disclaimer: los personajes son de stephanie meyer y todo aquel que no reconozcan es de mi propia autoría. la historia me pertenece y se prohíbe usar su contenido de forma total o parcial sin mi consentimiento. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
capitulo beteado por Jime Cullen Salvatore! Betas FFTH.
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Capitulo 7
Ya un mes paso desde la última vez que vi en persona a Riley, cuando nos vimos por unos segundos a escondidas antes de que me llamaran para recibir la bandera de ceremonias de manos de la anterior chica con el mejor promedio de la escuela, que me era entregada por dos razones una: que esta chica se egresaba del noveno año y por lo tanto abandonaba la escuela y dos: que ahora era yo quien poseía el mejor promedio.
La ceremonia paso sin incidentes o alguna cosa digna de ser nombrada, además de, como ya dije, recibir la bandera de ceremonias me dieron un diploma y un libro como premios por mi esfuerzo.
El 25 de diciembre fue el cumpleaños de Edward, decidió no tener fiesta así que nos juntamos con su familia a compartir un almuerzo y luego de pasar un momento algo incomodo con Evelyn la prima de Ed la tarde paso tranquila.
En fin eso no importa, lo que si me importa es que hace un mes que no puedo ver a Riley y nuestras charlas por teléfono a pesar de ser adorables tienden a terminar abruptamente desde hace un par de días dejándome con la sensación de que algo malo sucede.
La que más recuerdo es la que tuvimos -o no tuvimos- el 31 de diciembre lo llame para desearle feliz año y charlar un poco con él sobre lo que quería cada uno para este nuevo año pero en cambio dijo:
-Bella no puedo hablar ahora, estoy ocupado con mis amigos. Mejor hablamos el proximo año-
No podía creerlo pero antes siquiera de poder respirar una vez después de que acabara su frase ya había cortado el teléfono y dejándome escuchando el irritante tono de la línea muerta.
Me sentí inmediatamente irritada y de muy mal humor. Para empeorar mi ánimo, Charlie y René habían decidido tener una de sus habituales peleas festivas que nos dejaban a mis hermanos y a mí con muy pocas ganas y motivos para festejar nada. Por lo que todos nos solíamos ir a dormir temprano.
A pesar de los altibajos que yo pudiera tener en mi vida durante ese mes; mañana las cosas se iban a solucionar entre Riley y yo. Creía que eso podría ayudarme a sobrevivir el resto del verano, o no?
Les había dicho a mis padres que un amigo me había comentado que al día siguiente acompañaría a su hermano a visitar un vecino y que quizás pasaría a saludar. Fui de lo más creíble y se lo tragaron, cada vez me hacia mejor en esto de mentir. Ya no necesitaba pensar la mentira antes de decirla sino que salía sola conforme la situación lo ameritaba y no estaba segura de si eso era algo bueno en realidad.
Al otro día, alrededor de las tres de la tarde llego Riley.
Estaba muy nervioso y resulto que el día solo fue para peor. Alice no paro de tirarle bombas de agua a los pies, salpicándome también ya que estaba sentada a su lado.
Mike había tomado un libro (que yo muy bien sabia había leído más veces de las que puedo contar) y se había sentado a dos pasos de nosotros, desde donde podía oír todo lo que decíamos. Mi padre tenía el día libre en el trabajo por lo que decidió quedarse y pasearse de un lado a otro pasando justo por donde nosotros nos encontrábamos. En toda la visita no tuvimos ni un momento a solas no pudimos hablar, ni besarnos o siquiera tomarnos de la mano, fue un completo fracaso. Nos despedimos levantando la mano como dos idiotas uno delante del otro.
Los días seguían su curso y Riley no devolvía mis llamadas, me sentía triste y sola. Edward hacia una semana que no me visitaba ni daba señales de vida, estaba desesperada y solo quería escapar de mi mundo, de la realidad que me atormentaba a cada segundo.
Cinco días más pasaron hasta que alguien llamara a mi puerta de mi habitación mientras, aburrida como estaba me probaba un vestido que me regalara mi padre con intención de que lo usara para sus reuniones familiares era simple de escote con forma de corazón color crema con un lazo de cinta negra justo debajo del busto.
-Adelante- dije mirándome en el espejo y sintiéndome mal porque no me gustaba lo que veía, pero al creer que quién llamaba era Mike o Emmett no me interesó.
-Bells?- dijo una voz que había extrañado como el infierno y que reconocería en cualquier parte. Me di la vuelta y lo vi parado en el umbral de mi puerta.
-Edward!-grite y corrí a abrazarlo con la mala suerte de tropezar en el camino, me hubiera golpeado de no ser porque él me atrapo y cayó también de forma que quedo debajo de mi . Un horrible rubor cubrió mis mejillas al comprender que lo que sentía duro bajo mis manos eran su pecho y abdomen. Nos miramos a los ojos con una sonrisa y comenzamos a reír, mientras nos levantábamos. Cuando al fin estuvimos de pie y logramos dejar de reírnos como unos locos. Mi miró de arriba abajo de una forma que no supe descifrar y fui plenamente consciente de la ropa que llevaba
- ¿te molestaría esperarme en la cocina mientras me quito el disfraz de princesa?-Dije intentando quitarle importancia a la ropa que traía.
-no deberías quitártelo, te queda muy lindo –dijo seriamente y de repente su mirada cambio a una despreocupada cuando dijo – hasta pareces una chica jajaja
-sabes que si soy una chica, solo que no soy una idiota que solo se preocupa de cómo se ve… como otras-
-¿a quién te referís?- un rostro paso por mi mente y me reí de mi propio insulto era malo pero ella se lo merece
-ah, nadie no te preocupes- dije sonriéndole y empujándolo levemente para que saliera del cuarto.
Una vez él estuvo fuera, me cambie de ropa y me puse unos jeans y una remera de manga corta afuera el día estaba soleado y no quería pasar calor, deje mi cabello suelto ya que nunca lo peinaba siempre lo dejaba como quisiera estar pues como solía decir tiene vida propia.
Salí de mi cuarto y mi madre nos pidió que fuéramos a la ciudad a comprar los víveres para el almuerzo. La tienda quedaba a unas treinta cuadras de mi casa y ella pretendía que fuéramos caminando. Al principio no queríamos hacerlo pero no era como si tuviéramos mucha elección.
Así que comenzamos a caminar en dirección a la tienda riendo y bromeando, solo podía pensar en cuanto lo había extrañado y en que no sabía que haría sin él. Al hacer al menos 10 cuadras me pregunto cómo estaba le conté de mi situación con Riley y decidió que era un idiota por no llamar pero me convenció de que todo estaba bien y debía de tener un motivo para no llamarme. Cuando estábamos a mitad de camino una camioneta repleta de chicos de nuestra edad y mas grandes paso por la calle y los jóvenes comenzaron a gritarme cosas como: "oye nena eres hermosa" o "te amo, quieres casarte conmigo?" .
Edward se tenso a mi lado y se acerco mas a mí, posando su mano en mi cintura y atrayéndome a él en un abrazo, lo oí murmurar algo que no entendí, yo solo me limite a esperar que la camioneta se alejara para reírme de lo que había sucedido, la verdad no me interesaba lo que me dijeran unos jóvenes tontos en una camioneta. Intente alejarme de Edward ya que hacía calor y él me tenía muy cerca de su cuerpo, pero él me lo impidió y al contrario me atrajo más hacia él si es que eso era aun posible.
- hace calor, no creo que vuelvan a pasar por aquí, puedes dejarme ir.-
-no te voy a soltar eres mía, nadie tiene por que mirarte- hasta ese momento no habíamos dejado de caminar. Pero después de lo que dijo pare en seco y lo mire a los ojos, tenía un leve rubor en las mejillas y trataba, en vano, de rehuir mi mirada.
-¿Qué dijiste? ¿Tuya?¿Cómo es eso?-
-me refiero a que eres mi prima y no quiero que nadie te mire mientras te estoy cuidando-dijo rápidamente y casi conteniendo la respiración. Se lo notaba muy nervioso
-está bien, pero no seas así sabes que en algún momento van a decirme cosas en la calle no importa si soy o no tu prima. A ellos no les importa, no tienes que ponerte mal.- dije ya que en ese momento y hasta mucho tiempo después no me di cuenta de su estado y si me hubieran preguntado lo habría achacado a la reacción de un familiar celoso. El aire que pareció haber contenido fue liberado y su agarre que al parecer en algún momento se había fortalecido se relajo y se convirtió en un cómodo abrazo que me agrado mantener. Aunque cada tanto hacia bromas o intentaba escapar corriendo para que me atrapara y volviera a abrazar.
Todo fue risas y tonterías hasta llegar a la tienda donde compramos lo que necesitábamos y emprendimos el camino de vuelta igualmente abrazados.
Reíamos y caminábamos uno al lado del otro pues lo había convencido del calor y que nada pasaría si caminaba a mi lado pero fue en vano porque un auto pasó y pudimos oír al joven que conducía decir.
"Hey hermosa porque no lo dejas y te quedas conmigo"
Inmediatamente Edward me abrazo y no me soltó hasta llegar a casa. Una vez allí pasamos el día juntos hablando y cantando. Hasta que fue momento de que se fuera a la casa de su abuela que vivía a unas 15 cuadras de mi casa donde se quedaría por una semana junto con su primo Leonardo o "Leo" como lo llamábamos. Antes de irse me pidió que lo llamara esa noche para hablar con él y su primo.
Lo cual hice más tarde cuando ya estaba en mi cama acostada. Sin embargo no dormí esa noche pues nos quedamos jugando y contándonos historias por teléfono entre los tres hasta entrada la madrugada. Creo que entre los tres dormimos unas dos horas a lo largo de toda la noche. Al otro día por la mañana me desperté y los llame como había dicho y la historia se repitió durante toda la semana nos llevábamos muy bien y hasta nos pusimos apodos con Leo aunque no eran muy agradables iban con cariño y ninguno se ofendió por ellos. Estos eran "rubia hueca" y "negro feo", si son muy malos pero nos reíamos cada que los decíamos.
La costumbre de llamarnos se estableció entre nosotros, tanto que sabia su número telefónico de memoria. Una noche mientras hablábamos comenzamos un juego de verdad o reto pero con unas reglas un poco diferentes.
Si no querías o no podías decir la verdad inmediatamente debías hacer el reto, no podías elegir entre verdad o reto directamente como en el juego.
Le pregunte a Edward el motivo de su distanciamiento el año anterior y en vez de eso decidió hacer un reto, no quería elegir uno para que cumpliera porque quería saber la verdad así que decidió tirarse del techo en el que estaba sentado e intentar caer en la parte trasera de una camioneta que estaba estaciona a unos metros d distancia. Tenía mucho miedo de que se lastimara y le rogué que no lo hiciera.
-Por favor te vas a lastimar y estoy demasiado lejos como para ayudarte-
-No necesito que me ayudes además es un reto y lo voy a cumplir –
-Pero no te impuse ese reto no podría pedirte algo así, nunca podría dañarte y menos estando tan lejos como para remediarlo-
-Aunque no me lo pidas haría lo que fuera por ti- dijo y escuche un ruido estridente por el auricular, seguido del tono de desconexión de llamada.
-Edward!, Edward por favor contesta!- grite sin querer comprender que él no podía oírme.
- Qué está pasando? ¿Por qué gritas?-dijo mi padre saliendo con Carlisle detrás de él.
- Nada, todo está bien- dije y sonreí para calmarlos. Me miraron de forma desconfiada pero dado que no se notaba nada extraño a mi alrededor me dejaron allí y volvieron a lo suyo.
Volví a llamar sin tardar ni un segundo cuando se fueron. El teléfono me daba apagado. Una y otra vez. Me dije que esta llamada seria la ultima y que si no atendía correría a donde se encontraba si era necesario. Con ese pensamiento marque nuevamente su número en mi celular que sonó hasta que contestaron.
-¿Hola?- dijo una voz del otro lado del auricular.
