Capítulo 9.

Ese día Akane estaba de muy buen humor y, aunque era algo fuera de lo normal, no sabía cuál era la razón; a decir verdad no creía que hubiera una, debido a eso les propuso a las chicas que fueran esa noche a bailar.

-¿Qué les parece si salimos todas esta noche?- dijo Akane -¿Cómo les pareció el lugar donde fueron la otra vez?- le preguntó a Tamiko.

-Estuvo genial- dijo la chica sonriendo.

-¡Claro! ¿Cómo no iba a estar genial si hasta conseguiste un chico?- dijo Suzume riendo.

-No lo digo por eso- dijo Tamiko sacando la lengua –la verdad el lugar y la música eran geniales.

-Debo decir que estoy de acuerdo- interrumpió Chise –me gustaría volver.

Entonces todas las chicas acordaron ir al club al que habían ido antes, el "Club Spy".

Sin embargo aún era temprano, así que Chise salió de la casa y fue hacia Mouse & Rabbit, más por costumbre que por cualquier otra razón. Cuando llegó allí, no se quedó fuera mirando el interior del café, sino que se sentó un rato en una banca cercana, cerró los ojos mientras escuchaba música, alcanzó a quedarse dormida por unos 15 minutos; cuando abrió los ojos vio pasar un auto, dentro había alguien con el cabello color rosa.

-Ese debió ser Yesung- dijo en voz suave un poco dormida –un momento… me quedé dormida y NO LO VI, ¡AISH!- dio un suspiro, rió y regresó a la casa; en la puerta, Chise se encontró con Akane quien salía de la casa con un libro nuevo en la mano, se saludaron y cada una siguió su camino.

Por otra parte, Akane fue al parque a leer un rato, el día estaba soleado y ella no podía estar de mejor humor. Caminó hasta allí despacio y sin preocuparse de nada, llegó al parque y se sentó a leer hasta el medio día.

Yesung había ido un par de horas a Mouse & Rabbit, pero como después debía ir a Why Style se fue en auto, pues se le estaba haciendo tarde y tenía que recoger unas cosas que había olvidado en la casa de Super Junior. De camino, cuando iba en el auto, vio pasar a aquella chica con la que se había encontrado hacía días en el parque.

~Podría saludarla~ pensó ~pero ya se me hizo tarde~ recordó mientras miraba su reloj.

Vio que la chica se dirigía al parque, así que pensó en pasar por allí después y buscarla, con suerte podría verla otra vez.

Al llegar a la casa, Yesung se encontró con Donghae quien lo estaba buscando pues quería comprar unos lentes de sol para usarlos cuando conociera a "Sparrow".

-Hyung, quiero uno de los lentes de tu última colección- le dijo mientras bajaba las escaleras -¿Cuáles crees que me hagan ver mejor?

Yesung rió y le dijo –Ven conmigo, busca unos que te gusten y te los regalo

-My hyung siempre tan generoso- dijo Donghae abrazándolo mientras salían de la casa.

Los jóvenes pasaron casi toda la tarde en la tienda, Yesung revisaba las cosas, atendía a los clientes y se tomaba fotos con las fans que nunca faltaban; mientras tanto, Donghae se probaba absolutamente todos los lentes del lugar, cuando Yesung decidió irse el fishy aún no se decidía entre unos lentes oscuros de marco grueso negro y unos también de marco negro pero con el lente azulado.

-Me gustan mucho los azules- dijo Donghae poniéndoselos –pero siento que me quedan mejor los negros- y cambió a estos mientras hablaba.

-Quédate con los negros- le dijo Yesung entonces miró su reloj y vio que ya eran las 4 de la tarde.

-AISH!- dijo en voz alta.

-¿Qué sucede hyung?- preguntó Donghae al ver esa reacción en su compañero.

-Quería pasar por el parque que queda cerca a Mouse & Rabbit- le contestó.

-Pues vamos- dijo Hae un poco desconcertado.

-Pero ya no creo encontrarla- dijo Yesung como absorto en sus pensamientos.

Donghae se quitó los lentes y miró a su hyung sorprendido -¿A quien ya no vas a encontrar?

Yesung regresó a sus sentidos y rápidamente le contestó –Nadie, nada, olvídalo, sólo estaba pensando en voz alta- y agregó –no hay ningún problema, regresemos a la casa pronto, antes de que Teuk se preocupe- empujo a Donghae aún con ambos lentes en la mano y salieron de la tienda.

Donghae se olvidó del asunto un par de horas después cuando llegaron a la casa y vio la cena que Siwon había preparado para todos.

La tarde pasó y las chicas se reunieron en la casa para arreglarse e irse al club. Las coreanas se aseguraban de llevar lo necesario en sus bolsos, Suzume aún no decidía como peinarse, Chise se probaba muchos zapatos, Tamiko no se decidía entre una blusa negra con apliques dorados y unos jeans o un vestido azul oscuro, Shao terminaba de vestirse y mientras tanto Akane terminaba de maquillarse.

-¿Están listas chicas?- preguntó Tamiko cuando al fin se decidió por el vestido

-Sí- dijo Chise bajando por las escaleras con unos botines de tacón

Lo mismo respondió el par de hermanas que estaban sentadas en la sala

-Sí, vamos- dijo Suzume quien había recogido su cabello en una cola alta

-¡Lista!- dijo Akane quien se ponía un poco más de brillo en los labios

Las chicas salieron de la casa, tomaron un par de taxis y llegaron al club. La música era agradable, no había demasiada gente (pero la suficiente para tener un buen ambiente) y los cocteles eran realmente deliciosos. Era una noche muy divertida, el grupo de amigas se reía, bailaba y hablaban entre ellas, todo era perfecto.

Entonces lo que Akane pensó que no era posible que pasara, sucedió…

Un grupo de chicos coreanos se acercaron a ellas para bailar, al principio fueron agradables y bailaron juntos varias canciones. Pero entonces se pusieron pesados y no querían dejar en paz a las chicas, estaban ebrios y no aceptaban un "no" por respuesta; fue entonces que uno de ellos, ante la negativa de Chise para acompañarlo fuera del club, se alteró:

-¡NOSOTROS PODEMOS HACER LO QUE QUERAMOS!- Gritó el joven.

Las chicas se asustaron y Akane, cambiando su estado de ánimo en menos de un segundo, fue la única que pudo reaccionar, se adelantó al resto de sus amigas y les hizo señas para que todas se fueran; antes de dar media vuelta e irse también ella, tomó su coctel azul y lo regó sobre el chico dándole después un puño en el estómago.

Las chicas salieron del club y, mientras tomaban un taxi, vieron como varios hombres de seguridad sacaban a aquel grupo del bar, todas subieron a un par de taxis y regresaron a su casa, una vez allí Akane habló:

-No quiero volver a saber nada de hombres coreanos- dijo seriamente –lo de ser descorteses y regar el café sobre la gente, es una cosa; pero atacarnos y gritar de esa forma, ¡No lo soporto!

Sus amigas ya estaban calmadas y no decían nada, ella subió las escaleras a su cuarto, a la mitad del camino volteó y les dijo

-No quiero conocer a ninguno de sus amigos- refiriéndose a Shao y a Suzume –y NUNCA quiero volver a ver a ningún Idol, y menos a ese del pelo rosado- terminó de subir las escaleras corriendo, dejando atrás las miradas atónitas de sus amigas y cerró la puerta de su habitación.