El amor de un padre de familia y un esposo
Capitulo 9 LA GUERRA ENTRE HIASHI Y NARUTO COMIENZA. HIMAWARI ATACA DE NUEVO

alexzero: El Karma joderá bastante a Hiashi.

DAAMHarlock: Naruto es el cupido de su asistente y aunque huya lo va a seguir.

OTAKUFire: Sobre la reacción de Hiashi lo verás en este momento.

NaruHina The Last: Gracias.

Zafir09: Aún hay más por delante.

MadeNaruHina26: Gracias por tu sincera opinión.

Hiashi Hyuga se encontraba en su oficina trabajando. Se hallaba muy molesto ya que el detective que contrató no halló nada incriminatorio contra su yerno. En eso recibió una llamada que lo cabrearía mucho más.

-Bueno-.

-Buenas tardes señor Hyuga-llamó Onoki.

-Que se le ofrece señor Ônoki, toca que renueve su contrato ya que venció-avisó el Hyuga.

-Para eso llamo, no renovaré mi contrato. Estás cobrando demasiado caro-le informó el anciano.

Hiashi estaba algo tenso ya que Ônoki y su compañía eran bastante primordiales en los ingresos de la compañía Hyuga.

-E-estoy seguro que podemos hablar detalladamente de esto...-trató de convencer el presidente Hyuga de ello.

-No, te aviso que ya firmé con otro. Nada personal, pero me convencieron mucho y sus precios son muy razonables-argumentó el "mini viejo".

Hiashi estaba furioso porque alguien le arrebató a uno de sus clientes más importantes.

-¡¿QUIÉN FUE EL TE CONVENCIÓ DE FIRMAR?!-dijo muy enojado Hiashi.

-Lo sabrás de todos modos asi que te diré. Yo firmé con tu querido yerno Naruto Uzumaki-reveló Onoki.

Hiashi hervía por dentro porque no se esperaba que su odiado yerno le arrebatara el negocio.

-Fue un placer hacer negocios en el pasado pero ya no me conviene seguir contigo. Ese chico tiene palabra de hombre de que si cumple sus promesas. Adiós y cuídese-finalizó Onoki la llamada.

Ônoki colgó sin nada más que decir y Hiashi estaba rojo del coraje.

-¡MALDICIOOOOOOOON!-gritó de furia Hiashi.

Ese grito se oyó por toda la ciudad y en la Mansión Uzumaki todos lo escucharon.

-Papá, ¿qué fue eso?-preguntó Himawari curiosa.

-Yo también lo oí-mencionó Boruto mientras comía su desayuno.

-Fue su abuelo Hiashi enojado como siempre-explicó Hinata que conocía bien esa voz.

-¿El malo y feo?-cuestionó Himawari curiosa.

-Sí, ese mero-contestó Naruto.

-¿Por qué gritó?-se cuestionó Boruto.

-Ya debió enterarse que le quité alguien que trabajaba con él-respondió muy burlón su padre.

-Aún no puedo creer. Le quitaste a Ônoki de Ambas Escalas a mi padre-dijo muy admirada su esposa.

-Konohamaru me ayudó también. Será un buen sucesor-le dio sus créditos el Uzumaki.

-¡HURRA POR PAPÁ Y EL TÍO KONOHAMARU!-celebró Himawari.

-Gaga-balbuceó Minato Jr feliz.

-Dada-también balbuceó Kushina Jr contenta.

-Estoy de acuerdo-apoyó Boruto.

De repente, Himawari recordó que hoy su hermano llevaría a una cita a Sarada para comer pizza.

-Hermano, ¿vas a ir con Sarada a comer pizza?-preguntó Himawari a Boruto.

-Sí-.

-Hijo, te daré un buen consejo que me dijo tu abuelo Minato cuando salí con tu mamá en mi primera cita-le dijo Naruto a su hijo.

-¿Qué te dijo?-.

-Si el padre de tu novia te sorprende besándote con ella, corre lo más que puedas-mencionó el rubio adulto.

-No creo que el tío Sasuke me vaya a perseguir-opinó Boruto.

-No subestimes los celos de un padre. Sasuke ama mucho a Sarada y creo que debes cuidarte la espalda-le habló preocupada Hinata.

-Pero Sakura amenazará después a Sasuke de que no cometa otra estupidez-dijo Naruto sonriendo.

-¿Quién diría que esto de tener novia es peligroso?-suspiró Boruto.

-Solo no hagas cosas pervertidas frente a Sasuke y listo. Sabes que tú eres el único en quien confiaría en cuidar de Sarada-le mencionó Hinata dulcemente.

-Gracias mamá, yo cuidaré de Sarada siempre, de veras-juró Boruto.

En la noche, Boruto se preparaba para su primera cita en su vida. Se puso muy formal para ir con su mejor amiga y casi novia a una linda cita juvenil a la pizzería.
Naruto se encargó personalmente de ir a dejarlo para ver el momento y Sarada esperaba a las afueras de su casa muy ansiosa por verlo.

-¡MAMÁ, YA VINO!-habló muy emocionada la Uzumaki.

-Yo iré a dejarte a la puerta-mencionó Sasuke.

-No cometas la indiscreción de amenazar a Boruto o te dejó sin cena-amenazó Sakura.

-Que bueno porque tu comida es espantosa-se burló Sasuke.

-¡ESO FUE MUY CRUEL!-señaló Sakura con lágrimas anime.

-Por eso contratamos una cocinera porque no das una con las comidas-admitió Sarada.

-¡NO CRITIQUEN MIS DEFECTOS!-señaló ofendida la pelirrosa.

-Ya mamá, pero eres una buena mamá y esposa. Te queremos-sonrió Sarada.

-Solo por eso los perdono-finalizó Sakura tranquila.

Sasuke abrió la puerta y vio a Naruto con su hijo. Sarada veía muy guapo a Boruto, y el pequeño rubio pensaba que su amiga se veía hermosa.

-Te miras muy bien-dijo Sarada.

-Te ves linda con ese vestido-.

El vestido de Sarada era rojo y tenía una diadema que le hacia juego. Boruto tenía pantalones azules marinos y una camisa negra fina.
Naruto se llevó a Sarada y Boruto y los dejó en la pizzería. El Uzumaki los dejó a solas y los muchachos pudieron platicar a gusto.

-Me da gusto verte, Boruto-empezó a hablar Sarada.

-A mí también, te extrañaba-respondió Boruto.

-Perdón por no hablarte después de lo que pasó en Milán. Lo siento-dijo algo triste la chica.

-Oye, no te preocupes. Yo te quiero mucho y no deseo que nos peleemos por eso-tranquilizó Boruto.

-Gracias por comprenderme-sonrió más feliz la chica.

Después de ello los dos pidieron una pizza de peperonni con 4 quesos que era la favorita de ambos.

-Esto está sabroso-opinó el rubio.

-Me encanta cuando se derrite en tu boca-.

-Oye, has sabido de tu primo Shisui-preguntó Boruto.

-Dijo que iba a venir en una semana con el tío Itachi y la tía Izumi a visitarnos. Dicen que ambos están empezando una microempresa de crianza de aves y quieren que mi papá los ayude-explicó Sarada.

-El tío Itachi es cool y la tía Izumi es tan linda como mamá-afirmó Boruto.

-Falta que vean tu casa para que se caigan de la impresión-mencionó muy risueña la niña.

Boruto y Sarada se la pasaron platicando como los mejores amigos que eran, pero una chispa mágica se daba en ellos cuando se miraban a los ojos.

-¿Quieres ir a pasear por la plaza comercial? Quiero bajar la pizza, estoy lleno-propuso Boruto.

-Bueno-.

Los dos niños iban tomados de la mano y se sentían muy seguros de todo. De repente, vieron a una pareja de enamorados besándose por el lugar y se sonrojaron al recordar lo que ocurrió en Milán.
Mas tarde, Boruto y Sarada se hallaban sentados comiendo un helado en una banca.

-Oye, odio esto de ser una adolescente-suspiró Sarada.

-Yo también, es horrible todo esto de los cambios-se quejó el rubio.

-Para empezar tengo las horribles menstruaciones que me dejan muy molesta y deprimida por las hormonas-le confesó la chica.

-En mi caso son los cambios de voz y que ya nada me quede-mencionó el ojiazul.

-Pero lo mas feo de todo es verte de manera distinta que hace solo un año-confesó Sarada.

-¿Te refieres a ser solo amigos?-.

-Sí, antes jugábamos y nos cuidábamos el uno al otro sin pensar en los problemas del amor. Ahora quiero hacer cosas que se ven en los libros románticos contigo y nada más-dijo con mucha pena la Uchiha.

-Es una gran molestia eso. Estar pensando en chicas y como tener citas por montón y antes solo salía a divertirme al parque o cosas por el estilo-secundó Boruto.

Ambos se quedaron callados un minuto. Sentían que estaban llegando muy lejos por esta plática, pero Boruto vio que Sarada empezaba a llorar sin motivo y eso le preocupó a su amigo.

-¡SARADA!, ¡¿POR QUÉ LLORAS?!-preguntó con desesperación Boruto.

-¡ODIO ESTO, YO NO QUIERO DEJAR DE SER UNA NIÑA!-reveló la chica en llanto.

Boruto quedó en shock por lo que Sarada acababa de confesarle.

-¡YO SOLO QUIERO SEGUIR HACIENDO COSAS DIVERTIDAS CONTIGO, QUIERO SEGUIR JUGANDO, COMIENDO PIZZA, HACER PIJAMADAS Y ESTAR SIEMPRE JUNTOS!-dijo con lágrimas la chica.

-Sarada-susurró Boruto triste por su amiga.

-Yo tengo mucho miedo. Tengo mucho miedo de que un día encuentres a alguien más y me quede solita. Yo no quiero que me dejes, no lo quiero-le expresó con mucho temor la chica.

Boruto tuvo que abrazar a Sarada para que dejara de llorar. Él sabía que ella podía ser muy sensible ante los cambios y le había dicho prácticamente que no quería dejarlo nunca.

-Sarada, no te tomes tan a pecho esto. No te voy a dejar por alguien más, eres mi mejor amiga. Te conozco desde que usábamos pañales y nos hemos cuidado las espaldas siempre. No soy tan malo como para traicionarte y dejarte sola. Te quiero mucho y siempre estaré contigo-le prometió el chico con una sonrisa zorruna marca Uzumaki y heredada de su padre.

Sarada quedó tremendamente sonrojada al ver la sonrisa que siempre le había gustado de su mejor amigo y hacía que su corazón se llenara de calidez y amor. Los dos me miraron a los ojos y no pudieron despegar la vista. Ninguno se dio cuenta cuando sus rostros se acercaron y sus labios se volvieron a unir.
Ese era su segundo beso entre ellos, pero seria el primero en una cita. Sarada y Boruto no se besaban con pasión, sino con mucho amor. La chica soltaba lágrimas al no poder expresar más el intenso sentimiento que cruzaba en su mente.
Los dos chicos se despegaron y Sarada solo abrazó a Boruto. Ella escuchaba los latidos de su corazón y la hacía sentir tranquila.

-Boruto, ¿esto que siento es amor?-preguntó la chica con una felicidad incontenible.

-No lo sé, pero quiero sentirme así siempre contigo-mencionó muy contento el Uzumaki.

-Gracias por todo-agradeció la pelinegra.

-Sarada, ¿quieres ser mi novia?-le propuso el rubio.

-¿Yo, tu novia?-preguntó muy sorprendida y sonrojada la chica.

-No podemos ser solo mejores amigos si seguimos así. Besarnos y abrazarnos así no es algo de una amistad. Quiero crecer a tu lado y caminar siempre contigo hasta que muera. Estoy seguro que nunca vamos a separarnos, estás muy clavada dentro de mí para sacarte de mi mente y te hago esa proposición-explicó el Uzumaki.

-Tengo miedo-.

-Podemos ser mejores amigos y novios a la vez. Será muy bonito para los dos hacer eso-argumentó el chico.

-Solo quiero estar a tu lado, aceptó ser tu novia-.

Ambos se dieron un abrazo y una linda historia de amor iniciaría entre los dos chicos que solo terminaría cuando la muerte los separara de viejos.

-Me gusta eso de ser tu novia, me hace sentir tan feliz-admitió Sarada.

-Solo tendremos que aguantar las burlas de los demás, pero no importa-sonrió Boruto.

-Yodo, Chouchou y Himawari querrán todo el chisme-recordó Sarada pesadamente.

-Hmp, esa gorda chismosa te va a querer sacar los detalles de todo-suspiró Boruto.

-Ya lo creo-sonrió Sarada divertida.

Después del día de la cita, la familia Uzumaki desayunaba tranquilamente. Hinata les iba a avisar algo a sus hijos.

-Niños, hoy iremos a una fiesta elegante. Se comportarán como niños buenos y no quiero que vuelvan a burlarse si alguien parece pavo real...en especial tu Hima-señaló Hinata a su hija.

-Pero ese hombre si parecía pavo real, hasta use su traje en Halloween-se excusó la pequeña Uzumaki.

-Me prometes que no te burlarás de un traje de pavo real-le hizo jurar Hinata con una mirada seria a Himawari.

-Lo prometo-aceptó a regañadientes la ojiazul.

-Será aburrido. Minato y Kushina no irán, suertudos-dijo Boruto algo molesto.

-Dada-balbucearon los niños afirmando que sí.

-Irán los dos para que aprendan a estar en este ambiente. Como herederos necesitaran conocer gente apretada y estirada como el abuelo Hiashi-explicó Naruto a sus hijos mayores.

-Ummm, todos son así-preguntó Boruto curioso.

-Muchos, pero no todos. Por fortuna el abuelo Jiraiya irá-les avisó el Uzumaki.

-¿Volverá de sus vacaciones?-preguntó emocionada la Uzumaki.

-Dijo que quería visitar un lugar antes de morir-explicó Naruto.

-¿El abuelo Jiraiya se va a morir?-preguntó muy triste la girasol.

-No sé Hima. Ya es muy viejo y quiere hacer varias cosas porque no sabe que pasará cuando el se vaya del mundo-explicó su mamá.

-No quiero que eso ocurra-dijo triste la niña girasol.

-Cuando él se muera irá al cielo y nos esperará con su esposa para estar juntos para siempre-le consoló Hinata.

-Bueno, si es así me parece bien que el señor Jiraiya este feliz-sonrió la niña.

-Asi se habla niños-dijo orgullosa Hinata.

Pasó el día y la familia Uzumaki se preparó para la fiesta. Los bebés fueron cuidados por sus abuelos Minato y Kushina. Ellos de verdad adoraban a sus nietos y extrañaban tener niños en la casa.
La familia Uzumaki fue acompañada por sus guardaespaldas y estaba fuera de la entrada del lugar, pero un gran guardia canoso de piel morena oscura les impedía el paso porque quería identificarlos.

-Sus pases-solicitó el guardia.

-¿A? Hola Bro, tanto tiempo sin verte-saludó Bee feliz.

-¿Bee? ¿Qué haces aquí?-preguntó A contento de ver a su hermano menor adoptivo.

-Soy guardaespaldas de la familia Uzumaki, hermano-explicó el viejo moreno rapero.

-Señor abeja, ¿El señor grandote es su hermano?-preguntó Himawari curiosa.

-Yeah, girasol. Déjalos pasar brother, esta es la familia Uzumaki-argumentó Killer Bee.

-Aquí están nuestros pases, señor-presentó Naruto.

-Oh, ya veo. Pasen por aquí-les dijo el hermano de A.

-Adiós hermano-se despidió Bee.

-Gusto en verlo, señor-se despidió Yugito.

-Igualmente Yugito-dijo A.

-Salude de mi parte a Samui, C, Omoi, Darui y Karui-pidió Yugito.

-Bien, nos vemos-.

La familia Uzumaki entró y vieron que la fiesta sí era muy elegante y todos venían de mucha etiqueta. En la esquina había un buffet de comida variada y con buena presentación.

-¡COMIDA!-exclamó Boruto.

-Yo quiero las galletas-pidió Himawari.

-Vamos para allá, pero no vayan corriendo-les mencionó Hinata.

-Bueno mamá-obedecieron los niños.

Justamente en ese instante, vieron al mismo sujeto que era el hombre pavo real, pero traía otro traje extravagante.

-¡JAJAJAJAJAJA, AHORA PARECE GUACAMAYA!-se burló Naruto sin contenerse.

-¡GUAUUU!-exclamo Himawari brillaban, mientras que sus ojos brillaban de emoción.

-¡USTEDES NO DE NUEVO!-maldijo el sujeto muy molesto por volver a ser victima de las burlas.

-Hola, ¿es el señor guacamaya ahora?-preguntó Himawari curiosa.

-¡NO PUEDO CREER QUE YO, EL GRAN ARTISTA DEIDARA, ME CONFUNDAN CON AVES! ¡ESTO ES ARTE, NIÑA IGNORANTE, EL ARTE ES UNA EXPLOSION DE COLORES!-regañó severamente el revelado diseñador.

-¡HIMAWARI UZUMAKI! ¡ME PROMETISTE QUE NO TE BURLARÍAS DE LOS TRAJES!-regañó Hinata molesta.

-Me dijiste que no de los pavo reales, ¿también eran de las guacamayas?-preguntó inocentemente la niña.

-Ay Dios, tenías que salir a tu papá-suspiro Hinata llevándose la mano a la cara por las ocurrencias Uzumaki de su hija.

-Y no olvides a mi mamá, jejeje-secundó Naruto.

-Mejor me largo a mi mesa-dijo Deidara molesto.

-¡SEÑOR DEIDARA, MIRE! ¡ME PUSE UN DISFRAZ DE PAVO REAL EN HALLOWEEN!-le dijo Himawari mientras le mostraba una foto de ella cuando salió a pedir negocios.

-¡¿TE ESTAS BURLANDO DE MI, MOCOSA IMPERTINENTE?!-dijo con mucho enojo el rubio diseñador.

-A mi me gustó, se veía lindo el disfraz. Mi mami me lo compró en Milán y a mis amigas les encantó-dijo muy admirada la niña.

-Hmp, no creí que mi arte se usara en el maldito Halloween-murmuró Deidara.

-Adoro su arte. ¿Me puede hacerme el traje como el suyo? Lo usaré para el día de la Tierra en mi escuela-le pidió con ojos soñadores la niña.

-¡NO HAGO TRABAJOS PARA COSAS TAN TONTAS!-le negó rotundamente Deidara.

Hima se enojó muchísimo y sus ojos parecían adquirir el mismo blanco malva que su madre por unos segundos.

-Mamá, Hima se enojó-dijo Boruto escondido tras su mamá.

-Ya me di cuenta-dijo su madre algo temerosa de lo que fuera a hacer su madre.

Inesperadamente, Himawari le dio un fuerte puntapié en la espinilla a Deidara y sintió un fuerte dolor en ese lugar.

-¡AAAAAAAAAH!-gritó el diseñador muy adolorido.

-¡GUACAMAYA MALA!-gritó muy furiosa la Uzumaki y le sacó la lengua.

En ese momento, Himawari se fue llorando hacia donde estaba Hinata y Naruto.

-¡MAMAAAAAA! ¡EL SEÑOR GUACAMAYA NO QUISO HACERME MI DISFRAZ DEL DÍA DE LA TIERRA!-dijo en llanto la niña.

-Descuida, yo lo compraré cuando lo vea en alguna tienda-consoló Hinata sonriendo.

-¿En serio?-preguntó Himawari con esperanza.

-Sí, hija-.

-¿Quieres ir por bocadillos con tu hermano?-le recordó su madre.

-¡SIIIII, VAMOS BORUTO!-exclamó la ojiazul con su ánimo recuperado.

Ambos hermanos se fueron al buffet con toda el hambre del mundo.

-¿No hay ramen?-preguntó Himawari.

-No, eso es comida de pobre-contestó uno de los meseros.

-¡EL RAMEN ES COMIDA DE DIOSES!-dijeron ambos hermanos Uzumaki.

-Mejor vean que comidas tenemos acá-le propuso el mesero.

-¿Digan que tiene?-.

-Coctel de camarón-.

-Mamá los odia-recordó Boruto.

-Ensalada de papa con zanahoria y mayonesa-.

-¡ODIO LAS VERDURAS!-dijo con algo de asco la peliazul.

-A mi sí, deme un poco de eso-.

-Eres raro, hermano-dijo la niña.

-Como sea, ¿que más tiene?-preguntó Boruto.

El mesero les mostró una gran variedad de platillos que ellos jamás habían consumido por su limitada situación económica anterior.
Mientras tanto, Naruto buscaba algún negocio potencial con algún platicaba con algún interés en su empresa. De repente, una mujer bastante hermosa se le atravesó y le había echado el ojo.

-Buenas noches, señor Uzumaki-saludó una mujer de 40 años aproximadamente.

-Buenas noches señorita, ¿en qué la puedo ayudar?-preguntó cortésmente Naruto.

La mujer era pelirroja y de ojos verdes con un cuerpo bastante envidiable. Ella vio que Naruto era muy guapo y planeaba conquistarlo.

-Mi nombre es Mei Terumi y dueña de las Industrias de Baños de Vapor Terumi-se presentó la mujer.

-Vaya, mucho gusto. Soy Naruto Uzumaki Namikaze-se presentó el rubio.

-"Vaya, es guapísimo"-babeaba mentalmente la mujer por el Uzumaki.

-¿Está buscando hacer un negocio en mi empresa?-cuestionó Naruto.

-Así es, lindo. Sabes, seria agradable tener una charla este fin de semana una platica a solas. Mi apartamento esta cerca de aquí y me encanta estar con un galán como tú-mencionó la mujer coqueteando descaradamente

-Ay, no puedo. Es que me tengo que ver el fútbol ese día. Va a jugar Konoha Team vs Suna Team y tengo que ganarle a Gaara la apuesta-recordó Naruto.

Mei estaba que se lo llevaba el demonio porque ningún hombre se había resistido a sus encantos y Naruto no cayó a sus pies.

-¡¿NO QUIERES TENER UN MOMENTO A SOLAS?!-comentó algo alterada la pelirroja.

-Bueno si quiere algún trato, podemos hacer una cita en mi oficina. Las empresas Senju le abrirán las puertas y estamos gustosos de cualquier negocio con usted-dijo Naruto sin saber que lo que Mei buscaba en verdad era una aventura.

Mei se estaba desesperando porque Naruto era duro y no entendía que quería realmente.

-"¡ESTE SUJETO ES UN TONTO!"-pensó muy desesperada la mujer.

-¿Se siente bien, señorita Terumi?-preguntó Naruto extrañado.

-Lo que quiero decir es que...-iba a tratar de explicar Mei, pero fue interrumpida.

-¡HOLA MI AMOR!-saludó Hinata abrazando a su esposo.

Hinata abrazó posesivamente a Naruto y miró a Mei con instinto asesino. La pelirroja se asustó por la mirada que penetrante de Hinata, y Mei podría jurar que a la ojiperla se le agrietaron los ojos y las venas de su cara se resaltaron por unos segundos.

-Vamos a sentarnos, ¡ESPOSO MIO!-dijo Hinata resaltando lo último.

Hinata ya se había dado cuenta de las intenciones de Mei porque era muy similar a lo que sucedía en las telenovelas de la noche.

-Sí, cariño. Iré de inmediato. Nos vemos señorita Terumi-se despidió Naruto con una sonrisa y muy ajeno a lo que sucedía.

El matrimonio Uzumaki se retiró y Mei vio que Hinata le tocó el trasero a su esposo como señalando que Naruto era suyo.

-"¡NO PUEDO CREER QUE ES CASADO!"-maldijo Mei con desesperación.

Naruto iba como si nada sucedía, pero algo cachondo por la extraña actitud de su mujer. Hinata iba como leona mirando como si sus ojos brillarán de furia a cuanta mujerzuela quisieran seducir a su marido. Lástima para las trepadoras que Naruto era ingenuo en ese tema y no engañaría a Hinata, pero ella hablaría con él de ello.
La familia se sentó a comer tranquilamente, mientras los guardaespaldas vigilaban el lugar.

-Quiero comer-deseó Hinata.

-Sí, tengo hambre-apoyó Naruto.

El mesero llegó con los platillos deliciosos y todos comieron bastante.

-Estoy muy llena-dijo muy satisfecha la mujer.

-Yo también-secundó Naruto.

-Mi barriguita-dijo Himawari.

-Voy a tener que correr si no quiero ponerme gordo como Chouchou de la escuela-mencionó Boruto.

-¡NOOOOO, YO TAMBIÉN LO HARÉ!-exclamó muy asustada Himawari imaginandose como la mejor amiga de Sarada.

Veinte minutos después de comer, Hiashi Hyuga, quien también había sido invitado, se acercó repentinamente a la mesa y encaró a Naruto.

-¡KYAA, ES EL ABUELO MALHECHOR!-gritaron Himawari y Boruto con terror.

-¡DEJEN DE DECIRME APODOS, NIÑOS MALCRIADOS!-regañó enojado Hiashi.

-No quiero-negó la niña girasol.

-¿Qué hace aquí?-preguntó Boruto con sospecha.

-Vengo a hablar con su padre de algo que hizo-respondió el Hyuga mirando muy furioso a Naruto.

-¿Es sobre Ônoki? Nada personal, bueno no tanto. Negocios son negocios-se excusó Naruto sin miedo.

-¡TE ARREPENTIRÁS DE HABERTE METIDO CONMIGO,UZUMAKI! ¡LA GUERRA ENTRE TÚ Y YO COMENZÓ AHORA!-amenazó el castaño con suma seriedad.

-Tranquilo Hiashi. Aunque no me caiga bien Naruto, estas exagerando todo-le dijo Hana tratando de tranquilizar a su esposo.

-¡SILENCIO, TÚ NO TE METAS EN ESTO!-regañó Hiashi a su esposa.

-¡OIGAME, NO LE HABLE ASI A SU ESPOSA! ¡ELLA SE MERECE RESPETO Y ESTO ES ENTRE USTED Y YO!-defendió Naruto a su suegra.

Hana se sorprendió de que su yerno haya defendido a pesar de sus diferencias personales.

-Los asuntos entre mi esposa y yo no te conciernen. Ya te lo dije, la guerra entre tú y yo empezó-declaró Hiashi más calmado porque todos los miraban.

-Sea civilizado, no creo que sea conveniente hacer este tipo de escándalo porque lo puede afectar señor Hyuga-le advirtió Naruto sin miedo a nada.

-Yo te lo advertí, vámonos Hana-finalizó Hiashi.

Ambos se fueron y dejaron a la familia Uzumaki ya tranquila.

-Ay no, sabía que esto pasaría. Pero allá él, no le seguiré el juego-suspiró Naruto.

-Sí corazón, no le hagas caso-le aconsejó Hinata.

-Mamá, ¿el abuelo no va al baño? Yo creo que está estreñido y eso lo pone de malas-afirmó Himawari segura.

Todos rieron ante ese comentario inocente y cómico de la pequeña Uzumaki.

-¡JAJAJAJAJAJA, BUENA ESA HIMAWARI!-se carcajeó Boruto.

-¡JAJAJA, MI ESTÓMAGO!-rió con fuerza Fu.

-¿De que se ríen?-preguntó extrañada Himawari.

-Ay hija, no sé si eres bromista o lo haces sin querer-dijo Hinata sonriendo.

-Es que me acordé que Boruto estaba de malas cuando no podía ir al baño hasta que lo llevaste al doctor-reveló indiscretamente la peliazul.

Todos rieron por eso, en especial los guardaespaldas que no sabían esa anécdota.

-¡BUAJAJAJA, BORUTO ES IGUAL A SU ABUELO, JAJAJA!-se burlaba Yagura.

-¡TE DELATARON BORUTO!-mencionó Temari.

Boruto estaba furioso y avergonzado por la boca enorme de su hermana menor.

-¡NO DIGAS COSAS PERSONALES EN VOZ ALTA! ¡TE RECUERDO QUE TÚ AÚN TE HACES PIPÍ EN LA CAMA!-le mencionó muy diabólicamente el rubio.

Todos rieron aun más fuerte, y Himawari se apenó y se enojó con su hermano menor.

-¡BORUTO!-gritó muy enojada la niña.

-Te lo ganaste hija-apoyó Hinata a su hijo.

-¡TRIUNFASTE ESTA VEZ HERMANO MÍO! ¡HABRÁS GANADO LA BATALLA PERO NO LA GUERRA!-amenazó Himawari a Boruto.

-Hija, te estás viendo muy igualita a tu abuelo Hiashi con su amenaza-le señaló Naruto.

-¡OH NO, SONÉ COMO EL ABUELO MALO!-exclamó con terror la girasol al darse cuenta que sonó muy Hyuga.

-¡JAJAJA, TAMBIÉN ERES COMO EL ABUELO!-se burló Boruto.

Himawari lloró en cascada porque se imaginaba de grande amargada y estreñida como el abuelo Hiashi.

-¡NO QUIERO SER COMO ÉL!-lloró lágrimas anime la girasol.

-No lo serás, tú si eres tierna-opinó Yugito.

-Gracias-se tranquilizó Himawari.

-Ya dejemos ese tema y vámonos de aquí. Estoy muy cansado y es muy noche-les dijo Naruto.

-Yo también-mencionó Hinata.

La familia Uzumaki se fue a su mansión a dormir sin imaginar que habría un problema grave que cambiaría todo.