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間奏
(Interludio)
– Capitulo VII –
"De vez en cuando es bueno hacer una pausa en nuestra búsqueda de la felicidad y simplemente ser feliz" − Guillaume Apollinaire
Podía observar a toda la multitud frente a nosotros, reporteros arreglando sus vestimentas, camarógrafos revisando sus aparatos para que no ocurriera ningún inconveniente en su próxima transmisión. Mis compañeros de asiento –quienes vestían de traje negro y corbata al igual que yo− hacían lo suyo propio, hablando entre ellos mientras todos daban los últimos arreglos para la conferencia que en menos de cinco minutos comenzaría.
Días después de la competencia, tío Phichit fue informado del lugar y la hora en la que debía presentarme, puesto que debía mostrar ante todos el tema del cual trataría mi patinaje, no puedo negar que me fue un tanto difícil elegirlo, puesto que quería que englobara lo que buscaba, no solo mi reciente amor hacia el deporte sino, también, el anhelo que sentía por conocer a mi padre.
Al principio temas como el amor, anhelo, futuro o lazos fueron rondando por mi cabeza pero, ninguno termino por convencerme. Necesitaba un tema que realmente representara mis sentimientos, así como los de mi madre ¿pero qué tema podría significar aquella emoción? Cuando finalmente lo encontré, supe que todo estaría bien.
− Favor de tomar sus lugares, la conferencia esta por comenzar.
Levante la cabeza al escuchar la orden de uno de los organizadores y pude ver a tío Phichit, tras toda aquella muralla de personas, sonriéndome dulcemente como era costumbre. Al verle sonreír de esa forma, recorrer el lugar con la mirada, me trae el recuerdo de aquella noche, donde todo por lo que había estado luchando… Finalmente había comenzado, la noche que mama finalmente supo cuál era mi sueño.
Cuando la puerta se abrió, tía Mary nos esperaba en el recibidor, su cara mostraba un gesto lleno de preocupación, por lo que mi corazón dio un ligero salto al suponer las razones del mismo.
− Tía Mary – le llame mientras tío Phichit cerraba la puerta tras nosotros – Mamá…
Cerró los ojos y lanzo un suspiro.
− Lo sabe…
Me mordí el labio inferior al escuchar su respuesta.
− Deberías ir con él, es tiempo de que hablen las cosas.
− ¿Está molesto?
− No creo que la palabra molesto sea la correcta, Krul.
Sabía perfectamente que mamá era alguien compresible pero, el tema del patinaje y mi padre, era algo que no soportaba. Trague con fuerza percibiendo como los nervios volvían a ponderarse de mí. Una cálida mano estrecho la mía, regresando a ver Amy, quien seguía sonriéndome.
− Todo estará bien – volvió a repetir – lo máximo que puede suceder es que te regañe – afirmo – pero es algo que ya tenías previsto ¿no crees?
La contemple unos segundos y asentí.
− Estaremos a tu lado – escuche decir a tío Phichit.
− ¿Puedes dejarme tu laptop en tu testamento?
Todos volteamos a ver a Mika, vaya momento para que soltara una de sus bromas.
− ¿Qué? – levantando sus brazos en señal de no comprender la situación, a lo que solo atine a poner los ojos en blanco.
− No te preocupes, es Yuri−san de quien hablamos – dijo Amy.
− Estará molesto, pero entenderá al final – apoyo tío Phichit.
− Eso espero.
− Es mejor no hacerle esperar, Krul – hablo tía Mary girándose sobre sus talones y se alejó con dirección a la sala.
Respire profundamente y tras quitarnos los zapatos, seguimos el camino hacia el mismo lugar.
Me detuve tras la puerta corrediza, el miedo se hacía presente, no estaba segura de abrirla y enfrentarme a sus regaños, sabía perfectamente que estaba en su derecho de reprenderme, había hecho algo que desde que tengo uso de razón me tenía prohibido, exhibirme frente a las cámaras, darme conocer al mundo pero, no podía esconderme por siempre.
Deje suspendida en el aire mi mano cuando escuche la voz de mi madre hablar con mi tía y abuelos.
− Hijo, deberías escucharla antes de tomar una decisión – hablo mi abuela.
− Lo sé, pero nada justifica lo que hizo.
− Hermano, sabes muy bien las razones de tras de ello, ella solo quiere conocer a Viktor.
− Se de antemano que eso es lo que desea, siempre supe que algún día esto pasaría pero, ¿ocultármelo?
− No es como si le hubieses dado otra forma de hacerlo.
− Mary…
− ¿Le hubieses dado el permiso si te hubiese explicado lo que sucedía?
Mi madre guardo silencio.
− Ahí tienes tu respuesta.
− Yuri, aunque no es de mi agrado ponerme de lado contrario al tuyo – la voz de abuela sonaba calmada – tu hermana tiene razón, entiendo tu enfado pero… No olvides que esto es algo que tarde o temprano sucedería, no podías mantenerla dentro como si fuese una figura de cristal que puede romperse en cualquier momento… Lo trae en las venas, escúchala antes de decidir.
− Mamá.
− ¿Lo harás?
Mi madre no emitió sonido alguno, lo cual tome como la oportunidad de entrar en la sala y hablar frente a frente.
El sonido de la puerta corrediza al abrirse les hizo voltear a verme, mi madre me observaba con aquellos ojos marrones tan parecidos a los míos, como si con solo aquella acción pudiese adivinar mis pensamientos. Un escalofríos recorrió mi espalda, el momento de decir toda la verdad estaba frente a mí y no estaba segura de cómo comenzar.
Un toque tras mi espalda me hizo regresar a la realidad, observe de reojo a Amy, ella asintió con su cabeza, respire profundamente y camine hacia el lugar donde estaban sentados. Podía sentir las miradas de todos observándome pero continúe mi camino hasta llegar a lado de tía Mary y sentarme a su lado.
− Lo mejor es que esperemos a fuera – escuche sugerir a tío Phichit, quien estaba dando la media vuelta.
− No – hablo mi madre – ustedes también deben estar aquí, tuvieron mucho que ver en esto, sobre todo tu Phichit – regresando a verle con una mirada que no lograba descifrar.
Tío Phichit le sostuvo la mirada por unos segundos, suspiro y se acercó a nuestro a lado, en compañía de una inexpresiva Amy y un nervioso Mika. Mi madre nos contempló durante unos segundos, lo cuales el silencio se mantuvo en la sala. ¿Por dónde comenzar cuando aquellos ojos te acusaban?
− ¿Sabes lo que hiciste? – pregunto mi madre, rompiendo el frio silencio en la habitación.
Baje la cabeza al escuchar la pregunta.
− No solo me desobedeciste, sino que también, te expusiste de tal forma que todo mundo sepa quién eres.
− Nunca fue mi intención− apenas conteste en un susurro − Además dudo que…
− ¿De verdad crees que no notaran el parecido con tu padre?
−…
− No me importa que hablen de mí, siempre lo han hecho, aun cuando para tu padre era un desconocido, siempre soporte las habladurías de la prensa, de las personas y los constantes rumores pero… No quiero eso para ti, eres mi hija – tomando un abreve respiración para regular sus voz − ¿acaso no lo entiendes? solo quiero protegerte.
− Lo sé.
− Entiendo tus razones pero…
− No, no las entiendes – dije con firmeza.
− Krul.
− Mamá – levantándome de mi lugar – sé que te decepcione y desobedecí – observe como mamá abría su boca para hablar − No, escúchame – ella cerro su boca y guardo silencio.
Respire profundamente.
− Sé que lo que hice estuvo mal, que quizás perdí la confianza que alguna vez me tuviste, has tratado de protegerme del dolor, de las miradas, de lo que la prensa podría hacerme con el simple hecho de saber mi origen… No quieres que pase lo mismo que tu viviste y lo entiendo pero, no puedes protegerme para siempre, algún día seré una mujer independiente y tendré que salir por esa puerta, ¿Cómo esperas que enfrente la vida o lo que me tiene preparado si no me dejas equivocarme?
Mi madre se mantuvo en silencio, lo cual tome como una señal de que debía continuar.
− El dolor siempre estará presente… Sufrir es una parte de vivir. Por eso, no tienes que preocuparte por mantenerme lejos de todo, sabré como superarlo.
− ¿Por eso hiciste todo? ¿Para demostrar algo? – pregunto.
− No – asegure – quizás en parte – aclare – pero mi mayor motivación, al menos la inicial es porque…
− ¿Por qué?
− Quiero conocer a papá.
− Krul…
− Conozco a Víctor Nikiforov, se todo lo que han publicado los medios, lo que mis tíos me han dicho en referencia a su vida privada, lo que tú me has contado a través de los años, conozco al deportista, a la leyenda viviente pero… No conozco a mi padre.
Observe como mi madre bajaba su cabeza.
− Quiero saber que se siente tener un padre – mi madre alzo su cabeza y enarco una ceja – ya sabes, tú eres mi madre – asegure con una sonrisa, algo que no le hizo mucha gracia.
Yo reí levemente.
− Quiero conocerle – llevando mis manos hacia mi pecho – ese es uno de los motivos por los que quiero participar y buscar ganar el gran Prix.
− ¿Y el otro?
− Porque finalmente me di cuenta que el patinaje me hace feliz, quiero poder demostrar que no importa si soy hija del mejor patinador de Japón y la leyenda viviente… Puedo brillar por mi propia cuenta, que el peso de sus nombres no serán un obstáculo en mi vida sino, que será un aliento más.
− ¿Sabes lo que ese camino significa?
− Si – conteste si titubear.
− ¿Sin importar cuanto dolor te cause?
− Sí.
− ¿Aun cuando puede que aquello por lo que tanto luchas… Jamás se realice?– Pregunto con la preocupación dibujada en su rostro – Aun… ¿Cuándo tu padre no...?
− Soy tu hija – sosteniéndole la mirada – si algo herede de ti, fue la terquedad, si me caigo o me lastimo volveré a levantarme, tú lo hiciste ¿Por qué yo no habría de poder hacer lo mismo?
Mi madre cerró sus ojos, respirando profundamente en varias ocasiones, Sabia que buscaba tranquilizarse, buscaba las palabras adecuadas para continuar la conversación.
− Yuri – hablo tío Phichit – Krul finalmente encontró algo que quiere hacer con todas sus fuerzas ¿Qué hay de malo en ello? – Pregunto – Solo quiere seguir ese sueño.
− Phichit tiene algo de razón hermano – prosiguió tía Mary – Krul no será por siempre una niña pequeña a la que debas proteger, un día tendrás que dejarla ir… ¿Por qué no le permites hacer esto?
− Tu hermano solo hace lo que cree correcto Mary – hablo mi abuela – como padres debemos guiar a nuestros hijos y evitar que cometan errores que los marquen para siempre – mi abuela bajo su cabeza mientras sonreía – es cierto que Krul se equivocó al ocultarlo y tu hermano entiende sus razones mejor que nadie pero… Solo él puede decidir en esta situación, es su hija.
− Se muy bien que es su hija pero, Krul no es una niña de cinco años, ya es toda una señorita y debe dejar que se equivoque, solo así aprendemos en la vida – tía Mary se cruzó de brazos – Aunque el hecho de ocultar lo que hacía estuvo mal
− Y que la apoyaran también – finalmente la voz de mi madre apareció de nuevo − hicieron todo a mis espaldas.
− Oh, vamos Yuri – tío Phichit se acercó a nosotros y se sentó a lado mío – tu sabes también como nosotros que esto sucedería, ¿no puedes ser un poco comprensible?
− ¿Comprensible? – Mamá levanto su cabeza y enfrento a tío Phichit – Mi propia hija desobedeció una orden, mi familia y amigos le apoyaron sin pensar en las consecuencias que esto podría traer, Viktor puede saber en este momento que una chica en Japón es idéntica a él y reclamarme… ¿Quieres que sea comprensible con una situación que no es favorable por donde sea que lo mire?
− Por favor Yuri, lo más seguro es que ni siquiera voltee a ver los videos, él no quiere saber nada de Japón ¿lo olvidas?
− Eso no significa que no la vea por casualidad.
− Estas imaginando como siempre el peor de los escenarios.
− Claro que lo pienso, soy su ma… Padre – se corrigió – y me preocupo por ella.
La incomodidad en la sala era evidente, podía escuchar claramente como Mika se mordía las uñas y como tía Mary intercambiaba miradas de preocupación con mis abuelos. La discusión entre ambos comenzó a subir de tono, mi vista iba del rostro de mi madre al de tío Phichit. La conversación se había tornado en una nefasta discusión que temía el final de la misma terminara con su amistad.
− ¡Ya basta! – levante mi voz tratando de que ambos me escucharan.
Ambos se detuvieron, regresando a verme.
− Mamá, Tío Phichit… Dejen de pelear – dije a modo de súplica – todo esto es culpa mía – asegure.
− Krul, esto no es…
− Tío Phichit, lo es no tienes que justificarme – sonriéndole tristemente.
Dirigí mi vista hacia el rostro de mi madre.
− Mamá, no culpes a los demás – suplique – ellos solo hicieron esto porque yo se los pedí. Me equivoque, tome decisiones que quizás sean erróneas pero… No me arrepiento de nada – manteniendo la triste sonrisa que adornaba mi rostro mientras el de mi madre se mantuvo sin expresión alguna – Lamento actuar como deseo pero, esto es lo que quiero hacer, lo que quiero realizar al menos por ahora en mi vida, así que… − haciendo una reverencia – Permíteme hacer esto.
− Krul – susurro tía Mary.
Mi madre se mantuvo en silencio, como esperando que dijera algo más.
− Sé que merezco un castigo por mi comportamiento por eso, te pido lo pospongas hasta después del gran Prix, puedes castigarme el resto de mi vida si así lo deseas pero, solo por ahora… No impidas que realice mi sueño, no cuando finalmente encontré algo que realmente me apasiona, no solo por mi padre… Sino por mí.
La habitación se quedó en completo silencio por unos segundos, solo la leve respiración de todos en el lugar fue lo que interrumpía aquel incomodo momento. Mamá no emitía palabras, ni tenía intención alguna de moverse de su lugar, no después de las palabras que había dicho.
Tardo un poco en responder pero, tras unos minutos que parecieron una eternidad mi madre soltó un suspiro y hablo.
− Es cierto, fuiste imprudente y me desobedeciste… Provocaste una situación por demás complicada por no decir demasiado delicada para nuestra familia.
− Yuri, no creo que una imagen pública importe ahora, la prensa siempre va a hablar de lo que hagas o no – trato de persuadirlo tía Mary.
− No – negó mi madre – Como padre no puedo permitir que mi hija haga este tipo de cosas sin mi autorización.
− Yuri – la voz de mi abuela le llamo – No crees que podrías…
− Mamá, por favor – mi abuela retiro su mano de la de mi madre.
Comencé a temblar ligeramente l escuchar aquel tono de voz tan frio que mi madre les había dirigido a ambas.
− Si todavía insistes en querer participar en el Gran Prix, no me dejas de otra – levantándose de su lugar.
− Mamá – susurre con temor.
Note como elevaba una de sus manos y la dirigía hacia mí, cerré mis ojos por inercia, esperando un golpe que nunca llego. Lo único que percibí en su lugar, fue la caída mano de mi madre sobre mi cabeza.
− Tendrás que seguir tomando las tutorías de las trillizas y subir tus notas, o les diré que no te dejen entrenar para el gran Prix si no lo haces, dudo que quieras hacer el ridículo en tus rutinas por falta de entrenamiento ¿no es así?
Abrí mis ojos al escuchar sus palabras, el rostro de mi madre se encontraba sonriendo dulcemente.
− ¡He! – fue el grito que todos emitimos al escucharle decir aquellas palabras.
− ¡¿Mamá?! – recorriéndole de arriba hacia abajo, buscando algún indicio de alguna broma por parte suya.
− ¿De verdad crees que no sabía nada de lo que estabas haciendo? – pregunto sin dejar de sonreírme.
− No entiendo – voltee a ver a mi abuela quien solo comenzó a reír junto a mi abuelo − ¿Alguien me explica?
− Yuri siempre supo lo que hacías – contesto mi abuela, dejando la sorpresa instalada en el rostro de todos.
− No me subestimes – se cruzó de brazos – como dijo tu abuela, lo supe casi desde el principio.
− Yuri – tío Phichit se levantó − ¿Cómo te enteraste? – Pregunto con intriga – todos acordamos en guardar el secreto – regreso a ver a mi tía.
−A mí no me mires, yo no le dije nada – encogiéndose de hombros.
− No fue muy difícil adivinarlo.
− Yuri descubrió la revista en tu cuarto un día que saliste con premura hacia casa de Amy – agrego mi abuela.
− ¿Estabas buscando en mi cuarto? – pregunte con incredulidad.
− No, claro que no – elevando sus manos negando con ellas – Yu−chan estaba haciendo demasiado ruido en tu habitación y fui a ver el por qué, el pobre se había quedado encerrado cuando saliste, cuando abrí la puerta salió corriendo y fue cuando vi el desastre que hizo en el lugar.
− Yuri solo ordeno el lugar y… − mi abuela lo regreso a ver.
− Encontré la revista, la leí por curiosidad – admitió.
− Y encontraste el artículo sobre mi padre.
− Así es.
En aquel momento un poco del peso que llevaba en mis hombros se liberó. Durante aquel año había pensado que mi madre no tenía ni la más remota idea de lo que hacía, que habíamos sido muy cuidadosos con cada paso que dábamos respecto al tema pero, como siempre suele suceder, los padres están un paso delante de los hijos. Aunque, ahora que lo pensaba, algunas actitudes de su parte ahora tenían sentido.
− Entonces… ¿No estas molesto? – sonreí con los nervios plasmados en mi rostro.
− Por supuesto que estoy molesto.
− Pero… Dijiste…
− Se lo que dije, es cierto que decidí apoyarte pero eso no significa que no este molesto por las mentiras.
Me encogí ante aquellas palabras.
− ¿Y por qué cambiaste de opinión? Si estas molesto ¿Por qué?
− Cuando lo supe me enoje contigo, estaba decidido a castigarte hasta que terminaras la secundaria – declaro – pero, tu abuela me dijo que no debía tomar decisiones precipitadas sin saber el motivo detrás de tus acciones… Por eso deje que continuaras con todo esto, quería saber si solo lo hacías por tu padre.
− ¿Y si hubiese sido de esa forma?
− Me temo que no dejaría continuar – acaricio mi mejilla al ver la duda en mi rostro – Lo que haya sucedido con tu padre no fue culpa tuya y no tienes que ser el ancla que nos vuelva unir, quería que hicieras esto solo por ti y por nadie mas.
− Por eso me dijiste que nunca me rindiera e hiciera las cosas por que las deseara, porque yo realmente quisiera eso en mi vida.
El asintió sin dejar de sonreírme.
− No me di cuenta… Pensé que solo me motivabas por… Levantarme el ánimo.
− Los padres siempre haremos lo que sea por ver feliz a nuestros hijos.
− ¿Incluso si eligen desobedecer?
− Incluso cuando hacen eso – dijo en un tono que sonó a derrota.
− Por un minuto pensé que me castigarías al saberlo.
− Claro que lo hare, estas castigada por lo que resta del año, nada de dulces para empezar – castigo que Amy celebro sin decirlo, su sonrisa lo demostraba – pero estoy muy orgulloso de ti – declaro envolviéndome entre sus brazos.
− Mmm… ¿Gracias?
Tras aquella inusual conversación el ambiente se había aclarado, atrás quedaba la ansiedad y el miedo que minutos atrás me embargaban, mi madre me apoyaba, mis amigos estaban a mi lado ¿Qué más podía pedir?
− ¿Y bien? – Tío Phichit se acercó a mi madre, pasando su brazo por sus hombros − ¿Cuál es el siguiente paso a seguir?
− Yo aún sigo molesto contigo – mi madre hizo un adorable puchero.
− Sabemos que no puedes estar enojado por mucho tiempo conmigo, soy tu mejor amigo – sonrió mostrando su blanca dentadura.
Mi madre solo atino a rodar los ojos.
− Phichit−san tiene razón – dijo Amy acercándose a nosotros – ahora que todo está aclarado debemos proveer el próximo paso.
− Yo lo apoyo – secundo Mika.
− Cierto – Tío Phichit se cruzó de brazos – dentro de poco nos dirán los lugares a donde Krul fue asignada.
− Y el entrenamiento debe ser aún más intenso si quieren que gane la medalla de oro en las tres copas – agrego Amy.
− Eso sin contar que deberá mantener sus notas.
− No me ayudes Mika – dije entre dientes.
− Amy tiene un punto Krul – tío Phichit coloco su mano sobre mi hombro – No será fácil entrenar y estudiar para tus exámenes, eso sin contar que Seung tuvo que volver por unos problemas en la empresa.
− Sobre mis estudios no hay mucho que pensar, las trillizas seguirán apoyándome con sus tutorías no es como si fueran a dejarme reprobar nuevamente – dije con nerviosismo – sobre tío Seung, ¿no hay anda que pueda hacerse?
− ¿Por qué la partida de Seung−san es tan importante? – Mika enarco una ceja.
− Porque Seung−san es el otro entrenado de Krul, ambos manejaban el entrenamiento – contesto Amy – pero con su ausencia será un poco complicado planear las cosas ahora.
− Todo sería más fácil si contáramos con otro entrenador de apoyo.
− ¿Usted solo no puede con ello? – pregunto Mika, dando a entender que tío Phichit no pudiese solo con el trabajo.
− ¡Mika! – le reprendí.
− ¿Qué? Solo pregunto – se encogió de hombros.
− No importa Krul – tío Phichit solo soltó una ligera risa – Seung me apoyaba de cierta forma que, los errores en la rutina de Krul que yo no pudiese apreciar, el las remarcaba de forma que pudiésemos corregirlas.
− Oh, ya entendí.
Solo puse los ojos en blanco al ver la poca comprensión de Mika.
− Si encontráramos a otro entrenador sería un gran apoyo para Krul, la inesperada partida de Seung−san nos ha complicado un poco las cosas – concluyo Amy.
El silencio se apodero nuevamente del lugar, ¿Cómo podíamos solucionar aquella situación?
− ¿Por qué no lo hace Yuri? – La voz de tía Mary capto nuestra atención.
− ¿Yuri−san? – Amy observo a mi tía con confusión.
− Yuri es un experto patinador, seguro con su experiencia podría ayudarles ¿no?
− No creo que sea muy buena idea hermana – hablo mi madre – solo enseño a niños no atletas para competencias deportivas, así que…
− ¡Tiene Razón! – Dije para su sorpresa − ¡Tú puedes ayudarnos mamá!
− ¿Ha?
− Es cierto – tío Phichit lo tomo por los hombros – con tu experiencia y la mía podríamos hacer que esto funcione Yuri.
− No, eso no es…
− Yuri−san sería de gran ayuda para nosotros – Amy sonrió, apoyando la moción.
− Vamos, es una mala idea y lo saben.
− ¿Por qué sería mala idea? Ganaste el gran Prix así como múltiples campeonatos, fuiste entrenado por la leyenda viviente, no has dejado de patinar incluso enseñas a pequeños que buscan entrar en el mundo del patinaje artístico – hablo mi tío con firmeza.
− Es que… − mi madre me regresaba a ver constantemente.
− Tu hija pide tu ayuda, ahora que más la necesita, acaso ¿le negaras eso?
El nerviosismo en el rostro de mi madre era evidente, sus ojos observaban constantemente el rostro de todos los presentes, solo necesitaba un poco más de convencimiento y sabia como hacerlo.
− Mamá – hable juntando mis manos y alzándolas a la altura de mi mentón – Por favor – usando el gesto de tristeza y suplica que mejor tenia – ayúdame, tío Seung no está – lentamente las lágrimas se acumulaba en mis ojos − ¿lo harás? ¿Ayudaras a tu hija ahora que más te necesita? – solté un sollozo.
Mi madre comenzó a balbucear conforme mis sollozos aumentaban.
− Mamá.
Apretó los dientes y cerró sus ojos, tratando de resistirse a mí suplica pero, tras varios sollozos y lágrimas recorriendo mis mejillas, soltó un largo suspiro.
− ¡De acuerdo! – Dijo al no soportar mi sufrimiento – Lo hare.
− ¡Sí! – comencé dar saltitos en mi lugar.
− En ocasiones como esta desearía que no hubieses heredado nada de tu padre − pasando una de sus manos por sobre su cabello.
− ¿Viktor−san? – Amy parpadeo un poco al escuchar las palabras de mi madre.
− Cuando Viktor tenía una loca idea y yo me negaba, el usaba ese gesto de cachorro, comenzaba a llorar y sollozar hasta que por alguna razón accedía.
− Es mitad Nikiforov ¿Qué esperabas? – tío Phichit se encontraba sonriente por mi acto.
− Supongo que era imposible que no heredara ciertas cosas de el – se cruzó de brazos.
− Ya sabes lo que dicen mamá – el solo me regreso a ver – de tal palo, tal astilla.
Sonríe abiertamente y abrace con fuerza a mi madre, el calor de su cuerpo poco a poco fue inundándome y la una sola palabra comenzó a formularse en mi cabeza tras aquella noche tan agitada.
− Gracias, mamá.
El dibujo una suave sonrisa en su rostro, devolviéndome el abrazo.
− De nada.
− A continuación hablara la patinadora Yagami Krulcifer, quien concursa por un pase al gran Prix Junior por primera vez en su vida.
Mi mente aún estaba perdida dentro de aquella nebulosa de recuerdos, así que no escuche la voz del presentador la primera vez, no fue hasta que el toco mi hombro que pude regresar a la realidad.
− ¿He?
− Al parecer alguien está un poco nerviosa – los reporteros rieron levemente − ¿Podrías mostrarnos el tema que elegiste?
− Ah, sí, claro – di un paso adelante y tome el micrófono, volteando la tabla en el pedestal donde el tema de mi programa estaba escrito.
Los murmullos de los reporteros al leerlo no se hicieron esperar, aun con aquel ligero nerviosismo tome con fuerza el micrófono.
− El tema que escogí para el Gran Prix Junior… Fue "Esperanza" – todos los presentes me miraban fijamente – no fue fácil para mi elegirlo, ya que todos los temas que rondaron por mi cabeza se ajustaban perfectamente a aquello que buscaba pero, ninguno me daba la seguridad que buscaba, hasta que me di cuenta que aquello que me mantuvo en esto, que no permitió derrumbarme… Fue la esperanza de realizar mi sueño.
Los flashes de las cámaras comenzaron a saltar, por mi parte decidí no mirar a nadie más que a tío Phichit.
− Hace mucho que deje el patinaje, con la firme creencia que esto no era lo mío pero, tras muchas caídas y situaciones llenas de tristezas me di cuenta que estaba errada, que el hielo era el único lugar donde podía ser yo, donde podía reencontrarme cuando por alguna razón me caía y quería rendirme – respire profundamente – el mensaje de mi rutina es demostrar que nunca debemos rendirnos, que cualquier sueño puede hacerse realidad por muy difícil que este sea, si nos perdemos en el camino, dimitamos y retrocedemos ¿Cómo esperamos realizar aquello que tanto anhelamos?, La esperanza es lo último que muere y lo último que nos mantiene en pie…
La sonrisa en el rostro de los reporteros y en el de tío Phichit me motivó a continuar.
− Hay alguien ahí afuera que quiero que escuche lo que mi rutina dice, lo mucho que yo y mi familia le hemos extrañado durante todos estos años y… Estoy segura que este sentimiento, esta sensación será suficiente para que las palabras que nunca se dijeron puedan ser escuchadas sin necesidad de las mismas – tío Phichit se sorprendió de lo que mis palabras estaban insinuando – La esperanza me llevara hasta esa persona, hará que vuelva a nuestro lado y… − cerré mis ojos y eleve mi mano a lo alto − ¡Hará que conquiste la medalla de oro y gane el Gran Prix Junior!
El rostro pasmado de los periodistas y tío Phichit me demostró que me había pasado un poco con mi declaración pero, no me arrepentía, la vida se trataba de riesgos y el que había tomado era el camino más difícil que una adolescente pudiese tomar pero, ¿de eso se trata no?
Solo pude reír mientras tío Phichit negaba con su cabeza.
Varios días después
− ¿Lista para saber dónde te asignaron? – pregunto Amy sentándose a mi lado.
− ¿La verdad? – ella asintió – No, no muy segura que digamos.
− ¿Y eso por qué? – Mika se sentó a lado de Amy mientras continuaba comienzo de su tazón de palomitas.
− No lo sé, quizás solo estoy nerviosa.
− No será que, ¿temes que te toque con la gran Emilia? – Mika dijo a modo de burla.
Solo fruncí el ceño al escuchar ese nombre.
− Vamos Krul, no creo que te toque con ella – note como trataba de relajar el tema – Si eso sucede, significa que tienes muy mala suerte.
Ignorando el comentario de Mika solo regrese la vista hacia la pantalla del televisor, a lado de la misma se encontraban las trillizas, observando el reloj y hablando entre ellas, según mi madre, siempre hacían eso desde pequeñas, cuando alguna competencia o hecho importante sucedía en el mundo del patinaje.
La puerta corrediza se abrió de golpe, de donde emergió mi madre, mis abuelos, tía Mary, Minako-Sensei y Tío Phichit, siendo seguidos por un muy animado Yu−chan quien se acurruco debajo de la mesa mientras todos los demás se acomodaban en diferentes lugares de la sala.
− ¿Aún no han dicho nada de los lugares? – pregunto mi madre, sentándose a mi lado.
− Aún faltan algunos minutos para ello Yuri – contesto Axel.
− Ya veo – mi madre regreso a verme − ¿Todo bien?
− Sí, claro – reí brevemente.
− ¿Segura?
− Si…
− Krul.
− Solo son los nervios.
− Teme que le toque con Emilia – Mika se llevó un par de palomitas a la boca.
− ¡Eso no es cierto Mika!
− ¿Emilia? – Sus ojos pasaron de mi rostro al de Mika − ¿Tanaka Emilia?
− Si, esa chica, Krul teme no poder ganarle.
− Mika, eso no es verdad – mis ojos buscaron el rostro de mi madre – no lo es.
− Hija…
− ¡Llego la hora! – anuncio Loop encendiendo la pantalla, donde las noticias comenzaban a transmitirse.
− ¡Aquí viene!
Los conductores del noticiero con lentitud iban informando de las posiciones así como los lugares que serían las sedes de las copas del Gran Prix Junior así mismo, cuando anunciaron cual sería el lugar para la final, mi corazón dio un pequeño salto de emoción.
− ¿No te causa nostalgia Yuri? – Tío Phichit observaba el televisor con una mirada llena de emoción.
− Si, es difícil no recordar.
− ¿Qué cosa? – haciendo que ambos regresaran a verme.
− Las locaciones de las copas – mi madre acaricio mi cabeza – algunos lugares… Son los mismos que visitamos cuando…
− Cuando Yuri gano el oro, yo competí contra el en china.
− Si, me ganaste por poco, si tan solo no hubiese fallado ese flip.
− Fue una suerte que lo fallaras, aunque la sorpresa después de eso fue…
− Oh, si − rodo los ojos – Viktor pensó que me sorprendería con aquella acción.
− Y sin duda lo hizo, paralizo el mundo.
Mika se acercó un poco a Amy y hablo por lo bajo.
− ¿A qué se refieren?
− De cuando Viktor lo beso en la copa china frente a todas las cámaras, fue así como anunciaron su relación.
Yo solo reí por lo absurdo de la situación.
Loop apago el televisor tras haber sido anunciado las asignaciones y procedió a colocarse frente a todos junto a sus hermanas.
− Seguramente nadie le puso atención por la conversación que mantenían ¿no?
Todos nos quedamos en silencio.
− Típico de ustedes – dijo Axel − Así que procederemos a resumir lo dicho en el noticiero.
Saco un pequeño pizarrón donde anoto los lugares y las asignaciones de cada patinadora.
− K−chan – levante mi cabeza al escuchar mi nombre – fuiste asignada a la copa de los ángeles y la copa Rusia – Anuncio con alegría − La final del Gran Prix Junior será celebrada en Barcelona, mismo lugar donde quince años atrás Yuri gano su primer Gran Prix – mi madre sonrió ante aquel recuerdo.
− La copa Rusia será el segundo lugar en el cual competirás.
− Te enfrentaras a una patinadora que ha sido una promesa del patinaje de este año – agrego Loop.
− Su nombre es Alexandra Smirnov – concluyo Lutz.
− ¿Smirnov? – Regrese a ver a Amy − ¿No se te hace familiar ese apellido?
− Ahora que lo mencionas si – llevando sus dedos anular y pulgar hacia su mentón, en una pose pensativa − se me hace familiar.
− ¿No era el apellido de aquella alumna que estuvo de intercambio hace un año? – Mika hizo que ambas parpadeáramos por la sorpresa.
− Vaya, eso sí es sorpresivo – dije sin salir de mi asombro.
− Es la primera vez que dices algo que nosotras no sepamos.
− ¡Oigan!
Ambas reímos ante la reacción de Mika.
− ¿La conocen?
Regrese a ver a mi madre.
− Si, su padre estuvo de negocios en Japón durante seis meses y ella estuvo con nosotros solo un semestre por ese motivo.
− Recuerdo que ella y tú se volvieron buenas amigas – Una sonrisa sínica apareció en mi rostro.
− ¿Acaso son celos los que escucho Amy? – pregunte con un tono de picardía.
− ¿Celos? Para nada – volteo su rostro a lado contrario lo cual solo me hizo reír.
− Seguro se alegrara de verte.
− Eso espero – le conteste a mi madre.
Al no escuchar hablar a Tío Phichit durante toda la explicación, regrese a verle encontrándolo demasiado metido dentro de sus pensamiento, por lo que decidí llamarle.
− Tío Phichit, ¿Sucede algo?
− No – negó con su cabeza− solo que… Dijeron que la copa Rusia era la segunda competencia ¿no?
− Sí.
− Eso quiere decir que la primera es… − señalando el pizarrón que estaba siendo sostenido por Loop.
− La copa ángeles – el rostro de Amy se tornó serio.
− ¿Por qué siento que eso no es buen augurio? – mis ojos iban de un rostro a otro.
− Wow, Krul – Mika mi llamo – Creo que la mala suerte si te persigue.
− ¿De qué hablan?
−K−chan, la copa ángeles es… − Axel regreso a verse con su hermana Lutz.
− Donde Tanaka Emilia fue asignada – finalmente Lutz contesto lo que la mayoría ya sabía.
− Eso significa… − Mi madre sostuvo con fuerza mi mano.
− Que tendré que enfrentarme con Emilia si quiero ganar la medalla de oro en los ángeles.
− Emilia es considerada como una de las mejores patinadoras del mundo, también es una de las favoritas para llegar al gran Prix y ganar el oro.
La voz de Lutz resonaba en mi cabeza, sabía que tarde o temprano tendría que enfrentarme a Emilia pero ¿tan pronto? ¿Por qué la mala suerte me perseguía incluso en las asignaciones? El suelo comenzó a tambalearse, mi alrededor comenzó a oscurecerse por la ansiedad, solo cuando la calidez del abrazo de mi madre me rodeo fue que la misma desapareció.
− No te preocupes, no importa el resultado – el me sonrió con dulzura – No dejes que el miedo a perder…
Contemple unos segundos su rostro recordando fugazmente aquella vieja fotografía en mi habitación y sonreí.
− Te impida jugar – concluí la oración.
Asintió con su cabeza al escuchar mi respuesta.
− Tienes razón – regrese a ver a todos en la sala – no importa cuán difícil sea el obstáculo, voy a hacer mi mayor esfuerzo para ganar el oro en los ángeles, no importa que mi rival sea Emilia… Daré todo lo que tengo, si ella me gana, será porque me falta mejorar no porque me rendí.
Los rostros tristes que antes me miraban ahora sonreían por la decisión que había tomado, sin duda pasar por todo había hecho que cambiara, aunque sea un poquito… Tenía a mis amigos, mis tíos, mi familia apoyándome pero, por sobre todas las cosas, el apoyo con el que siempre había querido contar era el de mi madre, y ahora estaba a mi lado, dándome fuerzas para seguir adelante.
"Una moyashi como tú, jamás podría logrado"
Respire profundamente al recordar aquellas palabras y trace la nueva meta que se ponía enfrente, ganar la medalla de oro en la copa de los ángeles.
Después de tres años, Emilia y yo nos volveríamos a encontrar.
つづく/ Continuara...
Y bien, aquí tienen el pequeño interludio entre el año de entrenamiento de Krul y las copas del Gran Prix pero, antes de entrar de lleno en ellas, nuestra pequeña protagonista tendrá que conocer a un personaje muy especial y que es 100% invención mía, bueno no tanto, considerando que se hizo a base de otro que si es del anime.
Los próximos dos capítulos son más bien un relleno necesario para que Krul tenga más "aliados" por así decirlo en su búsqueda de conocer a su papá.
Creo que aquí se aclara la razón del por qué la rutina de Krul tienen un parecido a las de Yuri, en el prólogo lo mencionan… Él la entreno xD
Sobre Seung, creo que nadie lo extraño… ¿No se les hizo raro que desapareciera? simple, tuvo que irse a verificar algunos detalles en las empresas y pues, eso… xD
No fue muy largo este capítulo a lo mucho 18 páginas y espero les haya gustado, trate de meter un poco el anime aquí.
No sé cuándo actualizare, espero que en enero del 2018 ya que tengo otro fanfic que actualizar que es el "Entronado" de Yuri on ice también y ese me llevara todo lo que queda del mes.
Así que, gracias por leer esta historia que no es muy original.
Nos vemos, les deseo una feliz navidad y un próspero año nuevo
PD: No les sorprenda si en alguna ocasión Krul rompe la cuarta pared, es un recurso que quisiera usar en algún punto.
