¡Hola a todos y a todas! :D Bienvenidas sean las nuevas personas que están leyendo este fic, y los que me han acompañado desde el inicio, ¿qué tal están? Tiempo sin leernos, ¿no?

Bueno, quiero agradecerles por sus reviews, siempre leo todo y tomo en cuenta sus sugerencias o comentarios :)

Por cierto, Diosa de la Muerte, vi que entraste al concurso de lemon, no he podido leer tu fic, pero espero poder hacerlo esta semana :) La pareja GokuxBulma es una pareja que siempre me ha llamado la atención, así que tengo curiosidad de cómo lograste armar la situación entre estos dos :D

;D Espero les guste el capítulo. Tengo que avanzar en la fic, pero al mismo tiempo contar ciertas cosas que son necesarias sin estarme atrasando en el avance de la relación de todos... así que aquí habrán muchos 'flashbacks' para entender cómo es que la relación entre Vegeta y Bulma ha progresado de poco en poco.

Sin más que decir, los dejo para ustedes juzguen :)


-9-

-Naves y recuerdos-

Vegeta estaba cubierto de sudor, pero no tanto como su contrincante. Había pasado un poco más de dos semanas desde que la terrícola le había dado la tal máquina de gravedad, y aunque él no tenía ni el más mínimo interés en hacerle saber los grandes beneficios que su máquina le estaba proveyendo, debía admitir para sí mismo que la mujer de cabello azul le era mucho más útil de lo que había demostrado al inicio.

-"¿Qué sucede, Kale? No me digas que ya no puedes ponerte de pie"- retó Vegeta sin bajar la guardia.

Kale estaba hincado sobre su rodilla izquierda, mientras que la con la derecha estaba intentando mantener el equilibrio. Llevaban horas entrenando, estaba consciente que la diferencia de poder entre él y Vegeta siempre había sido alta, pero esta vez sentía como si la brecha entre ambos se hubiese hecho más grande.

-"Ya déjalo, Vegeta"- dijo Okkra desde lejos –"Han estado entrenando ya por horas, ¿planean terminar hoy?"-

-"No te metas"- le espetó furioso.

Vegeta no tenía tolerancias para las interrupciones, y aunque Okkra era la saiyajin a la que él más soportaba, de igual manera detestaba que creyera tener cierto poder sobre él. Nadie lo había tenido desde la muerte de su padre, y definitivamente no dejaría que una mujer le dijera qué hacer, no importaba si fuese la saiyajin más poderosa del planeta o no.

-"Como quieras"- respondió ella sin interés dándose la vuelta y dejándolos solos.

-"Mujeres"- dijo Kale poniéndose de pie finalmente. Por la mirada de Vegeta, parecía que había perdido el interés en el combate.

-"Será mejor que te prepares, iremos a supervisar mis nuevos planetas de inmediato"- Había casi olvidado que tenía unos cuantos planetas nuevos a los cuales visitar, y en caso de necesitarlo, demostrarle a sus habitantes que la conquista y reinado de los saiyajin era algo que no había que olvidar.

Salió de la arena de combate y dirigió una mirada a los otros saiyajin que estaban entrenando cerca. Ninguno parecía siquiera estar al nivel de Kale, pero los rumores decían que Kale no se había esmerado en mejorar su poder de pelea, cosa que Kakarotto se había pasado haciendo constantemente.

Estaba sumergido en sus pensamientos mientras se dirigía hacia el Ala de Despegue, pasando por los talleres y laboratorios, cuando escuchó una voz que le era bastante familiar.

-"No, no. Lo que tenemos que hacer es sustituir esta variable y aumentar la exponencial. Jamás sabremos los límites de estas armas si nos mantenemos calculando en lo seguro"-

Sin darse cuenta, Vegeta había detenido sus pasos justo en la puerta de donde provenía esa voz. Había tenido varios encuentros más con ella, mayormente debido a que los robots se averiaban, o como ella adoraba decir: los robots que él destrozaba.

-"¡Eso es!"- gritó Bulma alegremente desde el otro lado de la puerta –"Con eso podemos mejorar las armas, ¡incluso las armas de los robots!"-

Vegeta se hizo un poco para atrás, a pesar de tener una puerta de metal reforzado entre ambos, los gritos de la mujer todavía perforaban sus oídos. Vio hacia la ventana del edificio y al ver que ya había anochecido, supo que la terrícola se quedaría de nuevo en el palacio. Había sido un extraño convenio entre ambos, y todavía no estaba seguro de cómo había llegado a acceder.

-Inicio del Flashback-

Caminaba con pasos pesados por lo molesto que estaba. Apenas llevaba 10 horas de haber entrado a esa máquina de gravedad y los robots se habían roto en pedazos. Llevaba los restos de ellos en ambas manos. Sabía que tendría que enfocarse para encontrar la energía de la terrícola y obligarla a reparar los robots, ¿por qué demonios tenía un poder tan bajo? Si tuviese un poder de pelea decente sería fácil de encontrar.

-"Dejaré los robots en el laboratorio y luego…"- las palabras se quedaron en el aire cuando abrió la puerta y vio a la mujer básicamente montada sobre una mesa intentando escribir algo. Sabía que estaba loca, pero eso lo demostraba. Al notar que la terrícola no lo había sentido, arrojó los restos de los robots, causando un gran estruendo, haciendo que la mujer brincara por el susto.

-"¿¡Qué crees que hace?, ¿qué nunca te enseñaron a tocar la puerta?"- dijo cuando su cara recuperó el color.

-"Arréglalos"- dijo Vegeta dándose la vuelta para salir del laboratorio.

-"¿Qué les sucedió?"- preguntó ella al borde del llanto, parecía que le dolía ver lo que había pasado con ellos.

-"Estaban defectuosos"- respondió él de manera desinteresada.

-"¡¿DEFECTUOSOS?! Nada de lo que yo hago está defectuoso"-

-"¿Entonces por qué están en pedazos?"-

-"Esto"- dijo levantando un robot que parecía haber sido compactado hasta ser destruido –"No se debe a que estaba defectuoso, ESTO es porque estuviste entrenando con ellos de una manera para la que no estaban diseñados"- explicó con la cara roja, sin darse cuenta de que estaba disminuyendo el espacio entre ella y el príncipe saiyajin, quien estaba ya bajo el marco de la puerta.

-"Entonces no los construiste correctamente. Si no pueden soportar mi entrenamiento, no sirven"- respondió él sin sonreír, pero sabía que había ganado la discusión.

La terrícola inhaló profundamente y esperó unos segundos para exhalar –"Bien"- dijo todavía visiblemente molesta –"Lo haré mañana por la mañana"- Caminó hasta donde estaba Vegeta y cuando intentó seguir su camino, el brazo de éste se interpuso en su camino, bloqueando la puerta por completo.

-"Estás equivocada, terrícola"-

-"Bulma"- le corrigió ella.

-"Los robots los comenzarás desde ahora, no tengo paciencia para esperarte hasta mañana"-

Bulma intentó no sonreír –"Lo haría, pero debo ir a mi nuevo apartamento, aunque verdaderamente la denominaría como cueva, amenos…"- dijo acercándose un poco más a Vegeta, haciéndolo visiblemente más incómodo, ¿a qué estaba jugando esta terrícola? –"Si me puedo quedar aquí, en el palacio, cada vez que tus caprichos me hagan quedarme hasta tarde, entonces no hay problema… de lo contrario tendría que poner mi vida en riesgo en regresar a mi apartamento por la madrugada, ¿y de qué te sirve todo esto si yo llego a morir?"-

Vegeta estaba más incómodo que al principio, al inicio él había tenido el control de la situación, pero ahora parecía que lo había acorralado. Era algo que nunca había experimentado antes, y debía admitir que era una sensación extraña –"No"- dijo él de manera apresurada.

Bulma se encogió de hombros –"Bien, entonces nos veremos mañana"- intentó de nuevo cruzar la puerta, pero Vegeta no se movió.

Vegeta parecía estar teniendo una batalla interna –"Si te llegas a cruzar en mi camino…"- comenzó a decir él.

-"Lo sé, lo sé"- interrumpió Bulma, quien estaba visiblemente orgullosa de su propia victoria, cosa que a Vegeta no le agradó –"Ahora vete, debo trabajar"- dijo puyando el pecho de Vegeta con su dedo índice, haciendo que él se tensara bajo el contacto –"No quiero retrasarme, y sabes cómo se pone el dueño de estos robots si algo no sale como quiere"-

-Fin del Flashback-

Vegeta sacudió su cabeza de manera negativa. Pocas veces se había retractado luego de dar una respuesta, pero el hecho de tener sus robots para el siguiente día lo había convencido para luego aceptar que la terrícola se quedara en el palacio mientras trabajara en los robots o en la máquina.

Soltó una risa ahogada –"Le ha deber dado mucha gracia el averiguar que al siguiente día me fue de misión"- pensó mientras decidía retomar su camino, pero antes de poder hacerlo la puerta del taller se abrió y la terrícola de cabello azul chocó contra él al salir de manera tan acelerada del pequeño laboratorio, cayendo sobre el piso por la fuerza del choque, aunque Vegeta no se movió ni siquiera un centímetro.

-"¿Qué demonios?"- dijo ella mientras seguía en el piso –"Oh, eres tú"- sus miradas se cruzaron y se mantuvieron por unos segundos. Ella con unos ojos llenos de sorpresa, y él con su mirada llena de indiferencia hacia ella –"Supongo que no me ayudarás a ponerme de pie"- comentó molesta, a lo que Vegeta simplemente decidió no responder y cruzarse de brazos –"Bien"- dijo finalmente, poniéndose de pie.

No esperó a que se pusiera de pie para darse la vuelta y alejarse de ahí. Había sido un error quedarse más de dos segundos parado cerca del taller, pero con esa voz era difícil no escucharla incluso del otro lado del edificio de entrenamiento. No tenía interés en soportar a la terrícola, una cosa era escucharla con una puerta de por medio, y otra muy distinta era tenerla cerca gritándole desde los pulmones.

Su plan de irse sin interrupciones se hubiera cumplido, de no haber sido porque la terrícola parecía interesada en hablarle –"¿Me estás escuchando?"- le preguntó ella cuando lo alcanzó.

Vegeta arqueó una ceja sin dejar de caminar –"Es difícil no escucharte cuando gritas tan cerca de mí"-

Bulma le sonrió, y Vegeta rodó los ojos. Cada vez que ella sonreía, él se incomodaba; no era común que alguien le sonriera, y había descubierto que no le gustaba en lo absoluto, mayormente porque no sabía cómo responder a tan acción –"¿Qué quieres?"- preguntó molesto.

-"Tengo unas naves nuevas que están listas para despegar… ¿de casualidad irás a alguna misión ahora?"- sacó un monitor del tamaño de media hoja tamaño carta, y comenzó a teclear en ella.

-"Mhm"- respondió él.

-"¡Excelente!"- respondió ella, visiblemente entusiasmada –"Las naves están ya en la zona de despegue. Iré a revisarlas antes de que asignes la misión"- pausó por un momento –"¿Cuántos saiyajin son los que se irán en esa misión?"-

-"Cinco"-

-"Sólo tengo tres naves para prueba, pero no importa"-

-"¿Y por qué habría de hacerlo?"- preguntó intentando sonar indiferente, pero debía admitir que tenía curiosidad.

Bulma le guiñó el ojo –"Si las naves funcionan como espero, te podría hacer una nave única exclusivamente para ti"-

Vegeta desconfió, era su instinto natural, pero al mismo tiempo tenía curiosidad de ver de lo que era capaz la terrícola. Volteó el rostro –"Hmph"-

-"Tomaré eso como un sí"- dijo alegremente; la terrícola estaba de muy buen humor para el gusto del príncipe.

-"Mujer"- la interrumpió Vegeta, ya harto de tanta habladuría –"Si planeas seguirme hasta la zona de las naves, es mejor que te calles"-

Bulma apretó los labios para no alegar, por esta vez le daría lo que quería. Silencio absoluto, pero se mantuvo tecleando en su tableta para revisar unos datos sobre las naves.

Ambos caminaron en silencio, y Bulma no dejó de notar que Vegeta se dejaba de sentir incómodo con el pasar de los minutos –"Vaya que es introvertido"- pensó sonriendo. Le gustaba cada vez que descubría algo de él, después de todo, entenderlo era un paso más para poder llevarse bien con él… y quizás un día conseguir que la dejara regresar a la Tierra.

Llegaron a la Zona de Despegue, donde Okkra, Celery y Raditz estaban esperando a Vegeta. Los tres saiyajin se acercaron a Vegeta, haciendo caso omiso a Bulma, quien siguió su camino hasta llegar a una pequeña habitación donde se encontraban todos los monitores y radares que coordinaban las naves.

-"¿Dónde está Kale?"- preguntó Raditz.

-"De seguro se está dando una ducha. Lo dejé bastante cansado luego del combate"-

-"No te caería mal a ti una ducha"- le dijo Okkra, pero Vegeta la ignoró por completo.

-"Suban a las naves, nos iremos de inmediato"- hizo una pequeña pausa y los tres saiyajin esperaron a que continuara –"Okkra y Celery, suban a esas naves que están atrás"-

-"¿Esas naves?"- Celery frunció el ceño no muy convencida –"Son las que creó esa terrícola, no me fío de ellas"-

-"Es una orden"- dijo sin más explicación. Se dio la vuelta y mientras se dirigía a la nave, lanzó una mirada hacia la pequeña habitación de controles, la cual tenía un vidrio polarizado, así que era incapaz de ver si la terrícola estaba poniendo atención o no. Subió a la nave, la cual tenía un asiento muchísimo más cómodo que el resto, era obvio que había incluido máscaras de oxígeno más accesible y los controles parecían trabajar con hologramas –"No es tan inútil"- musitó antes de cerrar la compuerta.

Se inició el conteo regresivo para el lanzamiento, las cuatro naves comenzaron a vibrar y cuando el número llegó a 0, tres de las cuatro naves despegaron con el doble de potencia de lo que el resto de naves despegaba.

Los músculos de Vegeta se relajaron con el pasar de los segundos. Por un momento temió que las naves verdaderamente fuesen a explotar, pero le daba crédito a la terrícola por saber perfectamente lo que hacía, aunque claramente jamás se lo dejaría saber.

Encendió el monitor, y éste comenzó a mostrar hologramas en 3D del radar. Ahora Vegeta tenía un mapa en tercera dimensión a su disposición. Bastante impresionante, seriamente comenzaba a pensar que jamás dejaría que esa terrícola se alejara del planeta, los resultados y avances que había conseguido eran bastante admirables.

-"Vegeta, Kale acaba de despegar, su nave viene detrás de la de Raditz… la cual tiene aproximadamente un kilómetro de retraso con las nuestras"- reportó Celery por el intercomunicador de la nave.

-"Bien. Daré órdenes cuando nos acerquemos a los nuevos planetas. Que nadie me moleste mientras viajamos"- apagó el intercomunicador, cruzó los brazos y cerró los ojos. Entrenaría mentalmente mientras llegaban a su destino.

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La noche había caído en el planeta de los saiyajin, a pesar de no poseer una Luna, las estrellas servían para iluminar el cielo. El castillo estaba prácticamente desierto, los guardias dormían en posturas con las que simulaban estar despiertos. El único laboratorio que actualmente estaba funcionando dentro del castillo estaba bajo completa oscuridad, la única luz provenía del monitor de un computador, y frente a él se encontraba Bulma, con el cabello alborotado, con lápices saliendo de él, mientras tomaba café y revisaba los nuevos planos de una nave totalmente nueva, o más bien, una adaptación mejorada de la nave de Kakarotto.

Últimamente había estado teniendo pesadillas, así que en lugar de dormir había decidido empezar la nave sorpresa que le había dicho a Vegeta.

-"Si logro hacer que el límite elástico se incremente en el siguiente ensayo, seré capaz de crear un material más resistente… quizás un metal nuevo"- murmuraba para sí misma mientras miraba los resultados de los ensayos que había realizado días atrás.

Pasaron unos minutos más mientras ella hacía anotaciones en una libreta. Todo había comenzado con un pequeño proyecto sorpresa, pero la sorpresa se la llevó ella al darse cuenta que estaba dedicando más tiempo de lo que pensaba a dicho proyecto, y estaba segura que Vegeta ni siquiera se lo agradecería, ¿aunque francamente, cuándo había él agradecía algo?

-"Es un cabeza dura"- dijo mientras daba un sorbo de su café y seguía escribiendo unas ecuaciones inentendibles en su libreta.

Recostó su espalda sobre la silla, estirando por fin sus brazos y piernas –"Creo que es suficiente por hoy… pero si duermo puede que olvide todo esto… unos minutos más…"-

Sus minutos se volvieron horas, hasta que finalmente la luz del día comenzó a inundar el planeta, pero para Bulma no importaba, su cerebro se había logrado mantener despierto entre sus cálculos e incoherencias que ella hablaba consigo misma.

Cuando finalmente su cerebro estaba comenzando a ceder bajo el cansancio, decidió ir por otra taza de café. Ya que Vegeta no estaba en el castillo, ella se había encargado de tener termos de café y té en la cocina. Caminó todavía pensando en los materiales híbridos que podían resistir todos los ataques de energía de un saiyajin y la compresión de la gravedad; incluso había pensado en utilizar algunas hebras de las armaduras para quizás recrear algún tipo de repello para las paredes y así hacerlas resistentes.

Llegó a la cocina, la cual estaba sumergida en completo silencio. Aunque en el castillo habían relojes, bastante pequeños por cierto, Bulma se las había ingeniado para crear un reloj que tuviera el horario del planeta, pero también el horario de la Tierra; pero no solamente eso, había logrado hacer que su reloj regulara la gravedad en su cuerpo, de esa manera ya no tenía que usar esas ridículas botas que había tenido que usar al inicio, además había hecho varios de distintos colores para poder combinarlos con su ropa.

Miró su reloj y supo que no tardaría mucho para que comenzara el movimiento dentro del castillo; aunque el príncipe no se encontraba en él, otros saiyajin llegaban a emplear las instalaciones que estaban anexas a éste y, algunos saiyajin de clase alta, paseaban dentro del palacio, aunque Bulma no entendía muy bien el por qué, y francamente no quería enterarse si de eso dependía su bienestar físico.

Se acercó al lavavajillas y se sirvió un poco de su café. No había nadie más que lo bebiera a parte de ella. Vio cómo el humo salía de la taza, creando formas orgánicas. Viendo el humo e imaginando cosas, se dejó llevar por los recuerdos que la perseguían mientras intentaba luchar contra el cansancio.

-Inicio del flashback-

Llegó a la cocina tarareando una canción pop que había tenido en la mente desde hace días. A pesar de no estar en la Tierra, había logrado mantener contacto con sus padres y así estar al tanto de noticias sobre su amado planeta.

-"MHM-mhmm"- tarareaba el coro de la canción cuando pasó el marco de la puerta, sin siquiera darse cuenta de que había alguien más con ella en la cocina –"Mhmm mmm mmmm"- llegó hasta donde tenía un pequeño termo oculto y se sirvió café en la taza blanca que llevaba en la mano –"Hmmm hmmmm"-

Estaba de un excelente humor, así que mientras ella ejecutaba su pequeño concierto privado, se acompañaba de un pequeño baile de caderas, las cuales movía de un lado a otros, y moviendo también su cabeza al ritmo de la canción que sonaba en su mente. Cuando se giró, la canción paró de inmediato y la sangre se le subió a las mejillas… ¡Ahí estaba Vegeta! Parecía estarla ignorándola, pero ella sabía que él solo simulaba no haberla visto, Kami-sama, esta vez realmente esperaba que siguieran su rutina de ignorarse mutuamente.

Bulma esperó unos segundos más, simulando no haberlo visto. Se dio la vuelta de nuevo, dándole la espalda. Ya no tarareaba, ¿cómo iba a hacerlo? Cerró los ojos con fuerza, su mañana había comenzado bien… ¿era difícil pedir que siguiera igual?

No escuchó la silla moverse, ni mucho menos los pasos que se acercaban a ella; no fue hasta que sintió alguien cerca suya que se giró de nuevo. Vegeta estaba a unos cuantos metros de ella buscando más comida en uno de los tres refrigeradores industriales que tenían en la cocina. Bulma de nuevo se enfocó en tomar su café, quizás si lo seguía ignorando él se iría… siempre se iba sin decirle nada, ¿por qué tendría que ser distinto ahora?

Escuchó la puerta del refrigerador cerrarse y miró de reojo a Vegeta, quien no se movía en lo absoluto. Exhaló para calmarse y se giró hacia él –"Vaya, no te había visto"- Vamos, Bulma, puedes ser mejor actriz que esto, pensó para sí misma.

Vegeta mordió un trozo de… de lo que sea que tenía en la mano y bufó, pero Bulma no pasó por alto la pequeña sonrisa fanfarrona que tenía en los labios. Frunciendo el ceño, colocó la taza sobre el mueble y luego las manos sobre sus caderas –"¿Qué?"- preguntó molesta, y bastante avergonzada, pero esperaba que su tono de voz ocultara lo apenada que estaba.

Vegeta de nuevo no respondió, simplemente se dio la vuelta para regresar a la mesa central de la cocina. A pesar de que había un comedor bastante grande al lado de la cocina, Vegeta usualmente comía dentro de ésta; Bulma suponía que era porque el pequeño príncipe no le hallaba ninguna función el estar atravesando ambientes para ir por su comida, irla a comer a otro lugar, y luego regresar por más. Pero de nuevo, era solamente una suposición suya con respecto a las acciones de Vegeta. Tenía muchas teorías sobre pequeñas cosas que él hacía.

Se mantuvieron en silencio por otros minutos. Ambos a extremos distintos de la cocina. A veces Bulma sentía la mirada de Vegeta sobre ella, pero cuando se giraba intentando fingir naturalidad, Vegeta estaba concentrado en su comida y absorto en sus pensamientos.

Ella cocinó algo rápido, francamente no había todavía adquirido gusto por la comida saiyajin, pero debía comer para no perder sus fuerzas. Se sentó al otro extremo de la mesa y comió en silencio, el cual era tan agobiante que se sentía sofocada por él –Al diablo- pensó, y comenzó a tararear la misma canción que había tarareado al entrar a la cocina. No pasó mucho antes de que Vegeta empujara su silla y se pusiera de pie. Bulma lo siguió con la mirada, no segura si parecía más molesto que antes.

Vegeta se detuvo en el lumbral de la puerta y giró levemente el rostro para ver a Bulma -"Es bueno que explotes tu habilidad con la mecánica…"-

Esa pequeña frase hizo que Bulma sonriera, ¿le estaba dando un cumplido? Vaya, su mañana sí había sido buena.

-"Se nota que es la única que tienes"- Eso fue lo último que dijo antes de dejarla sola.

Bulma tenía apretados los puños de sus manos, ¿¡quién se creía ese mono súper desarrollado para criticarla!? Se puso de pie en un arranque de furia, y parcialmente apenada, y se dirigió al pasillo. Logró ver a Vegeta a varios metros de ella. Inhaló profundamente para prepararse a gritar –"Por si no lo sabías, gané concursos de canto y baile en la Tierra"- Claro, eso había sido en la secundaria, pero ese detalle no tenía importancia alguna en ese momento.

Vegeta siguió caminando como si no la hubiese escuchado, lo que la enfureció más. Bulma regresó a la cocina hecha una fiera, con el ceño fruncido, apretando las manos, el rostro rojo por la pena y el enojo. Fue ahí cuando vio el lugar donde se había sentado Vegeta.

-"No terminó de comer…"- Dijo ella para sí misma mientras se acercaba al asiento de Vegeta, y miraba sorprendida que apenas había dado unas mordidas a su comida –"Quizás lo incomodé más de lo que debía…"-

-Fin del flashback-

Sacudió su cabeza, no tenía sentido pensar en eso. Si Vegeta se hubiese incomodado, se lo hubiera hecho saber… aunque eso implicaba que debía admitir que tenía cierta debilidades –"Es sólo un loco…"-

-"Y aún así, soy yo la que está intentando entender a este loco"- pensó con ironía mientras daba el último sorbo a su café. Regresó a su laboratorio y se sentó sobre una silla giratoria. A veces, dar vueltas sobre ella, le servía para distraerse un poco de sus proyectos… claro que antes tenía una vida y le era más fácil distraerse, ahora estaba sola en un planeta que era todo un peligro para ella. Dejó de girar sobre la silla y vio a uno de los retratos que tenía sobre uno de sus escritorios. Sonrió.

-"Hace cuánto fue eso"- se acercó a él y lo vio con una sonrisa triste en sus labios. Era una foto de ella y Yamcha, el pobre parecía incómodo tan cerca de ella, pero de igual manera se había llenado de valor para ponerle un brazo a su alrededor –"Ese tonto"- dijo con una voz que demostraba sus ganas de llorar. Sacudió la cabeza y se alejó de la foto.

-"Si todo sale bien, quizás logre ir a la Tierra y verlo de nuevo"- se dijo convencida y con energía renovada. Debía recordar por qué estaba haciendo la nave para Vegeta, por quién es que estaba haciendo todo esto.

-"¿Ver a quién?"-

Bulma se giró para ver a Kakarotto, inclinado sobre el escritorio intentando leer los planos que ella tenía regados sobre él –"¿Qué no sabes lo que es tocar una puerta?"-

Kakarotto rió e ignoró la reprimenda –"¿En qué trabajas?"- preguntó mientras seguía a Bulma hasta el computador donde habían unos planos.

-"Es una nave para Vegeta"-

Kakarotto no pudo hacer otra cosa que hacer una expresión de confusión –"¿Una nave?"- preguntó pausado, y Bulma asintió con la cabeza –"¿Para Vegeta?"- preguntó lentamente intentando enfatizar lo surreal que era esa frase. Bulma asintió de nuevo. Kakarotto miró los planos, de los cuales no entendía mucho, y luego a su amiga –"¿Estás loca?"-

Bulma rió al ver la expresión en el rostro de su amigo –"No…"-

-"¿Estás segura?"- la interrumpió él.

-"Verás, intento que Vegeta sea un poco más… bueno… un poco menos hostil, quizás me muestre su lado gentil y…"- sabía que lo que decía era totalmente ilógico, pero realmente no tenía otro plan mejor –"Y quizás así me deje ir a la Tierra para verlo"-

-"¿Verlo?, ¿a Yamcha?"-

-"Sé muy bien que lo revivirán, sino es que ya lo hicieron"- dijo viendo hacia un pequeño calendario que ella había hecho, donde estaban los días del calendario saiyajin, pero también los días del calendario de la Tierra.

Kakarotto intentó pensar en qué decir. Le podía explicar qué tipo de persona era Vegeta, cómo lo había torturado psicológicamente por años, cómo lo había visto torturar niños, mujeres, ancianos, familias enteras por pura diversión, podía explicarle que para Vegeta, ella solamente era un peón, ¿pero qué ganaba con eso? Él no podría explicarle esas cosas sin llenarse de rabia con tan solo recordar qué clase de persona era verdaderamente el príncipe saiyajin, y prefería no tener que expresar sus sentimientos frente a ella… no se sentía cómodo expresando su pensamiento libremente, siempre que lo hacía algo malo pasaba. Así que finalmente decidió hacer lo que siempre hacía.

Se encogió de hombros –"Supongo que no pierdes nada intentando buscar algún lado amable en Vegeta"- dijo con una sonrisa.

Bulma le sonrió de vuelta –"Puede ser un cabeza dura, pero creo que hay algo más en él… nadie puede ser así de malvado"-

Kakarotto negó con la cabeza, Bulma era tan inteligente, pero ingenua al mismo tiempo –"Hablando de naves… necesito ayuda con la mía"- dijo disimuladamente creando distancia con su amiga.

-"¿Qué hiciste?"-

-"Yo estaba entrenando… ya sabes cómo me pongo cuando me emociono y…"- hizo una pequeña pausa, pero Bulma parecía desesperada por escuchar el resto, así que se armó de valor –"Yo estaba lanzando energía… y planeaba reflectar todos los ataques con el kame-hame-ha… y… accidentalmente lo hice con demasiada fuerza y… la máquina… sufrió unos daños…"-

-"¿Qué clase de daños?"-

Kakarotto entrelazó las manos intentando verse inocente –"Yo… pulvericéehiceexplotarlamáquinayloscontroles"-

Bulma lo miró con severidad –"¿Qué tienen los saiyajin que destruyen todo?"-

-"¿Está en nuestro ADN?"- sugirió Kakarotto, intentando suavizar la situación con algo de comedia, pero al ver que Bulma no sonreía se entristeció –"Lo siento, no fue mi intención, tenía demasiado en la mente y…"-

Bulma elevó su mano derecha para indicarle que dejara de hablar –"La arreglaré"-

-"¿Lo harás? Eres la mejor"-

-"Con una condición. Necesitarás ayudarme a arreglarla, será más fácil con tu ayuda"-

Kakarotto puso el puño bajo su barbilla mientras pensaba –"Será difícil… ya sabes que mientras Vegeta no está, soy el encargado de supervisar que todo esté en orden"-

-"Sino me ayudas, no lo haré"-

Kakarotto resopló –"Supongo que no puedo hacer nada. Te ayudaré"-

-"Bien"- Todavía seguía molesta, pero su cerebro estaba demasiado enfocado en otras cosas como para perder el tiempo enojándose –"Por cierto, ¿alguna noticia de Vegeta?"-

Kakarotto negó con la cabeza –"Supuse que no tardaría más de una semana, pero ya ésta es la segunda y no ha dado noticias, ¿por qué?"-

-"Por nada en especial"- respondió ella mientras miraba el plano de una de las naves que Vegeta se había llevado. Estaba segura que sus naves funcionaban a la perfección, pero inclusive ella podía cometer algún error –"Bien, empezaremos en unas horas, mientras tanto puedes ir a jugar con tus otros amigos saiyajin"-

-"No sabes lo entusiasmado que estoy"- dijo Kakarotto sarcásticamente. Francamente a veces se preguntaba el por qué Vegeta le había dejado el puesto de Nappa a él, era obvio que lo había hecho para torturarlo, y vaya que funcionaba; al inicio ningún saiyajin lo tomaba en serio cuando llegaba a supervisar, tuvo que retar a duelo a aquellos que no lo obedecían, e incluso así no había conseguido la aceptación fácilmente.

Tardaron menos de una semana en arreglar la máquina de gravedad de Kakarotto. Bulma se apresuró lo más que pudo, inclusive incrementó la gravedad de Kakarotto a 300, claro que eso no se lo diría a cierto príncipe que estaba desaparecido.

Tardó otras dos semanas en armar la nueva nave para Vegeta, gracias a que los shamoians se ofrecieron a ayudarla, era una suerte que Vegeta no estuviera para estarlos controlando o torturando. Incluso había logrado incrementar la gravedad de la habitación donde él tenía la máquina de gravedad.

No fue hasta ya pasado un poco más de un mes que ella verdaderamente se comenzó a preocupar, ¿y si verdaderamente sus naves habían tenido una falla? Sabía que era imposible, pero aún así la incertidumbre la estaba matando. Se pasaba los días en el Centro de Entrenamiento reparando las máquinas y mejorando las naves espaciales, pero en el fondo de su mente se encontraba el constante pensamiento sobre el paradero de Vegeta.

-"Hay veces que Vegeta tarda meses en regresar. Una vez tardó más de un año en volver… cuando encuentra una pista sobre Freezer, la sigue hasta que la vuelve a perder, y regresa frustrado"- esas habían sido las palabras de Kakarotto luego de que ella le preguntó por quinta vez sobre el paradero de Vegeta.

Era ya medio día cuando ella entró al Cuarto de Máquinas donde se encontraban los generadores de energía, pero de inmediato se dio cuenta de algo: había demasiada conmoción. En ese lugar era donde posiblemente se sentía más cómoda puesto que no había ningún saiyajin trabajando ahí, todos eran alienígenas de planetas conquistados y eran bastante tolerables entre ellos, aunque no por eso todos eran amables.

-"¿Qué sucede?"- preguntó a un ser con forma de pulpo.

-"Nos han informado que se aproxima una nave gigantesca"- explicó el extraño ser.

-"¿Una nave gigantesca?"-

-"No es de Freezer"- murmuró alguien –"Pero tampoco es de los nuestros"- dijo alguien más.

¿Freezer? Ese era el nombre del enemigo acérrimo de los saiyajin, ¿no es así? Incluso Kakarotto parecía despreciar a esa persona –"Debe de ser alguien terrible"-pensó mientras miraba cómo el resto de ingenieros corrían de un lado a otro.

-"No, esta nave parece que fue diseñada para transportar a una civilización entera"- dijo una ingeniero que estaba atrás.

Bulma abrió los ojos de par en par. ¿Era posible? Dejó tiradas sus herramientas y se dirigió a la salida. Mientras corría, su cabello ondulaba libremente y le entorpecía un poco el movimiento, ¿quizás era ya hora de cortárselo? Después de todo ya le llegaba a la mitad de la espalda. Llegó agitada hasta la Sala del Trono, pudo ver a muchos saiyajin reunidos. Kakarotto parecía estar intentando calmarlos, pero lo estaban ignorando por completo.

Kakarotto se giró al sentirla y se acercó a ella rápidamente –"¿Qué haces? No debes estar aquí"- dijo casi como un regaño.

-"¿Es mi nave?"- preguntó sin rodeos.

Kakarotto la miró seriamente y asintió –"Nos contactaron esta mañana. Se supone que no debían regresar sin la orden de Vegeta"-

-"¿Eso es bueno o malo?"- preguntó preocupada.

-"No lo sé"- respondió Kakarotto con incertidumbre. Era bueno que la nave regresara ahora que Vegeta no estaba, pero sería peor que malo cuando él regresara y descubriera que no esperaron su orden –"Ve a intentar comunicarte con la nave, diles que aterricen en el punto 0054-D, es el único lugar lo suficientemente grande como para que tu nave quepa"-

Bulma asintió y salió del lugar rápidamente. Mientras corría no podía dejar de sentir emoción, ¿y si Yamcha venía en la nave?, ¿qué haría entonces? Quizás habían estado teniendo problemas de pareja antes de que llegaran los saiyajin a la Tierra, pero eso no significaba que él no dejara de ser alguien especial para ella. Quizás podía conseguir un puesto como guardia, podrían estar juntos de nuevo.

Llegó a su laboratorio, era donde tenía el comunicador general con todos los elementos de la Tierra, y eso incluía a la gran nave que había construido con su padre.

-"Esta es Bulma Briefs, respondan"- dijo en un canal que parecía tener solamente estática –"Esta es Bulma Briefs, respondan si escuchan este mensaje"- repitió.

-"¿Quién diablos es Bulma Briefs?"-

La voz del otro lado del comunicador sonaba enfadada, pero Bulma la reconoció. Era la voz del padre de Kakarotto, Bardock –"Soy la dueña de la nave"-

-"Oh, esa terrícola"- respondió simplemente el saiyajin -"¿Está Kakarotto contigo?"-

-"No, él está intentando contener al resto de saiyajin, aparentemente no les atrae la idea de que una nave tan grande esté cerca del planeta"- Esperó una respuesta, pero al no obtener ninguna decidió acortar la charla –"Necesito que aterricen en el punto 0054-D"- dijo claramente.

-"Tenemos el problema de los asteroides"- explicó Bardock.

-"¿Los asteroides?"- ¡Claro! La nave era demasiado grande como para poder hacer maniobras evasivas contra el anillo de asteroides que rodeaba al planeta.

Sintió una mano en su hombro y cuando giró el rostro se encontró a Kakarotto –"Mantén la nave cerca del anillo, iré con mi pelotón a ver qué podemos hacer"- Cortó la comunicación sin dar oportunidad a que su padre objetara algo.

-"¿Con tu pelotón?"- preguntó Bulma.

-"Formo parte de un pelotón de saiyajin de clase baja"- se encogió de hombros –"Los de clase alta no escuchan ninguna sugerencia mía, así que lo haré yo mismo"- antes de salir del laboratorio se giró para ver a Bulma –"Esto puede tardar un buen rato, intenta dormir un poco, te ves fatal"- le dijo sonriendo y dejándola sola.

Bulma se vio en un espejo que tenía cerca –"Vaya, tengo ojeras… supongo que dormir un poco antes de que Yamcha venga me hará bien"- se puso de pie y se dirigió a su habitación. Seguía sin gustarle la cama tan dura, pero era mejor que una silla incómoda.

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Kakarotto estaba cubierto en polvo. Se habían demorado horas intentando intentando que los asteroides pausaran su curso, pero no funcionó. Intentaron destruir algunos para poder crear una ruptura, pero se movían tan rápido que tuvieron que detenerse al darse cuenta que podían llegar a destruir el anillo si seguían haciendo eso; al final, la nave tuvo que maniobrar para pasar por encima del anillo, pero éste producía tanta energía que varias veces la nave estuvo por sobrecargarse de electricidad, así que varios saiyajin tuvieron que estar pendientes de estar rompiendo las corrientes de electricidad generada por el anillo periférico de asteroides.

La nave aterrizó ya entrada la noche. Kakarotto de nuevo intentó mantener el orden, pero era en vano, ¿qué podía hacer el hijo de un saiyajin de clase baja como él contra un ejército de soldados de élite que lo menospreciaban?

Cuando la compuerta se abrió, Bardock fue el primero en bajar, pero antes de que los saiyajin de élite comenzaran a adentrarse a la nave, Rhubar apareció para detenerlos. No fue hasta que el último saiyajin de la nave apareció que todos los demás quedaron confundidos.

Rhubarb sonrió al ver la confusión en el rostro de sus compañeros –"Parece que vieron un fantasma"- se burló.

-"¿Quién es él?"- preguntó un saiyajin calvo y de baja estatura. Los murmullos del resto de saiyajin y algunos alienígenas rebosaban en el lugar.

-"Él"- dijo Bardock, haciéndose a un lado para dejar pasar al pequeño saiyajin de cabello en forma de llama –"Es el hermano menor del príncipe Vegeta"- hizo una pequeña pausa mientras miraba al resto de saiyajin, quienes parecían escépticos ante la noticia –"El último hijo del Rey Vegeta, enviado a un planeta lejano antes de que Freezer atacara"- Es cierto, estaba ocultando el hecho de que había sido exiliado por su falta de fuerza, ¿pero de qué serviría contar eso?

Rhubarb estaba de brazos cruzados viendo la escena. Había intentado entrenar al chico, lo había dejado inconsciente varias veces hasta el punto de llevarlo al borde de la muerte, eso le había ayudado a incrementar su poder, pero incluso así no lo veía como alguien con capacidades de líder; se mantendría al margen de la situación.

Tarble dio unos pasos hacia adelante –"Soy el príncipe Tarble"- dijo con un tono firme –"He viajado por muchos planetas hasta poder llegar aquí. Mi hermano, el príncipe Vegeta, me dejó a cargo de un planeta lejano para poder extraer provisiones y tecnología de él. He vuelto para ayudar a mi gente"- vio a Bardock, quien asintió lentamente –"Y así reclamar lo que me pertenece, mi herencia como saiyajin"-

El resto de saiyajin se vieron entre ellos. Ninguno sabía sobre otro heredero, pero no podían negar que el parecido entre ambos príncipes era abrumador.

Bardock vio que ninguno decía nada, pero eso no era necesariamente bueno, así que decidió tomar el control de la situación, después de todo a los saiyajin no les podía importar menos si había uno o dos príncipes, lo único que les importaba era el poder –"Hemos traído provisiones, sino piensan ayudar a descargarla, iré a informarle a Vegeta para que mande a los esclavos"-

Los saiyajin comenzaron a irse de poco en poco, pero algunos se quedaron cerca para ver qué era lo que venía dentro de la nave.

Kakarotto se acercó a su padre, quien estaba hablando con Tarble. –"Vegeta no se encuentra en el planeta"- dijo él –"Yo mandaré personalmente a los esclavos"-

Bardock vio a su hijo, había pasado bastante tiempo desde la última vez que lo había visto –"Sé que Vegeta no está aquí"-

Kakarotto se sorprendió por un segundo, pero luego recordó que su padre tenía visiones –"Claro"- respondió molesto. Siempre había tenido esa sensación de que era Bardock quien lo tenía a él en la palma de su mano. Se dio la vuelta para regresar al castillo en busca de los esclavos.

-"Vuelve lo más rápido que puedas y búscame en el fondo de la nave. Debo mostrarte algo"-

Kakarotto se quedó intrigado, así que voló rápido hacia el castillo, ¿qué tenía que enseñarle su padre que parecía quererlo hacer en secreto?

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-"Todavía me cuesta creer que esta mujer es una de ellas"-

-"¿Una de ellas?"- preguntó una voz totalmente distinta a la primera.

-"Ya sabes, una de las terrícolas que tendrá a un híbrido poderoso"- respondió la primera voz, con completo desinterés.

-"¿Está seguro? Si fuera así, ¿por qué intentó escapar?"- la otra vez sonaba verdaderamente consternada.

-"Ella no lo sabe. Es mejor así, de lo contrario todo cambiaría y quizás jamás cruzaría su sangre con la de un saiyajin"-

Bulma se estremeció en su cama. Intentaba abrir los ojos, pero era como si algo se lo impidiera. No escuchaba más sonidos que ambas voces. Lo peor de todo es que reconocía a una de ésas dos.

-"¿Estás lista, mujer?"- esta vez, la voz era distinta.

-"No"- respondía ella. No sabía qué estaba por sucederle, pero sabía que no le gustaría.

-"No hay escapatoria, mujer terrícola"-

Sintió dos manos que la agarraban de los hombros y un frío la invadió al darse cuenta que ahora tampoco se podía mover.

-"¡NO!"- gritó de golpe, sentándose en su cama. Estaba cubierta por un sudor frío –"Fue un sueño"- se dijo a sí misma mientras se secaba el sudor de la frente –"Un sueño"- repitió en voz baja. El cabello tan largo le estaba molestando, quizás ya era hora de cortarlo de nuevo. Había pasado un buen tiempo desde su último cambio de apariencia.

Se levantó con un ligero dolor de cabeza –"¡La nave!"- Rayos, ya era de noche, ¿cuánto tiempo había dormido? Salió de su habitación y decidió dar un recorrido por el palacio. Lo solía hacer ahora que Vegeta no estaba, así no habría nadie que la interrumpiera. Se dirigió hasta su laboratorio y se sentó frente al computador. No tenía intención de ponerse a trabajar a esa hora en algún proyecto.

De manera involuntaria se metió a los archivos de vídeo, siguió hasta encontrar una carpeta llamada 'TierraY'. La carpeta se abrió y una lista de vídeos de ella en la Tierra aparecieron en pantalla. Sonrió al recordar esos tiempos –"Ha pasado demasiado tiempo"- vio el calendario que tenía al lado. Básicamente habían pasado ya casi tres meses en ese planeta, lo que significaba que en la Tierra habían pasado seis meses.

Se recostó de nuevo sobre el respaldo de la silla y giró sobre ésta –"¿Habrá venido Yamcha en esa nave?"- Intentó entablar comunicación con la nave que recién había aterrizado, pero la señal parecía muerta.

Se puso de pie rápidamente y se dirigió al edificio anexo al palacio, el cual era el Centro de Entrenamiento General. La caminata fue larga, sobre todo con todo ese silencio rodeándola. Entró al lugar y habían algunos saiyajin entrenando todavía, y unos cuantos trabajadores operando a esas horas. Caminó rápidamente a la Zona de Despegue y entró a la habitación de controles. Se colocó los auriculares e intentó entablar conversación con su nave, pero sólo se topó con estática.

-"Perfecto"- dijo frustrada. Fue ahí cuando vio hacia el radar, el cual no detectaba absolutamente nada. Frunció el ceño y aumentó la capacidad del radar al doble de Años Luz.

-"Listo"- dijo sonriendo victoriosa –"Los encontré"- En el radar se mostraban tres pequeñas luces parpadeantes que estaban bastante alejadas del centro de éste. Las naves de los saiyajin tenían cierto rango límite para emitir señales con los radares, pero sus naves nuevas tenían mucha mejor capacidad, por eso el radar casi nunca se usaba con distancias tan grandes.

-"Ahí estás"- dijo señalando la nave que iba al frente de las otras dos. Sonrió, sabía que se estaba preocupando demás. Después de todo, Vegeta le había demostrado ya varias veces ser más resistente que el mismo acero.

Se mordió el labio e intentó entablar comunicación con la nave -"¿Vegeta?"- no hubo respuesta, sólo estática -"Sé que me escuchas"- realmente no lo sabía, pero no quería parecer idiota preguntando si estaba ahí, cuando posiblemente ni siquiera la escuchaba -"Te estás tardando demasiado, ¿quizás no te interesa la nueva nave que te creé?"- de nuevo sólo estática -"Bien, se la daré a Kakarotto"- cortó la comunicación enfadada.

-"Eres una tonta"- se dijo a sí misma, quizás Vegeta ni siquiera la había escuchado, después de todo, las naves estaban a más de 2,000 Años Luz de distancia.

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Su nueva nave era muchísimo más rápida, pero no por eso había sido fácil el viaje. Mientras visitaba sus nuevos planetas, había tenido pistas sobre Freezer, pero de nuevo lo llevaron a un callejón sin salida. Era obvio que el muy infeliz estaba jugando a la cacería, ¿pero quién era la presa y quién era el cazador?

-"Vegeta"- la voz de Okkra por el intercomunicador lo sacó de sus pensamientos.

-"¿Qué quieres?"-

-"Estamos cerca de un planeta famoso por sus bares"- dijo ella, y Vegeta lo comprobó en el radar. Era de esos planetas donde sus soldados llegaban a distraerse.

-"¿Qué hay con eso?"- Sabía perfectamente hacia dónde quería llegar ella, pero aún así quería escucharla decirlo.

-"Hemos hecho una larga travesía, ¿no te parece? Kale y Raditz ya pusieron curso hacia ese lugar... Celery va de regreso al planeta, tú y yo podríamos ir a pasar un buen rato"- por el tono de voz que estaba empleando, Vegeta sabía muy bien a qué se refería. Una sonrisa se formó en sus labios -"Me adelantaré"-

Vegeta vio en su radar que, efectivamente, Okkra había cambiado de curso. Iba a seguirla, pero otra comunicación entró en su intercomunicador.

-"¿Vegeta? Sé que me escuchas... Te estás tardando demasiado, ¿quizás no te interesa la nueva nave que te creé? Bien, se la daré a Kakarotto"- la señal se cortó tan rápido como había aparecido. Se recostó de nuevo en su sillón y se cruzó de brazos. No respondió a la Mujer, no avisó a Okkra. Solamente dejó que su nave siguiera el rumbo hacia su planeta.

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-"Terminamos con la descarga de los víveres, pero la descarga de los terrícolas… prefiero que alguien más se encargue de ello"-

Fennel asintió lentamente, él y Kakarotto habían estado en tantas misiones desde jóvenes que no le sorprendía cuando su compañero se retractaba de ciertas cosas –"Yo me encargo de esto"- dijo con su voz grave –"Quiero ver a esos terrícolas. Después de todo ni siquiera he podido ver a la terrícola que vive en el castillo, dicen los rumores que es una belleza"-

Kakarotto sonrió y se encogió de hombros –"Supongo"-

-"¿Supones?"- rió su compañero –"Me contaron que te la pasas con ella más tiempo del necesario"-

Kakarotto se sonrojó –"Deja de imaginarte cosas. Ella es mi mecánico, me ayuda con mi nave"-

Fennel le dio una palmada en la espalda a Kakarotto –"Lo que tú digas"- dijo mientras se adentraba a la nave. Ya sabía dónde estaban los terrícolas, tanta concentración de poderes había logrado aparecer en el radar.

Kakarotto se relajó al quitarse la obligación de lidiar con los terrícolas, tanto llanto y súplicas no le harían bien. Pensaba regresar a su pequeña habitación cuando su padre lo detuvo.

-"Bien, finalmente estás libre. Sígueme"-

Kakarotto lo siguió de mala gana, manteniendo una distancia considerable entre ambos. Caminaron en silencio hasta que finalmente llegaron a una habitación que más parecía una celda.

-"No… no recuerdo haber visto este tipo de habitaciones dentro de la nave antes"- dijo Kakarotto algo confundido.

-"La construí yo a base de una que estaba aquí antes"- respondió Bardock, colocando su mano sobre la manija de la puerta –"Hay alguien aquí que necesita mantenerse bajo tu cuidado"-

Kakarotto alzó las cejas sorprendido –"¿Bajo mi cuidado?"- Eso era raro.

-"Tuve muchos problemas con ella"-

-"¿Con ella?"-

-"Me confundió contigo al principio y se lanzó a atacarme"- dijo Bardock como si eso explicara todo, pero terminó confundiendo más a su hijo menor. Soltó la manija y se hizo a un lado –"Será mejor que tú entres"-

Kakarotto dudó antes de acercarse a la puerta. Cerró los ojos. Había alguien adentro. Alguien poderoso… o al menos para ser un terrícola, ¿era Yamcha? No, no, tampoco era Krillin… ¿Había dicho 'ella'? Quizás era Lunch, podía imaginar a su vieja amiga actuando de manera errática, pero ¿por qué habría de atacar a alguien que se parecía a él? No tenía sentido. Colocó su mano sobre la manija y abrió la puerta lentamente. Esperó unos segundos antes de entrar a la habitación, la cual estaba completamente oscura, pero aún así él podía ver que había alguien al fondo de la habitación.

-"Te recomiendo que no des más pasos hacia ella"- dijo su padre desde afuera de la habitación.

-"¿Por qué?"-

En el momento en el que Kakarotto articuló la pregunta, la persona que estaba en la habitación se movió brusca y rápidamente hacia él, la única razón por la que Kakarotto logró esquivar el ataque se debió a sus reflejos. El ataque de la mujer quedó cortado pues llevaba unas cadenas en los pies y en los brazos, limitando sus movimientos y el rango de sus ataques.

Kakarotto tardó varios segundos en procesar lo que había pasado, pero tardó casi nada en reconocer a la persona que tenía frente a él.

Su hermoso rostro era el mismo, su cabello negro caía sobre los hombros, esos mismos ojos negros que tanto le habían gustado cuando había estado en la Tierra.

-"No me digas que no me reconoces sin lágrimas en los ojos… no todos los días alguien ve a su padre ser asesinado"- la voz dejaba ver cuánto odio había dentro de esa persona. Seguramente no había nadie que pudiera adivinar que, alguna vez, esa mujer tuvo un enamoramiento con el saiyajin que tenía enfrente.

-"Milk"- respondió Kakarotto con sorpresa y tristeza en su voz al mismo tiempo.


Es la madrugada del domingo en mi país, así que si hay algunas faltas de ortografía, pido disculpas X_x

Me parece que Bulma está comenzando a interesarse en Vegeta, ¿no les parece? Aunque por el momento es por su propio interés de poder regresar a la Tierra algún día... o quién sabe, quizás el hecho de estar conviviendo con él tanto tiempo está haciendo que comience a quererlo entender verdaderamente... no sabría decirlo :D

Vegeta también está demostrando alguno que otro interés en Bulma, bueno, después de todo ella es bastante hermosa, y Vegeta ha estado conviviendo con ella demasiado para su gusto... más que eso, ha comprobado que Bulma no solo es una cara bonita, tiene agallas y cerebro.

¿Qué pasará entre Milk y Goku? Incluso yo no sé cómo voy a lograr que estos dos se logren entender X_x

Bueno, espero que les haya gustado y entretenido este capítulo :) Creo que es el más largo hasta el momento, los que vienen seguramente tendrán más o menos la misma extensión :)

Espero me dejen su opinión, y podamos seguirnos leyendo más adelante :)

Ps: Dame Shadows, soy mujer ;D te respondo por aquí esa tu duda :D

Shadir: ¡Por fin ha reaparecido Milk! Que se prepare Kakarotto, porque entre ella y Celery le van a hacer difíciles las cosas, y no digamos cuando éstas dos chicas se conozcan X_x