Debo admitir que me hacía falta la irresponsable Rose, así que me divertí y le di la bienvenida a esa antigua parte de mi personalidad. Apostamos en los juegos – en los cuales siempre ganaba Adrian – y bebimos – un poco – divirtiéndonos un 100%. Tasha resulto con una bromas que nos hacían doler el estomago de la risa. Lissa y Christian se olvidaron totalmente del conejo y lo pasaron bien al igual que los demás. Mia y Adrian sin embargo, al final de tanta diversión, terminaron tomados y fue necesario llevarlos a la habitación. Tenía pensado quedarme de paso también en la mía, pero al darle una segunda pensada me acorde que esta era posiblemente la última vez que podría reírme un rato y tomar por igual.

Dimitri bajo un poco su guardia por lo cual también se divirtió al igual que los demás. Al final de la noche, mi cabeza daba vueltas por completo, así que tome asiento y observe a los demás.

Dimitri, obtuvo totalmente mi atención. Nunca lo había visto sonreír desde que había sido transformado a dhampir de nuevo – además de cuando lo hizo en el interrogatorio del pequeño moroi Jonatán. El sonido de sus risas causaba tanto en mi emoción como dolor. Decidí que no me atormentaría más con sus palabras – aunque estas sonaban siempre que estaba cerca de él – y lo estudie de nuevo.

Llevaba el cabello suelto a nivel de los hombros. Su cuerpo musculoso y largo se movía con tanta gracilidad que lo hacía parecer un bailarín. Siempre me había preguntado ¿Cómo lo lograba? Yo con una estatura que no pasaba los 1.65, no podía moverme con tanta finura como él lo hacía.

Me levante de la mesa y fui al bar. Pedí otro cóctel y cuando lo empecé a beber me di cuenta de que Dimitri estaba a mi lado. Me gire hacia él y como siempre fui impactada por una ola de deseo por su piel y su amor. Me perdí en la sabiduría y profundidad de sus ojos cafés. Él tomo asiento a mi lado y se giro para quedar cara a cara. Mi corazón tartamudeo en los siguientes latidos y por primera vez me quede sin palabras. Solo deseaba estar en su corazón como él ocupaba el mío

"El amor se desvanece. El mío lo hizo"Al parecer mi deseo se volvía imposible. Mi control siempre fue malo, nunca lograba dominarme demasiado y mareada como estaba, mi pequeño control se destruyo.

"He renunciado a ti. El amor se desvanece. El mío lo hizo"

Mi corazón se rompió de nuevo y una silenciosa lagrima recorrió mi mejilla. Antes de que la limpiara Dimitri se acerco y con sus largos y finos dedos la limpio.

- ¿Te encuentras bien?– él pregunto

No podía responder a esa pregunta con la verdad, porque al ser tan constante su rechazo, el dolor que producía este hacia crecer mi orgullo. No dejaría que él se enterara cuanto estaba sufriendo por su causa.

- De maravilla – respondí secamente

Apoye el coctel en la baranda y cuando me disponía a levantarme Dimitri se acerco y me dijo

- No sabes cuánto me preocupaste cuando vi lo que ese Strigoi te hizo, Roza

Mi antiguo sobrenombre causo tanto amor como dolor en mi corazón, así que levante completamente la guardia. Dimitri ya me había lastimado lo suficiente.

- ¿Por qué?– Le pregunté – no querías que me mantuviera alejada de ti, pues ese era el momento perfecto. ¡No debiste molestarte en salvarme!

La sorpresa y la ira invadieron su mirada

- No sabes lo que dices

- Al parecer– dije –tú tampoco sabes lo que quieres– dolía hasta el fondo de mi alma, mi comportamiento hacia él. Pero cambie ese dolor por más orgullo. Le di una mirada arrogante y una sonrisa sarcástica al ver que no me respondería – ninguna respuesta, Hmmm, sabes que tengo razón

Inconscientemente recordé que el utilizo ese mismo argumento con migo cuando estaba encerrada junto a él siendo strigoi en Rusia. En ese momento el argumento fue mentira y ¿está vez? Esperaba que lo fuera.

Dimitri me miraba fijamente y en sus ojos pude ver que emprendía una lucha interna, su control se estaba perdiendo.

- No, no la tienes– dijo él

- Sabes – me acerque hacia él. Nuestras frentes se rosaban –el error más grande, es querer quitar de la cabeza lo que no se puede borrar del corazón.

Dimitri me dio una mirada llena de frustración y sus brazos me empujaron dejándome un paso alejada de él.

- Tú no lo entiendes

- Te entiendo mejor de lo que tú lo haces– le dije con una sonrisa

Quería acercarme tanto a él y con mi pobre control destruido, los deseos manejaban mi cuerpo y mi razón. Sin pensarlo dos veces me acerque más y pase mis brazos por su cuello. Aunque yo buscaba más que esta caricia me detuve al ver que su cuerpo se tenso y su mirada se lleno de miedo. Nos miramos fijamente y cuando decidí dar un paso más, él se levanto bruscamente, mi equilibrio fallo por lo que me sostuve de la silla. Él me observo durante casi dos minutos

- Debes de tener una vida separada de mí– argumento –De hecho, yo ya tengo una.

Con esas palabras se alejo.

"De hecho, yo ya tengo una" ¿Qué significaba eso?

Lo seguí con la mirada. Se dirigió hacia donde estaba Tasha y observe con asombro como se inclinaba y se besaban. Mi mundo se paro abruptamente. Él no me podía hacer esto. ¿Qué había hecho yo?

Antes de darme cuenta, mis mejillas estaban bañadas en lágrimas. Aunque quería salir corriendo de ahí, mi cuerpo estaba paralizado y no respondía a ninguna señal. Mi pecho sintió un dolor demoledor, nunca había sentido algo así. Parecía que estaba siendo perforada por mil estacas a la vez, y aunque quería que esas estacas lograran detener el constante palpitar de mi destrozado corazón, no lo hacían. Las lágrimas en mis mejillas ardían como acido en mi piel.

Ese beso pareció durar una eternidad al igual que mi lenta tortura. Dimitri estaba espaldas a mí y al retirarse, Tasha lo observo sorprendida. Lentamente él se volvió hacia el bar donde yo estaba. Observe como una lágrima descendía por su mejilla. Al encontrarse con mis ojos su cara reflejo sorpresa y dolor. Dimitri creía que yo me había ido, y eso era lo que quería hacer en este instante. Quería escapar de esta pesadilla. Quería gritarle al mundo el dolor que sentía. Quería llorar tanto que podría llenar un mar con mis lágrimas. Mi cuerpo parecía pesar una tonelada.

Sus ojos me dieron a entender un mensaje. La había acepta. La propuesta que hace mucho tiempo Tasha le había mencionado, ahora Dimitri la había aceptado. No quedo en mi pecho algún corazón, solo había un espacio que dolía a cada inspiración y expiración que tenia. Trate de pensar desesperadamente en una solución, pero no, esta vez nadie podría salvarme.

- Pequeña Dhampir - Escuche llamar a Adrian. Quizás si tenía una salvación después de todo. Mi mirada se desplazo desde los ojos llenos de dolor de Dimitri hacia los de Adrian. Adrian al verme se alarmo y se acerco rápidamente a resguardarme en su regazo. Su camiseta termino empañada de lágrimas -¿qué te pasa? – él pregunto, pero no podía dar respuesta alguna.

Como si Adrian hubiera visto el caos que había en mi cabeza y en mi alma, dirigió hacia Dimitri una mirada fulminante.

El dolor seso un poco al estar junto a él y mi cuerpo empezó a obedecer órdenes. Sin ninguna palabra me aleje de aquel lugar. Adrian me acompaño sin decir una palabra y su silencio en parte era reconfortante y en otra solo era peor.

Una voz en mi interior me hizo una gran pregunta: ¿Qué sentido tiene seguir luchando y viviendo cuando la persona que es tu luna, ha decidido dejarte al olvido? ¿Qué sentido?

No tiene ningún sentido, pensé, pero todavía existen unas estrellas a las cual debo ayudar. Dos de ellas son importantes, Lissa y Adrian.

Limpie la ultima lagrima que derramaría por Dimitri – aunque interiormente este destrozada – y deje escapar el último sollozo. Ya no existiría nadie más que Lissa y Adrian. Debo ayudarlos y hacerlos felices, esa es mi nueva meta.

- ¿Te sientes mejor? – pregunto.

Lo mire y sus ojos estaban serios. Podía ver la ira irradiar de ellos.

- Contigo siempre estaré bien– le respondí con una sonrisa.

Me respondió con otra y se acerco para rosar mi boca. Podía ser feliz con Adrian. Él me amaba y el amor podía crecer y de hecho ya lo estaba haciendo.

Nos dirigimos hacia su cuarto y al llegar vi que estaba decorado con rosas. Rosas de todo tipo y color. Mire a Adrian sorprendida. Él tenía una sonrisa de suficiencia en sus labios.

- Una rosa, para una rosa

Después de eso, me olvide de todos mis sentimientos hacia Dimitri. Esa noche me entregue a Adrian con amor, un amor verdadero. Mi cuerpo tanto mi mente se maravilló al darse cuenta de que él podía hacerme olvidar de todo mi dolor y remplazarlo por maravillosas melodías y colores.