La otra Mujer
Capitulo 9
"Sentimientos"
Por fin he conseguido llegar a casa de los Spencer. Pasan de las nueve de la noche y debí haber llegado hace tres horas, claro, la palabra clave aquí es "debí" ya que Raymond sigue molesto conmigo y me he negado a volver a hablar con Motoki Hansdford, la verdad es que no me parece adecuado confiar en alguien que no se toma la molestia de disculparse si te deja plantado, aunque tal vez no soy la persona adecuada para hablar de honestidad.
Después de caminar por horas buscando el medio adecuado para regresar a la casa de "la otra mujer" decidí volver caminando, no fue la mejor elección ya que el exclusivo fraccionamiento donde la Familia Spencer tiene su hogar no está precisamente cerca del corazón de Tokio, afortunadamente para mí el día de hoy no me había puesto tacones altos.
Entro a la casa Spencer y escucho voces, voces femeninas. No es la voz de Satsu la chica del servicio que ya conozco muy bien. No había escuchado esa voz antes, pero escucho a Rei charlar animadamente con ella, incluso feliz.
Me da curiosidad por ver de quién se trata pero decido no hacerlo, la verdad es que no quiero interrumpir su conversación, así que opto por ir a mi habitación, pero en el camino soy descubierta.
- Rini...-Me llama la voz de la "Señora Spencer" a tres pasos de llegar a las escaleras.- Ven por favor.
- Si. Voy- Respondo de mala gana caminando hacia la sala donde me encuentro a Rei charlando con una guapa mujer de unos hermosos ojos verdes ligeramente rasgados y una larga cabellera castaña que caía libre sobre su espalda, la mujer guardó silencio al verme entrar y me analizó de pies a cabeza.
- Rini. Te quiero presentar a mi amiga, La señora Makoto Hanford, te he hablado de ella ¿verdad?- Me dice la mujer de ojos violeta.
- Si. Así es- Respondo yo evitando mirar a los ojos aquella alta mujer que me observa de pies a cabeza.- Encantada.
- Ven. Siéntate con nosotras- Me invita la señora de la casa- ¿por qué llegas tan tarde? Me tenías preocupada.
- Es que...Me perdí- Explico apenada.
- ¿cómo que te perdiste?-cuestiona ella sorprendida.- Raymond me dijo que habías salido con Motoki.
- No. No fue así- contesto seca.
- Raymond me va a escuchar-Bufa la mujer de ojos violeta- ¡cómo es posible que te dejara regresar sola a casa si vivimos tan lejos de Tokio y no sabes moverte aquí!
- No. Por favor- Le suplico- No le digas nada es que...el creyó que Motoki me traería a casa.
- ¡Entonces es culpa de mi hijo!- comenta la señora Hansford- Ese chico no tiene formalidad alguna, pero cuando regrese a casa me las pagará.
- No. No, señora Hansford. No le diga nada. Es que yo fui al centro de Tokio a ver unas cosas. Le dije a Motoki que Raymond me traería de regreso. Por eso se despreocupó. No es culpa de ninguno de ellos- Justifico.
- Bien. No les diremos nada, pero por favor para la próxima no te vengas sola. Somos responsables de tu bienestar. No lo olvides- comenta la señora Spencer.
- Si, Lo sé. No quiere fallarle al Señor Spencer- Le respondo.
- Es verdad, pero también nos preocupa tu bienestar.- explica ella con seriedad.
- Tu eres la jovencita que llegó de Norteamérica ¿verdad?- Me interroga Makoto Hansford con sequedad.
- Si. Así es, El señor Spencer me recomendó- Contesto evitando el roce de mis ojos con los de ella.
- Claro. Aunque es extraño que Darien mandase a alguna recomendada me hubiera sorprendido aun más que se tratase de algún chico.- Lanza al aire la mujer de cabellos castaños sin evitar dejar escapar una risita.
- Mako...-La riñe Rei- No digas esas cosas...
- Es verdad. Ese hombre es caso perdido.- Se burla Makoto Hansford- Además, lo traes loquito desde que te conoció.
- Pues cierto rubio no se queda atrás- Responde en el mismo tono la mujer de ojos violeta logrando arrancar una nueva carcajada de la mujer castaña.
- Es verdad. Creo que lo dejaremos en empate ¿no?- concilia la alta mujer.
- Creo que es lo justo.- Acepta la Señora Spencer mientras da un sorbito a su taza de té.- Mako...
- ¿sí?- Responde extrañada del tono serio con el que su amiga la llamó.
- ¿Has sabido algo de Andrew?- Interroga la mujer de ojos violeta.
- No he logrado hablar con él. Aunque me manda correos diciendo que está bien. -Responde seria la esposa del eludido- No has tenido noticias de Darien, ¿verdad?
- No. Ninguna.- Responde con una notoria tristeza la Señora Spencer.
- Te juro que en cuanto consiga hablar con ese rubio tonto le sacaré toda la información- Promete la de ojos verdes.
- Gracias.- Dice escueta "la otra mujer".
El silencio inunda la sala después del último comentario. Puedo ver como Rei se pierde en sus pensamientos, ¿qué sentirá? ¿dolor, preocupación? Juro que cuando veo esa expresión en su rostro deseo decirle la verdad, pero no puedo. Al menos no puedo hacerlo hasta que sepa toda la historia de "La otra mujer".
- Ánimo, Rei. Verás que todo está bien- Anima la señora Hansford.- Darien te dará alguna explicación lógica.
- Tal vez tengas razón.- Se intenta animar la de ojos violeta.
- Señora Hansford.- La llamo.
- Llámame Makoto. No estoy tan vieja- Reta la castaña.- y no me hables de "usted"
- Está bien, Makoto- Corrijo- Rei me ha contado de su historia con el Señor Spencer, Tu estuviste muy cerca de ellos en ese tiempo, ¿no?
- Así es- Confiesa orgullosa la Señora Hansford- Podría escribir un libro con lo que se de ellos.
- ¡Makoto!- Riñe la de más baja estatura.- No es para tanto.
- Claro que lo es-Asegura la castaña- ¿Quieres saber cómo estos dos se decidieron a estar juntos? Yo te lo contaré...
Tokio 1979
En el departamento de la dulce señorita Makoto Kino el dulce olor de los Hot Cakes inundaba el lugar.
Una jovencita de ojos color violeta salió de la que desde ahora era su habitación, cubriendo su ligero camisón lila de seda con una bata a juego. Aun no conocía el lugar en su totalidad pero supo donde se encontraba la cocina por el simple olor que era embriagador.
- Buenos días- Saludó la muchacha sonriente al encontrar a su nueva compañera de departamento frente a la estufa.
- Buen día, Rei- Saludó la de ojos verdes que también vestía una pijama pero en su caso era en color rosa palo y un poco más corta que la de la japonesa.- ¿pudiste dormir bien anoche?
- Si. Gracias, la verdad creo que hace años que no dormía así- comenta la de ojos amatista.- ¿dónde están todos?
- Con "Todos" te refieres a Darien, ¿verdad?- Responde Makoto con una sonrisa de picardía.
- Claro que no- Se apena Rei.- Me refiero a ambos, a Andrew y a Darien.
- El perezoso de Andrew se está dando una ducha y Darien salió un instante.- Explica la dueña de la casa.
- ya veo...-Responde con un dejo de tristeza la chica Japonesa.
- ¡Pero ánimo! Volverá pronto- Promete Makoto.
- No me interesa si vuelve pronto o no- Se sonroja la muchacha de piel de marfil.
- Si claro.-Se burla Makoto.
- ¿con qué te ayudo?
- Puedes ir llevando la mantequilla y la miel a la mesa- Sugiere la castaña.
- Hecho.-Acepta Rei mientras comienza a sacar las cosas del refrigerador para llevarlas a la mesa.
La puerta del ascensor del departamento Kino se abrió mostrando a un alto joven de ojos celeste que llegaba con una bolsa de papel entre sus manos. Éste muchacho tragó saliva con dificultad al ver a la guapa jovencita de larga cabellera negra aparecer en el comedor con el recipiente de la miel y la barra de mantequilla.
- Bue...Buenos días- Consiguió el joven inglés sacar de sus labios.
- Buenos días, Darien.- Saludó Rei con una suave sonrisa.- ¿dormiste bien en el sillón?
- S..sí- Dijo con mayor dificultad al acercar sus pasos a los de la chica.
- Te puedo asegurar que hubiera preferido dormir calientito en una cama a unos metros del sillón. Pero tuvo que conformarse- Se escuchó la voz de Andrew Hansford aparecer en el comedor con una camisa a color rosa pálido y un pantalón gris obscuro.
- No digas estupideces, Hansford- Se quejó Darien
- Pues es muy cierto.- Insiste el heredero de los Hansford.
- No empieces a crear problemas, Andrew Hansford- Se escuchó la voz de Makoto que salía de la cocina con una bandeja cubierta por una campana de plata que contenía el desayuno- Y ve por los platos.
- Si mi amor...-Respondió derrotado el alto joven inglés.
- No le hagan caso. Eso es algo común en Andrew- Contó la castaña mientras colocaba al centro de la mesa el desayuno- Espero les guste.
- Huele delicioso.- Confiesa Darien.
- Gracias...Por cierto ¿ a dónde fuiste?-Cuestiona la futura Señora Hansford- Rei estaba preocupada por ti.
- ¡Makoto!- La reprendió por instinto la joven de cabello negro que inmediatamente sintió el carmín en sus mejillas- Eso no es cierto...Yo...yo solo pregunté donde estaban todos.
- Si, Claro.- Se burló la alta chica.
- Listos los platos. - Apareció Andrew con los platos para el desayuno, los cubiertos y un recipiente con fresas.
- Mmm. Fresas- Se saboreó el joven Spencer arrebatando el recipiente al rubio- Makoto, ¿tendrás crema batida para los Hot cakes?
- Este...No- Responde la dueña de la casa mientras observaba pícaramente al rubio a su derecha.- Se...terminó.
- Que lástima...Hubiera quedado genial con las fresas- Se apena el de cabello negro.
- La crema batida te pondrá gordito, Spencer. Mejor solo ponle fresas.- Animó Andrew.
- Pero juraría que anoche que fui por agua vi una lata en el refrigerador- Insiste el invitado.
- Que no. Ya no hay. Supéralo- Se burla Andrew mientras suelta una carcajada.
- Bueno. Díganme. ¿qué haremos hoy?- Cambia de conversación la mujer de ojos verdes.
- Me gustaría que Rei conociera la torre de Tokio- Sugiere Darien.
- Y dices que no te quita el sueño...-Se burla el prometido de la Señorita Kino.
- Entonces vamos a arreglarnos antes de que se haga más tarde, ¿quieren?- comentó la joven castaña.- Podrás pelear a Darien en el camino a la torre o en su defecto cuando regresen a Londres.
- ¿Regresarán pronto a Londres?-Cuestionó con un rostro de notoria preocupación la jovencita que dejó de comer sus hot cakes.
- Bueno...Si. estaremos solo hoy, mañana debemos volver. - Explica Darien en un tono dulce- De hecho debimos regresar con el resto del grupo a Londres pero nos escapamos un poco más, así que tenemos que regresar a hacer el papeleo que está pendiente. Un par de informes y...
- Y no te preocupes mi estimada amiga. Éste patán volverá a tiempo para mi boda, yo mismo lo traeré. No le perdonaría al padrino no estar presente.-se ríe el rubio de ojos azules- No lo extrañes tanto.
- No lo extrañaré- Responde esquiva la muchacha de ojos violeta poniéndose de pie- Iré a arreglarme para salir.
La chica de cabello negro se puso de pie caminando hacia su habitación. Al quedarse solos, Makoto le dio un fuerte codazo a su prometido en señal de reclamo. La incomodidad de la muchacha recién llegada fue más que notoria al escuchar las bromas del heredero de los Hansford por lo que la castaña riñó fuertemente a su prometido. Darien inventó un pretexto poco creíble para salir de nueva cuenta del departamento. Un dejo de tristeza apareció en su rostro al cerrar la puerta y quedarse solo. No podía aceptarlo ante sus amigos pero el saber que aquella muchachita no lo extrañaría fue como una decena de alfileres directos a su corazón.
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Después de una hora de esperar a que Makoto y Rei estuvieran listas para partir. El momento finalmente llegó, la alta joven de cabello castaño se puso una minifalda color verde olivo con una blusa en color rosa, Fue imposible para Andrew evitar babear por la alta chica mitad francesa mitad japonesa.
Rei apareció con unos Jeans y un sweeter en color rojo con un hombro caído a juego con unas balerinas. La chica lucía notoriamente incómoda con el extraño look.
- Vaya, Rei. Luces muy linda- elogia el rubio de ojos azules.
- Fue idea de Makoto- Contestó la muchacha de ojos violeta con notoria incomodidad de la ropa que vestía.
- Así es. Creo que es bueno que si vas a vivir en una ciudad como Tokio comience a vestir como una citadina. ¿no lo creen?- Explica la dueña de la casa.- ¿o no crees que se ve hermosa, Darien?
- Si...sencillamente hermosa- Deja escapar casi en un suspiro el hombre cabellera negra.
- ¿nos vamos ya?- Pregunta la muchacha de cabello negro caminando hacia la puerta, tratando de evitar que el heredero de la familia Spencer se diera cuenta de su sonrojo. Fue demasiado tarde...
Camino a la torre de Tokio. La joven de ojos verdes y su prometido charlaron divertidos sobre su futura boda, sobre sus planes y claro está no perdieron la oportunidad para hacer bromas sobre lo embelesado que lucía el joven de cabello negro con la chica a su izquierda.
Al llegar a la torre de Tokio Makoto insistió en que subieran al observatorio y la chica de cabello castaño sabía conseguir lo que deseaba. Minutos después los cuatro subieron al observatorio desde donde podían ver todo Tokio, Makoto y Andrew se alejaron a un rincón del lugar para poder charlar en privado. La joven mujer de ojos violeta también aprovechó para apartarse un poco de todos. Observaba embelesada aquella ciudad. También era Japón y era totalmente diferente al barrio pobre de Osaka donde pasó su infancia o a la casa de Beryl en aquél asqueroso lugar de la zona de tolerancia. No podría compararlo tampoco con la casa de Madame Meiou que a pesar de no ser un lugar nefasto no se parecía para nada a lo que sus ojos veían ahora, ¿Como Kioto? Kioto fue un lugar hermoso, pero opuesto a Tokio definitivamente. Tokio era una ciudad Futurista, en Kioto el tiempo parecía haberse detenido.
No supo en qué momento llegó aquél hombre de ojos azules hasta ella, no lo sintió hasta que estuvo a escasos centímetros suyos, hasta que paralizó su corazón.
- ¿estás bien?- Cuestionó él con un gesto entre ternura y preocupación.
- Claro que sí. ¿por qué no iba a estar bien? Mintió la muchacha de cabello negro.
- No luces como si estuvieras bien...-Insiste el de ojos azules.
- Lo que pasa es que. Estoy sorprendida; Tokio es una ciudad fascinante, jamás imaginé que en Japón existiera un lugar como éste- Confiesa la muchacha.
- ¿Y te gusta?- Pregunta Darien.
- Si. Me encanta...Siento como si...-Rei lanzó una suave risita y negó con la cabeza mirando hacia el horizonte.
- Sientes como si...-Retomó él.
- Pensarás que soy una tonta.
- Eso jamás pasaría...cuéntame, Por favor...-Insiste él.
- Siento como si hubiera viajado al futuro...- Confiesa la chica.
- ¿Y te gusta el futuro?- Pregunta el de ojos azules.
- Es mucho mejor que el pasado...-Confiesa con melancolía la muchacha de cabello negro.
- Rei...¿qué es lo que hay en tu pasado que te lastima tanto?
- No te gustaría saberlo- Responde fingiendo una sonrisa la joven asiática.
- De ti me gustaría saberlo todo- Responde el muchacho de ojos azules clavando sus orbes en las pupilas amatista de la muchacha ante él.
- No te gustará saberlo todo de alguien a quien no volverás a ver en mucho tiempo- Comenta la muchacha de ojos violeta retando con la mirada al joven inglés.
- ¿En verdad no te gustaría viajar a Londres conmigo?-Cuestiona el muchacho- Ahí podrías hacer tantas cosas, conocer personas diferente, una cultura diferente. Yo vería por todo lo que necesitaras y...
- No necesito que el Señor Darien Spencer haga nada más por mí. Ya ha hecho suficiente-Responde de forma rápida la chica.
- Me gustaría hacer más...Mucho más por tí, Rei- confiesa sincero él.
- creo que con mi libertad ya hizo suficientes obras de caridad por el resto de su vida- explica altiva ella con un tinte lastimero en sus palabras.
- No es caridad...-Agrega Darien.- Y quedamos que no me hablarías más de "Usted"
- Entonces si no es caridad, ¿qué es?-Inquiere la bella muchacha retando de nueva cuenta al heredero inglés.- ¿por qué te preocupas tanto por mí, Darien?
- Bueno...eso es porque yo...-Respira profundamente el guapo joven.
- Chicos...tengo hambre- Se escuchó la voz de Andrew que llegaba acompañado de Makoto.
- Tu siempre tan oportuno- Gruñó el muchacho de cabello negro.
- Bueno pero si ya me conoces...entonces qué...¿vamos a comer algo? Muero por una hamburguesa- Insiste Andrew.
- ¿cómo crees que llevarás a una egresada de Le cordon Bleu a comer McDonalds?-Lo regañó su amigo.
- Por mí no hay problema- Interviene Makoto con tranquilidad.-Tengo mucho que no como una hamburguesa.
- ¿Hamburguesas?- Comenta extrañada la joven de ojos violeta mirando extrañada a los jóvenes ingleses y a su nueva compañera de cuarto.
- ¿no te gustan?- Cuestiona sorprendido el rubio de ojos azules.
- Nunca las he probado- contesta la más joven de los tres.
- Entonces no se diga más. Tienes que probarlas aunque no te preocupes, cuando tengamos más tiempo prepararé unas en casa, me quedan mucho mejores que a esa cadena transnacional.- Expresa orgullosa la joven castaña.-Aunque a ellos no les quedan tan mal.
- Mi amor, Tengo hambre- Insistió el joven Hansford.
- Vayamos a comer antes de que Andrew termine por hacer una pataleta en plena torre.- Se burla Darien.
- Ahora resulta que es mi culpa. Seguro lo que quieres es ser el guía de turistas por Mc Donalds de cierta jovencita. Pero está bien...utilízame
- Eres incorregible- Reniega él joven Spencer.
- Claro que no. Finge que no quieres quedar bien con Rei- Evidenció Andrew.
- Descuida, Rei. La historia de estos dos es pelear hasta el cansancio. Si no pelean no son felices- Explica Makoto a su nueva amiga mientras la conduce al ascensor.- será mejor ir ganando camino.
Ambas muchachas tomaron el ascensor dejando a los dos ingleses discutiendo un buen rato hasta que se percataron de estar solos.
Como Makoto había descrito. esos dos habían estado discutiendo desde que aprendieron a hablar.
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La visita a McDonald's fue inolvidable. Rei había visto a Andrew comer animadamente en días pasados, pero nada la preparó para lo que sus orbes violetas vieron esa tarde; Andrew Hansford devoró tres hamburguesas con papas y refresco en un segundo, terminando también con la de su prometida y la de su mejor amigo, cuando terminó con la comida de los demás observó emocionado con sus ojos azules a la muchacha de cabello negro para preguntarle si terminaría su hamburguesa. Por alguna extraña razón su hambre había desaparecido por lo que el Heredero de los Hansford terminó devorando también su comida.
Después de terminar con todo lo comestible sobre la mesa optaron por regresar a casa. De camino al departamento de Makoto el rubio fue regañado severamente por la heredera de la familia Kino y por su mejor amigo por sus pésimos modales en la mesa, pero después de un elaborado chantaje emocional por su parte quejándose de las pocas horas que faltaban para partir de Tokio consiguió que la melancolía invadiera el auto y el silencio fuera el pasajero durante todo el trayecto de regreso.
Cuando los jóvenes estuvieron en el apartamento de la heredera de las empresas Kino, Andrew entró a la habitación que compartía con Makoto para comenzar a hacer maletas. Saldrían hacia Londres muy de mañana y prefería tener todo listo ya que era muy dado a olvidar algo o dejar cosas en todos lados.
Makoto, Darien y Rei charlaron en la sala por un rato. La plática era amena; Makoto le contó a Rei como Darien y Andrew se colaron una vez a una exposición Gourmet solo para chefs en Londres de donde fueron prontamente descubiertos y echados; a la castaña eso fuera de molestarle le causó mucha gracia y no pudo evitar tomar una bandeja de sus pequeños canapés para llevarles a los jóvenes ingleses y claro está presentarse. Ese fue amor a primera vista, desde ese mismo instante Andrew Hansford quedó prendado de la jovencita de ojos verdes y le invitó un café como agradecimiento, del café pasaron a la cena y de la cena... de la cena no pudieron separarse más a pesar de Makoto haber regresado a París dos días después la distancia no fue obstáculo para ellos.
La conversación después de eso tendió hacia la próxima partida de Andrew y Darien a Londres. A Makoto no le inquietaba mucho la despedida ya que estaba acostumbrada a no ver a Andrew tan a menudo como quisiera; Pasó los dos años que tenían de noviazgo viéndolo solo en vacaciones o los fines de semana que uno u otro conseguían escaparse, a pesar de eso había alguien en la sala que se veía notoriamente acongojada por la próxima despedida.
Rei se disculpó y comentó que le dolía la cabeza y deseaba dormir. No dijo mucho; Solo las palabras necesarias para poder salir de ahí sin que la cuestionaran más, sin que nadie notara su tristeza.
La joven de ojos violeta se cambió de ropas para ponerse la pijama. Se tiró en la cama boca abajo sacando de debajo de la almohada una desgastada libreta y una pluma que estaba entre sus hojas; comenzó a escribir en ella en silencio con total concentración, no escuchó cuando tocaron la puerta y tampoco se dio cuenta cuando alguien irrumpió en su habitación silenciosamente.
- Creí que te habías quedado dormida- Ronroneó una voz masculina.
- Darien- Se sobresaltó la muchacha de cabello negro sentándose rápidamente en la cama y tratando de esconder la libreta.
- Lo lamento, No quise asustarte- Se disculpó el muchacho sentándose a su lado en la cama.
- No me asustaste.-Respondió severa- Solo me has sorprendido. No te escuché entrar.
- Toqué la puerta pero no respondiste, así que me decidí a entrar- Explica él.
- Lo siento. No te escuché.
- Creo que estabas muy ocupada- Comenta el muchacho de ojos azules mientras voltea a ver la libreta mal escondida por la joven.- ¿verdad?
- ¿lo dices por esto?- Cuestiona ella mostrando el desgastado cuaderno.- No es nada...
- ¿puedo leer esa "nada"?- pide él tomando la libreta de las pequeñas manos de la chica.
- ¡NO!- La arrebata ella escondiéndole entre las almohadas.- Es que de verdad no es nada importante...
- Entiendo, es algo privado.-Acepta el hombre de cabello negro resignado.
- Es un diario.- Explica la joven al notar el rostro apenado del joven inglés.
- ¿Un diario?- Repite sorprendido el hombre ante ella con una extraña sonrisa en su rostro- No imaginé que...
- ¿Que una prostituta escribiera un diario?-Cuestiona directa ella.
- Claro que no. Quise decir que no imaginé que te gustara escribir- aclara él.
- Empecé a hacerlo cuando Michiru escapó de casa de Madame Meiou. -Explica la chica sonriendo al recordar a su hada madrina.
- ¿Michiru?- Pregunta Darien Interesado.
- Si. Michiru. Ella fue la única persona. Antes de ti claro que fue buena conmigo a cambio de nada. - Explica Rei, ganándose el interés del chico- Fue como una hermana mayor que me aconsejaba. Cuando ella partió no tuve a nadie más con quien charlar así que...
- Así que comenzaste a escribir- Deduce él.
- Si. Las letras fueron un buen refugio. El Señor Tsukishiro me obsequió esto cuando me quedé sola en la mansión Meiou. Éste viejo cuaderno ha sido un confidente y mi único amigo por todo este tiempo.- Explica la muchacha.
- Ahora tienes un nuevo amigo- Dice Darien sonriente- y espero que algún día también un confidente.
- Sería muy lindo. Pero tú te irás mañana a Londres...-Comenta la chica casi en tono de reclamo.
- Pero eso no tiene nada que ver. Puedes escribirme si así lo deseas o puedes llamarme o llamarte yo, si lo deseas, claro.- Ofrece el joven.
- Eso lo dices ahora. Pero cuando regreses a Londres te olvidarás de mi- Responde ella con notoria tristeza.
- ¿de verdad crees que una persona, quien sea podría olvidarse de una chica tan bella como tú?- Pregunta el joven con voz aterciopelada.
- Tú lo harás- Promete la muchacha desviado la mirada.
- No podría, Rei. Te lo juro que no podría- dice Darien con seriedad.
- Aunque no lo creo Suena muy lindo. Gracias- Acepta la chica.
- Rei...Yo partiré a Londres. Pero volveré para la boda de Andrew y Makoto.-Ofrece él- Aun así. Si necesitas algo, tu...
- Yo puedo arreglármelas sola, Darien- Completa ella.- Makoto me ha ofrecido trabajo con ella así que...Me las arreglaré.
- Se que si- confiesa él resignado.- Pero...
- ¿pero?- Invita ella a continuar.
- Pero prométeme que si necesitas algo, Cualquier cosa, me lo harás saber ¿quieres?- Pide él con voz suave.
- No lo necesitaré- Explica ella.
- Pero si llegas a necesitarlo...¿me llamarás?- cuestiona el pelinegro preocupado.
- Prometo que si llego a necesitar algo que esté fue de mis manos resolver y no encuentro ninguna otra manera de solucionarlo...te llamaré- Contesta ella resignada sabiendo que ese joven no se quedaría tranquilo hasta conseguir escuchar lo que pedía.
- Gracias- acepta el joven sabiendo que no obtendría nada más de esa muchacha tan terca.
- Ahora creo que lo mejor es que vayas a dormir ¿no? -Invita ella- Mañana partirán muy temprano a Londres según comentaste.
- Si. es verdad. Yo solo quería despedirme de ti- Aclara el joven mientras se pone de pie con notoria tristeza hacia la puerta.
- Darien...-Lo llama la chica una vez que está él a punto de girar la perilla.
- ¿sí?- voltea él sonriente.
- Que tengas buen viaje...
- Gracias...
El alto joven salió de la habitación de Rei con notoria tristeza, la chica lo despidió con una sonrisa.
Ella al saberse sola no pudo evitar dejar de actuar. Le dolía ver partir a aquél hombre que le aceleraba el corazón, que la hacía temblar pero no iba a permitirle saberlo.
Rei se recostó en la cama para intentar dormir. Desafortunadamente eso fue algo que no consiguió hacer. Cientos de ideas invadieron su cerebro durante esa larga noche. El sueño llegó a ella muy entrada el alba. No escuchó cuando Darien entró a su habitación para despedirse de ella. Tampoco cuando aquél buen mozo inglés se acercó a su cama para darle un tierno beso en la mejilla para partir inmediatamente a un lejano destino.
A la mañana siguiente abrió sus ojos al escuchar el ruido de Tokio en el exterior del edificio.
Rei se enredó en su bata y salió de su habitación como buscando algo que no encontró y de lo que se notó visiblemente afecta. Su silencio fue interrumpido por una voz femenina que le gritaba desde la cocina.
- Rei, Qué bueno que has despertado. Anda ven acá- Indicó la joven de ojos verdes mientras servía un poco de huevos revueltos con jamón y un croissant a su nueva amiga.
- Buen día, Makoto- Saludó la pelinegra mientras se servía un poco de jugo de naranja.- ¿ya se fueron los chicos?
- Ya. Muy de madrugada. Darien entró a despedirse de ti, Pero creo que estabas muy cansada porque no lo escuchaste hablarte- Explicó Makoto mientras tomaba asiento en la mesa al lado de Rei y se servía una taza de café y le ponía algo de crema.
- No pude dormir hasta muy entrada la noche- Explica la chica de ojos amatista.
- ¿pensabas en "alguien" en especial?- Pregunta la dueña de la casa divertida.
- No. No...es solo que...Tuve pesadillas- Mienta Rei mientras da un sorbo a su jugo.
- Lo entiendo...-Comenta la muchacha de cabello castaño mientras continuaba comiendo su desayuno.
- Makoto. ¿puedo preguntarte algo?- Cuestiona Rei con dudas.
- Claro. Lo que quieras. Dime ¿de qué se trata?-Invita la alta muchacha a hablar a su huesped.
- ¿qué es lo que Andrew y Darien te contaron de mi?- Cuestiona la chica de ojos violeta con preocupación.
La joven de ojos verdes detuvo su café bajando la taza y clavando sus ojos en los violeta de la chica sentada en la mesa junto a ella. Una peculiar sonrisa se dibujó en su rostro.
- Todo- Contestó seca mientras seguía degustando su desayuno- mmhhmm. No es por nada. Pero me encanta cómo me quedan los huevos revueltos.
- ¿todo?- cuestiona Rei sorprendida- ¿te contaron de Madame Meiou?
Makoto sonrió sin dejar de comer mientras cortaba un croissant para untarle mantequilla.
- cuando llegamos a Kioto Andrew me lo contó todo- Explica la castaña.- Yo tenía mucha curiosidad sobre quien eras al conocerte ya que ellos no conocían a nadie más en Japón además de mi e interrogué a Andrew hasta que me contó la verdad; No te preocupes Andrew es un boquiflojo pero no contará nada. Darien nos pidió que fuéramos discretos.
- Claro...se sentiría avergonzado si sus amistades supieran que...
- No inventes cosas que no son- Corta Makoto rápidamente- He pasado suficiente tiempo con esos dos para saber que la preocupación de Darien no es por él sino por ti. Nunca había visto tan ilusionado a ese chico, ni siquiera por...
- ¿Ni siquiera por quién?-Cuestiona interesada la joven de más baja estatura.
- nada. Nada. Solo créeme. Darien es un gran chico y le importas bastante. Pero ya tendremos mucho tiempo para hablar de eso y muchas cosas ahora apresúrate a terminar tu desayuno por que iremos a un lugar muy especial.
Las chicas terminaron de desayunar en silencio para ir a sus habitaciones a cambiarse.
De camino al lugar que Makoto prometió charlaron divertidas sobre las diferencias entre su amado París y Tokio. A pesar de correr por las venas de la castaña ambas sangres se sentía más francesa que Japonesa, tal vez porque había pasado la mayor parte de su vida en París. Desde que sus padres murieron y ella se mudó con sus tíos a Francia.
La chica castaña estacionó su auto verde olivo a las afueras de un edificio en remodelación; sacó la llave de su bolsa y abrió la puerta del local.
- Bienvenida- invitó a pasar la mujer de ojos verdes a su nueva amiga.
- ¿qué es este lugar, Mako?- Preguntó Rei sorprendida al ver las mesas y las sillas, la barra sin montar y algunos refrigeradores.
- Éste es el lugar que siempre soñé tener- Explica orgullosa la alta muchacha mientras conduce a su amiga a la parte trasera del lugar que contaba con un bello jardín.- Se llamará Mako´s Garden.
- ¿una cafetería?- Pregunta sorprendida la de ojos violeta- ¿La dueña de un emporio en alimentos pondrá una pequeña cafetería?
- Así es...Es mi sueño. Un pequeño lugar donde la gente venga a ver mis creaciones. Sentirse como en casa- Cuenta emocionada la bella chica mitad francesa mitad japonesa.
- Me encanta la idea.- Dice la de ojos violeta sorprendida del lugar.
- Rei...-Llamó Makoto mientras revisaba unos papeles que estaba en la barra.- ¿y cuál es tu sueño?
- ¿Mi sueño?- Se sorprendió por la pregunta la de ojos amatista.
- Si. Todos tenemos sueños ¿no?-afronta Makoto.
- Pues...-Dudo la joven asiática- Hasta hace un par de días mi sueño era ser libre. Dejar de trabajar en casa de Madame Meiou.
- Bueno. Eses ya se cumplió ahora necesitas uno nuevo- Explica sonriente la castaña.
- Mako ¿qué es esto?-Cuestiona la chica sobre el centenar de documentos.
- Mhm. Son documentos que me envía la junta directiva de Kino´s sobre nuestras ganancias. La verdad es que no le entiendo nada- Confiesa la joven apenada.
- Te dicen que Kino´s tuvo un incremento porcentual en sus ganancias de éste trimestre de 5% con relación al trimestre pasado- Explica Rei mientras analiza los documentos.
- ¿entiendes de Finanzas?- Se sorprende la de cabello castaño.
- No mucho. Pero sobre finanzas se algo. Ayudaba a llevar sus cuentas a la chica que fue mi benefactora hasta hace un tiempo- Explica la ex bailarina.
- Pues te hemos encontrando trabajo, Amiga; me ayudarás a llevar las finanzas de Mako´s Garden y a interpretar lo que éstos barbaros me envían cada trimestre.- Explica la heredera del imperio alimenticio más grande en Japón.
- Pero Mako. Seguro tendrás gente preparada que te explique estos informes- comenta la de más baja estatura.
- Si. Los tengo, pero ninguno me explica claramente. Pareciera que quieren que no comprenda nada. Anda...di que si-Insistió la Señorita Kino.
- prometo apoyarte en lo que necesites pero...Solo sé lo que el señor Yukishiro me enseñó en Yokohama.
- Pues sabes bastante más que yo.-Animó Makoto- Tal vez deberías ser contadora. Tendrías trabajo conmigo de por vida.
- Suena bien. Pero...-Se detuvo la muchacha de ojos amatista.
- ¿Pero?-Cuestionó Makoto.
- Bueno, el señor Yukishiro me contó alguna vez que para poder estudiar una carrera necesitas estudios previos.
- ¿y no tienes nada?- Se sorprende la castaña.
- Ningún papel al menos.-Explica Rei.
- Entonces algo habrá que hacer ¿no lo crees?- Sonríe Makoto.- Tal vez con un sistema abierto logremos revalidar tus estudios. Así en poco tiempo podrías entrar a la universidad a estudiar lo que te plazca.
- ¿de verdad lo crees?-Se asombra Rei.
- Claro que sí. Tu déjalo en mis manos. Además, a Darien le gustan las chicas listas además de lindas- Comenta divertida la futura señora Hansford.
- ¿y eso que tiene que ver conmigo?-Cuestiona sonrojada la chica del largo cabello negro.
- Dime...¿de verdad no sientes nada por él?-Inquiere Makoto insistente con una sonrisa maliciosa.
- Apenas y lo conozco.- Se apresuró Rei a responder. Prestando su atención a los documentos sobre la barra como intentando ocultarse en ellos.
- Bueno. Eso no tiene nada que ver...Yo quedé perdidamente enamorada de Andrew desde el primer momento en que vi sus hermosos ojos azules posarse sobre los canapés de mi exposición.- Explica Makoto sonriente- Aunque creo que él no solo veía la bandeja en mis manos ahora que lo pienso.
- Fueron situaciones diferentes- Comenta la de más baja estatura.
- Si. Tal vez, Pero el amor es así: Impredecible, Nace donde menos te lo esperas de quien menos hubieras pensado...Es perfecto- Explica la más alta de las dos.
- Tal vez...Pero no quiero hablar de eso ahora ¿si?- Pide suplicante Rei.
- Bien. Entonces ayúdame a elegir el tapiz de las paredes por aquí tengo una gama.- Aceptó la de ojos verdes- Ah, aquí está. Aunque debo insistir, Ustedes harían una linda pareja...
- Creo que éste color es lindo...
La joven japonesa cambió el tema rotundamente. Era muy cierto, no deseaba hablar de amor, ni de Darien, ni de nada relacionado a ello. Aun así, no pudo dejar de perderse en la gama de tonos celeste al evocar aquellos profundos ojos azules del joven inglés, tampoco pudo evitar que su corazón se acelerara cada vez que escuchaba su nombre o algún hombre con la loción de él se cruzara por su camino. No deseaba aceptarlo, pero en lo más profundo de su corazón estaba naciendo sentimientos por él superior a su fuerza de voluntad...
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¡Hola!
Pues bien, aqui está un capítulo más de "La otra mujer" Aparece en el presente La señora Hansford. ¿creen que Dariencito regrese a Tokio? ¿quién es esa otra muchacha? ¿qué pasará en el próximo capítulo? les digo la semana que viene. Por el momento sigo maquilando otras cosas que muy pronto conocerán ;)
Cherry, Hikaru e Iraís. Chicas mil gracias por su Review me alegran el día muchachas. Espero que el capítulo sea de su agrado, por que el que viene...contará más cosas jojojo.
Gabyta: ¿qué día es mañana? 5 de Agosto MMMM ¿qué pasa ese día? ahh si, es domingo ¿algo más? mmhhmm creo que no.
Lector silencioso: Comenta algo, únete al club
¡hasta la próxima!
