La serie de Once Upon a Time y sus personajes aquí mencionados no me pertenecen.
Muchas gracias a todos por leer, por sus follows y likes, y muchas gracias también a quienes dejaron su review. Me encanta leerlos, lo saben, todas sus impresiones, dudas, teorías y demás me fascinan.
A quienes tuvieron vacaciones hace unas dos semanitas atrás, espero que se la hayan pasado de maravilla como yo jeje.
Lamento que la espera haya sido más larga de lo habitual, pero la vida sucede.
Espero que les guste el capítulo y que puedan perdonar cualquier error.
Agradecimientos a mi querida partner in crime, autumnevil5
Apenas salió del apartamento, Regina se puso la bufanda, más que nada por ocultar la marca en su cuello. Se aseguró que Henry estuviera bien abrigado y después comenzó a colocarse su propio abrigo
- ¿Listos? - preguntó David satisfecho de ver que la reina se estaba cubriendo del frío antes de salir
- No tienes que molestarte - dijo Regina tratando de sonar convincente mientras hacía su mejor esfuerzo por acallar ese anhelo dentro de ella por la cercanía del príncipe, no quería que él lo notara
- No dejaré que te vayas… se vayan solos - se corrigió a sí mismo para que el pequeño no sospechara nada. Era obvio que no sabía lo que estaba sucediendo y aún había que explicarle cómo sería todo de ahora en adelante
- ¿Es porque mamá aún no se recupera por completo? - preguntó Henry mientras caminaban hacia la salida del lugar
- Exacto - respondió el alfa sonriéndole al niño - Es peligroso que camine de aquí hasta la mansión. Podría fatigarse - explicó con su porte de príncipe que solo hizo que Regina torciera los ojos
- Estoy bien - replicó con fastidio.
Alargó su mano para abrir la puerta, pero la mano de David se posó sobre la suya deteniéndole. Estaba muy cerca de ella y la reina podía sentir como su corazón se aceleraba al sentir su contacto, su cercanía, su aliento muy, muy cerca de su oído
- Los guantes, majestad - habló bajo, su voz se escuchó más grave de lo normal y Regina sintió sus piernas temblar ligeramente y sus mejillas arder un poco por ello. ¿Qué estaba pasando?
Recuperó su compostura e intentaba resistirse lo más que podía de hacer lo que él solicitaba. Sabía que David estaba siendo cuidadoso con la situación, el príncipe estaba consciente que a ella le costaba trabajo simplemente obedecerle y entregarse a él, que en realidad no quería hacerlo, pero por Dios que la omega en ella le urgía a satisfacer a su alfa como lo había hecho durante su celo.
El alfa observaba a su omega con detenimiento. Podía ver que se resistía a su petición, entendía que le costaba trabajo acceder tan fácilmente a sus demandas, pero era importante que lo hiciera. Se venían situaciones muy difíciles para la reina en cuanto todo Stroybrooke se enterara que era una omega y él la iba a defender sin titubeo alguno, no la iba a desamparar, pero para poder cuidar de ella y protegerla era importante que Regina aceptara su verdadera naturaleza y que lo aceptara a él como su alfa.
Al final Regina no lo pudo resistir, fue algo involuntario y más fuerte que ella, retiró su mano y tragó pesado al perder contacto con David, era como si su cuerpo le exigiera no dejar de tenerlo. Tomó aire y comenzó a ponerse los guantes como el príncipe lo había solicitado
- Vamos ahora sí - dijo David con una bellísima sonrisa en su rostro al verla hacer lo que pidió.
Una que dejó a Regina deslumbrada por unos segundos y la hizo dejar de lado la pequeña rabia consigo misma por acceder tan fácil a lo que el alfa había perdido.
David era muy guapo, pero cuando sonreía se veía irresistiblemente apuesto y lo único en su mente en esos momentos era que el príncipe en verdad era… perfecto. Y entonces la reina pudo sentir su corazón palpitar más rápido con la emoción de verlo sonreír de esa manera por algo que ella había hecho.
Oh Dios, estaba en serios problemas
- Muévete, mamá - urgió Henry con impaciencia porque ella se había quedado como ida y no se movía.
Salieron del lugar rumbo a la camioneta y la reina dudo apenas unos momentos en subir, pero la verdad era que no quería irse caminando hasta la Mansión, no se encontraba del todo bien y no se sentía segura aun de enfrentar a todo el pueblo con su nueva condición, quería al menos estar recuperada por completo para hacerlo. Estaba convencida que todo el mundo reaccionaría mal.
El trayecto a la mansión fue… curioso. Henry no dejaba de hablar, no paraba de decir lo emocionado que estaba por volver a casa, lo mucho que extrañaba su cuarto y sus cosas, pero en especial la comida de su mamá.
La reina escuchaba a su hijo con atención e intentaba ocultar la emoción que sentía al verlo así, no se le escapaba que David volteaba a verlos de reojo de vez en cuando y por momentos Regina juraba que eso le traía un sentimiento de familiaridad que alguna vez, mucho tiempo atrás, anhelo tener.
Henry entró corriendo a la mansión en cuando la puerta se abrió dejando al alfa y la omega en la entrada
- Gracias… - murmuró Regina pasándose un mechón de su precioso cabello tras su oreja, giró para quedar frente a David
- Tenía que asegurarme que llegaras con bien a tu casa - le dedicó una pequeña sonrisa y la vio asentir como en conflicto.
Le observó apenas unos momentos y reparó en que el príncipe se veía muy cansado, como si no hubiese dormido absolutamente nada
- Debes irte, tienes que descansar - dijo al fin, desvió su mirada, no podía verlo a sus preciosos ojos azules porque tenía mucho miedo de terminar muy lastimada en esa situación. Le daba miedo lo que el vínculo significaba para ella como omega reclamada por un alfa que tenía pareja, que era su amor verdadero y con quien tenía una familia. Se le hizo un nudo en el estómago con el solo pensamiento.
David abrió la boca para protestar, pero Henry le interrumpió
- Mamá… - llegó hasta ellos - No hay nada en la nevera, ni en la alacena - dijo extrañado y con el ceño fruncido. La casa siempre había tenido mucha comida, jamás hacía falta nada
- Lo lamento, Henry - dijo Regina volviéndose a él - Debo ir a comprar la despensa - se mordió el labio inferior culpable
- Yo iré - dijo David con un tono de voz más serio del que le hubiese gustado usar - Henry… ¿Por qué no vas a tomar un baño mientras traigo algo para el desayuno? -
El niño asintió y sin más se fue corriendo escaleras arriba, la verdad era que se estaba muriendo por estar en cuarto
- ¿Por qué no tienes nada para comer? - preguntó David entre preocupado y molesto, no sonaba normal que una mujer como Regina Mills no tuviera nada en su alacena
- Porque estaba sola, encantador - respondió un poco a la defensiva volteando a verle de nuevo con el ceño fruncido - Henry no ha estado viviendo aquí desde que… - tragó pesado para continuar - desde que lo dejé ir contigo - dijo con tristeza y apartó su mirada de él - No había razón para tener la alacena repleta -
Y el alfa casi se quiso morir al escucharla. Quería decir que la reina no se estuvo alimentando correctamente desde que Henry se fuera de la casa. Su omega no había estado cuidando de sí misma durante todo ese tiempo.
Entonces recordó las dos veces anteriores a la última que la había levantado en brazos, cuando la torturaron no pesaba mucho, en Neverland todavía menos, las únicas veces que recordaba haber visto a Regina comer fue cuando prácticamente él mismo la alimentó durante su celo.
Tomó aire tratando de tranquilizarse mientras Regina le clavaba la mirada, seguramente adivinando en todo lo que él mismo estaba pensando de la situación y quizá sabía lo que venía
- Iré por desayuno - se relamió los labios y dio un paso hacia el frente acercándose más a su omega, algo que hizo que la reina se tensara ligeramente, pero no retrocedió - Después iré por la despensa y me vas a prometer que vas a empezar a cuidar más de ti misma - no usó su voz de alfa porque estaba esperanzado en que Regina tuviera ahora razones para no dejarse a la suerte, pero tampoco fue una petición la que hizo - No está a discusión - y se dio la media vuelta antes de que ella pudiera decir algo.
Alcanzó a escuchar el pequeño gruñidito frustrado que lanzó, pero no se volvió. Sabía que iba a ser algo difícil, pero estaba más que dispuesto a cuidar a su omega en todos los aspectos, inclusive de ella misma.
En el camino a Granny's, David se dio cuenta que las calles estaban desoladas, algo que no percibió cuando iban rumbo a la mansión, seguramente porque su hermosa omega lo había distraído.
Se estacionó frente al local de comida y cuando apago la camioneta recargó su rostro en el volante.
Su omega… ¿Por cuánto tiempo más lo iba a ser? No era tonto, sabía que Regina intentaría encontrar la forma de deshacerse del vínculo, que no quería ser una omega y mucho menos SU omega y su familia… por supuesto que su familia le iba a exigir a él que renunciara a la reina y eso solo le causa un inmenso dolor y pesar, porque tampoco quería perderlos a ellos.
Luego de unos segundos tomó aire profundamente y bajó del auto. No podía ponerse a pensar en eso, a pesar de todo, su prioridad seguía siendo Regina, aunque a ella no le gustara la idea
- David - saludó Granny en cuanto le vio entrar, aunque el príncipe pudo percibir que el tono no era precisamente de alegría o emoción por verle
- ¿Dónde está todo el mundo? - preguntó extrañado. El local estaba vacío
- La mayoría está tratando de asimilar la situación. Ha venido una que otra persona. Tu hija lo hizo anoche - explicó y luego estrechó sus ojos un poco como con sospecha, vio a David tragar pesado - ¿Qué vas a llevar? - preguntó. Era obvio que el alfa no pensaba quedarse a comer ahí
- Una orden de pancakes y un desayuno, el más nutritivo que tengas, un chocolate caliente con canela, un café cargado y un jugo de fruta natural - y se abstuvo de pedirlo explícitamente de manzana porque no quería levantar sospechas, aunque una parte de él moría por dejar en claro que Regina era su omega, suya y de nadie más.
Pero sabía que era mejor para la reina que, el hecho de que era una omega y que él la había reclamado, se supiera cuando todo estuviera en más calma. Si callaba de momento era porque quería protegerla.
Además, no estaba seguro de que el jugo de manzana le gustara a la reina, él lo pensaba porque… bueno, era Regina, sin embargo no lo sabía con seguridad y en ese momento reparó que no sabía mucho de su omega.
Granny vio al príncipe fruncir el ceño de una manera extraña de pronto, así que se volvió para dejar la orden en la cocina y después regresó su atención a David
- Podría pensar que es desayuno para tu familia, pero todos sabemos lo que sucedió ayer. Habla - exigió - ¿Por qué te llevaste a Regina así? - preguntó como molesta, pero con un toque de angustia en su voz.
La pregunta tomó al príncipe por sorpresa, aunque la esperaba de alguna forma porque sabía que prácticamente todo el pueblo fue testigo de lo que ocurrió en la línea y lo más seguro era que una que otra persona sospechara o se hubiera dado cuenta.
Le clavó la mirada a la vieja lobo y respondió tratando de disimular
- Porque necesitaba atención, quedó mal luego de detener la maldición y… - pero no pudo seguir porque una exhalación como de burla e incredulidad por parte de la alfa no le dejó
- Todo el mundo estaba en la línea, doctores, hadas… - le miró con una expresión que denotaba que no creía lo que decía y que sabía había algo más - Además Regina es una beta, no corría peligro - y observó detenidamente el rostro del alfa para ver si había alguna reacción de su parte y no se equivocó, David se tensó al escucharla - Aunque se corre el rumor que en realidad es una omega - la mirada que le dedicó el príncipe lo decía todo, parecía como si quisiera arrancarle la cabeza y Granny no necesitó más explicación - En un momento estará lista tu orden - y se retiró dejando al alfa solo.
David resopló entre cansino y frustrado, estaba seguro que la vieja lobo lo sabía todo y que así como ella, era casi seguro que otros más lo supieran y por supuesto que el alfa en él se sentía orgulloso e importante, le hacía sentir tan bien el solo pensar que el pueblo supiera que Regina era su omega, pero también se sentía culpable porque tenía un matrimonio y una familia a la cual amaba por lo que su unión con Regina, no sería bien vista.
Mientras tanto en la mansión, Regina se encontraba sentada en el comedor esperando a que Henry terminara de bañarse o que el… príncipe regresara.
Estaba contrariada, se sentía incapaz de pensar con claridad y si era sincera consigo misma debía admitir que estaba un poco asustada por lo que de ahora en adelante sucedería con ella.
No tenía que ser adivina para saber que en cuanto supieran que era una omega lo iba a perder... todo y tenía mucho miedo de perder a Henry también. Sabía que el pequeño no iba a entender tan fácilmente que ahora ella y David estuvieran atados por algo que era mucho más fuerte que ellos, algo que podía llegar a ser más fuerte que los sentimientos del príncipe hacia Snow y que el amor verdadero que se tenían.
Apoyó sus codos en la superficie de madera y cubrió su rostro con sus manos sintiendo que sus ojos se llenaban de lágrimas. Estaba odiando con todas sus fuerzas esa parte de ser una omega, siempre ser tan sensible y vulnerable.
Necesitaba dejar de serlo ya, no podía permitirse seguir así y no quería pensar más en todas las consecuencias que habría con su nueva condición y maldijo nuevamente al Oscuro, a su madre y a Pan por haberla despojado del hechizo que la mantenía como una...
Beta… Sí, esa era la solución, volver a ser una beta era la forma más fácil de deshacerse del vínculo y de todos los problemas que el ser una omega le iban a traer, David dejaría de ser su alfa, podría seguir su vida sin el gran problema de tener una omega y una pareja a la cual sí amaba, y ella, ella podría hacer lo mismo, seguir con su vida tal cual.
Pensó de pronto en que quizá la forma más fácil de solucionar todo era deshacerse de las reglas biológicas y por primera vez se preguntó qué había sucedido para que ahora estuvieran presentes en Storybrooke, el príncipe había dicho que ella logró detener la maldición de Pan y mantener la maldición oscura.
La reina solo recordaba que estaba con el corazón completamente destrozado al saber que no volvería a ver a Henry jamás, tanto que se aferró con su alma a que existiera una esperanza de que no fuera así, de que hubiera forma de quedarse ahí y no perder a su hijo y tal parecía que lo había conseguido, seguían ahí, Storybrooke parecía estar intacto, Henry y Emma recordaban, el único detalle era que ahora estaban las reglas biológicas del bosque. Resopló un poquito cansina, de seguro todo el pueblo la iba a culpar de ello.
Y ahora que lo pensaba, tampoco sabía qué había sucedido con ella porque perdió el conocimiento, se había sentido débil por la mañana y debía admitir que se sintió mejor cuando bebió lo que Azul había dejado para ella.
Ahora se sentía mejor físicamente, así que se mordió el labio inferior, invocó su magia, pudo sentirla fluir por su cuerpo, pero nada sucedió. Frunció el ceño extrañada observando sus manos, intentó hacer una bola de fuego, pero solo obtuvo una pequeña llama que se extinguió casi al instante
- Maldita sea - exclamó frustrada. ¿Qué había hecho la endemoniada hada con ella?
Buscó entre los bolsillos de su abrigo su celular y rápidamente marcó el número del convento, necesitaba hablar con la maldita polilla azul, le debía una muy buena explicación
- Majestad - respondió el hada con una suavidad que exasperó a la reina. Esa mujer siempre había sido muy arrogante con ella y más le valía no cambiar su actitud ahora solo porque era una omega
- ¿Qué hiciste con mi magia? - preguntó molesta
- ¿No te lo ha dicho David? - preguntó el hada - Hablé con él muy de mañana, ayer olvidé decirle que no es conveniente que uses tu magia, no funcionará correctamente hasta que te hayas recuperado por completo - explicó y eso solo hizo enfurecer a la reina
- ¡¿Por qué se lo dijiste a él? ¡Es mi magia! - preguntó y debatió, aunque ya sabía la respuesta y por eso mismo de pronto estaba muy enojada y frustrada
- Sabes por qué… - respondió el hada con calma y suavidad después de una pequeña pausa donde medito si debía decirlo tal cual o no, sabía lo que eso significaba para la reina, pero siendo ahora una omega reclamada debía comenzar a familiarizarse con la situación.
Regina no necesitó más, colgó la llamada furiosa tratando de contener las lágrimas y la rabia que la invadía ante esa situación. Sabía por qué lo había hecho, porque el príncipe era su alfa y él debía enterarse de todo lo que pasaba con su omega. Ni siquiera tenía derecho a saber de su salud antes que su alfa.
Su alfa… el solo pensarlo la hacía sentir rara.
Y de pronto un mundo de preguntas comenzaron a invadir su mente, ¿cómo es que había terminado siendo reclamada por David? ¿Cómo es que ella misma le había pedido que lo hiciera?
No recordaba todo con exactitud, pero tenía algunas imágenes precisas y sí tenía presente que ella había alzado su cuello invitándolo a reclamarla y no entendía entonces cómo había sido tan estúpida de hacer eso, de desear unirse a un alfa que estaba prohibido, uno que jamás iba a quedarse con ella y que ponía en riesgo lo más importante que tenía en la vida que era el amor de Henry, su niño apenas estaba comenzando a confiar en ella y estaba segura que le perdería por esto.
Sintió de nuevo sus ojos llenos de lágrimas por todos esos pensamientos y de pronto el timbre de la puerta se escuchó haciéndola dar un saltito involuntario por la sorpresa
- ¡Yo abro! - pasó Henry corriendo hacia la puerta.
Regina inmediatamente limpió la humedad en sus pestañas, se levantó de su asiento y cuando giró hacia la puerta, el príncipe ya caminaba hacia donde estaba ella como si realmente estuviera en su casa, algo que no agradó mucho a la reina, pero no podía negar que una parte de ella había estado todo ese tiempo ansiando por su regreso.
Pasó enseguida de ella y Regina no pudo evitar aspirar su fuerte y varonil aroma, cerró los ojos involuntariamente dejándose embriagar y era casi inaudito lo que el olor del príncipe causaba en ella y en su cuerpo. Imágenes de lo que había sucedido en Neverland asaltaron su mente de pronto y abrió sus ojos un poco espantada. ¿En qué demonios estaba pensando? No podía pensar en David de esa forma.
El príncipe le miraba de una forma un poco extraña y la reina sintió sus mejillas arder. ¿Se habría dado cuenta de lo que le pasaba? David solo aclaró su garganta desviando su mirada hacia las bolsas que llevaba
- Traje… - comenzó a decir el alfa mientras desempacaba el desayuno - Pancakes para ti - le dijo a Henry poniendo la orden frente al pequeño que ya se había instalado en el comedor - y para ti… - se volvió hacia Regina quien le miraba parada y con los brazos cruzados frente a su silla - Un desayuno nutritivo, no estoy seguro de qué es - le sonrió de medio lado y la vio torcer los ojos
- Te vas atragantar - advirtió Regina a Henry al ver a su pequeño devorando su desayuno como si no hubiese comido en días
- Ten - el alfa le extendió al niño su bebida - Chocolate caliente con canela - Henry le sonrió y él le regresó la sonrisa. Luego volteó a ver a la omega quien parecía dudar de sentarse a comer - Debo ir por la despensa - dijo mientras dejaba el jugo enseguida del plato de Regina.
Tomó su café y se dispuso a salir de nuevo de la mansión, pero la reina caminó tras él
- Necesitamos hablar - le dijo deteniendo su andar
- Come - ordenó prácticamente y pudo ver la pequeña mueca herida en el rostro de la hermosa omega - Cuando regrese hablamos - y sin más salió de la mansión dejando a madre e hijo solos de nuevo para que desayunaran.
En el apartamento Snow y Emma estaban sentadas en la pequeña mesa, hacía poco que Neal se había ido a ver cómo seguía Belle.
La princesa miraba su teléfono mientras retorcía sus dedos entre sus manos ansiosa
- Si tanto te preocupa, llámale - dijo la alfa con un poco de fastidio, la beta llevaba ya un buen rato así, indecisa de hablarle al que era su marido
- Prefiero esperar un poco más, dijo que vendría - respondió alzando su barbilla, como si estuviera recobrando su compostura, un gesto muy propio de ella al que Emma ya se había acostumbrado
La rubia solo asintió comprensiva, no le cabía ni la menor duda de que esa situación estaba siendo difícil para todos y eso la convencía más de quitarle la omega a su padre. ¿Era así como funcionaba? ¿Solo debía morderla y ya?
Miró a su madre e inmediatamente desechó la posibilidad de preguntarle a ella, Snow iba a saber de sus intenciones y tampoco podía preguntarle a Neal, debía buscar a alguien más para que le explicara
- ¿Te arrepientes? - le preguntó a la princesa de pronto
- No lo sé - confesó tomando la mano de su hija - No me arrepiento de haberte mantenido alejada de eso - tragó pesado - Pero sí de haber pensado que nada iba a pasar entre David y Regina - suspiró con cansancio
- No entiendo - dijo Emma con un poco de frustración - ¿Entonces por qué no dejaste que Hook lo hiciera si tanto te preocupamos David y yo? - preguntó
- Porque quería que Regina estuviera a salvo, pero no a costa de ti, ni de mi matrimonio con David - respondió y se contuvo de decir que tal vez debió haber dejado que Hook fuera quien llegara hasta la reina.
David regresó a la mansión con la despensa que había ido a conseguir, tocó el timbre sintiendo esa ansiedad incontenible por ver de nuevo a su omega, pero para su decepción fue Henry quien nuevamente abrió la puerta.
El pequeño le saludo, David le regresó el saludo y luego se asomó por detrás de él para ver si divisaba a la reina
- Mamá subió a bañarse, me pidió que te esperara - dijo Henry mientras ayudaba a David con las bolsas
- Hay más en la camioneta - aclaró el príncipe, ambos salieron por lo restante y regresaron para colocar todo en la cocina.
- Iré a ver a mamá, hace mucho que se fue a bañar - dijo el niño en cuanto terminaron y después se dirigió a las escaleras, comenzó a subirlas y el alfa, sin poder contener su ligera preocupación de que algo le hubiese ocurrido a Regina, le siguió.
Henry caminó hasta la habitación de la reina con David siguiéndole un poco alejado, abrió con cautela y encontró a su mamá dormida en una orilla de la cama con su albornoz de seda gris puesto.
El príncipe se asomó, frunció el ceño al verla dormida, se acercó haciéndole un ademán al pequeño de que guardara silencio, se agachó frente a ella y la observó un poco… Por Dios, en realidad su omega era la más hermosa de todas las mujeres que jamás había visto en su vida.
Tragó pesado intentando apartar sus pensamientos y se concentró en constatar que respiraba con normalidad, algo que indicaba que efectivamente solo dormía. Se puso de pie y comenzó a guiar a Henry a la salida, entrecerró la puerta tras ellos
- Debemos dejarla descansar - le sonrió al niño quien asintió comprensivo
- Iré a jugar videojuegos - dijo mientras corría hacia su habitación - ¿Te quedarás? - le preguntó, porque… bueno, él quería estar pendiente de su mamá, pero también quería leer todos esos cómics nuevos que, durante el tiempo que no estuvo en esa casa su mamá había comprado para él.
El príncipe se sorprendió por su pregunta y se debatió un poco porque debía volver a casa, le había dicho a Snow que lo haría, se suponía que solo les llevaría a la mansión
- Solo hasta que mamá despierte - pidió el niño y el alfa asintió suspirando, la verdad era que él también se sentiría tranquilo si antes de irse veía a Regina despierta.
Henry cerró la puerta de su cuarto y David bajó para asegurar las puertas, inspeccionó un poco la casa y se percató que realmente era muy grande y bonita, el exquisito gusto de la reina se podía percibir en cada detalle de la mansión. Recorrió toda la planta baja asegurándose que las ventanas estuvieran debidamente cerradas, era parte de su instinto como alfa.
Cuando estuvo satisfecho, acomodó todo lo de la despensa que debía ir refrigerado en la nevera y lo demás lo dejó sobre la isla porque no sabía dónde debía colocarlo.
Después tomó aire, subió las escaleras de nuevo y caminó hasta llegar a la habitación de Regina.
Entró y la encontró en la misma posición, caminó hasta ella para agacharse de nuevo y poderla observar, ahora tenía sus preciosos labios entreabiertos. Sonrió enternecido llevando su mano izquierda para apartar unos cuantos mechones rebeldes que caían sobre su hermoso rostro y apenas, con las puntas de sus dedos acarició la frente de la reina procurando no despertarla.
Se relamió los labios al tiempo que pasaba casi imperceptiblemente su pulgar por los tersos labios de su omega y cerró sus ojos conteniendo el impulso y el deseo de besarla.
De pronto se percató que Regina tenía en una de sus manos una pashmina con la que seguramente buscaba cubrir la marca en su cuello y apretó los dientes con un poco de coraje, le molestaba que la reina buscara ocultar que era de él.
Con cuidado y molestia se la quitó de la mano, pero eso hizo que la omega suspirara y se moviera un poco, David se quedó muy quieto ahora, preocupado de que su acción la hubiera despertado, la vio estirarse un poquito, después se volteó dándole la espalda y el príncipe cerró sus ojos tratando de controlarse porque ahora tenía una vista espectacular frente a él.
Tal parecía que la reina llevaba una bata de seda para dormir, por lo que tanto el albornoz como el camisón habían subido lo suficiente para que él pudiera admirar sus preciosas piernas por completo y su divino trasero solo cubierto por la tela de la ropa interior de encaje.
Si las cosas no fueran en realidad tan complicadas no hubiera dudado ni un solo segundo en despojarla de esa prenda que se interponía en su camino y follarla.
Suspiró con decepción, se levantó de su posición y se sentó enseguida de ella por el otro lado, sin poderlo evitar se recostó, quería estar cerca de su omega aunque fuera de esa forma y por solo unos momentos, sabía que no era su lugar y aunque el alfa en él lo quisiera no podía quedarse.
Acercó su rostro al de la reina lo más que pudo y aspiró su delicioso y embriagante aroma, una sonrisa sincera adornó su apuesto rostro al tiempo que cerraba sus ojos, no solo olía a omega y a Regina, olía ligeramente también a que era de él y con ese pensamiento en su cabeza comenzó a relajarse y a pesar de que su plan había sido solo contemplarla por unos momentos se quedó profundamente dormido enseguida de la reina porque no había dormido nada la noche anterior por estar pendiente de ella.
Emma llegó hasta el Jolly Roger donde esperaba encontrar a Hook y no se equivocó, el pirata estaba bebiendo ron con toda su tripulación.
Sin mucho esfuerzo logró convencerlo de que bajara del barco a platicar un poco con ella
- ¿Qué es lo que deseas, Swan? - preguntó, se notaba que estaba un poco pasado de copas, pero aún estaba consciente - Lamento infórmate que nunca me han gustado las alfa, solo ha habido una beta en la vida para mí - dijo suspirando con nostalgia al recordar a Milah - y lo único que me interesa ahora son las omegas, las bellas y ardientes omegas que puedes follar a tu antojo. No importa si dicen "hoy no quiero" o "ya no más" - su voz se escuchó un poco aguda y burlesca - Tienen que obedecer y dejarse follar - habló mordazmente, luego se quedó serio y cerró sus ojos como si estuviera tratando de recordar algo - Hace mucho tiempo que no tengo el gusto de enterrar mi miembro en una omega... y anudarlas, Swan, anudarlas y sentirlas apretarse fuertemente sobre tu miembro mientras las llenas, es la mejor parte de ésto - y comenzó a reír como con perversidad
- Yo tampoco estoy interesada en ti - dijo Emma con una mueca de desagrado en el rostro al escuchar sus palabras y reír de esa forma, Hook volvió a un estado de seriedad y le miró con cuestionamiento - ¿Hay alguna forma de romper el vínculo? - preguntó metiendo sus manos en los bolsillos de su chamarra roja y vio al pirata sonreír de medio lado
- ¿Quieres a la omega de tu padre? - preguntó con burla, vio a la alfa fruncir el ceño en clara señal de molestia confirmando su sospecha - Deberías quitarte esa idea de la cabeza, Swan - habló con seriedad - Sé que no estas acostumbrada a esto, pero tendrías que estar dispuesta a matar a tu propio padre si quieres quedarte con Regina - explicó
- ¿La única forma es que David muera? - preguntó incrédula, ¿qué clase de juego retorcido era ese de las reglas biológicas?
- No - dijo el pirata acercándose un poco a ella, ambos se olieron un poco al hacerlo y a ninguno de los dos le interesaba el aroma del otro - David puede reclamar a otra omega o Regina puede ser reclamada por otro alfa y el vínculo entre ellos se rompería - comenzó a relatar ante la atenta mirada de la salvadora - Pero no creo que tu madre esté interesada en que su príncipe reclame a otra omega y te aseguró que Regina tiene sus razones para no querer que otro alfa la reclame. Si eso pasa, David quedaría afectado y si para ese punto el vínculo es muy fuerte podría morir. Los omega por lo general mueren o quedan en muy mal estado cuando el vínculo se rompe, en cambio los alfa resistimos más, pero si la conexión es muy fuerte podemos perder la batalla también.
Aunque, cualquiera que intente acercarse a la reina con esas intenciones tendrá que enfrentar a tu padre con seguridad - alzó una ceja - sin embargo, la situación es complicada, David ama a tu madre y está casado con ella, no me extrañaría que muchos piensen aprovecharse de la situación, un descuido ¡o qué se yo! - aclaró
- Entiendo - dijo Emma asimilando las palabras del alfa - Gracias - murmuró y comenzó a alejarse del lugar.
Hook se mordió el labio inferior divertido mientras veía a la alfa caminar, deseando con fuerza que padre e hija se mataran y le dejaran el camino libre como debieron haberlo hecho en Neverlad.
Y ahora entendía a lo que se refería Cora cuando le dijo que si todo salía bien en su plan y elegía quedarse de su lado por siempre, podría compensarle de una manera que le iba a encantar.
Nada le iba a satisfacer más en el mundo que tener a la ex Reina Malvada, la que alguna vez fuera la hermosa e imponente gobernante del bosque encantado como su linda y obediente omega.
El sonido de un celular perturbó el sueño profundo de Regina, abrió sus ojos de golpe solo para encontrarse con que David estaba en la cama con ella y despertaba como desorientado mientras buscaba su teléfono en sus pantalones.
La reina se sentó rápidamente y el alfa llevaba el teléfono a su oído
- ¿Snow? - preguntó y de pronto vio a su omega levantarse de la cama y dirigirse a lo que parecía ser el baño y si no estuviera preocupado por eso se habría permitido deleitarse con sus preciosas piernas. Se sentó en la cama escuchando el justo y merecido reclamado de su esposa porque no había regresado como lo dijo - Ya voy - y cerró sus ojos soltando un suspiro cuando la puerta del baño se cerró - Te explicaré cuando llegue - trató de calmar un poco la situación, pero la beta le colgó - Carajo - renegó y se dejó caer en la cama de nuevo llevando una mano a su rostro cubriendo sus ojos.
Era una ironía, saber que lo correcto era lo que estaba haciendo, estar con su omega y cuidar de ella, pero al mismo tiempo era algo que estaba mal porque tenía una esposa, una beta a la cual amaba y una familia que le esperaba en casa.
La puerta del baño se abrió y Regina salió con prisa dirigiéndose a la salida de la habitación
- Espera… - dijo David siguiéndola, por supuesto que la alcanzó muy rápido, era una de las ventajas de ser un alfa, su fuerza y rapidez entre otras cosas habían aumentado. Sin embargo, la omega no se detuvo, bajó las escaleras y entonces sí la tomó del brazo para detenerla en cuanto estuvieron en el descanso.
Regina se sorprendió al sentirlo detenerla de esa forma, volteó a verle molesta e intentó liberarse de él
- Tienes que irte - le dijo forcejeando un poco
- ¿No querías hablar? - preguntó casi con los dientes apretados por verla tratar de alejarse de él. No lo podía evitar, sabía que la reina estaba en su derecho, pero dadas las circunstancias para él era casi como un castigo que ella le rechazara de alguna forma y dolía, le dolía y estaba seguro que ella sabía que lo lastimaba haciendo eso
- David… - dijo la reina tragando pesado al verlo, sabía que lo estaba lastimando con sus negativas, a ella también le dolía, pero tenían que parar eso. No podían seguir unidos, él podía perder a su familia y Regina no quería ser una omega, mucho menos una reclamada - ¿Por qué no me dijiste lo que pasa con mi magia? - preguntó y vio como los ojos del príncipe se abrían más de lo normal, como si estuviera sorprendido
- ¿Intentaste hacer magia? - preguntó preocupado, alcanzó su bello rostro con ambas manos y la acercó un poco a él en un movimiento que no dio tiempo a que Regina reaccionara - Azul dijo que no debías hacerlo - comentó observándola y por un segundo se quedó quieto admirando la marca en su precioso cuello.
La respiración de la reina era un poco acelerada, la estaba sosteniendo del rostro y ella llevó sus manos a los brazos de David como tratando de detenerle, él movió con sus manos su rostro haciéndolo un poco hacia la izquierda seguramente para exponer la marca en su cuello, de pronto los ojos de Regina se entrecerraron cuando sintió los dedos del alfa tocar esa zona y la sensación fue a parar directo a su intimidad espantándola
- No quiero que la cubras… - dijo como si estuviera en un trance, su voz se escuchó profunda y Regina abrió sus ojos de golpe ante sus palabras
- Basta - pidió muy bajito, temerosa de que le ordenara hacer cosas que no quería. Para su sorpresa y alivio él la soltó, pero no se disculpó como era su costumbre.
Regina no esperó más y siguió bajando las escaleras, llegó hasta la puerta, quitó el cerrojo y la abrió para que el príncipe se fuera
- No me respondiste - dijo David quedándose en medio del vestíbulo después de las escaleras - ¿Usase tu magia? - preguntó
- Lo intenté - respondió ella volviéndose hacia él, después subió las pequeñas escaleras de la entrada y se paró frente a él - Pero no pude y la llame, solo para enterarme de que tú ya sabías lo que pasaba con mi magia - recalcó las dos últimas palabras y le miró con reproche
- Sabes que es lo correcto - dijo con calma, tratando de no alterarla, sabía que eso era difícil para Regina y era apenas una pequeña muestra de lo que venía con su nueva realidad
- Pero no quiero - respondió ella con impotencia y rabia contenida, sus ojos se llenaron de lágrimas - ¡No quiero ser TU OMEGA! - le gritó al final, no quería que él tuviera ningún tipo de poder sobre ella. El príncipe no entendía, toda su vida había sido una lucha constante por ser libre, por poder decidir sobre su propia vida.
Durante su infancia estuvo bajo el poder de su madre, luego del Rey, del Oscuro, después de su propia ira y odio con la Reina Malvada, luego la maldición, donde hasta adoptar a Henry fue parte de un plan mucho más grande y ajeno al simple hecho de que ella quería ser madre, amaba a su niño con toda su alma y su corazón y jamás pensaría en que le hubiera gustado adoptar a otro bebé, pero sabía que no había llegado por casualidad a su vida, que todo había sido planeado.
Su madre había regresado a su vida para demostrarle que no tenía el derecho a decidir sobre ella misma, cuando pensó que al fin la tendría como una verdadera madre, la perdió por culpa de Snow y en Neverland, tanto Pan como Snow decidieron por ella una vez más.
- ¿Y qué es lo que quieres entonces? - preguntó con los dientes apretados mientras la tomaba de los antebrazos con un poco de fuerza - ¿Quieres conseguirte otro alfa? ¿Eh? - preguntó alzándola un poco y acercándola a él, casi pegando su nariz con la de ella. Estaba muriendo de rabia al escucharla decir que no quería ser su omega y no podía contener los celos de pensar que pudiera buscar entregarse a otro alfa solo para liberarse de él, sus ojos se llenaron de lágrimas mientras veía que ella le miraba de manera indescifrable y lágrimas comenzaban a resbalar por sus mejillas
- ¡Tú no entiendes nada! - le gritó cerrando sus ojos con fuerza, forcejeó con él un poco y pudo zafarse de su agarre, seguramente su reacción lo había sorprendido. Trató de caminar hacia la cocina, pero el alfa la alcanzó de nuevo volteándola hacia él
- ¿Qué no entiendo? - preguntó sintiendo un nudo en su garganta
- No quiero ser una omega – respondió Regina con la voz entrecortada - Quiero ser libre - apenas pudo pronunciar esas palabras muy bajito y comenzó a llorar.
El corazón del príncipe se estrujó al ver y oír a su omega, la abrazó fuertemente contra su pecho dejándola llorar mientras acariciaba su cabello y espada y dejaba pequeños besos en su cabeza. Se sintió culpable por haber actuado de la forma en que lo hizo, pero no lo había podido evitar, era parte de ser un alfa y tener una omega, era su instinto posesivo y territorial sobre ella.
La sentía estremecerse entre sus brazos y David lamentaba profundamente que le hubiera tocado vivir esa suerte, que se sintiera de esa forma respecto a su verdadera naturaleza, pero él no lamentaba que fuera una omega, tampoco el haberla reclamado y no querría jamás que Regina dejara de ser una omega, no quería perderla.
Cuando sintió que se había calmado un poco, buscó su bello rostro con sus manos y lo tomó para alejarla de su pecho y mirarla a los ojos, los tenía rojos al igual que su preciosa nariz, sonrió un poquito de lado al verla así, se veía hermosa como siempre
- No debes temer ser una omega - con sus pulgares limpió las lágrimas de sus mejillas - Yo voy a estar contigo, cui… apoyandote - se corrigió para no exaltarla.
Regina se había quedado atenta escuchandole, por un momento pensó en todas las promesas que le había hecho durante esos tres días en Neverland, que siempre cuidaría de ella, que no dejaría que nadie la lastimara de nuevo, que estaría a salvo con él, que siempre la iba a satisfacer y la reina quería con toda su alma creerle.
Por inercia llevó una de sus manos temblorosas al apuesto rostro de David, estaba nerviosa pero ansiosa a la vez, se sentía perdida en un remolino de sentimientos, emociones y sensaciones, la cercanía, calidez y aroma del alfa junto con sus palabras y el contacto con su piel, le traían una especie de confort que no recordaba haber sentido con nadie más, quizá alguna vez con Daniel, solo él había logrado traer esa paz y felicidad a su alma que ahora alcanzaba a percibir.
La mano de la omega sobre su rostro lo llenó de una sensación agradable que calentaba su corazón, ansiaba que Regina pudiera sentirse confiada y segura siendo una omega, pero sobretodo que aceptara y quisiera ser su omega, aunque sabía que era una estupidez y que ella tenía razón, que eso no debía ni podía ser.
Tomó aire decepcionado y dispuesto a irse, aun sujetándola del rostro con sus manos besó su frente largamente, cerró sus ojos sintiendola estremecerse, con su nariz acarició desde su frente, bajando por todo el puente de la nariz de ella y antes de que pudiera decir algo, estampó sus labios con los de ella en un beso tierno pero aferrado y por el amor de Dios que David sentía que el tiempo se había detenido, que no existía nadie más que él y la hermosa reina.
Sintió el pequeño jadeo sorpresivo y sus pequeñas manos se colocaron sobre su pecho como tratando de apartarlo, logrando separarlo apenas un poco de sus labios
- Shhh - susurró David sobre sus tersos labios con una pequeña pero hermosa sonrisa en los suyos y los ojos cerrados, tragó pesado - Por favor… - pidió muy bajito y luego capturó de nuevo su dulce boca en un beso más intenso, podía sentirla temblar y el príncipe solo esperaba que fuera de emoción como lo que él estaba sintiendo. Quiso ir más lejos, aumentar las sensaciones, con su lengua insistió para que la reina abriera su boca y le permitiera el paso.
Sin embargo eso nunca sucedió
- ¿Mamá? - la pregunta de Henry los hizo separarse de inmediato
- ¿Henry? - preguntó Regina insegura y asustada, por Dios, les había visto besarse. Su hijo estaba en el vestíbulo de la entrada y no podía descifrar con seguridad qué tanto había visto y escuchado
- Henry, ven aquí - pidió David con calma tratando de caminar hacia el niño, era momento de explicarle todo
- ¡No! - gritó derramando lágrimas - ¿Por qué estás haciendo esto mamá? - preguntó con reproche mientras lloraba - P-pensé que habías cambiado, ¡pero me equivoqué! - y entonces salió corriendo aprovechando que la puerta de la mansión estaba abierta.
Escuchaba a David llamarle, pero no se volvió, divisó que el escarabajo amarillo de Emma pasaba por la calle despacio y no perdió tiempo, corrió con más fuerza
- ¡Emma! - le gritó a su otra madre quien frenó en seco al escucharlo y rápidamente abrió la puerta para que él subiera - Llévame contigo - pidió Henry - No quiero estar aquí con ella - y eso fue suficiente para que la rubia acelerara.
La alfa estaba sorprendida, había ido a la mansión con la intención de reclamar a Regina, pero al ver la camioneta de su padre había desistido. Vio por el retrovisor que David corrió un poco hacia ellos y aceleró más.
David lanzó un gritó frustrado y molesto, ya hablaría con su hija y su nieto seriamente. Dio la vuelta para regresar a la mansión y se encontró con que Regina estaba ahí parada llorando como con culpa a la entrada del terreno
- Vamos adentro - sugirió David en cuanto estuvo enseguida de ella de nuevo pero la omega no se movió.
Devastada, así era como Regina se sentía, había estado temiendo que eso sucediera y por desgracia había pasado. El príncipe trataba de hacer que caminara hacia la mansión, pero ella se resistió un poco y de pronto empezó a llorar desconsolada, David la sujetó por la cintura mientras su cuerpo se agitaba por el llanto.
Henry se había ido, en verdad se había ido de nuevo con Emma y la reina sabía lo que eso significaba, no era solo que Henry estuviera molesto con ella por haberla visto besarse con David, era lo que significaba que la madre biológica de su hijo, quien era una alfa se lo estuviera llevando ahora que se sabía que ella era una omega, tenía mucho miedo de no volverlo a ver.
Sus piernas flaquearon y comenzaron a doblarse, pero en ese mismo momento se vio levantada en brazos por el príncipe
- Todo va a estar bien - murmuró David mientras llevaba a su omega dentro de la mansión, la sintió enterrar su rostro en su pecho y aferrar su camisa con sus manos, su pequeño cuerpo convulsionaba en sus brazos a causa del llanto tan pronunciado y su propio corazón se apretó de angustia y dolor por la situación.
Era un idiota, no había anticipado que algo así pudiera suceder, en su desesperación porque de alguna forma Regina le quisiera como su alfa se olvidó que no habían hablado con el niño y que estaba en casa.
Esperaba no pagar muy caro el haber hecho que su omega saliera lastimada de esa forma.
