su habitación donde bien podía ver a una muy empeñada Mikoto dándole a Mai de perrito al borde de su cama.

-¡Mikoto!

-¡Kya!- Un chillido femenino de Mai interrumpió la faena

Natsuki esperó fuera de la habitación dándole la espalda a la puerta para darles el momento justo y necesario de ponerse presentables. La morena asomó cubriéndose entre las piernas con su camisa; jadeaba y suspiraba, estaba cubierta de sudor. Y a juzgar por el magnífico olor a cogida desenfrenada que salió de la habitación, probablemente no habían parado de la noche hasta aquí.

-¡N-Natsuki!

-¿Tienes idea de la hora que es? Yo pensé que ya estarían ustedes en la escuela

-Etto… ¿Qué hora es?

Mai se estaba rodeando con la sábana, estiró el brazo a la mesa de noche y agarró el teléfono para ver la pantalla.

-8:15… ¡¿QUÉ?!

Como un huracán Mai pasó por en medio de las dos a toda velocidad estrujándolas con tal fuerza que apenas y su equilibrio como deportistas las ayudo a no caer de bruces; empezó a reunir su uniforme de la escuela prenda a prenda.

-¿Y mis bragas?

-Colgadas en el reloj de la cocina, creo- Contestó Natsuki

-¡Oh!- Mai corrió a la dirección indicada –Permiso, a un lado

Esta vez pasó en medio de ambas con mayor delicadeza entrando derecho al baño.

Mikoto miró a Natsuki, ella le devolvió la mirada. La mutua mirada póker de "Mujeres!" y era mejor telepáticamente suspirarlo.

-Veo que la pasaron bien

-Así era, ahora me quedé a medias

-Y yo asumo que lo hicieron toda la noche- Comentó Natsuki pasando a la habitación a abrir las ventanas

-Jejejeje –Mikoto se rascó el cuello

-Pues entonces no te deje a medias, te hice un favor

-¿Qué favor?

-El favor de que te deje un poco de energía para las prácticas, la otra semana es el torneo ¿Lo olvidas?

-Claro que no lo he olvidado

Mikoto se sentó en el borde de la cama secándose el sudor de la frente mientras Natsuki tiraba al suelo la frazada, la sábana, el cobertor y las almohadas. Luego la mirada curiosa de Natsuki se desvió… Aun si no le interesaba totalmente, parecía aquello con lo que habían maldito a Mikoto era más grande que lo que ella guardaba entre sus piernas; ladeó la cabeza mirándolo más fijamente con curiosidad.

-¿Pasa algo?- Preguntó Mikoto

-¿Cómo cuánto te mide?

Mikoto se vio a sí misma, estiró la longitud de su mano a lo largo de su pene y luego miró.

-Ammm… ¿24 o 25?

-Qué carajo… ¿Y todo eso le entró?

-Jajajajajajajaja ¿Y toda la tuya le entra a Fujino-san?

-Cómodamente- Se jactó sonriendo con orgullo

-Pues la mía no- Mikoto sonrió maliciosamente

-Uy que pena, entonces no te puedes poner ruda

-Es Mai quien se pone ruda jajajajaja

-Jajajaja qué asco de caballero eres, no deberías hablar de lo que hace tu chica, estábamos hablando de nosotras

-Ya pues a ver enseña

-¿He?

-Pues ya me estás viendo, enseña tu

-Ni hablar, además no estoy caliente así que no sería equitativo

-Kuga Natsuki, vas a mostrarme la verga, dije!

Se puso de pie yéndose sobre Natsuki quien forcejeó con sus manos en el pantalón para que Mikoto no lo bajara, entre maldiciones y gruñidos de lucha, Mikoto quedó de rodillas tirando el pantalón con fuerza mientras la peli azul se resistía pateando y moviendo la cadera contra el jaloneo.

-Natsuki, se terminó tu…-

Mai se detuvo súbito viendo la escena. Mikoto de rodillas ya con el pantalón de Natsuki a la mitad de los muslos, y ella agarrándole las manos de lo que parecía era una lucha por quien se la agarrara primero a Natsuki.

-… Qué demonios… -Mai se sobó las sienes –Mikoto recién lo estábamos haciendo, no puedes ir a violar a Natsuki

-¡¿HE?! ¡Ay no!- Mikoto la soltó y se puso de pie –Solo quería verla

-¿Y para que se la querías ver?- Mai aun cubierta con la toalla se puso las bragas por debajo de esta

-Para saber que tan grande la tiene

-Falsedad, creo que quiere conmigo- Rio Natsuki

-¡Ya quisieras tú!

-Ya, hilarantes son ustedes dos, pero ¿Pueden dejarme a solas para que me vista?

-Oh… -Natsuki fue la primera en salir

Mikoto se acercó a Mai por la espalda, antes que la pudiera siquiera tocar la mano hábil de la princesa de hielo agarró su trenza despeinada y la tiró sacándola de la habitación; Mikoto comenzó a recoger su ropa a través del sendero de prendas restante en todo el apartamento mientras Natsuki encendía la cafetera.

-¿Cómo lo tomó?- Preguntó Natsuki

-Ah, Mai es la mejor chica del universo, así que ya te harás una idea

-Sí, lo entiendo, pero ahí te equivocas

-¿En qué?- Preguntó dándose la vuelta luego de subirse los bóxer

-Shizuru es la mejor- Natsuki le sonrió sobre el hombro

-Huuu si, ya que porque es la presidenta Miss Fujino Perfect

-Exaaaacto ¡Es perfecta!- Natsuki le arrojó el calcetín que reposaba sobre el mesón

-Puras bobadas de perro enamorado- Mikoto se sentó mientras se abotonaba la camisa del uniforme

-Y las tuyas son pataletas de gato caliente

-Mi chica es la mejoooor del universo

-Y la mía es perfecta ¡JA!

-¿Van a seguir discutiendo?- Mai salió de la habitación, ahora vestida –Natsuki disculpa por todo esto

-No te preocupes- Le ofreció una taza de café recién servida

-Gracias- Mai la recibió de buena gana –Mikoto ¿no te vas a bañar?

-Ya para que si tenemos hora en el gimnasio

-A la que llegaremos tarde ¡Muchas gracias a las dos! - Les acusó la peli azul poniendo las otras dos tazas sobre el mesón

-Te haré el almuerzo toda la semana y estamos a mano- Propuso Mai

-¡Hecho!- Asintió una sonriente Natsuki

-¿Y a mí que?- Mikoto la miró con un puchero

-A ti ya te di demasiado anoche… Vamos, ya vamos de por si tarde

-Ya voy, ya voy- Mikoto volvió a la labor de ponerse el uniforme a toda velocidad

Luego de unas cuantas luchas de Mikoto por encontrar su segundo zapato, finalmente las 3 estuvieron listas para ir a la escuela; tomaron un taxi y pronto estuvieron allá para cumplir sus deberes, Mai en sus clases y Mikoto con Natsuki al gimnasio. Cuando fue la hora del almuerzo, la recién feliz pareja se reunió en la azotea a almorzar mientras Natsuki esperaba a Shizuru en la sala del consejo.

-¡Kuga!- Le llamó una voz chillona

-Suzushiro

-¿Y Fujino?

-¿He? ¿No está contigo?

-… ¿Cómo? ¿Entonces no está contigo? - Preguntó Haruka sorprendida

-Pues… No… Vine a verla para salir a almorzar

-La llamo a su celular, pero no me responde ¿Puedes intentarlo?

-Okey

Natsuki sacó su celular, marcó el número que ya conocía de memoria de su novia y la llamó. Repicaba una y otra vez, pero finalmente la mandaba al buzón de mensajes; una llamada más, el mismo resultado. De la misma manera otras tres veces.

-No me responde- Disintió la peli azul

-Esto es raro

-¿Y Kanzaki?

-Lo vi en clase de química, tampoco sabe nada

-Esta mañana estaba en su casa organizando su uniforme para venir a clase

-¿Estabas con ella y no te enteraste si vino o no?

-Debía ir a casa a cambiarme, me quedé a dormir allá a última hora

-Mmm… Okey… -Haruka se llevó la mano a la barbilla pensativamente -¿Tienes una hora?

-¿He?

-Iremos a buscarla a su casa, tenemos hasta el término de la hora de almuerzo

-Va, nos vemos en el parqueadero

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¡Mis disculpas!

Olvide la noción del tiempo esta semana, fueron días muy complicados en más de un sentido. Aquí está el capítulo, no lo pude subir antes porque yo hasta ayer juraba que seguíamos en jueves, lo siento Jajaja

Veo que el fic les esta gustando mucho, lo cual me fascina.

¡Dejenme sus comentarios!

Nos vemos pronto, espero jejeje