Capítulo 9 Pesimismo y desconcierto

Harry se dejó acompañar a su cuarto, con la sangre hirviendo. Había sido un día espantoso. De lejos, el peor cumpleaños de toda su vida. Pero, al menos, ahora podría descansar y relatar a la mosca lo que había pasado.

Nuevamente, estaba en un error. El día le deparaba una última prueba para sus nervios. Con todo lo que había pasado, había olvidado el diario que Umbridge le había regalado.

Harry iba a entrar a su cuarto, cuando Umbridge le preguntó:

-¿No se te olvida algo, Harry querido?

Harry la miró con desconcierto, pensando "¿Y ahora QUÉ?". Vio que la bruja iba a levantar la varita, y dijo:

-No entiendo, señorita Umbridge.

-El diario, Harry querido –le dijo la bruja bajando la varita-. Ve a escribir en tu diario.

Harry se fue resignado al cuarto de trabajo, y recogió el diario que había quedado en un rincón. Umbridge lo había seguido, y se preparó para alguna clase de represalia por el lugar en el que el diario estaba. Pero no. Umbridge lo quedó mirando, negó con la cabeza, y le indicó que se sentara. Ella también se sentó. Se quedaron mirando por algunos segundos.

-Bueno, Harry querido –dijo ella-. ¿Qué esperas?

-¿Qué quiere que escriba, señorita Umbridge? –preguntó Harry resignado. El diario era idea suya. Escribiría lo que a ella le diera la gana. A este paso, le daba lo mismo.

-Escribe lo que has hecho hoy, lo que has aprendido, lo que quieras –le dijo-. Pero no escribas mentiras. Se honesto. ¿Está claro?

-Está bien, señorita Umbridge –contestó Harry, cansado. Hubiera querido encogerse de hombros, ignorarla, no contestarle. Pero estaba en desventaja. Si hay algo que había aprendido ese día era eso: estaba en injusta desventaja. Eran muchos contra uno. Eran magos contra alguien imposibilitado de hacer magia. Ellos podían hacerle daño. Él no a ellos... "Obedece", le había dicho la mosca. Le haría caso. Estaba cansado.

Abrió el diario en la primera página, untó la pluma, y escribió la fecha. Tuvo la primera duda.

-¿Comienzo desde esta mañana, o desde que fueron a buscarme a casa de mis tíos, señorita Umbridge?

-Creo que si comienzas con el momento en que por fin pudiste salir de ahí, estará perfecto –contestó la bruja.

Harry captó la indirecta. Le seguiría la corriente. Escribió "A la medianoche vinieron a buscarme desde el ministerio, y por fin pude salir de casa de mis tíos Petunia y Vernon Dursley". Se quedó pensando, y continuó: "Me llevaron a un lugar secreto, dentro del ministerio, donde viviré con la señorita Umbridge hasta que sea mayor de edad". ¿Y después qué¿Había que contar absolutamente cada cosa que había hecho¡Qué aburrimiento!

-¿Debo contar todo lo que hice, señorita Umbridge? –preguntó Harry-. ¿Hasta detalles como que me lavé los dientes?

-No, por supuesto que no, Harry querido –dijo ella con un suspiro exasperado. Negó con la cabeza, y Harry vio como se agitaba su inmensa papada-. Escribe lo que es relevante.

-Si, señorita Umbridge –respondió. Lo que fuera, quería irse a la cama. Continuó escribiendo: que le habían mostrado el lugar, que le habían presentado a Amelia, que se había ido a dormir (obviamente no mencionó la mosca), que a la mañana siguiente le tenían un pastel de cumpleaños de sorpresa, y que le habían regalado el diario en el que estaba escribiendo.

Harry se sentía asqueado. Cualquiera que leyera eso, podría pensar que todo estaba bien. ¡Pero nada lo estaba! Maldición... Continuó escribiendo que se había pasado la mañana estudiando, o tomando sol en el jardín, y que en la tarde había dormido, y había hecho unas actividades en un libro de pasatiempos. Luego recordó lo de la silla. ¿Querría Umbridge que escribiera eso también? De hecho, no había mencionado nada sobre los golpes...

-Señorita Umbridge... –intervino Harry nuevamente-. ¿Debo o no contar lo de la silla¿O lo de las reglas y sus... recordatorios?

-Claro, Harry querido –dijo la bruja, con su gran sonrisa de sapo. Parecía que en vez de reírse iba a croar-. Eso forma parte de las cosas que aprendiste hoy¿no?

-Ah... –dijo Harry algo incómodo-. Entiendo señorita Umbridge.

"Está loca, completamente desquiciada", pensó Harry. Pero a los locos no hay que contradecirlos, por lo que continuó escribiendo lo que le pedían: cómo no había hecho la totalidad de las cosas que la señorita Umbridge le había encargado, y de cómo se tuvo que quedar sentado en una silla, mirando el rincón, hasta la hora de la cena. No supo cómo describir la actitud de la silla, y prefirió no entrar en detalles. Ya era suficientemente vergonzoso así. Decidió que, apenas tuviera la ocasión de hacerlo sin consecuencias, quemaría ese diario. Luego escribió que la señorita Umbridge le había mencionado, durante el día, algunas reglas que tendría que seguir mientras viviera ahí. Y que gentilmente se había encargado de recordárselas. Que hipocresía... Luego escribió que, después de la cena, había llegado de visita el señor Tom Tully, y que habían conversado durante un rato.

Harry miró lo que había escrito. "Listo", pensó, y tras esperar que la tinta se secara cerró el diario.

-Ya terminé, señorita Umbridge –le dijo-. ¿Puedo irme a dormir?

-A ver, déjame ver –le dijo la bruja tomando el diario y abriéndolo.

Harry se lo esperaba, por supuesto, así que ni se inmutó. Esperó pacientemente a que la bruja terminara.

-Te faltan algunas cosas, Harry querido –le dijo la bruja, volviendo a poner el diario abierto, frente a él-. Olvidaste mencionar que comenzaste a usar los anillos de contención reglamentarios. Olvidaste mencionar que se te confiscaron todos los artículos que podían ponerte en peligro, o que eran inadecuados para tu edad. Olvidaste mencionar que el Ministro de la Magia en persona vino a desearte feliz cumpleaños. Olvidaste mencionar que te pregunté sobre lo que habías leído. Olvidaste también mencionar lo que habías aprendido hoy. Y, claramente, olvidaste mencionar las consecuencias de portarse mal.

Harry la quedó mirando, y sintió que se ruborizaba. No lo podía obligar a escribir todo eso. ¿O si? Bruja psicópata... ¡Obviamente que podía! Observó que la bruja apuntó la página con su varita, y ésta volvió a quedar en blanco.

-Creo que será mejor que comiences nuevamente, Harry querido.

-Si señorita Umbridge –murmuró Harry. Sintió que sus anillos vibraban, y se calentaban. Respiró profundamente. Tenía que calmarse. No quería quemarse con esos dichosos anillos.

Volvió a escribir, agregando todo eso que Umbridge le había dicho. Sólo le faltaban los dos último puntos. Sintió que se le volvían a encender las mejillas. ¿Qué había aprendido hoy? "Si vives con un psicópata más fuerte que tú, haz todo lo que de diga y no lo contradigas" fue lo primero que se le ocurrió. Era claramente la moraleja del día. Pero Umbridge leería su diario, por lo que no podía escribir eso. Tenía que, justamente, escribir lo que la bruja quería leer. Se devanó los sesos por un par de minutos, y luego escribió "Hoy, además de las cosas que leí, aprendí que debo obedecer a la señorita Umbridge". Se detuvo unos segundos y, rogando que aquel diario no lo llegara a manos extrañas, agregó: "Si no lo hago, me castiga físicamente". Ya estaba. Lo había escrito. Maldita bruja. Maldito ministerio. Maldita vida. Maldito Voldemort que se llevó a sus padres. Maldita Lestrange que se llevó a Sirius. Maldito Snape que se llevó a Dumbledore.

-Ya está, señorita Umbridge –murmuró Harry, acercándole el diario abierto para que lo leyera-. ¿Está bien así?

-Veamos –dijo la bruja. Leyó todo, y no sonrió-. Cambia la última frase, Harry querido. Sé más específico. "me castiga físicamente" da para mucho. Cualquiera que lo leyera creería que soy muy dura contigo.

-Pero nadie va a leer esto, señorita Umbridge –le recordó Harry. Y, pensaba, la loca que tenía frente a él SI estaba siendo muy dura con él.

-Tú lo vas a leer, Harry querido –dijo ella. Borró la última frase, y le tendió nuevamente el diario-. Sé objetivo.

Harry tomó de vuelta el diario, agradeciendo que esta vez, al menos, no lo hubiera vuelto a borrar completamente. No tenía ganas de volver a escribir todo nuevamente. Volvió a untar la pluma, y escribió en lugar de la línea borrada: "La debo llamar en todo momento Señorita Umbridge, y si no lo hago recibo un golpe en mis manos. Si le falto el respeto, o no contesto a sus preguntas, recibo una bofetada. Si no hago los deberes que me deja, me tengo que sentar en el rincón sobre una silla que me hace saltar por lo aires un tiempo antes de quedarse quieta". Harry miró lo que acababa de escribir, y sintió asco. Eso no le podía estar pasando. No. ¡Era demasiado! Era sólo un mes, pero sintió que no aguantaría hasta el fin sin volverse loco. TENÍA que escapar. El problema era el modo de hacerlo.

-¿Así está bien, señorita Umbridge? –preguntó Harry pasándole nuevamente el diario.

La bruja lo leyó, y una sonrisa espantosa deformó su ya fea cara.

-Si, Harry querido –le dijo-. Así está bien. Ahora podrás recordar este importante día, con todos los cambios que trajo a tu vida. ¿No es verdad?

-Si señorita Umbridge –contestó Harry, intentando ocultar el asco que le daba la bruja-. ¿Me puedo ir a dormir?

-Si Harry querido, ve –le dijo-. Volveré en diez minutos a apagar la luz.

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Harry se quedó a oscuras, escuchando los pasos de Umbridge que se alejaban, y la puerta de seguridad que se cerraba. Se sentía amargado. Llevaba apenas un día ahí abajo, y ya sentía que había estado demasiado tiempo. Era una pesadilla. Deseó ser un topo gigantesco, y cavar hasta la superficie para escapar. Necesitaba escapar. Se sentía oprimido. Sentía que los metros de tierra que lo separaban del mundo normal lo iban a asfixiar. Tenía calor. Sentía que el aire se acabaría en algún momento. ¿Cómo lo hacían para mantener el aire respirable tantos metros bajo tierra? Magia, por supuesto. Magia... ya se había acostumbrado a ella, y ahora ya no lo dejarían usarla hasta quien sabe cuando. Y, con esos anillos, era prácticamente un muggle.

La mosca apareció en su campo visual. Se puso a volar prudentemente lejos del alcanza de su almohada. Al parecer, no había olvidado la amenaza de la siesta.

-Buenas noches, mosca –la saludó Harry, con amargura-. Antes de que lo preguntes: me interrogaron, y fracasé.

La mosca fue hacia la ventana, y dibujó un signo de interrogación. Harry resopló, frustrado.

-Vino un tipo, después de la cena. Un tal Tom Tully, de la Unidad de Inteligencia del Ministerio –comenzó a explicar Harry. Luego soltó un gruñido-. Umbridge me ordenó que contestara a sus preguntas. Yo intenté ocluir mi mente, pero no lo conseguí. Es decir, lo conseguí a ratos, pero el tipo se las arregló para que me desconcentrara. Sabe legeremancia. Se dio cuenta de que yo sabía occluir más o menos mi mente. Se burló, y me permitió al final dejarla cerrada. Conversamos así, un rato, pero él sabía que le estaba mintiendo. No hizo nada por impedírmelo. Creo que le divertía. Pero, antes de irse, me dijo que volvería a hablar conmigo pronto. Y me aseguró que no me dejaría occluir mi mente. Me dijo que me lo había permitido esta vez, para ver qué es lo que quería ocultar, pero que él podía hacerme cantar cuando quisiera. ¡Fue espantoso! Se rió en mi cara. Casi hubiera preferido que no me dejara defenderme. Preferiría haberle dicho todo lo que quisiera, para no volver a verle la cara.

La mosca escuchó pacientemente, parada sobre la almohada. Harry no la miraba, pero sabía que estaba ahí. Continuó contándole las penurias del día. Se desahogó por un buen rato. Después de un tiempo, se sintió mejor. Se dio vuelta, en la cama, y contempló a la mosca. Tuvo una idea.

-Necesito escapar de aquí. ¿Me puedes enseñar a transformarme en mosca cómo tú?

La mosca levantó el vuelo, y escribió "no" en el contraluz de la ventana. Harry soltó un resoplido de frustración.

-¿No puedes, o no quieres?

La mosca dibujó un uno.

-Igual, estamos fritos –aseguró Harry con pesar-. A menos que consiga escapar, Tully va a volver a interrogarme. Y no hay nada que pueda hacer para impedir que penetre mi mente. Puede hacerlo. Hoy me dejó cerrarla, pero rompió mis defensas cuantas veces quiso.

La mosca escribió "practica".

-Y dale... Si ya te dije que no puedo hacerlo. Aunque me pase otra noche sin dormir, practicando, no voy a conseguir llegar al nivel de ese tipo. No. Te lo aseguro: mi única esperanza es escapar.

La mosca escribió nuevamente "no", y luego "practica".

-Vete al demonio –le dijo Harry-. Tú no entiendes nada. Estoy cansado. Voy a dormir.

Y en seguida se dio la vuelta, dándole la espalda a la ventana y a la mosca. El insecto comenzó a fastidiarlo, como la noche anterior, y Harry comenzó a lanzarle almohadazos, como en la siesta. Estuvieron varios segundos luchando, hasta que Harry estaba sudando de calor, parado sobre la cama. La mosca lo contemplaba, desde un punto del techo lejos de su alcance.

-¡Déjame en paz! –le gritó-. ¡Ya tengo suficientes problemas¿No crees?

La mosca no contestó, emprendió el vuelo, y desapareció. Harry se quedó mirando, impotente y frustrado, el punto sobre el cual había estado parada. Luego escuchó un sonido inquietante: el de la puerta de seguridad al abrirse. Comprendiendo el peligro, se acostó rápidamente. Cerró los ojos, y a los pocos segundos se volvió a hacer la luz. Umbridge estaba en camisón con mariposas y amapolas, parada en el umbral.

-¿Qué sucede Harry? –preguntó. Harry abrió los ojos. La bruja tenía cara de preocupada-. ¿Estás bien? Te escuché gritar...

-No es nada, señorita Umbridge –contestó Harry-. Una pesadilla.

Harry había esperado que con eso se iría, pero no. En vez de eso, la bruja se acercó, y se sentó a su lado en la cama.

-¿Me quieres contar, Harry querido? –preguntó.

Harry la quedó mirando. Seguro... Harry Potter contándole a Dolores Umbridge sus pesadillas. ¡Ja! Aunque fuera cierto que había tenido una pesadilla, no se la contaría a ella.

-No señorita Umbridge –respondió-. Prefiero volver a dormir.

-Está bien –dijo la bruja-. Pero te haré compañía hasta que te duermas.

Harry recibió la sentencia con horror. ¡Casi hubiera preferido pasar la noche practicando occlumancia, a tener que quedarse dormido con el enemigo sentado en su cama!

-No es necesario, señorita Umbridge –contestó Harry intentando ocultar el desagrado que la idea le producía-. De verdad, vuelva a dormir.

-No es ningún problema, Harry –le dijo con una amplia sonrisa. Luego apuntó su varita al cielo y la luz se apagó-. Tú solamente cierra los ojos, y no te preocupes de nada.

Harry se resignó. De todas las cosas extrañas que le habían pasado, esta era una de las peores. ¿Cómo podría dormir si tenía a Umbridge sentada en su cama?

Harry sintió que le tocaba la cabeza, y se puso tenso. Intentó alejarse, pero la mano insistió.

-Relájate, Harry querido –murmuró la bruja. Comenzó a rascarle suavemente la cabeza-. No tienes que preocuparte por nada.

Harry se quedó quieto, resignado, pero su mente funcionaba a una gran velocidad. La situación era tan absurda, que Harry casi creía que estaba durmiendo, y que de verdad todo aquello era una pesadilla. Necesitaba escapar. Era urgente. Lo iban a volver loco. Comenzó a imaginar planes para escapar, pero todos requerían cosas que no tenía, o circunstancias poco probables. Continuó imaginando de todos modos, para no tener que pensar en la realidad.

Pero el movimiento de esos dedos regordetes en su cabeza era monótono, casi hipnótico. Era difícil no relajarse. Y, algunos minutos más tarde, Harry ya estaba dormido. No sintió a la bruja ponerse de pie, ni escuchó sus pasos alejarse.

Apenas la bruja se hubo ido, la mosca volvió al ataque. Se paró sobre la cara del chico, y caminó hasta que las cosquillas lo despertaron.

-¿Qué demonios...? –murmuró Harry, sentándose en la cama. ¿Había sido una sueño? No estaba seguro. Recordaba la visita de Umbridge como algo bastante real.

La mosca comenzó a volar llamando su atención. Apenas la captó, escribió contra el rectángulo de la ventana la palabra "practicar".

-Deja de fastidiar –murmuró Harry-. Ya te dije que no serviría de nada.

"Importante" escribió la mosca.

Harry se resignó, y se levantó. No lo dejarían en paz, eso estaba claro. Se sentó sobre la cama, e intentó vaciar su mente. Lo consiguió rápidamente. Sin alguien que lo distrajera, le resultaba sencillo.

La mosca lo ayudó, distrayéndolo continuamente. Harry pudo cerrar su mente a pesar de eso, y mantenerla cerrada, con bastante éxito. Pero hacerlo con la mosca no era lo mismo que hacerlo con Tully. La mosca no le hablaba. La mosca no intentaba hacerlo sentir emociones.

Al cabo de un largo tiempo, Harry estaba agotado. Ya había perdido la cuenta de cuantos intentos llevaban.

-Estoy cansado –murmuró-. ¿Lo podemos dejar hasta aquí? Me gustaría poder practicar con alguien hablándome, como Tully, pero tú no puedes. Creo que tú ya has hecho lo que puedes hacer. No saco nada con seguir perdiendo horas de sueño.

La mosca escribió "practica no sentir emociones".

-Es más fácil decirlo, que hacerlo –gruñó Harry.

La mosca se lanzó en un largo mensaje. "Imagina nada puede afectarte Tiempo pasará Lo que hagan no importa No te emociones por nada tolera provocaciones sin resistencia".

Harry quedó mirando a la mosca, cuando hubo captado el mensaje completo (lo que le costó bastante, porque estaba muy cansado).

-Te entendí. Aunque me provoquen, intentaré que todo me resbale. Pero sigo creyendo que escapar será más fácil.

"Imposible mejor aguanta" fue la respuesta de la mosca.

-Claro... para ti es fácil decirlo –murmuró Harry con algo de rencor-. Tú no tienes que aguatar a la psicópata de Umbridge. ¡Esa bruja está completamente loca! Ella disfruta torturándome. –Luego agregó con amargura-. Y Tully sabe su trabajo también, no me dejará tranquilo, te lo digo.

La mosca escribió "concéntrate prioritario nada más importa".

-Si, ya, lo que digas –murmuró Harry, metiéndose a la cama.

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¡Saludos a todos! Me disculpo por no haber contestado los reviews que me han dejado. Lo que pasa es que recién me entero de los reviews que me llegaron para un capítulo N, cuando ya estoy de vuelta en el cybercafé para subir el capítulo N+1, que ya está escrito. Pero, a fin de corregir esto, cuando subí el capítulo 8 aproveché de llevarme los reviews que me habían dejado hasta ese momento. Así, en mi casa, les escribí lo que sigue:

Lynx LW: (1) ¡Gracias por darte una vuelta por esta historia! No te puedo responder a lo de los horcruxes, pero nada será fácil para Harry en esta historia. Podrá hacer poco, y eso es lo que más lo exasperará, creo. (4) ¡Yo tampoco aguantaría ahí! De ahí el nombre de la historia jajaja. Intentará escapar, por supuesto. ¿Quién no lo intentaría? Pero eso llegará dentro de pocos capítulos. Estás asumiendo que podrá salir... interesante. (5) Jajaja. No le enviaría a Umbridge ni a mi peor enemigo. ¿Viste una película llamada "Misery"? A mi DU me recuerda a Annie... Si, la identidad de la mosca se terminará conociendo.

Idril Black: (1) ¡Gracias también por visitarme en esta historia! Lo del cambio de edad está directamente relacionado con Harry. Es una maniobra. (2) No me cansan los reviews :-¡Al contrario! Aunque escribo las historias para mi, las subo para saber qué piensan otras personas de ellas :) Pensé en lo de "despertarse del sueño", pero lo que tengo pensado es demasiado largo para hacerlo entrar en la pesadilla de una noche. Dumbledore... está muerto. Si al menos hubiera un retrato suyo, a lo mejor. Pero DU no tendría un retrato de Dumbledore. ¡Y menos cerca de Harry! Por otra parte, parte del interés de esta historia es que Harry no está rodeado de ayuda. (5) Que intuitiva ;) ¡beso enorme para ti también!

o0kyoko0o: curioso nombre Que bueno que la encuentres original jajaja. Y si (suspiro) pobre Harry.

Safrie¡Otro conocido¡Bienvenida! El personaje de Umbridge me causa curiosidad. Todavía me pregunto por qué demonios nadie hizo nada en el quinto libro para impedirle que torturara a los alumnos. Cuando el ministro estuvo en la oficina de Dumbledore luego de que se descubriera la ED, Dumbledore no permitió que DU molestara a Marietta. ¿Cómo entonces no hizo nada para impedir que desangraran a los alumnos? Me cuesta creer que no se enterara. En fin. Si, pobre Harry.

kat basted¡Otra conocida más¡Guau! Harry agradecería mucho que acabaras con Umbridge ;) No creo que Harry pueda hacer mucho contra Umbridge. Está en demasiada desventaja.

V K-098: Si, Umbridge es odiosa. ¡A mi tampoco me gustaría estar en el lugar de Harry¿Crees que Harry buscaría morir antes que quedarse en manos de DU? Interesante idea. MUAHAHAHAHA