CAPITULO 9: EL FINAL DE LAS MENTIRAS

-¿Qué le has hecho?-preguntó fuera de sus casillas, estático, sin apartar la vista de ella.

Sentía como la ira se inyectaba en su cuerpo y comenzaba a recorrer cada una de sus venas. Sentía la creciente necesidad de infundirle dolor a quien la había lastimado; y ese alguien había sido Gin Ichimaru.

-No recuerdo que te hubiésemos invitado a nuestra pequeña fiesta privada-comentó con sorna, acomodándose el pantalón del uniforme-Estuvimos recordando viejos tiempos. Tiempos que existían antes de que apareciera usted, taichou, y arruinase todo-luego, para enfurecerlo aún más añadió-Aún recuerda exactamente lo que me vuelve loco.

Apretó los dientes con ira, intentando no reaccionar –que era justo lo que él buscaba-. Sin embargo, a pesar de ello, sentía una terrible necesidad de deshacerse de Gin. De matarlo, pero no haría nada en aquella habitación donde ella se encontraba.

La observó por el rabo del ojo: Despeinada, golpeada e inconsciente, aún así se la notaba una mujer fuerte, su expresión se lo decía. De manera inconsciente intentó acercarse a ella, entonces Gin puso el filo se shinzou sobre el abdomen de ella.

-¡Maldito enfermo! No puedes amarla si la tratas así…

-La prefiero muerta a que encuentre otro hombre.

-Y yo debería estar muerto para que ella se quede contigo-contraatacó.

-Bueno, eso es algo que podemos solucionar fácilmente-la sonrisa en su rostro se hizo aún más notoria.

Con un movimiento veloz se acercó al peliblanco, lo tomó por el brazo y –sin que él tuviese tiempo para reaccionar- lo lanzó fuera de la antigua mansión victoriana, haciéndolo atravesar el enorme ventanal de aquella habitación, cayendo pesadamente sobre el césped.

Aquel movimiento lo había tomado por sorpresa, pero no acabaría con él tan fácil. Gin saltó tras él, siempre empuñando su zanpakutou.

-¡TODO ESTO ES TU CULPA!-le gritó al tiempo que se acercaba para darle una patada en el estómago, que hizo a Toushiro doblarse por el dolor y la falta de aire. Era extraño, le costaba moverse, eso no le había sucedido antes, estaba mareado, confundido-Ni siquiera necesito de esto para deshacerme de ti-se refirió a shinzou y la lanzó lejos del peliblanco, quien se había mantenido en silencio.

Se puso de pie sin poner una mano sobre Hyorinmaru.

-Yo tampoco la necesitaré para luchar contigo. Puedo matarte con mis propias manos-lanzó. Sin embargo, él no era tonto, conservó su zanpakutou en la espalda. Sabía de las constantes tretas de Gin.

Se lanzó sobre el peliplata y comenzaron una violenta lucha, tal como si de simples humanos se tratase. La ira era el motor de ambos, sacaba lo peor de su personalidad, la parte más violenta. Como parte de su entrenamiento para ser shinigamis, debían pasar varias clases que consistían en la lucha cuerpo a cuerpo, para estar preparados en situaciones en las cuales se encontraban desprovistos de su zanpakutou.

-¡Esto es por herir a Rangiku-le gritó el peliblanco e instantáneamente después le propinó un feroz golpe en el rostro a Gin, que lo hizo retroceder, luego continuó dándole una serie de violentos golpes, que hacían sangrar y sonreír al peliplata-Siempre quise borrar esa estúpida sonrisa de tu rostro-dicho eso lo golpeó en el estómago.


-¿Cree que deberíamos ayudarlo? Hitsugaya taichou está muy molesto, podría matarlo.

-No te preocupes mi querido amigo. No creo que Gin tenga complicaciones. De tenerlas, KyoukaSuigetsu se encargará de ayudarlo. Pero presiento que nuestra partida, será esta misma noche.

-¿Cree que Kira ya se encargó de develar este escondite?

-Creo que deberíamos habernos quedado en la cámara de los 46. Ahí podríamos irnos cuando quisiéramos.


Abrió sus ojos lentamente. Se encontraba cansada y dolorida. No solo el cuerpo, sino también Gin había herido su alma con aquel comportamiento. Jamás hubiese imaginado que podía ser tan cruel, pero lo había sido.

Miró hacia el ventanal, estaba roto. Parpadeó numerosas veces, hasta que una voz la hizo salir de su transe.

-¡Esto es por herir a Rangiku!

Aquella voz inconfundible, ¡Era la de su capitán! Sus ojos brillaron de emoción al saber que él estaba aquí. Rápidamente, acomodando su uniforme, saltó de la cama y se acercó al ventanal.

Entonces lo vio: Luchando cuerpo a cuerpo, con sus propios puños, contra Gin. Ambos lucían bastante maltrechos, pero no parecía nada que pudiese afectar a un shinigami. Siempre había deseado eso, que dos hombres se peleasen por ella, siempre lo había soñado. Hasta hoy. En ese momento comprendió lo terrible que se sentía. El saber que podía perder a Toushiro la dejó sin aliento, desesperada.

Rápidamente salió corriendo. No iba a dejarlo solo en esto.


No supo cuando Gin se había vuelto tan violento y sus golpes tan certeros, pero entendió rápidamente que se encontraba en un problema. Con una fuerte patada en su estómago lo lanzó lejos de él, pero lo vio irse para el lado contrario. Abrió sus ojos de par en par, iba por Shinzou.

Rápidamente puso su mano en su zanpakutou y la desenfundó justo a tiempo para poder parar con ésta un poderoso ataque de Gin. Se puso de pie con dificultad, y el peliplata arremetió contra él una vez más.

La velocidad con la que Shinzou se achicaba y alargaba era increíble, apenas si podía llegar a moverse, logrando que el filoso acero rasgase sus ropas e incluso llegase a cortarlo en numerosas ocasiones.

Los aceros chocaron numerosas veces, cada vez con más ferocidad, produciendo una fuerte ola de choque que alejaba todo lo que se encontraba a su alrededor.

Gin sintió como las puertas del lugar comenzaban a abrirse. Aquél tonto de Kira no había podido mantener su enorme boca cerrada. Sabía que junto con él vendrían todos los demás capitanes de la soul society, así que debía eliminar a Toushiro Hitsugaya de una vez por todas.

Con rápidos movimientos, y aprovechándose de un descuido del capitán del décimo escuadrón, logró cortar la muñeca de éste y Hyorinmaru voló a algunos metros de distancia de ambos. Sonrió y se relamió los labios.

-Finalmente podré deshacerme de una verdadera molestia-hizo alargar nuevamente su zanpakutou haciendo saltar de un lado al otro al peliblanco, para esquivar aquellos mortales ataques. Su mano derecha de poco le servía ahora, Gin había sabido donde cortar. Había cortado sus nervios, así que no podía moverla.

Tropezó estúpidamente con una enorme roca del lugar, Gin aprovechó y se posicionó frente a él. Lo apuntó con su lanza mortal.

-Di tus últimas palabras, Hitsugaya Taichou.

Aquella lanza se abalanzó sobre el pecho del peliblanco a toda prisa, pero no llegó a tocarlo, se oyó el chocar de aquel poderoso filo con el acero de una zanpakutou.

Toushiro levantó la vista y allí la vio: Rangiku se encontraba sosteniendo a haineko en posición horizontal, frenando aquel ataque mortal. Sin duda alguna, Gin había disminuido la velocidad de tal cuando vió a la rubia interponerse entre ambos.

-Gin, por favor, ya detente-le suplicó.

A lo lejos se oían el retumbar de pasos, los capitanes estaban cerca.

-¿Tanto lo amas como para dar tu vida por él? Sabes que haineko no soportará mucha más presión.

Ella asintió, sin perder el contacto visual con quien había sido su amante y mejor amigo hacía no mucho tiempo atrás.

-Ya no vale la pena seguir con esto Gin. Debes continuar tu vida.

-¡AQUÍ ESTÁN!-se oyó la voz de la teniente del cuarto escuadrón, Isane Kotetsu, seguida de su capitán y el teniente del tercer escuadrón, Kira Izuru.

Presenciaron aquella escena en silencio, tiesos: Hitsugaya taichou se encontraba desplomado sobre una roca, con su mano derecha sangrando a montones, notoriamente herido; Ichimaru taichou se encontraba también inmóvil, sosteniendo a Shinzou a la altura del corazón de Matsumoto. Lucía decepcionado y lleno de ira; y entre ellos se encontraba la teniente rubia, intentando frenar aquel mortal golpe que tenía como destino el pecho de su capitán. Se encontraba herida y sus ropas completamente desarregladas.

-¡Ya es suficiente Gin!-al oír aquella voz quedaron horrorizados. Voltearon rápidamente para encontrarse con Aizen, saliendo tranquilamente de aquella casona-Déjalos que no tienen importancia.

¿Aizen estaba vivo? ¿Cómo era aquello posible? ¡Habían cortado su cadena de la vida!

Gin lo miró, luego desvió la mirada hacia la rubia y el peliblanco. Bajó su arma y de un salto se posicionó detrás del antiguo capitán.

Rangiku corrió hasta quedar cerca de su capitán, a quién abrazó y besó sin importarle las personas que los rodeaban. Ellos también se quedaron observando aquella escena, sorprendidos. Para la rubia no había sido una gran sorpresa, porque le había parecido oír su voz antes –lo que si era, un verdadero misterio-. Para Toushiro sin embargo, no entendía qué era lo que estaba sucediendo, estaba boquiabierto, inmóvil, rodeando a la rubia con su brazo izquierdo.

-Aizen taichou- lo llamo Unohana-O debería llamarlo, criminal de alta traición: SosukeAizen-añadió poniendo especial énfasis en la última frase.

-Unohana taichou, es siempre un placer verla. Me pregunto cómo se les habrá ocurrido venir por aquí-respondió lanzando una mirada sobre Kira, quien se encontraba tan sorprendido y horrorizado como los demás.

-No importa la razón. ¿Sabe? Hace poco tiempo volví de la central 46, un lugar con entrada prohibida dentro del seireitei. Allí me encontré con que todos sus miembros habían sido asesinados. Su sangre estaba seca, es decir que habían sido muertos hacía más de un mes, poco antes de que misteriosamente decretasen la necesidad de ejecutar a Rukia Kuchiki….

Hizo una pausa, los presentes la miraron con sorpresa.

-En un momento no lo comprendí, no se me ocurrió quien podía haber hecho tal aberración, sin embargo, ahora lo entiendo todo. Si querías esconderte y crear un "cuerpo muñeco" tan detallado, aquél habría sido un escondite perfecto para ti. Nadie te buscaría allí-reflexionó.

Él se regocijo de ser el objeto de tantas conjeturas.

-Estuvo cerca, pero hay dos errores-los presentes lo miraron serios, impávidos-El primero es que fui a la central de los 46 a esconderme, y lo segundo…-luego de hacer un movimiento, apareció una figura idéntica él apareció en su mano derecha, a la cual él tenía tomado por el haori-…es que éste no es un cuerpo muñeco.

Los ojos de todos se abrieron como platos, horrorizados.

-¿Cuándo él…?-susurró Isane.

-¿Cuándo yo…? Ya llevo un tiempo con esto entre manos, es solo que no tenía intensión de mostrarlo. Hasta ahora.

-¿Cómo…?

-Lo sabrán pronto-respondió interrumpiéndola-Miren, voy a deshacerlo: Kudakero, Kyouka Suigetsu.- Entonces aquél Aizen falso se partió en mil pedazos, como si de un espejo se tratase, y en su mano apareció su zanpakutou.

La mirada de sorpresa y horror se hizo presente. Así como también algunos gritos de sorpresa. Aizen la dejó caer al piso.

-Mi zanpakutou, Kyouka Suigetsu tiene la habilidad de una hipnosis total-explicó orgulloso.

-¿Hipnosis total?-repitió Isane sin comprender-¡Pero kyouka suigetsu es una zanpakutou que usa el sistema de agua corriente! ¡Aturde al enemigo con el reflejo confuso de la niebla y una corriente que puede dar lugar a la disputa interna!-gritó confundida-¡Eso fue lo que dijo, Aizen taichou! ¡Nos reunió a todos los fukutaichou y nos lo mostró!

-Ya veo-meditó Unohana-Ése debió haber sido su ritual de hipnosis…

-Lotería. Una hipnosis completa puede gobernar sobre los cinco sentidos y hace que el enemigo confunda una figura u objetos, forma, masa, tacto y olfato. Por eso es posible mostrar un dragón cuando solo es una mosca, o mostrar un jardín cuando es solo un pantano. Y la forma de activar eso es mostrarle al enemigo el momento en que libero a Kyouka suigetsu. Una vez que lo vean, caerán, en ese preciso instante, en una completa hipnosis, por lo tanto se convertirán en esclavos cada vez que libere mi zanpakutou.

-Incluso una sola vez…-susurró Unohana.

-Me alegra que te hayas dado cuenta. Si te hace esclavo con solo verla una vez, un hombre ciego es inmune a ello…

A la mente de todos vino la imagen de Tousen, el capitán del noveno escuadrón. Allí supieron en el peligro que se encontraban.

-Debo ir por Renji…-tras decir eso, Kira salió corriendo del lugar, en búsqueda de su amigo, quién huía luego de la frustrada ejecución con Rukia en sus brazos.

Rangiku miró por detrás de Aizen a Gin. Quien, aun teniendo los ojos prácticamente cerrados y su sonrisa de zorro adornando su rostro, sabía que la estaba mirando, a ella y a su capitán. Podía conocerlo, sabía que aquella sonrisa nada tenía de alegre.

-Lo que quiero decir eso. Que Tousen Kaname ha sido mi subordinado desde un principio- Gin movió una de sus manos y una larguísima cinta blanca comenzó a envolverlos, como si de un remolino se tratara-Déjeme alabarla, incluso bajo la influencia de la hipnosis, aun sentía inquietud hacia mi cuerpo muerto, fue un excelente trabajo. Aún así sus manos estuvieron sobre mi más que cualquiera. Adiós, dudo que nos volvamos a ver-entonces aquellas cintas comenzaron a girar con más violencia, haciendo un verdadero remolino a su alrededor y alrededor de Gin.

-¡Espere!-Isanese se lanzó al ataque, pero ya era demasiado tarde. Habían desaparecido.

Permanecieron unos instantes en silencio, el primero en ponerse de pie fue Toushiro.

-Espere, no puede moverse tanto…

-Estoy seguro que Aizen fue al Soukyoku, a ejecutar de una vez por todas a Rukia Kuchiki. Debemos ir e impedir que aquél enorme poder sea liberado, de lo contrario, podría acabar con la soul society.

No lo dudaron ni por un instante, y todos emprendieron un veloz camino hacia el lugar en el que se habría de realizar la ejecución.

-Isane, avísale a todos los miembros del seireitei acerca de la traición de Aizen. Avísale también a los ryoka-ordenó la capitana mientras emprendía camino detrás de Toushiro.


¡Hola a todos otra vez! ¿Cómo andan? Antes que nada, quiero agradecerles por leer mi fic y por sus reviews del capítulo pasado –Yusha y Samarripa :)-.

Para este capítulo se me ocurrió que podía modificar los capítulos de Bleach, como para que sea más fácil meternos en la historia (en realidad también es para corregir los errores de Tite Kubo, jajaja)… aunque fue medio raro meter a tantos personajes, pero bueno, espero que no les haya molestado que haya hecho esto :).

No se si se han dado cuenta que tengo problemas con los títulos de los capítulos… cuando los escribo, nunca le pongo nombre, y ahora que les quiero poner nombre no se me ocurre ninguno, por eso normalmente son palabras (o como en este caso, redundante... porque el capítulo anterior fue "Verdad" y este "El fin de las mentiras"). Les pido disculpas por eso!

Y antes que me olvide, les dejo el summary de mi próxima historia (otro Hitsumatsu), pero este es todo un universo alterno.

Summary: UA. Ella es la esposa del dictador más temido. Él es un activista que lucha por derrocarlo. Sin embargo, estas diferencias no impedirán que vivan una historia de amor sin precedentes.

Ella era como un hermoso pájaro en una jaula de oro, él el líder de la resistencia, un delincuente.

Bueno, nuevamente les agradezco que lean mi fic, espero que les guste –porque no hay nada que me ponga mas contenta que saber que les está gustando mi historia-. Que tengan una hermosa semana, les mando un gran saludo!

Atte.

Neorosemon.

PS: ¡Gracias!