OK! ME TARDE PERO AQUÍ ME TIENEN. Hablamos abajo y disfruten del Fic
Hablemos
Capítulo 9
La invocación de Norte III
-"¡PARALO YA!"- Por Mim, por Aster, por los guardianes, por quien fuese, ¿Podía alguien detener el dolor? Su alma adolorida ya no soportaba el peso, ya no podía seguir aguantando. ¿Y cuánto había pasado exactamente? ¿Un minuto? ¿Dos? Bueno, contaba que al menos fuesen dos. Si fuesen tres entonces se podía declarar victoriosa, porque era claro que ya no podía seguir aguantando.
Quizá puedo, quizá puedo apretar un poco más los dientes y decir que puedo…
Su vista estaba borrosa, ida, tan llena de negro como todo a su alrededor. Trato de pensar, pero todo lo que vino a su mente era que dolía. Sus costillas como echas de goma parecían doblarse, pero como toda ilusión bien sabía que nada de sí misma soportaría semejantes torceduras involuntarias. Un par de tirones más y dos de sus costillas terminarían por ceder ante la presión. Quizá le partiera la espalda, ¿Era eso importante ahora?, la verdad no. La verdad todo eso no le importaba.
Lo que Iris quería saber, lo que quería lograr al apartar el dolor de su cabeza, era saber de Aster. ¿Estaría en casa de Norte? ¿La habría visto? Por Mim que no la hubiera visto, o no tendría ojos para verle de nuevo. ¿Estaría su ropa rota? ¿Su cabello habría cambiado de color como en otras ocasiones? ¿Estaría la muerte rondándola, mirándole con indignación? ¿Qué sería de Norte? ¿Estaría abrazando a la mujer que tanto extraño? ¿Podría verla a través de sus ojos grises?
Miles de preguntas, y solo una respuesta determinante.
Dolía. Dolía demasiado. Su cuerpo gritaba y blasfema en su contra, reclamando contra esa energía que se albergaba en el lugar equivocado. Sus huesos gruñían, le aborrecían, y volvían a desconectarle las ideas para mandarla al mismo foso de recuerdos de antes.
Vamos a morir, vamos a morir, ¿Podemos morir?
Era una buena pregunta. Una que podía ser sí. Pero en este caso era un no. Su cuerpo podía ser destruido más su espíritu tarde o temprano terminaría por volver a armarlo, de miles de astillas podía formar un tronco, pero el proceso sería lento y doloroso, un infierno echo carne quemada y nervios punzantes, y los segundos serían años y su conciencia incluso luego de haber terminado su tarea seguiría recordándole como fue ese dolor, como fue caer en el infierno y en el enorme agujero donde ahora se debatía por sobrevivir. Iris pensó que no lograría soportar todo eso. No de nuevo, no otra vez, no de esa forma, no así.
Pero tenemos que…
La opción de morir no estaba en uso, y las pocas probabilidades de salir ilesa y cuerda en medio del sonido de sus huesos rompiéndose eran todo lo que tenía para aferrarse. Porque del otro lado estaba Aster. Aster que quizá estaba viendo, Aster que quizá necesitaba verla en pie. Y porque incluso más atrás de él estaba Meme. Meme que era capaz de sentarse en silencio a su lado ah hacer preguntas con arena, el hombrecillo de dorado que amaba una buena historia junto a alguien ameno, el amo de los sueños que había intentado terminar con la rivalidad existente con los guardianes.
Ella había sido paciente, había aceptado las amenazas y las constantes cartas de Norte y Tooth, pero Sandy era otra cosa. Sandy simplemente mando todo al demonio y se declaró en contra de sus propios amigos al ver el daño que estos habían provocado y poco menos enloqueció frente a sus alborotadas ideas.
-"¿Creer que tú eres la muerte? ¡QUE ESTUPIDEZ!"- Eso había dicho Meme, eso había pensado ella.
Pero Norte lo creía, Toothiana defendía ese argumento y ambos habían considerado peligroso y arriesgado que su estirpe se juntara con un ser tan antiguo y poco confiable. La muerte es engañosa, astuta, un ser tan sabio como la vida, pero sin su corazón brillante. Porque la muerte enamorada de ella, se lo regalo…y vacío y sin alma busco algo más que darle. Eso era todo. Pero eso no sería entendido jamás, menos ahora que gritaba enloquecida, s a sabiendas de que Norte y Meme si habían visto todo el espectáculo y horror que conllevaba traer un alma tanto tiempo sepultada a la cruda y funesta realidad.
Seguimos gritando, sigue doliendo, y se rompen nuestros huesos..
Iris al borde del colapso apretó los dientes. Le daba un minuto más a Norte, quizá porque sentía que el pobre miserable lo necesitaría, o porque se sintió capaz de aguantar el peso de un minuto más sobre sus costillas. Cuando algo haciendo eco estallo dentro de su cuerpo Iris pensó, muy internamente, si Bunny estaría viendo… Ahogando los alaridos, volvió a rogar porque esa respuesta fuese un no…
-"¡POR TODOS LOS SANTOS NICOLAS!"-Era un grito molesto, demasiado agudo, no como Iris, no como su menuda Iris. Porque Iris hablaba de forma dulce y cálida, no con ese timbre tan agudo que asemejaba a un animal al que le pisaban la cola-"¿¡QUE HAS HECHO!?"-Es lo que todos querían saber, era lo que él moría por saber y lo que Norte no hallaba como responder
-"Helena…"- y eso era todo lo que decía. Culpable o no, Norte estaba ido en una galaxia demasiado lejana, casi rozando con la locura y lo senil.
-"¡ENVIAME DE REGRESO!"- La rubia mujer no sabía de dónde venían esos gritos que rebotaban en su cabeza, no era consiente de donde salían esas lágrimas sangrientas que habían mojado la ropa ajena, e histérica se jalaba el cabello y se apretaba las manos, como si buscara un calor inexistente en ese pedazo de alma que le quedaba-"¡POR FAVOR NICOLAS DETENLO!"- Estaba asustada como un pequeño bicho a punto de ser pisoteado, aterrada, horrorizada, y tan llena de gritos como vacía de otra emoción que no fuese la desesperación misma-"¡NICOLAS!"-pero su esposo le miraba con esos ojos que ella reconocía tan bien, con esa culpa y amor que no pensó que volvería a ver nunca más. Que el cielo le ayudase-"¡NORTE!"- llamarlo por su nombre no funcionaba, gritarle asustada no estaba resultando-"¿¡Que has hecho Norte!?"-
-"¡HELENA!"- y el solo la llamaba y lloraba, a sabiendas de que sin siquiera haberla tocado, había vuelto a perderla-"¡PERDONAME HELENA!"- El tiempo era tan escaso, tan insignificante, y ella continuaba llorando sangre, pidiéndole que la regresara, rogando porque la pesadilla terminase pronto. ¿Qué había hecho? Sus actos egoístas ahora pesaban, le rompían su cabeza llena de ilusiones baratas, y Helena continuaba de pie, ahí, justo frente a su nariz, pero tan distante como cuando murió-"¡TENÍA QUE VOVLER A VERTE!"- Era eso al fin al cabo, el solo quería volver a tenerla en sus brazos, riendo, comiendo esas galletas malas y escuchando sus cuentos interminables. El solo había querido regresarla a su lado, pero eso no era posible, eso nunca podría ser posible –"¡HELENA!"- Pero él era egoísta, tan egoísta que aun sabiendo que ese cuerpo no le pertenecía a su esposa, no dudo en abrazarlo y enterrarlo contra el suyo. Sus dedos gruesos se enterraron en los mechones rubios y la propia Helena sintió verdadero pavor ante lo que estaba sucediendo. No era un genio, es más, no se consideraba lista, pero se daba cuenta de la situación, podía ver entre el cabello que rodaba por su cara que ese cuerpo no era suyo, podía ver entre los hombros temblorosos de Norte que Bunnymund, el alto guardia de la pascua lloraba con los puños apretados y que Meme un poco más atrás miraba con verdadero odio y pena todo lo que estaba sucediendo. Se sintió avergonzada, como una vil ladrona a la que todos habían visto hacer sus fechorías. Pero estaba Nicholas, Nicolás que sollozando contra su hombro abrazaba ese cuerpo que no era suyo
-"¡NICOLAS POR FAVOR DETENTE!"-No tenía la fuerza para empujarlo, sus brazos que no eran suyos no estaban funcionando para esas alturas y todo lo que quería era volver hacia atrás, a ese sueño pesado que la invadió en el momento menos pensado. Ahora todo era caos y los gritos que sonaban en su cabeza. Una chica gritaba dentro de ella, desgarrándose la garganta y luchando por soportar algo que ella ya no podía sostener. Pero Norte no quería dejarla ir, él era tan necio que solo quería sentirla un poco más, solo un poco más, lo suficiente como para sobrevivir otros quinientos años, lo suficiente como para poder decir que hizo algo para intentar volver a estar a su lado, solo un poco más, solo un poco…-"¡TERMINA DE UNA VEZ!"-Helena tomando fuerza y obligando a esos brazos blancos a empujar al enorme dueño de la navidad, trato de enfrentarse al que alguna vez fue su mejor amigo y amante. Esa locura tenía que terminar. Tratando de calmarse y evitando ver hacia el suelo echo un charco rojo trato de ser clara-"¡No sé cómo has hecho esto pero debes terminarlo!"-Norte palideció. Había demorado años en lograr una invocación de esa magnitud, si Helena se iba sería para siempre esta vez-"¡Nicolás! ¿Es que no lo entiendes? ¡No puedo volver!"-Había limites hasta para el egoísmo, y la rubia chica sintiendo como algo la ahogaba desde adentro solo pudo seguir hablando, declarándose destrozada ante las lágrimas del dueño de la navidad. Le amaba, pero su destino no era ese-"Nicolás yo…."- Dolía, dolía tanto o más que los gritos que sonaban al fondo-"Te Amo…"- más lagrimas rojas, más dolor, y nuevamente esos brazos rodeando esa figura menuda que no le pertenecía-"Acaba con esto… por favor…"-Tenía que hacerlo, por ella que no partencia a ese mundo, por Norte que tenía deberes y por sus amigos que ahora le miraban como a un loco.
Norte juntando aire y retorciendo sus dedos en esas hebras rubias aspiro el aroma de su niña de trenzas rubias y acepto en silencio el castigo que tendría que soportar por sus actos. Bunnymund moliéndole a palos era el mejor escenario, realmente el mejor… ¿Qué sería de él? ¿Importaba? Quizá no, quizá ya nada importaba. Había podido despedirse, esta vez, él podría decir adiós
-"Te Amo Helena…"- Y lo haría hasta que su propio espíritu pudiera alcanzarla una vez más-"Te veré del otro lado cariño…"-Helena cerro el abrazo y asintió con sus lágrimas rojas y espero. Norte la estrecho con fuerza y solo entonces fue capaz de susurrar el final de su triste historia-"Descansa en paz…"-Helena alcanzo a mirarle a los ojos una vez más antes de que el sueño volviera a invadirla y el arpón de la muerte volviera a arrastrar a ese limbo donde se hallaban los que no debían despertar. Norte sin querer soltarla continúo viéndola incluso cuando se fue, y espero a que el hermoso color rubio desapareciera de su cabello y el azul de sus ojos. Cuando solo quedo castaño y gris, cuando Iris sintiendo su cuerpo temblar y gemir ante el maltrato se le presento en cuerpo y alma entre sus brazos, Norte tuvo que darse cuenta de que el daño echo sería más que solo una paliza.
-"Norte…."-Y el timbre de voz de esa mujer era tan distinto a su Helena, tan secreto y silencioso que más que una voz era un pensamiento que flotaba-"¿Por qué?"-Nadie podría entenderlo, nadie. Eso es lo que pensaba-"Ella te amaba tanto…"- pero se equivocaba, realmente solo era un hombre devastado y cerrado en su propia demencia. Uno que al fin veía luz en medio de los ojos grises que lloraban-"Ella aun te ama… "-Y la sonrisa triste curvada en una mueca bizarra producto de la sangre le abofeteo con tanta racionalidad como el empujón que le sobrevino después tras la espalda
-"¡ALEJATE DE ELLA!"- Iris nunca pensó que al volver de ese mundo oscuro se daría de frente con los ojos azules de Norte, nunca creyó que él gran Nicolás de Bari, aborreciéndole tanto pudiera acercarte tanto a su persona y estrecharla como a una muñeca rota y sin gracia. Porque no conocía a Norte en realidad, a quien conocía ella era a Aster. Aster que ahora, con ella en brazos trataba inútilmente de acallar una rabia demasiado honda. Su dolor era un puñal clavado en su pecho que no dejaba de manar sangre negra, y el rencor como espuma salía de su boca sin control alguno-"¡NUNCA MÁS TE ATREVAS A TOCARLA!"-Estaba herida, sangrante, llena de esa sensación que traía el alma ajena. Y el dolor, esa amargura que no le abandonaba al saber que en el fondo, muy en el fondo, todo lo sufrido había sido necesario. Norte luego de siglos se había despedido de Helena, de la chica rubia que poseyó su cuerpo y escucho sus gritos en la profundidad.
¿Había valido la pena? No lo sabía. No en esas condiciones. Bunnymund sosteniéndole y cargándole de esa manera desvalida y principesca que no le gustaba del todo, era la prueba viviente de las malas decisiones. Norte espero su condena a manos del guardián de la esperanza, mientras que Meme libido y tembloroso no dejaba de ver hacia donde Bunnymund continuaba de pie.
La muerte detrás de sus amigos, negó con rabia antes de avanzar hacia al frente y ganarse de forma protectora frente el conejo y la que de alguna manera, era algo así como su hija.
Iris bajo la mirada y trato de no comenzar a llorar. Había condenas de las que era imposible escapar.
"Norte… ¿Qué has hecho?"
Sinceramente no sabía si continuar o no. Debido al trauma que genero todo esto, jajaj, perdonen no pude evitarlo, ahora la cosa se complica, no ah habido desmembramiento ni nada, así que espero sean pacientes y esperen a saber que sucede. Gracias por comentar, de verdad que lo adoro.
BuhoOscuro16: MUJER QUE ME MATAS CON TUS HERMOSOS COMENTARIOS TOT, que alegría que te gusto! Esperemos que no te infartes ahora xD perdona a esta alocada autora que adora hacerte feliz *O*
Kitsune-Megamisama: Lo que más me gusta es transformar perspectivas, hacer que los personajes tomen otros niveles jamás cruzados y jugar un poco, ¿Qué es del mundo sin reglas rotas? ME ALEGRA TANTO QUE TE GUSTE, esperemos el capítulo te halla agradado
Leona NTF 01: jaja continuación! xD se pondrá MAS INTENSO!
neko-chibi1: te gusta el gore?, a ver si hago una capitulo un poco más subido de tono, veremos, GRACIAS POR ESCRIBIRME! *O*
Krish2014: calma, que no me e puesto ruda, por ahora mantendré este nivel, si lo subo avisare antes, ¿hecho? Y NADA DE MORIRSE, ¿despues me escribirá tu fantasma TOT? SALUDOS Y ESPERO TE GUSTE LA CONTINUACIÓN!
