Disclaimer: All Naruto characters belong to Masashi Kishimoto (c)

[La historia se narra en POV normal]

[Capitulo 9]

"Confio en ellos"

Tsunade estaba despertando, y empezaba a tener unas terribles ganas de vomitar y un dolor de cabeza incomparable. Poco a poco empezó a tomar conciencia y sintió que estaba en una cama, así que se incorporó y miró todo a su alrededor. Parecía ser una habitación, pero no una cómo las de una casa...
parecía ser una de un hotel bastante caro.

-¡Al fin despiertas!- Escuchó la voz burlona de alguien y siguió el sonido hasta terminar viendo a un peli-blanco sentado en una silla, leyendo un libro con tranquilidad y teniendo unos lentes de lectura puestos.

-¿Jiraiya? ¿Dónde estoy?- Pronunció con algo de dolor -¿Donde está Shizune?

-Está abajo, desayunando con los demás- Jiraiya volvió a leer su libro expresando despreocupación.

-¿Los demás?

-Vinimos con un grupo de ninjas de Konoha. Tienen una "historia" que tal vez te interese- Hizo un tono de resaltación.

-¿Qué hora es?- Tsunade lo miró interrogante.

Jiraiya desvió la vista de su libro para mirar un reloj de pared que estaba colgando por ahí.

-Las 9:30 de la mañana- Dijo con tranquilidad, regresando a su lectura.

-¡Con razón este sol de mierda se aprovecha de mi dolor de cabeza y me hace sufrir!- Masculló con molestia como si el sol fuera una persona.

Jiraiya aun leyendo su libro le resbaló una gota por la cabeza y le dio un tic nervioso en su ceja.

-¿Cómo es que tu no tienes resaca?- Tsunade lo apuntó acusador, como si quisiera que él también sintiera su dolor.

-Shizune me dio unas pastillas que me ayudaron. Tenía un envase enorme de pastillas para la borrachera, y cuando le pregunte por qué, me dijo que eran para tí porque ya predecía que te ibas a pasar de copas- Dijo el peli-plata con tranquilidad.

-Estás actuando muy refinado, Jiraiya. ¿Leyendo un libro y teniendo esos lentes de lectura que te hacen ver como un cuatro-ojos deforme?- Tsunade lo miró burlona y Jiraiya alzó su vista para fulminarla con la mirada.

-Para tu información no estoy leyendo un libro cualquiera- Jiraiya movió su mano de la foto de portada para que se viera el titulo. En letras grandes decía 'Icha Icha Paradise' la obra maestra que él mismo había creado.

A Tsunade le dio un tic nervioso en su ceja y lo miró incrédula.

-¡Nunca cambias, cabrón!


En uno de los comedores del lujoso hotel pagado por Kisame estaban: el mencionado, Kakashi, Itachi, Sasuke, Naruto, Sakura, mini-Sakura, mini-Sasuke y mini-Naruto. Los nueve se estaban dando gusto (unos mas disimulados que otros) en el buffet privado solo para ellos. El hotel, al ser tan grande y enorme, todas las habitaciones suits tenían sus propios buffets privados solo para ellos. Y como pagaron 4 suits, se ganaron el buffet del de la suit presidencial, ya que nadie había rentado la suit presidencial todavía.

-¡Joder! Deberíamos viajar en el tiempo más a menudo, 'ttebayo- Naruto se sirvió toneladas de comidas, entre ellas estaba su tan preciado ramen. Su mini copia tenia lo mismo en su plato.

-No podría estar mas de acuerdo. No sé como en un principio Naruto y yo nos habíamos negado a darte paso para usar el portal, Sasuke- Sakura también comía gustosa de su plato al igual que mini-Sakura.

-Hmph- Sasuke sonrió de lado. Al igual que su yo del pasado, los dos platos de ellos tenían varios tipos de comida, pero el que mas resaltaba eran los tomates rojos bien frescos.

-Jamas entendí tu manía al tomate, Teme- Naruto alzó una ceja sin mostrar expresión en su rostro, mirando de mala gana el plato de Sasuke como si fuera un niño al que hay que obligar a comer broccoli.

-Igual que tu adicción al ramen, Dobe- Sasuke miró de la misma forma el plato del rubio.

-¡Se nota que son hermanos! Itachi también pide muchos tomates cuando vamos de incógnitos a restaurantes, y los pide junto con dangos. Es extraño- Comento Kisame divertido.

Itachi siguió comiendo con tranquilidad su plato, como si no hubiera escuchado su comentario.

-¡Yo no puedo estar mejor!- Kakashi había tomado una muestra de todos los platos, y estaba ansioso por probar cada uno de ellos.

Shizune estaba un poco alejada de ellos, abrazando a Ton-Ton, con una sonrisa de labios realmente forzada y un tic nervioso en su ceja derecha.

-Con que locos me he juntado- Pensó con un aura de un azul claro rodeándola, en señal de nerviosismo.

-¡Ooh! Ya todos han empezado a comer- Jiraiya abrió el par de puertas de la entrada de la habitación del buffet presidencial. Venia acompañado de Tsunade, que al ver y oler la comida hizo una mueca de asco, después de todo no se ha curado del todo de su mareo.

-¡Ero-sennin! ¡Tienes que probar este ramen, es delicioso!- Comentó Naruto alzando su mano para que viera donde estaba sentado.

-¡Me encantaría!- Jiraiya sonrió y se sentó en la silla al lado de Naruto.

-¿Que no tenían una historia que contarme?- Tsunade los miró incrédulos, porque le toman más importancia a la comida que un asunto de seriedad.

-¡Luego de comer, Tsunade-baachan!- Naruto agitó sus manos despreocupadamente.

-¡¿Quien te crees para decirme que soy una vieja?!- Reclamó Tsunade, sacando fuego por la boca estilo anime.

Naruto se quedó paralizado, con los fideos de ramen colgándole por la boca. Había olvidado el pequeño detalle de que no estaba hablando con la Tsunade de su época, la cual sí lo conocía y la de esta época no.

-¡Aun soy muy joven para que usen ese sufijo de anciana en mi!

-En tu imaginación- Murmuró Jiraiya rodando los ojos. Él y Orochimaru son los únicos seres vivos que saben la verdadera edad de la rubia.

-T...Tsunade-sama, de seguro fue un malentendido- Shizune sonrió nerviosa tratando de calmarla, pero solo recibió un puño bien dado en la cara, atravesando el techo de la habitación del buffet.

Jiraiya, Kakashi, Sakura, Naruto, Sasuke y Kisame silbaron sonando impresionados, siguiendo con la mirada el cuerpo volador de Shizune, pero sus expresiones eran caras de indiferencia. Itachi la miró alejarse volando con tranquilidad, y los mini estaban algo asustados por la fuerza de mastodonte de la rubia, mucho más mini-Sakura y mini-Naruto.

-Sigue teniendo la misma fuerza de elefante- Murmuró Naruto con una gota resbalandole por la nuca.

Tsunade seguía parada respirando agitadamente, sacando humo por la nariz como un toro.

-¿Crees que podríamos hablar con ella con...tranquilidad?- Le susurró Kakashi a Jiraiya.

-Haremos el intento- Sonrió divertido.


Tsunade se había sentado en una mesa del comedor, y Shizune había vuelto de su viaje a la estrellas. Ambas habían oído la historia que contaron y se sorprendieron enormemente. Al principio creyeron que era una broma o que Sasuke, Sakura y Naruto eran unos ninjas asesinos que los querían engañar, pero luego de oír más detalles y atar cabos, descubrieron que decían la verdad.

-Es increíble- Murmuró Shizune impresionada.

-Todavía no me creo que tú eres mi alumna. Yo jamas entrenaré a alguien más, que no sea Shizune o yo misma- Tsunade miró a Sakura frunciendo el ceño, dando una mirada descortés y desconfiada.

-Es testaruda, pero solamente está sorprendida- Le susurró la pelirrosa a Sasuke, que se había descruzado de brazos y estaba mirando de mala forma a la rubia por esa mirada que le daba a Sakura. La pelirrosa le sonrió para que se calmará, lo cual dio resultado ya que Sasuke soltó un suspiro resignado y volvió a cruzarse de brazos.

-Entonces, ¿nos ayudarás?- Naruto la miró con seriedad.

-Todavía no estoy del cien por ciento segura, pero por alguna razón siento confianza hacia ustedes dos- Tsunade miró a Sakura y a Naruto -De ti... un cincuenta por ciento- Tsunade hizo una mueca al mirar a Sasuke.

-Suelo causar eso en la gente- Sasuke sonrió de lado, arrogante. Sakura y Naruto negaron divertidos.

-¿Cómo te demostramos que somos lo bastante confiables?- Preguntó Sakura, mirándola.

-Con algo de tiempo lo sabré. Por ahora, dejemoslo así- Tsunade se puso de pie y a paso lento y elegante caminó al par de puertas, siendo seguida por Shizune, y las dos salieron de la habitación.

-¿Listos para el buffet del almuerzo?- Kisame interrumpió el silencio y los miró con una sonrisa torcida.

-¡Siii!- Gritó la mayoría, menos Itachi, Sasuke, mini-Sasuke y Kakashi, aunque los tres ultimos sonrieron levemente a su manera, mientras Itachi suspiraba resignado ante los locos con los que ha terminado juntándose.


-¿Realmente les creyó... o solo lo dijo para escapar?- Preguntó Shizune con seriedad, mirando a Tsunade la cual caminaba dos pasos delante de ella por lo
que no le veía el rostro.

-Confío en ellos... en los tres- Dijo Tsunade con seriedad -Los ayudaré, por eso ahora ire a investigar en el bosque.

-Entonces, sí les dará la ubicación del portal.

-Por el momento lo único que quiero saber es donde está, luego me decidiré si dárselos o no. No importa si confió en ellos, un ninja jamas confía en nadie, ni siquiera en sí mismo- Tsunade atravesó la puerta del lujoso hotel, y Shizune la siguió con la mirada, y luego decidió caminar para seguirla ella misma.


Caminando en un verdoso bosque con arboles sumamente altos que opacaban mucho la luz de la mañana, Tsunade caminaba con pasos firmes, siendo seguida por su fiel asistente quien sostenía a su conocida mascota. De repente, Tsunade detiene sus pasos.

-Es aquí- Dijo con tono serio, parada al frente de una cueva grande y oscura. Se dudaba que existiera algún ser vivo capaz de ver algo dentro de ahí en la distancia que ellas se encontraban.

-¿Estás de broma?- Shizune alzó una ceja, incrédula. ¿Una cueva oscura y macabra? ¿En que tipo de película de terror se encontraban? Es decir, dudaba que siquiera alguna hormiga quisiera entrar ahí. Aunque claro, los animales no tienen juicio, por eso tal vez si viva algún bicho raro por ahí.

-Es tenebroso, lo sé, por eso elegí este lugar- Explicó la Sannin con indiferencia.

Por supuesto que era tenebroso, pensó Shizune. Si fuera su elección entre pasar una noche en esa cueva durante una tormenta, entonces le caería un buen resfriado porque de ningún modo entraría ahí sola, de noche y a oscuras. Al menos ahora le quedaba el consuelo de que Tsunade estaba serena, de seguro se encargó de limpiar al máximo esa cueva de bichos raros.

-Entonces, esto quiere decir que ahí dentro está...

-La arma de destrucción masiva shinobi- Completó Tsunade, con su mirada clavada en la profunda oscuridad de la cueva.

Tsunade empezó a dar pasos, adentrándose en la cueva. Shizune suspiró, al menos habían tenido la coherencia de llevar dos linternas.


Sasuke se encontraba en su habitación, apartado de todos los demás. Esa suit era tan grande que podría confundirse con un costoso apartamento, ya que era tan extenso que incluía varias habitaciones, una de ellas era la que ocupaban él y su mini-yo, aunque no le desagradaba la idea ya que realmente la única persona que podría tolerar en esa suit de locos, era él mismo. E Itachi, por supuesto, y aunque lo negara con todas sus fuerzas, a sus animados ex-compañeros de equipo, que, por lo que tenía entendido, se encontraban en la sala todos reunidos.

Terminó de leer un pergamino de Genjutsu, y suspiró. Llevaba rato leyendo pergaminos, y usualmente ya está acostumbrado a el aburrimiento y la soledad, pero en los últimos días no se podía conseguir eso al estar rodeado de dos Narutos y un Kisame, y de vez en cuando Sakura, ya que la pequeña Sakura se empeñaba más en su mini-yo y de vez en cuando a él.

Se recostó por un minuto en su cama, cerrando los ojos, admirando el silencio que había en aquella habitación.

-¡Teme!

La ruidosa voz de su ex-compañero de equipo, resonó como un zumbido en sus oídos, por lo que tuvo que tapárselos con un dedo y cerrar los ojos fuertemente.

-Estoy aburrido, Teme.

-Mierda, Dobe, ¿por qué no simplemente desapareces de la faz de la tierra y ya?

-¿Entonces quien se encargaría de salvarte el culo?- Respondió altanero el rubio.

-En estos tres años lo único que has hecho por mí, es acosarme como un psicópata pidiéndome que vuelva- Dice incrédulo el Uchiha.

-Pues mira que ha dado resultado. Estás parado delante de mí, quejándote- Naruto le saca la lengua en un gesto inmaduro.

-Créeme, estoy contando los segundos para meterte un chidori por el culo- Dijo Sasuke con advertencia.

-¡No durarías ni un segundo contra el rasengan! Mi técnica es más poderosa que la tuya- Presumió como un niño infantil.

-¡Naruto, ya cállate! ¿No ves que en el otro lado de esa pared hay gente tratando de no escuchar su discusión? Parecen un par de críos- Sakura camina enojada hacia al rubio y le da un coscorrón, haciendo que su cabeza se inclinara exageradamente.

-¡No he sido el único gritando! Este teme solo se la pasa insultándome- Naruto lo apunta acusador con una mano, mientras la otra sobaba su cabeza sintiendo el dolor del golpe de Sakura.

-Tengo motivos- Dice el pelinegro, fulminándolo con la mirada.

-Naruto, ¿es que no sabes el significado de "Ve a tu habitación de forma callada"?- Sakura lo mira de forma expectante.

-Lo sé, solo que no quise hacer caso- Responde encogiéndose de hombros, sonriendo. La sonrisa se le borró al recibir esta vez dos golpes en la cabeza.

-Si hubieras hecho caso, no estaríamos teniendo esta conversación y yo estaría durmiendo, maldito Dobe- Dijo Sasuke entredientes, siendo él el segundo golpeador.

-Puedo aceptar que Sakura-chan me golpeé, ¡pero definitivamente no me dejaré vencer de ti, Teme!- El rubio le saltó encima al pelinegro, disparando golpes de diestra a siniestra, rodando hasta caer de la cama, chocarse con mesas y hacer caer objetos.

Sakura rodó los ojos. Hace mucho tiempo aprendió que debía dejar que esos dos terminaran su pelea diaria, mientras veía que cuando terminaban seguían tratándose como compañeros, como amigos, como hermanos. Por eso, en este momento se sentó en la cama de Sasuke, y empezó leer uno que otro pergamino, distrayéndose.

Kakashi al oír tanto alboroto se asomó levemente por la puerta que la pelirrosa había dejado semi-abierta al hacer su entrada, y vio la escena que se estaban montando el equipo siete del futuro. No pudo evitar sonreír levemente, ni siquiera después de crecer dejaban esa actitud infantil que los unía como equipo. Con ese pensamiento, el peli-plata se retiró.


Luego de varios minutos, unos lastimados Naruto y Sasuke estaban sentados en el borde de la cama, con el ceño fruncido y una mueca de regaño en sus rostros. Sakura tenia un algodón en manos con el que limpiaba las heridas de Naruto.

-Te haz pasado, Teme- Murmuró el rubio.

-Eres tú el que siempre empieza, después no te quejes- Gruñó, casi de manera berrinchuda, algo que en definitiva no era común en Sasuke.

Naruto y Sakura sonrieron levemente, sabían que poco a poco estaban cambiando a Sasuke, incluso él mismo lo sabia y pensaba que no debía juntarse mucho con ellos, pero era algo que no podía evitar.

Al diablo, debía salir de esa coraza de frialdad de vez en cuando.

Cuando la expresión de Sakura volvió a una de naturalidad, en su mente pasó el recuerdo cuando tenia doce años, cuando Naruto y Sasuke habían peleado y habían terminado, nuevamente, magullados, lo que la llevaba a curarlos con algún botiquín que tuviera cerca, al menos conocía pocas cosas acerca del arte médico, pero en ese tiempo no tenia ninguna maestra que le enseñara. Ella solía curar las heridas superficiales de ellos, ya que al menos diariamente se hacían el más mínimo golpe por una de sus peleas.

Por estar perdida en sus pensamientos, no se dio cuenta como había acabado con las heridas del rostro de Naruto, al parecer el Uchiha se había encargado de hacerle heridas solo en esa zona, para suerte del rubio. En cambio, Sasuke no tuvo tanta suerte y logró que Naruto le acertara varios golpes en el estomago, dejandole moretones.

-Listo, Naruto, he acabado contigo- Dijo Sakura, tirando los trozos de algodón ensangrentados a la basura.

El rubio se levantó de un salto, dirigiéndose a la puerta.

-¡Gracias, Sakura-chan!- Exclamó Naruto amable sin dirigirle la mirada aún.

-No hay de qué- Contestó la pelirrosa, sacando nuevos trozos de algodón.

-Hey, chicos...- Naruto se dio media vuelta para verlos, y ellos lo voltearon a ver -...ustedes, son muy importantes para mí, dattebayo. Sé que es repentino decirlo, pero, solo quería que lo supieran- Con una sonrisa sincera, el rubio salió de la habitación, cerrando la puerta tras de él.

-Hmph, Dobe.

-Él nunca ha tenido miedo de demostrar lo que siente. Eso lo ha demostrado contigo- Dijo con simpleza, haciendo que él alce una ceja en confusión -Desde el primer día que se conocieron te ha dejado en claro que no le caías bien, y que eras su rival.

Sasuke sonrió de forma ladina. Si hay algo que él podría envidiarle algo a cualquier persona del mundo, sería a Naruto. El chico tenia tanta confianza en sí mismo, que hacía que los demás confiaran en él de una forma fuerte. Tenia una habilidad de hablar de sus sentimientos sin problemas, en cambio, para él, era la tarea más difícil del mundo.

-También sabes que siempre cumple sus promesas- Comentó Sakura. Esa oración era más para ella que para él.

Ella todavía recuerda el día en que le pidió a su mejor amigo que buscara a Sasuke, y aún después de tres años después, siguió buscando y lo encontraron, y logró que volviera a ser el mismo Sasuke que ella conocía.

-Muy bien, he terminado con el rostro- Dijo, examinando cuidadosamente el rostro del Uchiha, y no podia evitar notar la perfección que poseía este -Ahora quítate la camisa.

-¿Ah?- Pronunció confundido, con los ojos levemente anchados.

-Para examinarte el pecho y los abdominales- Aclaró ella, en caso de que se llegara a malinterpretar.

El poseedor del Sharingan obedeció, quitándose lentamente su camisa por el leve dolor que le causaba, aunque para el deleite de cualquier chica, la manera lenta en que lo hacia era bastante sensual. Sakura observó el cuerpo de Sasuke; leves moretones, una pequeña cortada que puede sospechar que han sido de las uñas de Naruto, y un costado levemente hinchado, seguramente por el impacto con el suelo tras haber caído de la cama.

Sakura posó sus manos primeramente en su abdomen relleno de músculos, leves pero firmes, y de las manos de la pelirrosa emanó un chakra verde que poco a poco lograba bajar la hinchazón de los costados de la cintura.

-Sakura- Llamó Sasuke con tono neutro.

-¿Hmm?- Dijo ella sin devolverle la mirada, estaba muy concentrada.

-¿Ya has empezado a trabajar en la cura para la enfermedad de Itachi?

-He estado leyendo muchos pergaminos que me ayudaron a recolectar información que podrían ayudarlo enormemente.

-¿Lo puedes salvar?

-Todavía tengo que experimentar con varias hierbas, pero como soy la alumna de la Quinta hokage, lograré salvarlo- Sakura sonríe.

Sasuke alzó una ceja y no pudo evitar sonreír de lado con burla. Al parecer esa pequeña molestia había conseguido algo de orgullo y arrogancia a través de los años, ya no se dejaba menospreciar de nadie. Supuso que era porque él y Naruto siempre tenían que estar protegiéndola, teniendo como compañeros al prodigio Uchiha y al poseedor del Kyuubi, eso debió opacarla mucho cuando los tres eran jóvenes. Pero con el tiempo logró perder algo de timidez y dejó de ser la sombra del equipo siete, convirtiéndose en la luz que los unía.

-¿Sabes? No es como si tuviera la receta para salvarlo escrita en mi rostro- Dijo Sakura, sonriendo levemente.

Sasuke parpadeó varias veces y desvió la mirada avergonzado, seguramente al estar pensando se le había quedado mirando como un estúpido. Sakura rió levemente, llamando la atención de él.

-¿De que te ríes?- Sasuke la mira con molestia, porque posiblemente se esté riendo de él.

-Es solo que... me gusta el nuevo Sasuke.

-Que yo sepa, sigo siendo el mismo tipo.

Esa risilla inocente escapó nuevamente de los labios de la pelirrosada.

-No, me refiero a que, comparando al frío Sasuke que había entrado en la cueva justo cuando Naruto y yo estuvimos a punto de romper el portal, con el Sasuke que tengo al frente mío, hay una gran diferencia.

-...Seguro- Dijo, no sabiendo exactamente a que se refería.

Sakura terminó de curar el torso completo del chico, así que él se volvió a poner su camisa ante la mirada de la kunoichi.

-Sasuke... Gracias.

El Uchiha la miró confundido.

-¿Por qué?

Sakura no le respondió con palabras, pero si con una sonrisa que no se borró en ningún segundo de esta conversación. Ella dio un paso hacia delante y rodeó al pelinegro en un abrazo, teniendo que apoyar su barbilla en el hombro de él, al ser más alto. Sasuke abrió los ojos sorpresivamente, mas no se negó a la muestra de afecto y se mantuvo parado.

-Simplemente... gracias.

Ella cerró los ojos, sintiendo una paz interior. En todo ese tiempo, ella y Naruto vivían una presión constante durante sus vidas; los ataques de Akatsuki, los ataques a la aldea, las posibles insinuaciones de batallas entre regiones, los renegados dispuestos a matar siquiera hasta un bebé. Los shinobis vivían con la moraleja de que cualquier minuto podría ser tu ultimo, por ello se debía estar preparados, para eso se les entrenan. Sin embargo, nadie nunca les entrenó para que pudieran soportar que un compañero de equipo les haya abandonado, y que al par de años lo volvieran a ver, juntos en una aventura, actuando como un equipo nuevamente y que al verlo se sentían feliz de tenerlo a su lado, como un equipo.

Sakura sabía que él no se quedaría por siempre, en algún momento él cambiaría de idea y volvería a la venganza... a la oscuridad. Por eso, en vez de detenerse a pensar en ello, aprovechaba cada minuto con el Sasuke que conoció cuando niños, y definitivamente no desaprovecharía ninguno.

Aunque... solo era cuestión de tiempo.


Voilà! Otra vez me he desvelado escribiendo y estoy apunto de caer en mi teclado, pero al menos habre terminado este capitulo. ¡JO-DER! Que bueno es volver a escribir uno de mis fics preferidos, que fue mi segundo fic que publique pero fue el primero en conseguir varias reviews.

Lamento haberlos tenido en abstinencia, pero ya estoy en mis finales y he tenido que estudiar. Además no sé porque MIERDA siempre saco buenas notas en las otra materias pero en la que más me esfuerzo en mejorar -matematicas- es la unica en la que saco malas calificaciones. Por ello, no sé cuando me quitaran la pc asi que he decidido hacer esto como nota de muerte por si no vuelvo a actualizar en mucho tiempo C:

Bechotes *-*

Sigan sexys xD!