Recuerdo esas dos semanas que Naruto estuvo sancionado por agarrar a golpes al pelirrojo que robó el video de seguridad de la torre Hokage, como las dos semanas más hermosas, excitantes e insoportables de mi vida.

Kakashi-sama decidió sancionar con dos semanas de trabajo de oficina al rubio.

Naruto odia, detesta con todo su ser el trabajo de oficina. El tener que leer documentos y organizar papeles, ordenar, sacarles copia, etc.

Esperen a que se dé cuenta que ese es uno de los trabajos de un Hokage, el tener que leer y firmar documentos.

Pero para mí significaron dos semanas en las que mi Naruto-kun no se fue de misión y lo tenía para mí.

Fue hermoso. Cuando no estaba en la torre del Hokage, nosotros pasamos casi todo el tiempo juntos. Comíamos, entrenábamos, mirábamos películas, leíamos, dormíamos, paseábamos, pasábamos el rato. Todo juntos.

Tuve que escabullirme un par de veces de mi casa para poder dormir con él, pero justo se dio la casualidad que mi padre tuvo que hacer un viaje. Así que no estaba para ponerme comentarios duros sobre si debía o no, irme a dormir a lo de mi novio.

Fue sumamente excitante. Naruto tiene un cuerpo perfecto, y estuvo al alcance de mis manos durante dos semanas, para tocarlo y disfrutarlo hasta el cansancio. Todas las veces que quise.

Pero lamentablemente no fui la única que aprovechó que mi novio estuvo en la aldea.

Naruto suele ir de misión en misión. Suelen mantenerlo ocupado. Sakura-san y Shikamaru-san están seguros que todo el trabajo que le dan, es para poder evaluarlo como próximo Hokage.

Esperamos que se le dé. Que así sea.

Aunque eso le quita mucho tiempo para estar conmigo y el resto de sus amigos. Nosotros entendemos.

Siempre se ha esforzado. No es para menos.

No puede bajar los brazos justo ahora.

Es Naruto. Lo conocemos. No va a bajar los brazos.

Pero como ya dije, no fui la única que aprovechó.

A cualquier lado que íbamos alguien nos seguía, alguien nos decía algo, nos sacaban fotos. Cualquier cosa. Sus fanáticas hasta lo seguían para darle obsequios y cartas. Sacarse fotos con él.

Aun así, lo que más me perturbaba eran los fotógrafos. Con sus cámaras nos seguían por todas partes.

De todas formas, hablé con gente de mi clan que se ocupa de nuestra imagen pública y al poco tiempo salió una prohibición para que me acosen brutalmente. Podría hacerle una denuncia o juicio a cualquiera que me volviera a poner en una situación parecida a la que pasó con el tipo ese pelirrojo. A ese, además de relevarlo de su trabajo, le llegó una demanda de mi clan. No sé en qué está ahora esa situación, pero como no me genera más molestias no me preocupa.

Igualmente, los fotógrafos nos siguieron por todos lados, y la gente siguió comentando y las fans de Naruto siguieron jodiend-…quiero decir, admirándolo.

Sí, me he comido comentarios salados, discriminatorios, pesado, así como también lindos y alentadores.

Desde "eres muy poco para él, no lo mereces y no sé qué vio en ti", hasta "que suerte tienes, hacen linda pareja, se los ve felices juntos".

Fue agotador, al principio me daba mucha vergüenza que nos vieran juntos, me sonrojaba cuando él tomaba mi mano en público o cuando me besaba las mejillas.

Sin previo aviso, sabiendo que me iba a avergonzar muchísimo, una tarde me besó en los labios sorpresivamente. Pude escuchar los "aw, que tiernos" y los "que zorra".

La verdad fueron semanas que disfruté mucho con él, pero también sufrí. No me gusta que la gente piense mal de mí. Y escuchar los comentarios negativos me dolían.

A veces, cuando salía sola a hacer mandados, por los comentarios que oía, sí pensé que mi Naruto era demasiado para mí, que él merecía algo mejor. Pero por suerte, se me pasaba al estar con él. Me hacía y me hace sentir tan especial.

Pero me tomó poco tiempo despabilarme.

Me tomó poco tiempo darme cuenta que tenía que defender lo que es mío.

Si ellas querían ser ácidas conmigo, yo iba a mostrarles que podía ser mucho peor que ellas. O aún mejor, que podían ser lo más zorras y malditas que quisieran, pero la que dormía con él todas las noches era yo.

Así que me armé de coraje y empecé a hacerles frente.

Como pude. Como puedo.

Que se guarden sus comentarios venenosos, o que se aguanten los míos también.

Pero ¿qué hacer cuando no eran fanáticas celosas? ¿Qué contestar? ¿Cómo debía reaccionar?

Una noche que fui a comprar para hacerle la cena a Naruto, pude escuchar a unas señoras hablando de él.

Ya casi ni escuchaba los comentarios, pero estaban hablando mal, y no me callé.

"¿Tú crees que llegue a ser Hokage? Reconozco que es muy fuerte y nos ha salvado." Decía una vieja horrible. "Pero el puesto de Hokage ya es otra cosa, es un cargo muy alto para él. Además ¿qué pasaría con ese demonio?"

"Ay no. Yo creo que tiene el poder suficiente como para controlarlo. No creo que tenga problemas." Le contestó otra. "Pero no sé si es tan responsable o está preparado para el puesto."

"Yo creo que sí se lo van a dar, y estoy segura que los Hyuga dejaron que la heredera se emparejara con él porque les conviene." Todas asintieron.

"Es verdad, si se casan tendrían un Hokage en la familia."

"Yo aún dudo que lo consiga."

Me paré en seco al escucharlas.

Y antes de abordarles me recordé a sí misma que no eran jovencitas a las que podría hacerles comentarios hirientes. Eran señoras adultas que podrían quejarse con el clan por mi comportamiento.

Yo soy heredera de mi clan, y debía actuar con la educación y el respeto que me habían inculcado.

"Disculpen señoras." Me acerqué decidida. "Buenas noches."

Las mujeres me miraron. Una de ellas, exclamó un "¡oh!" por lo bajo, al darse cuenta que era la mismísima Hinata Hyuga la que les hablaba.

"No quisiera ser irrespetuosa, porque no es lo que a mí me enseñaron." Inicié parándome derecha mostrado autoridad. "Pero realmente me siento insultada por sus comentarios. Comentarios burdos e hirientes. Claramente hechos para mostrar lo peor de cada persona de la que hablan. Pero no podrían estar más equivocadas." Proseguí fríamente. "Uzumaki-san, para ustedes, y yo estamos muy bien y muy felices juntos, sumamente enamorados. Él ha logrado la aprobación de mi clan con sus propios méritos y esfuerzos. Y que no les quepa la menor duda, él será el próximo Hokage."

Estaba a punto de retirarme. Pero no pude aguantarme un último duro comentario, que me quemaba en la garganta.

"Pero no debería malgastar mi tiempo en decirle esto a cuatro viejas desagradecidas y horribles que no entienden, ni aprecian como un joven a arriesgado y sufrido de todo por salvar a la aldea en la que ellas viven y él ama, ya que nos importa una mierda lo que puedan pensar de nosotros. Buenas noches."

Ahora sí, este es el último por hoy! Espero les esté gustando.

Próximamente mi idea es empezar a abordar los celos de Hinata, alguna que otra discusión con Naruto y algunas cosas más.

Espero sigan bien!

Saludos.