Disfruten la lectura.
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Cuando Harry despertó aquella mañana, lo único que pudo hacer fue bufar y aventar una almohada a quien estaba tratando de despertarlo, fue un reflejo natural aprendido de años vividos a lado de alguien como Aura pero cuando el quejido no se hizo esperar y la conciencia volvió al azabache, se levantó tallándose los ojos, de la mesita de noche tomó sus gafas y enfoco su vista a Tim, quien sobándose el ojo lo observaba enojado.
—me has dado en la pupila.
—lo siento—dijo sonriendo—no esperaba que me despertaras, ¿Qué hora es exactamente?
—aun es temprano—dijo el niño aun tallándose el ojo, llevaba su piyama de rayas azules y el cabello revuelto aseveraba que también acababa de despertarse—pero han llegado los Weasley y Ron ha preguntado por ti, ya ha preparado el juego de ajedrez—el azabache no pudo evitar quejarse ante aquella aseveración.
—¿Por qué a mí?
—nadie te obligo a ser lo bastante bueno como para plantarle batalla a Ron, el pobre gana con tanta facilidad que podemos jugar juego tras juego y juego sin que la situación cambie.
—me podrías haber advertido Tim—dijo refunfuñando y estirándose camino hacía la mochila abandonada en una esquina, había traído sólo pocos cambios pero estaba bien con eso, cuando sacó un cambio de ropa limpio se comenzó a quitar la camisa, Tim sin pena se sentó sobre su cama y agarrando la pelota roja comenzó a apretujarla.
—¿a dónde fuiste ayer?
—no lo sé—contestó siendo honesto con el niño, hasta el momento él parecía no guardarle ningún coraje y deseaba conocerlo, lo trataba además con verdadera familiaridad y eso había sido suficiente como para el azabache terminara también aceptándolo—me subí a un autobús y termine en algún lugar.
—¿Cómo regresaste entonces?
—regrese sobre mis pasos—la verdad era que la plática que había tenido con Dumbledore aun necesitaba guardarla en secreto—es fácil, sólo tuve que seguir el mismo camino pero ahora hacía atrás.
—me hubiera gustado acompañarte.
—lo sé—murmuró mientras se peinaba con los dedos, hacía mucho tiempo se había rendido con su cabello. Era simplemente imposible de arreglar—supongo que ya podemos irnos—Tim entonces lo observó y evaluándolo, sonrió. Ambos caminaron hacía la salida del cuarto y posteriormente por el pasillo. Cuando llegaron a la planta baja y se encontraron en la sala, Harry no pudo evitar rodar los ojos, Tim no había exagerado. Ron se encontraba sentado con los brazos cruzados y la sonrisa en los labios, frente a él, el tablero de ajedrez esperaba ser usado.
—Hola Ron.
—¿Jugamos, Harry?—el pelirrojo quería comenzar ya, y el azabache suspirando se sentó frente a él, Tim volvió a subir las escaleras murmurando algo sobre dormir un poco más.
—¿Cómo ha ido todo?—cuestionó el pelirrojo, quien había movido la primera pieza, Harry suspiro.
—ha ido bien.
—escuché a mamá hablar con la señora Potter—se removió incomodo—no pude evitar escuchar sobre la reacción de Zack.
—no creo que sea importante Ron—dijo frunciendo ambas cejas, el pelirrojo le había tomado mucha confianza y eso le disgustaba tanto como le gustaba. Era gracioso y era su primer amigo en aquel mundo pero estaban haciendo de su vida un verdadero drama de película y aquello no le gustaba.—Zack no es nada mio.
El pelirrojo lo observó con atención.
—es tu hermano—ese era un hecho obvio, pero a Ron no le importo recalcarlo, no era muy bueno aconsejando pero sentía al azabache tan perdido.
—no quiero hablar de eso—aclaró Harry, Ron suspiró y ambos se sumieron en un silencio especulador.
—¿han venido sólo tú y tu madre?—
—aja—sonrió—los gemelos trabajan, yo soy la única cargar ahora.
—¿Dónde está ella?
—con tu madre, ambas salieron al patio trasero, normalmente hacen eso cuando necesitan hablar a solas—el azabache lo observó curioso y ordenó un movimiento, se habían olvidado que le tocaba pero a Ron no pareció importarle porque entonces puso ambas manos sobre la orilla de la mesa y le regalo una sonrisa temblorosa.
—mi mamá también perdió a una bebé, casi de la misma forma que tu mamá te perdió a ti, aunque ella si está muerta—Harry se removió incomodo, el tono del pelirrojo no había tenido ningún tipo de dolor, parecía aceptarlo con veracidad aunque por la forma en la que lo había dicho tal vez para Molly no había sido así.
—¿por…?—se detuvo al instante negando con la cabeza—lo siento.
—esta bien, no me molesta. Nunca llegue a conocerla ni tampoco recuerdo a mamá embarazada de ella—se encogió de hombros—ellos nunca hablan de eso pero lo que sí sé es que hubo un ataque en el hospital al siguiente día de que Ginny naciera, la área en donde los bebés estaban terminó hecha cenizas—Harry ante eso no pudo evitar estremecerse, parecía sacado de una película de terror—nadie sobrevivo y otros tres niños más murieron de esa manera, mamá ha sido la única que nunca se pudo recuperar.
—¿la habían llamado Ginny?—por alguna extraña razón no podía evitar sentir curiosidad por aquel horrible acto de terrorismo, a Ron no pareció importarle porque asintió sin ánimos.
—aja—dejo la frase volando en el aire—Ginevra en realidad, lo único que sobrevivió de ella fue una vieja foto que le tomaron a mamá en el momento en el que ella nació.
—Voldemort…
—¡No digas ese nombre!—lo interrumpió Ron estremeciéndose, Harry alzó una ceja.
—¿Por qué?
—es un nombre tabú—volvió a estremecerse—él hizo muchas cosas malas y su nombre está plagado de ellas, en el mundo mágico todos temen decirlo.
—eso ya lo sé—murmuró—pero no entiendo que reacciones así ante el nombre Ron, es sólo una palabra…
—No es sólo eso Harry, es su nombre.
—a mí me suena más como a apodo—dijo sonriendo,—no creo que su madre le haya puesto Voldem…—ante la mirada de terror de Ron, se interrumpió—¿Cómo lo llaman entonces?
—el que no debe ser nombrado o Tú sabes quien—ante esto Harry soltó una gran carcajada.
—eso es estúpido.
—¡claro que no!—urgió el pelirrojo—su nombre trae desgracias, por eso no se dice, es como una maldición.
—pues a mí me suena a ridículo—Ron lo observó sorprendido—lo siento Ron, pero antes de que yo supiera sobre todo esto de la magia y Harry Potter; asistía a la escuela y llevaba una materia llamada Historia, allí veíamos a todos los grandes dictadores de la humanidad y uno de los más crueles fue Hitler, su nombre se asocia a muchas barbaridades, a dolor, a muerte y… aun así la gente no teme decirlo.
—¿él está vivo?—cuando Harry negó, Ron asintió—entonces no se puede comparar, tú sabes quien está vivo aun.
—pensé que nadie lo sabía más que un reducido grupo de personas.
—así es.
—parece ser que aquel miedo no sólo lo tienes tú—Ron entonces suspiró.
—está pelea no nos lleva a ningún lado Harry—aclaró y murmuró su nuevo movimiento.
—tienes razón—dijo él asintiendo, le preguntaría sobre ello a Lily o a James, ellos no parecían temer al nombre y le explicarían mucho mejor que Ron.—entonces déjame replantear la pregunta que minutos antes te iba, ¿él lo hizo?—el pelirrojo asintió.
—sus seguidores que son los mortifagos—suspiró entonces y Harry aprovechó para decir su próximo movimiento—de todos modos, los gemelos y yo no somos los únicos hijos, ¿sabes?—curioso el azabache lo observó.
—¿tienes más hermanos?—Ron asintió.
—somos seis—y tras aquella afirmación soltó una carcajada cuando Harry sorprendido abrió ambos ojos—está mi hermano Bill, que es el mayor y trabaja en Gringots, después está Charly quien trabaja con dragones…
—¿Dragones?—Ron asintió.
—es difícil que veas uno por aquí, es ilegal tenerlos, pero Charly trabaja en una reserva… como sea, sigue Percy que es un pomposo trabajador del ministerio—hubo un tono amargo en su voz que hizo al azabache no preguntar más de él—siguen los gemelos, ellos tienes una tienda de bromas que financiaron tu padre y Sirius, lo que orilló a que ambos dejaran la escuela antes de terminarla y mi mamá se disgustara tanto, por último estoy yo—se alzó de hombros despreocupadamente—voy a entrar a mi último año. ¿Qué hay de ti Harry?—el azabache lo observó curioso.
—¿Qué quieres saber?
—dime lo que quieras, estoy simplemente curioso de saber sobre la vida que llevabas sin saber que eras mago.
—bueno…—murmuró—me llamo… llamaba William Johnson—se removió incomodo.
—aun se te complica un poco esto de la identidad, ¿no es así?
—no es fácil—dijo excusándose, después sonrió cuando Ron ordenando su próximo movimiento murmuró un "Jaque"—en especial cuando se me daba tan bien ser William Johnson, el mediano de una pequeña familia compuesta por mis dos hermanos.
—¿Qué pasó con tus padres?
—murieron—aclaró parco, Ron lo observó nervioso—fue hace mucho Ron… y no me quedé solo, tenía a mis dos hermanos y a Lizzy—ante la interrogante mirada de su interlocutor, rodó los ojos—se trata de mi novia.
Hubo un silencio expectante, Ron había fruncido el ceño.
—¿qué pasa?—urgió cuando vio que el pelirrojo no parecía querer decir nada.
—lo siento, pero digamos que el único noviazgo que he tenido resulto ser un fiasco así que simplemente se me hace extraño… dijiste su nombre sin una pisca de aburrimiento y tu interés parece sincero… —el azabache rió.
—¿tan mal te fue?
—no del todo—se alzó despreocupadamente de hombros—quiero decir, solíamos besarnos mucho y…—se detuvo cuando comenzó a ruborizarse—en realidad era lo único que hacíamos, ella era absorbente y superficial.
—bueno, tal vez para la siguiente tengas suerte—Ron lo observó espantado, aquella implemente sería imposible—y sí, tienes razón—entonces se agachó para acercarse más a Ron—¿puedes guardar un secreto?—el pelirrojo asintió, Harry lo evaluó unos segundos más antes de suspirar —le iba a proponer matrimonio.
—diablos, ¿en serio?—dijo estupefacto y guardo silencio unos segundos, aquello en su cabeza era totalmente risible, ¿a sus diecisiete años comprometerse de esa manera? Era ridículo, ¡Ni siquiera había terminado la escuela! Además, la comida de su madre no la igualaba nadie más y él siempre la extrañaría.
—¡Harry!—el azabache dirigió una rápida mirada a Ron advirtiéndole de no mostrar nada que expresara su conversación y segundos después James se paró frente a ellos.
—no me escapé—adelantó cuando observó el aspecto de su padre, el hombre bufó.
—sí, gracias por aclararlo hijo—después, acercándose a él le revolvió el cabello, Ron observó curioso la interacción—no sabía que vendrían Ron, ¿Dónde está Molly?
—en el patio con la señora Potter—murmuró incomodo, en todo el tiempo que llevaba conociendo a James estaba seguro que jamás lo había visto más sonriente,—ambas salieron a platicar.
—mujeres—murmuró negando—¿tienes hambre Harry?
—yo no, pero creo que Ron sí—el pelirrojo volvió a ruborizarse y James riendo asintió—por supuesto, lo siento Ron, ¿Cómo están mis socios?
—bien—murmuró—la tienda cada vez se hace más popular.
—recibí un paquete de ellos hace poco, dales las gracias de mi parte por el cabello verde que tuve todo el día—Harry rió junto a Ron y James se permitió sonreír feliz. Aquellos adolescentes parecían a verse vuelto amigos en cuestión de segundos y eso le hacía sentir reconformado.
—bien, no sé hacer más que panqueques sin forma, ¿eso te parece bien?—el pelirrojo asintió y el señor Potter les hizo un movimiento de cabeza para que ambos lo siguieran a la cocina. Cuando los tres entraron James sacó su varita e ingredientes comenzaron a salir mágicamente de la alacena para formarse en una línea en la mesa.
—¿que te parece Harry?
—es fantástico—dijo sonriendo, sin temor se sentó en una silla, Ron le siguió.
—¿Cómo han ido los entrenamientos Ron? Me duele decirlo pero Gryffindor sólo ha ganado una sola vez desde que tú entraste a la escuela y eso deprimente, Zack asegura ser el siguiente capitán pero sé de buena fuente que tú eres el candidato más acertado para el puesto—Harry que había entendido poco observó lo orgulloso que parecía el pelirrojo.
—sí, aun no me ha llegado la carta con la insignia—sonrió—pero la profesora Mc Gonadal me lo aseguro antes de que saliéramos—James asintió interesado.
—confió en que llevaras a tu equipo a la victoria—murmuró y con la varita comenzó a hechizar los ingredientes, que poco a poco fueron revolviéndose.
—planeo hacerlo sí, pero estoy un poco nervioso sobre esto, desde Charly el equipo de Gryffindor no ha contado con un buen buscador, como sabe. El año pasado nuestro buscador se disloco un hombro y por eso perdimos—negó enojado—sólo espero que este año haya más suerte.
—debes escoger bien, eso es imperativo—Harry curioso levantó una ceja a su padre, ¿de qué hablaban ellos dos? James cuando captó la reacción de su hijo abrió sorprendido los ojos y pareció a punto de llorar.
—¡Harry!—el azabache saltó sobre su lugar—¡Tú no sabes volar!
—¿eh?—Ron ahora lo observaba como si se tratase de un extraterrestre, ¿tenía que saber volar? ¿acaso eso hacían los magos?
—Merlín… ¿Cómo no me había dado cuenta?
—James…—el aludido negó y después sonrió contento. Sus ojos habían adquirido un brillo diferente.
—te enseñare—su voz sonó emocionada y ese brillo en sus ojos se incremento, pareció que un sueño arraigado y abandonado volvió a renacer ante él—y serán tan fantástico como siempre imagine, ¿sabes? Cuando eras un bebé Sirius te regaló una de juguete y tú te divertías tanto…—encantado se levantó—está en tu sangre, sí.
Con eso se alejó dejando a ambos adolescentes sorprendidos.
—¿tú entendiste algo?—Ron observó sonriendo al azabache.
—un poco…—entonces su mirada se dirigió a la mezcla para los panqueques—no sé cocinar pero creo que con la magia será fácil—aquello no le gusto nada a Harry, su padre era una cosa pero Ron parecía simplemente inexperimentado.
—mejor lo hago yo—murmuró levantándose—sin magia—aclaró cuando Ron le dirigió una mirada curiosa—como suelo hacerlos en mi casa.
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Ron se había marchado una hora atrás cuando las dos mujeres habían entrado a la cocina y sorprendidas observaron a los adolescentes comiendo tranquilamente mientras hablaban en susurros monosílabos, Molly no había perdido de vista al azabache y luciendo realmente incomoda había apurado a Ron. Por alguna extraña razón Harry sintió que aquella incomodidad se debía a él aunque no sabía el motivo.
Poco después el pelirrojo se marchaba prometiéndole vitarlo pronto, aquello reconfortó a Harry quien habían encontrado en Ron una buena presencia. Después de aquello todo se volvió un remolino de prisas, Lily se había acercado sólo para besarlo y abrazarlo y después se había ido murmurando algo que no logró entender. James tampoco estaba cerca y parecía que se había esfumado con Sirius, Tim por otro lado había sido obligado por su madre para comenzar a hacer la tarea y Zack… bueno, realmente el chico no le importaba.
—Kreacher es un elfo malo… Kreacher—curioso y extrañado dirigió su mirada hacía la esquina de la sala, en ella la pequeña cosa-elfo se encontraba agazapada. Algo de pánico le invadió, era simplemente horrible y cuando los ojos como pelotas rojos y amarillos le observaron se removió incomodo. Una imperiosa necesidad de alejarse le invadió pero sin moverse del lugar ambos mantuvieron su mirada por unos segundos más.
—hola—dijo por fin el azabache rompiendo el tenso silencio.
—¡El mestizo que se suponía estaba muerto, ha hablado a Kreacher! Kreacher no lo entiende, él solo obedece a magos sangre pura, Kreacher no hablara a sucio mestizo.
—Y William no hablara a un pequeño elfo que se expresa hablando en tercera persona—aclaró enojado, aunque no sabía de qué hablaba sabía que lo estaba insultado. Espero entonces que el elfo comenzara a murmurar como loco, pero sorprendido observó que le sonreía. Aquel gesto lucio bizarro en el pequeño rostro arrugado y el azabache rió.
—A Kreacher le gusta hablar en tercera persona—el tono hostil casi… casi desapareció, el azabache asintió.
—es divertido, no sé que es un mestizo pero mi nombre es William, Kreacher.
—¿Harry Potter?—parecía confundido y el aludido suspiro.
—lo siento, sí soy Harry Potter pero aun no me acostumbro al nombre.
—¡William se acaba de disculpar con Kreacher!—vociferó—A Kreache jamás nadie le ha pedido perdón. Usualmente sólo Kreacher se equivoca, eso es lo correcto. Los humanos jamás deben disculparse con nosotros—Harry lo observó incomodó y una sonrisa imperceptible se formo en sus labios, aunque dudaba que el elfo entendiese del todo su cambio de nombre agradecía que le llamara así.
—no has conocido a personas muy amables entonces—sonrió apaciguador cuando el elfo lo observó enojado—eres el primer elfo que conozco Kreacher, no sé nada sobre la forma en la que debes relacionarte, pero parece interesante la relación de amo y siervo que parece existir entre tú y… ¿Quién es tu amo?—cuando el elfo se negó a contestarle suspiró—¿te pagan tan mal?
—¿pagar? A Kreacher no le pagan, Kreacher está para servir, ese es su trabajo.
—¿y te sientes cómodo con eso?—el elfo lo observó sorprendido, era claro que el muchacho no conocía nada sobre su especie o su relación con los magos, lo estaba tratando como un igual y aquello le reconfortaba de una manera que le gustaba, después de todo. En aquella casa llena de magos idiotas se sentía solo y abandonado.
—Así debe ser—murmuró y lentamente se acercó, observó con atención al azabache y mantuvo especial atención en la sonrisa del muchacho, era sincero. No se estaba burlando de él. No era como el traidor Sirius Black, no le gritaba y trataba como un gusano, el joven William parecía realmente interesado.
—oh sí, pero eso no significa que te guste Kreacher.
—a Kreacher le gusta su vida—murmuró, no era del todo cierto pero aquella casa era su vida y las personas que antes la habían habitado sus verdaderos dueños, admitir que deseaba alejarse era ridículo. Su misión era proteger el lugar.
—bueno, la mayoría de las personas aquí no parecen tenerte mucho aprecio—murmuró despacio, al elfo no pareció importarle y en sus ojos brillo el reciproco sentimiento—pero supongo que puedes hablar conmigo cuando lo desees.
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Lily carraspeó con fuerza tratando de llamar la atención de sus hijos, ambos voltearon a verla y ella no pudo evitar fruncirles el ceño. Aun no se hablaban y eso era preocupante, Tim parecía guardarle recelo para con Harry y Zack estaba enojado con él por tomar partido cuando dijo que no lo haría.
—Remus llegara en unos segundos—aclaró—voy a salir con Harry.
—¿puedo ir?—cuestionó Tim, Lily negó sonriendo.
—No está vez—levantó entonces la mochila negra que cargaba para que ambos la vieran, la compresión se extendió en el rostro del gemelo de gafas y asintió de acuerdo.
—diviértanse—Lily sonrió, Zack solo la observó y se alzó de hombros frunciendo los labios.
—¿necesitan algo?
—ir a casa—urgió el amargado gemelo, Lily lo observó curiosa—¿Cuándo regresaremos a nuestra casa?
—oh bueno, no había pensado en eso—suspiró con fuerza—hablaré con tu padre Zack—el niño asintió.
—cuídense y pórtense bien—ambos sintieron cuando Lily entró y besó la mejilla de cada uno—Remus no tarda en llegar, sinceramente. Uno esperaría que su padre y Sirius maduraran ya…
Con aquel reproche salió del cuarto del cuarto y se apresuró a la planta baja, escuchaba una serie de murmullos venir desde la sala y aquello le ponía nerviosa, ¿habría llegado ya Remus?
—¿Harry?—cuestionó entrando, los murmullos pararon y el azabache se volteó para observarla, ella frunció el ceño antes de escanear la habitación y descubrir al pequeño elfo gruñón de la casa Black. ¿su hijo estaba hablando con él? aquello sonaba ridículo, el elfo había rechazado todo tipo de contacto desde que recordaba, solía ignorarlo y ellos al final habían hecho lo mismo.
—¿Sí, Lily?—ella enfocó la vista en su hijo, sonreía relajado y la observaba interesado.
—¿te apetecería salir conmigo?—aunque había sido una pregunta, era más que obvio esperaba una respuesta afirmativa, lucia emocionada y aunque el azabache tenía pocas ganas de salir asintió levantándose.
—platicaremos después Kreacher—Lily observó sorprendida que el elfo asentía y sonriéndole desaparecía.
—¿Cómo…?—negó y se encaminó al pasillo de la entrada, Harry la siguió.
—¿A dónde iremos?
—no lo sé—contestó sonriendo—dame tu mano, apareceremos en un lugar—Harry se alzó de hombros y apretó la mano de su madre, ella le sonrió.
Lo último que escuchó fue el ruido de la chimenea antes de desaparecer. Aparecieron en un patio cuidado y arreglado y Lily sonriéndole le murmuró que la esperara, después se perdió en la parte trasera de la bonita casa de madera y el azabache se dedico a observar el lugar. Era un barrio tranquilo y a lo lejos se adivinaban algunas casas, obviamente era una residencia o algo así. Poco después escuchó un ruido de motor y sorprendido observó que Lily salía del lugar en un pequeño coche.
—sube Harry—urgió, el azabache obedeció y caminado hacía la puerta del copiloto, la abrió y entró. El olor a cuero invadió sus fosas nasales y la música baja y tranquila lo relajo al instante. Aquello parecía tan normal en su antiguo mundo que se sintió a gusto al instante, Lily sonrió antes de acelerar.
—no sabía que los magos tenían autos—murmuró.
—no somos muchos—asintió la pelirroja—¿te había contado ya que mis padres eran muggles?—aquella palabra ya era conocida para el azabache, significaba que no eran mágicos, observó sorprendido a Lily.
—pero entonces…
—bueno, digamos que cada cierto tiempo nace un hijo mago de dos padres muggles, es normal y se cree que se debe a que generaciones atrás en la familia hubo algún mago que decidió abandonar la magia o tal vez un squid y la magia que tenia guardada se va transmitiendo en su familia hasta que se vuelve tan fuerte que se puede concentrar en un ser humano…
—eso es extraño, ¿Qué es un squid?
—un hijo de dos padres magos que por alguna razón nació sin magia—-sonrió cuando Harry asintió—pues bien, no soy ajena al mundo muggle y saber manejar no me costó ningún trabajo, cuando tenía diecisiete mi padre me enseñó porque ese era su sueño y yo le permití cumplirlo cuando Petunia se negó a enseñarse—cuando observó la mirada curioso de su hijo le sonrió amistosa—Petunia es mi hermana sólo que ella no es mágica, es una muggle… en fin Harry, no puedo desear más de lo que me tocó pero me hubiese gustado que ella me aceptara cuando se entero de la magia. Solía gritarme y agredirme y continuamente me llamaba monstruo.
Harry observó con tristeza a la pelirroja, sonreía con los ojos frente a la carretera pero en su tono de voz se había adivinado lo mucho que aun le dolía hablar sobre su hermana… su tía.
—ella y yo no frecuentarnos desde hace años—murmuró despacio—yo soy la que le habla unas pocas veces al año y lo único que me dice es que todo va bien… siempre va bien—suspiró con fuerza—supongo que aun no ha podido aceptarme.
—lo siento—dijo el azabache incomodo, no porque en realidad lo hiciera sino porque sabía que aquello era lo que se tenía que decir. Aquella mujer, Petunia parecía una amargada que solo se dedicaba a hacerle daño a su hermana.
—no importa Harry, me refiero a que me hubiese gustado tenerla a mi lado en todo momento, pero la entiendo y sé que aquello hubiese sido imposible, siempre hubo una parte de ella que jamás me perdono el que yo fuese mágica y ella no.
El azabache se quedó callado por unos momentos, tal vez por eso se había negado a decirle a sus hermanos sobre la magia, tal vez por eso seguía manteniéndolo en secreto. Porque temía su reacción, ¿y si se alejaban de él? ¿y si le abandonaban? Aquello lee dolería más que nada y aunque la parte racional de su cabeza le decía que aquello era imposible no podía evitar temer.
Harry Potter no era sólo un chico y admitir la existencia de la magia y la maldición que parecía pesar sobre él a su familia le aterraba.
—¿Qué pasó con tus padres cuando se enteraron Lily?—cuestionó bajito, ella le lanzó una mirada rápida.
—eran realmente las personas más felices que había visto, estaban tan orgullosos de mí… no lo sé, supongo que ser mágica me quedaba tan bien que no note que aquello hería a Petunia, la atención de mis padres estaba sólo en mí…
—no deberías culparte—murmuró—Petunia no parece ser una buena mujer y que no te aceptara no tuvo nada que ver contigo, a veces simplemente esa es la forma de actuar de algunas personas, jamás serás perfecto en su cabeza así que es mejor dejar de injertarlo.
—hablas como si tuvieses experiencia…
—no del todo, simplemente he visto mucho—susurró—¿a dónde vamos?—Lily se alzó de hombros.
—Ya lo veras—dijo sonriendo—no es un lugar común pero a mí me gusta porque es tan tranquilo—después apuntó al asiento trasero y Harry volteándose observó la mochila que había notado sólo de reojo, Lily asistió—¿sabes a que me dedico?—el aludido negó de repente interesado, todo lo del mundo mágico parecía tan diferente que los trabajos tenían que ser así de extravagantes también.
—bueno, normalmente trabajo haciendo pociones—y sin esperar a que el azabache cuestionara, ella misma lo explicó—al principio había estado estudiando para medigama, que es como un medico para los muggles; pero después llegaste tú y me prometí continuar cuando ya fueses más grande—soltó un suspiró tembloroso—al final nunca retome los estudios… y después de vagar en la infelicidad comencé a hacer pociones por encargo, era una manera de distraerme y no sentirme inútil—hizo una pausa para regalarle una rápida sonrisa al azabache que lo escuchaba con total atención—hubo un momento en los días oscuros, justo cuando tú desapareciste; que yo también me perdí…—se detuvo probablemente dándose cuenta de que comenzaba a hablar de más—como sea… en aquel momento comencé a fotografiar con la vieja cámara que mi padre me había heredado y en la fotografía encontré un salvavidas muy importante; yo solía salir en la madrugada y en un viejo auto que había comprado me alejaba hasta encontrar el lugar perfecto para relajarme y hacer mis fotografías… regresaba hasta muy noche y me sentía fiel conmigo misma… pues bien, iremos a uno de esos lugares que descubrí en un de mis muchas excursiones.
Harry se quedo callado un momento y Lily respetó aquel silencio, después de todo sabía que había sido demasiada información que ella por primera vez compartía totalmente con alguien. Ni siquiera James que había pasado tanto con ella conocía aquel –y muchos otros- lugares en donde solía desaparecer, era su propia manera de estar comunicada con Harry, de ser la otra Lily y tenerlo cerca, ahora que en realidad si estaba a su lado, tenía la necesidad de compartir con él aquello que a ambos los unía aunque él tal vez no entendía completamente aquello.
Harry por otro lado, analizaba las palabras que la mujer había compartido; entendía de alguna forma que aquello era muy personal y que sí lo incluía era porque estaba ligado a su persona aunque aquello le incomodaba. Saberse siendo el primero al que Lily compartía aquella parte sanadora de su vida le hacía sentir culpable.
Después de todo, no podía dudar que sus padres le amaban realmente, realmente lo hacían; no habían necesitado tiempo ni espacio; cuando en cambio él tenía en claro que estaba aprendiendo a amar a sus padres.
Sonaba cruel pero era verdad, al principio se había mostrado reticente por ello y necio aseguraba que ya no necesitaba de unos padres; en aquel momento yendo con Lily en el auto había descubierto que por más que lo negase y que ellos lo ocultasen, no sólo esperaban su amistad, querían ocupar ese lugar en su corazón del que habían sido arrancados cruelmente y una parte de sí mismo comenzaba a empeñarse en aceptarlos también por lo que eran.
Aunque esa parte aun era muy pequeña y él simplemente la ignoraba.
—lo siento…—se removió incomodo y enfocó la vista a sus manos, sabía que Lily se merecía la verdad—quisiera sentir lo mismo que ustedes, de verdad. Pero para mí perderlos fue un nuevo comienzo, no un rotundo final.
Ella asintió, eso ya lo sabía.
—ignorarlo sería estúpido Harry, no puedo pedirte más de lo que sé que me puedes dar y la realidad es que necesito más de lo que puedes ofrecerme.
Aquello en vez de incomodarlo, lo sintió reciproco. Era de lo que había hablado con Lizzy y con Dumbledore, la sensación de que daba menos de lo que recibía, la seguridad de que no podría corresponderles de la misma manera. Al final todo parecía resumirse en esa frase.
Lily lo había tenido para sí tan poco tiempo que jamás había cruzado ninguna otra etapa a su lado y él, ya no le pertenecía. Su yo, sus sentimientos y amor estaban dirigidos a más personas.
No volvieron a hablar por largos minutos pero el silencio no se volvió incomodo, era lo suficientemente cómodo para que Harry se perdiera en sus pensamientos y Lily pudiese observarlo de reojo.
—llegamos—murmuró sacando de su ensoñación al azabache y se estaciono en la entrada de un cementerio, había transitado desde hacía unos minutos por un lindero y el Sol se había ocultado anunciando una pronta lluvia.
El azabache dirigió su mirada al lugar y sorprendido parpadeo un par de veces, después sin pedir permiso se bajó del auto y observó la entrada reteniendo el aliento.
¿a esto se referían los autores de los libros cuando hablaban de coincidencias que cambiaban toda una historia?
Lily ajena a sus pensamientos se puso a su lado ya con la mochila y sonriendo lo observó.
—te había dicho que era poco convencional pero es muy bonito y en esta época del año la tranquilidad se puede respirar.
Tenía que ser una coincidencia, Lily no tenía la menor idea.
—¿Qué sucede Harry?—cuestionó al fin preocupada, el azabache la observó a los ojos.
—en este cementerio están enterrados mis padres—al instante Lily perdió el color y con los ojos abiertos volvió a observar el lugar. ¿Cuántas veces no había ido allí? ¿Cuántas veces no se había desaparecido al escuchar voces?
Algo dentro de ella perdió el aire y la realidad terminó por golpearla, aquello sonaba tan irreal que daba risa… su pasatiempo estaba asociado a Harry y aquel cementerio era uno de sus lugares frecuentes.
—no tenía idea Harry, lo siento mucho—dijo la mujer apenas encontrando su voz, ¿él le permitiría seguir con su plan? O al contrarío, ¿le pediría que se fueran? La curiosidad la mantenía estancada en su lugar y la esperanza no le permitía moverse, sí Harry al final decidía continuar y la guiaba hacía esa parte de su vida, significaba que comenzaba a confiar en ella.
—No importa—se alzó de hombros—hace mucho que no les visito y tú has venido a mostrarme una parte de ti—guardó silencio unos minutos—Entremos.
Caminaron en un silencio expectante por los muchos caminitos de tierra que se encontraban, ninguno guiaba aunque el camino parecía haberse trazado con anticipación.
—mira esto Harry—murmuró Lily deteniéndose, el muchacho siguió la dirección de su mirada y observó una vieja lapida gris y triste, la pelirroja se acercó un poco y estirando la mano tocó con sumo cuidado el ramo de flores que había sido acomodado descuidadamente, las flores estaban secas y marchitas y le daban a la lapida un aire desolador.
Harry se sintió de repente solo y acercándose se poso junto a Lily.
—cuando morimos esperamos que siempre se nos recuerde—dijo despacio, lentamente comenzó a sacar la vieja cámara—la mayoría de nosotros no fuimos famosos en vida pero necesitamos creer que nuestros hijos, nietos o hermanos nos recordaran y visitaran… jamás nadie piensa en que puede que al final se nos olvide y lo único que tengamos sea un ramo marchito cada tres años.
Al terminar un "clic" se escuchó, el azabache observó a su madre tomar otra foto ahora en otro ángulo.
—tal vez no sea así—ella se detuvo para observarle.
—¿a qué te refieres?
—tal vez muchos de nosotros sabemos que no seremos recordados por todos a los que creemos querer y que al final este será nuestro destino. Pero pienso que eso no importa mucho, muy dentro de nosotros sólo esperamos el especial recuerdo de algunas pocas personas y a esas mismas les deseamos que nos olviden pronto para que puedan disfrutar la vida que aun tienen—Lily asintió despacio y colgándose la cámara en el cuello se acercó al muchacho, lentamente asintió.
Y sin decir nada ambos comenzaron a caminar de nuevo.
Llegaron a su destino unos minutos después, Lily aun caminó unos pasos hasta que se dio cuenta que el muchacho se había detenido, entonces lo observó con énfasis y se encontró con su mirada perdida frente a dos tumbas que ella conocía pero que muy pocas veces había observado con atención.
Se acercó despacio, lo suficiente como para leer los nombres, eran ellos. Los padres adoptivos de Harry; Aura y Michael Johnson.
Sus pensamientos entonces se volvieron una crisis momentánea, una parte de ella murmuraba gracias, otra se quedaba callada y analizaba a Harry, otra más simplemente se mantenía estática, era la envidia de sentir que luchaba contra una madre perfecta.
Harry ajeno a lo que Lily sentía, mantenía la mirada intensa en ambas tumbas; hacía semanas que no los venía a ver y de repente hubo demasiado que decirles. No sabía si le podían escuchar, no sabía si le entenderían pero la necesidad de hablarles sobre su verdadera identidad hizo que en su mente comenzara a relatar. Al final de su historia no pudo más que sentir agradecimiento y una parte de él, tristeza. Sería diferente si ambos estuviesen vivos, le comprenderían, le ayudarían, le apoyarían.
Sabrían qué decirle para que no se sintiese culpable.
"Nosotros somos tus padres, pase lo que pase William, no lo olvides"
Las palabras que su padre le dijo justo después de confesarle que era adoptado resonaron en su cabeza.
Aquello se había convertido en su mantra, aquello había sido su bote salvavidas cuando su padre también murió. Tan desesperado estaba, tan enojado se sentía que por un momento se perdió. El que su papá le dejase en claro lo que era para ellos pese a todo le había ayudado a continuar y aceptar su adopción.
Se había prometido jamás sentir nada –ni malo ni bueno- por sus padres biológicos que le habían abandonado, no era nada de ellos. era un Johnson, sus padres: Aura y Michael.
Allí terminaba la historia.
Fue entonces que su mirada se dirigió a Lily, observaba también ambas tumbas y parecía mantener un debate interno. Sí, todo había cambiada al ser consiente de la verdad.
Nunca podría odiar a James y Lily, jamás.
—ellos son mis padres—murmuró, la pelirroja lo observó por primera vez y en sus ojos brilló la resignación de la verdad, asintió entonces y se acercó hasta tomar la mano del muchacho.—Fueron las personas que más influenciaron en mi vida—continuó cuando entendió que aquel gesto por parte de la pelirroja era una manera de decirle que confiara en ella.— Fueron los mejores padres que pude haber tenido, eran amorosos y nos lo demostraban siempre. Él solía llevarme a pescar, recuerdo que me sentaba en sus piernas y ambos nos quedábamos quietos por largas horas hasta que conseguíamos alguna pequeña trucha y cansados me llevaba feliz a casa.
"Ella… ella cantaba en todo momento. Las canciones de amor eran sus preferidas; amaba la música, era parte de ella. Y de vez en cuando, cuando en el radio salía su canción preferida, tomaba mi mano y me hacía bailar"
"A veces nos reñían por supuesto, Matt y yo solíamos hacer muchas travesuras y cuando algunas de ellas se salían de control, a ambos nos quitaban los juguetes y nos negaban el postre"
"eran grandes personas"
La mano de Lily se aferró con más fuerza a la de Harry cuando las primeras lágrimas abandonaron sus ojos y viajaron por sus mejillas, quería decir algo, lo que fuera. Pero entendía que nada de lo que pudiese murmurar llenaría aquel espacio desolador que parecía haberse abierto entre ambos.
¿Cómo luchar contra ello? ¿Cómo hacer que Harry pudiese verla como una madre? ¿cómo…?
La coherencia por fin regreso a ella y algo que jamás había notado se cernió sobre sí. No se trataba de luchar, aquello no era una competencia cuyo premio sería el amor de Harry.
Sí quería ser parte de él, sí quería que el comenzara a aceptarla como su madre tenía que formarse su propio camino y por más que le doliera aquello no sería de un día para otro. Tendría que ser gradual, tendría que ser paciente.
Entonces con aquel pensamiento soltó la mano del adolescente y sacó de uno de sus bolsillos su varita, después con un sencillo hechizo no verbal hizo aparecer una un ramo de flores de diferente tipo y color.
Lentamente se lo extendió a Harry.
—tal vez tienes razón e importe poco que sean tres años los que pasen para recibir un ramo de flores—sonrió entonces feliz— o tal vez yo la tenga y lo único que esperamos es una señal de que somos recordados.
Las flores terminaron esparcidas en ambas lapidas y madre he hijo continuaron en silencio reciprocó, hasta que las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer.
"***"
Cuando ambos entraron a la casa Black ya era de noche y sus ropas estaban un poco empapadas, pero la sonrisa que inundaba su rostro era suficiente para darse cuenta que habían pasado una tarde inolvidable. Cuando ambos ingresaron a la sala el primero en acercarse fue Tim, en su mano sostenía una taza de chocolate y les sonrió con felicidad.
—hola—Harry rió divertido, Lily besó su cabeza—¿se divirtieron?
—fue bueno—contestó el azabache, su mirada escaneo a los demás presentes. Remus también le sonreía y un libro descansaba en sus piernas, para sorpresa también se encontraba Zack aunque en aquel momento se había encorvado como si quisiese desaparecer del lugar, también estaban James y Sirius y por alguna razón el brillo en sus ojos le puso nervioso.
Lily se separó y levantando su varita secó la húmeda ropa de Harry, después se acercó a grandes zancadas hasta posarse frente a su esposo y su mejor amigo.
—¿Dónde diablos estaban ustedes?—urgió con voz amenazadora, los aludidos se observaron nervioso.
—no eres nada amable con Remus, Lily, ¿le saludaste al menos?—murmuró nervioso Black, la mujer frunció el ceño y volteando la cabeza observó al hombre, a sus espaldas Harry pudo observar como Black le hacía señas a su amigo para que entretuviera a la mujer.
—no es necesario Lily—dijo Remus con una sonrisa, Harry no pudo evitar sonreír cuando Remus aseveró que estaba bien y que continuara en lo que estaba segundos antes.
Y así fue, la pelirroja volvió a observar a ambos hombres esperando una respuesta.
—no estábamos haciendo nada ilegal, amor—susurró su esposo antes de componer la sonrisa más inocente que pudo hacer aunque el gesto resultó totalmente lo contrarío.
—pero estaban juntos y cuando a ustedes dos se les mete una cosa a la cabeza siempre termina mal.
—Por los calzones de Merlín, pelirroja. No somos unos niños, hace mucho que nos volvimos adultos responsables—ante tal afirmación Tim y Remus rompieron a reír y hasta Zack emitió una sonrisa.
—¿a sí? Porque hasta donde yo lo recuerdo sigues siendo igual de estúpido—Sirius ofendido se levantó y la adrenalina del momento lo hizo encararla, James si se pudo, se pego más al asiento y observó a su amigo con algo de pena.
—pues sí a esas vamos tú no eres precisamente la señora perfecta—ella frunció el ceño.
—¿Qué has dicho?
—lo que escuchaste mujer –yo todo lo controlo- Evans.
—Potter…—la mirada de su esposa y su amigo hicieron callar a James.
—¡Yo no soy una controladora!
—pues yo no soy un estúpido…
—es la última vez que te lo pregunto Black, ¿Qué estaban haciendo?—el hombre sonrió encantado.
—casándonos—rió cuando la venita en la frente que hacía mucho tiempo no veía, apareció en la frente de la mujer—hemos decidido aceptar que James y yo nos amamos con locura.
Harry sin poderse contener soltó una carcajada cuando su madre se lazó sobre Black lista para atacarlo, el hombre apenas tuvo tiempo de correr detrás del sillón de Remus, quien frunciendo el ceño trataba de levantarse.
—déjame ir Sirius—el negó aun aprisionando por los hombros a su amigo.
—No hasta que Lily se aleje de mí.
La mujer ya se había acercado lo suficiente y por tratar de atrapar al adolescente había comenzado a golpear sin querer al licántropo que sólo soltaba aullidos de dolor. Bastaron sólo unos segundos para que Lily y Sirius se dieran cuenta de la escena que ambos estaban haciendo y cuando la risa de los cuatro Potter llegaron a sus oídos, ambos se observaron y rieron.
Aquel momento se sintió tan bien que la risa duro más de lo necesario pero no hacía falta decir nada, la verdad era que desde hacía mucho tiempo aquellos dos no peleaban como antes lo hacían en Hogwarts cuando Sirius bromeaba sobre alguna tontería y Lily o atacaba con todo.
La muerte de Harry se había llevado eso también y había dejado en su lugar a una Lily a que ya no le había importado lo que dijera o hiciera Sirius y a un Sirius que había dejado de hacer bromas de aquel tipo.
Aquello se volvió el paraíso hasta que Remus se levantó murmurando un rápido adiós añadido a una patética excusa que se ganó las burlas de sus amigos y una que otra broma sobre el romance que estaba manteniendo con Tonks.
Al final sólo quedaron los sofocados Potter y Sirius, quien se sentó en el lugar que había ocupado Remus y observó con atención a Harry.
—ya que hoy pasaste el día con Lily mañana la pasaras con James y también un poquito conmigo—dirigió su mirada a los gemelos—ustedes también irán.
Harry suspirando asintió, la misma sonrisa que James había mostrado cuando estaba con Ron había regresado a su cara.
—¿a dónde vamos a ir?—cuestionó Tim, Black sólo sonrió misterioso y Harry aprovechó ese momento para caminar hacía las escaleras.
—me voy a dormir—aclaró cuando sintió la mirada de todos los presentes—que tengan buenas noches.
—¿no quieres chocolate Harry?—cuestionó Lily, él negó.
—¿y qué te parece un brebaje especial?—en el mismo momento en el que Lily amonestó a Sirius, Harry pregunto qué era eso, Black ignoró a la mujer—veras Harry, como te has dado cuenta en esta familia se toma mucho chocolate pero en mi opinión eso es demasiado aburrido—una sonrisa traviesa se posó en sus labios—así que mi brebaje especial a parte de contener chocolate contiene vino de la más alta calidad—Harry rió.
—no gracias, creo que ahora lo que me hace falta es un buen baño—observó a los presentes sonriendo—¿alguien se ofrece a preparármelo? Estoy molido—claramente se trataba de una broma pero sin verla así, Kreacher apareció frente a Harry.
Sirius en seguida le lanzó una mirada fría, si no liberaba al monstruo era porque conocía demasiado, no porque sintiera algo más que desprecio por él.
—Kreacher lo hará señor William—ante aquella afirmación los presentes observaron sorprendidos al elfo, frente a ellos no emitía más que farfullas amargadas. Ni siquiera habían escuchado que hilara una frase completa y que fuese al propio William al que le hablara sin ningún tono de desprecio era sorpréndete.
—no es necesario Kreacher, yo sólo bromeaba—la sorpresa en el rostro de los presentes fue total, el chico le había hablado con familiaridad. ¿Cuánto podía cambiar una relación en cuestión de segundos? Por lo que parecía, mucho.
—pero Kreacher quiere hacerlo señor—dijo el pequeño elfo luciendo desesperado, Harry lo observó con atención y al final lentamente asintió.
—es muy amable de tu parte—aclaró cuando empezó a subir las escaleras, Kreacher le siguió.
—¿Cómo prefiere la temperatura del agua señor William?
—llámame sólo William, no lo sé. ¿Caliente? Pero no demasiado, creo—Kreacher asintió.
—podría ser a temperatura ambiente.
—oh, eso me parece bien—rió entonces divertido—me siento como el niño rico de la cuadra…—después volteó la cabeza y sin percatarse de la mirada que le dirigían todos, se despidió asintiendo, después se dio la vuelta y siguió murmurando sobre la forma de preparar el baño con Kreaher.
—¿Qué diablos ha sido eso?—cuestionó Sirius cuando se quedaron solos.
Nadie supo contestarle.
"***"
Cuando Harry cerró la puerta de su cuarto después de la común visita de Tim, se dejo caer sobre su cama. Aquel día había sido tan lleno de cosas como los otros y como otras veces se acababa muy cansado.
¿Quién diría que conocer su identidad sería tan complicado? Y luego por supuesto, a su lista de preocupaciones y cosas pendientes se acabada de añadir aquella espinita que acaba de renacer.
¿de verdad sería tan malo decirle la verdad a Aura, Matt y Lizzy? La historia de Lily había sacado a relucir sus temores y estos dictaban una terrible reacción al punto de que ya lo quisieran ver más.
Pero honestamente la parte racional de su cerebro sabía que aquello jamás sucedería. Ellos no lo abandonarían y de cierta manera lo entenderían más.
Además, merecían la verdad.
En aquel momento sus pensamientos se vieron cortados cuando una luz ilumino el lugar y rente a sus ojos apareció una ave.
Era magnifica, William tardó unos minutos en darse cuenta que se trataba de un ser real aunque su apareciera distaba mucho de serlo. Parecía envolverse en llamas y sus ojos sagaces e inteligentes lo inspeccionaban casi con entendimiento humano, una de sus patas se había levantado hacía su dirección y de ella colgaba un pergamino.
Harry terminó por acercar su mano y tomar el pergamino, nervioso lo abrió.
Tal vez en el mundo mágico una de las reglas de seguridad que les enseñaban a los niños era no aceptar correspondencia de aves que no conociera, pero aquella no parecía traer ningún problema. Su presencia aunque intimidante le hacía sentir protegido.
La letra del pergamino resultó ser estilizada y curva pero entendible. Quien la haya escrito comenzaba con un:
Querido William.
Y continuaba de esta manera:
¿Cómo estás muchacho? Espero que desde nuestra última plática hayas pensado largo y tendido sobre lo que te dije y lo que tú mismo me expresaste. Es imperativo pues, que antes de empezar estés cien por ciento seguro sobre lo estamos a punto de hacer. Deber entender que no se trata sólo de tu supervivencia. La magia no será para ti una forma de vida como es para todos. Será la forma en la que tú defenderás… vivirás.
En todo este tiempo he pensado sobre la forma en la que te enseñaría, las ideas fueron muchas y muy variadas y debo confesarte que si James aceptara todo sería muy fácil. Sin embargo nuestra situación no es del todo mala, el poco tiempo que nos veamos lo aprovecharemos al máximo.
La conclusión a la que llegue, sin embargo, se encuentra frente a tus ojos. Ella es un fénix, una criatura mágica y poderosa en la que siempre podrás contar, su nombre es Fawkes. De ahora en adelante Fawkes será nuestro puente de comunicación.
La carta terminaba con la firma del director, a quien Harry ya había deducido como dueño de la misiva.
Entonces dirigiendo su vista al ave y dejando la carta a un lado estiró su mano temeroso, el ave sin embargo entendiendo lo que quería y agachó su cabeza hasta el punto en el que Harry pudo acariciar sus suaves plumas.
—Hola Fawkes—murmuró despacio y el ave lanzándole una mirada rápida se separo despacio de él. Cuando estuvo lo suficientemente lejos, desapareció en un haz de luz y antes de que siquiera Harry pudiera reaccionar volvió a aparecer, ahora llevaba una serie de libros que dejo frente al sorprendido azabache. Después volvo hasta posarse en su hombro y acariciándole, volvió a volar antes de desaparecer.
Harry aun sorprendido observó los libros, eran tres y justo arriba del primero había otra nota:
Lee estos libros, compréndelos y entiéndelos. Cuida mucho a quien se los dejas ver, cualquiera con algo de experiencia en magia sabría de que se tratan.
Albus Dumbledore
Tuvo que quitar la nota para leer el primer titulo.
"El poder de la mente, la magia escondida más poderosa"
Definitivamente, aquello sería interesante.
*"""*
Lamento mucho la tardanza, pero bueno. Ginny y los hermanos Johnson pronto se enteraran así que la verdad sobre la pelirroja también se acerca. Leí sus comentarios y a falta de tiempo –digamos que mi computadora está muy descompuesta y aunque se supone que no debería prenderla hasta que la compongan, ahora que estoy sola decidí hacerlo de todos modos- no contestaré cada uno pero en el siguiente sí lo voy a hacer. Así que cualquier duda, pregúntenme. Sus opiniones fueron muy variadas respecto a Dumbledore y lo que está haciendo y a pesar de todo me dio gusto, estaba un poco dudosa sobre aquella iniciativa, sus comentarios me ayudaron a reflexionar sobre que tanta participación tendrá.
En fin, ya me voy porque mi querida laptop comenzó a sonar realmente feo… y a oler a quemado… ¡Me muero en este momento!
Jeje, cuídense mucho.
