Jeff había tenido días difíciles en la escuela también, se había llevado varios regaños por tardar demasiado en terminar los trabajos de lectura de clase y estuvo apunto de irse suspendido por murmurar una mala palabra a la señorita White, por suerte la mujer solo le llamo la atención y le dejo tareas extras para casa y no le acuso. Esa tarde, la historia volvía a repetirse…
Miss White estaba dando la clase mas aburrida del año, la cadena alimenticia de los animales. Jeff se la sabia de memoria porque Sam e incluso John se la habían contado en repetidas ocasiones, lo que no sabía es que su padre se lo dijo para que fuera entendiendo la verdad de lo sobrenatural en las sombras… Así que ahí estaba de nuevo, escuchando todas esas patrañas salir de la boca de una solterona que debería de haberse buscado un marido en lugar de dar clases.
— Esto es una mierda — murmuro Jeff
— Y que lo digas, debimos quedarnos a jugar en el patio— murmuro el compañero de a lado, Stiles el bufón de la clase y su mejor amigo.
— Sip, pero no tenemos balón… la bruja de Greek nos lo quito la ultima vez. — dijo Jeff con pesar.
— Pero el balonazo que le aplasto la nariz, fue divertido. — dijo Stiles, entonces los dos se empezaron a reír y eso llamo la atención de la profesora que inmediatamente puso pausa al aburrido video.
— ¿Estoy interrumpiendo su conversación? — les pregunto la mujer y los dos niños negaron con la cabeza, y miraron al suelo para ignorarla por completo.
La clase aburrida continuo en completo silencio y cuando Jeff pudo girar su mirada hacia fuera de la ventana, pudo ver a Chucky bajo el hasta bandera, saludándole con esa sonrisa de muñeco cariñoso. Jeff se alegro tanto de verlo que no pudo evitar sonreír de oreja a oreja y para cuando volvió a ver, el muñeco ya no estaba. Chucky sabia bien lo que estaba haciendo, sabia escabullirse por todas partes sin ser notado y como todos estaban en clase, fue bastante sencillo meterse al edificio y quedarse dentro del armario del conserje, mirando el pasillo por la ranura de la chapa en espera de ver a su chico.
Cuando la primera hora al fin se termino, un montón de niños salieron corriendo de sus aulas para buscar sus salones. Jeff como siempre esperaba a que todo el caos se terminara para correr, y fue ahí que el muñeco aprovecho para salir del armario.
— ¡Chucky! — grito Jeff y levanto al muñeco en sus brazos para abrazarlo, pero por su puesto el maldito no se dejo.
— ¡No me abraces, idiota! — le grito
— Pe… Pero.
— No, no me abraces mientras jugamos… son reglas tontito. — dijo Chuky, tratando de modular su voz a lo mas dulce del mundo. Y funciono, pues Jeff cambio su mirada de cachorrito por una alegre.
— ¿¡Vamos a jugar!? — pregunto entusiasmado.
— Ya estamos jugando Jeff, solo que tu no lo sabias… pero es hora de que hagas tu parte del juego mi niño. — comento el muñeco.
— ¿Qué cosa hare? – pregunto Jeff, y el muñeco se burlo pues todo le estaba resultando mas fácil de lo que había pensado. Quizá John había cometido un error al no hablarle con la verdad de las cosas oscuras a su hijo. Pues ahora por eso, Jeff estaba poniendo su confianza en un muñeco sobrenatural que hablaba, ya que el pensaba que tenia buenas intenciones.… Aun era muy pequeño para entenderlo.
Lo siguiente pasó demasiado rápido, Chucky se las arreglo para sacar a Jeff de la escuela sin ser vistos y una vez en la calle, le pidió que lo cargara como a cualquier muñeco y le fue guiando hasta la estación de autobuses del centro.
— Busca dentro de mi bolsillo. — murmuro el muñeco y Jeff le obedeció, logrando sacarle un billete de 100 dólares de la bolsa.
— Wooow — exclamo Jeff, jamás había tenido o visto tanto dinero en su corta vida, de hecho jamás le daban mas que 5 dólares o menos para el almuerzo. Su padre era todo un avaro y ni que decir de sus hermanos.
— Dáselo al hombre de la gorra. — volvió a decir la cosa, y cuando el chofer finalmente se acerco para cobrar, Jeff le dio el dinero y recibió el cambio. El chofer se quedo mirando a su alrededor en busca de algún adulto que acompañara a Jeff, pero no le extraño que no lo hubiera. Pues cada día aumentaban los niños que se manejaban solos por las calles.
Jeff ya había viajado solo en un par de ocasiones, la primera cuando tenía 4 años y se perdió en el metro de NY. Pero como era muy listo, solo basto con ver los dibujos de las flechas para caminar hasta encontrarse con John, quien seguramente se había llevado el sus de su vida. Y la segunda vez no tenía tanto tiempo, y nadie lo sabia pues se había escapado de la escuela con Stiles para ir a patinar en hielo. Por eso en esta ocasión, se mantenía muy tranquilo mirando por la ventana y abrazando a su muñeco, que llegado el momento le apretó la mano para indicarle que tenia que ya habían llegado a su destino.
Jeff caminaba muy atento por la calle, pues aun que Chucky lo estaba guiando, tenia muy presente el regaño de Sammy de esa tarde… El nunca correr por la calle porque lo podían atropellar. — Tengo que ir al baño. — Dijo Jeff y como no había nada de gente, el muñeco decidió cobrar vida-
— Debí traerte un pañal, pareces un bebe llorón. — dijo el muñeco lleno de desprecio y Jeff lo dejo caer al suelo.
— ¡No soy un bebe! ¡Ya soy grande! — grito Jeff molesto y entonces Chucky se levanto del suelo, lo pateo en una espinilla y luego lo tiro de culo, para después írsele encima.
Chucky le jalaba el cabello con todas sus fuerzas y le daba golpecitos en la cara, estaba furioso. Jeff gritaba que le soltara y cuando se soltó a llorar, Chucky se dio cuenta de que estaba echando a perder todos sus planes, así que lo dejo tranquilo. Jeff llorando en el suelo mientras se cubría la cara para que no le siguiera pegando más y además, lloraba porque durante el ataque se había hecho del baño encima, y podía sentir el líquido escurriendo por sus pantalones. Era vergonzoso.
Chucky se metió a una propiedad en ruinas que estaba justo a final de la calle, todo en el interior estaba lleno de polvo, con muchas cosas rotas por todas partes y sin energía eléctrica. Sin embargo el muñeco parecía conocer muy bien el lugar y se abrió paso hasta la puerta más recóndita de la casa.
El sótano era subterráneo, alguno de los antiguos dueños debió construirlo como refugio anti bombas o algo parecido. Pero ahora, estaba ocupado por un grupo de demonios que mantenían a un hombre de color amarrado con cadenas a las paredes, y sangrando por la terrible tortura a la que lo sometían constantemente.
— Lo necesitamos, tenemos que ir a por el…. Matarlo si es preciso. — decía uno de los demonios, quien parecía tener el control del grupo en su totalidad.
— Espero que ustedes, hijos de puta… No estén hablando del chico. — se escucho decir a una voz seguida por una horrible risa, todos los demonios se giraron y vieron al diminuto (y hasta cierto punto escalofriante) muñeco diabólico bajar por las escaleras
— Señor... ¿Qué hace aquí? — dijo el mismo demonio mientras se inclinaba frente a Chucky, al igual que el resto de los otros demonios.
— Ya que nadie me informa nada, tuve que venir a ver su trabajo por mi mismo. — grito enojado y todos los demonios inclinaron la cabeza en lo que parecía ser un signo de arrepentimiento.
— Lo sentimos señor, pensamos… pensamos que seria peligroso tratar de contactarlo, pero encontramos a su brujo, señor. — murmuro uno de los demonios en voz baja, era muy claro el miedo que le tenían al que poseía a ese muñeco.
— Eso veo, me agrada que lo mantuvieran ocupado por mí. — refiriéndose a los signos de tortura que poseía en todo el cuerpo, luego se acerco y se planto bajo el hombre para que lo mirara fijamente.
— Hola brujo, soy Chucky… ¿quieres jugar? — pregunto con su mejor imitación de muñeco, el hombre no daba cabida a lo que tenia enfrente pero alguna vez había llegado a leer en libros sobre la posesión de objetos inanimados como ese muñeco feo.
— Pero primero, quiero que me contestes algo… ¿sabes algo sobre el ritual para liberar a Samein? — exigió saber el muñeco, y el hechicero reunió todas sus fuerzas para levantar y escupirle algo de la sangre que brotaba de su boca.
— Eres… una abominación, un monstruo… Jamás te ayudare. — dijo el hombre con dificultad.
— Hemos tratado todo mi señor, y el no ha dejado de decir eso. — comento uno de los demonios.
— Eso no importa, solo fue una pregunta de cortesía… el va a ayudarnos, lo quiera o no. — y entonces Chucky se rio malévolamente y con su cuchillo de cocina corto los tobillos del hombre, haciéndolo gritar de dolor.
— ¡Suéltenlo! — ordeno, y los demonios le soltaron de las muñecas para dejarlo caer al suelo, donde Chucky no se hizo esperar para apuñalarlo un montón de veces, hasta desangrarlo y matarlo.
La risa de Chucky era como onda expansiva del infierno, tenía este tono que daba tanto miedo y que podía ser escuchado a metros de distancia. Jeff seguía sentado en la calle con sus pantalones empapadas, se estaba terminando e secar las últimas lagrimas cuando escucho una explosión, seguida por la expansión de un montón de llamas en la casa de enfrente. Se levanto y corrió para alejarse, y se dio cuenta de que no solo había llamas saliendo de la casa, también había un humo negro que parecía moverse por si solo, pues desapareció entre las nubes.
Al final, Chucky salió de entre las llamas, con esa sonrisa diabólica y su cuchillo empuñado en la mano izquierda, su plan iba marchando según lo pensado.
*Lamento estar tardando tanto con esta historia, no se preocupen les prometo terminarla muy pronto =) Y DE LA MEJOR MANERA, CON UN FINAL QUE NO VAN A VER VENIR.
Por favor Review!
