Consuelo P.2
Corporación Capsula. Saga de Freezer.
Bulma llegó al segundo nivel, casi sin aliento, pero eso no la detuvo de golpear la puerta del saiyajin con ambos puños
- ¡ABRE LA PUERTA, VEGETA!
La puerta se abrió de golpe y Bulma por poco pierde el equilibrio.
- ¿Se te ofrece algo? – le preguntó él, mirándola a los ojos mientras le cortaba el paso.
- ¡Claro que sí! Estoy furiosa porque no haces más que burlarte de mí… Yo he tratado de ser una buena anfitriona y ¡Que es lo que obtengo! ¡Nada más que malos tratos de tu parte! ¡Qué tengo que hacer para que te comportes?
- ¿Y qué es lo que esperabas, imbécil? Soy un maldito saiyajin, no un débil terrícola y por si no lo sabías, nosotros no somos agradecidos… Solo tomamos y nos beneficiamos del resto de las razas del universo ¿Eso es lo que querías oír?
Bulma no supo que responder a ello. Se lo quedó observando, sintiendo como su corazón latía aun con fuerza por la carrera y por la adrenalina de enfrentarse a su huésped. Se sentía sola, despechada y sobre todo confundida. Sin pensarlo se lanzó sobre Vegeta y lo besó en los labios, mientras sus brazos se aferraban a su espalda.
Vegeta abrió sus ojos en sorpresa, pero no la apartó. Si después de lo dicho ella actuaba así, seguramente era porque estaba loca. Así que respondió a la extraña acción de ella, notando que era bastante placentero y bastante excitante, por lo que la tomó por la cintura y la acorraló contra el muro más cercano.
...
A la mañana siguiente, Bulma volvió a asomarse al balcón, pero esta vez con una enorme sonrisa. Ya no tenía pena ni se sentía sola, pero el remordimiento no tardó en aparecer en su mente lo que la hizo morder su labio inferior con ansiedad. Prefirió no pensar en ello, ya lo hecho, hecho estaba y no podía deshacerlo.
Miró hacia el cuarto contiguo y vio que su huésped ya había abandonado su cuarto, esto lo sabía porque la ventana estaba abierta. Volvió a su habitación y se dispuso a comenzar su dia, no quería darle importancia a lo ocurrido, pero de solo recordar lo que había pasado entre los dos, la hacia ruborizarse y suspirar.
...
Pasaron unos cuantos días, en los que no volvió a ver al saiyajin y para ella fue perfecto, porque no sabía aun que le diría después de lo ocurrido. No quería hacer la gran cosa de ello, ya que ella prefería mantenerlo en secreto debido a que aún se consideraba novia de Yamcha a pesar de que el no estuviera en ese plano. Deseaba que quedara nada más que como un pequeño desliz, algo de solo una noche y nada más.
Por la noche estaba leyendo sobre su cama antes de dormir, pero un par de golpes a su puerta la hizo detenerse y mirar hacia el sonido. Dejó el libro a un lado y se apresuró en ir a ver quien era. Tras su puerta estaba Vegeta, pero lo que llamó la atención de ella era que el hombre no la miraba directamente. Sintió su pulso acelerarse levemente, pero tragó saliva y se animó a decirle con un tono neutral
-Este… ¿Ocurre algo?
Él al fin la miró a los ojos y le dijo
-Solo vine a decirte que los saiyajins no tenemos compasión ni sentimientos por nadie.
- ¿Hum?... Está bien… Eso puedo comprenderlo, pero ¿Por qué me lo vienes a decir?
-Por que no quiero que malentiendas lo que pasó.
- Pienso igual que tú… Aquello no debió pasar y estoy totalmente de acuerdo en que no se hable más del tema.
-Hmn… - hizo él, frunciendo y apartando su vista nuevamente.
Bulma lo miró contrariada, esperaba que dijera lago más, pero su huésped parecía indeciso.
- ¿Te sientes bien, Vegeta? - le preguntó, con esa curiosidad tan propia de ella.
Él se la quedó viendo con intensidad un momento y al siguiente le gritó.
- ¡Argg! ¡No es de tu maldita incumbencia, imbécil! ¡Y no te me vuelvas a acercar! - enseguida le preguntó con uno de sus dedos casi en el rostro de Bulma - ¿Me oíste, maldita vulgar?
Y diciendo esto se marchó a su habitación.
Bulma quedó bastante confundida por la actitud de él y aunque ya sabía que era común en el actuar así, le pareció singular la situación.
- ¡Cuenta con ello, idiota! – le gritó, dando un gran portazo.
Volvió a su cama, enojada y tomó nuevamente el libro, pero no podía dejar de darle vueltas a lo ocurrido.
-Ese infeliz… ¿Acaso esperaba que volviera a besarlo?... ¡Ni que estuviera loca! - arrojó el libro lejos y continuó despotricando - Todo es culpa de él. Si no hubiera venido a la Tierra, yo no hubiera perdido a mi novio y no me hubiera sentido tan vulnerable ese día… Uyy… Es un…un… ¡IDIOTA!
Dio un suspiro cansado y se dejó caer de espaldas.
- ¿A que habrá venido todo eso?... – Sus ojos se abrieron en sorpresa y volvió a sentarse – Acaso ¿Eso es lo que quería?... – Meneó su cabeza y agregó – ¡No, no y no!… Soy una mujer comprometida y no volverá a pasar… No puedo negar que estuvo bastante bien, pero, si se vuelve a repetir, me meteré en problemas con todos... Aunque no puedo negar que él es un hombre y yo una mujer, ambos con necesidades.. ¡Pero no! No puede haber nada entre nosotros…
Se metió bajo la ropa de cama y se acurrucó, buscando conciliar el sueño, pero cientos de fantasías se le venían a la mente.
- ¡Pero fue tan distinto!... Tal vez… solo tal vez… debería ir a verlo. Estoy segura de que él debe sentirse igual de solo que yo…
Se levantó y con algo de inseguridad llegó frente a la puerta contigua. Dudó un momento más antes de levantar su mano, pero cuando iba a llamar, la puerta se abrió.
- ¿Qué quieres ahora?
Bulma no le respondió. Solo hizo lo mismo que la vez anterior y tal como pensaba, él no se negó.
