Los personajes de Sakura Card Captor no me pertenecen. Son de las maravillosas chicas CLAMP. La historia es única y original producto de mi imaginación y la de mis betas, Paloma y Anndie.
Capítulo beteado por Anndie Cullen-Li, Beta de FFAD
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CRY- CAPITULO 8
Sakura POV.
¿Qué expresar? ¿Qué ver? ¿Por qué sonreír? ¿Por qué ser feliz? ¿Acaso no son esas las preguntas que siempre nos hacemos cuándo pensamos demasiado en cómo ser, en cómo encontrarle un sentido a la vida?
"¿Acaso se puede ser infinitamente feliz?" Sonreí al escuchar esa frase y más aún cuando sentí dos brazos firmes rodearme.
Escuchar el palpitar de un corazón, una respiración, levantar mi vista y encontrarme con un hombre tan perfecto y varonil como él; ver cada rasgo fino de su rostro, y luego encontrarme con esos faroles color ámbar mirándome fijamente y sonriéndome era lo mejor que me podía pasar. Desvié mi mirada y volví a sonrojarme cómo la primera vez que lo vi; sentí como me aferró más a él. El mueble era lo bastante espacioso para que entráramos los dos. Nos encontrábamos en la sala de cine, muy cómodos acostados en el sofá.
— ¿Estás bien? —Preguntó, apoyando su cabeza sobre mi hombro.
—Sí —sonreí, me giré y lo abracé.
Ambos nos giramos y seguimos viendo la película, aún seguíamos abrazados y puedo permitirme decir que adoraba estar de esa manera con él. Sharon me hacía completamente feliz, hacía que mis sentimientos se dispararan de la manera menos pensada. Esos besos efusivos, la sobre-protección que tenía; esos mágicos agarres entre los pasillos de la facultad. Las salidas a tomar un helado, las risas, las peleas de almohadas y cuánto más no hicimos en estos tres meses.
Me sentía tan protegida… sentía qué toda la felicidad que tenía estando con él no cabía en mi cuerpo. Mi corazón era grande y cuando estaba con él se volvía más grande. Atesoraba nuestros juntos, cada beso, cada segundo. Adoraba todo de él; desde su pésimo desayuno, que intentó hacerlo y que le salió todo mal, provocando su enojo; junto a Wei reímos como dos niños al verlo tan furioso y salir casi corriendo de la cocina al ver que sus hot cakes se le habían quemado.
También recuerdo que luego de ayudar a Wei, salí corriendo hacia su habitación y lo abracé por la espalda, aferrándome a él cómo si mi vida dependiera de ello.
Sí, así habían sido los últimos tres meses, llenos de amor, pasión, risas, y mucha, pero mucha felicidad.
Pero ser feliz de esa manera es… raro; los miedos comienzan a invadirte, te sientes inferior a la persona a la cuál tienes al lado; te preguntas cosas como: ¿Está bien qué estemos juntos?; ¿Qué busca de mí? No quiero separarme de él ¿Se irá de mi lado y me abandonará?
Las peores cosas vienen a tu mente y no sabes cómo reaccionar. Pero cuando él era tan tierno y dulce conmigo, todas esas dudas se iban al mismo tacho de basura del cuál salían.
Ver cómo se ponía cada vez que hablaba con un chico. El que demuestre que soy suya y de nadie más, plantándome un beso delante de todo chico que se me acercaba… Bueno, lo admito, yo tampoco permitía qué él estuviera demasiado cerca de una chica; creo que ambos éramos posesivos, pero de manera distinta; yo era más delicada y él más bruto.
"…La única que pude acabar con mi sufrimiento es usted…"
—Lo mismo digo —y ahí estaba él, comiendo palomitas, estaba sentado, mientras yo me encontraba acostada sobre sus piernas.
— "Lamento mucho hacerlo sufrir, señor Li" —dije pícara y graciosamente, mientras me levantaba, acercándome a él
— "Pues señorita, acabe usted con este sufrimiento que tengo aquí, en el pecho —vi cómo se llevó la mano a su corazón.
— "¿Pero como podría yo ayudarlo señor? No puedo… yo…" —guie mi vista hacia el piso.
— "Míreme señorita" —ambos seguíamos interpretando personajes, mis ojos se encontraron con los suyos y rápido sentí como mis mejillas se teñían de rojo—. "Usted es la única a la cual le debo todo" —sentí en ese momento qué mis labios eran tocados delicadamente por otros, cerré los ojos y me dejé guiar. Nuestros labios seguían bailando esa danza ya conocida. El beso que hacía instantes había comenzado delicadamente, se incrementó. Un calor me invadió, pronto fue él a quién tuve arriba de mí, sentí como bajó sus labios por mi cuello y yo comencé a soltar leves gemidos, instintivamente me mordí el labio… no quería dar un concierto.
—Eres tan perfecta… —me susurró al oído para después ocuparse de mis labios.
—Shao…ran -musité entrecortadamente.
TOC, TOC —se escuchó.
—Joven, voy a entrar —advirtió una voz del otro lado.
—Espere Wei —pidió Shaoran con la voz ronca, vi como se paró rápidamente y ahogué una carcajada al ver su ceño fruncido.
—Lamento molestarlos jóvenes, pero el señor Hiiragizawa los está esperando en la sala junto con la señorita Daidōji.
—Tomoyo está acá —dije sonriente, lo cual hizo que me ganara una mirada casi asesina por parte de Li.
Sí, en momentos así prefería decirle por su apellido. No me gustaba cómo me miraba.
—Con su permiso —Wei hizo una reverencia y salió de la sala de cine.
— ¿Así qué estás contenta? —Mi cuerpo se estremeció al sentir esa mirada tan fuerte de Li y cómo él comenzaba a acercarse más y más a mí.
—Yo…yo —titubeé, no sabía qué decir—. Es mi amiga y sí, estoy contenta —me paré rápidamente, y comencé a caminar hacia la puerta, pero no logré tan lejos como pensé, ya que Sharon me detuvo para abrazarme.
—Me vuelves loco Sakura —comentó seguro—, es natural qué quiera tener a mi "mujer" —abrí los ojos como platos.
— ¿¡Mujer!? —Exclamé, sin poder ocultar mi sorpresa.
—Sí mi amor, eso eres. Mi mujer —afirmó—. Eres mía y de nadie más —sentí como su abrazo fue completamente posesivo; nos separamos solo un poco y fue ahí cuando nuestros labios volvieron a encontrarse, esta vez el beso comenzó con mayor fuerza, y poco a poco se fue debilitando. Sonreímos al separarnos y nos tomamos de las manos para salir al encuentro con nuestros amigos.
¡QUIERO DESAPARECER, YA NO SOPORTO ESTO! ¡TIERRA TRÁGAME! — gritaba para mis adentros, mientras era literalmente arrastrada por una muy feliz Tomoyo.
No me mal entiendan, es mi amiga y la amo muchísimo. Los recuerdos de lo que alguna vez viví con ella vuelven poco a poco, pero a la vez ya no le doy tanta importancia como antes.
—Sakurita ese —afirmó—. Ese es perfecto —aquí vamos de nuevo; entramos por milésima vez en otra de las tantas tiendas que tenía el Tokio Central. Vi cómo Tomoyo daba órdenes a una de las señoritas y seguro era por el vestido, pero bueno —vamos a decir la verdad—, era realmente hermoso y ese color se me vería realmente bien, después de todo era un evento social, uno de los primeros a los cuáles iría junto a Shaoran, como él dijo.
"Irás ahí como mi mujer, no como mi novia" —resonó en mi mente.
Una sonrisa se formó en mis labios, en solo pensar sobre esa velada, pero los nervios me comían. Según mi madre no había ningún inconveniente en que Shaoran me presente como su novia, y justo cuando más necesitaba de mi madre ella tenía que salir de viaje de negocios.
Entré en uno de los probadores, esperé a qué me dieran el vestido para ponérmelo y salir a desfilar para Tomoyo, aunque debo decir que eso me daba mucha pena y vergüenza.
Cuando al fin tuve el vestido puesto me levanté un poco el cabello y salí, esperando una aprobación de Tomoyo, después de que ella lo mirara varias veces al fin exclamó sonriendo y con estrellitas en los ojos:
—Es este, este es perfecto —dijo dando pequeños saltitos y aplaudiendo.
Cuando terminamos de comprar enviamos las cosas al coche y ambas nos relajamos en la heladería. Moría por tomar un helado, además un helado en invierno no venía nada mal y pienso que hasta lo disfruto más.
—Y dime ¿cómo van las cosas con Li? —Preguntó Tomoyo, sentándose en frente de mí.
—Van muy bien, la verdad es que no me puedo quejar —sonreí.
—Lo has cambiado completamente —afirmó—, me sorprendo cada vez más.
— ¿Tú crees?
—Sí Sakurita, es así, vos no sabes como era él.
—Bueno, tampoco me importa, él ahora cambió y punto. No quiero saber nada acerca de su pasado.
—Sakurita te vas a ver hermosa con ese vestido —cambio de tema y se lo agradecí mentalmente—. Parece que fue hecho justo para vos.
—Ay Tomy, basta me apenas —pedí y vi como, en ese momento mi amiga se llevaba una de sus manos hacia su cabeza y la bajaba.
—Tomoyo, ¿estás bien? —Me acerqué rápidamente a ella.
—Sí Saku, no te preocupes, es solo que me agarró un fuerte mareo —comentó.
—Tomoyo —murmuré—, ¿desayunaste? —Pregunté, cruzándome de brazos.
— ¿La verdad? —Me miró, yo asentí y luego bajó la mirada—. No, no desayuné.
—Tomoyo, ¿cuántas veces te lo he dicho? Debes desayunar, las compras pueden esperar y yo también.
—Sabes qué no me gusta ser impuntual —se excusó.
—Y sabes qué me molesto mucho si no te cuidas —le rebatí.
—Lo sé —dijo apenada—. Lo siento.
—Está bien, te perdono —cedí—. Pero la próxima no —amenacé en broma, aunque llevaba algo de verdad.
—Bueno —exclamo y su sonrisa volvió al ver qué nos traían nuestros helados.
Hablamos de cosas triviales y así se nos pasó un buen rato; amabas reíamos a más no poder. Cuando nos levantamos nos vimos rodeadas por dos hombres hermosos y volvimos a reír.
— ¿Qué hacen aquí? Pensamos qué ya se habían ido —preguntó Eriol.
—No, no nos fuimos, se nos pasó el rato hablando de muchas cosas —le contestó Tomoyo.
—Cosas de mujeres —aclaré y vi como Tomoyo estaba más sonriente al encontrarse entre los brazos de Eriol.
Ellos apenas y se están conociendo; aunque ese "apenas" a mí y a Shaoran nos suena raro, ahí hay gato encerrado y esos dos no nos dicen nada, pero eso ya es tema de ellos.
—Bueno hermosas señoritas, ¿Gustan acompañarnos a cenar esta noche?
—Por mí encantada —contestó rápidamente Tomoyo.
—Por mí parte digo lo mismo —sonreí.
—Bueno, entonces vámonos —y todos nos vimos saliendo del lugar.
No sabía qué ponerme, era tan difícil elegir ropa… suspiré y me dejé caer en mi cama. Me senté nuevamente y observé mi closet, ya sabía qué vestido ponerme, ese sería perfecto.
Era un vestido color claro —durazno cremoso, se podría decir— y con un pequeño lazo que marcaba y acentuaba la cintura. Sonreí al verme en el espejo completamente lista y después de horas tratando de buscar el mejor atuendo. Lo peor de todo era qué Tomoyo no estaba ahí para ayudarme, ella estaba en su casa, alistándose también.
Peiné mi cabello, para luego de tantas idas y vueltas dejarlo suelto y un par de bucles en él. Me maquillé, me puse un poco de perfume y tomé mi bolso justo a tiempo.
—Señorita ya la están esperando
—Gracias Kotoko —le sonreí a la señora que salía por la puerta.
"Sakura te ves linda" pensé y sonreí. Me miré por última vez en el espejo y salí de mi habitación. Bajé lentamente las escaleras, ya que con los tacones que llevaba no me iría muy bien que digamos.
—Sakura —exclamó con asombro Tomoyo, lo cuál hizo que ambos hombres —qué hablaban entre sí— me prestaran atención.
Sonreí nerviosamente y el rubor se apoderó nuevamente de mis mejillas, odiaba ser el centro de atención.
Cuando al fin llegué al final de las escaleras Shaoran me extendió la mano y yo gustosamente la tomé.
—Estás hermosa, mi amor —dijo y dejó un pequeño beso en mis labios.
—Tú también estás guapo —sonreí.
— ¿Nos vamos? —Preguntó Eriol, él cual ya tenía sujeta a él a Tomoyo.
—Claro.
Los cuatro nos dirigimos al auto y luego de un largo camino por fin llegamos al restaurante indicado.
—Señoritas —ambos nos abrieron un poco las sillas para qué pudiéramos sentarnos y luego ellos lo hicieron.
El restaurante era bastante lujoso, y a través de sus ventanales se podía observar una gran —cómo siempre iluminada y linda— Torre de Tokio, sonreí al verla y al sentir una mano sobre la mía.
Continuará…
Bueno chicas, como se habrán dado cuenta no soy Joce, soy Anndie y ando de metiche (?) subiendo el cap. No queremos que Joce se quede sin ideas así que literalmente la mandé a descansar porque le dolía la cabeza y como me quiere tanto, me pidió que subiera el cap cuando estuviera listo, así que aquí estoy n.n
Esperamos de todo corazón que les haya gustado. Por este capítulo y por lo que comentó Joce del otro, serán más de transición para lo que nos espera. Así qué, queremos saber sus opiniones ;D ¿Les gustó? Ojalá sí ^^.
Me esfumo, cambio y fuera.
