¡Hola! ohhh, lo siento, esta vez he tardado (de nuevo), pero la verdad es que no había inspiración. He vuelto con un pequeño oneshot, un poco basado en la canción Mis noches de Enero de Tan Biónica.
Disclaimer: Naruto no me pertenece, ni sus personajes, son de Masashi Kishimoto.
Era de noche, las cigarras cantaban y el aire olía a sol, aunque este ya se había ocultado desde hacía mucho. Él rondaba la aldea y las estrellas gritaban en lo alto del cielo.
—Otra noche sin luna.
Se sentó en la muralla, vigilando el desierto, se encontraba silencioso y tranquilo, apenas algunos reptiles por la arena se movían con rapidez buscando hogar.
Su mirada se fijó en aquella casa lejana que él conocía apenas, donde dormía su alumna.
La luz traspasaba la ventana, y la cortina dibujaba la sombra de una lámpara causante de los filosos halos de belleza blanca. Y Gaara sonrió.
Matsuri era una alumna torpe, habladora y a menudo imprudente, pero había veces en que lo sorprendía más de la cuenta. Sobretodo esa noche que acababa de dejarla ir.
La muchacha había caminado hasta la muralla con su maestro, con toda la intención de quedarse con él, el joven no sabía cómo decirle que prefería estar solo.
Hablaba y soltaba gritos como loca, sobre un gato negro, sobre una sombra fantasmal, sobre el viento que susurraba psicofonías.
—Matsuri, no pasa nada —replicó cuando ella le advirtió sobre los espectros de la noche y una película que había visto la semana pasada—. Yo doy más miedo que cualquier cosa.
Lo dijo como si no importara, aunque tenía toda la intención de tranquilizar a su alumna. Pero ella se quedó estática mientras negaba con la cabeza.
—No diga esas cosas, usted no da miedo.
Le dieron ganas de reírse, a veces ella era todo un caso. Pero no lo hizo, se cruzó de brazos y cerró los ojos.
—No pasará nada, aquí estoy yo. Y sí, doy más miedo que un fantasma, es por eso que nadie se me acerca.
—Yo me acerco.
—Tú eres diferente. Y creo que tienes un instinto suicida.
Matsuri se rió, cubriéndose la boca con la mano, un gesto que tenía cuando se ponía nerviosa.
—No es así. Si fuera suicida, no me daría tanto miedo estar aquí en la noche, con esos demonios rondando por ahí.
—No te da miedo porque tonteas con ellos. Les rompes el corazón sonriéndoles así.
La perspicaz mirada de Matsuri lo perforó.
—¿Usted cree? ¿Podría conquistar a un demonio?
El pelirrojo no contestó. Y luego de varios minutos sin respuesta, Matsuri suspiró.
—Debo irme.
Gaara no se despidió mientras se acercaba a la muralla de nuevo. Iba pateando las piedras que se entrometían en su camino y una mueca cubrió su máscara de indiferencia, eclipsándola.
—¿Qué dije? —se preguntó a sí mismo en lo alto de la barrera, observando la luz apagarse.
Repasó sus palabras, una por una recordando a quien vivía en su interior. Se había atrevido a bromear con su alumna y la había alejado. Un demonio, un monstruo se revolvía en su interior y a él se le había olvidado por completo, permitiéndose ser normal por un instante.
Se fijó otra vez en el cielo, y las estrellas le devolvieron la mirada desafiantes.
Su monstruo era real, era visible, era maligno. Una risa brotó de él, de pronto, notando sombras subir por el muro, y su calabaza tiró el tapón, liberando la arena.
Debía ser monstruoso, debía ser diabólico encontrarse con él, sentir su arena despedazar y romper, y Matsuri era demasiado frágil para coquetear con un demonio.
—Todavía no, Matsuri.
¿Y qué tal?
Se me hizo un poco cortito, y a lo mejor un poco OoC en Gaara, ¿qué les pareció? Estoy pensando en hacer un mini especial de navidad, pero ya estaremos viendo. Espero que les haya gustado mucho, comenten porfis, y díganme qué piensan.
