Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Stephanie Meyer.


Capítulo 8: Desbalance.


A Bella le falta tiempo para ponerse de pie y mirar a Kris con incredulidad.

- ¿Qué? ¿Te vas? ¿Cómo que te vas?

Kris traga saliva y como nunca antes, se remueve incómoda.

- Pues eso, que me voy.

- Pero ¿A dónde demonios piensas ir y por qué?

La gata desvía la mirada - Porque ya no aguanto más esta situación.

Bella comienza a perder los estribos ante las repuestas nada esclarecedoras.

- ¿Me quieres decir de qué maldita situación me estás hablando?

- Pues… De este encierro. Estoy cansada de la actitud de tus padres y la fe ciega que tienen en esos doctores inútiles. Estoy harta de no poder hacer lo que quiero.

- A ver, Kris - Bella pone su índice derecho en sus labios y comienza a pasearse, reuniendo paciencia y al mismo tiempo pensando en lo que Kris ha dicho - En primer lugar; el encierro es autoimpuesto. Puedes salir y pasear por todo el vecindario si tú quieres. Eres un gato y más importante, cuentas con una increíble habilidad de camuflaje. Yo nunca te dije que debías quedarte aquí todo el tiempo. En segundo lugar; la actitud de mis padres es completamente irrelevante con respecto a tu estúpida decisión. Los vemos tan poco como antes y hace dos semanas cuando aún estábamos en el sanatorio ellos pensaban y actuaban igual que ahora, por lo que no te sirve como excusa. Y tu tercera razón no es más que lo mismo que la primera sólo que con diferentes palabras. Así que, una vez más: ¿Cuál es la verdadera razón? - Bella se detiene y se queda mirando a la gata con las manos en las caderas. Kris baja la mirada y con las uñas rasguña con suavidad la tela del sofá.

- Lo que ocurre… Es que no creo que esos idiotas nos puedan curar y no quiero desperdiciar mi vida entre estar aquí, terapias inservibles y trabajos comunitarios.

- No has ido a ninguna sesión de terapia - replica Bella con calma.

- No ahora que nos hemos separado.

- Nunca me has acompañado a cumplir con las horas de trabajo comunitario.

- Ya sabes lo que pienso de eso.

Bella se deja caer en el sofá sin ningún cuidado. Está perdiendo la paciencia y lo que es peor, comienza a sentirse desesperada.

- Lo que dices no tiene ningún sentido. Dices que las terapias son inútiles y crees que los doctores no nos pueden curar, pero no estás dispuesta a hacer lo que ellos consideran que podría ayudar en nuestra recuperación. Por lo tanto, es obvio que no verás los resultados si no haces ningún esfuerzo.

Kris se endereza y parece ganar algo de dureza - Sabes que he hecho tanto como tú en hacer que esto funcione.

Bella la contempla y siente rabia - Eso no es verdad. Lo único que has hecho es quejarte, echarte y esperar que todo se arregle de un día para el otro sin hacer nada. ¿Piensas que podemos hacer algún progreso así? También sabes cuan lento es este proceso, tú lo sabes bien.

Kris le sostiene la mirada y no dice nada. Y Bella comprende que diga lo que diga no podrá hacerle cambiar de opinión. Es que es tan estúpido y alocado. Todas las razones que Kris le ha dado le parecen puras excusas de mierda. Pero si Kris quiere marcharse sin importarle las consecuencias, está bien.

- De acuerdo. Tú ganas. Has lo que quieras al fin y al cabo eso es lo que más deseas ¿No?

Bella se levanta y camina hacia la escalera casi esperando que Kris la detenga. La decepción la golpea fuerte cuando el silencio se prolonga y se hace obvio que Kris no cambiará de parecer.

Se ha ido. Ni siquiera ha esperado unos días. Bella ha estado en su habitación desde que discutieron. Permanece sentada en el suelo con la espalda apoyada en el lateral de la cama como se ha hecho su costumbre cuando se siente inquieta. Bella no pensó que Kris se iría tan pronto.

- Debí imaginarlo - Dice Bella abrazando sus rodillas contra su pecho. Mira fijamente hacia la pared blanca de en frente - La sentí…

Buscando abajo.

-… Cuando se marchó - Bella cierra los ojos y respira profundo - Incluso aún ahora puedo sentir como se aleja más y más - murmura con un quejido, apretando más su presa contra sus piernas. La sensación que le produce la marcha de Kris es extraña. Es como si un hilo estuviese alrededor de algo en el centro de su pecho y mientras más Kris se aleja, más tira el hilo. Es casi doloroso - Maldita idiota.

Maldita idiota… Maldita idiota…

La rabia no se ha ido, se ha intensificado. No puede creer que Kris le haya hecho esto - Espero que pronto se dé cuenta del error que está cometiendo.

Doblado en pedazos…

Bella se estremece y esconde la cabeza entre las rodillas. Empieza a ser consciente de una rara sensación en su mente. Es como si… Como si algo revoloteara. Se queda quieta y sin darse cuenta, se duerme.

Sale de la cocina. Se siente algo mejor. Se ha acostumbrado al incómodo malestar de su pecho. Han pasado apenas tres días desde que Kris se ha ido, pero Bella siente como si hubiese pasado mucho más tiempo. Todo parece estar bien, tranquilo.

El día anterior estuvo en el sanatorio, pero hoy toca estar en casa y aunque sus padres están trabajando y se siente un poco sola, puede decir que también está contenta. No hay lugar como el hogar. Allí está tranquila, no pasa nada.

Ha estado reflexionando.

Cosas simples.

Lleva pensando en lo que comerá por lo que parecen mil horas. Tiene mucha hambre y es que se ha levantado algo más tarde de lo normal en ella, no mucho, pero si por algunas horas. Lo suficiente como para saltarse el desayuno, así que se ha preparado un buen almuerzo. En una bandeja lleva un vaso de jugo de naranja, un plato con un riquísimo trozo de pastel, un plato con piñas y otro con frutillas.

No puede evitar sonreír y saborearse, ya casi puede sentir el delicioso sabor de todo eso en su boca.

Al llegar a su destino, levanta la mirada para inspeccionar la sala y elegir un buen lugar para sentarse… Y entonces un tremendo estruendo resuena por toda la habitación. La bandeja se le ha caído de las manos por la impresión.

Allí, encima de la mesita de centro descansa inocentemente una bandeja con diseño de flores silvestres, con un vaso de jugo, un plato con trozos de piña y otro de frutillas, más el pastel.

- ¿Pero qué…? - balbucea dando un paso atrás. ¿Quién ha podido dejar eso allí? ¿Ha sido ella? ¿Pero cuándo? No puede recordarlo. Está segura de que no lo ha hecho ella, quizá…

La sangre se le congela en las venas cuando su mirada se poza un poco más allá del sofá donde otra bandeja yace tirada sobre el suelo con los pedazos rotos de su loza, el jugo desperdigado por doquier y los restos de la comida ensuciándolo todo. Está todo tirado allí como si alguien antes que ella hubiese sufrido la misma impresión.

De pronto nada tiene sentido y corre de vuelta a la cocina. Se precipita hacia el refrigerador abriéndolo de un tirón. En efecto, ahí está la caja que guarda en su interior el pastel que compró la noche anterior cuando sus padres la fueron a buscar al sanatorio para llevarla a casa, con la tapa medio descorrida como sí recuerda haberla dejado. Al abrirla del todo, su respiración se vuelve errática al ver que aparte de su pedazo faltan otros dos más. Lo sabe porque cada vez que ella compra pastel tiene la molesta costumbre de cortarlo todo en trozos de igual tamaño antes de comerlo. Y faltan otras dos raciones aparte de la que ella ha sacado. Dejando de lado el pastel, cierra la puerta y se da la vuelta para mirar en la cocina por algo más fuera de lugar.

Un terror súbito le recorre la espalda al ver tres de sus cortadores esparcidos por su cocina, los tres con restos de crema y biscocho. El que está en el lavaplatos es el que ha ocupado ella hace tan sólo unos minutos, pero los otros dos… Uno está en la encimera manchando la superficie y el otro está en el suelo.

No lo entiende. No sabe qué ha podido pasar.

Quizá, ¿Emily, o Leah? Puede que hayan sido ellas, en ese caso no tiene por qué asustarse. Pero ¿Qué pudo haberles pasado para que una olvidara una bandeja encima de la mesita de centro y la otra, la dejara caer como ella misma? ¿Qué pudo haber paso?

Sabía que con hacerse preguntas no iba a resolver nada, por ahora, por lo que decide ponerse a ordenar y limpiar todo como estaba antes. Es tan meticulosa que parece que nunca pasó nada de lo que vio, excepto por el hecho de que ya casi no queda jugo y el pastel y la fruta no son tan abundantes como la noche anterior.

- Seguramente mamá y papá pensarán que me lo he comido todo yo - dice en cuclillas guardando las dos bandejas restantes ya limpias.

Tal vez le demos la vuelta…

Bella se detiene en su tarea por un segundo, pero enseguida se repone. Regresa a la sala y se sienta en el sofá frente a la mesita mirando la bandeja que queda. Va tener que comerse eso pero no quiero ya que lo que ella recuerda haberse servido lo tenido que botar.

No le da mucha confianza estúpida, pero no puede permitirse desperdiciar más comida. No es como si sus padres tuvieran tanto como para derrocharlo. Y aunque ya no tiene hambre a pesar de no haber comido nada, comienza a comer lentamente.

En su cabeza da vueltas lo que ha pasado, pero no piensa seguir pensando en ello, si se trata de sus otras personalidades, no tiene por qué temer. Y ha aprendido que pase lo que pase, siempre se termina descubriendo todo.

He aprendido.

Bella cierra los ojos y se concentra en comer ignorando los susurros que desde ayer se han hecho más fuertes y claros.

Tampoco ha querido pensar en ello. Ha intentado desentenderse durante todo ese tiempo pero cada vez se le hace más difícil, y si realmente presta atención… Son susurros superpuestos.

… Mantenernos… Vivos… Demasiado tarde…

No sabe de dónde salen, y la verdad no quiere saberlo.

Estaría todo en silencio de no ser por los cubiertos chocando contra los platos o los pequeños sorbos o el ocasional carraspeo de una garganta.

Han pasado casi veinte minutos, pero se hace evidente que su madre ya no puede seguir conteniéndose.

- ¿Cómo ha estado tu día, cariño? - le pregunta ella. Bella despega la mirada de su comida para mirarla. Duda. ¿Debería contarle lo que ha ocurrido desde que regresó de Forks? ¿Por qué sigo teniendo la necesidad de ocultarles lo que me pasa?

No lo sabe, pero no piensa ir en contra de sus instintos.

- Bien. Todo va bien.

- ¿Y tus terapias? - pregunta su padre sin dejar de comer. Bella frunce el ceño ellos nunca preguntan por mis sesiones.

- Bien - lo dice de forma cortante, dejando en claro que no le gustó que le haya preguntado. Charlie la mira y asiente. Puede comprender eso.

- ¿Te sientes cómoda en casa, cariño? - pregunta Renne limpiándose la boca con su servilleta.

- ¿Por qué preguntas?

Renne se encoge de hombros aparentando despreocupación - Es sólo que nos inquieta un poco que pases tanto tiempo sola, y sin nosotros en casa…

Vacaciones… Todo el día… Choque…

- No pasa nada, mamá - dice Bella tratando de mostrarse lo más tranquila que puede - Estoy bien. Yo entiendo que ambos deben trabajar, no se preocupen por mí.

Sus padres sonrieron.

- Como si eso fuera posible - murmura su madre mirándola con ternura. Bella continúa comiendo desconectándose de la conversación iniciada por sus padres.

Mas días pasan. Bella se encuentra en la sala otra vez, sola. Puede sentir que algo va mal, pero no puede determinar qué.

Un movimiento a su derecha llama su atención, pero eso ya no la entusiasma. Hace dos días, pensó que Kris había vuelto. Se estremece al recordar lo feliz que se sintió al verla caminando por el pasillo. Pero luego todo eso se desvaneció junto al gato negro que dobló la esquina en dirección a la escalera, ignorando sus llamados y cuando Bella corrió hacia el lugar pudo ver que no había rastros de Kris.

Y ahora, no sólo puede verla a ella caminando de un lado para el otro. Son muchos gatos. Sentados o acostados en cada superficie, y la miran fijamente. Lo cual la mantiene en un estado de alerta. Está demás decir lo incómoda que se siente con todos esos ojos brillantes puestos en ella. Y algunos están tan cerca. Sabe que los gatos no se encuentran allí realmente por supuesto, es sólo una jugarreta de su mente. Ya los ha visto cuando sus padres han estado presentes y sabe que no pueden verlos. Bella estuvo particularmente nerviosa y algo perturbada la noche anterior cuando para la cena, uno de esos malditos gatos caminó por la mesa hasta echarse sobre el plato de su madre, ocasionando que casi no pudiera mirar hacia allí. Sobre todo, porque cada vez que su madre sacaba un bocado con su tenedor, parecía sacarlo del interior del gato. Lo cual es algo espeluznante y nauseabundo.

Kris está muy lejos, la puede sentir. No sabe qué está haciendo o dónde se encuentra, pero sabe que está muy lejos.

Espero…

Y es lógico que una parte de su subconsciente le eche de menos. Aunque hay algo ligeramente escalofriante en la mirada de esos gatos. A veces cuando se sumerge en esos pozos profundos, le parece que puede meterse en ellos para salir y descubrir un mundo desconocido y por completo inexplorado. Y entonces, sin provocación alguna, todos los gatos se levantan para atravesar limpiamente la pared.

- ¿Sabes? No todos están muy contentos contigo - Jacob camina a su lado y sonríe mirando el suelo. Bella da pasos cortitos siguiendo el ritmo relajado. Pasean por el jardín. Ninguno de los dos tiene nada que hacer, pues les han dado un día de descanso.

- ¿Por qué?

- Bueno, saliste de aquí a muy poco tiempo de llegar. Y muchos de ellos están lo suficientemente conscientes para saber que no te han curado o algo así. Les parece injusto que hayas podido ir a casa cuando es obvio que sigues igual que al principio.

Tómalo como algo bueno… Calles…

Bella suelta un suspiro irritado y rueda los ojos - ¿Crees que fue decisión mía?

Jacob levanta las manos defensivamente - Oye tranquila, no es que lo piense yo específicamente. Sólo te cuento lo que he escuchado por allí.

- Eso ya lo sé. Perdona, es que me carga que estén tan pendientes de mí ¿No deberían estar preocupados de sus propios problemas?

- Pues sí, es lo que yo digo. Sin embargo, sí me da curiosidad el por qué te han dejado marchar.

- No dejaron que me fuera - replica Bella tratando de no perder los estribos, sabe que Jacob en realidad no piensa nada de eso, y no le reprocha nada - Aún debo pasar tiempo aquí, y vengo todos los días para mis terapias y cumplo con las horas de trabajo comunitario. Aún estoy aquí.

- Lo sé. ¿Pero no te parece extraño?

- Me parece sospechoso, por supuesto.

Sillas, patas dobladas (destrozadas) (cortadas)

Pedacitos (chiquititos) (chi-qui-ti-tos)

- Sé que no es normal esto que ha pasado. Pero Fox no me dijo exactamente por qué tomó la decisión que tomó…

Estúpidos… Ambos…

-… Y no es como si pudiera ir y cuestionar sus decisiones.

- Lo sé. ¿Te lo imaginas?

- En realidad, no. No quiero ni pensar en lo que podría hacer si me atrevo a ir e irrumpir en su oficina sin su permiso, y ni hablar de hacerle preguntas sobre su trabajo. Algo me dice que no se lo tomará muy bien.

Cobarde… ¡Cállate!

Bella sacude la cabeza y pone toda su atención en Jacob que ha dejado de caminar y la mira con curiosidad.

- Kris no está contigo. - le dice de sopetón, sorprendiéndola como siempre.

- No. Se fue - responde ella en apenas un susurro audible. Jacob frunce los labios en preocupación.

- ¿Y eso no es malo?

- Eh… - ¿Qué le puede decir? Si no tiene ni idea - No lo sé, Jake. Sinceramente no lo sé.

- Pero… - Jacob se detiene y la mira con duda, parece estar en conflicto consigo mismo.

- ¿Qué ocurre?

- Es que no es que no me preocupe lo que pase contigo, porque sí lo hace. Te has convertido en mi amiga, y no sabes cuánto valoro que estés a mí lado y que me creas cuando te digo de dónde vengo.

- Pues ahora lo sé. ¿Por qué me estás diciendo todo eso?

- Sí Kris no está contigo ¿Cómo se supone que me vas a ayudar?

Oh, así que eso es. A Jacob le preocupa que crea que sólo piensa en él mismo al hacerle saber sus inquietudes. Bella sonríe y le mira con cariño. Es tan bobo.

- Nada de eso, Jake. Puedo ver que realmente te preocupas por mí, y es entendible que esté asustado con esta nueva noticia. Pero no te aflijas, porque con o sin Kris, de igual manera te voy a ayudar.

- Peor tú dijiste que era necesario que Kris estuviese contigo al momento de… - susurra Jacob casi entrando en pánico. Bella se acerca rápidamente y le toma de los brazos.

- Tranquilo. Debes confiar en mí ¿De acuerdo?

- Pero…

- ¡Jacob! Confía en mí. No importa lo que yo haya dicho en uno de esos sueños locos. Yo estoy aquí. Y te digo que te ayudaré no importa lo que pase. Además, lo que esa loca te dijo es que era necesario que Kris estuviese conmigo, necesario más no obligatorio. ¿Lo entiendes?

Jacob le mira, tal vez pensándolo tal vez deseando salir corriendo, pero finalmente asiente.

Esperando, confía…

- Está bien. Confío en ti Bella.

Bella suspira esta vez de alivio - Bien. Tenemos que pensar. Y debemos hacerlo rápido.

- ¿Tienes que irte ya? - pregunta Jacob retomando el paseo.

- No, esta noche me quedo.

- Ah o sea que tenemos tiempo ¿Por qué debemos darnos prisa?

Bella mira el suelo incapaz de enfrentar aquella negra mirada inquisitiva - ¿Acaso no quieres volver a tu casa?

Habla.

No.

- Obvio que quiero, pero lo que quiero decir es qué…

Sé lo que quieres decir, pero en realidad no puedo contestar a eso. No puedo decirte que tengo miedo del tiempo y de mis pensamientos.

¡Maltrátalo!

Y de aquellas malditas voces que le aturden. No quiere confesarle que hay que darse prisa porque teme no estar en condiciones de ayudarlo después, cuando todo eso empeore.

- Por favor, Jake. - le interrumpe - No me preguntes - esta vez le mira a los ojos y Jacob ve en ellos la súplica.

- Está bien. Nos daremos prisa.

Esto está mal. Todo eso está muy mal. Edward ha seguido con su investigación. Y lo que es peor, ha descubierto cosas que no tienen ningún sentido.

Otra vez se encuentra en la biblioteca, pero no está solo. Emmett y Jasper le acompañan e investigan codo a codo junto a él.

Después de saber lo de Rachell, la familia entera había quedado estremecida. ¿Cómo era posible que Rachel esté muerte? ¿Y que ese infeliz gusano esté con vida?

- Le mató. Él le mató.

- Pero ¿Cómo puede ser eso posible? - pregunta Jasper abriendo páginas y leyéndola en segundos para luego cerrarlas y abrir otras.

- No lo sé. No tengo idea. Pudimos confirmar que después de que se descubriera la traición, Verónica, la madre de Rachell, llevó a su departamento a Roch para vivir con ella y con su hija. Tiempo después, Verónica se marcha dejando a su hija a merced de ese maldito. Pero aquí es donde lo que sabemos qué ocurrió y lo que hemos descubierto no coincide - Emmett golpea la mesa con frustración. Carlisle entra en ese momento.

- ¿Qué más descubrieron?

- Hasta el momento nada nuevo. Estamos comparando. - responde Edward accediendo a sitios web tan rápido como Jasper y Emmett. - Lo que sabemos es que Roch estuvo viviendo con Rachell por un tiempo, luego Bella le encuentra y urde su plan para matarlo, lo cual consigue. Pero lo que hemos descubierto, es que Bella jamás dio con él. Roch se emborrachó una noche y además estaba drogado. Cada vez le era más difícil conseguir dinero y en un arranque, asesinó a Rachell. Salió en las noticias hace casi un mes. De hecho, me parece que la fecha coincide con los días en que Bella estuvo siendo juzgada. Lo cual es otra cosa que no tiene sentido, pues sabemos por el libro que su desaparición y su posterior captura fue noticia nacional y por más que busco, no puedo encontrar nada de eso. No hay nada en ninguno de los programas de televisión que mencione que una adolescente de dieciséis años haya hecho volar un reformatorio. No hay nada sobre el juicio ni sobre la decisión del juez. ¡Nada! - Edward se agarra los cabellos y mira la pantalla de forma frenética. No entiende nada.

- Edward, cálmate. Tal vez buscaste en los sitios equivocados - trata Carlisle de tranquilizarlo, pero no sirve de nada. Edward niega con la cabeza.

- No, busqué en todos lados. Incluso en los programas de noticias internacionales, no hay nada que la mencione.

Se hace un pequeño silencio que es roto por un jadeo horrorizado emitido por Emmett.

- Oh mierda. - dice sin dejar de mirar la pantalla. Edward se paraliza e intenta pararse de la silla, lo cual no consigue.

- No es cierto. Eso no es cierto. - murmura. Lo que sea que Emmett haya encontrado le ha dejado conmocionado. Carlisle y Jasper se miran aturdidos y ambos se acercan a Emmett para saber qué es lo que averiguado.

Emmett había estado revisando una página de registros del estado de Arizona. No saben cuál haya sido la motivación de Emmett para entrar allí.

- ¿Sabían que en algunos Estados los hijos no nacidos también figuran en las actas de matrimonios? Encontré el de Charlie y Renne Swan, casados hace casi dieciocho años. Y aquí dice que no tienen hijos… Vivos. - Emmett traga saliva y mira a Edward que no se ha movido desde que lo vio en su mente. No quiere seguir, pero siente que debe hacerlo - Aquí dice… Que la única vez que Renne se embarazó, este no llegó a término. - Emmett levanta la cabeza y mira a Carlisle con angustia - Según esto, Bella no existe. Bella no pudo nacer.

- ¡No!


Hola a todos. Muchas gracias a los que siguen al pendiente de mi historia. He subido este cap apenas lo he terminado así que puede que tenga uno que otro error ortográfico. Por lo que me disculpo por adelantado. ¡Muy bien! ya me voy porque seguiré escribiendo. El cap que sigue es corto y ya lo tengo listo, sólo debo pasarlo al Word, así que es probable que en unas cuantas horas lo esté subiendo.

No olviden que sea lo que sea, me gustaría saber qué les ha parecido. No tengan miedo de decirlo, que yo no me ofendo.

Uno besote y nos leemos en breve.