¡Advertencia!... es altamente lacrimógeno... cuando lo escribí tenía las hormonas revolucionadas...

recomiendo que escuchen la canción "Ángel" de R. Williams

Que lo disfruten!

Capítulo 9 El Ángel que quiero yo

Bella pov

Nada más llegar al hospital la jefa de enfermeras me estaba esperando, para subir a ver al director. Me temía lo peor en estos momentos, tenía el presentimiento que me rescindirían de los cuidados de Edward. Aunque por un lado era lo mejor que podía pasarme, apegarme o en este caso enamorarme de un paciente no es nada ético. Y aquí en el Grace están algo sensibles con ese tema, desde que una residente robo un corazón para dárselo a un paciente del que se había enamorado.

Mi caso no era tan extremo además no creo que Edward me corresponda, era imposible que esperar serlo cuando él acaba de perder a su prometida. Pero sé que mi presencia le beneficia, y alejarme de él será muy difícil y duro.

Entre en el despacho y me senté como me indicaron. Después de unos veinte minutos explicándome el cuadro clínico de Edward, y los cuidados que a partir de estos momentos el necesitaría, me comunicaron lo que tanto temía.

-Por ese motivo, Srta. Swan, ya no será necesario que este usted en exclusividad con el Sr. Cullen. Podrá visitarlo en las rondas, tal y como harán el resto de sus compañeras, pero ya no se dejara una enfermera a su cuidado.

-¿Qué opina la familia del Sr. Cullen?

-Estaban muy reticentes a tal decisión, pero saben que ya no existe la necesidad y no quieren privarla de sus obligaciones. Además de que varios Cirujanos han mostrado su descontento por su ausencia

En mis labios apareció una sonrisa falsa y fría, Sabía a la perfección que cirujano se había quejado, y por supuesto el complot de todas las amigas de la rubia insípida de Jessica. Pero yo no podía decir nada.

Al salir del despacho, me dirigí a despedirme de mi paciente y de su familia. Al entrar, me encontré a Edward dormido. Sus facciones estaban relajadas y se notaba que había bajado la hinchazón. Su pelo algo sucio por los días que llevaba hospitalizado, caía por su frente. Con cuidado le retire el mechón que aún seguía siendo suave.

-¡Me encanta que me acaricies el pelo!- ronroneo Edward y no pude evitar una sonrisa tonta en mi cara- ¡Te extrañe! ¿Por qué has tardado tanto?

-Porque me llamarón de dirección…- Él seguía con sus ojos cerrados y yo acariciando su pelo

-mmm! ¿Qué ha pasado?

-Me relegan del trabajo, Edward!

-¿QUÉ?- Su grito me pillo desprevenida, su ojos me miraban con miedo y duda

-Lo.. Lo sien..to- le dije con miedo a sus respuesta.- Me han comunicado que como ya no necesitas cuidados intensivos e de volver a mi rutina…

-¿Pero yo te necesito?

-Lo sé Edward… créeme que lo sé! Pero no puedo hacer nada. Lo siento

-Bella! si no estás a mi lado… ¿Cómo voy a superar todo esto?

-Edward! ¡Por favor! Yo no soy nadie importante, sé que mi presencia te calma y consuela… pero estoy segura que tu madre o tu hermana podrían conseguir ese efecto…

-¿No te importo?.- su pregunta me partió el alma y el corazón… ¿Cómo le podría decir que me importa más que mi vida? ¿Qué ha puesto mi mundo patas arriba y que sin él no tengo razón de existir?.- Claro que me importas Edward! ¿Por qué dices eso?

-Porque me dejas… porque huyes de mi… ¿Sabes que al final no me quedare en silla de ruedas? Si te marchas de mi lado por no cargar un inválido… te aseguro que no lo seré…

-PARA EDWARD!- Le corte sus razonamientos, ¿De vedad él se creía esas cosas horribles?- ¿Qué demonios estás diciendo? Edward, no te estoy dejando, solo me han quitado el caso, y no podre pasar las noches contigo. Pero eso no significa que no vendré a verte… ¿Por qué crees que me alejaría de ti si fueras inválido?

-por qué no sería un hombre!

-Por amor de Dios Edward! No saques esas conclusiones ni digas esas cosas horribles. Un hombre no se mide por la capacidad de movilidad… me mide por otras razones… como luchar por salir adelante, o luchando por curar las heridas y seguí viviendo… por volver a ser feliz… por ser un hombre valiente ante la adversidad… por todas esas razones se miden a un hombre. No por estar en una silla de ruedas, aparato ortopédico o bastón…

-¿A ti te daría igual todas esas cosas?- me clavo sus ojos buscando una respuesta en mis ojos.

-Si Edward! A mí me daría todo igual esa persona es capaz de corresponderme igual.

-¡lo juras!

-Edward! ¿Por amor de dios? ¿Por qué haces todo esto?.

-No lo sé Bella, solo te puedo decir, que pensar que no te volvería a ver he sentido más dolor que en mi vida. Solo imaginarlo me duele el alma…¡dios! Me siento tan culpable por sentir esto!... no sé cómo diablos sobrevivir… por un lado mi mente me dice que no me olvide de Sara, que es imposible que me enamore si tanto la amaba…. Pero por otro lado me dice que me deje llevar, que lo que siento es puro y verdadero. Eres como el Ángel que viene a rescatarme de todo mi dolor, curando mis heridas con amor. ¿Conoces la canción de Ángel de Robert Williams? – Negué con mi cabeza.. Era incapaz de articular palabra ante su declaración, entonces comenzó a cantar la melodía, con una voz que entraba por cada poro de mi piel haciéndola estremecer.

Así es la ley, hay un ángel hecho para mí,
te conocí, el tiempo se me fue, tal como llegó,
y te fallé, te hice daño tantos años yo.

Pasé por todo sin pasar,
te amé sin casi amar,
y al final quién me salvo,
el ángel que quiero yo.

Cada palabra, cada fase de esa canción me estaba haciendo sentir especial, mis ojos se estaban nublando por las lagrimas de emoción. Obviamente si conocía esa canción, pero era en Ingles y algo diferente. Esta letra era más especial, aunque posiblemente fuera por qué era Edward el que me la cantaba..

De nuevo tú te cuelas en mis huesos,
dejándome tu beso junto al corazón,
y otra vez tú abriéndome tus alas,
me sacas de las malas, rachas de dolor,
por que tú eres el ángel que quiero yo.

Tomo mis manos entre las suyas, y tiró de mi para que me aproximara, sentía su aliento en mi rostro mientras seguía cantando

Cuando estoy fatal,
ya no sé qué hacer ni a dónde ir,
me fijo en ti, y te siento cerca pensando en mí,
el cuerpo se me va, hacia donde tú estás,
mi vida cambió, el ángel que quiero yo.

Termino de cantar y nos quedamos mirándonos a los ojos a escasos centímetros del otro. Sé que estaba mal lo que ahora iba a pasar, pero no me importaba.. ¡Que me despidan si quieren! Él me había cantado que me amaba, que me necesitaba como yo lo necesitaba a él. Todos mis miedos y perjuicios se fueron a la porra. Sentía como intentaba acariciar mi nariz con la suya, y me entregue por completo a sentirle.

Me acerque a él y fui yo quien le acaricie la nariz y luego los labios. Eran suaves y cálidos, el delineo mis labios con su lengua y le permití el acceso… ya nada importaba. Me soltó las manos y acabaron en su cabello y su hombro, mientras sentía como me agarraba por la cintura atrayéndome más a él. Estaba casi tumbada encima, y no me importaba nada. Solo su sabor.

Para mi desgracia, necesitaba aire y pare el beso incorporándome ligeramente.

-Edward! – solo podía decir su nombre entre sonrisas..

-No me dejes Bella! Sé que es estúpido y algo ilógico… pero no me importa… ya no puedo luchar contra lo que siento… se que quise a Sara, se que la recordare siempre… pero te amo! Y no puedo estar sin ti! ¿Quieres ser el ángel que quiero yo?

-Si Edward! Seré tu ángel, seré lo que quieras que sea… por que también te amo!

No me dejo decir nada más, pues de nuevo nos estábamos besando. Esto era lo más extraño que me había ocurrido nunca. Si soy sincera nunca creí en los cuento de las almas gemelas, o de los amores a primera vista ni nada por el estilo. Pero estaba claro que algo así había sucedido entre nosotros. Encajábamos a la perfección, la necesidad de estar cerca el uno del otro era algo asfixiante. La burbuja de paz y de calma que nos envolvía era tremendamente apacible. Por eso entendía perfectamente cuando él me decía que mi presencia le calmaba, por él producía lo mismo en mí. Creo que realmente le ame desde el primer momento.

-Sabes Bella? Creo que Sara lo que intento decirme era esto… que te mandaba a ti.. que todo esto pasó para que nos conociéramos… no sé… siento que contigo es con quien siempre tuve que haber estado, y con quien quiero estar a partir de ahora.

-Yo también lo creo, amor!