CAPITULO IX

Casi no pudo dormir esa noche, se sentía cohibida ante el hecho de dormir en aquel lugar, eso sin contar con que sus nervios seguían bastante alterados, hasta el mas mínimo sonido la ponía tensa, asi que paso un buen rato despierta, sentada en el centro de la cama, en medio de la oscuridad, no supo en que momento se durmió pero le pareció que apenas habían transcurrido unos cuantos minutos antes de que Rin la despertara anunciándole que el desayuno estaba listo. Le habia llevado algunas de sus ropas para que se cambiara y le dijo que si quería se diera un baño antes de bajar, Kagome le agradeció su apoyo y una vez a solas procedió a darse un rápido baño, procurando no usar mas que lo indispensable y dejarlo todo tal y como estaba para no causar molestias a su benefactor.

La ropa de Rin le quedaba un poco justa, pero logro arreglárselas con un pantalón corto y una camiseta. Abandono la habitación con renuencia y y bajo lentamente las escaleras, cuando entro en el comedor el único que estaba ahí era Inuyasha quien al notar la presencia de la chica casi corrió hasta llegar donde ella estaba.

-Kagome ¿Es cierto lo que me contó Sesshomaru? Que ese desgraciado estuvo aquí ayer –ella asintió lentamente- Maldita sea, que suerte tan miserable, si tan solo hubiera regresado mas temprano...

-Lamentarse no soluciona nada Inuyasha, además no paso nada grave –le tomo una mano y la estrecho con fuerza- Creo que con todo el escándalo y la policía de por medio me desharé de él para siempre.

-Eso es lo único bueno de esto, pero aun asi, ese miserable estuvo a un paso de lastimarte sin contar como le dejo la cara a Rin, ya la viste se le hizo un moretón horrible.

-Ya no quiero hablar de ello –suspiro profundamente antes de encaminarse a la mesa- por otro lado ¿Cómo te fue a ti con lo de tu escapada?

-Ah eso, bueno todo estuvo genial hasta que llegue a mi habitación y descubrí a Sesshomaru acostado en mi cama, casi me da un infarto, eso sin contar con todo lo que me dijo respecto a mi falta de responsabilidad, y como si eso no bastara su relato de lo que habia pasado en la casa durante mi ausencia, creo que tendré como para un mes.

-Te lo mereces –él la miro ofendido pero no dijo mas pues la leve sonrisa en el rostro de ella se lo impidió- En cuanto a mi en la vida te vuelvo a cubrir, mira como me fue por hacerlo.

Habían empezado con el desayuno cuando Sesshomaru entro a la habitación, fue entonces cuando Kagome se dio cuenta de que él habia tenido que esperar a que ella abandonara la habitación para poder cambiarse de ropa, lo cual la hizo sentir mas avergonzada de lo que ya estaba, asi que procuro rehuirle la mirada, se limito a contestar a su formal buenos días y a escuchar unas cuantas indirectas que dedico a Inuyasha, después de eso el desayuno transcurrió igual que como lo hacían las comidas –algo le decía a Kagome que el ambiente era mas pesado cuando ella no estaba por que si habia platica en la mesa solo era entre ella e Inuyasha- la única diferencia ocurrió una vez que Sesshomaru termino y se dispuso a retirarse.

-A mediodía tenemos que ir al pueblo para levantar los cargos contra tu padrastro –Kagome asintió nerviosa mirando fijamente a la jarra de jugo que tenia frente a ella- puedes ir a tu casa o quedarte aquí, como prefieras, pero espero que estés puntual en la oficina de la policía.

Después de eso se despidió y se marcho a ocuparse de sus asuntos en el viñedo, Kagome no quizo quedarse y dado que él mismo se lo habia sugerido le pidió a Inuyasha que la llevara de vuelta a casa, afortunadamente para ella ya era demasiado tarde como para que su madre estuviera ahí, asi que pasaría un buen rato antes que tuviera que rendirle explicaciones; en ese momento lo único en lo que podía pensar era en conseguir un cambio de ropa.

Lo primero que noto Kagome cuando se acercaron a la entrada de su casa fue que el auto de su madre estaba ahí, lo cual la desconcertó por completo, tanto que no pudo mas que comunicarle su confusión a Inuyasha quien se ofreció para acompañarla hasta el interior y permanecer con ella mientras hablaba con su madre; después de todo, pensó ella, lo mejor seria acabar con eso lo antes posible, ya no iba a posponer mas las cosas.

Abrió la puerta lentamente, pero aun no terminaba de trasponerla cuando vio a su madre salir de la cocina, con la misma ropa que se habia puesto la mañana anterior, el rostro pálido y los ojos rojos e hinchados; Kagome no supo que decir, la imagen que ofrecía su madre la impresiono demasiado, asi que se limito a pasar haciéndose a un lado para permitirle el paso a su acompañante quien una vez adentro cerro la puerta y se recargo contra ella.

Inuyasha podía sentir la tensión que flotaba en el ambiente, pues un solo vistazo a la madre de Kagome, le basto para darse cuenta que no se hallaba en la mejor disposición, pues su usual aire sereno y amable no estaba presente y por la forma en que los miraba –porque al parecer el problema no seria solamente con su hija sino con ambos- parecía que les deseara la peor de las desgracias.

-M-Mamá –Dado que el silencio se le hacia insoportable se decidió por romperlo aun cuando su voz sonó un poco vacilante-Yo, no se si sepas pero anoche...

-¡CLARO QUE LO SE! –La abrupta interrupción asi como el tono empleado hicieron que Kagome saltara en su lugar, jamás habia visto a su madre tan enfadada- ¿A CASO CREISTE QUE PODIAS HACER CUANTO QUISIERAS A MIS ESPALDAS SOLO POR ESTAR RESPALDADA POR ESTOS –Le dedico una mirada fulminante a Inuyasha mientras buscaba el calificativo mas horrible que pudiera encontrar pero su enfado era tal que no pudo ni siquiera con eso- ¿POR QUÉ KAGOME?

-No entiendo de que hablas mamá, como que "hacer cuanto quisieras", no se lo que hayas escuchado pero te puedo explicar como fueron las cosas –estaba temblando, podía sentir como sus piernas se debilitaban cada instante mas, jamás habría esperado esa reacción por parte de si madre- él me ataco mamá y no es la primera vez que lo hacia él –se cayo en el momento en que percibió que su madre avanzaba hacia ella e instintivamente retrocedió un paso, chocando contra la pared, mientras sentía una mano impactar contra su mejilla- ¿Por, por que? –los ojos se le inundaron de inmediato, no tanto por el dolor del golpe recibido, sino por la desilusión que este le habia producido en el corazón- yo no... yo no lo merezco.

-¿QUÉ NO LO MERECES? –La miro como si se planteara seriamente pegarle otra vez pero Inuyasha intervino, acercándose a ambas- ME ABRIA ESPERADO ESTA TRAICION DE CUALQUIERA MENOS DE MI PROPIA HIJA¡ES QUE NO PUEDO CREER QUE HAYA SIDO TAN CIEGA PARA NO DARME CUANTA DE LA CLASE DE CUERVO QUE ESTABA CRIANDO!

-Mire señora la verdad no entiendo a que diablos viene todo esto, pero no creo que esa sea a manera correcta de referirse a Kagome –le interpelo Inuyasha procurando hablar con un tono moderado, aunque en realidad deseaba gritar igual o mas fuerte que la mujer y decirle unas cuantas cosas- ella es la victima aquí y usted la esta tratando como si hubiese hecho algo malo, la verdad no entiendo.

-¿La victima? –la mujer bajo la voz al mismo tiempo que se alejaba de ellos para recargarse contra el barandal de las escaleras- Una bruja cualquiera eso es lo que es y pensar que yo creía haber hecho un buen trabajo criándote y educándote, que tonta fui –la mujer comenzó a llorar al igual que su hija, pero su enfado seguía latente- Puedo entender que no estuvieras de acuerdo en que me casara de nuevo y mas tomando en cuenta el poco tiempo que habia pasado desde la muerte de tu padre, pero ¿Calumniar a mi esposo para sacarlo del camino¿Meterlo a la cárcel por algo que tu misma provocaste¿Causarnos tanto daño solo por un capricho tuyo?

Las palabras de su madre no solo la confundieron a ella sino también a Inuyasha quien estuvo a un paso de tildar de loca a la mujer que tenia enfrente, pero Kagome tomo la palabra antes que él, con una voz cargada de sentimiento y haciendo un gran esfuerzo para no permitir que sus sollozos la interrumpieran.

-No entiendo lo que dices madre¿De, de donde sacaste esas ideas tan absurdas? –trato de avanzar hacia su madre, pero esta le hizo una seña brusca con su mano para que no lo intentara- Yo te quiero mucho mama, jamás haría nada para lastimarte... –las lagrimas se impusieron e Inuyasha aprovecho para hablar.

-No es culpa de Kagome que el hombre que escogió por esposo resultase un pervertido acosador –la mujer comenzó a reír con sarcasmo y amargura, en definitiva se habia vuelto loca.

-Tu dices eso porque estas de su parte, porque la ayudaste tenderle esta trampa ridícula a mi esposo, él que es un hombre bueno y decente, todo lo contrario de ustedes –señalo a Inuyasha como lo haría cualquiera cuando ha visto una sabandija- tu hermano y tu, que valiéndose de su dinero han buscado la forma de cumplirle un capricho a su amante.

-¡¿QUÉ DICE?! USTEDE ESTA MAS QUE DEMENTE SEÑORA, JAMAS HABIA OIDO TANTAS ESTUPIDECES JUNTAS, PERO POR FAVOR –Se sintió tentado a reírse como nunca ante tal aseveración, pero el aumento en el llanto de su amiga asi como la seriedad en el rostro de su interlocutora le hizo darse cuenta que la acusación iba en serio- De seguro fue su "querido" esposo el que le lleno la cabeza con mentiras tan ridículas.

-Imaginaras mi sorpresa Kagome cuando anoche, al llegar a casa después de cubrir a una compañera en el turno de la noche, me encontré con la casa vacía -la mujer comenzó su relato con la vista fija en su hija e ignorando las palabras del muchacho- Me asuste muchísimo y justo cuando me disponía a ir a buscarte a la casa de tus "amigos" el teléfono sonó y una chiquilla me aviso que no ibas a volver a casa porque había habido problemas y era mejor que te quedaras –esbozo una sonrisa fría y antinatural antes de continuar- y poco después una llamada desde la oficina de policía informándome que mi esposo estaba detenido y pedía hablar conmigo, la conversación fue breve, pero me quedo claro que me necesitaba asi que salí hacia el pueblo agradeciendo que no estuvieras para que asi no te preocuparas innecesariamente.

-Mamá...

-¿Qué ridícula no? Yo aun preocupándome por ti y cuando llegue a la oficina y me dejaron verlo, -se aclaro la garganta y se froto los ojos para no seguir llorando, cosa que Kagome ni siquiera intentaba, no tenia fuerzas para ello- escuchar lo que le hiciste Kagome, los golpes que la bestia esa le hizo, la acusación de intento de violación que mi propia hija habia inventado en su contra, en contra de alguien que lo único que ha hecho es quererte como un padre.

-¡QUERERLA COMO UN PADRE! SI COMO NO –Inuyasha soltó aquello de forma sarcástica- ¿QUÉ ACASO ES TAN ESTUPIDA PARA NO DARSE CUENTA QUE ESE TIPO LO UNICO QUE QUERIA ERA ACOSTARSE CON SU HIJA?

-Maldito desgraciado, aun ahora te atreves a levantar falsos en su contra –la mujer avanzo decidida a golpearlo tal como habia hecho con su hija, pero Inuyasha no retrocedió al contrario, avanzo en una especie de desafío que hizo parar a la mujer –él me dijo la clase de personas que eran, la clase de persona que era mi hija, quien con tal de vengarse de mi por casarme otra vez se le habia insinuado esperando poder chantajearlo para que me dejara, pero al ver lo fiel que era, se decidió por inventar este disparate.

-ESTUPIDECES...

-¿Qué mas te dijo mamá? –la pregunta de Kagome sonó fuerte y clara sorprendiendo a Inuyasha y a su madre quienes casi parecían haber olvidado su presencia- Anda cuéntanos que mas te dijo.

-Tan bien me dijo de los medios que utilizas para manejar a este par de cerdos ricos con quienes te juntas últimamente, me dijo que por eso no te fuiste a estudiar lejos como me habías dicho que harías –la miro de arriba abajo como si nunca antes la hubiera visto- ¿Para que irse si ya tienes quien te mantenga? No Kagome.

-¿Y tu le creíste? –mas que una pregunta era una afirmación que se hacia a si misma, su propia madre, quien le habia traído al mundo y como ella misma decía la habia criado y educado la creía capaz de aquellas vilezas- Le creíste el que me entiendo no con uno, sino con los dos, le creíste el que me le ofrecí descaradamente para arruinar tu matrimonio, le creíste que soy tan interesada y diabólica como para orquestar semejante enredo –esta vez fue ella quien rió sin humor alguno asustando a Inuyasha quien jamás pensó que su dulce amiga fuera capaz de aquel desplante de insensibilidad- Pero de que me sorprendo, tu papa siempre estuvieron muy ocupados planificando mi futuro y viviendo su monotonía, lo suficiente como para no tomarse la molestia de conocer a su propia hija, pero sabes una cosa me da igual lo que pienses, solo dime, que esperas de mi ahora.

-¿Qué no es obvio? –la mujer le soltó aquello con desapego, y a Inuyasha le pareció que aquello era el quiebre total de cualquier relación familiar entre ambas- Quiero que vayas a la oficina de policía y digas la verdad, que él no te hizo nada, que lo dejen ir y después de eso, quiero que te vayas... Ya eres mayor de edad Kagome y según he visto puedes valerte por ti misma asi que no quiero volver a verte nunca mas por aquí, no quiero verte nunca mas en mi vida.

-¿Cómo es posible que prefiera echar a su hija de su lado por creerle a ese Imbécil? –Kagome le puso una mano en el brazo y él se volvió para mirarla a la cara.

-Déjalo Inuyasha, no tiene caso –respiro profundo tratando de tomar valor para poder hablar sin derrumbarse ante los actuales acontecimientos- Esta bien madre, si quieres que me vaya me iré, si no quieres verme nunca mas, asi será, pero en lo único que no puedo complacerte es en lo de desmentirme ante la policía, asi que si no te importa voy a recoger mis cosas para poder irme de esta casa para siempre.

-Naraku me dijo muchas cosas respecto a tu verdadera naturaleza, pero ahora me doy cuenta de que eres mucho peor y seguramente él no me dijo todo tratando de protegerme de esta cruel verdad, pero ahora veo que eres peor de lo que pude haber imaginado- la mujer se abrió paso entre ambos hasta llegar a la puerta, misma que abrió- me voy para estar con él ahora que mas me necesita y espero que para cuando vuelva no quede nada que me recuerde la clase de monstruo que concebí.

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