Holi. Disculpen la demora pero he tenido algunos problemas personales. Ahora si, les dejo a estos dos hermanitos.
Disclaimer: Naruto es propiedad de Kishimoto.
Golden Time
Chapter 9
Brotherhood
By Megumi Kurosaki.
La hermandad. No a todos les toca vivirla, pero de alguna forma todos sabemos en algún punto como se siente.
La hermandad la vive el hermano mayor, el hermano del medio y el casi siempre consentido hermano menor. La hermandad llegan a vivirla aquellos hijos únicos que adoptan a un hermano al cual llaman amigo. La hermandad se vive a cualquier edad pero no dura para siempre. Hay hermandades que se rompen con el tiempo, otras que jamás pudieron existir como tal y después están las hermandades que, al igual que el hijo rojo del destino, jamás se rompen.
Este era el deseo que tenía Boruto Uzumaki antes de entrar a la habitación donde su recién nacida hermanita se encontraba. Él quería llevarse bien con su hermana, quería quererla y que ella lo quisiera. Quería que eso durara para siempre y por siempre. Tragó duro un par de veces y siguió meditando como si fuera un adulto (suponemos que la madurez viene del lado de los Hyuga).
¿Y si se ella lo odia? Todavía no la conoce, solo sabe su nombre pero después nada. Tsk, ¿Cómo es que lo va a odiar? Es una bebé, ni siquiera habla.
Los bebés no leen mentes, ¿no?, se preguntó a cierto punto.
No, no, mamá le hubiera dicho si fuera así.
Tal vez si ambos tienen gustos en común, la relación puede llegar a ser más amena. ¿Qué puede llegar a tener en común con una personita que solo tiene unas horas de vida? No mucho.
— Boruto, ¿qué haces todavía aquí fuera? – Le dijo su padre, haciendo que el pequeño pegue un salto del susto. Naruto lo notó y rio un poco. – ¿Estas nervioso?
El rubiecito asintió varias veces.
— ¿Y si no le agrado a Hima? ¿Y si no quiere que yo sea su hermano mayor? ¿Y si…? – Se trabó con algunas palabras - ¿Y si…?
— Creo que lo piensas mucho, hijo. Todo va a estar bien – lo abrazó con cariño aunque no lo hizo por mucho tiempo ya que su niño lo considera vergonzoso. – Estoy seguro de que ella ya te quiere mucho.
— ¿Cómo sabes eso? Papá no tiene hermanos.
— No, no tengo pero entiendo cómo te sientes. Cuando naciste, tenía el mismo miedo y tal vez era aún peor. Por un momento creí que sería el peor padre de todos. – el hombre de ojos azules sonrió melancólicamente. – Pero entonces tu mamá me animó con su dulce voz y… y aunque no creo ser el mejor padre de todos, no lo hago mal. – el Uzumaki se quedó absorto por unos momentos. - ¿O si lo hago mal?
— Mmm… - Boruto hizo una exagerada mueca pensativa.
— ¿Eh?
— Broma, broma – el pequeño carcajeó. – Papá es genial.
— Al igual que tú, así que, ¿por qué no usas tu genialidad y vas a conocer a tu hermanita? –
— S-sí – Naruto abrió la puerta de la habitación en la que su esposa e hija se encontraban.
— Entra, campeón. –
— Sí, sí.
Suspiró y entró con lentitud, como si el piso fuera de lava. Lo que encontró al entrar fue a su adorada madre alimentando a un pequeño bebé que no podía ver del todo.
"Tiene el cabello de mamá".
— Oh, Boruto – le sonrió la Hyuga emocionada. – Te extrañé mucho.
— Yo también, mami. – decía el niño completamente ido, concentrado solo en el bultito que se encontraba en los brazos de la mujer. Esto fue notado por la peliazul.
— ¿Por qué no vienes a conocer a Himawari? – su hijo le hizo caso y se acercó a ambas con los ojos abiertos y el cuerpo tembloroso.
Hinata dejó al bebé cerca de su hermano, para que este pudiera verla mejor.
Y entonces, Uzumaki Bolt quedó sorprendido. Era su hermana, si, pero era tan pequeña y tan bonita. Su cuerpo parecía frágil como el cristal, su carita redonda contenía un tono rosado y sus ojos… sus ojos son igual que lo de su padre y él, pero eran diferentes. Poseían un bello brillo que encantaba. Era un brillo que el pequeño Uzumaki ya había visto antes, en los ojos de su madre.
Sin duda alguna, Himawari es igual de hermosa que Hinata.
— Hola, Hima. – le dijo sonriente. – Soy tu hermano Boruto, el que te hablaba cuando estabas en la barriguita de mamá - la bebé lo miraba como si entendiera perfectamente, por alguna razón lo reconocía a pesar de nunca haberlo visto desde su llegada al mundo. – Como soy el más grande, te voy a cuidar mucho pero no solo lo haré yo. Papá también lo hará y en especial mamá, ella es muy buena y linda – La esposa de Naruto se sintió orgullosa con ese comentario y pudo ver como su hijo mayor intentaba acercar su rostro al de su hermanita.
— Adelante. – le dijo la ex Hyuga.
El mini Naruto llevó sus labios a la pequeña frente de Himawari y ¡chu! Le dio un beso de bienvenida. Luego de eso, la recién llegada sonrió con dulzura. Ese tal Bolt ya le caía bastante bien.
— Mamá. –
— ¿Sí? –
— ¿Puedo sostenerla?
— Tal vez luego, cariño. Todavía es muy chiquita.
— Cierto.
Definitivamente Boruto haría lo que fuera para que la hermandad que esta de a poco floreciendo con Himawari dure para siempre.
Fin.
Espero que les haya gustado. ¡Nos vemos en el capitulo 10!
