Capítulo 8: Obliviate
POV Draco
—¡Ah! ¡Ese chico desapareció por la chimenea! —escuché un grito, y cuando subí la mirada allí estaba ella. Nessie estaba como petrificada.
—Renesmee —susurré, ni siquiera me di cuenta de que había bajado, pero al parecer ella si vio cuando Theo se fue por la chimenea. Me sentía enojado y también sentía miedo, porque ahora Nessie ya sabe que no soy como ella, y se va a querer ir de aquí, y no podría culparla por eso, ella es una muggle y piensa que la magia no existe.
—Él desapareció por allí —dijo señalando la chimenea, me di cuenta que tenía la mirada perdida.
—¿Pero qué dices, niña? Eso no es posible —dijo mi madre, tratando de convencerla de que estaba en un error.
—Draco —dijo mi padre sacándome de mis pensamientos. Miré a mi padre, y él me devolvió una mirada que decía que lo arreglara.
Nessie se acercó a nosotros con pasos cautelosos y nos miró a cada uno. No tenía opción, simplemente tenía que hacer lo que hace días me dijo mi madre, que si Nessie se llegaba a enterar de nuestro secreto, que le lanzara un "Obliviate", y eso es lo que voy hacer. Sin que Nessie de dé cuenta la tome del brazo y saque mi varita, la apunte con ella en la cabeza.
—Lo siento —susurré, y ella me miró con sorpresa—. Obliviate.
Nessie estaba asustada, pero al instante de que pronunciará el hechizo, vi que cerró los ojos, y luego se desvaneció, guarde rápidamente mi varita en mi bolsillo y la tomé en mis brazos para evitar su caída, caminé hacia el sofá y me senté con Nessie en mi regazo. Y el perfume a fresas del shampoo que usaba me embriago.
—¿Qué le paso? —preguntó mi madre con recelo.
—Se desmayó —contesté saliendo de mi embriagues.
—Vaya. Que delicada es esta muggle —dijo mi madre, con tono amargo.
—Por lo menos actuaste rápido, Draco, porque si no que explicación le hubiéramos dado —dijo mi padre, aun con el semblante serio.
Madre bufó.
—Tal vez le hubiera dicho la verdad de una vez por todas —dije.
—¿Acaso estás loco o que te pasa, Draco? ¿Cómo que decirle la verdad? Lo que deberías hacer ahora es aprovechar para devolverla a su mundo y borrarle la memoria, así ya no recordara que estuvo viviendo aquí —mi madre hablo con enojo, tenía el ceño fruncido.
Acosté a Nessie en el sofá y camine hacia mi madre.
Y la ira que había sentido cuando Nessie se dio cuenta de que Theo se había desaparecido por la chimenea, se multiplico por diez cuando escuche las palabras de mi madre.
—No voy a devolverla a su mundo nunca, madre —levanté mi voz unas cuantas octavas.
—Draco, no le hables de ese modo a tu madre —dijo mi padre.
Lo ignoré.
—¿Cómo que nunca la vas a devolver a su mundo? ¿Qué es lo que te pasa, Draco? —preguntó mi madre—. ¿Y qué vas a decirle a ella para retenerla aquí? ¿Cómo vas a convencerla de que no regrese con sus padres? —miré con seriedad a mi madre. Aun no sabía cómo iba a hacer para retener a Nessie un poco más de tiempo a mi lado—. ¿Es que acaso te has enamorado de esa muggle? ¿Te has enamorado de ella, Draco? Contéstame —exigió.
—No lo creo, Cissy —dijo padre.
—Y si fuera verdad que yo estoy enamorado de Nessie, ¿qué, madre? —note que mis padres se quedaron sorprendidos. Pero ya nada me importo, tenía que decirlo—. Es más lo reconozco, sí, estoy enamorado de Nessie, me enamore de ella desde la primera vez que la vi. Sí, estoy enamorado de una muggle.
Y sorprendentemente mi madre fue la primera en hablar.
—No, Draco, no eso no puede ser cierto. Tú solo estás encaprichado con esa muggle, además, tú siempre has estado interesado en Astoria.
Sonreí con ironía.
—¿Astoria? Por favor, madre, no sé de ella desde hace más de un año. Y por si no te diste cuenta, madre, yo nunca he estuve enamorado de Astoria, ella no es mujer para mí.
—Yo siempre creí que tú terminarías con… —madre enmudeció cuando escuchamos que Nessie empezaba a despertar.
Me acerque a Nessie.
—Ay —se quejó tocándose la cabeza—, ¿qué me paso? —preguntó confundida mientras trataba de sentarse.
—Te desmayaste —contestó padre, mirándola detenidamente.
—¿Ya estas mejor, Nessie? —pregunté.
—Me siento mareada —contestó débilmente.
La tome de la mano, y ella me miró pensativa.
—Nessie —la llame al verla confundida, mientras escuchaba a mi madre susurrar con enojo: «tanta preocupación por una simple muggle». Nessie miró a mi madre, y luego a mí, soltó mi mano bruscamente, se levantó de sofá alejándose de mí.
—¡Desapareció por la chimenea! ¡Ese chico desapareció por la chimenea! —exclamó nerviosa.
Miré a Nessie con sorpresa y enojo. ¿Qué rayos pasaba? Se supone que le había borrado la memoria, el "Obliviate" es muy potente, pero ¿por qué con ella no funciona? ¿O tal vez no pronuncie bien el hechizo?
—Estas delirando, Renesmee —dijo mi padre, con voz fría, pero tan sorprendido como yo.
—¿Qué estás diciendo? ¿Acaso estás loca, niña? Nadie ha desaparecido por la chimenea —ahora hablo mi madre.
—¡Sí! ¡Sí, desapareció por la chimenea! ¡Yo lo vi! —gritó Nessie—. Él tomo unos polvos de ahí —señaló la mesa de centro donde estaba los polvos flu. ¡Maldición!, pensé. Había olvidado desaparecer los polvos flu, pero es que ni siquiera sabía que tanto había presenciado—, y luego los lanzó al fuego de la chimenea, que luego se volvió verde, y él dijo: «Casa Nott», y desapareció. Y después tú —dijo señalándome—, me tomaste del brazo y me apuntaste con algo, y susurraste… Obliviate.
—Nessie, no…
—¡Sí! Tú susurraste Obliviate —gritó.
Todo lo que decía era cierto, pero en ese momento estaba tan sorprendido que no me salían las palabras.
Y al final lo único que hice fue mentir.
—Yo no dije esa palabra, Nessie. Ni siquiera sé que significa. Creo que aun estas un poco confundida por el desmayo.
—Eso lo debes de haber soñado, niña —dijo mi madre, también sorprendida y enojada de que mi magia no haya funcionado.
—¡No lo soñé, señora! ¡Eso fue lo que paso! ¡Yo lo vi! —Nessie volvió a gritar, con desesperación al ver que nadie le creía. Sentí lastima por ella, ¿cómo podía decir que estaba enamorado de ella y después confundirla?
—Renesmee, estás confundida —dijo mi padre, con seriedad.
Nessie no tomo en cuentas sus palabras, porque volvió su vista hacia mí, y me preguntó:
—¿Qué fue lo que me hiciste, Draco?
¡Maldita sea mi suerte!
—No te hice nada, Nessie —mentí descaradamente a la vez que cerraba mis puños con rabia—. Creo que deberías dormir un poco, te llevaré a tu habitación. Ven… —me acerqué a ella y quise tomarla de la mano, pero ella se alejó de mí, espantada.
—No necesito dormir, yo estoy bien. Y no soñé nada —se estaba poniendo histérica—. Lo que yo debo hacer es ir a mi casa inmediatamente —dijo, mirando a mis padres y a mí con precaución.
«Lo que yo debo hacer es ir a mi casa inmediatamente», esa oración se repetía constantemente en mi cabeza. Y me alarmo, porque yo no quería que se alejara de mí.
Por varios minutos nadie se movió ni dijo nada. Solo sentía la mirada de mi padre sobre mí, esperando que yo resolviera todo este despelote.
—No te puedes ir, estás muy nerviosa —le dije. Ya ni siquiera sabía que tenía que decirle para que se quedara.
—¿Qué fue lo que me hiciste? —volvió a preguntar, pasándose una mano por la cabeza—. Me sentí rara después de que dijiste Obliviate —hizo una pausa para mirarme—. O tal vez la pregunta correcta seria: ¿Qué eres? ¿Qué son todos ustedes? —ahora observo detenidamente a mis padres.
No respondí. Ya no estaba seguro de decirle la verdad. Por lo menos no en ese momento.
—No me lo dirás, ¿verdad? —se dirigió a mí—. Lo mejor será que me vaya… Por lo menos podrías decirme donde estoy para poder llegar a mi casa —me pidió. Pero lo único que yo pensaba en ese instante era «se alejará de mí, y no la volveré a ver».
POV Renesmee
—Obliviate —susurró Draco, apuntándome a la cabeza con esa extraña… ni siquiera sé lo que era. Y luego de eso todo se me puso negro.
Estaba inconsciente, y no sabía cómo, pero a lo lejos podía escuchar las voces de Draco y de sus padres, los cuales discutían. Puede escuchar que Draco dijo: «Tal vez le hubiera dicho la verdad de una vez por todas», y luego su madre dijo algo sobre una tal Astoria. Pero lo que más me confundió fue como la madre de Draco se refirió a mí, ella me llamó «Muggle». ¿Qué significaba esa palabra?
Ellos seguían hablando, pero algunas palabras no podía escucharlas, estaba confundida.
¿Qué estaba pasando? Todo era tan raro —Tú vida es rara, Nessie, dijo una voz en mi cabeza. Creo que me estaba volviendo loca—. Luego de varios minutos desperté confundida y mareada. Todos me observaban con rostros perplejos. Draco se acercó a mí, mientras yo soltaba un quejido y preguntaba que me había pasado, tratando de sentarme correctamente. El señor Malfoy dijo que me había desmayado. Y Draco me tomo de la mano y me preguntó si me sentía mejor, para luego escuchar que su madre susurraba: «tanta preocupación por una simple muggle». Esa era la segunda vez que escuchaba que me llamaba de esa manera, y por la misma persona.
Y de pronto desperté de mi letargo, y los recuerdos vinieron a mí, solté bruscamente la mano de Draco, y pregunté por el chico que se había desaparecido por la chimenea, pero todos trataban de confundirme, me hablaban como si fuera una tonta o una loca, o tal vez querían volverme loca; miré sus rostros pálidos, todos tenían la misma expresión de desconcierto en sus rostros, como si estuvieran esperando algo que nunca llego.
Draco quiso que me fuera a dormir luego de que su madre me dijera que todo lo que yo decía lo había soñado, pero desistí, ellos no me confundirían.
Mis sentidos me decían que corriera lejos de ellos. Y yo en verdad me sentía tan cansada que lo único que quería ir a casa con mi familia, tal vez había sido un error quedarme aquí, debí haber regresado a casa cuando mi padre me lo dijo, pero yo siempre era toda una testadura y no le hice caso.
—No me lo dirás, ¿verdad? —le pregunté a Draco, pero él no me contestó—. Lo mejor será que me vaya… Por lo menos podrías decirme donde estoy para poder llegar a mi casa —le casi suplique a Draco, pero me di cuenta que tenía los nudillos blancos por las manos hechas puños, y su cara estaba más pálida que de costumbre.
—Bueno, está bien no me digas nada, yo encontraré la manera de regresar a casa —di media vuelta para dirigirme a la salida.
—Renesmee —escuché que me llamaron con di dos pasos, esa era la voz de Draco, me volví hacia él para observarlo.
—No soy igual que tú —dijo con seriedad, parecía que le costaba hablar. Pero ante su afirmación, solo pude decirme: Tienes toda la razón, Draco, tú y yo no somos iguales, ambos somos de distintas especies—. Solo te puedo decir que soy la clase de personaje que existe en los cuentos —ahora si estaba más intrigada que al principio. ¿Qué trataba de decirme? ¿Acaso era un vampiro? No, no lo era, su corazón latía, al igual que los corazones de sus padres. Y tampoco podrían ser una familia de híbridos, no he reconocido ninguna característica parecida a la mía, y en el remoto caso de que fueran una familia de híbridos a estas alturas ya habrían descubierto que yo lo era.
Ignoré la mirada que los señores Malfoy le dirigían a su hijo y luego a mí.
—¿Qué eres? Explícame porque no entiendo nada.
—No puedo darte la explicación que tú me pides, Nessie —susurró tan despacio, que si hubiera sido humana no le habría escuchado, pero gracias a mis genes vampíricos lo escuche perfectamente.
Tú no eres nadie para pedir explicaciones, Renesmee Cullen, me regañó mi subconsciente. ¿Acaso tú también no guardas el secreto de tu familia? Míralos bien, Renesmee, son unos simples y frágiles humanos, no te podrían hacer daño. En realidad tú sí que les harías mucho daño si te da sed, y no encuentras nada para saciar esa sed. Tú eres más peligrosa para ellos, que ellos para ti; tu familia es la especie de depredadores más salvaje del mundo, siguió regañándome mi subconsciente.
Eso era verdad, lo mejor era alejarme de ellos, no importa lo que sean, después de todo yo sigo siendo más peligrosa que ellos.
Así que debo alejarme de ellos ahora mismo, antes de que les haga daño. No debo confiarme por el hecho de ser una híbrida, y que mi sed sea menos frecuente que la de mi familia. Ahora no me encuentro sedienta y eso que hace muchos días que no bebo ni una sola gota de sangre, pero podría pasar algo terrible si me quedo aquí, con ellos.
Respiré profundo, sintiendo ese olor de su sangre, tan distinto al resto de los humanos que había conocido.
—Bien, me voy. Adiós, y gracias por todo, Draco, y gracias también a ustedes, señores Malfoy —volví a dirigirme hacia la puerta de salida.
—Somos una familia de magos —dijo el señor Malfoy. Yo giré al instante que escuché sus palabras, para mirarlo a la cara, y esperar que riera, pero lo único que descubrí en el rostro del señor Malfoy, fue seriedad y rigor—. Somos una familia de magos —repitió—, hechiceros, brujos o como quieras llamarnos. La magia corre por nuestras venas desde hace miles de generaciones —concluyó.
