Capítulo IX

Harry se levantó la mañana siguiente y Jeanette ya no estaba en la sala de estar, lo que si había era un suculento desayuno, tostadas, jugos naturales, tortas, parecía un desayuno e Hogwarts, sólo que este era sólo para él.

Harry por una extraña razón decidió no buscar a Jeanette, sabía que ella no lo dejaría sólo porque sí y nada más por lo que se puso a comer su desayuno, sin dejar de pensar en el peluche descubierto la noche anterior. ¿Quién sería el heredero,¿Porqué habría que buscarlo, heredero de qué era?. Eran muchas preguntas en su cabeza y no podía responderse ninguna.

Harry mientras comía miraba a su alrededor, ¿Cómo habría sido ese momento si sus padres hubieran estado vivos, seguramente su padre habría estado con él en la mesa leyendo el profeta y su madre estaría en la cocina preparando otro poco de café y lo llevaría a la mesa y se sentaría junto a ellos. Harry podía, en el fondo, sentir su presencia en ese lugar, parte de ellos estaba ahí aún.

Harry se metió una tostada en a boca y comenzó a deborársela, hoy visitaría la tumba de sus padres y eso lo tenía entre contento y algo asustado o extraño, más que asustado.

Harry!.- Le dijo Jeanette entrando a la casa y cerrando la puerta tras ella.

¿Dónde estabas?.- Le dijo Harry tomando algo de jugo para no atragantarse

AHHH…sólo fui a dar una vuelta, ¿Me extrañaste?. – Le dijo ella sentándose a su lado y tomando su mano y Harry la retiró suavemente sin que se notara que la rechazaba, aunque no completamente, porque en el fondo la quería aceptar pero su conciencia no lo dejaba, se lo prohibía y no sabía porqué, porque valga la rebundancia, Harry era soltero y se negó a todo tipo de compromiso con Ginny.

Jeanette se sirvió algo de jugo y no conversó mucho con Harry salvo preguntarle como se había sentido anoche y cosas así. Harry sentía la incómoda sensación de que no tenían un tema en común, ella no conocía nada de lo que él conocía, vivía en un mundo paralelo al de él. Hasta que recordó a Hagrid y la primera conversación que tuvieron juntos, una conversación trivial.

-¿Qué equipo de Quidditch te gusta?.- Jeanette lo miró algo extrañada y rió.

No conozco ese deporte.- Le dijo ella dejando la tostada con mermelada que se comía de lado y mirando a Harry.- Sé que ustedes lo juegan, pero es muy violento para nosotros.

Deberías aprender a jugarlo.- Le dijo Harry comiendo nuevamente.

MMMMmmmm…- Dijo ella algo pensativa.- Talvéz tienes razón, pero me podría caer y estropear mi escoba.- Harry quedó pensativo, ¿Sería una indirecta lo que ella decía?. Si mal no recordaba él calló de su escoba en tercer año y rompió su nimbus 2000.

A mí me pasó eso.- Le dijo Harry.

Ajajajaja…..Ves, esas cosas siempre suceden.- Le dijo ella levantándose nuevamente de su asiento. - ¿Vamos al cementerio?.- Harry asintió y ambos partieron después de haber cerrado la casa en camino al cementerio mágico del Valle de Godric en donde se debían encontrar los restos de los padres de Harry.

Ambos salieron de la casa y empezaron a recorrer la cuidad.

Para esto salí de madrugada, Harry.- Le decía Jeanette mientras caminaban.- No conocía nada de este lugar. Harry notaba que la gente lo miraba, de seguro habían notado que era el famoso Harry Potter y lo examinaban.

Al parecer sus padres vivían en la zona más alejada del valle de Godric porque al ir caminando habían locales en donde vendían infusiones para enfermedades, verduras y frutas, un mercado de tonterías viejas que era atendido por un hombre tan viejo como los objetos que ahí se encontraban.

-¿Queda mucho?.- Le preguntó Harry, sentía que sus pies palpitaban y le dolían.

No tanto, unos metros.

Siguieron caminando y mientras más caminaban más gente observaba a Harry. Había un hombre de pelo cano que lo miró algo feo y miró a una mujer que tenía a su lado y le murmuró.

Mira, a la hora que vuelve a ver a sus padres…

Harry prefirió ignorarlo y seguir junto a Jeanette.

Harry de pronto divisó a lo lejos un brillante, pero a la vez lúgubre cartel que decía: Cementerio Mágico del Valle de Godric.

Hemos llegado, Harry.- Le murmuró Jeanette cuando quedaron delante de la gran puerta de Hierro del cementerio.

¿A quien vienen a ver?.- Les dijo un hombre de unos sesenta años que le faltaba uno de sus dientes de adelante.

A los Potter.- Le dijo Jeanette y el hombre se desencajó y su cara se puso aún más arrugada.

¿Los Potter?. Pero si hace años que nadie viene a ver a los Potter.- Le dijo en un tono dudoso.

Soy su hijo.- Dijo Harry Molesto.- Creo que puedo pasar.

Harry Potter?.- Le dijo el viejo.

Si, Harry Potter.- Dijo Harry burlón.- ¿Podrá Harry Potter pasar a ver a sus padres o debe mostrar su cicatriz para que lo dejen entrar.- Harry tenía un tono muy desagradable con el hombre que había cambiado su expresión a una de ofensa y algo de miedo.

Pasen, por favor.- Dijo poniendo las llaves en la puerta de hierro y abriéndola.

Gracias.- Dijeron Harry y Jeanette. Se fueron caminando por entre medio de las tumbas.

Da miedo este lugar.- Dijo Jeanette tomándose del brazo de Harry.- Espero que no te moleste.- Le dijo mirándolo.

No, para nada. – Dijo Harry algo incómodo.- ¿Dónde estarán las tumbas?.- Preguntó Harry para poder cambiar el tema.

Bueno, hay que seguir el orden alfabético, estamos en la E.- Dijo Jeanette apuntando la tumba de un tal Tobias Erney. Harry se asombró de la sencillez de aquel cementerio, a pesar de que nunca había estado en uno antes, pero sabía que en cada cementerio de Londres habían grandes obras arquitectónicas, cosas que aquí no habían.

Los P.- Le dijo Jeanette haciéndolo doblar por una esquina. Harry revisaba los nombres de cada una de las lápidas, Parkinson , Perkins, Pince, Price, Pomoir, Pomodore, Potter..Harry sintió que su corazón se le salía, pero no era la tumba de sus padres, era a tumba de un tal Archival Potter. Harry se quedó mirándo su tumba que era blanca y con un león arriba y decía:

Para un gran padre, tío, abuelo y bisabuelo de sus parientes y amigos que lo extrañarán por toda la eternidad…

Ese podría ser pariente mío, pensaba Harry, si había sido bisabuelo perfectamente podría haber sido su tatarabuelo.

HARRY VEN!.- Sintió que Jeanette lo llamaba. Harry se acercó a ella corriendo, ya que estaba unos metros adelantada de él. Harry llegó a su lado y ella apuntó la lápida.

Sr. Y Sra. Potter: A nuestros queridos padres, amigos, hermanos les rendimos un sentido homenaje en esta lápida, por luchar por los que le pareció correcto, por dar su vida desprendiéndose del amor de sus hijos

Harry dejó de leer y miró a Jeanette.

¿Sus hijos?. – Le dijo Harry. Le parecía que él era uno.

Se deben haber equivocado….Siempre sucede, Harry.- Le dijo Jeanette sonriente.- Deben ser tan ineptos como el viejo que estaba en la puerta.- Eso tranquilizó por un lado a Harry, era probable que todo fuera un error y nada más y siguió leyendo.

Y por darnos un ejemplo de coraje y valor y por pelear incansablemente contra el que no debe ser nombrado.

Se despiden con un gran pesar

Sus parientes y amigos.

Harry no pudo dejar de sentir un nudo en la garganta al leer tales palabras escritas por todos los que querían a su padre y a su madre. Sintió que Jeanette le ponía una mano en su hombro y le dio dos golpecitos y luego se retiró un poco más allá para no molestar. Harry se sentó a un lado de la lápida sin quitarle la vista de encima y se puso a pensar. Era extraño estar ahí y saber que sus padres estaban bajo ese montículo de tierra, ojalá pudiera sacar la tierra y encontrarlos vivos, pero no era así, sus cuerpos estaban inertes ahí abajo. Harry pensó que pasaría si sus padres estuvieran vivos y estuvieran con él, todo habría sido muy distinto, talvéz él sería un hombre diferente, un hombre con cariño, aconsejado por un padre. De pronto se le ocurrió a Harry que talvéz si sus padres estuvieran vivos sería porqué cayeron en el juego de Voldemort, porque se hicieron partidarios de él y él sería un niño como Malfoy, o sería amigo de él y estaría en Slytherin. Agradecía de todo corazón que sus padres hubieran dado la vida por él, su vida sería miserable con ellos pero de parte de Voldemort, él no quería eso.

Harry se dio cuenta que sobre la lápidas de sus padres habían unas palabras en un extraño dialecto que Harry nunca dominó y que no le sonaban para nada.

-¿Jeanette?.- Dijo Harry a Jeanette que estaba con la vista fija en el suelo.

Si?.- Dijo algo distraída.

¿Podrías venir?.- Le dijo Harry. Jeanette se acercó a él y se sentó a su lado.- ¿Qué significa eso?.- Jeanette miró las letras en la parte superior de la lápida y miró a Harry. - ¿Qué dice?.

Bueno, dice que…emmm.- Harry veía que estaba algo complicada y arrugaba la frente.- Dice que los herederos llorarán la pérdida de los principes.

Los herederos denuevo!.- Dijo Harry sabiendo que hay algo raro y Jeanette no dijo nada, sólo miraba la lápida sin cesar y repetía las palabras. - ¿Se supone que mis padres eran príncipes?.- Harry no sabía bien a qué se refería esto de los príncipes y los herederos.- En el mundo de los magos no hay reyes ni príncipes.

Talvéz es sólo un decir, Harry.- Dijo Jeanette mirándolo como si el decir fuera una chance al azar.

No, no creo que sólo sea un decir, Jeanette.- Le dijo Harry mirándola más fuerte que nunca.- Esta vez no.

Jeanette lo miró como diciéndole si quieres me crees y se fue caminando hacia la entrada del cementerio. Harry se agachó y le pareció tonto pero le habló a la tumba de sus padres.

- Les juró que voy a saber toda la verdad