Disclaimer: nada de esto es mío.


20th Century Boys

Muerto -Donkey-

Sabe que va a morir, desde el principio. Desde que lo ve por primera vez, ese símbolo, y el convencimiento es tan grande que, a la hora de la verdad, se pregunta si no habrá sido el verdadero causante de su muerte. Si, de haber pensado de otra manera al empezar, no podría seguir vivo.

Donkey era un niño rápido al que le colgaba un moco. El profesor Kido no es más que un hombre que ha visto demasiado.

No debería haberse metido en esto, supone, en todo este lío de intrigas y planes, en el barullo que imaginaron de niños. No debería haberse metido en esto, pero es que ya estaba metido, hasta el fondo, porque el símbolo siempre había sido suyo. De los niños de la base secreta.

Todo aquel que conozca este símbolo es un verdadero amigo.

Pero el tipo que lo está utilizando no lo es. Un amigo de verdad no le mataría, y Donkey está seguro de estar muerto. Desde el mismo instante en que le vio.

Lo único que puede hacer, supone, es avisar a otros. Hablar con alguien antes de morir, pedir ayuda. Podría intentar contactar con Kenji. Probablemente sería lo mejor; Kenji siempre fue el héroe del grupo, el líder. Él sabría qué hacer.

De vez en cuando, al mirar el símbolo –el símbolo que le metió de lleno en todo esto-, Donkey recuerda cosas de cuando niño. La base secreta, por ejemplo, a sus amigos. El truco del laboratorio de ciencias.

También recuerda lo que planearon. Lo de ser héroes defensores de la justicia, luchar contra un mal que, de pronto, se está haciendo cercano. Demasiado real.

Y se asusta. No cree en lo sobrenatural, nunca ha creído, pero le da la impresión de que algo, algo que va más allá de él, de todos, se está riendo ahora mismo. Revolcándose por el suelo, probablemente, en mitad de una especie de ataque de hilaridad causado por él, por el ya no tan pequeño Donkey.

Querría gritar. Llorar. Retroceder en el tiempo y pararlo todo, pero sigue adelante. No hay más que pueda hacer.

Quizás no tendría que haberse metido; quizás todo esto no es más que una broma, se dice. Se lo dice cada noche, al acostarse junto a su mujer y sentirla cálida, tranquila. Quizás estás haciendo el tonto, pero no lo cree.

Esto es un juego de niños, y los juegos de los niños siempre van en serio.

Así que sabe que está muerto. Lo sabe desde el primer momento, desde el instante en que ve a esos hombres. Le vigilan. Llevan haciéndolo un tiempo. Quizás vieron la carta que escribió a Kenji, quizás la hayan interceptado. Puede que no sirva de nada, todo esto, pero él lo ha intentado.

Cae de la azotea, pero no importa. Desde el primer momento estaba muerto.


Danny