Capítulo 9

Volando libre

A la mañana siguiente, Twilight madrugó más que nadie y fue de las primeras en llegar al comedor, desayunando rápidamente.

Kettleburn la abordó en cuanto terminó.

-Ah, señorita Sparkle, buenos días.

-Buenos días, profesor. Tengo muchas ganas de probar mi nueva escoba-respondió ella con entusiasmo.

-Sí, me lo esperaba. Sígueme.

En cuanto se volvió, Twilight se aclaró la garganta antes de hablar.

-Esto… profesor ¿ha desayunado ya?

-¿Eh? Oh, no, qué va, pero no me importa. Si podemos conseguir que el asunto de la escoba vaya sobre ruedas, el desayuno puede esperar. Yo creo que cuanto antes hagamos esto, mejor.

-Está bien.

Twilight accedió, ya que quería intentarlo. Esa era la única razón por la que se había levantado tan temprano, después de todo.

-¿A dónde vamos?

-¡Afuera!

La escoba se parecía mucho a las que ya había visto a los demás utilizando en entrenamientos o partidos. Era una Barredora de mediana edad de lo más normal, sin nada destacable; el mango estaba algo desgastado, los cepillos sobresalían un poco y la fijación que mantenía unidos todos los elementos había sido reparada recientemente.

-Muy bien, súbete a ella-indicó Kettleburn.

-Er... vale.

Twilight se posicionó por encima del eje de la escoba.

-¿Y ahora?

-Oh, sí. Di arriba.

-Arriba-indicó Twilight, haciendo que la escoba se elevara hasta presionarla suavemente contra su pecho.

-Me parece que puedo sentir el encanto de amortiguación…

-Bien, bien. ¿Te encuentras cómoda?

Kettleburn se agachó para comprobar la forma en la que estaba apoyada sobre ella.

-Muy bien, se apoya contra tu esternón, eso es automático. Debería distribuir todo tu peso de manera uniforme, házmelo saber si comienzas a sentirte incómoda.

-Vale ¿y ahora qué?-inquirió Twilight, con aprensión.

-Veamos cómo puedes hacerlo… trata de sujetarte alrededor del eje de la escoba con tus patas.

Con cautela, Twilight levantó sus patas una por una para agarrar la escoba, moviendo las traseras primero. En cuanto levantó la tercera pata sin caerse, ya que la escoba niveló su peso sin problemas, dejó escapar un suspiro aliviado.

-¡Perfecto!-exclamó Kettleburn sonriente, al tiempo que la unicornio lavanda descansaba todo su peso sobre la escoba.

-Las escobas se asemejan un poco a las varitas, canalizan la magia de acuerdo a la intención. Piensa en ir hacia delante lentamente.

Twilight pensó por un momento y luego se concentró en la escoba, moviéndose como si estuviera haciendo un hechizo de telequinesis con la intención de mover algo hacia adelante. Poco a poco, la escoba se deslizó por el aire.

-Esto se siente muy raro...-murmuró ella, algo intimidada.

-No me extraña nada, la verdad… Bien, ahora, hacia arriba, suavemente-la indicó Kettleburn, caminando a su lado.


Twilight lo supo enseguida, no era particularmente buena volando.

Podía ir en línea recta lentamente y girar en el aire, aunque cada vez que intentaba combinar esas dos acciones, la escoba se tambaleaba y su corazón se aceleraba, mientras se aferraba con fuerza a ella.

-No sé ni cómo se las arreglan los pegasos-masculló con los dientes apretados, sobrevolando la hierba cubierta de nieve un poco por encima de su ritmo de marcha habitual.

Kettleburn frunció el ceño, con gesto pensativo.

-Bueno, si son como los caballos alados, se sostienen por las alas, que están por encima de su centro de gravedad, y no por debajo; también tienen músculos que hacen las veces de quilla de vuelo. Esos dos factores consiguen que su vuelo sea mucho más estable, y además tienen su instinto por encima de todo, ya que han nacido para volar.

-Ya veo… ¿y los humanos? ¿Cómo se las arreglan ellos?-preguntó Twilight, tratando de ignorar la extraña sensación de su estómago.

-Hay gente que ni puede subirse a una escoba. Normalmente cruzamos nuestras piernas alrededor de esta, y a menudo nos agachamos sobre ella, lo que disminuye nuestro propio centro de masa. Yo esperaba poder hacer lo mismo contigo, pero la proporción de tu cuerpo es demasiado grande. Es posible que necesitemos ajustar el encantamiento de amortiguación...

Twilight asintió, tragando con inquietud, y movió sus patas hacia abajo.

-Me gustaría dejarlo por ahora.

-Oh, por supuesto.

Kettleburn esperó hasta que ella se detuvo por completo, bajándose de la escoba, y luego cogiéndola él.

-Como ya te he dicho, vamos a esperar a que Rolanda vuelva para que trabaje contigo; volar no es esencial, pero es ciertamente útil.

-Gracias por todo. Tal vez Spike pueda ayudarme también…-comentó Twilight, mirando a la escoba con incertidumbre.

En ese momento, Spike ya debía de haberse levantado. Quizás pudiera aconsejarla un poco.


Twilight regresó a la sala común trotando por los pasillos; en cuanto se acercó a la entrada, oyó voces por delante de ella.

-... sorprendido, la verdad...

Sus orejas se pusieron tiesas involuntariamente, al tiempo que siguió adelante sin bajar el ritmo.

-... no me esperaba que recurrieras a mí...

La tomó sólo un momento reconocer la voz, siendo la de la profesora McGonnagall.

-...profesor, esto es serio…-respondió una voz diferente, más masculina.

Twilight consideró el lanzar un hechizo que la permitiese oír mejor, pero casi al instante lo desechó. Ella no era ninguna cotilla, después de todo. Lo que estaba oyendo era completamente accidental.

La siguiente palabra la escuchó un poco más claramente por parte de la profesora McGonnagall, la cual dijo menudillos a la Dama Gorda.

Twilight decidió esperar un poco, para evitar que la entrada se llenara, y se adelantó en cuanto el retrato se cerró.

-Menudillos-le dijo a la Señora Gorda, trotando.

-Sí, hay muchos últimamente-respondió el retrato, abriendo la puerta y dejando pasar a Twilight.


-Hola, Twilight ¿Dónde estabas?-la saludó Spike.

Twilight continuó su marcha hasta detenerse junto a él.

-Oh, perdona, me levanté temprano y me encontré con el profesor Kettleburn. Quería comprobar su trabajo con esa escoba modificada.

-¿En serio? ¡Genial! Entonces, ¿qué tal te fue?

Twilight hizo una mueca antes de contestar.

-No muy bien... me da la sensación de que no voy a ser muy de volar. Al menos no por mi cuenta.

La sonrisa de Spike se transformó en un ceño fruncido.

-¿No hemos ido en globo en más de una ocasión? ¿Cómo va a ser esto diferente?

-Bueno... digamos que sé que no puedo volar, y todos los libros que he encontrado aquí tratan acerca de aprender a volar en escoba si eres humano. Así que prefiero hacer lo que usualmente suelo hacer, que es leer libros.

-Oh… Bueno, pero yo te puedo enseñar ¿no?

Twilight forzó una sonrisa.

-Puedo intentarlo. Aunque lo cierto es que no está hecho para mí… También pensé que, si tuviera alas entonces tendría más confianza, al menos no estaría en peligro en el caso de caer…

-Ya, pero si tuvieras alas serías una pegaso, y en tal caso no necesitarías una escoba. ¿No?

-Pues sí. Tal vez, si esto no funciona, cuando volvamos a casa podemos dar una escoba a Dash y ver sus impresiones.

Los dos contemplaron esa posibilidad por un rato antes de volver a hablar.

-Bueno, de hecho… no sé ni cómo se lo tomaría -comentó Spike.

Antes de que la unicornio lavanda pudiera contestar, fue interrumpida por una conmoción proveniente del piso de arriba.

-¿Qué es lo que pasa allí arriba?-preguntó Twilight, frunciendo el ceño.

-No estoy seguro. La profesora McGonnagall y los gemelos subieron allí hace un momento-respondió Spike.

Fue interrumpido en ese momento por el sonido de la voz de la profesora, y luego se oyó el sonido de un hechizo golpeando algo.

-Ese ha sido un hechizo de aturdimiento-comentó Twilight.

Justo después hubo más gritos, y más proyectiles mágicos. Luces rojas y azules brillaban por el hueco de la escalera.

A esas alturas todos los estudiantes en la sala común estaban de pie. La mayoría de ellos se quedaron perplejos, algunos alejándose con recelo de las escaleras, y unos pocos sacaron sus varitas, en alerta.

Twilight, por su parte, encendió su cuerno y lanzó algunos hechizos defensivos.

-¿Qué está pasando?-inquirió ella, mirando rápidamente a Percy.

-No estoy seguro, la profesora se llevó a Fred y George arriba; me preguntaba si quería hablar con ellos acerca de…

Algo pequeño apareció en ese momento lanzándose por las escaleras, siendo perseguido por un chorro de luz amarilla.

-¡Detenedla!-exclamó McGonnagall, corriendo tras ella.

-¿Qué? ¿Esa no es Scabbers?-masculló Ron, frunciendo el ceño.

La rata se escabulló por entre las sillas, dirigiéndose directamente hacia el hueco del retrato. Un hechizo gris golpeó a su lado, formando un pequeño cráter en el suelo.

-¡Desmaius!

Un rayo de luz roja la golpeó de lleno, enviándola volando contra la pared, inconsciente.

Todos los ojos en la sala se volvieron hacia Harry, quien tenía su varita en alto, viéndose incluso sorprendido de sí mismo.


En el transcurso de los próximos minutos, Albus Dumbledore, Filius Flitwick y Quirinus Quirrell aparecieron en la torre de Gryffindor. La rata fue levantada por arte de magia, colocándola dentro de la misma jaula en la que Ron le había estado guardando durante meses, y luego se la llevaron de la habitación. Todavía seguía inconsciente.

Una vez que la procesión de los profesores cesó, el silencio reinó durante unos segundos.

-¿¡Qué demonios ha pasado!? ¿¡Me han confiscado a Scabbers!?-estalló Ron en ese momento, rompiéndolo.

El muchacho se volvió hacia su amigo.

-Y Harry ¿por qué aturdiste a Scabbers?

Harry parecía algo inseguro, y dejó de agarrar su varita.

-Yo... McGonagall dijo que la pararan, así que pensé que tenía que ser importante ¿no? Y después de todos esos ensayos que hemos hecho sobre el hechizo aturdidor, fue lo primero que se me vino a la mente...

-Esa no era Scabbers-respondió Fred, inusualmente sobrio.

George asintió antes de añadir.

-Ni siquiera era una rata.

Ron les miró boquiabierto.

-Pero... ¿qué diablos, chicos?

-Me inclino a estar de acuerdo. Sobre todo si se trata de una de vuestras bromas…-asintió Percy.

-Cállate, Perce, no bromearíamos con algo como esto-le espetó George.

Fred hizo un gesto hacia la mesa.

-Sentaos, os lo explicaremos.

Después de unas cuantas miradas, los otros Weasleys se sentaron. Harry los imitó, sin dejar de verse un tanto chocado, y Twilight y Spike les observaron junto con la mayoría de los presentes de Gryffindor.

Fred rebuscó en el bolsillo de su túnica y sacó una hoja de pergamino en blanco.

-Este es el mapa del merodeador. Lo encontramos…

-Bueno, fue encontrado. Por nosotros-aclaró George, llegando a esbozar una ligera sonrisa en su rostro.

-En algún lugar en el que nadie más miraría.

-Bueno, excepto Filch, ya que fue en su…

Percy se aclaró la garganta antes de hablar seriamente.

-¿Fred? ¿George?

Los gemelos le miraron avergonzados.

-Perdona, Perce.

-Cierto. De todos modos, este es el mapa del merodeador. Mirad.

Fred se aclaró la garganta, poniendo su varita en la hoja.

-Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas.

Twilight vio con asombro, como una serie de líneas brotaban de la punta de la varita de Fred, grabándose en el pergamino. Las líneas curvadas comenzaron a juntarse y ramificarse, formando palabras. La unicornio lavanda las leyó en voz alta.

-Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta... están orgullosos de presentar el mapa del merodeador.

Las palabras se borraron, convirtiéndose en un gran diagrama que mostró un mapa de Hogwarts.

-Espera... ¿Esos somos… nosotros?-inquirió Ron, asombrado.

Se refería a un conjunto de puntos en torno a la torre de Gryffindor.

-Sí, el mapa te dice dónde está la gente. Eso es lo bueno.

Percy se quedó boquiabierto.

-¡Entonces así es como permanecíais a escondidas todo el tiempo!

-Exactamente-confirmó George.

-Hace que sea fácil…

-Un poco demasiado fácil, la verdad.

-Nada serio. De todos modos ¿veis algo importante acerca de a quién muestra?

Twilight se acercó un poco más. Se vio a ella misma, Spike, Harry, los Weasley...

-¿Dónde está mi tarántula?-inquirió Lee Jordan.

-Eso mismo, Lee. No muestra las mascotas-asintió Fred, señalándolo.

Otras muchas voces se levantaron casi a la vez.

-Pero muestra…

-Puedo ver…

Spike fue el siguiente en unirse.

-¡Peewee está justo ahí!

-Sí, también muestra a familiares. Y cuando estábamos aprendiendo a usarlo, había un nombre que siempre veíamos y que pensábamos que era un familiar-apuntó George.

-Un nombre estúpido propio de un gato o similar. Pero no conocíamos a nadie más que nos pudiera decir qué animal era exactamente-continuó Fred.

-Pero cuando volvimos a mirar el día de Navidad, vimos que estaba en la habitación de Ron. Lo habíamos visto también durante las últimas veces que miramos, pero esta vez era el único en el lugar.

Percy palideció.

-¿Qué? ¿Pero cómo?-preguntó alguien.

-Entonces decidí ir, para asegurarme de que no era un gato tratando de comerse a Scabbers, ya que todos estábamos aquí abajo y no había nadie más arriba. Pero cuando llegué allí... no había gato. Sólo una rata durmiendo en una jaula.

-Pero... Scabbers no es un familiar... antes era de Percy ¿no?-frunció el ceño Ron.

-Sí…

Por un instante, todos contuvieron la respiración. Twilight frunció el ceño, casi podía sentir la respuesta, la cual se la escapaba por momentos.

Fred decidió revelarlo.

-Es un animago llamado Peter Pettigrew.

Un silencio de muerte sobrevino tras esa frase.

-¿Qué?-masculló alguien.

Percy se quedó tan blanco como una tiza.

-Entonces… ¿dices que Scabbers era una persona? ¿Un hombre?-inquirió Ron, asegurándose de que lo había entendido.

-Un hombre con una Orden de Merlín. Quién se supone que murió hace diez años-comentó Percy con tono distante.

-Oh, maldita sea... me siento mal ahora ¡llegó a compartir mi almohada conmigo algunas noches!-masculló Ron, sintiéndose mareado por momentos.

-¿Y cómo crees que me siento? ¡Fui yo el que lo encontró en el jardín!

El hermano mayor respiró profundamente, y luego suspiró.

-Lo siento, Ron, de verdad. Me siento fatal...

-No pasa nada, lo entiendo-contestó Ron.

-¿Y quién era ese Pettigrew? Porque si se supone que está muerto... ¿no sería mala señal saber que aún está vivo?-preguntó Spike.

-No cuando el peor de los lugartenientes de quien tú ya sabes, Sirius Black, fue el que el que, supuestamente, lo mató. Todo lo que encontraron de él fue un dedo; y a Scabbers siempre le ha faltado un dedo-respondió Percy.

-Creo que me va a dar algo…-musitó Ron.


La sala común acabó convirtiéndose en una jaula de grillos durante las próximas horas. Twilight no tenía mucho que aportar, ya que no estaba muy enterada de quienes eran esas personas, pero por lo que llegó a escuchar, parecía haber mucho más detrás.

Y eso la hacía sentirse muy confusa.

-Perdona, pero... no sé quiénes son Peter Pettigrew y Sirius Black. ¿Me lo podrías explicar?-le pidió entonces a una alumna de séptimo año.

-Ah, sí, claro. Sirius Black era un mago de una familia realmente desagradable; negro por nombre, negro por naturaleza, ya sabes…-murmuró la chica.

-En realidad no… pero continúa, por favor-pidió la unicornio lavanda,

-Bueno... se suponía que era un gran amigo de los Potter, o eso creo, no estoy muy segura. Pero él los traicionó a quien tú ya sabes.

Twilight asintió.

-De hecho, Peter Pettigrew lo enfrentó debido a eso mismo; lo desafió, y Sirius... lo vaporizó. A él y al menos cinco muggles.

Eso provocó una mueca de desagrado y pasmo en la ecuestriana.

-Pero... si él era la rata...

-Sí... No sé, la verdad. No parece tener mucho sentido...-murmuró la chica, pensativa.

Ésta se encogió de hombros justo después y añadió.

-Lo siento, eso es todo lo que sé. Sucedió cuando tenía sólo siete años de edad, por lo que apenas sé nada más

-Ya veo…-murmuró Twilight, rumiando la información en su mente.

Todo parecía tener muy poco sentido, al menos para ella. Simplemente no había la suficiente información como para explicar lo que estaba pasando, ni siquiera lo que todos pensaban que había sucedido no era lo que realmente había sucedido.


Durante la mayor parte del día, apenas se habló de otra cosa. La charla con el tiempo se acabó apagando alrededor de la hora de la comida, pero nada realmente la reemplazó; algunos trataron de hacer algunas tareas, pero nadie parecía dispuesto a hacer mucho.

Twilight quería ayudar, especialmente a Ron, quien parecía estar un tanto afectado; pero ni siquiera sabía cómo hacerlo.

No era como si ella no hubiera tenido problemas tan malos como ese. Llegó a acordarse de Discord, el cual llegó a manipular las emociones de sus amigas volviéndolas en contra de su propio ser; pero incluso entonces, había utilizado la magia, y la magia había sido parte de la respuesta.

Esto tan sólo era… traición.

Preguntó a Spike qué pensaba sobre todo esto, y ni siquiera él tenía una respuesta satisfactoria.


Hacia las cuatro, el hueco del retrato se abrió.

-¿Ron? ¿Ronniekins?-preguntó una mujer con el pelo corto marrón rojizo.

-¡Mamá! ¡No me llames así, mamá!-exclamó Ron, mostrándose sorprendido al principio y sonrojándose después.

La mujer, la misma señora Weasley, pasó por el hueco, al tiempo que el retrato se cerraba tras ella.

-He venido en cuanto me he enterado, querido ¿Estás bien?

Ron frunció el ceño antes de contestar, inseguro.

-Bueno, no mucho. Todavía estoy tratando de asimilarlo...

La mujer se movió rápidamente hacia su hijo pequeño, y le envolvió en un fuerte abrazo.

-No pasa nada, Ron.

Ron se resistió por un momento, pero luego la devolvió el abrazo.

-¡Mamá, todos mis amigos están mirando!-se quejó, con poco entusiasmo.

Aun así, la señora Weasley no le hizo caso.

-Tranquilo, Ron. Ya se ha ido.

Ron guardó silencio por un momento. Trató de decir algo, hasta que finalmente suspiró.

-Gracias, mamá.

Todo el mundo trató de fingir que no habían estado observando.

-¿Madre?-inquirió Percy.

-¿Sí, querido?-respondió la señora Weasley, todavía abrazando a Ron.

-¿Qué va a pasar con Pettigrew?

La señora Weasley dejó de abrazar a Ron, quien volvió a reincorporarse con un gesto hasta de gratitud, frunciendo el ceño.

-No lo sé, querido. Ha sido todo muy repentino. Podría ir a juicio, aunque espero que no os llamen a ninguno de vosotros, puede que sea necesario.

-¿Y qué pasa con nosotros? ¿Nos llamarán a nosotros también?-preguntó Fred, señalando a su gemelo.

La señora Weasley se volvió hacia sus otros dos hijos, y su expresión se suavizó.

-Tampoco lo sé. Lo siento, cariño. Y, George, aunque ya sé que digo mucho acerca de vosotros dos, gracias. Has hecho lo correcto, mostrando que sabes lo que hay que hacer cuando algo es serio, y estoy orgullosa de ti.

Ambos gemelos se pusieron rojos casi a la vez.

-Arthur no ha podido venir, me temo. Está en el trabajo, y ha habido mucha actividad en el Ministerio hoy. He podido hablar con él a través de polvos Flu, y me ha dicho que va a intentar venir el sábado. Mientras tanto, si alguna vez necesitáis hablar conmigo o con vuestro padre, hacédnoslo saber por correo o por Flu y vendremos tan pronto como nos sea posible.

-Gracias, madre-dijo Percy con solemnidad.

-Sí. Gracias, mamá-añadió Ron.


Después de que la señora Weasley se fuera, Twilight vio a Spike acercándose a Ron.

-Esto… sólo para que lo sepas, si necesitas enviar una carta rápidamente, puedes usar a Peewee. Él quiere ayudarte, así que...

-Gracias-agradeció Ron.

Percy puso un brazo sobre el hombro de su hermano y tomó la palabra.

-Gracias, Spike. Estoy seguro de que nos será de gran ayuda.

Ron se encogió de hombros.

-Lo que tú digas, Perce.

-Bueno. Si lo necesitáis, simplemente hacédmelo saber.

-Yo, también estoy dispuesto a ayudar. Los Gryffindors estamos siempre unidos-añadió Lee Jordan, ofreciéndose voluntario.

Un ruido unánime de aprobación se extendió por toda la sala común. Twilight se unió a este como la que más.


Muy bien, aquí está el nuevo capítulo del unicornio en Hogwarts; y sí, sé en lo que estáis pensando. What the fuck? Hasta el propio Saphroneth ha admitido que lo que ha hecho es arriesgado, pero asumo que sabe lo que hace, eso por descontado; es arriesgado en el sentido de que está mezclando detalles del tercer libro con el primero, cambiando sustancialmente la historia original. En un principio dijo que se atendría a esta, pero teniendo en cuenta que él es el autor, y que incluso la presencia de Twilight ya cambia por completo la concepción original de la historia, es normal pensar que se llegue a tomar ciertas libertades para con este detalle se refiere; en ese sentido, la historia toma un cariz diferente al que nosotros ya conocemos, y puede que con este giro consiga darle más protagonismo a Harry, ya que mucha gente comenzaba a señalarle esto. Aun a pesar del cambio, la historia sigue siendo interesante, Saphroneth lo sigue haciendo bien, y por mi parte se refiere no tengo ningún tipo de queja, así que. Y eso es todo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!