Punto de No Retorno.
7. Podía Decir Del Día Que se Dijeron Te Amo.
Parte 3. Cómo Terminó Esa Larga, Larga Noche.
–¿Acaso les parece divertido y aventurero hacer caso omiso de las palabras de un superior? –expresó Levi con voz grave y amenazadora, haciendo que los tres dieran un pequeño salto y sintieran que se quedaban petrificados en el lugar–. Los tres, de pie. Ahora.
Petra se incorporó primero, acostumbrada a reaccionar rápido con tan sólo oír la voz de su superior. Marla y Luke tardaron su parte. Levi no esperó demasiado.
–Ustedes váyanse a sus habitaciones. Inmediatamente –prosiguió–. Mañana hablaré con su superior y, me encargaré que haya consecuencias por sus acciones tomadas. Deben ser disciplinados.
Algo, en su rostro, hizo que aquellos dos se tomaran un momento para pensar cuál era el significado de "disciplinar" para Levi.
–No quiero volver a verlos cerca de Mis subordinados–continuó, remarcando las últimas palabras–. Nunca más ¿Quedó claro?
Los dos rápidamente asintieron.
–Bien. Desaparezcan de mi vista. Ya –ordenó con voz imperiosa, mientras hacía un pequeño gesto con la mano, como quitándose polvo de encima.
Mientras ambos se iban, pudieron escuchar la voz seca, rígida de Levi, sazonada con cierto tono de decepción, pronunciar:
– Petra Ral.
Guardó silencio hasta que el sonido de pisadas dejó de oírse. La joven mujer no iba a negar que tenía tanto miedo como lo tenían Marla y Luke. Levi caminó lentamente hacia ella, haciendo resonar cada uno de sus pasos en la silenciosa noche. Lo hacía para intimidarla, ambos lo sabían y sólo Levi lo disfrutaba. Únicamente, cuando estuvo lo suficientemente cerca, volvió a hacer uso de la palabra.
– Petra –repitió en un murmullo, pero con el mismo tono de enojo. Ante la cercanía, pudo observarle las lágrimas que habían dibujado un camino por su tierno rostro–. ¿Qué has hecho?
Lo que más le dolió a ella fue el tono de su voz, enojado, y su expresión, decepcionada. Ella bajó la cabeza, en señal de arrepentimiento. Pero Levi no estaba dispuesto a ver arrepentimiento. Él quería explicaciones. Rápidamente, la tomó desde la muñeca y comenzó a llevarla hacia su habitación. No lo hacía de manera brusca, no lo hacía con odio o molestia, simplemente... la llevaba.
Así fue hasta entrar a la habitación del Capitán. Petra se sentó en la cama, aún sin atreverse a mirarlo. Levi tomó una silla que descansaba en su escritorio personal y la alineó frente a ella. Allí él se sentó y la observó.
Pasaron así largos e incómodos minutos de silencio. Cada uno descubriendo un mundo en el que no quería estar. Un mundo lleno de inseguridades, miedos, un mundo donde el temor, el odio, el enojo, la decepción, el dolor daban vueltas alrededor de uno como gajos de algodón estirado y raído que los envolvían. La vida normal para ellos, sí. La vida de un soldado ¿Para qué deberían tener, entonces, una relación si esta no era el escape de la vida real, sino una copia barata de la misma?
Él fue el que tomó primero la palabra, por supuesto.
– ¿Por qué estabas con ellos? ¿Por qué estabas llorando? –Y, la más difícil de pronunciar, eventualmente, salió de sus labios–. ¿Por qué no viniste?
Ella, con cierta duda, levantó la vista hacia él. La mayor parte del enojo, provenía de eso, ella no necesitaba pensarlo para saberlo. Había hecho que se preocupara por ella y, posiblemente, de una manera muy, muy mala.
Sus labios temblaron cuando ella los separó, con la intención de responderle, pero... es que se sentía tan avergonzada de expresarse.
– No pude encontrar... razones para negarme. Me retrasé porque quisieron agradecerme... No era mi intención no venir.
¿Sería más fácil tener esa conversación en otro momento? Por supuesto. Pero quizás no habría otro momento.
Quizás suene tonto mencionarlo a esta altura de la situación, pero los miembros del Escuadrón de Levi no poseían un ritual por separado. La idea en sí de tener un ritual pre-expedición a Levi le parecía absurdo.
"¿Por qué vas a hacer algo una vez cada noche o cada mañana antes de partir para una expedición? ¿Por qué sólo hacerlo una sola vez, cuando puedes hacerlo siempre?"
Esas fueron las palabras que Levi les dijo la primera vez que uno de sus subordinados le preguntó. A partir de entonces, un poco por adulación, otro poco porque aquellas palabras tenían su lógica, todos sus subordinados adoptaron aquella costumbre de no tener un ritual, sino que comenzaron a vivir sin arrepentirse de no haber hecho algo. Por eso, en cierta parte, nadie auxilió a Erd cuando lo mandaron a pedirle matrimonio a su novia. Por eso, aquella noche, antes de la expedición, no podían dejar pasar aquél tema, por mas tarde que se hiciese.
Ellos vivían preparándose para la muerte, vivían despidiéndose de la vida, haciendo las cosas de manera tal que, si al día siguiente morían, no hubiesen lamentado nada. Vivían a pleno.
–Petra–llamó Levi, con un dejo de frustración en su voz–. Los dos sabemos que no es por eso.
Petra se sentía sofocada, presionada por sus propios miedos, por la situación actual en la que se encontraba, de la cual ella se sentía responsable. Sus celos la habían abrumado y provocado que quisiese alejarse de todo lo que la rodeaba para tomarse un respiro de quien era ella, para convertirse en otra persona y criticarse, para encontrar una solución algo que realmente no tenía sentido para ella ni para su forma de vivir. Quizás, no había encontrado respuesta para ello, pero había encontrado alivio al expresarlo entre lágrimas que Luke consoló sin cuestionarle mucho sus razones de llorar o por quién lo hacía.
–Necesitaba... distraerme de mi, Levi–se animó a expresar, captando su atención–.Es... molesto, ¿sabes? Estar enojada conmigo misma. Jamás imaginé que podría tener esta clase de sentimientos.
– ¿Por aquellas carpetas? –preguntó, recordando la expresión de ella cuando leía el historial de esa soldado.
Ella asintió, sin más remedio que reconocer la razón de su problema, aunque Levi no podía comprenderla.
–No lo entiendo– admitió él, con la expresión del desconcierto–. Pensé que te alegrarías porque tomé en cuenta tus deseos... –murmuró más para él que para ella.
–No... es decir, sí, me alegro que hayas seguido mi sugerencia –se apuró a hablar, por miedo a ser malentendida–. Pero no es por eso.
–¿Entonces? ¿Qué pudo haber allí que te pusiera así?
Petra se sonrojó y bajó la mirada; sin duda no quería admitir ésa debilidad.
–Es... muy vergonzoso.
–Petra...
–Pero ¡Lo es! ¡Alguien como yo no puede, no debería tener esa clase de sentimientos tan bajos! ¡Tan absurdos! –expresó sintiendo sus ojos arder nuevamente. Cerró sus manos formando puños que arrugaron un poco el cubrecama de Levi, pero en ese momento, el orden, era lo menos que le interesaba a él–. Si yo empiezo a dudar de mi ¿Qué me puede quedar?
–¿Por qué dudarías de ti? Tal cual eres, eres perfecta –suspiró, hondamente, pasando los dedos de una mano por su negra cabellera.
Un sonrojo se asomó por el rostro de la mujer ante aquella declaración.
–No lo seré cuando tenga que decírtelo.
–No des más vueltas y sólo dilo, Petra–la situación estaba empezando a agotarlo, aquél tira y afloja que consideraba absurdo, pero...claro, los humanos no eran animales, no eran entidades que reaccionaban de una manera determinada a una acción concisa... Demonios, estaba empezando a pasar demasiado tiempo con Hanji e Irvin–. Pareces un perro detrás de un hueso. No cambiarás para mí, sin importar lo que digas, aún con un millón de defectos, seguirás siendo perfecta.
Entonces, ella deseó poder llorar. En vez de eso, su consciencia se perdió en sus pensamientos.
¿Cómo podía ser él... tan así? ¿Cómo podía haber poseído semejantes celos? Era ridículo, y ahora lo veía. Él la quería, él la amaba y... ¿ella? ¿Sólo pudo sentir celos de una chica mucho más pequeña, mucho más joven? ¿Qué demonios importaba si era más habilidosa, más linda o mejor que ella en el uso del dispositivo de maniobras tridimensionales? ¿Realmente importaba? Él la había elegido...
El silencio se había prolongado bastante y él la miraba sin producir una sola palabra. Sólo la observaba. Y ella se ponía más nerviosa, más molesta consigo.
– Ahora puede parecer que no tenga sentido –se atrevió a decir, de pronto, con una voz ligeramente más aguda–. Pero yo... yo... realmente... sentí celos de ella.
–¿Quién? –Levi frunció el ceño, observándola, ¿A qué venía todo esto? Si no hubiese sido un soldado experimentado, alguien que pudiese mantener la calma y estar preparado para cualquier situación, posiblemente hubiese saltado de su asiento,
–¡Esa chica! ¡La número uno! ¿Ni siquiera la recuerdas ya? –respondió ella, hablando con rapidez, llevándose una mano a la frente y tirando la cabeza para atrás–. Realmente... algo debe ir muy mal conmigo ¡Me estaba ahogando en una taza de agua! ¿Qué tan patética puedo verme? Sentir celos...
Levi ladeó la cabeza, en respuesta, como pensando la pregunta. Mas no pronunció palabra, sólo la miró. Ella lo miraba fijamente, de pie (porque en algún momento se puso de pie sin darse cuenta), frente a él, con el rostro rojo por su propia vergüenza con el dolor de aceptar que se sentía débil por decir aquellas palabras, por sentir realmente celos. Sus ojos estaban rojos, amenazaban con largar aquellos pétalos salados otra vez, para que sus emociones corriesen libres por su piel blanca y el alivio llegase pronto.
Pero ella ya no quería llorar, ya no quería sentirse débil.
–Aún con todos tus defectos y dudas, y estupideces, Petra, sigues pareciéndome perfecta –habló calmado y, con un gesto, la invitó a que se sentara de nuevo.
El silencio volvió a reinar mientras la joven de cabellos castaños tomaba asiento en la mullida cama, con una expresión perdida. Levi no tardó en sentarse, esta vez a su lado y envolverla entre sus brazos, disfrutando de aquél privilegio del que quería ser el único que lo podía poseer. La cabeza de ella tocó el pecho de él, y pudo oír aquellos calmados latidos de su corazón.
Así, la tormenta que había dentro de ella comenzó a calmarse, escuchando esa tonada tan monótona proveniente de afuera de su cuerpo. Su mente se volvió más clara, menos... desordenada y crítica hacia sí misma. Esto le permitió entender que Levi no consideraba de débiles sentir celos, sentirse inseguros respecto a otros por otra persona podía aparecer. ¿No le importaba en lo absoluto? ¿Qué pensaba él respecto a ellos?
– ¿Alguna vez... has sentido celos? –se animó a preguntar con un hilo de voz.
–Cada vez que compartes con otro lo que podrías compartir solo conmigo –fue la sincera, franca rápida respuesta que dio su pareja, sin el menor indicio de temor o vergüenza.
–Hablas de cuando nos encontraste en la terraza–habló ella, dejando el refugio seguro para observar aquellos ojos inexpresivos–. Yo...mmh... ellos se dieron cuenta...
Se intentó explicar, pero calló unos segundos para pensar bien cómo explicarse. Levi la esperó, con paciencia. No es que se no encontrase en la necesidad de saber lo que había sucedido, sino que pensaba que, si ella no organizaba aquella mente tan desordenada que poseía, nunca iba a recibir la explicación que merecía recibir.
–Ellos me vieron angustiada y, entre esto y aquello, terminé expresando el problema que tenía, sin decirles... nada en concreto –confesó –. Lo sentí como un verdadero alivio expresar aquello... pero, más que eso, no pasó nada.
– ¿Por qué no te gusta hablar sobre nosotros? –preguntó Levi de repente, dando por saldado aquél asunto (al menos en lo que a Petra se refería. Aquél chico de Dita iba a recibir algún castigo), sintiendo aquél "nosotros" tan poco familiar, como si no fuesen de hablar sobre su relación en aquellos términos. Petra lo miró y suspiró hondamente.
–Creo... creo que es porque no me siento cómoda con las preguntas, supongo –ella se encogió de hombros.
Ahora se sentía más tranquila y podía responder con más tranquilidad. No sólo había comprendido que lo que ella consideraba un problema, no lo era; sino que también, se daba cuenta que para Levi, aquello no era, en sí, importante. Los celos eran un factor más de la condición humana, la inseguridad también lo era. Pero no por ello, Petra sería menos ella. A Levi no parecía molestarle el hecho de sentir celos, parecía algo completamente poco importante y así debería de tomarlo ella, pensó. Caso contrario, a lo mejor, por preocuparse en no tener o sentir celos, éstos la podrían terminar devorando.
–No me gustan sus caras cuando me preguntan si es verdad que tu y yo estamos en una relación. Tampoco me gusta que digan que soy de esas mujeres que se mete en la cama de su superior...
–Pero lo haces.
–¡Pero no en ese sentido! Lo dicen como si buscase favores especiales... o como si quisiese escalar posiciones, ¡Aprovecharme!– se expresó ella–. Y sé que no me debería importar, sé que no debería dejar que me lastime... ¡pero están hablando de ti y de mi! Dicen cosas muy malintencionadas.
–No deberías hacerle caso –fue la respuesta fácil
– No me gusta lo que dicen... no me gusta cómo lo dicen... no me gusta lo que quieren implicar en sus preguntas
Levi frunció el ceño nuevamente y la miró con detalle.
–¿Qué quieren decir?
–Quieren decir que nosotros no...–su rostro se tiñó nuevamente de rojo y bajó la mirada.
Dando un suspiro, ella se recostó en la cama, aunque dejó sus piernas colgando. Levi se giró para verla, apoyando el peso de su cuerpo en una de sus manos.
–Sugieren que no hay amor entre nosotros, Levi. Eso sugieren.
Nunca mencionaron aquella palabra antes. Para ellos, ya estaba dicha en cada uno de sus actos, en cada una de sus palabras y gestos hacia el otro. Esa palabra se encontraba revoloteando cerca de ellos en cada instante que estaban juntos. No necesitaban decirse aquella palabra, no necesitaban mencionarla. Sabían que era real y que tenía un peso que significaba muchas cosas.
Levi la contempló y no tardó en soltar un corto resoplido. Se acercó a ella, dejando sus botas en el suelo antes de treparse a la cama y ponerse sobre ella, acaparando su vista. Sus ojos pequeños e inexpresivos se encontraron con los de ella.
–Sabes que sí existe. Sabes que sí hay amor entre nosotros... ¿Verdad, Petra? –preguntó.
Un gran sonrojo invadió su rostro, aún más que antes. Su corazón estaba latiendo más rápido de lo que nunca recordó que latía y su respiración agitada, iba acorde con el torrente de pensamientos que se deslizaban por su mente.
Entonces... todo pareció calmarse en un solo instante. Ella lo miró a él, lo contempló en cámara lenta.
Se veía tan intenso así. Tan dulce. Tan preocupado. Tan tierno.
Los labios de ella se separaron sólo para pronunciar una única palabra.
–Sí, Levi. Lo sé –respondió con un amplia sonrisa.
El resto... bueno, no había mucho que decir. La respuesta de ella fue afirmativa y pronto se vieron envueltos en una marea de besos y caricias que dieron lugar a su intimidad.
Al amanecer, Levi marchó de su habitación temprano, hacia el mercado local. Media hora después, Petra despertaba sola para darse cuenta qué día era, se vestiría rápidamente y correría por los pasillos hasta encontrarse con Luke Cis y tener aquella pequeña charla. Luego, se encerraría en su habitación a meditar sobre todo lo ocurrido y ordenar sus pertenencias.
No vio a Levi hasta aquello de las nueve de la mañana, cuando su escuadrón, liderado por Erd, avanzaba hacia Trost. Mientras esperaban por sus líderes, cada uno mantenía una conversación casual o simplemente esperaba en silencio. Petra parecía ser la única que estaba inquieta.
–Ey, Petra... –llamó Erd dándole un suave codazo, la muchacha lo miró de inmediato, ansiosa.
Su rubio compañero le sonrió y pudo ver a sus otros dos camaradas que le hacían una pequeña seña, un pequeño y suave, casi imperceptible movimiento con la cabeza hacia un lugar especifico.
–Entre los dos locales –aclaró el rubio, por si acaso.
–Ya lo he visto, no necesito que me lo digas
–Bueno... con lo pequeño que es a lo mejor se te hace difícil...
–Idiota.
Erd rió amenamente, mientras tomaba con una mano, las riendas del caballo de la muchacha. Ella se bajó de un salto y comenzó a esquivar caballos y soldados hasta llegar allí.
Entre dos puestos, uno a cada lado de la calle, se acercaban los Capitanes y Generales, guiados por el Comandante Irvin. Ella saludó al gran hombre rubio con una sonrisa y un gesto con la mano, a lo que éste respondió con una inclinación con la cabeza. Hanji y Mike intercambiaron una mirada luego de ser saludados. Levi detuvo su caballo cuando Petra llegó a su lado y se bajó de él con agilidad. Tomó a la muchacha de ambas manos y ella le sonrió, cálida.
Sin mediar palabras, entonces, Levi buscó entre su bolsillos un colgante. No era muy distinto a las placas que llevaban con sus nombres. De hecho, Petra podía jurar que era la suya la que su pareja le estaba dando... bueno, devolviendo mejor dicho.
–No es mucho, pero servirá como recordatorio –mencionó al depositarlo en su mano. Ella lo miró confusa y observó el colgante. De un lado, decía el número de su legajo, del otro... Ella abrió los ojos desmesuradamente.
"Te amo.
Siempre tuyo, Levi"
No, no era su placa, era la de él. Notó la discordancia entre las primeras palabras y el nombre, como había sido alterado el metal para que el recordatorio de lo que significaba ser soldado, tuviese otro completamente distinto.
Así, cobró sentido las últimas palabras dichas ayer. Él había planeado con anticipación ese obsequio. Y eso fue todo lo que ella necesitó para abalanzarse sobre él, rodeando el cuello de Levi con sus manos.
–Más vale que la que era mía, diga lo mismo –comentó a su oído mientras Levi le correspondía en el abrazo y cerraba los ojos.
–¿Qué otra cosa podría decir?–respondió él, acercándola más a su cuerpo.
De fondo, podían escuchar algunos murmullos llenos de sorpresa.
–Te amo, Petra –pronunció él, estando completamente ajeno al entorno, y presionó su cuerpo contra el de él–. No mueras hoy.
–No lo haré, Levi –respondió ella, girando su cabeza para poder darle un beso en la mejilla–. Yo también te amo...
De alguna forma, Hanji se las arregló para romper la magia del momento.
–Si ya terminaste, enano, tenemos una expedición por delante.
Nunca existió un capitulo más dificil de escribir. JAMÁS.
Tardé un día más de lo acostumbrado y realmente lo siento por eso. Es que estuve más interesada en revisar e (o sea... 10 y 11), creo que lo haré un sólo capitulo... pero aún no es seguro.
Sólo les puedo decir que empecé a escribir esto por culpa del capitulo 8 (donde sé que muchas me odiarán por lo que haré), no obstante, en ese momento estaba siguiendo la linea de universos alternativos, multiversos y ect... así que tenía sentido para mí hacer ese.
Quizás para el sábado esté el próximo capitulo. No es por nada, pero tengo mucho trabajo que hacer y no podré darle la atención que quiero darle.
Creo que los reviews de usuarios no los respondí a todos ¿o sí? mmm...el sueño me esta afectando. Cualquier cosa me dicen y pediré disculpas y lo solucionaré owo
En fin, reviews!:
"Siguela": Lo siento, pero justo la cantidad de palabras dio para cortarlo allí, además, no pensé que tardaría tanto en terminarlo.
"Maddie": Por supuesto que seguiré escribiendo sobre esta pareja. Gracias a ellos pude conocer otras parejas xD (tumblr, bendito tumblr) Y yotambién soy masoquista ;-; No puedo dejar de pensar qué hubiese sido... aiins... u_u
"Elshyog": Gracias! y lo siento! Espero que este cap lo haya remediado
"Gibelly": Estoy pensando en tomar ideas que ustedes me den y convertirlas en one-shots o drabbles. He visto esas cosas en tumblr y me ha encantado la modalidad. Intentaré escribirlo, pero en un one-shot, tal como dijiste n.n
