Hello~!

Un capítulo largo para compensar la tardanza en actualizar! Muchisimas gracias por sus comentarios y visitas, no saben cuanto los aprecio ❤️, espero que disfruten su lectura! ^^

Here's a long chapter to compensate the waiting! As always, thank you so much for your reviews&views, I really appreciate them ❤️, I hope you enjoy your reading! ^^

Disclaimer: Inazuma Eleven GO no me pertenece.


Kirino POV

El día del festival escolar finalmente llegó y por alguna extraña razón me sentía… ¿emocionado? No recordaba cuando había sido la última vez que asistí a un festival, probablemente había sido cuando estaba en primaria, aunque no fui a muchos, no me llamaban mucho la atención. Este era mi primer festival estando en secundaria y algo me decía que iba a ser diferente.

Como los representantes de cada clase deberían llegar más temprano, me tomé la molestia de programar un par de alarmas extras. Haber presenciado el esfuerzo de todos para que el festival saliera a la perfección y agradara a todos sus visitantes, y sobre todo, haber formado parte de la coordinación del evento, había despertado en mi un sentimiento raro, sentía la obligación de corresponder al esfuerzo de mis compañeros, no estaba en mis planes causarles problemas, principalmente a Shindou. Recordé lo sucedido unos días atrás en el pasillo, creo que si hubiera planeado darle celos no me habría salido tan bien. Reí al recordar su cara de sorpresa después de haberlo besado.

—«Me pregunto qué cara pondría si lo hiciera de nuevo».

Terminé de recoger mi cabello en un coque ya que hacia demasiado calor para llevarlo suelto, me paré por última vez frente al espejo para asegurarme que mi uniforme estuviera en orden, cogí mi mochila y salí de casa. Al llegar me dirigí a la sala del consejo estudiantil, donde todos los representantes nos reuniríamos para repasar el itinerario una última vez. Revisé mi reloj mientras subía las escaleras, estaba llegando a tiempo. Al entrar a la sala hice una reverencia saludando de forma general a los alumnos que estaban presentes y luego tomé asiento junto a Shindou.

Esperamos unos minutos a que llegaran los alumnos restantes y, luego de pasar lista asegurándose de que todos estuviéramos presentes, un alumno de tercer grado, presidente del consejo, comenzó a leer el itinerario del festival, haciendo pausas para que quienes tuvieran alguna duda pudieran tomarse su tiempo para sanarlas. Algunas clases tenían pequeños problemas que resolver, pero nada que una ayuda extra del presidente y vicepresidente no resolviera. Una vez finalizada la lectura del cronograma, recibimos una faja de color rojo, la cual indicaba nuestro cargo de representantes. Pensé que sería el final de la reunión y estaba a punto de levantarme para irme cuando el presidente aclaró su garganta antes de dar inicio a un largo discurso, el cual obviamente no escuché. Desperté de mi corta siesta gracias al sonido de los aplausos, acompañados de unos leves golpes en el brazo, estaba seguro que Shindou llevaba un tiempo intentando despertarme.

De camino al salón repasamos una vez más nuestro horario. No era la parte más divertida del festival, pero no tenía opción. Intenté demostrar interés mientras veía como Shindou hacia pequeñas anotaciones en su planilla, pero me costaba. Preferí dirigir mi atención a otra cosa, más precisamente a su cabello, al hacerlo tuve una idea. Shindou estaba tan concentrado que no notó que comencé a levantar mi mano en dirección a su nuca, no demoré mucho en entrelazar mis dedos en su cabello.

—¿No sientes calor? —Moví mi mano suavemente hacia abajo, acariciando su cabello y su nuca, esto hizo con que diera un salto en el lugar, dejando caer su planilla. Se agachó de inmediato para recogerla. Al enderezarse colocó una de sus manos en su nuca y evitó mirarme, seguramente para que no notara cuan sonrojado estaba. Sonreí victorioso.

—E-estoy bien, mi cabello es corto así que no me molesta mucho.

—Tienes suerte, pensaba usar el mío suelto, pero hace demasiado calor así que tuve que atarlo. —Levantó la mirada tímidamente.

—Me gusta cómo te queda. —Sonrió.

—Gracias, es normal, todo me queda bien.

Rio ante mi comentario y luego retomamos nuestro camino hacia el salón. Los pasillos estaban muy bien decorados, el grupo encargado de la decoración interna y externa del edificio realmente había hecho un buen trabajo. Nos detuvimos frente al salón que se encontraba al lado del nuestro, lo habíamos pedido prestado para utilizarlo como probador. Shindou abrió la puerta para echar un vistazo dentro, luego de comprobar que todo estuviera en orden, la cerró. Caminó unos pasos hacia adelante, deteniéndose frente a la puerta de nuestro salón, donde sería llevado a cabo el baile de máscaras. Antes de que pudiera mover la puerta corrediza, apoyé mi mano en ella, impidiendo que lo hiciera.

—Shindou – Giró lentamente hacia mí. Me acerqué a él acortando la distancia entre nosotros, haciendo con que se recostara contra la puerta—. Hay algo que quiero hacer antes que empiece el festival. —Coloqué mi mano libre en su cintura y poco a poco fui acercando mi rostro al suyo. Demoró unos segundos en reaccionar y poner ambas manos contra mi pecho, empujándome suavemente para crear distancia.

—Aquí no, alguien puede vernos.

—El pasillo está vacío.

—Sí pero alguien podría llegar a cualquier momento.

—Aún es temprano, dudo que alguien llegue a esta hora. —Intenté acercarme nuevamente pero volvió a empujarme hacia atrás. Me molestó un poco que lo hiciera así que lo abracé con ambos brazos y lo aferré aún más a mí—. ¿No quieres que te bese?

—¡¿Qué?! ¡No es eso, si quiero! Pero no ahora. —Sus mejillas comenzaban a ponerse rosa.

—Qué pena, quiero hacerlo ahora. —Lo miré serio, nada iba a hacerme cambiar de idea. Me miró dudoso, al ver que no lograría convencerme, cerró los ojos tímidamente.

Mientras me acercaba sentí que una de sus manos se aferró a mi camisa. Estaba a punto de besarlo cuando escuchamos pasos acelerados subiendo las escaleras. Shindou me miró asustado, no tuve opción más que alejarme. Escuché como los pasos se detuvieron al llegar a su destino, pero no quise ver a quien pertenecían, estaba seguro de que no sería capaz de ocultar mi rabia. Sin embargo Shindou lo hizo, aún asustado. Fue gracias a él que descubrí de quien se trataba.

—Buenos días Minami, llegas temprano.

—Buenos días, quise llegar antes para tener más tiempo para prepararme. —Escuché como se acercaba. No quería tener que mirarla así que robé la planilla de las manos de Shindou e hice como si estuviera leyendo algo.

—Las chicas aún no llegaron, pero puedes usar el salón.

—Gracias.

—Si necesitas algo, estaremos aquí al lado. —Shindou sonrió y giró para entrar al salón. No dudé en seguirlo, pero antes de entrar miré de reojo a la chica, quien me miraba como si sospechara algo. Cerré la puerta sin mirar atrás. Caminé hacia Shindou, que estaba de espaldas, lo tomé del brazo y lo giré hacia mí, esta vez no le di tiempo de decir o hacer nada, rodeé su cintura con mis brazos y lo besé tiempo suficiente para dejarlo sin aire.

—Kirino —pronunció mi nombre usando un tono de reproche mientras intentaba calmar su respiración.

—Estamos en el salón, aquí nadie puede vernos. —Frunció el ceño intentando parecer enojado, pero lo único que logró fue hacerme reír ante lo adorable que se veía.

Poco a poco los demás alumnos comenzaron a llegar. Nuestro salón, al igual que los demás, comenzó a llenarse. Noté que Shindou estaba nervioso así que le pregunté que le pasaba, cuando me dijo que temía que no asistieran muchas personas al festival, lo llevé hacia la ventana y echamos un vistazo al portón del frente. Una gran multitud esperaba del otro lado a que abrieran las puertas para poder pasar y disfrutar de todos los juegos, eventos y comidas que habíamos preparado.

El primer día del festival fue un poco tumultuoso debido a que había mucho que hacer. Solo en las primeras horas habíamos superado el número de visitantes que el consejo estudiantil había estimado. Varias veces tuvimos que dejar nuestro puesto para ir a ayudar a otras clases, por suerte contamos con Izumi e Usui para cubrir nuestra ausencia. Nuestro baile de máscaras logró atraer una gran cantidad de visitantes, ya que era la primera vez que una clase había ideado una propuesta así, y por ser algo novedoso todos querían ver que tal era. Aunque a decir verdad, creo que la popularidad de nuestro evento se debió a la belleza de la apertura del baile, de la cual se encargaron Izumi e Usui. Al final del día estaba tan cansado que acepté la invitación de Shindou para que me llevara en auto hasta casa. Tuve que hacer un gran esfuerzo para no dormirme en el camino. Al llegar arrojé mi mochila al sofá y camine directo al baño, me di una ducha rápida y me dejé caer sobre la cama, estaba tan cansado que me dormí unos minutos después.

Como me había quedado dormido apenas llegue, no recordé programar las alarmas, por suerte Shindou me llamó un par de veces y logró lo imposible: despertarme. Como me había levantado un poco tarde, nuevamente acepte una de sus invitaciones. Unos minutos después de haberme duchado escuché como sonaba el timbre. Corrí a la sala para recoger mi mochila y al abrir la puerta Shindou me recibió con una sonrisa.

Al llegar fuimos directamente al salón, a diferencia del día anterior, muchos de nuestros compañeros ya habían llegado. Nos tomamos un tiempo para revisar todo, desde el equipo de sonido hasta los vestuarios, incluso hicimos unos pequeños arreglos en la decoración del salón. Shindou parecía un niño pequeño, iba de un lado a otro con una enorme sonrisa en el rostro, arreglando pequeños detalles que solamente él era capaz de notar. Al verlo tan feliz sentí que debía hacer algo, el día anterior estuvimos tan atareados que no pudimos disfrutar del evento, pero hoy sería diferente.

Las personas no dejaban de llegar, eran tantas que no cabían en nuestro salón así que mientras algunas parejas bailaban, quienes esperaban en la fila admiraban el baile desde el corredor. Luego de unas horas hicimos un cambio de parejas, para que los alumnos que ya habían bailado durante la mañana pudieran salir a disfrutan del evento. Al mismo tiempo que cambiamos de bailarines, cambiamos de vestuaristas y los encargados de controlar el sonido. Faltaban pocas horas para que el festival llegara a su fin, pero aun así las personas no dejaban de llegar. Izumi, que hasta el momento se encontraba junto al encargado del sonido, se acercó a nosotros.

—Creo que por hoy ya cumplieron con su trabajo. —Ambos dirigimos nuestra atención a él. Antes de que Shindou pudiera responder, Usui se acercó a nosotros, entrelazando su brazo con el de Izumi.

—El baile está saliendo de maravilla, diría que es el evento más popular del festival.

—Es gracias al esfuerzo de todos y principalmente a su presentación, todos quedaron maravillados con su apertura —Sus palabras hicieron con que ambos intercambiaran miradas y sonrieran.

—¿Por qué no se toman un descanso y van a dar una vuelta? —Izumi me quitó las palabras de la boca.

—El día de ayer fue bastante corrido, las veces que dejaron el salón fue por que otras clases necesitaban ayuda, ¿no? —Asentimos—. Entonces vayan, sería injusto que se perdieran el festival después de todo lo que trabajaron.

—Gracias Usui, pero no podemos, debemos quedarnos por si alguien necesita ayuda.

—Los encargados también tienen derecho a divertirse. Vayan, nosotros nos quedaremos a cargo —Usui asintió ante las palabras de Izumi, pero Shindou aún dudaba.

—Pero hay muchas personas esperando para entrar, no sería justo dejarlos solos, además ustedes también deben ocuparse de la coreografía – Estaba a punto de tomar a Shindou por el brazo y jalarlo fuera del salón cuando Usui lo interrumpió.

—No somos los únicos en el salón, hay más alumnos que pueden ayudarnos si es necesario.

—Vayan o nos veremos obligados a echarlos.

—No será necesario. —Tomé a Shindou de la mano—. Muchas gracias. —Hice una reverencia y salí del salón. Caminamos por los pasillos abriéndonos paso entre las personas. Por momentos Shindou volteaba a ver hacia atrás—. No te preocupes, van a estar bien. Además si nos quedáramos, la única parte del festival que veríamos sería la fogata y los fuegos artificiales.

—Es verdad, este es tu primer festival escolar, ¿no?

—Algo así.

—Lo supuse. —Lo miré interrogativo pero simplemente sonrió—. ¿Dónde quieres ir primero?

—Hmmm… no pude desayunar esta mañana así que tengo un poco de hambre.

—Entonces vayamos a los puestos de comida, creo que los encargados son los alumnos de primer año.

—¿Sabrán cocinar?

—No lo sé, vayamos a descubrirlo. —Me sonrió, tomó mi mano y me guio por entre las personas hasta la escalera.

Nos pasamos la tarde yendo de un puesto de comida a otro, para mi sorpresa y alegría de mi estómago, todo estaba muy bien preparado y tenía un sabor delicioso. Perdí la cuenta de cuantos dulces y bocadillos salados comí. Después de descansar un poco decidimos ir a probar los juegos. Había una gran variedad, desde tiro al blanco para ganar premios —en su mayoría peluches— hasta el típico juego de pesca presente en todos los festivales de año nuevo.

—Una clase decidió hacer un recorrido de miedo, ¿no? —asintió— Deberíamos ir. —Me miró intrigado—. Ese fue el evento que nuestra clase organizó el año pasado, ¿cierto? —asintió de nuevo—. Vayamos a ver qué tal lo hicieron, aunque serás tú quien me diga si su evento es mejor que el del año pasado.

—No creo que sea necesario, no hay mucho que se pueda hacer en una casa de miedo. —Noté algo de inseguridad en su voz.

—No importa, vamos, quiero ver si son capaces de asustarme. —Tomé la iniciativa y me adelanté, abriéndome paso entre las personas. Me detuve en la entrada del salón, donde fui recibido por "La Parca".

—Bienvenido joven, ¿una entrada? —Su voz sonó algo tétrica. «Un punto por haber usado un distorsionador de voz».

—Dos. —Inclinó la cabeza hacia un lado, confundido. Poco después Shindou llegó corriendo.

Intercambiamos el dinero y los boletos y, luego de marcarlos como usados, hizo una reverencia, dándonos la bienvenida al recorrido. No pude aprovechar la luz exterior para ver el interior del salón, ya que apenas abrió la puerta lo suficiente como para entráramos y, cubriendo la entrada por la parte de adentro, había una larga y espesa tela negra. Caminamos en la oscuridad tranquilamente, hasta que de pronto comenzaron los sustos y ruidos fuertes. No tardé mucho en sentir como Shindou se aferraba de mi brazo y escondía su rostro contra el.

—«Hmm… creo que esto amerita unos… nueve puntos».

El recorrido terminó y pese a que no hubieran logrado asustarme, felicité a "La Parca" por el buen trabajo que su clase había hecho. Shindou estaba demasiado afectado como para hacerlo. Mientras nos alejábamos eché un vistazo a mi reloj.

—¿Quieres que hagamos algo más tranquilo para que te calmes?

—E-estoy ca-calmado. —Revisaba la temperatura de su rostro con ambas manos—. ¿Dónde quieres ir?

—Sígueme.

Salimos del edificio y nos dirigimos al gimnasio, las puertas estaban cerradas pero eso no impidió que entráramos. Al hacerlo las voces de los actores llamaron nuestra atención. La obra de los estudiantes de tercer año había comenzado hacía ya unos minutos. Interpretaban Blanca Nieves. Pese a que el lugar estuviera lleno, algo que seguramente había alegrado a los alumnos, logramos encontrar un par de lugares vacíos al fondo. No sabía si el hecho de que fuera la primera obra escolar que veía tenía algo que ver con el hecho de que me sintiera tan atrapado, pese a que ya conociera la historia. Me tomé unos minutos para fijarme en Shindou, miraba el escenario atentamente y no dejaba de sonreír. Nunca lo había visto sonreír tanto como hoy. Miré mi reloj, no quería interrumpirlo ya que se veía bastante compenetrado, pero debíamos irnos, había algo más que quería hacer.

—¿No piensas decirme dónde vamos?

—No, es una sorpresa.

Se mantuvo en silencio todo el camino, intentando adivinar donde lo estaba llevando, pero a medida que nos acercábamos supuse que no tardaría en descubrirlo. Al sentir como su mano jaló suavemente mi camisa supe que lo había hecho.

—Kirino, ¿no estarás pensando…? —Tomé su mano y caminé hacia el salón que usábamos como probador.

Al entrar las chicas dejaron de charlar entre sí para dirigir su mirada hacia nosotros. Extrañamente sus rostros se iluminaron cuando dije que necesitaba dos trajes para el baile. Un grupo de chicas se llevó a un muy avergonzado Shindou a un extremo del salón, mientras que otro grupo se aceró a mí con una vasta opción de trajes. Mientras me vestía escuché como las chicas susurraban y reían, pude captar algunas palabras, en su mayoría elogios. Al salir del probador improvisado me acerqué al espejo, una vez satisfecho con mi apariencia, salí del salón acompañado de susurros, risas y suspiros. Al entrar fui recibido por Izumi, quien se tomó unos segundos para analizar mi vestimenta, luego de hacerlo sonrió haciéndome un signo de aprobación.

—Veo que decidiste bailar. —Acomodé un poco mi traje—. ¿Dónde está tu pareja?

—Creo que tuvo problemas con el vestuario, pero no debe tardar en llegar. —Usui, que estaba al frente del salón observando a las parejas, dejó su lugar al ver que había regresado.

—Kirino te ves tan elegante. —Sonreí en agradecimiento a su cumplido.

Sin embargo algo llamó su atención, al seguir su mirada supe que, o mejor, quien. Shindou se mantenía inmóvil frente a la puerta, tenía la mirada fija en el suelo y ambas manos entrelazadas. Supe de inmediato lo cuan avergonzado estaba por entrar, así que dejé mi lugar y me acerqué a él. Levantó la mirada algo apenado. Sonreí cuando nuestras miradas se encontraron y extendí mi mano hacia él, tardó un poco en tomarla pero cuando lo hizo lo guie hasta el centro del salón. Cuatro parejas bailaban al compás de Otoño de Vivaldi. Shindou aún se veía incómodo así que tomé la iniciativa de colocar sus brazos en las posiciones adecuadas. Antes de unirnos a las demás parejas en el baile, me acerqué a él y susurré en su oído.

—No te preocupes, solo déjate llevar.

Comenzamos a dar giros acompañando la melodía, al principio le costó un poco seguirme ya que estaba nervioso, no lo culpo, no era usual ver a dos chicos bailar en pareja. Poco a poco, luego de haber dado un par de vueltas y acostumbrarse a la melodía, su cuerpo comenzó a relajarse y dejó que lo guiara en cada paso. Noté algo de tristeza en su rostro cuando la música se detuvo, pero el sonido de los aplausos hizo que fuera reemplazada por confusión. Al recorrer el lugar de forma rápida con la mirada, noté que había más personas observando el baile que antes de que comenzáramos a bailar y, por alguna extraña razón, eran, en su mayoría, chicas. Nos retiramos de la "pista" y luego de recibir varios cumplidos de Usui e Izumi, regresamos al probador para devolver los vestuarios.

El cielo comenzaba a pintarse de un color naranja marcando el final del día y también, las últimas horas del festival escolar. Después de cerrar los salones, tanto los invitados como los alumnos se reunieron en el patio para sentarse frente a la fogata a la espera de los fuegos artificiales. Todos a excepción de nosotros dos. Había un salón en el tercer piso que estaba ubicado justo frente al lugar donde harían la fogata y lanzarían los fuegos, y por lo tanto era el lugar perfecto para apreciar el final del festival. Me costó un poco convencer a Shindou a que aceptara mirar los fuegos desde ahí, principalmente por que dudaba de los medios que había empleado para conseguir la llave del salón, pero finalmente lo hice. Ambos nos apoyamos en la ventana a mirar la fogata.

—No sabía que íbamos a bailar… —Giré hacia él.

—Claro que no, era una sorpresa. —Me miró "enfadado"—. No pudimos hacerlo durante los ensayos, así que quise hacerlo hoy. ¿Te molestó?

—No, estaba un poco nervioso al principio, pero fue divertido. —Sonrió. Me acerqué a él para darle un corto beso, pero no pareció conformarse—. ¿S-solo uno?

—¿Quieres más? —Su rostro se puso completamente rojo. Sonreí—. Muy bien, te daré más. —Al ver mi reacción Shindou intentó alejarse corriendo, pero fui más rápido y logré atraparlo. Intentó escapar de mis brazos pero su esfuerzo fue en vano. Lo llevé hacia la mesa de profesores, sentándolo sobre esta.

—Basta Kirino.

—¿No acabas de decir que quieres más? —Sus ojos no lograban encontrar los míos—. Si tienes miedo a que nos encuentren, no creo que pase, todos están demasiado ocupados frente a la fogata. —Esperé un poco para ver cómo reaccionaría y para mi sorpresa, fue él quien se acercó a mí para besarme, lo único que tuve que hacer fue volverlo un poco más intenso. Rompí el beso y le sonreí pícaro—. ¿Satisfecho? —asintió tímidamente, justo la respuesta que esperaba. En medio a tanta felicidad vino a mí una duda.

—Shindou ¿estás seguro de que está bien que estés aquí conmigo? —Me miró confundido—. No tengo la mejor reputación. Conoces los rumores, para todos solo soy un "chico malo".

—Eso es lo que ellos piensan —su respuesta me tomó por sorpresa—. Te conozco, sé que lo que dicen no es verdad.

—¿Me conoces tanto como para asegurarlo?

—Bueno, es verdad que no sé todo lo que me gustaría saber sobre ti, pero sé lo suficiente para asegurar que lo que dicen es mentira. —Me sentí un poco confundido, era la primera vez que alguien me defendía de esa manera. Dejé escapar una risa.

—Muy bien, dime ¿qué quieres saber sobre mí? ¿Mi comida favorita? ¿Mi color favorito? ¿A que le tengo miedo? Sea lo que sea, te lo diré. —Shindou comenzó a reír.

—¿Siempre fuiste tan directo?

—Lo dice la persona que me invitó a su casa para empujarme al suelo e intentar besarme. —Su expresión cambió de risa a vergüenza en cuestión de segundos.

—¡Fue un accidente! —Fue mi turno de reír.

—Cuando era pequeño tenía más facilidad para abrirme con las personas, eso cambó cuando crecí. Sin embargo… —Lo miré a los ojos— Contigo es diferente. No sé por qué, pero me siento cómodo estando contigo, es por eso que me es más fácil hablarte de mí. —Sus ojos no me quitaban la vista de encima—. Lograste atraparme de una manera que no logro explicar. Creo que… más que gustarme… yo… —Escuché un fuerte estruendo a mis espaldas, seguido de gritos y otros estruendos más. Habían comenzado a lanzar los fuegos artificiales.

Shindou se veía tan preocupado mientras esperaba a que continuara mi frase, que decidí sonreírle dándole a entender que todo estaba bien. Cuando me devolvió la sonrisa usé mis brazos para aferrar su cuerpo al mío, al mismo tiempo en que sus manos recorrieron mi pecho y se cruzaron detrás de mi cuello. Me incliné lentamente hacia él, uniendo nuestros labios en un tierno beso. No podía imaginar una mejor manera de pasar los últimos minutos del festival.