Aventura en la selva. Parte 9.
Arnold se encontraba dentro de la tienda de campaña recogiendo sus cosas para que todos pudieran marcharse en el siguiente vuelo a Hillwood. Su mejor amigo se encontraba sentado en su bolsa de dormir, mirando como su amigo caminaba de un lado al otro.
-Viejo ¿Estás seguro de esto? –Preguntó por última vez Gerald.
-Sí, Gerald no quiero que eso pase otra vez.
-Ne has dicho eso una y otra vez –El se levanto y tomo por los hombros a su mejor amigo -¿A qué te refieres con eso? –Volvió a preguntar lo que le había preguntado cuando entro en la tienda.
-¡A Que me refiero! –Grito sentando en su bolsa de dormir –A que siempre pasa lo mismo –Pronuncio en un susurro casi inaudible.
-¿Qué dijiste hermano?
-¡Que siempre pasa lo mismo, siempre que tengo a alguien muy querido para mí lo pierdo –Respondió agachando la cabeza –Primero mis padres y ahora Helga –Una lagrima rodo por su ojo –No quiero perder a nadie más.
-Viejo amos casos solo fueron accidentes –Dijo poniendo una mano en el hombro de su amigo.
-Si Gerald ¡fueron accidente que me dolieron mucho! –El se levanto, para volver a empacar –No quiero perder a otra persona importante para mí.
-Muy bien viejo ¿Qué es lo que realmente te molesta? –Preguntó conociendo a su mejor amigo.
Arnold lo miro por un momento dudando si decir lo o no. El dio un hondo suspiro –Lo que pasa es que me di cuenta de que amo a Helga.
-¿¡QUE!? –Exclamo Gerald muy sorprendido.
-Lo que escuchaste. La amo –Dijo sentándose en el suelo –Por fin me di cuenta de mis sentimientos por ella y la pierdo.
-Viejo… -Gerald quería consolar a su mejor amigo, pero no encontraba las palabras para hacerlo.
-Ya no quiero hablar de eso. Partimos mañana –Dijo serrando su mochila.
-Como tu digas viejo –Dijo comprendiendo lo que le pasaba a su mejor amigo –Lo comprendo, si a Phoebe le pasara algo yo me sentiría igual que tu –El le sonrió a su amigo, mostrándole que lo apoyaba.
Arnold sonrió suavemente –Gracias amigo –Le agradeció y ambos hicieron su saludo de siempre.
Afuera de la tienda.
-Así es señor –Eduardo hablaba con alguien por su teléfono.
-Pero ¿Cómo te deshiciste de esa mocosa –Del otro lado se escuchaba una voz ronca y madura.
-No lo hice yo, en realidad ella cayó por un barranco –Explico alejándose del campamento.
-Eso es perfecto. Ahora solo tienes que ir con ese niño y que te lleve a donde quiero.
-Jefe hay un problema.
-Eres un inútil, siempre problemas –Se quejo el hombre que ya se había enojado.
-Lo que pasa es que el niño no quiere seguir –Explico tratando de calmar a su jefe –Por lo que le paso a esa mocosa.
-Pues convénselo –Dijo como si fuera lo más normal del mundo.
-Pero ¿Cómo?
-Eres el mejor amigo de su padre eso te sirve de algo ¿No? Y más te vale que lo convenzas –Lo amenazo –Sobre todo porque ya están muy cerca de lo que quiero.
-Está bien, tratare de convencerlo –El corto la comunicación –Lo que hago por dinero.
El respiro hondo y se dirigió a buscar a la llave de su riqueza y la de su jefe. Lo pudo divisar en la fogata (que estaba apagada, debido a que era de mañana), meditando y suspirando.
-¡Arnold aquí estas! –Exclamo fingiendo sorpresa.
-Hola Eduardo –Dijo desanimado y sin mirarlo.
-¿Puedo hacerte una pregunta? –Pregunto sentándose con a su lado.
-Claro ¿Qué sucede? –respondió con otra pregunta.
-¿Por qué quieres marcharte?
-¡Que no es obvio Eduardo! Perdí a Helga y no quiero perder a alguien más.
-Pero ya estamos muy cerca de llegar con tus padres.
-Lo sé –Respondió mirando el suelo.
-Entonces no te des por vencido, vamos a encontrar a tus padres lo que siempre has querido –El puso una mano en el hombro de Arnold –También encontraremos a mi mejor amigo.
Arnold se sintió mal por la mirada que tenia Eduardo –No lo sé Eduardo, no puedo perder a alguien más, no lo soportaría.
-¿Pero no quieres encontrar a tus padres?
-¡Claro que quiero! –Exclamo decidido.
-Pues vamos a buscarlos.
-Es que…
-Escucha se que ella era muy importante para ti, pero piensa que si encuentras a tus padres lo que le paso a ella habrá balido la pena.
Arnold miro de forma extraña a Eduardo, no solo por lo que él había dicho, sino por la insistencia que este estaba teniendo.
El suspiro –Esta bien, iremos a buscar a mis padres –Dijo no muy convencido. Eduardo dibujo una sonrisa en su rostro, satisfecho por lograr su objetivo.
Continuara…
Nota de la autora:
Hola!! ¿Qué les pareció? Espero que les haya gustado, sé que es corto pero espero que les guste. ¿Qué paso con Helga? ¿Qué pasara cuando encuentren a los padres de Arnold? ¿Quién es ese sujeto? Lo sabrán en el siguiente capítulo. Este capítulo va dedicado a mi muy querida amiga Misa, amiga te quiero mucho y Gracias a todos por los Reviews y espero más.
A + H 4 ever.
