Se que ha pasado un tiempo desde que he actualizado. Os agradezco a todos la paciencia, pero lamento decir que será un capitulo algo corto.
Había pasado un mes desde que Caitlin descubrió que estaba embarazada. Aun no se lo había contado a nadie, ni siquiera a Cisco o Felicity, pero sabía que no seria capaz de guardar el secreto por mucho más tiempo. Ahora estaba de siete semanas, lo cual significaba que en un mes y medio, como mucho, se le empezaría a notar el embarazo. Probablemente seria capaz de alargarlo hasta dos meses y medio, o puede que incluso tres meses, si empezaba a usar ropa mas holgada.
Caitlin sabia que, como mínimo, se lo tendría que contar a Oliver, Cisco y Wells, preferiblemente antes de que su vientre empezase a hincharse como un balón de fútbol, pero le preocupaba como podrían reaccionar y, especialmente, que a alguno de ellos se le ocurriera decírselo a Barry.
Porque si había algo que Caitlin deseaba más que nada en el mundo era no volver a ver jamás a Barry Allen.
Los primeros días, después de que él le dijera que no sentía nada por ella, se los había pasado prácticamente enteros llorando. Se sentía tan estúpida y débil. ¿Como era posible que se hubiese enamorado tan perdidamente de un hombre al que acababa de conocer? No tenia respuesta, ella siempre se había considerado una mujer fuerte, independiente, pero Barry había logrado penetrar sus defensas en un tiempo récord y luego la había dejado rota y vulnerable.
Fue ese pensamiento el que logró hacerla seguir adelante y substituir la tristeza por otro sentimiento; Ira. Después de haber derramado hasta la ultima lagrima de su cuerpo, había empezado a odiar con todo su ser el hombre que le había causado tanto dolor. Se dio cuenta de que en realidad Barry había estado jugando con ella desde el principio, haciéndose el simpático y contándole historias falsas sobre lo mucho que había sufrido, para ganarse su corazón, llevársela a la cama y luego tirarla a la basura como un juguete usado.
En el fondo de su ser Caitlin sabía que probablemente nada de eso fuese cierto, pero odiar a Barry era lo único que le daba fuerzas para seguir adelante.
O al menos fue así hasta que descubrió que estaba embarazada.
Entonces volvieron los llantos, las noches sin dormir, la desesperación y todo lo demás. En esa ocasión le costó algo más salir del hoyo. Sus amigos pensaron que había sufrido una especie de recaída y volvieron a darle su espacio, algo que Caitlin agradeció porque no soportaba tener a todo el mundo pendiente de ella.
Finalmente había logrado llegar a un acuerdo con su embarazo y con lo que iba a hacer con el bebé. Iba a quedárselo. No podía negar que la idea de abortar había cruzado su mente en algún momento, pero la había descartado casi de inmediato. Puede que hubiese sido un accidente, pero era su hijo, o su hija, y pensaba quedárselo.
Pero no iba a permitir que Barry descubriera nunca su existencia. Estaba segura de que Felicity no se lo diría, pero Oliver ya era otra historia. De todos sus amigos Oliver era el único que seguía hablando con Barry, pese a lo que le había hecho, de modo que no estaba segura de si podía confiar en él. Estaba dispuesta a abandonar Central City si llegaba a ser necesario pero prefería darle un voto de confianza a Oliver antes de tomar una decisión tan radical.
Caitlin sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos. Aun tenia tiempo, no era necesario que se lo dijera a nadie, todavía.
Con una sonrisa falsa en su rostro, Caitlin entró en Laboratorios STAR, lista para otro día de trabajo.
Barry aparcó su moto en un callejón oscuro y cogió su arco. Desde hacía casi un mes, algo extraño sucedía en Starling City. Todo estaba demasiado tranquilo. Si, claro, seguía habiendo camellos vendiendo droga en las esquinas de los barrios marginales, pandilleros provocando pequeños destrozos o simplemente gente desesperada que se había visto obligada a robar para sobrevivir. Pero los grupos importantes, la triada, la mafia rusa y otros por el estilo, parecían haber desaparecido del mapa. Desde hacía un tiempo se odian rumores de que había un nuevo jugador en el tablero y había acabado con todos los demás, haciéndose con el control absoluto del negocio criminal en Starling City. Al principio Barry no se lo había creído pero estaba empezando a dudar.
Necesitaba respuestas.
"¿Felicity que ves?" Preguntó por su comunicador.
"No hay cámaras por la zona, tendrás que apañartelas por tu cuenta" Fue la respuesta fría y directa de Felicity.
Barry suspiró. Sabía que tanto Felicity como Diggle estaban muy molestos con él, por no decir otra cosa, por lo que había pasado con Caitlin. De echo estaba convencido de que, si Oliver no hubiese hablado con ellos, ambos habrían abandonado el equipo. En el fondo no les podía culpar, él mismo no se perdonaba lo que le había hecho. En el momento en el que había salido de la habitación y había oído como Caitlin empezaba a llorar había sentido como su corazón se rompía y había necesitado de toda su fuerza de voluntad para no volver dentro, abrazarla y suplicarle que le perdonase.
La amaba. Se había dado cuenta de ello al despertarse a su lado, con Caitlin desnuda y abrazada a él, después de pasarse casi toda la noche haciendo el amor con ella. En aquel instante, al contemplarla dormida, con sus rizos castaños cayendo frente a sus ojos había sentido una paz y una felicidad que no experimentaba desde antes de naufragar en la isla.
Y había sido precisamente por eso que había cortado cualquier vinculo con ella de una forma tan contundente. Su mundo estaba rodeado de oscuridad, destrucción, muerte. Caitlin se merecía algo mejor que eso, se merecía mucho más de lo que él podía ofrecer. Le había dolido en el alma decidle que su noche juntos había sido un error, pero fue necesario. Había elegido cuidadosamente las palabras que iba a decir, quería hacerle daño, quería que ella le odiase.
Deja de pensar en eso y céntrate Se recriminó a si mismo.
Esa mañana uno de sus informantes le había dicho que iba a haber una reunión importante en los muelles de Starling City. Barry había decidido ir a investigarlo, con la esperanza de poder descubrir algo sobre ese supuesto nuevo jefe del crimen que había aparecido en la ciudad.
Ocultó en las sombras, Barry corrió a través de los contenedores de mercancías, sin ser visto, hasta la zona en la que, supuestamente, debía celebrarse la reunión pero, para su sorpresa, no había nadie.
"Felicity esto está desierto. ¿Estoy en el sitio correcto?"
"Si, al menos según lo que nos ha dicho tu amigo. ¿Seguro que no ves nada fuera de lo habitual?"
Barry escaneó toda la zona pero no vio nada que le llamase la atención, sin embargo su instinto le estaba gritando que saliese de allí de inmediato "Creo que esto podría ser una trampa. Voy a..."
Antes de que pudiese terminar la frase, una voz resonó en la oscuridad "Dicen que un depredador puede oler el miedo en su presa..."
Barry cargó de inmediato su arco con una flecha, pero no sabía donde apuntar. Esa voz parecía venir de todas partes.
"... Y yo puedo oler el tuyo"
Barry reconoció la voz "Crane"
"Prefiero Espantapájaros" Replicó Crane.
Barry avanzó despacio, escaneando toda la zona en busca de Crane "¿Que es lo que quieres?"
"Muy simple. Venganza"
"¿Quieres verme muerto? ¿Es eso?" Se burló Barry "Muchos antes que tú lo han intentado y han fracasado"
"Oh, no quiero matarte, al menos todavía no. Primero voy a dejar que veas como tu ciudad arde ante tus ojos y todos sus ciudadanos mueran sin que puedas impedirlo. Entonces, y solo entonces, tendrás mi permiso para morir"
Barry apenas lo vio venir. Crane saltó de repente delante suyo, vestido con su traje de espantapájaros y armado con una especie de guante con cuchillas en los dedos que a Barry le recordó a la garra de Freddy Krueger. Barry usó su arco para bloquear los ataques de Crane y luego le cogió la muñeca y se la rompió en un movimiento rápido.
Crane gritó de dolor y se dejó caer de rodillas al suelo. Barry sacó una flecha y le apuntó en la cabeza "Es suficiente. Ahora vendrás conmigo"
Crane se dio la vuelta rápidamente y alzó la mano que tenia sana, soltando una nube de gas directamente en el rostro de Barry.
Barry se alejó en un intento de no inhalar la toxina, pero ya era demasiado tarde.
"¿Que sucede Arroy? ¿Tienes miedo?" Barry vio con horror como Crane se había transformado en Slade Wilson y tenia su espada clavada en el pecho de Caitlin.
"¡Noooooo!" El cuerpo de Caitlin cayó sin vida en el suelo y, a su alrededor, empezaron a aparecer otros cadáveres; Oliver, Felicity, Diggle, sus padres, Iris, Shado... Y después otras personas a las que no conocía. Decenas, cientos, miles.
Mirase donde mirase, Barry no veía más que cadáveres.
