Yes yes! Llevo mucho sin actualizar! He estado bien busy! Pero aquí está la continuación besos!


Capitulo 9

Eran las cinco y cuarto de la tarde, la sala Griffindor estaba al tope, a tal extremo que Hermione había decidido encerrarse en su cuarto con Ginny. La pelirroja había estado mareada hace algunas horas pero una poción fue suficiente para que se sintiese mejor; al parecer no había sido nada grave. Ginny estaba tomando astronomía ese año así que Hermione le estaba ayudando con a aprobar.

- ¿Has notado el cambio en Malfoy?- cuestionó Ginny luego de algunos minutos de silencio, en los cuales Hermione se había centrado en su lectura mientras la pelirroja terminaba la suya. La castaña sacó los ojos del libro y no pudo evitar sentir un ardor en todo su cuerpo, símbolo de cólera, al escuchar el nombre del rubio.

- ¿Cambiado? Me parece el mismo hurón de siempre.- contestó la castaña rodando los ojos.

- A mi no. Incluso se ha comportado amable está mañana. Normalmente los chicos de aquí no dan buenos consejos.- comentó la pelirroja pensativa, realmente estaba agradecida del rubio de plateados ojos y bonita sonrisa.

- Ten cuidado Ginny, no olvides que es una serpiente.- le comentó Hermione rodando los ojos.

- Empiezo a creer que cabe la posibilidad de que no todos sean lo que aparentan.- comentó la pelirroja pensativa.

- Malfoy solo tuvo un arranque de amabilidad, probablemente estaba aún medio dormido.- comentó Hermione encogiéndose de hombros.

- O...quizás no es tan malo como aparenta.- sentenció la pelirroja.

- Mejor sigue estudiando, la poción de Pomfrey tiene que estar provocando que delires.- comentó Hermione riéndose.

- ¿Por qué finges? Sé que piensas igual que yo.- se quejó la pelirroja.

- ¿Yo? Ginny, Malfoy es el mismo de siempre, esta mañana me arrojó una cubeta llena de babas de troll...si llamas cambio a eso: creo que tienes mal definido el concepto.- sentenció la castaña recordando lo ocurrido esa mañana.

- Dije que podría no ser tan malo, pero eso no cambia que sea Malfoy.- sentenció la pelirroja dando por zanjado el tema.

- ¿Por qué hablamos de Malfoy? - cuestionó Hermione cuando cayó en cuenta de la extraña conversación que estaban teniendo.

- No lo sé, quizás porque...te le quedas mirando en el desayuno, y a veces te veo mirándole cuando lo encontramos en los pasillos...y yo pensé que quizás...- comenzó a enumerar la pelirroja.

- ¿Que dices? ¿Estás enloqueciendo?- cuestionó la castaña exaltada.

-No lo niegues, Mione. También pienso que Malfoy es lindo, y sexy, así que no sería de sorprender que llame tu atención; también llamó la mía.- le consoló la pelirroja encogiéndose de hombros.

- ¡Ginny!- exclamó Granger abriendo enormemente los ojos.

- ¿Qué?- interrogó la pelirroja sonriendo.

- ¡Estás delirando! ¡Malfoy no llama mi atención!- exclamó la castaña.

- No tienes que mentirme. No es como si te gustará, solo piensas que es sexy y disfrutas la vista...yo lo hago de vez en cuando.- sentenció Ginny antes de encogerse de hombros. Las mejillas de Hermione comenzaban, rápidamente, a adquirir un tono rosado.

- ¡Yo no aprovechó la vista! ¿No que te gustaba Harry?- cuestionó Hermione cruzándose de brazos. La pelirroja comenzó a reír y cerró el libro de astronomía.

- Me gusta Harry. Pero reconozco que el rubio no está nada mal; aún así, casi ni le miro...no tienes que ponerte celosa.- se burlo la pelirroja, sin ninguna mala intención, solo queriendo burlarse un rato de su mejor amiga.

- ¡No me pongo celosa! Porque no me importa Malfoy.- declaró la castaña. Justo en ese instante una lechuza aterrizó en su ventana, Ginny corrió, tomó la carta y se la tendió a Hermione para que la leyese.

- Es de Ron...- susurró Hermione abriéndola.

- Lo se...- comentó Ginny sentándose junto a Hermione para leer por encima de su hombro.

Hermi...

Harry está con Neville arriba, te espero en el cuarto a las 9:00 para vengarnos del rubio.

Ron...

- ¿rubio?- cuestionó Ginny confundida.

-Malfoy...- le dijo Hermione con una sonrisa misteriosa, Ginny arrugo el gesto.

- ¿Que le van a hacer? No quiero ser parte de eso.- dijo Ginny poniéndose en pie.

- El rubio nos arrojó una cubeta de babas. Nosotros...le encerraremos en un armario; alguien nos dijo que le da miedo estar encerrado.- comentó Hermione riéndose.

- Quisiera defender a Malfoy pero... se lo merece. - susurró Gin encogiéndose de hombros.

- Faltan diez para las nueve. Debería irme.- dijo Hermione poniéndose de pie.

- Solo, no sean tan crueles con él.- le pidió Ginny sujetándole del brazo.

- ¿Qué acabas de decir?- cuestionó Hermione sorprendida.

- ¡No me mires así! Me agrada el rubio, creo que no deberían aprovecharse de sus miedos.- comentó la pelirroja.

- No creo que sea para tanto...- susurró Hermione, su conciencia comenzaba a reprocharle sus acciones.

- Solo no se exageren.- le dijo Gin volviéndose a recostar. Hermione abandonó la habitación antes de que fuese a arrepentirse.

Hermione llego en muy poco tiempo al cuarto de los chicos, al cual, por supuesto, no estaba autorizada a entrar pero, siendo ella la bruja más inteligente de su generación...pudo fácilmente colarse. Al entrar vio a Harry sentando junto a Neville en una de las camas y a Ronald de pie delante de ellos.

- ¿Todo listo?- cuestionó la castaña.

- Cubo de heces apestosas súper listo.- le dijo Neville.

- Armario...listo.- dijo Ron señalando el ame trecho armario de madera que estaba junto a su cama.

- Excelente...- dijo Hermione, antes que pudiese decir más, unas pisadas anunciaron la llegada del rubio de plateados ojos. Ron y Harry corrieron a acercarse a la puerta dispuestos a sujetar a Malfoy tan pronto entrase.

El rubio estaba cansado, tenía una avalancha de pensamientos en la cabeza con respecto a sus padres y la castaña que comenzaba a gustarle demasiado. Por ese motivo, entró distraído y no se percató de la leona que estaba frente a la cama de Harry. Cuando Draco cerro la puerta, todavía sin percatarse de sus acompañantes, Ron y Harry le sujetaron de ambos brazos. El rubio se asusto y se removió inquieto.

- Llego la noche, Malfoy...- se burlo Ron mientras sonría.

- ¿Qué ocurre con ustedes?- cuestionó Draco intentando zafarse.

- ¿Ya olvidaste el cubo de babas?- cuestionó Ron elevando una ceja.

-¡Solo suéltenme!- exclamó enojado Malfoy.

- Está vez no podremos complacerte hurón.- se burló Hermione, quien había estado siguiendo los movimientos del rubio.

- Si no me sueltan les aseguro que llamaré a...

- ¿Vas a llamar a tu papito?- se burló Hermione, ver a la serpiente siendo acorralada era un suceso digno de mirar.

- Esta me la pagaran.- siseo el rubio enojado.

- Guarda esas amenazas para cuando hallábamos terminado. - se burlo Ron y sin más, el y Harry soltaron a Draco justo cuando Neville dejó caer sobre el rubio la cubeta de heces...el desagradable olor comenzó a extenderse rápidamente.

- ¡Que asco! ¿Qué es esto?- exclamó Draco paralizado; mientras aquel extraño y apestoso líquido comenzaba a escurrir por su rostro y ropa.

- Luego el interrogatorio.- le dijo Ron riéndose mientras entre él y Harry llevaban al rubio hacía el armario.

- Weasley...de está no te salvas...- siseo el rubio intentando zafarse del firme agarre que ejercían sobre el ambos leones.

- Alguien nos dijo que...te encanta estar encerrado.- se burló Ronald empujándole al armario, el rubio se tropezó por el empujón y la sorpresa. Antes que pudiese evitar que le encerraran ya se encontraba en aquel reducido espacio.

Draco se paralizó completamente, no vivía una experiencia así desde hace años. Su cuerpo reaccionó rápidamente, escalofríos, miedo, sudor; sentía que el aire comenzaba a faltarle. Intentó ejercer todo el autocontrol posible, he ignorar el factor encierro, pero le fue imposible. No podía ignorar aquello, estaba aterrado.

Los leones afuera estaban riéndose, la cara de Malfoy había valido oro; Hermione intentaba reírse, pero comenzaba a preocuparle el silencio dentro del armario. No sabía si era una buena señal o no, pero sentía cierto remordiendo y cargo de consciencia... quizás se había exagerado un poco.

- Neville acompáñame a buscar a Mclaggen...estoy seguro que nos pagará algo por permitirle ver a Malfoy en esa condición.- comentó Ron corriendo a la puerta seguido del pelinegro.

- ¿Te molesta que salga un momento, Mione?- interrogó Harry, quién, luego de arrojar el cubo de heces se arrepintió de ser cómplice de la venganza de la castaña y el pelirrojo. Hermione quedó sola en el cuarto, luego de mirar a todos lados dio un paso hacia el armario. En ese preciso instante, Draco dio un golpe en la puerta del armario. La castaña se sobresaltó y se llevó las manos al pecho.

- ¡Abran! ¡Me asfixio!- gritó Draco, no pudiendo controlar más el miedo que se conglomeraba en su cuerpo. Hermione extendió su varita hacía la puerta, pero rápidamente se reprendió diciéndose a si misma que debía ser un plan del rubio para ser liberado.

- Por favor...lamento lo que les hice...necesito salir...- susurró Draco, comenzaba a sentirse débil. Hermione mordió su labio inferior y volvió a levantar su varita.

- Por favor...Hermione. Si estás ahí...si hay alguien ahí...tengo miedo...- susurró el rubio. Aquellas palabras habían penetrado en lo profundo del pecho de Hermione, quién rápidamente deshizo el hechizo que mantenía encerrado al rubio y tiro de la puerta del armario. Draco estaba reclinado de la misma, así que al abrirla, se fue de bruces sobre Hermione llenándola del asqueroso líquido que le habían arrojado.

Hermione movió su varita limpiándoles a ambos, pero no pudo hacer nada para sacárselo de encima. El rubio tenía la respiración pesada, los ojos seguían cerrados, lágrimas manchaban sus mejillas y su cuerpo temblaba. Granger le vio demasiado vulnerable, comenzaba a sentirse terriblemente responsable y culpable de aquel estado. Aunque todo había sido idea de Ron, no de ella.

- Malfoy... ¿Estás bien?- susurró Hermione asustada al no obtener reacción alguna del rubio.

- No, todavía no tengo aire...- susurró el rubio echándose a un lado para liberar a Granger. En ese instante, Hermione supo que no mentía ni exageraba, su respiración era pesada y estaba intentando obtener más aire del necesario.

- Draco...ya estás fuera...tranquilízate.- le dijo Hermione arrodillándose a su costado. No hubo más respuesta que la respiración pesada.

- Por Merlin, Malfoy...- se lamentó la castaña

- Granger...- susurró Draco tras algunos segundos, comenzando a respirar más despacio, pero de manera irregular.

-Lo siento, se nos pasó la mano.- se disculpó Hermione, no quería reconocerlo, pero no podía negar lo evidente.

- Granger...¿Quieres saber que no se olvida además del primer beso?- cuestionó Draco abriendo sus ojos para mirar fijamente a la leona que se había arrodillado e inclinado hacia él preocupada.

- Malfoy no hagas que desee volver a meterte al armario.- le amenazo la Gryffindor encolerizada mientras rodaba los ojos.

- ¿No lo sabes?- insistió el rubio.

-¿Que? Ilumíname gran Malfoy.- comentó con sarcasmo Granger.

- El segundo beso.- sentenció Draco y la tomo de la nuca acercándola hacía él, chocando sus labios con los de ella. Hermione soltó un quejido de agrado, el cual no pasó desapercibido para ninguno de los dos. La leona intentó separarse, y tras algunos segundos de forcejeo lo consiguió; el rubio seguía tendido en el suelo y Hermione de rodillas, entre paralizada y encolerizada.

- Ahora si te meto al armario...- dijo Hermione enojada, estaba dispuesta a levantarse cuando...

-Por si olvidas el primero y el segundo...- insistió el rubio, mientras volvía tomarle de la nuca y atrapaba sus labios intensamente. Hermione interpuso sus manos como acto reflejo, estaba desprevenida a causa del primer beso que le había dejado con las defensas bajas, pero aún tenía cierto sentido de alerta.

Granger estaba por golpearle cuando sintió como una lengua se introducía en su boca; no tuvo la osadía de impedirle la entrada. Pese a que estuviese forcejeando con el rubio, había permitido, sin poner resistencia, que aquel intruso se colase en su boca...y para su desgracia...le agradó que aquello ocurriese. La castaña detuvo el forcejeo por un instante, sorprendida por el invasor, y aún más sorprendida al percatarse de que estaba disfrutando aquel beso. Por un segundo, estuvo a punto de responder el beso y unirse a aquel juego del rubio.

- ¿Te rendiste?- cuestionó Draco alejándose de golpe, justo cuando la castaña estaba por responder ante aquella caricia.

- ¡Idiota!- exclamó Granger volviendo en si y empujando a Draco; quién se había inclinado ligeramente hacia ella. El empujón le volvió a dejar tendido en el suelo, pero estaba vez estaba sonriendo burlón.

- Agradece que soy dadivoso y me acabo de cobrar el susto que pase solo con besos.- le dijo Draco mientras la castaña se ponía de pie, roja de cólera y de vergüenza.

- Esto te saldrá muy caro Draco Lucius Malfoy.- le amenazo Granger señalándole con uno de sus dedos mientras el rubio se ponía en pie para quedar a la altura de la Griffindor.

- Lo disfrutaste, Granger, deja de negarlo.- se pavoneo Malfoy con burla.

- ¡Me das asco!- gritó la castaña enojada mientras apretaba los puños, no sabía si estaba enojada con el rubio o con ella misma.

- No me hables así, comelibros - le dijo Malfoy acomodándose la camisa, siendo consciente de que la castaña le había quitado el extraño líquido apestoso.

- ¡Idiota!- volvió a gritar Hermione y le empujó, el rubio retrocedió un paso.

- Granger podrías traquilizarte.- le dijo el rubio divertido, sabía que la leona estaba intentando ocultar la verdad; era imposible que sintiese asco hacía el rubio.

-No, no me tranquilizo. No tienes derecho a besarme. Te advierto que si vuelves a hacerlo me aseguraré de...

- ¿Iras a acusarme con Dumbledore?- se burlo el rubio.

- No soy resposable de mis actos si te atreves a acercarte de nuevo.- le advirtió la leona mientras sujetaba su varita con fuerza; Draco se percató de aquel movimiento, pero haciendo uso de su rapidez quizo probar suerte.

- ¿Me estás amenazando?- cuestionó el rubio.

- Es una advertencia.- le corrigió la leona.

- Eres linda castaña...- le dijo Draco evaluándola con sus grises ojos, Hermione abrió enormemente los ojos, se encontraba sorprendida ante aquella declaración.

- No sé a que juegas pero...lo averiguaré.- le advirtió Granger.

- No juego...solo...no puedo evitar acercarme a ti.- susurró el rubio y sin darle tiempo a responder le sujeto de la cintura dispuesto a besarle, pero Hermione había previsto su movimiento. Tan pronto él le sujeto de la cintura la castaña levanto su varita, está quedó entre ambos, tocando el pecho del rubio.

- Ni lo intentes...- le advirtió la castaña.

- Granger...cállate.- le dijo el rubio y sin importarle la presión que ejercía la varita de la leona, tiro de su cintura y atrapó sus labios. Hermione abrió y cerró los ojos en más de una ocasión; el pulso le tembló y tras apretar la varita con más fuerza que antes comenzó a bajar ambas manos hasta que estás quedaron a ambos costados.

La Griffindor estaba estática...quizás por inexperiencia o porque ya no tenía la fuerza de voluntad suficiente como para alejar al desteñido. Se había esforzado demasiado por meterse en la cabeza que le producía asco el sabor de los labios de aquel prepotente "hijo de papi"; pero no era así. En un último intento, la castaña apretó su varita, pero aquel intruso volvió a pedir permiso para entrar en su boca y ella no hizo más que concedérselo...olvidando su anterior debate interno.

- También puedes besarme...- susurró Draco dando cortos besos en los labios de la leona. Hermione estaba completamente paralizada, pero su cerebro seguía funcionando en todo momento.

- ¿Terminaste? Iré a cepillarme los dientes.- siseo la leona dispuesta a darse media vuelta. Draco le sujeto del brazo, no sabía que pensar de la Griffindor delante suyo.

- ¿A qué viene eso? Pensé que...lo disfrutabas.- dijo Draco arrugando el gesto.

- ¿Ya te cansaste de besarme a la fuerza? - siseo enojada Granger mientras sacudía su brazo.

- No...pero...no volveré a hacerlo. - contestó Draco sorprendido.

- Que bueno. Ahórrame el tener más besos que añadir a mi lista de "cosas que necesito olvidar"- sentenció la leona dando un paso hacia la puerta.

- Granger...- le detuvo el rubio, Hermione se giro sin decir nada.

- olvídalo...no es importante. - susurró Draco negando con el gesto mientras se daba media vuelta y se iba hacia el baño; Hermione salió de la habitación y hecho a correr hacia su cuarto.

Al entrar, agradeció a Merlin que estuviese vacía. Corrió a la cama y se dejó caer, sentía deseos de llorar y de gritar pero intento mejor analizar todo lo ocurrido. Sí, le enojaba que el rubio la besara a la fuerza, porque no le gustaba que le obligarán a hacer nada, le gustaba tomar iniciativas, le hubiese gustado ser ella quien decidiese con quién sería su primer beso y donde. ¡El rubio no tenía derecho de ultrajarle de esa manera! "¡Es un niñito presumido que se cree que puede poseerlo todo!" Pensó enojada.

- ¡No tiene derecho!- exclamó encolerizada, y los ojos se le llenaron de lágrimas, producto de su enojo, enojo que tenia contra si misma, porque no era capaz de comprender cómo su cuerpo respondía al rubio sin su permiso. ¡Quería sentir asco pero no podía!

- Solo tengo que olvidarlo...- susurró la castaña cerrando los ojos.

Draco se dejó caer en su cama y lanzó un hechizo para que los Griffindors no pudiesen interrumpir su paz. Tras algunos minutos, en los cuales escucho algunos ruidos, se vio sumido en un profundo silencio. Contemplando en la soledad los recientes acontecimientos y comenzando a sentirse culpable. ¡Él estaba convencido de que Granger sentía algo; pero ella se negaba a aceptarlo!

- Hare que desees tanto besarme...que no podrás soportar las ganas.- susurró el rubio mientras cerraba los ojos.

Continuara...

"Pensar es fácil, actuar es difícil, y poner los pensamientos en acción es lo más complicado del mundo."


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