Porque todas moríamos por saber que estaba pensando Christian!

Gracias a todas por sus comentarios, son las mejores!

Editado por thenewEmily

Capítul – Christian

Me quema, me quemo, me duele el costado, siento que moriré aquí, solo y borracho, como mi padre, como mi madre. Maldito destino que me ha hecho repetir sus errores, ser otro número para engrosar las estadísticas de padres e hijos borrachos. No lo puedo creer, no puedo creer que moriré así.

No tengo fuerzas para moverme, no puedo abrir los ojos, quizás ya he muerto.

— ¡Christian! Qué te ha pasado, mírame, soy yo, Ana ¡Christian! Dios, no responde.

¿Ana? Ahora estoy seguro, estoy muerto. Siento pasos, se aleja, se va. ¿A dónde va? escucho a lo lejos que grita, — ¡Elliot!

Escucho que ella habla a lo lejos… mi ángel no se ha ido.

—Está vivo, pero hay que sacarlo de aquí o no sobrevivirá.

Ahora son unos brazos fuertes los que me toman, me duele, me quema, no puedo moverme, silencio. Una mano suave me examina, me sostiene.

—Elliot, confía en mí. Yo en casa tengo todo lo necesario para curarlo y llevarlo a un hospital sería un error. Demoras en el ingreso, luego la seguridad social, la policía ¿Quieres que siga?

—Está bien, vamos a tu casa, pero si no mejora lo llevo a un hospital.

Oscuridad

-oOo-

Dios, cómo me duele todo, la cabeza, el cuerpo, la vida, por favor necesito moverme. Vamos, intenta abrir un ojo Christian, lo puedes hacer. Por fin siento que uno de mis ojos responde a mis órdenes y se abre. ¿Dónde mierda estoy? Recuerdo lo que pasó anoche. ¿Anoche? No sé cuánto tiempo he estado aquí. Me atacaron, mi cabeza, ahora entiendo por qué me duele. Voy a matar al imbécil que me dejó así.

No estoy en un hospital, hay una mujer cerca de mí, pero no ha visto que he despertado. Observo mí alrededor, tengo que huir. ¿Qué clase de lugar es este? Yo… no sé cómo saldré, pero debo hacerlo. Identifico la puerta, ahí debo llegar, quizás esté sola. Encuentro un bisturí, con esto la amenazo y arranco, sí. ¿Tengo fuerzas? Las sacaré de todos modos…

Me levanto sorpesivamente, ella no me ha visto, mierda, estoy débil y caigo. Hay un gran ruido que me aturde y esta mujer se acerca a mí, si me toca la mato, seguro que me ha secuestrado y me golpeará. Ni muerto permito que esto pase nuevamente, antes me deshago de ella. Amenazo a la chica con el bisturí.

— ¿Dónde estoy? ¿Quién eres tú? ¿Por qué has intentado matarme? ¡Contesta!

—Soy, soy… Ana

Creerá que soy imbécil, sé que es la chica del tren que yo confundí con Ana, pero ella me dejó muy claro que no lo era.

— ¡Mentira! Te reconozco, eres la chica del tren. Tú no eres Ana, eres una loca, demente ¿Dónde estoy?

De pronto aparece Elliot. ¿Qué rayos hace aquí? Es una conspiración en mi contra, seguro.

—Tranquilo, hermano, todo está bien, baja eso ahora mismo

Seguramente, también lo ha embaucado, le explico que es una psicópata, que me ha herido con un cuchillo, que… un momento, no, no la he visto hacerlo y hasta aquí solo ha intentado ayudarme… ¿Y si fuera Ana? Pero ¿Por qué me mintió la otra mañana? No entiendo.

—Pero qué les pasa, por supuesto que no he sido yo. Ahora Christian, vuelve a la camilla, siéntate y mírame.

No me atrevo a desafiarla, estoy débil, aturdido, confundido. Obedezco. Le entrego el bisturí y al hacerlo rozo su mano extendida, blanca, delgada, fría, hermosa y al hacerlo siento que vuelvo un poco a la vida. No, no puede ser Ana. Ella, sin inmutarse toma una especie de linterna y me encandila, no protesto, porque me permite tener su rostro serio cerca, muy cerca. Siento su aroma, dulce, su respiración tibia. Esos ojos, sus ojos, es Ana, mi Ana, la misma cara seria de cuando era una niña necesitada de ayudar. Sigue revisándome, pero no sé qué hacer. ¿Qué digo? Es ella, estoy seguro de que es ella, al fin la he encontrado. Estoy conmocionado.

—Ana… sí eres Ana, mi pequeña enfermera…

No sé cómo he podido sobrevivir tanto tiempo sin sus cuidados, sus cariños, su presencia sanadora en mi vida. Quizás es por eso que cada vez estoy más perdido y sucio. Quizás haya pasado demasiado tiempo y no merezca ya su atención, pero ya sé que sin ella estoy perdido…no he dejado de amarla. No sé qué haré, pero debo recuperarla, a pesar de todo.