Capítulo 9: Batalla de los Dioses

Lapis continuó el recorrido de kilómetros hacia Ciudad Playa, con Topace siguiéndola de cerca. El Gemsaur pensaba que tal sería buena oportunidad de reencontrarse con Jade. Pero, por otro lago, la Gem veía con desagrado la posibilidad de encontrarse de nuevo con las que consideraba sus enemigas.

- Topace…- dijo Lapis, con un tono de voz inusual para ella.

- ¿Sí? – dijo Topace, advirtiendo un cambio en su estado de ánimo.

- Ojalá tu amigo Jade no la haya pasado mal, pero te advierto que las Gems de ahí no son de fiar…sé que las viste brevemente, y tal vez no hayas pensado en eso, pero te recomiendo que no te dejes llevar por su apariencia…-.

- Ya veo…- respondió Jade. Decidió apegarse al plan de Lapis, esperando que no impidiese tener una buena conversación con el otro Gemsaur.

..

Turquesa llevaba algunos días viviendo con Steven y las Crystal Gems. Veía con cierto interés el proyecto del taladro para el cluster. Quienes siempre la veían con cara de pocos amigos eran el león, Jade, y por alguna razón, Peridot.

- Vamos león, no seas maleducado – decía Steven.

- Turquesa, ¿no quieres pasarme la llave inglesa? – dijo Perla.

- Eh, ¿era esa cosa que parece…un gancho o algo así? – contestó Turquesa con algo de duda.

- Esa es…- respondió con una sonrisa Perla. Sin embargo, de pronto Jade se levantó de donde estaba, arreglando unos utensilios, y él mismo le alcanzó la herramienta a Perla. Aunque las Crystal Gems le habían dicho que no lo hiciera más, el Gemsaur hizo una reverencia a Perla al momento de entregarle la llave inglesa, y retrocedió ceremoniosamente.

Turquesa se acercó a Amatista, identificándola como de la casta guerrera, a pesar de su apariencia algo distinta.

- ¿Por qué le rinde pleitesía a una Perla? ¿no sabe que son sirvientas? – le susurró a la Gem púrpura - ¿Dónde está la verdadera Jade?-.

- Oh, vamos, estamos en la Tierra…aquí eso ya no importa…- contestó Amatista sin problemas.

Peridot no lo admitía, pero, muy para sus adentros, le comenzaba a calar lo que le había enseñado Steven en los últimos días. Si bien no terminaba de estar de acuerdo con que hubiese una Amatista despreocupada, una Perla guerrera y científica, y una fusión permanente, igual le asombraba la asociación entre ellas y Steven, una especie de cofradía unida no por el miedo, sino por la camaradería. Aunque todavía se mantenía la lealtad a Yellow Diamond…igualmente se cuestionaba su misión.

- ¡Vamos! – exclamó Perla. Jade respondió con un rugido leve, mientras asumía su forma humana.

Ahora no habían espadas ni lanzas de práctica. Eran las armas propias de ambos.

Perla le asestó un golpe a los costados a Jade, haciéndolo caer. Aun así, lo ayudó a reincorporarse, extendiéndole la mano. El Gemsaur mostró una mueca, y reinició el combate. Las lanzas hablaban por ellos. Perla recibió también un golpe, y la misma cortesía ayudándola a ponerse en pie. Cuando el combate alcanzó su punto álgido, Jade no pudo contener su forma humana por más tiempo, y reveló su forma natural. Siseo, mirando fijamente a Perla. Ésta, en lugar de reprobarlo, le dirigió una sonrisa desafiante.

- ¿Ah sí? – le dijo.

Nuevamente al ataque. Esta vez, Jade usó su cola para derribar a la Gem, por instinto prácticamente. Perla se sorprendió.

- Perla…disculpa, no quise…- dijo Jade atarantado.

- ¿Bromeas? Esto ya no es esgrima…haz de cuenta que tu vida depende de ello…- sonrió Perla, y cargó de nuevo. Un nuevo golpe de las armas, y cuando Jade intentó la maniobra de la cola una vez más, Perla saltó, esquivándolo. Ahora el combate subía de nivel, a saltos, y lo que tuvieran al alcance. Al final, se formó una nube de arena. Las hojas de ambas lanzas apuntaban a los cuellos de los combatientes. Jade miró con nerviosismo a la Gem. Perla bajó su arma.

- Fue un privilegio combatir contigo, Jade…-.

El Gemsaur se le acercó, y se arrodilló, lanza en mano. Perla retrocedió un poco. Turquesa miraba asombrada aquella escena.

En lo profundo de su memoria, Perla pensaba que se parecía tanto a cuando le juró lealtad a Rose…cuando la gran líder rebelde le enseñó a ser una guerrera…a ser…libre.

- Jade…levántate…no eres mi sirviente…eres mi compañero de batalla…-.

El Gemsaur siseó, y estuvo a punto de abrazar a Perla. Sin embargo, se contuvo al ver el semblante confundido de la Gem.

- Eh…me llama Steven, disculpa…- dijo Jade antes de irse.

Esa noche, Peridot se escabulló usando unos muebles para esconder sus pasos. Iba a volver al granero, pero algo llamó su atención. Era la Gem recién llegada, consultando un holograma. Estaba tan concentrada, que no advirtió que la Gem verde la espiaba.

El holograma mostraba una serie de conversaciones entre Turquesa y otras Peridots. Una gema distinta, una Onyx, observaba el experimento, que activó una proyección distinta.

Una Jasper similar a la que había actuado como escolta de Peridot. Empuñaba un hacha, y activó una especie de casco. De pronto, emergieron seis Gemsaurs de aspecto intimidante, aunque delgados. En los pies, tenían una garra en forma de hoz, y sus armas eran espadas semi curvas de gran tamaño. Los gemsaurs atacaron. Tras un breve combate, la Jasper los desarmó, obligándolos a luchar cuerpo a cuerpo. Aunque lograron un efectivo ataque en masa, e infringieron numerosas heridas con sus garras y dientes, la Jasper logró superarlos, y les dio muerte sin problemas.

- Activar experimento 12-6-15- dijo una Peridot.

Entonces emergió en esa especie de arena un Gemsaur distinto, uno de casi el tamaño de la Jasper, con aspecto vagamente similar al de los anteriores. Este invocó su arma, una espada también. Pero… venció rápidamente a su rival cortándola por la mitad. Acto seguido, tomó la gema entre sus dientes y la destruyó por completo.

Las Gems responsables del proyecto se miraron unas a otras con pavor.

- ¿Crees que asuste a los otros Gemsaurs? – dijo Turquesa.

- A las Diamond les dará pesadillas…- contestó Onyx.

- ¿Cuándo debo comenzar la recolección?-.

- A la brevedad…y llévate consigo a ese ejemplar…te será de ayuda…-.

En eso, Turquesa apagó la proyección. Se levantó, y salió de la casa. Peridot tragó saliva. Imaginó el resto del plan, y se quedó mirando a su alrededor. No había señales de las Gems. Steven dormía. Peridot pensó que esta vez…tenía que hablar con alguien más…con alguien a quien realmente no deseaba ver en lo absoluto.

- Gemsaur…Gemsaur, despierta…- dijo Peridot, sacudiendo prácticamente a Jade. El dinosaurioide abrió un ojo, y al ver a Peridot gruñó. La Gem verde sacó un aparato similar a un taser para defenderse en caso Jade intentara atacarla.

- ¿Qué se te ofrece, que te atreves a despertarme, monstruo? – contestó Jade.

- Me tomo la molestia de avisarte que algo no va bien con…Turquesa, aberración con escamas. Mientras dormías, vi que activaba un holograma…asumiendo que sepas que es eso…-.

- Sé lo que es un holograma, ve al grano…-.

- Mostró unas imágenes de Gemsaurs…-.

- ¿Eh?-.

- Al parecer…ella y las del Planeta Madre en su momento…mis jefas…desarrollaron un nuevo tipo de Gemsaur…para cazar a sus propios semejantes…piensan, al parecer, atraparte y hacer lo mismo…-.

- Debes estar bromeando…-.

- ¿Te parece que soy del tipo que hace bromas?-.

- Bueno…- siseó Jade, y se preparó para el combate. Sin embargo, pudo comprobar que Turquesa ya no estaba. Entonces, antes de salir, quedó mirando a Peridot, y le preguntó entre dientes.

- ¿Por qué me estás ayudando?-.

- No lo hago por ti, bicho…lo hago por mí…no quiero que sepan que estoy aquí atrapada con un grupo de traidoras, un híbrido, y un…bueno, no hace falta que lo diga…-.

Jade comenzó a rastrear a Turquesa, sin éxito. Algo lo observaba. El hombre forzudo y escamoso de hace unos días estaba trepado en lo alto de un edificio, pero alcanzaba a ver a Jade con su potente vista como de halcón.

..

Lapis abandonó el mar después de tiempo. No, no estaba aún en Ciudad Playa, pero por alguna razón, aquella playa, más pequeña, le llamó la atención. Sólo había una camioneta despintada cerca, pero sin señales de actividad humana. Se sentó sobre una especie de puente natural de peñascos, y contempló el cielo del atardecer, que tenía una curiosa tonalidad rojiza.

- ¡Hey! – escuchó Lapis. Poco después, oyó también un silbido. Cuando se volvió para ver, eran dos tipos que se acercaban. La gem se puso rápidamente a la defensiva.

- ¿Qué haces aquí sola? – le dijo uno de los hombres.

- ¡Váyanse de aquí! – exclamó Lapis. El mar a su alrededor comenzaba a agitarse.

- Wow…eres azul…¿eres modelo o algo así? – se acercó más el otro sujeto.

- ¡Largo! – gritó Lapis enfurecida.

- Oye, preciosa…no te pongas así…- le dijo el que llegó primero. En eso, Topace saltó del agua, en su forma natural. Su hocico era lo suficientemente poderoso como para aferrar la pierna del sujeto. Apretó hasta que los dientes llegaron al hueso. El hombre gritó desesperado. Lapis retrocedió. Su acompañante intentó huir, pero los peñascos lo hicieron caer. Apenas podía levantarse, presa del terror de ver al otro sujeto ser arrastrado hacia el agua, que se tiñó de rojo.

- ¿Q…quienes son ustedes? – dijo el hombre. Lapis lo miró con indiferencia. Topace volvió a la carga. El sujeto compartió el mismo destino de su compañero.

Topace luego se presentó ante Lapis. Ella le dirigió una mirada de preocupación, luego de agradecerle. Es cierto que Lapis por sí sola hubiese podido con ellos, pero…la forma en que Topace atacó…no solo era para protegerla. La gem del océano recordó que una vez, dejó que un tiburón blanco se le acercase. Topace lo interpretó como amenaza, y nadó hacia ellos para repeler al tiburón. Había sido sólo un ataque como de cualquier otro animal que pretende defender algo. El gemsaur solamente la advertía al escualo que se alejara. No así esta vez. En la mirada de Topace al cazar a aquellos hombres…había odio.

..

Connie y Steven paseaban por Ciudad Playa. Ella aprovechó el que sus padres no estaban enterados del curioso rumor para poder visitar a su amigo sin problemas.

- Bueno…es como dice mi papá…- dijo Steven. Connie y él venían tomando unos helados, en el camino de vuelta a casa.

- ¿Qué dice él?- preguntó Connie.

- Si las costillas de cerdo fueran perfectas, no existirían los perros calientes…-.

- Jajaja, es divertido, debo reconocerlo…-.

De pronto, Connie volteó. El entrenamiento con Perla la había vuelto muy precavida. Algo parecía estar siguiéndolos.

- Steven…¿qué…es…esa cosa…?- dijo la chica entrando en pánico ante lo que veía. De la nada, una gran silueta surgió.

- ¡Abajo! – gritó Steven, a lo que ambos se agazaparon evitando el golpe.

- ¡El monstruo del lado! – gritó el hijo de Rose. Los dos niños terminaron siendo perseguidos por el extraño ser. A pesar de moverse velozmente, parecía que iban a ser alcanzados.

- ¡Por aquí! – gritó Connie. Ambos se refugiaron en un corredor en el que habían muchas cajas con frutas. Steven vio de reojo como el enorme sujeto cambiaba de forma. Una gran cabeza de reptil asomaba. Olfateó el aire. Sin embargo, el olor de las frutas pareció distraerlo como para no distinguir a sus presas. Comenzó a retroceder.

- Eso…es un dinosaurio…como Jade…- dijo Connie.

- Un Gemsaur – respondió Steven, nervioso – pero este no parece amigable…-.

- Ya se va…-.

- Menos mal…-.

De pronto, el teléfono de Connie sonó. El monstruo se volvió hacia donde estaban. La morena contestó rápidamente.

- Mamá, por favor, cuelga…-.

- ¿Connie? ¿pasa algo?-.

- ¡Mamá!-.

El celular cayó al piso. Steven y Connie se vieron forzados a huir. Algunas personas los vieron correr, pero al ver lo que venía tras ellos salieron despavoridos. En eso, Steven vio una cuatrimoto abandonada.

- ¡Connie, por aquí! -.

Ambos se subieron al vehículo, y huyeron de la bestia, que sin embargo estaba empecinada en seguirlos. La sangre de Steven se heló cuando el monstruó rugió el nombre de Rose Quartz.

De pronto, alguien les cortó el camino. Era Turquesa, que llevaba un arma similar a una katana.

- ¡Turquesa! Viniste a ayudarnos…-.

- Diamondsaur…- dijo Turquesa fríamente – retrocede…-.

- ¿Ah? – dijo Connie.

- No son los únicos que tienen…a estos seres sirviéndoles…- dijo Turquesa.

- ¿De qué hablas? – dijo Steven.

- Diamondsaur…atrápalos – ordenó Turquesa. El reptil colosal estuvo a punto de aplastar la cuatrimoto, cuando de pronto Jade le saltó encima. Diamondsaur se lo quitó de encima de un sacudón. Jade cayó de pie, al lado de Steven y Connie, pero se quedó absorto, como la vez pasada. Steven volteó a buscar a Turquesa, pero esta había desparecido. En realidad, se había ocultado tras unos árboles, y desde un mando, escribía algo…para que Diamondsaur lo dijera…

- Jade…no deberías colaborar con las Crystal Gems…ellas provocaron la desaparición de tu pueblo, y es más, han matado a uno de los tuyos…te lo han ocultado…-.

- ¡Mientes! – gruñó Jade.

Diamond proyectó una imagen en holograma, emergida de sus ojos. Era la batalla de las Crystal Gems con aquel Gemsaur asesino. Jade vio el mismísimo instante en que le daban el golpe de gracia. Empalideció.

- ¿Lo ves? – dijo Diamondsaur – es lo que sucederá contigo…-.

Jade bajó la cabeza. Steven tampoco sabía cómo reaccionar a eso, pero todo lo que dijo fue: ¡No lo escuches!

Jade preparó su lanza. Miró a Diamondsaur desafiante. La información recibida lo quebró, pero…conocía la treta.

- No…no voy a permitirlo…- gruñó Jade. Diamondsaur lanzó un bramido. Jade rugió en respuesta, y saltó hacia él. Uno de sus puñetazos fue contenido por la mano de Diamondsaur. Este apretó fuertemente la muñeca de Jade, para inmovilizarlo, y de una patada le rompió el brazo. Jade seguía enfurecido, pero cuando intentó otro ataque, Diamondsaur lo pateó lanzándolo varios metros hacia atrás. Luego, dio un gran salto cayendo sobre él, y rompiéndole así otro brazo.

- Patético…- gruño Diamondsaur, levantando a Jade – eres sólo una débil criatura que debió haber desaparecido ya…-.

Jade rugía, aún sabiendo que no serviría de nada con ambos brazos inutilizados…

..

- ¿Dónde está Connie? – exclamó alterado Doug Maheswaran, acompañado de su esposa. Greg apenas sabía que pudiera haber ocurrido. Se bajaron de la camioneta.

- ¡Estoy buscando a Steven también, no creas que no me importa!- contestó el señor Universe.

- ¡Dios, mira esto! – exclamo Priyanka, al mostrar el daño que lucían algunas paredes. Comenzaba a temer un incidente como aquel del hospital.

- ¿Qué..? – dijo Doug.

Entonces, Priyanka tomó un megáfono, en su desesperación por hallar a Connie.

-¡Connie! ¡Connie! – gritaba. Greg y Doug se miraron desconcertados. Cualquier cosa valía.

- ¡Señora, no haga eso! – exclamó Ronaldo, que les salió al encuentro de repente. Por alguna razón, llevaba una especie de armadura.

- ¡Usted no me va a decir como buscar a mi hija! – respondió Priyanka enfurecida.

- Va a atraer al Serpombre…y no creo que quiera eso…- le contestó Ronaldo con un tono inquisitivo. Doug estuvo por ir a pegarle, pero Greg lo contuvo.

- No te preocupes, es…inofensivo – lo tranquilizó Greg. En eso, oyeron un rugido a la distancia.

- Se lo dije…- dijo Ronaldo. Los tres subieron al vehículo, y fueron en dirección del rugido. Ronaldo quedó solo, pero miraba al horizonte.

- De manera…que todo es real…la gente roca…los serpombres…¿por qué justo aquí?-.

..

- ¡Él es un Crystal Gem!- gritó Steven, abalanzándose sobre Diamondsaur. Usó su escudo para golpearlo, y luego la burbuja para protegerse a sí mismo y a Jade.

- Steven, vete…- dijo Jade.

- No te voy a abandonar…nosotros somos tu familia…no él…- le dijo Steven. Diamondsaur usó su espada intentando destruir la burbuja, pero entonces recibió una ráfaga. Perla saltó hacia él, y le arrojó la lanza a la cabeza. Diamondsaur rugió de dolor, pero luego se retiró el arma. Perla invocó dos lanzas que usó para atacar sin piedad al gran saurio.

- ¡No le pondrás una mano encima!- gritó enfurecida - ¡maldito monstruo!-.

- ¡Eso es P! – gritó Amatista, uniéndose a la batalla con su látigo.

Turquesa abandonó su escondite, pero cuando estuvo a punto de atacar, fue golpeada por Garnet.

- Mentirosa…¿qué planeabas?- le dijo enfurecida la gem fusión.

Steven desactivó la burbuja. En eso, Garnet, que estuvo a punto de descargar un puñetazo sobre Turquesa, apareció cargándola todavía bajo un brazo, para proteger a Steven. Se llevó a los chicos y Jade a una zona segura.

- Cúralo – le dijo al mitad Gem – y no dejes que Turquesa escape…-.

- ¡Entendido! – dijo Steven. Jade usó su flexible cola como grillete para la desconcertada Turquesa, mientras que el hijo de Rose bañaba sus manos en saliva, para luego aplicarlas como un eficiente bálsamo sobre los brazos de Jade, demasiado dañados para curar por sí solos.

Tras recibir varios golpes de las Crystal Gems, Diamondsaur cayó. Garnet creyó que habían concluido el trabajo, pero de pronto usó su visión futura, y vio el desastre que le esperaba a Ciudad Playa. Diamondsaur se reincorporó de un rugido, y esta vez, en vez de invocar arma, desató su forma ancestral, que era casi idéntica a un Acrocanthosaurus, pero con una especie de armadura, y de dimensiones monstruosas. El gran dinosaurio rugió hacia sus enemigas. Garnet se lanzó contra él para golpearlo, pero Diamondsaur la pescó entre sus mandíbulas, y la lanzó sin piedad a otro lado. Un zarpazo envió a Perla a una laguna cercana.

- ¿Ah sí? – exclamó Amatista enfurecida. A continuación, para asombro de todos, tomó la forma de un Tyrannosaurus Rex, tal como había visto en una película.

- ¿Amatista? – dijo Perla anonadada.

Así, arremetió contra Diamondsaur. Este abrió sus fauces, listo para enfrentarla. Amatista se movió rápido, pero cuando estuvo por alcanzar el cuello del enemigo, este la empujó violentamente contra unos postes de luz, y la tomó del pescuezo con los dientes, arrojándola contra el suelo. Amatista lanzó un rugido agónico antes de regresar a su forma original.

- Este desgraciado es fuerte…- dijo, antes de velozmente esquivar un pisotón de la bestia. En eso, el Diamondsaur desvió su atención hacia Steven y Connie.

- ¡Déjalos! – gritó Amatista. Invocó su látigo, pero antes de poder usarlo, recibió un coletazo que la mandó varios metros al aire. En ese momento, llegaban Garnet y Perla.

- ¡Gems! ¡debemos formar a Alexandrite! ¡esto va en serio! – ordenó Garnet.

Garnet golpeó unos árboles de gran tamaño para que cerrasen el paso del Diamondsaur momentáneamente. Ella, Perla y Amatista llevaron a cabo una danza breve, pero en la que casi lograron igualar sus estilos.

Diamondsaur desvió su atención a Steven, Connie y Jade. Prepararon sus armas, pero al momento de hacerlo, Turquesa escapó. El león, que aparecía listo para ayudar, decidió ir a la caza de la Gem.

- ¿A dónde crees que vas? – gritó Steven. Peridot contempló con impotencia como Turquesa desaparecía de la escena.

- ¡Steven, está aquí! – exclamó Connie, lamentando no tener la espada en ese momento. Steven activó su escudo para cubrir a ambos. Jade se levantó, invocó su lanza, y se lanzó al cuello de Diamondsaur, quien rugió enfurecido intentando quitárselo de encima. Jade intercalaba golpes de lanza con mordidas y coletazos, nada de lo cual parecía poder detener al poderoso monstruo. Diamondsaur se sacudió de encima a Jade, y se abalanzó sobre Steven, mordiendo el escudo, y presionando con sus garras. Steven y Connie sabían que la defensa no resistiría demasiado.

- Aléjate de ellos…- dijo entre dientes Alexandrite. Diamondsaur rugió extendiendo sus grandes patas delanteras hacia los lados. Alexandrite develó su segunda cabeza, con grandes dientes animalescos. Rugió en respuesta. Los colosos se abalanzaron uno contra otro. El primer choque hizo retroceder a Alexandrite, pero ésta se valió de sus seis brazos para hacerle una llave al Diamondsaur, tras lo cual logró maniobrar rápidamente para colocarse sobre él como si lo cabalgara. Ahora intentaba romperle el cuello. Steven y Jade se dirigieron hacia la batalla. Jade usó su lanza para disparar una ráfaga hacia Diamondsaur. El descomunal reptil rugió de dolor, mientras seguía inmovilizado por Alexandrite.

- ¡Perla! – exclamó Jade. De pronto, Diamondsaur se liberó, y tomó entre sus mandíbulas a Alexandrite, la cual recurrió a nuevos golpes para defenderse. Diamondsaur retrocedió, y cada tanto volvía a cargar contra su enemiga, que o bien esquivaba, bloqueaba, o asestaba golpes brutales, los mismos que fueron los primeros en realmente afectar al monstruo. En una nueva maniobra, Alexandrite terminó usando su segundo gran juego de dientes para morder el cuello de Diamondsaur, y estrellarlo contra el suelo. Sabiéndose casi derrotado, el monstruo dirigió una mirada de odio hacia Jade.

- ¿Por qué apoyas…a…las Gems? – susurró el engendro.

- ¿Ahora ya no soy una débil criatura? – contestó Jade desafiante. Con la lanza, atravesó el cuello de Diamondsaur. Este aún no había muerto. Sólo se reincorporó con mucha dificultad, empeñado aún en combatir. Alexandrite apareció de nuevo, y con sus seis brazos a la vez, rompió la columna de la bestia con un golpe sincronizado, reduciéndola a huesos y un fragmento de diamante que quedó en el lugar.

Alexandrite se descompuso. Unas agotadas Garnet, Amatista y Perla aparecieron nuevamente.

- ¡Chicas! ¿están bien? – dijo Steven acercándose a toda prisa.

- Eso fue…espantoso…- contestó Amatista – aún me duele la pierna…-.

Jade se acercó inmediatamente a las Gems…pero más que nada a Perla.

- ¿Perla, te encuentras bien? – dijo Jade, asumiendo forma humana, en la que era más evidente su estado de preocupación. Perla se levantó con algo de cansancio, pero al final parecía que nada le hubiese ocurrido.

- ¿Viste eso? Sí que mordió el polvo…eso lo compensa todo…-.

- Sí…claro…claro que lo vi…temí que…-.

- ¿Qué nos fuera a destruir? No lo creo…no importa, ya está…-.

- A mí me importa…- contestó Jade. Garnet, que contemplaba pacientemente la escena, no pudo evitar reírse de lo mucho que se parecía esa situación al incidente en la nave.

- Vamos a casa…- dijo Garnet. El león regresaba, agotado, y con signos de haber combatido.

- No importa, lo hiciste bien…- le dijo Steven acariciándole la melena.

- Ahora Turquesa escapó…rayos…- dijo Amatista – de todas formas, ni me caía bien…-.

- No creo que vaya muy lejos…¿o sí?- dijo Perla.

Jade sonreía. Pero por dentro…comenzaba a temer en parte…había intentado ignorar lo que le había enseñado Diamondsaur, y ayudar a las Gems…pero ello comenzaba a pesar en su mente.


Nota: me salió un poco largo, espero ese detalle no incomode XD

Respuesta del día

- lapislázulis: muchas gracias por el apoyo, yo también ya me di una vuelta por tus fics, me gusta el de "Un amigo especial" aunque creo que a ti no tanto, jajaja.

Algo que olvidé aclarar en el capítulo anterior, es que…no pude evitar poner un elemento de mi país XD las piedras grabadas que se mencionan, aquellas que contenían los dibujos de Gems y Gemsaurs, están fuertemente inspiradas en las llamadas "Piedras grabadas de Ica", halladas en el desierto del mismo nombre, en Perú, de donde soy. Estos curiosos hallazgos aparentemente datan de hace millones de años, y muestran…evidencias de una humanidad anterior a la nuestra, que convivió con los dinosaurios, y poseía tecnología de todo tipo. En estas piedras se ven humanoides luchando contra dinosaurios, seres reptiloides (serpombres xd), naves espaciales, operaciones, mapas de continentes desaparecidos, etc. Conocimientos que las civilizaciones prehispánicas no pudieran haber tenido nunca. Fantástico…¿verdad?

Pues…estimados lectores…las piedras grabadas son un fraude que ya fue desmentido hace bastantes años, aunque aún en nuestros días, se siguen vendiendo como baratijas para los turistas. Como dicen, no hay que creerse todo lo que se ve.