Notas del capítulo:

Queridas! Me alegra poder volver al fin :3 La verdad es que la semana pasada fue horrible ¬¬ Trabajos en exceso, impresiones malas por montón, plata a la basura, peleas con un profe, aw! Realmente estuvo asquerosa :C Pero bueno, todos tenemos mala racha de vez en cuando xD

Si bien Estos capítulos ya los tenía escritos, estaban horribles xd Si no hubiese sido por mi beta Nayen, no me habría dado cuenta del menjunje de información que tenía en este capítulo ^^U

Así que después de trabajarlo un poco más, aquí les dejo algo descente!


Capítulo 9

Estuvo a punto de morir. Si no hubiera sido por los gritos de Armin, Jean ahora estaría aplastado. Pero él no comprendía qué era lo que sucedía con eso, por qué Armin había gritado aquello.

No hubo tiempo para pensarlo, Reiner se quitó la capucha y saltó hacia la titán, listo para un nuevo ataque.

Armin seguía gritando y Jean tenía la esperanza de que ése ser siguiera con su atención puesta en el rubio. Pero cuando vio esa gigantesca mano alzarse atrapando a Reiner, supo que todo había terminado. No. No podía… él no podía morir frente a sus ojos. Jean sintió el mareo, de nuevo uno de sus amigos había muerto por su culpa. Estuvo seguro en cuanto ella apretó su mano y la sangre salpicó hacia los lados.

— Oye… Reiner… —dijo Jean retrocediendo unos pasos —. Tú…

Un nuevo movimiento y la sangre que ahora salió disparada fue la de ella. Reiner había girado con las cuchillas entre sus manos, se liberó y al aterrizar tomó a Armin para comenzar a correr.

Jean comenzó la carrera junto a ellos, Mikasa era fuerte y por eso él se había olvidado de los demás. Reiner era muy hábil y confiable, no debió subestimarlo.

— ¡¿Ya ganamos mucho tiempo, no?! —Exclamó Reiner corriendo con Armin en su costado—. ¡Larguémonos de aquí! Si no va a comernos, no nos seguirá.

La titán se levantó, y girando su rostro hacia otra dirección, totalmente opuesta a la de antes, comenzó a correr nuevamente.

— Mira… ¡La zorra se asustó y decidió irse!

Jean giró su rostro de medio lado, viendo cómo aquel ser se alejaba de ellos. Ahora debían ponerse a salvo, si no encontraban sus caballos rápido, sus posibilidades de sobrevivir eran nulas.

Pero por más que silbaba, su caballo no volvía, sólo lo había hecho el de Reiner. Eso no pintaba nada bien, no podían quedarse ahí ni un minuto más. En el peor de los casos, tendrían que dejar a alguien. Jean se quitó los dedos de la boca al pensar en eso, ¿cómo iban a decidir quién? ¿Armin, porque estaba herido? ¿Reiner, que al ser grande no podría llevar a alguien más? O mejor… ¿se iba para encontrar a su caballo?

— ¡Rayos! —Soltó ante la desesperación.

No sabía por qué tenía que pensar en esas cosas. No era justo, todos habían sobrevivido a esa pelea. Entonces oyó a Reiner decir que alguien tendría que quedarse.

— ¡Espera! —Dijo Armin tomando su Equipo—. Primero deberíamos lanzar alguna bengala. Si la formación sigue en camino, el grupo 4-3 debería estar cerca.

— Ésa es la señal de emergencia —dijo Jean guardando su pistola luego de haber lanzado la bengala—. Pero dudo que comprendan nuestras intenciones con ella.

Decidieron esperar tres minutos más, pero Armin se ofreció a quedarse, pidiéndole a Reiner que le diera un recado de preferencia solamente a Irvin.

— No, Armin —lo interrumpió Jean comenzando a sonreír—. Deberías decírselo tú mismo.

Los muchachos se dieron la vuelta para ver a Christa junto a dos caballos más. Estaban salvados. Montaron sin demora y se dirigieron de vuelta a la formación.

No podía creer que los hubieran aplastado de esa manera en tan sólo una hora. Sabía que todo aquello era desalentador, pero no creía que fuera tanto. Entonces recordó que la titán se fue hacia el lado contrario, al centro de la vanguardia y eso era extraño.

Humo verde.

La operación seguía en marcha, sólo había cambiado el curso.

Cuando estuvieron arriba de los árboles del bosque gigantesco, Jean comenzó a buscar a Marco. Debería estar allí, pero no estaba seguro de eso. Si las formaciones habían sido cambiadas para todos y la información era falsa, ya no sabía dónde debería estar Marco. Se relamió los labios mientras Armin aterrizaba a su lado.

— ¿Buscas a Marco? —Preguntó el rubio observando lo inquieto que estaba Jean.

— No sé dónde carajo debería estar… ¿no se supone que todos teníamos que reunirnos aquí?

— Jean —lo llamó Bertholdt que estaba de pie sobre una de las ramas contiguas—. El flanco de Marco se adelantó ya que estaba al frente. Él está en las ramas del centro, supongo que debe estar bien.

Y ahí estaba de nuevo, esa sensación de miedo, la angustia deslizándose por su tráquea y las ganas de verlo estaban aumentando. De nuevo se estaba debatiendo entre seguir órdenes o ir por Marco. La última vez se había quedado y fue cuando lo perdió.

¿Qué debería hacer ahora?

— No lo hagas, Jean.

La voz suave de Armin hizo que se volteara, sus manos temblaban con la ansiedad haciéndose frente en su mente.

Debía verlo… debía cerciorarse de que estaba bien.

— Marco estará bien, en el centro se encuentran los miembros con más experiencia —le dijo Armin con una media sonrisa y Jean sintió sus músculos ceder—. No lo subestimes.

Jean frunció el ceño, la voz de Armin había sido conciliadora al principio, pero con la última frase sonó oscura, como si algo quisiera insinuar. Mierda, debía tranquilizarse, tenía cosas más importantes de las que preocuparse, como los titanes que se aglomeraban hambrientos bajo las altas ramas.

Le sonrió a Armin y volvió su vista al suelo. Marco tenía que estar bien, debía creer en él nuevamente.

Marco estaba de pie en una de las ramas, muy adentro en el bosque. Al parecer el curso de la misión había sido cambiado y él se encontraba en el flanco delantero, por ello había llegado casi de los primeros junto a su equipo, quedando cerca del centro.

Las órdenes eran claras: ellos debían vigilar que nadie pasara hacia el centro del bosque, dónde Irvin estaba junto a los de mayor rango y capacidades. Marco no sabía qué era lo que estaba pasando y tampoco podía concentrarse. Jean ocupaba su mente, aturdiéndolo.

Pensó que renunciar a él era lo mejor, pero se arrepentía en momentos como esos, en los que sentía que podía perderlo. Tragó con fuerza apretando con el puño de sus espadas. Marco estaba inquieto y no era para menos, todo estaba patas arriba. Él se destacaba por sopesar las posibilidades de supervivencia dependiendo del contexto, y ésas eran caóticamente bajas.

Él lo sabía mejor que nadie.

No. Debía dejar de martirizarse por su renuncia a Jean, aquella había sido la mejor decisión. Al fin y al cabo, él lo había arrastrado hasta ese lugar. Porque Jean lo había creído muerto y a causa de eso, se había unido a la Legión de Reconocimiento. ¿Por qué diantres no se había ido a la Policía Militar?

Todo eso era su culpa, absolutamente todo. Si Marco se hubiese dedicado a su misión jamás hubiese arrastrado a Jean hasta la muerte. Jamás debió haberle dicho sus sentimientos. Jamás debió volver.

Sintió los enormes pasos contra el suelo, haciendo temblar los árboles alrededor. Unos segundos después vio entre el espesor a la titán femenina. El cabello rubio se balanceó con sus movimientos y sus ojos azules lo enfocaron sólo unos segundos, antes de seguir su camino. Él sabía que por esa dirección Eren huía siendo resguardado por el Equipo de Levi.

Entonces Marco supo lo que debía hacer. Enganchando su equipo a las ramas, se dejó caer para seguir al enorme ser.

Intentaba seguirle el paso, pero ella era muy rápida, abriéndose paso entre los enormes árboles con una agilidad que parecía imposible ante su tamaño. Vio como ella atrapaba a sus camaradas y los destrozaba sin piedad.

Frunció el ceño mirando hacia el costado donde el Líder del grupo lo miró con una clara expresión de miedo.

— ¡No te le acerques! —Ordenó ante la estupefacción de Marco—. ¡Síguela y resguárdate al llegar al centro! ¡Es una orden!

Marco apretó la mandíbula y usando sus engranajes se alejó unos metros. No debía perderla de vista, voló por los aires con la agilidad que lo caracterizaba al pertenecer a uno de los 10 mejores, cuando aquella enorme palma aferró a su superior, aplastándolo contra el árbol a su costado. La sangre tiñó el tronco y un jadeo escapó de sus labios. Pero Marco sabía que debía llegar hasta el centro, así que dio más gas para seguirla desde el costado.

Eren estaba a unos metros de ella, estaba por alcanzarlo, todo terminaría allí.

— ¡Disparen!

Esa voz fue la de Irvin y Marco se estremeció ante la sorpresa. Miles de cuerdas atravesaron a aquel ser, dejándolo inmóvil y sólo pudo protegerse la nuca. Marco se detuvo en una rama cercana, pero no se dejó ver, intentaba entender todo aquello. Pero de algo estuvo seguro: la mirada que poseía ese titán era de puro terror.

Vio como la seguían atacando, aquellos proyectiles la atravesaban sin piedad alguna. Mike y Levi se dejaron caer contra ella, pero endureció sus manos a tiempo. Claro, al parecer podía hacer eso a voluntad propia.

Esa titán lo estaba dando todo por protegerse, cuando un grito salió desde lo más profundo de su garganta y fue tan alto e intenso, que Marco tuvo que cubrirse los oídos. Reconoció ese grito, Sasha le había hablado de ello cuando salían a cazar, era un grito de desesperación, cuando ya no tienes nada que perder. Como el de los animales que caían en una trampa.

De pronto y ante el asombro de todos allí, miles de titanes se adentraron al bosque, rumbo a la titán femenina con la intensión de devorarla. Algunos de sus superiores lucharon, intentando acabar con ellos, increíblemente, protegiendo el enorme cuerpo de la titán femenina. Pero todo esfuerzo fue infructuoso y finamente tuvieron que desistir, dejando que el enorme ser se deshiciera ante sus ojos. Marco se cubrió con la capucha. Entre el vapor y la sangre que emanaba del cadáver de la titán femenina, se dejó caer de su rama hacia el bosque.

Porque la Legión ya había perdido aquella batalla.

Jean vio la bengala de color azul llegar al cielo y no pudo creerlo. Estaba aliviado, esa era la señal de que la misión había terminado y agradecía que los titanes aún permanecieran en el centro del bosque, lejos de ellos.

Descendió junto a todos sus compañeros, que suspiraban de alivio al ver que la misión había concluido. Ahora podrían regresar a casa al fin. Jean montó su caballo y se unió a los demás que galopaban frente a él.

— Si nos estamos retirando —le dijo a Armin en pleno galope—, ¿eso quiere decir que la misión fue un éxito?

— Si es así, es posible que ya se sepa quién estaba dentro de la titán femenina.

Jean sintió su estómago tensarse ante aquello. No se imaginaba quién podría estar tan enfermo como para traicionarlos de aquella manera, mucho menos si era alguien que supuestamente estaba de su lado.

— Me gustaría ver quién es… —dijo el castaño ceniza por fin—, pero, ¿por qué el Líder de la Legión estaba tan seguro que el enemigo iría tras Eren si dejábamos las murallas?

Esa era una duda que lo tenía inquieto desde hace mucho, pues él sabía que Irvin no movía sus piezas a menos que estuviera seguro de sus resultados. Como bien le había dicho Armin hace unos momentos, mientras aún estaban sobre las ramas, el Líder de la Legión estaba dispuesto a arriesgarlo todo. Pero también dudaba que fuera en vano.

— Creo que es porque ellos detuvieron su avance de repente, en medio del último asalto.

La respuesta de Armin lo descolocó recordando el último ataque sufrido en Trost, cuando el titán Supremo destrozó la muralla. Al rubio no se le escapaba detalle y al parecer estaba al tanto de todo lo que estaba sucediendo. Jean era consciente de la inteligencia del rubio y esto sólo corroboraba que el chico tenía un potencial increíble.

Pero por más que Jean lo meditaba, no se imaginaba qué tendría que ver Eren con que ellos detuvieran sus planes en medio de aquel ataque.

— A pesar de que se las arreglaron para romper la puerta de Trost —continuó Armin ante el silencio de Jean—, ellos ni siquiera intentaron entrar por la puerta. Incluso ellos permitieron que Eren sellara la muralla convertido en titán.

Jean cayó en la cuenta de que el primer ataque había sido iniciado por el titán Colosal, quién rompió la primera muralla y que la segunda fue intervenida por el titán Acorazado, quién la demolió con su cuerpo. Así fue como derribaron la muralla de María.

Notó la diferencia, en el último ataque el titán Acorazado no hizo su aparición, fue sólo el titán Colosal, el cuál fue enfrentado por Eren en el momento en que apareció. Todo calzó de pronto, por eso sólo quedaron las marcas de huellas en el suelo y aquel titán había desaparecido, porque había alguien dentro de ese gigantesco ser.

— Eso podría significar que ahora ellos tienen asuntos más importantes —concluyó Armin mientras Jean intentaba comprender todo aquello.

— ¿Asuntos más importantes? —Preguntó él al no comprender aquello.

— Algo más importante para ellos que abrir las paredes. Algo inesperado que sucedió —explicó el rubio con voz ronca, oscurecida por sus deducciones.

— ¡¿La transformación de Eren en titán?! —Más que una pregunta, para Jean era una afirmación.

— Creo que es la única respuesta.

Y así era. No había otra razón por la cual aquellos seres que querían exterminar a la humanidad, se detuvieran.

Pero eso despertaba aún más dudas en Jean, como la importancia que representaba Eren para ellos o qué era lo que planeaban ahora. Pero con eso su mente llegó a otra conclusión: en el momento en que debió haber actuado el titán Acorazado, Eren se había transformado, pero en esos instantes eran sólo unos pocos los que sabían sobre su poder.

— Entonces… eso significa qué...

— Alguien que estaba allí, que vio a Eren transformarse. Es el titán.

Jean realmente no quería pensar en algo así. Porque los que estaban allí eran unos cuántos, eran sus amigos. El traidor estaba entre ellos y eso le daba escalofríos, impidiéndole confiar en alguien.

Cuando se reunieron en el punto que la bengala señaló, no estaba Eren ni el Equipo de Levi. Jean frunció el ceño mientras Armin desmontaba para correr hacia Irvin, que le hablaba sobre algo que hizo que el rubio frunciera el ceño.

No sabía desde cuando tenían tanta confianza, pero no le extrañaba con lo útil que podía llegar a ser Armin. El blondo pronto se acercó a él, que también desmontó con algo de lentitud.

— ¿La atraparon?

— No —contestó Armin, con el ceño aún fruncido y la mirada perdida—. La misión fue un fracaso.

Eso sí que era un golpe bajo. La masacre había sido en vano y Jean sintió su cuerpo estremecer. Comenzó a buscar a Marco con la mirada, casi ni fue consciente de ello cuando de entre los enormes árboles el moreno se abrió paso montando su caballo a la carrera. Se detuvo cerca de los Líderes y se bajó del caballo con la respiración agitada.

Jean sonrió aliviado, sus pulmones se llenaron de aire y dio un paso hacia él, pero dudó. No sabía si sería correcto, pero le importó poco. Olvidando su decisión, caminó hacia él escuchando algo de la conversación que ahora mantenía con Irvin.

— El grupo al que pertenecía fue totalmente aniquilado. —La voz de Marco sonaba apenada y algo asustada—. Las órdenes fueron no acercarme a la titán hembra y volver a reunirme con el grupo.

Eso quería decir que Marco también había tenido contacto con aquella monstruosa titán. También había visto aquella masacre y Jean agradecía al cielo y a su superior que le ordenara alejarse.

Porque si a él le hubiese pasado cualquier cosa, no podría resistirlo de nuevo. Pero Armin había tenido razón, Jean había confiado en el moreno y ahora estaba sano y salvo frente a ellos.

Marco se giró y sus ojos hicieron contacto, un escalofrío recorrió la columna vertebral de Jean, tragó con fuerza y Marco se giró avanzando hacia él.

No hicieron falta las palabras, tampoco algún gesto, ambos se abrazaron con fuerza. A Jean no le importó que todos los estuviesen viendo, él sólo agradecía sentir aquel calor entre sus brazos, que Marco respirara en su hombro, apretándolo con fuerza. Haciéndole saber que lo necesitaba, que estaba aliviado, tanto como él.

Las cosas nunca volverían a ser lo mismo para Jean, estaba enamorado de una manera irrevocable. Sabía que tendría que soltarlo y volver a poner un margen entre ellos, pero en ese preciso instante sólo quería derretirse en los brazos del hombre que se había llevado su alma con su muerte y que lo había revivido con su milagroso regreso.

How can I decide what's right when you're clouding up my mind

Como puedo decidir lo que está bien cuando tu nublas mi mente

I can't win your losing fight all the time

No puedo ganar tu batalla perdida todo el tiempo

How can I ever own what's mine when you're always taking sides

Como podreénunca tener lo que es mío cuando tú siempre estas tomando partido

But you won't take away my pride, no not this time

Pero tú no te vas a llevar mi orgullo, no, no esta vez

Not this time…

No esta vez...

"Decode"- Paramore.


Notas finales:

Aw! *^* Por fin esos dos se acercan! Ya me tenían histérica, confieso que llegó un momento en el que tuve miedo y pensé que todo se me había ido a la mierda y estos dos jamás volverían a acercarse

Aunque aún no se sabe si esto es una reconciliación, aún quedan unos cuántos capítulos llenos de revelaciones ewe

¿Jean olvidará su decisión de mantener distancia o sucumbirá a los

recuerdos de su bella amistad por fin?

A estas alturas no haría apuestas xD

Espero sus reviews con ansias salvajemente locas, mis adoradas!

Saludos y besos pegosos