El lugar de aterrizaje se hallaba justo en medio de la plaza de la Academia Militar de Corneria, donde el equipo Star Fox hacía hecho su entrada a la ceremonia. A aquel lugar, por fortuna, no habían llegado aún los terroristas. El camión de helados iba a toda marcha hacia el lugar donde los Arwings y la pequeña nave de transporte reposaban, cuando unos soldados que guardaban el lugar se pusieron frente al camino.

- ¡Alto ahí! - ordenó uno de ellos - ¡Esta es un área restringida, no puede dar un paso más!

La puerta del conductor se abrió. Peppy y ROB, seguidos por Slippy, que daba traspiés, salieron del vehículo. Los soldados, al darse cuenta que frente a ellos se encontraban los héroes de Corneria, se incorporaron dando un saludo.

- ¡Lo sentimos! - dijo el mismo hombre de antes – No esperábamos la llegada del equipo Star Fox en un vehículo tan... particular

- No se preocupe oficial – respondió Peppy - ¿Está todo en orden por aquí?

- Sin problemas – pronunció con firmeza – Nos informaron del ataque terrorista y a nuestro equipo ordenaron que guardáramos posiciones. Afortunadamente, ningún enemigo ha llegado hasta aquí.

Un potente disparo dirigido a una de las alas del edificio de la Academia sobresaltó a los que se hallaban presentes. El conejo alzó la vista y vio que el Great Fox había virado su posición, apuntando con sus potentes cañones láser a la ciudad. También habían algunas naves a su alrededor, posiblemente hostiles.

- Hablamos demasiado pronto – contempló con horror - ¡La nave está en manos terroristas!

- ¡Nunca pensé que nuestra nave sería usada para destruir Corneria! – tembló Slippy - ¡Es horrible!

- ¡Silencio! ¡Es mejor actuar mientras aún estamos a tiempo! - Peppy se dirigió a los soldados - ¡Ustedes! ¡Aseguren el perímetro mientras nos preparamos para despegar! ¡ROB! ¡Abre la puerta para que nuestros amigos puedan salir!

Al mismo tiempo que los soldados se dispersaban por el lugar, el robot obedeció, dirigiéndose a la parte trasera del camión. Al abrir la puerta, pudo contemplar un ambiente caótico en el interior. El estrepitoso viaje por las calles cornerianas hasta la plaza de la Academia había sido muy agitado para sus ocupantes, que chocaron a todos lados por el vaivén del vehículo. Había un reguero de helado, con cubiertos y vasos de plástico desperdigados por todas partes. Algunos de los mercenarios se hallaban tirados en el suelo y otros contra la pared del vehículo, con manchas de helado en sus uniformes.

- Auch... el frío me mata... - gimió Falco, con la cabeza hundida en una bolsa de hielo

- ¡Veo estrellas por todas partes! - se quejó Lucy, tumbada contra la pared

Fox Mc Cloud, tirado en el suelo con los ojos cerrados, pronunciaba palabras de delirio:

. Haz un tonel... acelera... frena... - ciegamente movió su cabeza sobre una superficie blanda - ¿E-en donde estoy? Se siente suave...

- Los espíritus están inquietos... - Krystal también deliraba, cuando notó algo moverse sobre su pecho - ¿Qué es esto? ¡WAHHH!

Un golpe fuerte y seco se escuchó fuera del vehículo, Peppy acudió y vio a sus amigos tirados dentro del camión.

- ¡No es momento para descansar! - reclamó molesto Peppy - ¡El Great Fox está en manos enemigas y debemos recuperarlo! Ayudame a levantarlos, Slippy.

Al rato, todos estaban de pie fuera del camión, aún aturdidos por el viaje.

- ¡La próxima vez aprende a manejar un camión, Peppy! - protestó Falco, acomodándose la camisa – Por esta razón prefiero viajar por aire... Es más rápido y seguro... ¡Y deja de comerte el helado de mi chaqueta, Héctor!

- ¡Pero aún se puede aprovechar! - dijo Vulkan, pasando sus dedos sobre las manchas del traje de su amigo, cuando este le devolvió una mirada de ira – Vale... ya me detengo

- ¡Y tú también Fay! ¡Ya basta! - reclamó Miyu a su amiga cocker. Ella también limpiaba el traje de la lince, llevándose los dedos llenos de helado a la boca

En ese instante, Fox, con la notable marca de una bofetada de Krystal, llamó la atención de sus amigos con un par de aplausos.

- ¡Orden! ¡Orden! - pronunció – Nuestra prioridad es recuperar el Great Fox. En vista de la condición en la que se encuentra Slippy, él no puede pilotar un Arwing. Necesito un voluntario que nos acompañe a Falco, a Krystal y a mi para enfrentarnos a las aeronaves enemigas alrededor de la nave, mientras Peppy, ROB y Slippy van a bordo en la nave de transporte al interior del Great Fox a neutralizar los terroristas infiltrados.

- Yo iré – la lince Miyu dio un paso al frente – Se manejar un Arwing a la perfección, es pan comido...

- ¡Yo también quiero ir! - impuso Fay, inquieta - ¡Yo también se manejar Arwings! ¡Quiero dar lo mejor de mi!

- Pero... solo hay un Arwing disponible – observó Fox

- De eso no hay problema – intervino Krystal – Fay puede tomar mi lugar.

- ¿Krystal?

- Yo iré al Great Fox y Héctor irá conmigo – dijo – No creo que Peppy y Slippy puedan pelear con los terroristas en esas condiciones, o al menos no sin ayuda.

- Esta bien – afirmó Fox con una sonrisa - Entonces puedes ir con nosotros Fay, no nos falles.

La cánida blanca dio un salto de alegría, contenta porque al fin la tomaban en cuenta. En ese momento, Lucy se adelantó y pronunció con serenidad:

- Yo también iré.

- No hija – respondió Peppy firmemente – Es muy peligroso. La armada entera no tardará en volverse en nuestra contra cuando descubra que tenemos a un humano con nosotros.

- ¡Pero papá! - insistió la coneja - ¡Yo puedo luchar! ¡Se arreglármelas por mí misma!

- No, aún no estas lista. - Peppy miró fijamente con sus viejos ojos rojos a los de su joven hija de pelaje rosa – No puedo permitirme perderte como a tu madre, Vivian...

Lucy Hare miró con decepción al suelo con razón. Tanto ella como su padre aún estaban dolidos por la pérdida de Vivian Hare, la esposa de Peppy hace varios años durante las Guerras Lylat. Lucy pensaba que esta era la oportunidad idónea para enorgullecer a su padre y demostrarle lo que valía, pero...

- Por otra parte – añadió Peppy – Te tengo preparada una misión más importante, y todos nosotros dependemos de tu éxito en la misma.

Los ojos de Lucy brillaron de emoción.

Momentos más tarde, los cuatro Arwings y la nave de transporte despegaron, dejando a Lucy atrás, que se despedía de ellos. Fox abrió un canal de comunicaciones con el resto del equipo:

- ¡Muy bien equipo! ¡Ya saben el plan! ¡Es hora de darles una paliza!

- ¡Entendido! - respondieron Miyu y Fay al unísono

- ¡Será pan comido! - presumió Falco

Los Arwings activaron los impulsores a toda velocidad hacia el Great Fox, que les respondía con fuego antiaéreo. Las naves enemigas volaban a su alrededor como polillas en torno a un bombillo. Los mercenarios los derribaban sin mucho esfuerzo, quizá por la poca experiencia de sus enemigos o quizá por la gran habilidad del equipo. De cualquier modo, las nuevas integrantes también poseían un nivel de combate aéreo muy satisfactorio desde el punto de vista de Falco y Fox, al salvar dos veces a Fox de un ataque por sorpresa y derribar un misil teledirigido del Great Fox.

- ¡Gracias! - dijo – Supongo que te debo una Fay.

- ¡No hay problema!

Al mismo tiempo, tomando ventaja de la distracción que los mercenarios daban a los terroristas, la nave de transporte en la que iban los demás se aproximaba a una de las compuertas del Great Fox

- Parece que ellos aún no han aprendido a manejar la nave y sus sistemas de seguridad – comentó Slippy, al fijarse en la compuerta abierta - ¡Debemos apresurarnos!

- Hago todo lo que puedo, no me agobies – habló ROB, quien era el piloto

Una vez dentro, el equipo aterrizó la nave y abrió las puertas, con las pistolas láser en sus manos. Al parecer hubo una corta batalla en el interior, al haber soldados muertos en las puertas que daban al interior de la nave. Slippy quedó impactado al contemplar el caos, hasta el punto que empezó a marearse.

- ¡Slippy! - Krystal lo tomó del brazo, evitando su caída - ¿Te encuentras bien?

- N-no es nada... - se llevó una mano a su cabeza vendada - ¡Vamos a la cabina de mando! ¡No debe estar lejos!

Los cinco se acercaron a una de las puertas del hangar, cuando fueron recibidos por una ráfaga de disparos láser del otro lado.

- ¡Demonios! - exclamó Peppy, ocultándose tras una pared – ¡Por eso habían soldados muertos! ¡Alguien activó las defensas automáticas!

- Hay que llegar a una estación de defensa y desactivar las de este sector de la nave – informó ROB – Detecto una a medio camino entre el hangar y el puente de mando

- ¡Eso son casi 100 metros de camino! - dijo Peppy - ¿Cómo llegaremos?

De pronto, Vulkan se puso en medio de la puerta y en un abrir y cerrar de ojos volvió a activar el "escudo" de su brazo izquierdo. La torreta disparaba sin piedad al humano, pero fue inútil, puesto que los rayos láser eran bloqueados por el escudo de energía.

- ¿Héctor? - expresó Krystal con asombro. Un escudo así era algo inefable.

- Solo son 100 metros, ¿No? - habló – El escudo Héctor resistirá hasta entonces. ¡Pónganse detrás de mí!

Sus compañeros obedecieron y se aventuraron en los pasillos, con Vulkan frente a ellos. Las torretas no eran rivales para el brillante escudo transparente de celdas hexagonales. Mientras Vulkan bloqueaba el ataque, Krystal respondía disparando a las torretas con su pistola láser, volándolas en pedazos.

- Mi nave... - dijo ROB, apenado por el daño

- Lo repararé después, ROB – comentó Slippy al notar la angustia de su amigo robot – Solo espera que... ¡Ungh!

Comenzó a dar traspiés hasta caer al suelo inconsciente. Los demás se detuvieron.

- ¡Slippy! - exclamó Krystal.

Se inclinó para verlo más de cerca.

– Es la herida en su cabeza... - dijo – La explosión lo afectó bastante

- ¡Demonios! - Peppy estaba frustrado – Aún nos falta mucho para llegar, no podemos seguir con Slippy en ese estado.

- Yo lo llevaré

Vulkan desactivó su escudo temporalmente, volviéndose hacia atrás y, luego de contar hasta tres, cargó a Slippy en su hombro, sosteniéndolo con su mano derecha. Krystal estaba todavía más asombrada por las aptitudes del humano.

- Héctor... - dijo con voz preocupada - ¿Podrás hacerlo?

- Todo sea por un amigo – volvió a activar el escudo frente a él - ¡Cúbreme! ¡Vamos allá!

Los mercenarios continuaron su camino por los pasillos del Great Fox, tomando la mayor cantidad de atajos que le eran posibles en medio de la lluvia de disparos láser. En poco tiempo llegaron a la estación de defensa, la cual tenía la apariencia de una caja metálica pegada a la pared.

- ¡Ya llegamos! - dijo Peppy - ¡Detengan las torretas todo lo que puedan mientras ROB desactiva las defensas! Héctor, muchas gracias, yo me encargaré de Slippy por ahora.

Mientras Vulkan bloqueaba los disparos con su escudo y Krystal destruía las torretas en la sala. El conejo tomó a su compañero rana y lo acostó contra una pared. Este abrió los ojos,

- Ohh... ¿Donde estoy? - se frotó la cabeza por el dolor - ¡Ngh! Duele...

- ¡No te esfuerces Slippy! - comentó Peppy, tomando su mano firmemente – Ya estamos cerca de ganar

Al poco tiempo, los disparos dejaron de sonar. ROB desactivó las defensas en el acto..

- ¡Muy bien! - dijo Krystal – Podemos seguir hasta el puente de mando ¡En marcha!

Con las torretas inactivas, el camino hasta el puente de mando fue mucho más fácil y rápido. Vulkan cargaba sobre su espalda a Slippy sin mucho esfuerzo, como si fuese alguien muy ligero para él.

- ¡Ya llegamos! - anunció Krystal, tras un rato – La entrada al puente está bloqueada.

- Yo me encargo – ROB presionó varios botones en una taquilla al lado de la puerta y esta se abrió – Puerta desbloqueada.

- ¡Excelente! - dijo Vulkan – Es hora de patear unos cuantos trase... ¡Ow!

Una veloz patada al rostro del joven homínido bastó para sacar su máscara y hacerlo caer al suelo, dejándolo fuera de combate.

- ¡Héctor! ¡Slippy! - Peppy apartó a Slippy de Vulkan, que lo estaba aplastando al haber caído de espaldas

- ¿Quién está ahí? - Preguntó Krystal, apuntando con su arma.

La figura se desplazó con rapidez, empujando a ROB al suelo, golpeando a Peppy contra una pared y quitando el arma de las manos de Krystal de una patada. Una vez que se detuvo, Krystal pudo ver que se trataba de un corneriano, un conejo de pelaje caqui y cabello marron. Llevaba un par de lentes achatados, suéter púrpura y un pantalón azul. Como arma, llevaba en sus manos un par de sables de plasma verde, como si fueran espadas, que emitían un ruido eléctrico.

- Vaya mujer que tenemos aquí – dijo el conejo, con voz de galán – Soy Theodore Hase, pero puedes llamarme Theo. ¿Con quien tengo el gusto?

- Hmm... - suspiró Krystal - No pensé que usaría esto tan pronto...

De su espalda, sacó un báculo dorado retráctil con un cristal púrpura incrustado en la parte superior del mismo. Ese báculo, modificado por Slippy, era un viejo recuerdo de sus días en el planeta Sauria, donde conoció a su amigo (y amado) Fox. El mercenario había usado su báculo durante su misión en el planeta de recobrar los espíritus Krazoa y salvar a Krystal de su encierro, derrotando juntos al dios Krazoa (que no resultó ser más que Andross, reencarnado). Por esta razón conservaba aún dicho báculo, como símbolo de su eterno agradecimiento, aunque también lo hacía por la necesidad de usar un arma cuerpo a cuerpo en determinadas circunstancias, como lo era en ese preciso momento.

- Vaya vaya... - rió Theo – Parece que no me dirás tu nombre hasta que acabe contigo...

Mientras tanto, en el exterior del Great Fox, los mercenarios derribaban la última de las aeronaves enemigas. La nave principal había dejado de disparar. Fox pensó que quizá Krystal y los demás habían recuperado el control de la nave, por lo que envió una transmisión a sus compañeros.

- Ha dejado de disparar – anunció – ¡Parece que lo consiguieron!

- ¡Ya era hora! - aclamó Falco – Me estaba aburriendo de ser una distracción...

Las naves Arwing se aproximaron a la misma compuerta del Great Fox por la que habían entrado sus amigos. Al bajar de las naves, reaccionaron de la misma forma que ellos al ver los soldados caídos en combate.

- Oh... por dios... - pronunció Miyu con horror - ¿Qué pasó aquí?

- Tanta... muerte – agregó Fay, petrificada

Falco dio un paso adelante

- No tenemos tiempo de averiguarlo ¡Vamos!

Yendo por el mismo camino que Krystal y los demás, los cuatro se adentraron por los pasillos. Se volvían más inquietos a medida que veían las torretas automáticas echando humo.

- Krystal... amigos... - pensaba Fox, preocupado – Espero que estén bien...

Al llegar a la entrada al puente, pudieron ver que Slippy, Vulkan y ROB estaban inconscientes en el suelo (aunque, en el caso de ROB se podría decir que simplemente no se podía levantar por algún circuito averiado) Peppy se hallaba acostado contra una pared, fuera de combate. Solo Krystal y un misterioso conejo se enfrentaban entre sí.

Krystal bloqueaba los cortes de los sables de plasma y esquivaba las patadas de su oponente con gran destreza. Theo era veloz, sin embargo. No daba oportunidad a la zorra azul de contraatacar, ni siquiera de leer sus movimientos con su telepatía. En mas de una ocasion, daba la impresión que sus pasos eran lo suficientemente rápidos como para caminar en la pared.

- Eres rápida, mujer – comentaba el conejo – Yo pensaba que el equipo Star Fox no era nada sin sus naves y pistolas.

- ¡No me subestimes!

Krystal dio una rápida estocada con su báculo, pero el conejo la logró esquivar con un salto.

- ¡Krystal! - gritó Fox, que se aproximaba

- ¡Chicos! - volteó Krystal

- Hmm... así que tu nombre es Krystal – sonrió Theo – ¡Es un lindo nombre para una chica que va a morir!

Rápido como un rayo, valiéndose de la pequeña distracción de su oponente ante la llegada de sus amigos, Theo derribó a Krystal con una zancadilla y la tomó del cuello contra el suelo.

- ¡Krystal! - exclamó Fox, apuntando con su arma a Theo - ¡Suéltala!

- ¡Alto! - anunció Theo, acercando uno de sus sables a la garganta de la zorro – ¡No den un paso más, si no quieren ver como rebano su cuello!

- ¡Tú, maldito! - gruñó Falco

- Ahora, dejen caer sus armas y deslícenlas por el suelo hacia donde estoy yo – ordenó el conejo, burlón – Así, muy bien.

Sin dejar de apuntar a la zorro con su arma filosa, recogió una de las pistolas.

- Por lo general... No me gustan las armas a distancia – comentó Theo, apuntando a Fox con la pistola – Prefiero confiar en mis sables... Aunque podría hacer una excepción contigo, Fox Mc Cloud.

- ¿Acaso te conozco? - preguntó el aludido

- Todo el mundo los conoce, Star Fox – dijo el conejo – Los famosos héroes de Lylat que evitaron la destrucción del universo al matar a la Reina Aparoide... Aunque solo sabía el nombre tuyo hasta que conocí a tu linda amiga...

Fox apretó sus dientes por la ira, estaba deseoso de partirle los lentes a aquel individuo misterioso.

- ¿Quién demonios eres? - intervino Miyu - ¿Por qué hablas con nosotros de esa forma?

- No hace falta fijarse en detalles tan superfluos... - habló en tono despreocupado – Mi nombre es Theo Hase. Se supone que mis colegas y yo nos haríamos con el control de esta nave, dejando un simple recuerdo de nuestra presencia aquí, en Corneria. Aunque nunca me imaginé que esta nave tuviese tantos botoncitos brillantes sin un sencillo manual de instrucciones al lado, manejar esta cosa es un infierno. Al menos las torretas automáticas hicieron bien su trabajo...

Falco bufó con desdén, indignado ante la falta de piedad de Theo.

- ¿Y que planean hacer ustedes, los Hijos de Venom, con nuestra nave?

- ¿Los Hijos de Venom? - el conejo empezó a reír - ¿Acaso creían que trabajo para ese montón de imbéciles? Ellos solo fueron una herramienta para algo mucho más grande...

- ¿De que hablas? - preguntó Fox - ¿Para quién trabajas?

- Oh no no no... - sonrió con voz cantante y sarcástica, apuntando con su arma – No hace falta que sepan eso, ya que van a morir ahora.

Todo parecía estar perdido para ellos, de no ser porque, sin que Theo lo notase, Vulkan estaba apuntando con su "pistola especial" al conejo. Fay Spaniel se dio cuenta de esto y, tontamente, no pudo evitar gritar su nombre.

- ¡Héctor!

- ¿Qué?

Theo giró y un disparo seco sonó en el pasillo. El hombro izquierdo del conejo recibió el roce de la bala (si es que había alguna), haciendo que este soltase la pistola blaster y apartase el arma del cuello de Krystal. Ella aprovechó el momento para ponerse de pie y derribar al conejo, aplastando su mejilla con el pie.

Falco, Miyu y Fay se apresuraron a socorrer a los demás. ROB apenas se podía levantar, el ataque había dañado uno de sus circuitos motores en la pierna. Por otra parte, Peppy y Slippy ya habían despertado.

- ¡Chicos! ¡Lo hicieron! - celebró Slippy, conteniendo el dolor de cabeza

- Calma Slippy – dijo Falco - Una vez que termine todo esto los llevaremos a la enfermería.

Mientras ellos se dirigían a estación de primeros auxilios ubicada al puente, Fox, Héctor y las otras tres chicas rodeaban a Theo, que aún se hallaba bajo el pie de Krystal presionando contra su mejilla..

- ¡ARGH! ¡MALDICION! - vociferó con rabia - ¡Me había olvidado del huma...

El rostro enojado del lagomorfo se desvaneció como un petalo de flor al viento. Dirigió su mirada hacia Vulkan, con mirada triste.

- ¿H-Hector...? - su voz sonaba temblorosa - ¿Eres tu?

Los chicos voltearon hacia el humano, extrañados por aquella actitud de su enemigo.

- ¿Ehhh...? ¿Acaso te conozco? - preguntó Vulkan, balanceando la cabeza a un lado, como un perro curioso – Es la primera vez que te veo...

- ¿¡C-como?! - sus pupilas se contrajeron, casi se podían notar lagrimas en sus ojos - ¿C-como es posible que...

- ¡Ya hablarás de eso después! - Fox estaba enojado por el abuso que su enemigo cometió hacia Krystal - ¿Para quién trabajas? ¡Habla!

Theo ignoró la ira de Fox.

- ¡H-hector! ¿Como es posible que te hayas unido a estos...? ¡Auch! ¡Auch! - gemía de dolor al sentir que Krystal lo pisaba más - ¡Deja de pisarme maldita zorra!

- ¡Primero di lo que queremos saber! – amenazó Krystal

- Ehh... chicos... – dijo Vulkan, consternado – Creo que se están pasando...

- ¡Shh! - lo calló Fox y miró de nuevo a Theo - ¿Vas a hablar o...

Una onda expansiva, o quizás una corriente de aire concentrada, surgió del interior del puente, mandando a volar a todos los que se hallaban ahí hasta al fondo del pasillo, excepto a Theo, que se hallaba seguro en el suelo. Fox se levantó del suelo, aturdido.

- ¿Q-qué fue eso?

Theo se levantó del suelo, acomodándose sus lentes.

- ¡Maldita sea Wareen! - miró hacia el puente - ¿¡No te he dicho que avises si vas a usar tu carga gravitatoria?!

De pie en la puerta del puente, se encontraba un segundo corneriano, un zorrillo vestido con una camisa y pantalones negros bajo una chaqueta verde oscura. Asimismo, llevaba lentes como los de Theo (aunque oscuros y con un diseño circular). Alzaba una de sus manos, con la palma dirigida hacia Fox y los demás.

En aquella mano se podía ver un guante con partes metálicas y una piedra brillante roja en el medio, con un rastro de humo saliendo del mismo.

- Es la última vez que te salvo el culo, Evo... - su voz sonaba más aguda que la de Theo, pero con un tono cargado de oscuridad

- ¡Oh vamos! ¡Lo tenía todo controlado! - dijo molesto, levantándose del suelo y limpiando sus lágrimas – Solo que... hubo un pequeño cambio de planes.

- ¿Ajá? ¿Y ese cambio implica gritar de dolor cuando te disparan y pisotean? Por no decir nada sobre aquel lloriqueo que tuviste al ver al humano..

- Su nombre es HECTOR, ¿Lo sabías Wareen?

- Te he dicho que me llames Taiar... ¿Vale? Odio mi apellido...

- Lo sé, por eso lo hago.

Falco se asomaba por la puerta del puente

- Lo siento Fox... - lamentó – Se hallaba oculto en el techo, nos tomó por... ¡WAHH!

El zorrillo se giró y "empujando" con su palma emitió una onda expansiva a donde se encontraba Falco, enviándolo a volar de vuelta al recinto. Fox y Krystal contemplaron aquel increíble suceso con asombro.

- ¿¡Qué fue eso?! - exclamó Fox

El conejo hurgó en su bolsillo

- No tenemos tiempo para esto... - pronunció llevandose una mano al hombro herido – Nuestro jefe se va a enojar cuando sepa que fallamos, aunque...

Miró a Vulkan por unos instantes y continuó con voz melancólica:

- No te preocupes Héctor... Te prometo que te sacaré de aquí pronto... Recuerda nuestra promesa...

Tras pronunciar estas palabras, el conejo arrojó al suelo una granada cegadora, bloqueando la visión de todos. Aprovechando la situación, los dos sujetos corrieron hacia un pasillo lateral y desaparecieron por ahí.

Cuando los mercenarios pudieron recobrar la visión, se encaminaron hacia el puente, viendo que sus amigos se hallaban en el suelo, despertando apenas por el trauma.

- Creo que he tenido suficientes golpes el día de hoy – comentó Peppy

- ¡Hay que detenerlos! - gritó el zorro, dirigiéndose a las computadoras - ¡Hay que activar de nuevo las defensas antes que...!

Demasiado tarde. Una de las tantas naves de transporte del hangar, salía por una de las compuertas desprotegidas, llevando a bordo a Theo y a Taiar.

- ¡Maldición! - profirió – ROB, ¿Puedes saber hacia donde se dirigen?

El robot, aún en el suelo con la pierna averiada, emitió unos ruidos en su cabeza metálica y pronunció:

- Se dirigen al sistema Lybius, en las coordenadas 45,88,456

- ¿Lybius? - intervino Peppy - ¿En plena zona neutral?

Una transmisión entrante distrajo la atención de todos. Vulkan se ocultó tras una mesa, fuera de la vista de la pantalla holográfica.

El general Pepper estaba ahí, con vendas cubriéndole su arrugado rostro. Aquel general que parecía imponente mostraba debilidad con su nueva apariencia, siendo víctima del atentado que surgió durante el desfile. Fox y los demás se incorporaron con un saludo.

- Buenos días Star Fox – el general empleó un tono más informal y calmado – El coronel Hund me informó al respecto de lo que sucedía. Veo que consiguieron recuperar su propia nave de los terroristas ¿Se encuentran bien todos?

- Todos nos encontramos bien, aunque hay algunos heridos – declaró Fox – ¿Están todos bien por allá?

- Así es... - tosió un poco – Los Hijos de Venom han sido neutralizados. El coronel Spaniel se esta ocupando de los terroristas que siguen en pie. Aunque, lamento que los ciudadanos de Corneria tendrán un nuevo episodio traumático en sus vidas tras este horrible ataque.

- Comprendo su dolor, General – respondió Fox – Si tan solo pudiéramos atrapar a los responsables de esto...

- Precisamente de eso quería hablar, Fox – pronunció con tono melancólico – He recibido informes de que un humano se encontraba en Corneria durante el ataque terrorista, siendo protegido por estos a fin de que escapase.

Ninguno de los presentes respondió a la declaración del General Pepper

- También... - prosiguió – Me han informado que el humano llevaba puesto un disfraz de pantera negra y se hallaba acompañado por varios miembros del equipo Star Fox...

Reinó el silencio en el puente.

- Fox... Corrígeme si me equivoco, pero... ¿Acaso ese humano... no es su nuevo recluta, Héctor Vulkan?