Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Domingo día de actualización ^^
Estoy tan contenta por todos los comentarios que tuvo el capítulo anterior, ¡Gracias!
Nos vemos abajo.
Capitulo 8
Edward había contado cada minuto para la llegada de ese momento y justo cuando la tenía en su coche el silencio era el que reinaba en el ambiente. No quiso que se sintiera cohibida así que pensó que era mejor no obligarla a hablar; aun así no hubo ninguna palabra y eso comenzó a enfadarlo. Una vez llegaron a su destino tuvo que preguntarle acerca de su silencio, y su respuesta no le gusto nada, mucho menos su insinuación de estar con otros hombres; era verdad que había pagado por ella, por lo tanto solo sería de él y no debería preocuparse por eso. Ante esa afirmación necesitó sentirla más cerca de su cuerpo.
Sintió como lo ignoraba, pero a pesar de ello no la soltó, quería esquivarlo pero no lo iba a conseguir; si ella era obstinada a Edward no le ganaban en ese adjetivo, pero cuando ella logró soltarse de su agarre no pudo retenerla al perderse entre las personas del salón. Furioso comenzó a buscarla por todo el lugar pero no había rastro de ella.
Cuando iba a buscar cerca de los baños una rubia le paró en su camino.
- Edward –le abrazó efusivamente- cuanto tiempo sin saber de ti.
- Tanya ¿Cómo estás?
- Muy bien –ambos se mantuvieron en silencio durante unos instantes- me entere de lo de Victoria, lo siento, nunca pensé que lo del bebé le llevara a eso.
Sólo asintió mirándola, aquella mujer frente a él era una de las mejores amigas de su esposa, se conocían desde la secundaria, pero hacia tiempo que ambas se habían distanciado, justo en el tiempo cuando Victoria empezó a obsesionarse con un embarazo que nunca llegaría, toda relación fuera de ello fue excluida de su vida.
- Y tú, ¿cómo te encuentras? – No quería seguir con el tema de su mujer, ya era demasiado pensar que se encontraba encerrada en un hospital psiquiátrico.
- Bien, estuve un tiempo en Europa, volví hace dos meses –se quedó pensativa- quizás vuelva a marcharme allí, la vida es más interesante en aquella parte del mundo –ambos sonrieron.
Edward desvió su vista de la rubia al ver un cabello como el de Bella perderse entre los invitados.
- Me alegro mucho verte Tanya, pero tengo que marcharme –ella asintió y lo vio correr entre la gente.
El enfado se esfumó convirtiéndose en preocupación cuando vio su rostro por fin; ella ni siquiera lo miraba, solo le pidió salir de allí. Otro silencio fue lo que acompañó el viaje de vuelta, quería que se relajara, que por una vez fuera todo para ella no para la gratificación de otro hombre, por eso la sacó de Eclipse y la llevó a ese hotel.
Una vez en la habitación una de las cosas que le enfureció fue que ella pensará que la había llevado solamente para follar, pero sobre todo le hirió que pensara que la había exhibido durante toda la noche; la apartó de él, no negaría que sexualmente Bella podía con todo su autocontrol pero estaba tan cabreado, sobre todo cuando no entendía a pesar de sus palabras que sólo quería que ella descansara. La gota que colmó el vaso fue cuando nombró a su esposa porque lo único que provocó fue que todas las preocupaciones le ahogaran de nuevo.
La arrastró hasta la pared y cuando vio su mirada llena de terror la soltó para salir de allí, no podía permitir que le sacara de su casillas, respiró tres veces y bajo en el ascensor.
Llevaba mas de una hora en el bar bebiendo whisky, aquella frase dicha por Bella le había devuelto a la realidad, ella era su escape para olvidar, sin embargo se lo había recordado todo, en esos momentos una lucha interna se llevaba en su interior, por un lado se sentía culpable por haber dejado a Victoria en aquel hospital pero sobre todo su orgullo le impedía volver después de todo lo que ella le había dicho. Quizás era una mala persona y no merecía nada mejor en el futuro. Siempre pensó que la vida era un largo recorrido con baches en los que tropezabas pero podrías levantarte. Sin embargo, a él la vida le había puesto en el más terrible de los hoyos en el que quizás no podría levantarse, podía ser un gran empresario pero en lo referente a su vida privada era una simple escoria, no había podido lidiar con todo lo que se le había venido encima.
Con aquel pensamiento volvió a subir a la habitación, sólo esperaba que Bella estuviera dormida, no tenía fuerza para enfrentarse con ella también, toda su vida era una auténtica mierda.
No estaba en el dormitorio por lo que entró en pánico pensando que quizás se había marchado, no, ella no podía volver a Eclipse sola, comenzó a buscar por toda aquella enorme habitación hasta que oyó como el grifo de la ducha se cerraba, entonces suspiró tranquilo y se apoyó en la pared del pasillo cerrando sus ojos e intentado apartar todos los pensamientos de su cabeza, pero el alcohol solo hacia intensificarlos más, ¿no se suponía que bebiendo se olvidaba todo? Hasta eso estaba en contra suya. Cuando la puerta se abrió sus ojos se fijaron en ella, estaba tan jodidamente sexy en esa bata, todos sus pensamientos y preocupaciones se fueron al traste en cuanto la vio, ese era el poder que tenía en él, dejar que su mente se mantuviera alejada mientras ardía en deseo por poseerla hasta que amaneciera. No se dio cuenta que estaba allí observándola, cuando estuvo cerca de él chocó con su cuerpo y al sentirla su miembro hizo acto de presencia, quiso besarla pero una vez más ella rechazó el beso; esa regla que odiaba tanto aún se interponía en las ansias que tenia de beber de esa boca, sentir sus gemidos mientras la besaba; quizás algún día lo consiguiera.
Aquella vez no fue como todas las demás, ninguno de los dos habló solo se dejaron llevar por la pasión, simplemente dejó todo pensamiento fuera y se centro en ella, en Bella.
Se despertó temprano esa mañana y solo pudo admirar la belleza de la chica que se encontraba a su lado, era la primera vez que la veía dormir, podía ver lo indefensa que se encontraba en esos momentos; un nuevo sentimiento se removió en su interior; el de protegerla de todo lo que le pudiera hacer daño. Se levantó para dejarla dormir por algún tiempo más mientras se sentaba en una silla cercana y la observó hasta que sintió como su cuerpo se desperezaba entre las sabanas.
Intentó disculparse con ella por como anoche no pudo resistirse a su cuerpo; también era una manera de intentar reconciliarse con su pensamiento de que esa noche solo quería que estuviera lejos de Eclipse y descansará, pero ver a Bella en esa bata solo hizo que su miembro saltara para tomarla de nuevo.
Le molestó que ella volviera a compararlo con aquellos clientes que frecuentaban el local, él no era como ellos, simplemente quería lo mejor para Bella ¿Por qué ese pensamiento? Ella no era nada, sin embargo no podía quitárselo de encima. Su mente le decía instantes atrás que ella debía ser cuidada y él quiso hacérselo saber pero tan solo obtuvo una carcajada seguida de un contundente rechazo.
Cuando la vio encerrarse en el baño golpeó la pared más cercana, se reía de él, no quería ser protegida, no quería su ayuda ¿por que tenía que ser así? Era la mujer más testaruda que se había cruzado en su vida, debía descubrir que era lo que le hacía no confiar en nadie, algo desastroso debió de haberle pasado, podría ser su vida en aquel antro o quizás un pasado peor aún.
Una vez enfrente de Eclipse no pudo callar la pregunta que le había rondado durante todo el trayecto, quería volver a verla pero debía preguntárselo. Su respuesta le dejo en claro que le daba igual tenerle cerca o no, pero sabía que algo se escondía detrás de esas palabras. No iba a dejarla sola tan fácilmente, esa chica se había metido tan dentro de su piel que no podría olvidarse de ella por más que quisiera. Salió de allí después de dejarla, debía poner su vida en orden, todo estaba boca abajo y debía enderezarla, por su bien mental.
…
Había llamado a su madre para tranquilizarla por su ausencia del día anterior, le había prometido que pronto iría a verla que debía poner en orden todos sus pensamientos, ella no le mencionó nada de Victoria pero sabía que su padre y Eleazar se estaban encargando de su tratamiento, por más que le doliera debía de hablar con ellos.
Cuando colgó a su madre recordó como Bella le había nombrado a Victoria, se sintió tan frustrado en ese momento que tuvo que dirigirse al hospital, necesitaba verla y saber si todavía quedaba algo de la verdadera Victoria en lo más profundo de su alma.
Estaba sentado en el despacho de su amigo Eleazar después del encuentro con Victoria.
- No sé qué hacer cada vez que la veo, se me cae el mundo encima –recordó como Victoria lo había despreciado minutos atrás- me ha dicho que quiere ser libre –sonrió para si mismo- ¿te lo puedes creer Eleazar? después de estos años ella simplemente quiere ser libre de mi.
- No puedo hacerme una idea de tu dolor, pero tienes que intentar recuperarte.
- Pero es mi esposa, es la mujer de la que estoy enamorado –sonrió tristemente- bueno de la que estaba enamorado, porque esa de allí ya no es Victoria – todavía sonaba en sus oídos la silla estampada en la puerta cuando él le dijo que le concedería la libertad.
- Tienes que comprender que lo de Victoria no tiene solución Edward.
A pesar de que en aquella habitación sacó toda su rabia hacía él cuando le gritó que se largara y la dejara, no podía evitar sentirse culpable- no puedo borrar todo de un simple plumazo.
- Tienes que intentar seguir adelante, Edward –ambos se miraron- sabes que si hubiera algún tipo de solución yo mismo te aconsejaría que lo intentaras, pero no la hay.
Llevó sus manos hacía su pelo- Lo que más me enfurece es que en mi interior lo sé.
- Edward eres joven, no puedes parar tu vida más por ella cuando ella…-se quedó callado.
- Dilo Eleazar, me desprecia, me odia.
- Puedes rehacer tu vida con otra persona. – levantó su cabeza y lo miró.
- ¿Me estás aconsejado que me divorcie? ¿Así, tan fácil? Ella no sirve ¿por lo que me tengo que buscar otra? Como si fuera una cosa… ¿qué tipo de persona fuera si hiciera eso?
- Es una decisión que tu tienes que tomar, nadie te juzgará porque has hecho lo que has podido, han pasado meses, Edward, has tratado de estar presente en su vida incluso cuando ella cada vez que ha podido te ha culpado, insultado o golpeado. Ya esa mujer no es tu esposa. Y temo que si sigues en este mundo quedarás tan mal como ella…
-¿Y que voy a hacer con los buenos momentos? ¿Cómo me miró en el espejo cada mañana si la abandono ahora?
-Que te separes no significa que la vayas a dejar, seguirás velando por ella, estará bien cuidada, trataremos de ayudarla. Pero esa mujer que casi te hiere hoy y que rogaba por ser libre, no es tu esposa. Victoria no va a volver…
Edward negó con la cabeza y se pasó una mano por el cabello.
-¿Cómo puedes estar tan seguro? Tal vez mañana se despierte y sea normal y podremos retomar lo que una vez tuvimos… quizás…
-No lo ha hecho en casi un año. No ha habido cambio, ni una buena prognosis, no lo hará Edward… yo solo te estoy diciendo que si sigues así tú también caerás y no es justo.
Le había dado muchas vueltas a aquella conversación con Eleazar y ahora se encontraba sentado frente a su abogado, hacía pocos minutos que había llegado a su oficina después de llamarlo, lo que le había rondado por la cabeza el último día lo iba a poner en palabras.
- Alistair, creo que ya has oído en la situación que se encuentra mi esposa.
- Si Edward y créeme lo lamento mucho, es una pena que ella haya llegado a ese punto –asintió mirándole.
- Quiero que me aclares una duda –Alistair lo miró con atención, suspiró y soltó la pregunta- ¿podría divorciarme de Victoria en su estado?
La cara de su abogado fue de sorpresa total, sabía que mucha gente lo tildaría de insolidario y que huía de sus problemas, pero después de la última vez que habló con Victoria se dio cuenta que el amor para ambos se había esfumado y no podría seguir casado con ella. Tenia que tener control, ella no lo quería, tal vez nunca lo hizo, y el aunque la seguiría atendiendo de por vida, y costeando su tratamiento psiquiátrico, no podría estar atado toda su vida, sobre todo porque el médico dijo que no tenia esperanza de recuperación.
Si se recuperara él no se divorciaría, lucharía por su matrimonio, pero no lo haría y el necesitaba separarse, así ella siempre sea su responsabilidad.
- Es un poco complicado, Edward.
- Le pagaría la clínica donde tenga que internarla no le faltaría de nada, no me puedo olvidar de todo lo que hemos vivido juntos, pero no puedo seguir atado a ella ¿Es posible?
Alistair lo miró durante unos instantes antes de comenzar a hablar- será un proceso largo, primero tendrían que diagnosticarla.
- Mi padre y Eleazar lo están haciendo, incluso han dicho que es una patología crónica, empezó con un cuadro de ansiedad seguido de un brote psicótico incluso intentó quitarse la vida y ahora está en una fase que la llevará a la esquizofrenia y que hay gran posibilidad de que no se revierta… ella no cambiará, estará siempre loca y yo no… no puedo soportarlo. Sé que soy un mal hombre, un bastardo, pero no puedo seguir así –interrumpió a su abogado antes de que siguiera.
- Bien – dijo con cara analítica y acomodándose en su sillón - primero necesitamos un diagnóstico forense que se da por el proceso judicial. Tendríamos que iniciar el proceso judicial de inhabilitación legal, el psiquiatra confirmará o rechazará el diagnóstico, tal vez incluso se utilizará un equipo multidisciplinario para ello. El juez decidirá a ultima instancia, pautará una forma de protección para ella, no puede quedar desahuciada o sin medios para atenderla… lo único que te beneficiaria es que Victoria no tiene familia que haga oposición a la inhabilitación, por lo que la decisión sería únicamente por el juez y los resultados forenses. A Victoria tendrían que asignarle un tutor nombrado por el Estado. En principio la figura del tutor seria tuya, eres su esposo, y su única familia, cuando y si te divorcias será nombrado por el juez e incluso para el divorcio será asignado un abogado at litem, para velar por sus derechos…
- ¿Cuánto tiempo podría durar todo esto? – Preguntó Edward impactado por la información.
- Tiene su tiempo, porque son dos procedimientos, Edward. Primero el de declaración de la inhabilitación legal y otro por el divorcio. Pueden ser hasta años. En tu caso, al tener los medios económicos para gestar las actuaciones prontamente podría dudar solo meses… - se quedó pensativo -. Eso también tiene que ver por tu presencia en el caso y mi labor como abogado.
-Alistair, eres el mejor, si hay alguien que puede sacar ese proceso expedito eres tu… necesito estar divorciado. Te doy mi palabra que siempre velare por ella…
- Entonces haré el escrito de petición de inhabilitación legal, necesito los diagnósticos privados para anexarlo, y te llamare cuando lo tenga todo listo para pautar la fecha de introducción de documento. –Edward se levantó y estrechó su mano.
-Espero tu llamada.
Después de aquellas palabras su abogado salió del despacho, él se quedo pensativo girando su sillón para mirar por la ventana de su despacho, pero su móvil lo interrumpió, contempló el nombre que aparecía en la pantalla, "mierda" expresó mentalmente, se había olvidado de llamar a Alice para decirle que todo estaba bien, le esperaba una buena charla por parte de su hermana pequeña.
….
Aquella había sido una semana larga, Alistair le mantenía al corriente de todo acerca de la creación del documento y recopilación de los recaudos. En aquella llamada de hace siete días en la que habló con Alice le contó sus planes de separarse definitivamente de Victoria, ella no le recriminó nada, simplemente le dijo que estaría a su lado en todo lo que necesitara; algo parecido pasó con sus padres cuando les expuso la situación, su madre lo abrazó cariñosamente diciéndole que siempre iba a estar ahí para él.
Puede que su vida en esos instantes fuera la más miserable de todas, pero su familia le hacia seguir adelante, aunque había alguien más que hacia que todo valiera la pena y era ella.
En esa semana había ido tres veces a visitarla a Eclipse, después de su salida frustrada habían vuelto a la misma situación del principio y por ahora debía conformarse con eso, ser solo un cliente de ella, quizás poco a poco consiguiera ganarse su confianza.
De esas tres veces solo una pudo estar con Bella, aquel encuentro fue demasiado rápido quizás el haberla deseado tanto esos días hizo que ambos terminaran demasiado pronto. Después ella le pidió que se fuera pues debería atender a otro cliente. Había salido hecho una furia del local, le había despreciado por irse con otro, sin embargo allí estaba otra vez entrando por la puerta de Eclipse.
Recordó que antes de ese encuentro las dos veces anteriores la había visto bailar en aquel tubo otra vez, si bien esas veces no hubo contacto sexual, se fue de allí demasiado excitado, deberían prohibirle bailar de aquella manera. Al día siguiente fue de nuevo pero otra vez se marchó sin olerla ni siquiera, estaba detrás de la barra sirviendo copas, aquella noche se planteó seriamente si estaba esquivándolo.
Pero como alguien dijo alguna vez: a la tercera va la vencida; quizás sí que lo esquivó durante esos días por que al principio fue demasiado fría con él e incluso vio como intentó esconderse antes de que se acercará a ella, después de marcharse tan enfadado se había prometido no volver en varios dias pero esa promesa fue rota al segundo día, no sabía el qué pero necesitaba verla, saber que estaba bien, necesitaba olerla, necesitaba sentirla. En esos instantes comprendió las palabras que ella le había dicho una vez.
"Soy como una droga Edward, tan adictiva que necesitarás tu dosis y cada día que pase exigirás más y más de tu droga hasta que llegue un momento en el que yo seré tu marca de heroína y toda tu vida girara en torno a mi."
Si, era adicto a una droga y su nombre era Bella.
Miró a su alrededor buscándola, en su primera ojeada no la vio por ninguna parte, podría ser que otra vez se encontrara bailando o en la barra, no fue así cuando observó ambos lugares, frustrado se sentó en una de los sillones, seguramente estaría con alguien arriba, no quería pensar en ello, no quería pensar que ella era de más hombres a parte de él, aunque quería negarlo eso le carcomía por dentro de tal manera que incluso podría subir y apartarla de cualquier imbécil que osara tocarla.
En ese momento se fijó como un hombre estaba obligando a una de las chicas a subir hacía las escaleras de las habitaciones, ella se estaba resistiendo y cuando vio que giraba su cabeza pidiendo ayuda se dio cuenta quien era, se levantó y corriendo se dirigió allí.
- Suéltala –le dijo furioso mientras agarraba el brazo del hombre.
- Métete en tus asuntos gilipollas –de un manotazo apartó la mano de Edward de su brazo y se dirigió de nuevo a la chica.
Su cuerpo entró en cólera y empujó a ese salvaje separándolo de Bella, el hombre cayó al suelo, ésta al ver la situación agarró su brazo e intentó llevárselo lejos para que no iniciara una pelea, se giró y la miró intensamente.
- ¿Te encuentras bien? ¿Te ha hecho algún daño? –ella negó con la cabeza y cuando se acercó para poder abrazarla sintió como alguien lo agarraba por su camisa y lo empujaba hacia atrás cayendo esta vez él al suelo.
Recibió un golpe en su labio sintiendo como la sangre empezaba a salir de allí.
- Te voy a enseñar a no meterte donde no te llaman.
Si ese hombre quería pelea la iba a tener, sabía defenderse muy bien y sus largas horas en el gimnasio daban para mucho, si se creía que el único que iba a sangrar era él estaba muy equivocado, con mucho esfuerzo intentó sacárselo de encima mientras oía la voz desesperada de Bella pidiendo que ambos parasen, golpeó a ese individuo en la nariz y cuando iba a volver a hacerlo sintió como le separaban de la pelea, alguien lo agarró y lo levantó del suelo donde se encontraba vio como ese desgraciado tocaba su nariz y sentía su sangre mientras se levantaba.
- James será mejor que te marches –conocía la voz de aquel hombre, habían armado un buen escándalo si el mismo Aro en persona había salido a disolver la pelea, entonces miró a su alrededor y observó como toda la gente congregada allí los miraba, después su ojos se fijaron en Bella que intentaba abrazarse así misma mientras Aro hablaba- te he repetido muchas veces que no quiero altercados en mi local, así que te invitaría a que hoy lo abandonaras.
- Yo no inicie nada Aro, ese hijo de puta –le señaló- se las dio de machito mientras estaba con tu muñequita –esa vez miró descaradamente a Bella y sonrió, la ira hizo acto de aparición y quiso soltarse del tipo que lo agarraba y golpearlo hasta que no tuviera mas fuerzas en sus puños ¿cómo se atrevía a tratarla así?
- Felix suelta al señor Cullen –sintió como le soltaban, pero una mirada le bastó para que no se dirigiera a por el tal James- Demetri y tu acompañad a James hacia la salida –James miró con furia a Aro y no le quedó más remedio que salir de allí- James, no quiero verte por aquí en una semana.
Después de eso, Aro se dirigió a todo el público que observaba la escena y llamó su atención elevando la voz.
- Todos los presentes están invitados a una copa –se oyó un estallido de júbilo y cada cual siguió a lo suyo. Aro se acercó hasta él- siento lo que ha pasado señor Cullen –fijó su vista en Bella- sube arriba con él y procura curar la herida –Bella asintió y agachó su cabeza sin mirar a Aro. ¡Dios! también quería golpear a ese miserable, pero ahora no era el momento, el pagaría pronto. Se dirigía hacía Bella cuando lo oyó hablar de nuevo- Edward esta noche corre a cuenta de la casa –miró a Aro pero desvió rápidamente la mirada, porque si seguía haciéndolo podría terminar lo que no había acabado con James.
Una vez dentro de la habitación, Bella se dirigió hacia un armario y sacó un bote y varias gasas, se acercó a él y comenzó a verter sobre una de ellas el contenido del bote, después alzó su mano para, con cuidado, empezar a limpiar la herida y la sangre que salía de su labio, escocía un poco e intentó reprimir el gemido pero no pudo, lo que provocó una pequeña sonrisa en Bella.
- ¿Qué?
- Los hombres sois unos bebés –una sonrisa se formó en su rostro, algo que no debió hacer por que el dolor volvió, pero no desistió en su contestación, se acercó a ella y dejó que ella lo sintiera.
- Los bebés no harían esto –apretó su culo para que ambos estuvieran más juntos- ¿sabes lo que me calmaría un beso?
- Buen intento Cullen, pero sigue soñando –se separó de él para guardar las cosas una vez había terminado, no pudo resistirse y cuando le dio la espalda su mano se dirigió hacia aquel redondo trasero y le dio una cachetada, vio como daba un respingo y lo miraba, esperaba una mirada de asombro por parte de ella pero le desconcentró que ella guiñara su ojo y moviera sus caderas cuando iba de nuevo hacía el armario.
Si, lo desafiaba y ella no sabía lo peligroso que eso podía ser, desataba su lujuria interior por ella, necesitaba su dosis de droga y Bella se la iba a dar. Fue hasta ella y abrazó su cintura apoyando su cabeza en el hombro de la chica.
- ¿Quién era ese depravado al que tuve que golpear? –sabía que no era el momento de preguntar eso pero quería saber quien era ese hombre para hacer lo posible e impedirle que se acercara a ella.
- Un cliente –dijo ella con indiferencia, sabía que no iba a sacarle nada más, así que debería averiguarlo por sí mismo. Alejó todos los pensamientos de ese malnacido y se prometió hacerla disfrutar. La giró y ambos se miraron.
- Solo déjate llevar –la vio cerrar sus ojos cuando él fue hacia su cuello besándola e incluso se permitió morderla suavemente y ella gimió en respuesta- si, solo quiero oírte disfrutar Bella.
Pasó uno de sus brazos por debajo de sus rodillas y la alzó llevándola a la cama, la tumbo allí y cogió un pañuelo que había visto sobre la silla que estaba cerca de la cama, cuando lo vio al entrar se le ocurrió algo. Se acercó a su oído mordiéndolo mientras alzaba el pañuelo y se lo ponía en sus ojos.
- No te asustes, confía en mí, solo quiero que hoy sientas –se removió debajo de su cuerpo- ¿confías en mi? –la respuesta se hizo esperar pero la vio asentir, por lo que ató ese pañuelo detrás de su cabeza- no te lo quites hasta que te diga –su cabeza volvió a moverse de forma afirmativa.
Fue abriendo lentamente la blusa que llevaba esa noche mientras esparcía besos por todo su cuerpo conforme lo dejaba al descubierto, ella intentaba reprimir sus gritos de placer pero no lo estaba consiguiendo, algo que a Edward le encantaba. La camisa voló por la habitación y sus hábiles manos quitaron la falda que llevaba puesta ese día, pasó por encima de su culo, sus dedos acariciándola, observó como tanto ella como él se mordieron el labio inferior, no pudo más y bajó la prenda, allí estaba el tesoro que más apreciaba, subió ambas piernas encima de sus hombros y comenzó a besar los muslos internos de aquella mujer que lo volvía loco. Bella esta vez no se reprimió de gritar y gemir en voz alta cuando llegó a aquel botoncito que la llenaba de placer, usó su lengua en el proceso pero también sus expertos dedos que entraban y salían del interior de la chica.
No tardó mucho tiempo más en darle un orgasmo, intentó quitarse el pañuelo.
- No Bella, todavía no.
- No me gusta estar con los ojos tapados –el rió observando su cara de frustración.
- Será solo un momento más, tener los ojos tapados aumentara las sensaciones –fue subiendo besando su vientre y sus pechos por encima de su sujetador cuando ella volvió a hablar.
- Pues tápatelos tú también. –volvió a reír.
- Entonces no podría hacer que te corrieras como hace unos segundos –sopló en su cuello y ella suspiró- créeme cuando te digo que merecerá la pena.
- Mas te vale Cullen o me las pagarás. -Sonriendo desabrochó su sujetador y se dedicó enteramente a sus pechos mientras sentía como ella a tientas le iba desabrochando los pantalones.- A este juego podemos jugar dos.
Ella acariciaba su polla por encima de sus bóxer, había conseguido después de un rato bajarle los pantalones pero como había comprobado Bella, no hacia mucha falta excitarlo, su pequeño amiguito estaba en todo su esplendor, no pudo más y bajó sus boxer llevando su miembro a la entrada de ella no sin antes colocarse un condón, para Bella aquello había sido una eternidad porque justo cuando iba adentrarse en ella le preguntó.
- ¿Qué demonios…-su polla entró en ella en su totalidad por lo que no pudo terminar su frase al gritar de placer, subió una de las piernas de Bella a su hombro y comenzó a bombear en su interior.
- Ahora nena, quítate ese pañuelo –no le importó que la llamase así porque obedeció y lo miró intensamente mientras ambos gemían de placer.
- Tenemos que… repetir esto… otra vez –le decía entre gemidos.
- Sabría que te gustaría… y todavía no ha llegado…lo…mejor.
Sus cuerpos se movían en perfecta sincronía mientras ninguno de los dos podía apartar la mirada del otro, hasta que no pudieron más y se abandonaron al placer, Edward con cuidado se desplomó encima del cuerpo de Bella. Sintió como acariciaba su espalda mientras trataba de controlar su respiración.
- La próxima vez serás tú el de los ojos tapados –se alzó mirándola y ambos sonrieron.
Ambos recogían sus ropas del suelo mientras se las iban colocando las miradas se cruzaban tras sonrisas picaras, mientras abrochaba sus pantalones sintió la mirada de Bella en su pecho y levantó la mirada y vio como se mordía su labio observando sus abdominales.
- ¿Ves algo que te guste?
- Quizás.
Le sonrió de vuelta y se acercó a ella cogiéndola de la cintura- Me alegro –se separó de él para terminar de vestirse, antes de salir de allí se acercó a ella y puso algo en su mano- se lo que Aro dijo y no quiero que pienses que pago por ti, es simplemente que quiero ayudarte y si no me dejas de otra manera será así, no lo rechaces, se que te puede venir bien, por favor –ella lo miró y cerró sus ojos a la vez que su mano.
- Está bien –se acercó a su oído- Gracias –mordió el lóbulo de su oreja, la miró por última vez y salió de allí.
Desde hacia días una idea le rondaba la cabeza y después de haber estado con ella de esa manera, y ella aceptar el dinero sin quejas, debía llevarla a cabo, aunque le tocara hablar de nuevo con Aro.
¿Os ha gustado?
Capitulo difícil para mí y para mis Betas, hemos discutido mucho acerca de él y pro ahora el más largo que escribí.
Gracias por los reviews, los alertas, los favoritos ^^
Bueno como dije arriba un capítulo complicado gracias a Beth por ese día en el que te di demasiado trabajo, sorry por el coñazo, jeje y gracias por tu asesoramiento como abogada ^^.
Y a Vicky sorry por todas las pifias que te has encontrado en este capitulo, gracias por el tiempo que le has dedicado. Sois las mejores ^^
Angie Cullen Hale: Si espero que Bella comience a comprender que Edward no es como los demás, si odiemos a James ¬¬. Gracias por pasarte.
Nohem: Si ambos están sufriendo demasiado y James es lo peor. Gracias por pasarte.
JELI: Veremos que tanto se puede resistir Bella a Edward. Lo de James no tiene nombre, esperemos que ese malnacido no se vaya de la lengua. Gracias por pasarte.
Nos leemos en el siguiente
Gracias se os quiere
xao
