Capítulo 8: Verdad
A la mañana siguiente Haise despertaba de un agradable descanso, pues esa fue la única noche que las pesadillas no lo atormentaron como siempre. Al abrir los ojos se encontró con unos radiantes ojos celestes que lo miraban fijamente desde el borde de la cama.
—Buenos días dormilón—comentó Lilith divertida por el look desordenado que presentaba su compañero.
—Buenos días—respondió con un bostezo hasta recordar la noche y un sudor frío recorrió su espalda—Respecto a lo de ayer...
—Exijo saber la verdad, eres un ghoul y tu escuadrón son experimentos quinques—interrumpió la chica seriamente sin quitar su vista del peliblanco.
—Yo realmente sé lo que Arima me dijo—Haise tragó una bocanada de aire y siguió—Hace algunos años me vi involucrado en un accidente con una ghoul donde ella murió y el doctor que me atendió trasplantó algunos órganos en mi convirtiéndome en lo que soy. No sé que hice en cierto tiempo, pero ahora soy un investigador ghoul y respecto al escuadrón ellos aceptaron ser experimentos, aunque sus RC son bajos pueden expresar su Kagune con seguridad—narró con tristeza.
—De acuerdo, respecto a los chicos no me sorprende, ya que en Estados Unidos está pasando lo mismo. Ahora quisiera saber acerca del doctor, estoy segura que el doctor con menos moral verificaría la sangre de la chica que donaría órganos—dijo Lilith.
—Según lo que me explicaron ese hombre llevaba a cabo experimentos con ghouls y ahora está desaparecido—agregó Haise cuando de pronto sintió un suave abrazo.
—Gracias, por contarme la verdad—comentó Lilith con una voz más suave.
—Aunque Arima me matará—susurró el peliblanco para sí, quizás exageraba, pero lo regañarían mucho. Así ambos se retiraron hacia la CCG, para explicar todo lo sucedido durante la noche, pues habían atacado a Haise, éste desato su locura y ya no estaba en la brutal escena donde Arima y Akira estaban en la entrada de la central esperándolo para contar todo.
—Tienes mucho por explicar…—dijo Akira con sus manos en la cintura y una mirada de enojo profundo.
—Lo sé y lo siento—respondió Haise con una mano en la nuca y una triste sonrisa.
—No lo culpen, yo también soy responsable, ya que no di aviso apenas ocurrió el incidente—interrumpió Lilith con seriedad.
—De acuerdo, yo hablaré con Haise y Arima hablará contigo Lilith—informó Akira llevándose a un miedoso peliblanco por los regaños que recibiría.
—Vamos a un lugar más privado—dijo Arima caminando hacia su oficina personal.
—Sí—respondió la rubia siguiéndolo con cuidado. Una vez en la oficina se ganó en un sofá que indicó el dueño, para luego contar lo sucedido anoche.
—Me gustaría saber tu versión de los hechos—habló Arima con voz normal.
—Eh, sí, sí. Resulta que anoche vi una banda de personas con actitud extraña desde la ventana de mi hotel y al seguirlas me encontré con que estaban rodeando a Haise, pero se encargo ellos…No, debería decir Kaneki—narraba la rubia que con la última frase tomó la total atención del presente.
—Al parecer, ya lo sabes—dijo el peliblanco con actitud complemente normal.
—Así es, tuve que golpearlo varias veces, porque comenzó a atacarme, pero ahora está bien. Después lo lleve a mi habitación en el hotel y como me encontraba cansada me quede dormida olvidando por completo avisar a la central, lo siento—se disculpó la rubia haciendo una reverencia.
—No, Haise te causó varios problemas. Ahora me gustaría preguntarte algo más…acerca del escuadrón—comentó Arima.
—Sí, ya lo sé, me lo confirmó Haise. Son experimentos en los cuales les implantaron quinques, descuida, porque incluso en Estados Unidos se están llevando a cabo—respondió Lilith con una sonrisa.
— ¿Cómo te percataste? —preguntó interesado.
—Pues digamos que las actitudes que tienen los chicos no es de alguien que esté acostumbrado a llevar la maleta y sin querer escuche a otro escuadrón hablando de ellos—dijo la chica sintiendo la pesada mirada del agente en ella—Tranquilo, no diré nada sobre su condición—agregó la rubia evitando el contacto visual con el agente de clase especial— ¿Eso es todo?
—No—respondió Arima colocando a una 1° clase aún más nerviosa—No he desayunado y creo que tú tampoco ¿Vamos? —dijo abriendo la puerta y saliendo de la oficina.
—Eh,sí—respondió Lilith sorprendida, pero feliz.
Se retiraron para comer un sándwich con un café en un silencio bastante cómodo, pues aunque ninguno de los 2 hablara ellos conversaban a través de sus miradas y gestos que hacían. Tras el exprés desayuno que tuvieron ambos se retiraron a sus respectivos trabajos, pero la rubia tuvo que hacer una parada antes de ir, entro al baño asegurándose que no hubiera nadie más y botó todo lo que había en su estómago en el inodoro, podía soportar la comida humana e incluso aguantarla por varios días, pero necesitaba estar bien para las misiones, se limpió, se arreglo lo mejor que pudo y volvió con el escuadrón. Mientras el agente de clase especial Arima iba hacia donde Akira tenía a Haise pensaba en que la joven Lilith había pasado la prueba, ya que se procuro de cuidar a discípulo incluso ocultarlo de la vista de la misma CCG para ayudarlo, era alguien fiel y digna de total confianza, pero su instinto le decía que algo no encajaba bien por el momento.
—Oh Arima—comentó Akira abriendo la puerta en donde estaba interrogando a Haise y que éste al verlo puso una cara de alivio—Haise puedes volver—le ordenó en donde el peliblanco rápidamente se despidió y retiró del lugar.
— ¿Y? ¿Qué te contó?—preguntó Arima interesado y entrando a la oficina.
—No mucho, sólo que de la nada aparecieron varios ghouls para atacarlo y desde ahí no recuerda más hasta que despertó en la habitación de Lilith, por lo que la única que sabe lo que pasó en realidad es ella... ¿qué te dijo?—dijo La agente esperando su respuesta que tardo un poco en salir.
—Ya sabe que Haise es un ghoul y ella se encargó de controlarlo a la fuerza, además de derrotar a los ghouls que los atacaban—respondió el peliblanco.
—Ella podría decirle a su gobierno lo que está pasando...—agregó Akira que fue rápidamente interrumpida.
—No, no lo hará—habló Arima recordando los gestos de la chica y no pareciera mentir sobre el asunto.
— ¿Cómo puedes saberlo?—preguntó la agente seriamente.
—Porque ella acaba de pasar mi prueba—respondió el agente de clase especial, pues que la invitara a desayunar fue solamente para observar con cada detalle sus gestos, miradas y comportamiento, pero prefirió guardarse el hecho de que ella logró leer cada parte de él en sólo minutos que estuvieron juntos.
—Espero no te estés equivocando...—comentó la chica tomando sus cosas para retirarse.
—Me asegurare que ella nunca nos traicione—dijo Arima con tranquilidad.
— ¿Cómo?—preguntó la agente confundida por la extraña actitud que había tomado el peliblanco desde la llegada de los escuadrones americanos.
—Ya lo verás—agregó el agente de clase especial despidiéndose y yendo hacia su oficina.
—A veces siento lástima por esa chica...—murmuró observando como Arima se desvanecía en el pasillo llevándose una horrible impresión acerca del plan.
Por otro lado el agente especial Arima iba pensando acerca de aquella extranjera tan curiosa que había llegado a la CCG y había descontrolado su tranquila personalidad, pero no podía dejarse llevar por meras emociones donde por el momento seguiría el plan de ocuparla a su favor.
Moralmente detestaba ocupar a las personas, porque los verdaderos enemigos eran los ghouls, pero había recibido órdenes de más arriba para acercarse y sacarle información acerca de los avances americanos incluso si eso significaba enamorarla para cumplir la meta ¿Por qué a él? Por el simple hecho de que la rubia había quedado fascinada con él desde que se vieron por primera vez en la reunión.
Ahora el asunto era ¿el gran Arima Kishou sentía algo? Esa pregunta era un asunto que por el momento él prefería mantener alejada de su mente y no irrumpiera mientras estaba en el trabajo, pero no podía evitar desviar la mirada hacia la rubia con su sincera sonrisa y brillantes ojos celestes.
