Disclaimers: Los personajes pertenecen a Meyer ...

Unos somos inocentes

Otros

Simplemente no conocen esa palabra

Emmet POV

¡Que largo pasillo! Ya quiero sacar a Nessie y haber que le compro a mi Rose, claro aparte de ese anillo de diamantes que encontré hace meses, obvio no va hacer eso, claro que no, mi Rose se merece algo mucho mejor, pero eso si solo espero que mi hermanita no se enojé, por querer apresurar las cosas, espero que no.

-Emmet, cariño en que piensas.

Mire a Rose que se encontraba con el seño fruncido, lleve una de mis manos hacia su frente y frote esa arruguita que se le formo.

-En cosas.

Ella se giro molesta y comenzó a caminar, era ella que llevaba la linterna ahora, así que solo la seguí, no podía decirle que planeaba casarme con ella, no quería espantarla, no ahora. Seguimos caminando hasta que ya no soporte el silencio en el que nos encontrábamos metidos.

-Rose.

Ella me ignoro.

-Bebé, entiende no te puedo decir.

Ella bufo y me dirigió una mirada muy de Rosalie Hale, estaba molesta.

-Como quieras.

Le conteste a su silencio y seguimos caminando, ella paro de pronto ocasionando que chocara con su muy formado cuerpo.

-Fíjate imbecil.

OK, definitivamente mi Rose estaba molesta.

-Lo siento Rosalie.- le dije para ver el motivo por el cual paro.

¡Maldición! No había ninguna salida, era un túnel sin salida. Demonios, ahora que íbamos hacer, lo bueno es que faltaban otros dos, ni modo.
Escuche a Rose resoplar y se giro quedando frente a mi, mi chica estaba furiosa, su seño totalmente fruncido y sus ojos echando chispas de una ira que amenazaba por salir.

-Tú tienes la culpa.

Eso si que no, yo no tengo la culpa de que este túnel este sin salida.

-¿Yo? Nadie tiene la culpa.

Ella ignoro lo que había dicho.

-Por tu culpa estamos aquí. Por tu culpa no eh podido arreglarme en horas. Y por...- la estampe contra la pared y ella soltó un quejido de dolor, me sentí culpable por eso, pero demonios, no soportaba que me echaran el discurso de la victima, y mi Rose nunca ha sido una victima en nuestra relación.

-Suéltame imbecil.

Negué- Escúchame bien Rosalie, tú estas así solo por que no te quise decir que demonios estaba pensando.

-No me interesa- expecto.

La mire incrédulo- ¿Ah no? Entonces que pensarías si estaba pensando en otra...-no pude acabar mi frase inventada por la perfecta mano de mi adorable novia se estampo contra mi mejilla.

-Eres un idiota. Emmet.

Rose me empujo y paso por mi lado, mas yo la agarre de un brazo y la volví a estampar de nuevo, y sin darle tiempo a rechinar, estampe mis labios contra los suyos y los moví apasionadamente, como a ambos nos justaba. Ella gimió dándose por vencida, y paso sus brazos por mi cuello atrayéndome más a ella, si eso era posible, cuando nos separamos solo nuestras frentes estaban unidas.

-¿Quieres saber que demonios estaba pensando? - le pregunte pero no la deje responder y estampe de nuevo mis labios contra los suyos- Simple Rosalie, que quiero pasar el resto de mi vida contigo.

Ella me miro sin comprender.

-Es que no lo entiendes, no solo quiero pasar este tiempo contigo, si no mi vida entera. Y no quería decirte nada por miedo a que corrieras de mi lado, claro eso seria imposible, por que nadie abandona a este sexy chico que tienes por novio, ¿A que no?- le pregunte burlonamente.

Rose solo me beso en respuesta.

-Creo que eso es un no.

-Será un si, cuando sea una Swan.

Dicho eso nos volvimos a besar y volver amarnos como otras veces.

No importaba si su cuerpo estaba lleno de la suave tierra, lo único importante es que la mujer que amaba, me había dicho que si.

Y no había salido corriendo.

Alice POV

Estaba ansiosa.

Quería irme de aquí, necesitaba urgentemente ir de compras, no comprar nada en 24 horas eso era imposible, pero porque demonios los celulares no sirven, así podría comprar online, como lo había estado asiendo desde que llegue a este dichoso campamento.

-Cálmate mi amor.

Mire a mi novio.- Como quieres que me calme. si no podemos salir de aquí.

El río- Tranquila si- pidio

Yo solo asentí, pobre Jazz tenia que soportar mis cambios de humor constantemente.

-Me alegro por Bella y Edward.-le comente.

El asintió -Tu hermano es un idiota.

-Eso es cierto pero forman una pareja adorable ¿verdad?

-Si- dijo deteniéndose. Lo mire sin comprender y el solo señalo al frente.

-¡Diablos!

-Deberíamos regresar-sugirió.

¡No era justo! maldito túnel por que estaría sin salida, esto era imposible, no había salida, no podía comprar nada, la comida se iba acabar, aunque todavía faltaba mucho para eso, pero no había compras, bueno eso ya lo dije pero, era imposible no comprar nada en estas ultimas horas.

Sentí a Jazz abrazarme.

-Saldremos de aquí.

Yo solo asentí.

-Vamos cariño- dijo jalándome para caminar, mas yo no me moví.

El solo me miro sin comprender.

Exhale aire- es que no es justo Jazz yo siempre, siempre, siempre compro algo todos los días y esta vez no compre nada.

El negó -Alice, comprar tanto no hace bien.

Yo hice un puchero.

El suspiro derrotado y me miro con una sonrisa, se acerco lentamente a mi y me abrazo besando mi frente.

-Lo siento Jazz- me disculpe, el no tenia la culpa.

Mas el negó y quito una de sus manos que sostenía mi cintura y se la llevo atrás de su pantalón, saco algo que no pude ver y quito su otra mano de su cintura y miro sobre mi hombro, oía como sacaba algo pero no sabia que, volvió a meter esa cosa que saco o no se que era adentro de sus bolsillos y luego exhalo en mi
oído y soltó una risita.

¿De que se ríe? No ve que esto no tiene nada de gracia. ¡Nada!

-Amor, tanto quieres comprar. ¿Qué no te puedes aguantar?- pregunto con un deje de burla en su voz.

-Jazz no te burles- pedí

El volvió a reír. -Entonces señorita, me puede comprar algo- pidió con el asentó sureño.

El se separo y unió nuestras frentes, me miraba entre divertido y serio y yo tenía de seguro mi mirada sin comprender.

-¿Jazz?-

-Por favor.- pidió

Asentí, pero no entendía nada.

-Es que ando vendiendo besos, ya que tengo demasiados que darle a mi novia.

Alce una ceja.

-¿Me compraría uno? Solo es un dólar, mire tengo cambio- dijo mostrándome varios dólares en su mano.

Reí, ah mi Jazz era un amor.

Le di un beso profundo y cuando nos separamos le quite un dólar de su mano.

-¿No era yo el que los vendía?

Negué divertida -Te are adicto a las compras.

-¿Y se puede saber como?- pregunto con sus labios entre los míos.

-Pagaras todos los besos que te daré.

-En ese caso no me importa volverme pobre.

Me dijo para después unir nuestros labios de nuevo.

Ah mi Jazz, era un amor.