Bueno aquí estoy de regreso con otro capitulo .
No es de mis favoritos pero tiene un momento Delena muy lindo *0* jjiji ya no les sigo contando que le quito la magia
Un beso , gracias por sus mensajes.
Disclaimer: Los personajes aquí narrados no me pertenecen, pertenecen a la escritora LJ Smith y al canal CW.
Entro a la casa.
Cierro la puerta y apoyo la espalda contra ella , suspiro.
Mi corazón aun late a mil por hora , soy un torbellino de emociones.
- ¿Elena, eres tú? – Isobel llama , regresándome a la realidad.
- Sí , soy yo – respondo.
- Ven , estoy en la sala – ella grita.
Camino hasta el salón.
Allí encuentro a Isobel tumbada sobre el sillón .
- Siéntate conmigo , ¡están dando Greys Anatomy! – dice exaltada.
Yo no muestro emoción alguna , la verdad es que perdí interés en el show de los médicos desde la muerte de George O'Malley.
- Paso – digo- estoy cansada.
- Bien– Isobel hace puchero- desprecia a tu vieja madre – exclama dramática.
Río .
- ¡Es en serio! Estoy agotada.
- Vale , ve a dormir entonces – ella me alienta.
Yo me acerco y deposito un beso en la mejilla de Isobel.
- Que pases buena noche – digo antes de subir las escaleras.
Entro a la habitación, voy directo al baño.
Me despojo de las ropas y me doy una larga ducha .
Posteriormente, me coloco el piyama y me tumbo sobre la cama.
A pesar del cansancio no logro conciliar sueño y todo se debe a Damon.
No puedo sacármelo de la cabeza , todo lo que hago es recordar una y otra vez nuestro encuentro.
Fue tan pasional .
La manera en que Damon se arrojo sobre mí como si no pudiera soportar tenerme lejos me hizo sentir como si yo fuera una de esas chicas de revista , absolutamente irresistible.
Me toco los labios y sonrió.
De repente sus ojos vienen a mi mente , recuerdos de ese último instante en que nuestros cuerpos se mantuvieron conectados.
En ese momento sentí …
Basta – recrimina la vocecita – Por el amor de dios ¡deja de analizarlo! Te atrae el hombre y por eso te acostaste con él FIN DEL ASUNTO.
Odio a mi conciencia pero se tiene razón.
Para Damon lo más seguro es que no significo nada , él está acostumbrado a este tipo de encuentros casuales y para mi … No lo sé , tal vez no soy del tipo de chica que puede tener sexo solo porque sí.
Damon Salvatore no es un sujeto al azar que conocí en un bar, él me gusta – si , lo admito- aun en sus años de adolescente capullo cuando no hacía más que burlarse de mí , yo me sentía atraída por él y no se debía a lo extraordinariamente guapo que es sino a esos escasos momentos en los que se mostro vulnerable ante mi y yo me atreví a pensar en que tal vez y solo tal vez todo aquella actitud insolente suya solo era una coraza…
Martes 20 de Febrero, 2002.
- Te quiero.
- Yo más- Stefan dijo.
- Eso es imposible – ella contesto.
Mi hermana tenía ambos brazos alrededor del cuello de él mientras que Stefan le tomaba la cintura.
Se besaron y tuve ganas de empujarlos.
Arg ¡Malditos sean! Váyanse a un jodido hotel – pensé cabreada.
Pase a su lado hecha una completa furia.
- ¿Qué coño vez? – espete a un chico.
Él no había hecho nada más que mirarme y yo había sido agresiva, sabia no estaba bien pero esa era mi manera de descargar la rabia en mi interior.
Transite por el pasillo hasta el aula donde tendría lugar la clase de literatura, por suerte la parejita feliz no le veía conmigo.
En la puerta tropecé con el Lex Lutor de mi existencia.
- ¡Cuidado por donde pasas, imbécil! – espete.
Damon bufó.
- ¡Relájate fiera! No tengo la culpa de que estés en esos días- dice burlón.
- Vete al infierno – respondí antes de seguir mi camino.
No pensaba desperdiciar más tiempo discutiendo con él.
Entre y me senté en mi puesto de siempre.
Damon se sentó dos puestos atrás de mi.
El profesor River Scott no tardo en entrar.
River – como le gustaba le llamáramos- era a penas 6 años mayor que nosotros, siempre usaba playeras y llevaba el cabello rubio sujeto en una cola de caballo. Además , no hacia exámenes sino que evaluaba continuamente , sus asignaciones eran muy divertidas. Durante el último año literatura fue mi materia preferida.
- Bien chicos , la clase pasada les pedí escribieran un poema cada uno y hoy deseo lo lean a todos en clase – él sonrió entusiasmado- va a ser un especie de concurso , la mejor composición va a ser publicada en el periódico escolar ¿A poco no es emocionante? – él dijo como si se tratase del new york times.
Se oyeron murmullos.
El profesor River ojeo la lista.
- Rebecka Davis.
Rebecka era la porrista principal y encajaba perfectamente en el estereotipo de animadora, ya saben: rubia, frívola y popular.
Ella se levanto y leyó.
Zapatos
Hay de tantos colores
Nunca podre cansarme de las compras
O amados zapatos Camisas
Hay de tantos colores
Se me ajustan a la perfección …
La clase comenzó a reír y el profesor River le pidió que se sentase.
Ella gruño y a regañadientes regreso a su asiento.
- Damon Salvatore – él profesor River leyó su nombre.
Él se levanto de su asiento contoneándose con su innata presunción, llevaba un papel arrugado en su mano derecha.
Damon se paró en el centro, dio una mirada a todos.
Él exhalo y entonces dio lectura a su soneto
Yo he estado mirando tu mundo de lejos
Yo he tratado de estar donde tú estas
Yo he estado desmoronándome en secreto
Para mí tu eres extraña y hermosa
Tú serias tan perfecta conmigo a tú lado
Pero solo , no puedes verlo …
La clase estaba en completo silencio , todos atentos a sus preciosas palabras.
Yo me pregunte quien era la chica que le había inspirado, ¿Quién era su amor no correspondido?
Damon levanto la vista , sus ojos toparon con los míos
A veces, la última cosa que quieres llega
A veces, la primera cosa que quieres nunca viene
Y yo se, que esperar es todo lo que puedes hacer
A veces
La clase aplaudió eufórica.
- Hermoso, Damon. Eso ha sido realmente hermoso – comento River.
Damon pasó a mi lado antes de sentarse en su asiento, yo no pude evitar mirarle de reojo….
Creó , fue en ese momento en que comencé a interesarme en él. No es que lo quisiera ni nada por el estilo es solo que … Damon me intrigaba. Él era mi gran misterio por resolver.
Suspiro.
Abrazo a mi osito de peluche.
De improvisto , mi teléfono celular suena interrumpiendo mis pensamientos.
Tomo el móvil de la mesa de noche , me sorprendo al descubrir quién es el destinatario de la llamada.
- Hola.
- Hola – él dice - ¿Estas ocupada para hablar?
- En lo absoluto, llevo rato tratando de dormir pero no logro cerrar los ojos – admito- pero ¿Y eso que llamas?
- Yo solo, necesitaba hablar con alguien… bueno no con cualquiera – se corrige- necesitaba hablar contigo.
- ¿Qué sucede? - pregunto.
Ya que conozco a Stefan lo suficiente para saber que él no es del tipo de persona que llama para hablar de trivialidades.
Stefan suspira.
- Las negociaciones no van bien , los inversionistas no confían en mí como presidente de la corporación. Creen que no tengo los conocimientos y la experiencia necesarios.
- ¡Tonterías! Te criaste en el mundo de los negocios, llevas el comercio en tú sangre . Nadie mejor que tú para dirigir la compañía de tu padre.
- Damon sería mejor , sin lugar a dudas – Stefan reputa- ¡él era el elegido! Aquel que de niños acompañaba a papá a la oficina , él que estudio finanzas en una universidad de Elite …
- ¿Qué paso? ¿Por qué Damon renuncio? – indago.
- No lo sé, creo que no aguanto la presión. Se había graduado en Oxford y ya había asumido la vicepresidencia de la compañía y un día sencillamente mando todo al diablo. Papá estaba furioso …
- Fue la época en que desapareció – digo.
- Si – Stefan afirma.
Por allá en el 2007 Damon se marcho y nadie sabía de su paradero.
Entonces, su padre enfermo y él regreso a casa pero ya era muy tarde.
Don Pierre Salvatore tenía Alzheimer en estado avanzado, no reconocía a nadie. Ni siquiera a sus hijos.
- Todo se va a solucionar ¡ya verás! – le animo.
- Eso espero , este es el legado de papá . Él amaba esta empresa más que nada y si la pierdo sentiría que lo defraude – confiesa.
En ese momento deseo poder volar hasta donde está y …
- Si pudiera te abrazaría en este preciso momento – expreso lo que pienso.
- Eso me gustaría – él responde- me gustaría mucho.
Reímos.
- Pero bueno será mejor que colguemos, es muy tarde por allá – él dice – que tengas dulces sueños, Elena.
- Stefan … - impido que se desconecte - Espero haberte ayudado.
- Lo hiciste – él afirma antes de colgar.
Deposito el teléfono celular sobre la repisa y regreso a la cama.
Me tumbo boca arriba y cierro los ojos, esta vez no me cuesta conciliar el sueño.
