180º

Sexto sentido

Inuyasha y demás personajes pertenecen a Rumiko Takahashi

Bueno gente, fueron como dos semanas de distintos procesos de hacer graficas, toma de medias, modas y demás pasos para conocer los resultados de la encuesta (en realidad sólo fue pereza de escribir con estos fríos que hacen) pero aquí está el otro capítulo. Decidí no incluir a Naraku en este fic porque lo necesito para otro y mi imaginación no da para tanto.

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"tienes novia", esas dos palabras se repitieron en mi gente como un eco, sentí como una gota de sudor recorría mi sien delatando mi nerviosismo (aunque era sólo mi imaginación ya que cuando pose disimuladamente mi mano en donde creía sudaba, esa área estaba completamente ceca) y desee y pedí a todos los dioses del Olimpo q el apocalipsis arribara en ese momento por más dramático que sonara. Mas sin embargo, el sonido algo agudo de mi celular cuando recibe una llamada me trajo de vuelta la realidad-un momento- me excuse con Kagome para contestar, si existe un Dios me ama

-hola mi vida- de acuerdo quizá ese Dios no me ama, sino que odia y con ganas… nada más conveniente que justo quien me llamara fuera Kikyo

-ho… hola, vaya hace cuanto que no hablábamos ¿cómo estás?- respondí tratando de que mi voz sonara lo menos nerviosa y estresada posible

-muy triste sin ti, me haces mucha falta-

-a mi también, tenemos que vernos de nuevo- entonces el sonido de la puerta abriéndose distrajo mi atención de la conversación, era el señor Yuto, quien entro en silencio a la sala al observar que yo hablaba por celular, le pregunto a Kagome si ya estaba lista y se marcho con ella

-…mañana son las fotos de gala, en una semana el desfile y al fin podre volveré a Japón contigo-finalizó trayéndome de vuelta a la conversación

-entonces nos vernos pronto cuídate- y colgué, rogando porque Kagome olvidara su pregunta no respondida

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-hola hermanito- salude al hombre frente a mí, quien no pudo ocultar su molestia ante el diminutivo

-te recuerdo que soy el mayor merezco respeto- me refuto con seriedad

-claro… claro. Pero dime ¿a qué se debe esta grata sorpresa?-

-ya casi es 27, sabes lo que significa ¿verdad?

-el aniversario de nuestros padres, lo sé- le confirme, cada año planeábamos una cena, fiesta o viaje por su aniversario- el numero 19

-exacto, estaba pensando…

-¿piensas?- exclamé con burla es que sacarlo de casillas es tan sencillo y divertido, mas si notas la vena de su frente a punto de estallar

-si a diferencia tuya el resto de la humanidad lo hacemos. En fin lo que decía es que tenía planeado organizar una cena con un pequeño baile en el jardín, sólo con la gente verdaderamente allegada a la familia y algunos socios de papá.

-y yo soy útil ¿para?

-para nada obviamente- me respondió con actitud altiva- sólo necesito tu ayuda económica, yo me encargare del resto, puedes invitar a quien quieras-continuo mientras se paraba de su asiento- pero por favor que no sea una de tus amiguitas de dudosa reputación; lo mismo aplica para Miroku si decides llevarlo.

-vamos Rin-chan entra- exclamo la Kagome tras hacer abierto la puerta y entrado unos dos pasos mientras jalaba el brazo de alguien más, hasta que logro hacer entrar a una mujer que parecía de su misma edad, un poco mas bajita que Kagome, de cabello largo negro y ojos grandes cafés.

-Kagome- la llame con suavidad, lo cual es en verdad extraño, ya que por lo general el desorden sólo provoca en mi la furia y el estrés, es increíble como una persona puede sacar lo mejor de ti.

-¿uhm? Inuyasha, buenos días- me saludo con su esplendía sonrisa- ¿Quién es él?- pregunto al observar a Sesshomaru a mi lado

-oh... El es mi hermano, Sesshomaru- lo presente mientras él se acercaba a Kagome y su amiga para darles la mano

-mucho gusto, ella es Rin, es diseñadora grafica- presento Kagome a su amiga, quien sólo respondió un "mucho gusto"

-bueno, yo ya me voy, fue un placer el conocerlas. Te llamo luego para culminar los destalles- hablo refiriéndose a mí

-Inuyasha- me llamo Kagome. Ella es nuestra diseñadora gráfica

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-creo que tu hermano y Rin se gustaron- me comentó Kagome despreocupadamente antes de probar de nuevo su helado. Hace más de media hora que caminábamos por el parque, Kagome me convenció de salir a caminar ya que habíamos terminado el trabajo por hoy, rin se había ido ya y, extrañamente, el clima de hoy era algo caluroso

Reí un poco ante su comentario antes de responder algo-¿qué te hace pensar eso?

-no lo sé, había ¿cómo decirlo?... química cuando se vieron. Llámalo sexto sentido

-la verdad no concibo quien pueda gustar de Sesshomaru, es un amargado ególatra, ni que fuera muy guapo

-pero lo es- me debatió, haciendo q todo mi cuerpo se congelara, contrario a mi carne, que sentí hervís como el magma de un volcán. Arrugué por completo mis cejas, incluso, cual canino, levante mis labios dejando ver mis colmillos. Pero nada de esto vio Kagome ya que su vista estaba centrada en unos niños que jugaban con su labrador.- ¿crees que es guapo?- pregunte sin hacer el menos esfuerzo porque mi voz no saliera gruesa y forzada

-pues… es alto, su cabello plateado en definitiva no es común, al igual que sus ojos ámbar, si es guapo- concluyo- pero no me gusta- finalizó- Inuyasha el que creas que una persona es atractiva no implica que te atraiga o en seguida caigas enamorada- me dijo mirándome a los ojos, quizá lo hizo por la cara de "no entiendo" al decir que no le gustaba mi hermano tras haber mencionado que era atractivo.- además, continuo, me gustas mas tu, ustedes son casi idénticos, pero tú tienes cara menos gruñona

Ella seguí caminando y comiendo helado, yo por otro lado, me había quedado estático ante su confesión, pero no pude evitar la cara de idiota enamorado ante esta.

-¡Kagome!- la llame alzando un poco la voz para que me escuchara y lo hizo, ya que en seguida se detuvo y se giró hacia mí, camine hasta su lado-¿estás ocupada el sábado?- a lo cual respondió negando con su cabeza- mis padres cumplen 19 años de casados este sábado, Sesshomaru y yo hemos decidido hacer una cena en su honor, será en la casa, queda a las afueras de la ciudad ¿me acompañarías?

-¡claro que sí! ¿A qué hora pasas por mí?

-aún no sé a qué hora será pero en cuanto me entere te aviso-

-¿debo ir elegante?

-pues teniendo en cuenta que quien organizo esto fue Sesshomaru… si

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Hoy era el día, el día en que Kagome me acompañaría al aniversario de mis padres, el día en que al tendrá sólo para mi, después de todo había tenido que aguantar dos salidas de Kagome con Koga, inclusa tuve que soportar como iba, en una ocasión, a recogerla a la entrada de la empresa.

Quede con Kagome de ir por ella a las 6:30 de la tarde, de hecho la reunión empezaba a las 7 casi 8, pero entre más tiempo la mantuviera alejada del imbécil (dícese de Koga) mejor.

También accedí a invitar a Miroku, después de todo no podría ocultarle una reunión familiar cuando el papa de él también es amigo de la familia, quien asistiría acompañado de sango.

Por cierto, parece que Kagome tenía razón en cuanto a mi hermano y Rin, porque al día siguiente mi hermano llamo para pedir su número con la excusa que su firma de abogados iba a lanzar una nueva campaña o algo así, la verdad no me intereso; además me entere que también la invitó a la reunión familiar; moraleja: no desconfíes del sexto sentido de una mujer.

Llegue muy puntual a la puerta de Kagome, golpee dos veces y escuche un "ya va", unos pasos acercarse y la puerta abrirse, dejando ver a una Kagome deslumbrante, su belleza parecía fuera de este mundo. Usaba un vestido strapless, de fondo blanco con algunas flores de un color verde plata que se ceñía a su abdomen y parte de sus piernas. Justo debajo de sus pechos había una tela roja con detalles en vede, en su espalda la tela formaba un moño, que bajaba por su espalda y finalmente rodeaba sus pantorrillas; el vestido era como un kimono más moderno, llegaba al piso, arrastrándose un poco. Su maquillaje, además, era muy suave, una sombra gris que resaltaba aún más el brillo de sus ojos y un labial rojo que sólo hacia mas deseables sus labios ¡Dios! Sus labios, como moría por besarlos, con lentitud, disfrutando de cada contacto. Además su cabello estaba completamente recogido, dejando a la vita su largo y níveo cuello.

-que elegante y guapo, Inuyasha-

-gracias, tu luces despampanante, brillas más que las lunas y las estrellas esta noche- respondí, provocando en ella un dulce sonrojo que seguí con mi mirada, el cual bajaba desde sus mejillas hasta parte de su pecho razón por la cual tuve que detener el recorrido de mis ojos.

Nos encaminamos a la casa de mis padres, llegando allí en 20 minutos, la ayude a bajar del auto y fuimos recibidos por Mioga, el mayordomo de toda la vida de la familia

-buenas noches joven Taisho- saludó

-bunas noches Mioga, ella es Kagome Higurashi- la presenté

-buenas noches- saludo ella- es un placer conocerlo

-buenas noches señorita, el placer y honor es mío, espero que disfrute de la velada

Con eso nos dirigimos hacia el salón, donde muchos de los empleados estaban ayudando a colocar en sus lugares los últimos adornos, y al fondo mi madre

-ven te presentare a mi madre- le avise llevándola hacia donde ella estaba- mamá, ¿como estas?

-hijo, ¡qué alegría que estés aquí! Estoy muy bien gracias, y ¿tu?

-bien, te presento a Kagome Higurashi, es la hija del señor Yuto.

-mucho en conocerte Kagome, luces muy hermosa, que alegría que puedas acompañarnos en esta noche-

-mucho gusto señora, su casa es hermosa- respondió Kagome

-por favor llámame Izayoi, señora me hace sentir vieja. Inu- exclamo mi madre llamando a mi padre que acababa de llegar a la sala- ven, conoce a la compañera de Inuyasha, se llama Kagome

El resto de la noche fue sencillamente perfecta, o casi, por el hecho de que si no eran mis padres los que acaparaban la atención de Kagome era todo un sequito de admiradores quienes lo hacían. Entonces empezó a sonar una música más lenta, me dirigí hacia Kagome quien hablaba con su amiga Sango.

-Kagome ¿bailamos?- ofrecí extendiendo mi mano, la cual ella aceptó. Nos dirigimos hacia la pista de baile que había en medio del jardín