a/n: Lamento tardar tanto, pero la Universidad me tiene algo ocupada. Pero bueno, procuraré subir los capítulos restantes lo más pronto posible~
Gracias a Lena-Lawliet por el review :3 Me alegra que te esté gustando hasta ahorita (ojalá no me odies después ;o;).
Disclaimer: Todo personaje/nombre escrito no me pertenece. Todo a su respectivo creador(Yana Toboso).
ix. Equivocación
De todos los momentos, tuvo que ser precisamente ese.
No sabía por qué lo había hecho, lo único que sabía era que deseaba morir en ese instante, la pena y vergüenza comiéndole sin piedad. ¿Qué había hecho para merecer tal burla?
Ahí estaba el pelinegro, siendo modelo para Ángela, quien supo exactamente cómo persuadirlo para hacer tal cosa. No acostumbraba a hacer ese tipo de cosas, pero la mujer mencionó el no tener a alguien más para el papel, después de todo era para cuestiones de escuela. Sin embargo, cuando llegó el menor al punto de encuentro donde le había dicho, no contaba con hacer algo bastante…inusual.
Estaba sonrojado hasta no poder, sus manos aferradas hacia la tela que le ayudaba a cubrir su parte íntima.
-No me dijiste que era a cuerpo desnudo…-
Gimió Sebastian, su voz lleno de pena.
-"Qué raro. Según yo mencioné tal dato."-
-Ángela…-
-"Vamos. Te ves perfecto. Ahora quédate quieto."-
Había sido engañado, y al ver esa sonrisa de doble cara en el rostro de la artista simplemente confirmó tal cosa. No podía hacer nada, por lo que el joven estudiante mordió su labio inferior y dejó que el flash de la cámara le cegara los ojos, la mujer tomando fotos continuamente para capturar diferentes ángulos del cuerpo del menor.
Sebastian se sentía bastante humillado, pero al menos eran solamente ellos dos, y ambos habían concordado el no mencionarle nada a nadie sobre su sesión.
-…No olvides nuestro trato.-
-"Sí, sí. Gira tu rostro un poco hacia la derecha."-
El pelinegro suspiró y siguió las instrucciones, moviendo su cabeza un poco a la derecha justo a tiempo para notar que la puerta se estaba abriendo. El corazón del ojicarmín por poco y se detiene, por instinto trayendo la tela más cerca de sí para cubrirse. De todas las personas tenía que llegar su ángel.
-¿Pero qué hace él aquí?-
Entró en pánico, sus ojos llenos de sorpresa, confusión y timidez, algo bastante evidente a la vista de cualquiera. Un flash de la cámara lo hizo regresar a la realidad, dirigiendo la mirada hacia la cámara que Ángela había utilizado hace unos segundos.
-"¿Qué estás haciendo, Ángela?"-
-"Ah. Querido, llegas justo a tiempo."-
Sebastian sintió el mayor acercarse, inmediatamente cerrando sus ojos escarlatas con fuerza y agachando la mirada.
-"¿No crees que se ve bastante inocente y vulnerable? Es todo un modelo nato. Será todo un éxito para mi trabajo."-
